Sabrina Bermúdez y Marianela Grasso[1]
Desde dónde investigamos
Para situarles en nuestro trabajo, se hace necesario historiar sobre el equipo de investigación que conformamos desde el 2004 que centra su mirada inicialmente en la reconstrucción del campo profesional del Trabajo Social en la provincia de Córdoba y en los últimos años en la reconstrucción de la memoria colectiva desde la historia oral con vecinos/as de espacios territoriales de la ciudad, haciendo foco en los lugares de la memoria y las conmemoraciones.
Adentrarnos en el proceso de reconstrucción de memoria colectiva con las/os vecinas/os sobre las conmemoraciones y los lugares de la memoria de cada territorio, significó también hablar de las formas particulares de producción de respuestas a los problemas sociales de cada época, desde construcciones específicas materiales o simbólicas, donde se depositan valores e idearios, que vinculan el pasado con el presente.
Los territorios de Alberdi y San Vicente -ex barrios pueblos de la ciudad de Córdoba- como los de San Martín, son espacios en los que se desarrollan prácticas académicas de indagación de la asignatura Fundamentos y Constitución histórica del Trabajo Social B de la FCS de la UNC, que permiten un proceso de articulación entre investigación, docencia y extensión y un proceso de construcción colectiva de conocimiento.
La investigación de carácter cualitativa que buscaba comprender el sentido de la acción social y la perspectiva de los participantes, para la que combinamos fuentes primarias como entrevistas etnográficas individuales y grupales y fuentes secundarias (entrevistas realizadas por estudiantes de Trabajo Social a vecinos/as y referentes institucionales, fotografías, afiches) del período 2014 al 2020. El proceso metodológico incluyó la organización de una base de datos con trabajos académicos de estudiantes e identificación de conmemoraciones y lugares de la memoria en los barrios, la realización de observaciones participantes en conmemoraciones territoriales y entrevistas en profundidad con actores sociales representativos de los barrios, su transcripción en procesador de texto, la categorización del material, el análisis comparativo de cada territorio y finalmente la construcción de comunicaciones académicas. Esta triangulación de fuentes y técnicas permitió una comprensión más completa del territorio, los sujetos y sus relaciones.
Así, en el proceso de reconstrucción del pasado a partir de fuentes orales, los recuerdos y relatos de los sujetos sacan a la luz la/as memoria/as individuales y reflejan la construcción colectiva de un pasado compartido. Por ello, la historia oral y la tradición oral sirven de fundamento para reescribir la historia, pero también para combatir las injusticias del pasado, siendo a su vez una opción política e ideológica, en tanto, “La historia oral latinoamericana, al dedicarse principalmente a la historia de los sectores subalternos, a la de aquellos que han dejado poco rastro en los documentos escritos, necesariamente es una historia `politizada`” (Pozzi, 2013: 10).
La conmemoración, entendida como un proceso de ritualidad social, desempeña un papel central en la manifestación y representación de las memorias colectivas. Mediante la puesta en escena de estas memorias, los grupos sociales logran visibilizarlas, mientras que simultáneamente la conmemoración actúa como un acto simbólico que reafirma y define el sentido de lo que es digno de ser recordado. Estas conmemoraciones y sus rituales se desarrollan en espacios concretos, los cuales, al ser utilizados para evocar el pasado, se convierten en auténticos lugares de memoria. Siguiendo la conceptualización de Nora (1984), los lugares de memoria no se limitan a los sitios que recordamos, sino que son espacios donde la memoria se activa y se construye como un proceso dinámico. Estos lugares, tanto materiales como abstractos, permiten que las personas y grupos que buscan preservar la memoria reconozcan y conecten sus recuerdos en dichos entornos. Cabe destacar que estos lugares pueden ser entendidos en tres dimensiones distintas: material, simbólica y funcional, si bien cada una de ellas puede variar en su grado de prominencia. Un lugar de memoria puede ser tangible, como un archivo, pero solo adquiere su condición de lugar de memoria cuando la imaginación y la carga simbólica lo dotan de un significado trascendental. Asimismo, un lugar funcional, como una asociación de excombatientes, solo se considera como tal si se involucra en rituales que simbolizan el recuerdo, como un minuto de silencio, lo cual implica que además de ser un espacio físico, representa una unidad temporal y se utiliza periódicamente como un llamado concentrado a la memoria.
El rescate del concepto de memoria situada nos condujo al enfoque de la decolonialidad (Hermida E. Meschidi P. 2017). Al considerar las memorias situadas en lugares que han sido hegemónicos para el colonialismo, como aquellos que han perpetuado la superioridad racial, la conquista, la subyugación y la supresión de las identidades nativas y mestizas, podemos visualizar las invisibilidades presentes en los territorios. Adoptar una perspectiva decolonial nos permite desafiar las miradas antropocéntricas desde las cuales se han concebido principalmente las ciencias sociales. Al examinar la historia, los discursos y las memorias, podemos descubrir y analizar las voces que han sido invisibilizadas por el pensamiento hegemónico occidental.
Los lugares de memoria y las conmemoraciones, entendidas como rituales, son escenarios de lucha y disputa entre los diversos actores que habitan los territorios, quienes buscan la legitimación y el reconocimiento de ciertas memorias. En los procesos de construcción de la memoria, se lleva a cabo una selección y exclusión de lo que se considera digno de ser narrado. En este proceso selectivo y excluyente, se otorgan ciertos sentidos y usos a las narrativas de la memoria, donde los silencios y olvidos ocupan un lugar central. Estos olvidos pueden ser resultado del propio curso histórico que los borra o pueden ser fruto de la voluntad y acciones activas que deciden borrarlos (Jelin, 2001).
Cómo entendemos al territorio
Los procesos de luchas y disputas en torno a la memoria se desarrollan en contextos territoriales específicos, los cuales comprenden un espacio geográfico, demográfico, cultural, histórico, social y político. Estos territorios se caracterizan por su composición heterogénea interna, lo que genera tensiones y conflictos, pero también son espacios donde se construyen la vecindad, las redes de interacción, la cooperación y la solidaridad (Aquín y Acevedo, 2000).
Los territorios desempeñan un papel fundamental en la configuración de las dinámicas de lucha y disputa por la memoria, son espacios que no se limitan a su dimensión física, sino que abarcan aspectos sociales, políticos y culturales. La heterogeneidad presente en los territorios genera tensiones y conflictos entre distintos actores que tienen visiones y narrativas diversas sobre el pasado, y también se constituyen como lugares de encuentro y solidaridad, donde se tejen redes de interacción y cooperación en torno a la construcción y preservación de la memoria.
La comprensión de los territorios como escenarios de luchas y disputas por la memoria nos permite analizar la complejidad de estos procesos. La interacción entre los actores y las tensiones presentes en el espacio territorial contribuyen a la configuración de los relatos y los discursos en torno al pasado. La identificación y el análisis de las dinámicas territoriales permiten comprender las estrategias, los conflictos y las alianzas que se establecen en el ámbito de la memoria colectiva.
Trabajamos desde el concepto de territorio entendido en tres dimensiones, como: espacio social, estructura e identidad (Gravano; 2008). Con espacio social, hace referencia al barrio como mediación y tensión entre lo público y lo privado, a los espacios que transitan las personas de manera cotidiana, siendo una prolongación de un adentro que posibilita inscribirse en un afuera, en trayectorias colectivas: un “puente” hacia el espacio público. En estas redes de relaciones se van configurando los procesos organizativos, luchas, resistencias, reivindicaciones, tendientes a dar respuestas a las necesidades y demandas, en suma, a los problemas sociales.
Estructura, se refiere a mirar en los territorios la articulación de lo público estatal – lo público societal y lo privado en los procesos de construcción del espacio socio-geográfico. Ubicación del barrio, límites, servicios, las instituciones presentes, son algunas de las características que conforman esta dimensión.
Y, por último, la identidad, que se vincula al sentido de pertenencia, “Se estructura alrededor de un conjunto de valores, o paradigmas de lo barrial” (Gravano, 2008:2), son las representaciones atribuidas y apropiadas, compartidas, resignificadas, mediadas por elementos tangibles y no tangibles.
Lugares de la memoria y conmemoraciones en Alberdi, San Martín y San Vicente
Compartimos una aproximación inicial a los lugares de la memoria y conmemoraciones de los territorios de los barrios San Martin, San Vicente y Alberdi de la ciudad de Córdoba, organizamos la información alrededor de tres tipos conmemoraciones a las que agrupamos en: 1) conmemoraciones en torno a los pueblos originarios, 2) conmemoraciones en torno de migrantes europeos y latinoamericanos (altiplano), 3) conmemoraciones en torno a la historia nacional y territorial.
En relación a las conmemoraciones de los pueblos originarios, es relevante destacar que en el territorio de Alberdi se han logrado visualizar y reconocer las celebraciones y lugares de la memoria del pueblo originario comechingón, tras un largo proceso de lucha. Por más de 25 años, el Instituto de Culturas Aborígenes, ubicado en el barrio Alberdi, ha sido el encargado de llevar a cabo la celebración de la Pachamama. Esta celebración recupera un ritual de los pueblos originarios, que simboliza la recuperación, defensa y revalorización de los saberes nativos, así como el vínculo entre los pueblos originarios y la tierra, y el cuidado del medio ambiente. El curaca en la ceremonia del año 2019 manifiesta:
[…] Bien, vamos a dar inicio a esta a esta celebración, ahí está el fuego prendido el fuego es… para quemar esto, es una preparación de nuestros pueblos andinos, la cual está contenido por muchos minerales y vegetales y están unos copales […] a medida que sahumamos va penetrando el aire y va penetrando nuestros pulmones y nos está purificando porque es limpiar el espacio, limpiar el cuerpo preparar el cuerpo, para que en el cuerpo no estén las ondas negativas, no estén aquello que se interpone Allin Kawsay el buen vivir, porque nosotros queremos vivir bien, queremos vivir en armonía. […] (Comunicación personal, Referente Institucional, 01 de agosto del 2019).[2]
Otra conmemoración destacada es la ceremonia de reafirmación de la identidad comechingona de la comunidad pueblo La Toma, que se realiza el día 5 de julio, un día antes de la fundación de la Ciudad de Córdoba. Esta conmemoración marca el inicio del proceso de desalojo y persecución a la comunidad comechingona. La realización de esta conmemoración forma parte de un proceso decolonial que busca reconstruir los lugares de la memoria y poner en tensión las historias silenciadas, a través de la lucha activa.
Además, se lleva a cabo la conmemoración del último día de libertad de los pueblos originarios, el día 11 de octubre de cada año, un día antes del inicio de la conquista en el territorio latinoamericano, que actualmente se conoce como el día del respeto a la diversidad cultural.
[…] Bajo el lema “por una 500 años de resistencia indígena, negra y popular” es ese lema heterogéneo en ese sentido pero unificado por una motivación salimos a caminar y nos invitaron muchísima gente, nos invitaron escuelas, nos invitaron bibliotecas, facultades, universidades, nos abrieron las puertas centros culturales, centros vecinales llego así una… llevamos una actividad incesante en ese 1992 hasta que el 11 de octubre participamos en la organización y en la realización de eh el contra festejo el primer contra festejo.[3]
En cuanto a la recuperación de espacios emblemáticos, se destaca la historia de la casa del curaca comechingón Villafañe, que fue expropiada a principios del siglo XX y convertida en la comisaría 11. Desde 2014 hasta agosto de 2016, la comunidad comechingona, junto con instituciones del barrio y vecinos, ha realizado una concentración en la Casa de Gobierno Provincial para reclamar la restitución de la casona y el antiguo algarrobo en su patio, conocido como la “Abuela Tacu” debido a su antigüedad.
La ceremonia Inti Raymi representa el Año Nuevo para los Pueblos Originarios, cada 21 de junio con el solsticio de invierno la comunidad del pueblo de La Toma realiza esta celebración en la Isla de los Patos.
Las conmemoraciones de migrantes europeos y latinoamericanos (altiplano) se observan en el recorrido histórico de San Vicente es un evento organizado por la red de vecinos del barrio, organización que trabaja en la reconstrucción de la historia del mismo. Fruto de ese trabajo surge la iniciativa de las visitas guiadas que constan de un recorrido en el que relatan los orígenes, presentan los lugares emblemáticos, recuerdan personalidades. La red organiza su relato en base a dos aspectos: la identidad del barrio y la valorización del patrimonio arquitectónico. En relación al primero, recuerdan los carnavales, eventos que dieron lugar a la conocida frase “La República de San Vicente”, y que representa la autonomía y diferenciación del barrio con el resto de la ciudad, identidad de la que se enorgullecen quienes se dan en llamar “sanvicentinas/os”. En lo que respecta a la valorización del patrimonio arquitectónico, se observa (en el recorrido como en el documento escrito) el énfasis puesto en la recuperación ligada a la conformación del barrio munida a la inmigración europea y los procesos de conformación del estado nación. En ese sentido podríamos decir que se recupera y transmite una “historia oficial”, que recorre la casa del fundador y familias reconocidas, las escuelas e iglesias ubicadas en la zona central del barrio; y finalmente a la vera de la vía del ferrocarril se recuerda el proceso de industrialización, las fábricas, los obreros.
El aniversario del museo y foto-galería de San Vicente, un miembro de la red de vecinos expresa que;
Nosotros entendemos que la historia no la hacen solamente los grandes protagonistas de la historia que a veces vemos en otros medios, sino que cada uno de nosotros como vecinos y vecinas construimos en base a lo que hacemos o dejamos de hacer en nuestros barrios.[4]
La información disponible en archivos y centros de documentación no garantiza la evocación, las evocaciones cobran centralidad en el proceso de interacción social si son activadas por el sujeto, motorizadas en acciones individuales y colectivas, orientadas a dar sentido al pasado, interpretando y trayendo al escenario presente (Jelin, 2001).
La Feria de los Patos en Alberdi, surge producto de migraciones internas del país, y del altiplano. Si bien Alberdi albergó inmigrantes europeos, al principio del siglo XX, a finales del mismo, también fue receptor de una oleada migratoria proveniente de Perú. Esto se puede observar en la Feria que todos los domingos se realiza en la costanera a la vera del río, van a comer, llevar comida, o comprar productos, siendo vecinos de distintas procedencias geográficas. En el marco de la feria, cada 15 de diciembre se celebra el día de la Virgen de la Puerta, conmemoración de la comunidad peruana, a la que se suman las diversas comunidades y vecinos/as.
Las conmemoraciones de la historia nacional y territorial tienen diferentes expresiones en cada territorio. El “Locrazo por el Cordobazo” en San Vicente es una conmemoración que se realiza cada año en el barrio frente a la Biblioteca Popular Julio Cortázar, en la que confluyen diferentes actores: la Red de Vecinos, la Biblioteca Popular, la Radio la Quinta Pata, todos espacios organizativos conformados por vecinas/os involucrados en el territorio. En la conmemoración realizada en el año 2019, incorporando la perspectiva de género en la reconstrucción de las memorias, se hizo alusión en el evento a la participación de mujeres en esta gesta histórica, construyendo un relato que marca la diferencia entre lo que pasó y las múltiples maneras de recordarlo.
Alberdi el 29 de mayo de 1969, se constituyó como trinchera y epicentro de dicha manifestación, sus calles fueron testigos de las columnas de trabajadores, vecinos, estudiantes que se manifestaban. En los recorridos históricos que organiza la agrupación vecinal “Defendamos Alberdi” se marcan calles, espacios donde se tomaron fotos de ese momento, o fueron focos de resistencia.
La reforma universitaria de 1918, una revuelta estudiantil, que puso en jaque la concepción y manejo de la universidad, fue un evento que se gestó en Alberdi, y tuvo consecuencias, nacionales e internacionales. Una calle del barrio se denomina pasaje de la reforma universitaria, y “conserva” la fachada donde se firmó el manifiesto liminar. En el marco de los 100 años de aquel hecho histórico, se realizaron diversas conmemoraciones.
El espacio para la memoria, promoción y defensa de los derechos humanos Campo de la Ribera en San Vicente se encuentra ubicado en el territorio ampliado que comprende el barrio. Y puede ser entendido como una marca de la memoria. Aparece como un claro ejemplo de política de la memoria, en este caso con la intervención del Estado, pero a raíz de la demanda de actores sociales, que abre paso a la política de la memoria.
Desde esta perspectiva, la penitenciaría San Martín, la casa cuna y la plaza de los burros funcionan como lugares de la memoria sobre la última dictadura. La penitenciaría (UP1) funcionó como centro clandestino de detención (CCD), las/os vecinos recuerdan cómo se vivía en esos tiempos en el barrio y alrededor de la penitenciaría:
Con el tema de la dictadura se vivió muy de adentro como estaba la cárcel acá, se vivió con mucho miedo hasta no hace mucho, quizás porque todos sabían que acá era un centro de detención, entonces se corría la bola. Era cosa de sentir la encrucijada, yo pregunte sobre la dictadura y se vivió muy fuerte porque tenías la policía acá, la cárcel acá, los bomberos, entonces era como mucho, era denso, había movida, la gente tenía mucha presión, no era como San Vicente o Los Plátanos, acá se sabía todo. [5]
La plaza de los burros se constituyó, en diversas oportunidades, en un lugar de la memoria, en 2010 vecinos/as y trabajadores del archivo provincial de la memoria, la ocuparon con una intervención para recopilar recuerdos sobre el terrorismo de Estado vivido en el barrio y en la ciudad de Córdoba. Al año siguiente, se realizó una intervención artística callejera con siluetas para recordar las memorias de las/os presas/os políticas/os asesinadas en la unidad penitenciaria durante la dictadura militar.[6]
En 2015, el gobernador anunció el cierre definitivo de la penitenciaría y distintos actores sociales, políticos, gremiales y académicos bregaron para que no sea demolida por el: valor edilicio; valor histórico; valor identitario-memorial y valor conmemorativo-memorial.
En el barrio existieron distintas miradas y estrategias de lucha y resistencia, Agüero en Giordana P. (2016) identifica dos sectores: 1) se reunía en la parroquia y es parte de la mesa de trabajo de barrio San Martín proponían convertirla en un centro cultural y una escuela de artes y oficios; 2) otro denominado movimiento cultural de barrio San Martín, propuso el “El Penalazo” “[sobre el penalazo] Son eventos que se realizaban a modo de difusión de la lucha de lo que era la recuperación de la cárcel y la apropiación de los vecinos. Entonces se hacían eventos, tocaban bandas, estaba como ligado con la cultura” (Referente Institucional, 2017).
En marzo de 2016 el gobierno presentó un proyecto para preservar, recuperar y poner en valor la penitenciaria San Martín. La iniciativa surge de un proceso de trabajo con las/os vecinas/os del barrio junto a organismos de derechos humanos.En octubre de 2019, la penitenciaría fue declarada monumento histórico nacional por medio del decreto 707, adquiriendo un valor patrimonial e histórico, que obliga a su preservación por medio de la comisión nacional de monumentos, de lugares y de bienes históricos.
Otro de los lugares de memoria en barrio San Martin sobre la dictadura es la casa cuna, creada en 1884 por la Sociedad de Damas de la Divina Providencia, como institución destinada al cuidado de niños expósitos, en 1980 pasa a depender del gobierno de la provincia de Córdoba[7] y cambia el nombre por Hospital Pediátrico del Niño Jesús. Algunas trabajadoras hablan de la última dictadura militar:
Pero nadie contaba, lo que ellos habían pasado durante la dictadura militar, porque los hijos de los desaparecidos. Ellos decían que aparecían niños que no eran como los que habitualmente estaban en la Casa Cuna, muy bien cuidados. No tenían el aspecto de un niño abandonado. Estaban unos pocos días y después no sabías quiénes se los llevaban. Aparecían y se los llevaban. [8]
En 1999, se cierra el Hospital Pediátrico del Niño Jesús. En ese momento, profesionales del Servicio Social realizan una presentación ante la justicia federal, indicando que en los archivos existía documentación sobre niñas/os apropiados durante la dictadura.
Los lugares de la memoria y las conmemoraciones en los barrios pueblos, son disímiles, esto se debe a los diversos pactos fundacionales que les dieron origen y la constitución de los mismos. En Alberdi, toman más relevancia las conmemoraciones de los pueblos aborígenes, ya que ellos fueron los primeros pobladores de lo que hoy conocemos como la ciudad de Córdoba, y debido a las reducciones propiciadas en los tiempos de la colonia, quedaron asentados en ese territorio. Así como también hechos históricos, que, si bien tuvieron como epicentro a Alberdi, como el Cordobazo y la Reforma del 18, impactaron en Latinoamérica y el mundo.
Mientras en San Martín y San Vicente, son más relevantes las conmemoraciones y lugares de la memoria vinculadas con la identidad y el patrimonio arquitectónico, lugares asociados a la última dictadura militar como el Campo de la Ribera, la Penitenciaría y el Hospital pediátrico.
Reflexiones finales
El estudio de los lugares de la memoria y las conmemoraciones en los barrios de San Martín, San Vicente y Alberdi en la ciudad de Córdoba revela las diferentes dimensiones y enfoques que configuran la memoria colectiva de cada comunidad. Estos lugares y conmemoraciones reflejan actos fundacionales, eventos históricos y experiencias vividas en cada barrio, contribuyendo a la preservación de la identidad local y fortaleciendo el sentido de pertenencia de sus habitantes. La historia oral en este proceso permite la recopilación de testimonios que enriquecen la comprensión de la historia y promueven la participación activa de los vecinos en la construcción de su propio relato histórico.
La formación en entrevista desde la perspectiva de la historia oral, que lleva a cabo la cátedra de Fundamentos y Constitución Histórica del Trabajo Social B, resulta ser una herramienta pedagógica innovadora con ingresantes universitarios a carreras de ciencias sociales con potencial en la construcción y utilización de la memoria, por diversas razones que presentamos a continuación.
En primer lugar, los lugares de las memorias y las conmemoraciones se configuran como escenarios de lucha y disputa, donde diversos actores buscan la legitimación y reconocimiento de determinadas memorias. Los procesos de construcción de la memoria involucran una selección y exclusión de los eventos a narrar, otorgándoles ciertos sentidos y usos. Los silencios y olvidos ocupan un lugar central en este proceso, ya sea como resultado del propio devenir histórico o como resultado de la voluntad activa de borrarlos. Esto evidencia la importancia de considerar las tensiones y disputas en torno a la memoria, así como la necesidad de valorar y rescatar las voces y testimonios que han sido excluidos o silenciados (Jelin, 2001).
En segundo lugar, la historia oral se presenta como una metodología renovadora en la reconstrucción histórica, por la labor sistemática de construcción, recuperación y utilización de fuentes orales. La utilización de testimonios orales enriquece el conocimiento de la realidad histórica desde diversos enfoques, gracias a su naturaleza interdisciplinaria. Al centrarse en las experiencias directas de las personas, la historia oral recupera memorias individuales que se convierten en testimonios y fuentes orales.
En tercer lugar, en el ámbito educativo proporciona herramientas para abordar el pasado reciente, acorta distancias entre los estudiantes y la historia vivida, e involucra y compromete con la realidad. A través de la recuperación de la memoria individual, los estudiantes participan activamente en la construcción colectiva de un pasado próximo, dando voz a protagonistas ignorados por las fuentes tradicionales. Esto genera una mayor identificación con el pasado y los impulsa a participar en la construcción de sus propios documentos.
Además, el acercamiento a los procesos históricos a través del contacto con el medio social en el que viven les permite sentirse partícipes de la época que investigan, revalorizar los lazos intergeneracionales y ejercer la tolerancia hacia el otro y sus ideas al comprender la complejidad de la realidad. La realización de entrevistas, su análisis y confrontación con otras fuentes fortalecen las habilidades de investigación y les permiten reconocer en su presente características del pasado, experimentan procesos de construcción del conocimiento colectivo y un mayor acercamiento a la complejidad de la realidad social.
Las conmemoraciones en los barrios San Martín, San Vicente y Alberdi de la ciudad de Córdoba adquieren relevancia en la reconstrucción de la memoria colectiva de la comunidad, estos rituales conmemorativos constituyen espacios donde se negocian y disputan las memorias, influyendo en la construcción de identidades y en la configuración del espacio social. La historia oral proporciona herramientas para analizar estas conmemoraciones, explorando sus significados y revelando los silencios y olvidos que pueden existir en las narrativas conmemorativas. Asimismo, la participación de los estudiantes en esta reflexión fortalece su comprensión de los procesos sociales y su compromiso con la preservación de la memoria colectiva en sus barrios.
Bibliografía
Acevedo, P. y Aquín, N. (2000). “Desde la comunidad hacia el espacio poblacional. En: Encuentro de Investigadores en temáticas urbanas: Lo urbano en el pensamiento social. Instituto Gino Germani, Buenos Aires.
Giordana, P. (2016). Penitenciaría de San Martín: identidad, historia y memoria. En: AlFilo Nª 58, octubre 2016, FFyH UNC.
Gravano, A. (2008). Antropología de lo barrial. Estudios sobre producción simbólica de la vida urbana. Editorial Espacio.
Jelin, E. (2001). ¿De qué hablamos cuando hablamos de memoria?. En: Elizabeth Jelin, Los trabajos de la memoria, Siglo XXI Editores, España.
Hermida M.E., Meschidi P. (2017). Trabajo Social y Descolonialidad. Epistemologias insurgentes para la intervenciòn en lo social. EUDEM. Argentina.
Nora, P. (1984). Les lieux de mémoire; I: La République. Traducción Seminario de Historia Argentina. Prof. Fernando Jumar. C.U.R.Z.A. Universidad Nacional del Comahue. Mimeo
Pozzi, P. (2013). Los desafíos de la historia oral en América Latina. En: Editorial de la Revista del Programa de Historia Oral “Historia, Voces y Memoria” 6/2013. Programa de Historia Oral, Instituto Interdisciplinario de Estudios e Investigaciones de América Latina. Facultad de Filosofía y Letras (UBA). Bs As.
—— (2013). Editorial de la Revista del Programa de Historia Oral “Historia, Voces y Memoria” – Programa de Historia Oral, Instituto Interdisciplinario de Estudios e Investigaciones de América Latina – Facultad de Filosofía y Letras – UBA. Título de la editorial: “Los desafíos de la historia oral en América Latina”.
Fuentes orales
Vecina barrio San Martin: Antonia Benedetti, entrevista realizada en Soldado Ruiz 898 el 26/09/2016, por estudiantes: Prado, Claudia Sofía; Ríos, Pamela Patricia; Rosso, Evangelina Edith; Salguero, Catherine Daiana; Soria, Gabriel Adrián.
Referentes institucional Espacio Cultural San Martín: Cajigal María y Ghiglione Matías, realizada en ciudad universitaria UNC el 13/09/2017, por estudiante: Georgina Vatt.
Vecina Barrio San Vicente: Desire Damico. Entrevista realiza por Bennancio Nancy, Barrios Paula y Barrio Agustina en la ciudad de Córdoba el día 03 de octubre del 2018.
Referente institucional hospital pediátrico barrio San Martín: Claudia Berazategui, en Bv Las Heras 282 el 04/10/2019, por estudiantes: Suárez, Elías; Alles, Emilia; Rivarola, Florencia; Rodríguez, Lea; Vélez, Jessica.
- Licenciatura en Trabajo Social. Facultad de Ciencias Sociales. Universidad Nacional de Córdoba. Correo electrónico: sabrina.bermudez@unc.edu.ar, marianela.grasso@unc.edu.ar.↵
- Comunicación personal, Referente Institucional, 01 de agosto del 2019.↵
- Comunicación Personal, referente institucional, 28 de mayo del 2015.↵
- Desire Damico. Entrevista realiza por Bennancio Nancy, Barrios Paula y Barrio Agustina en la ciudad de Córdoba el día 03 de octubre del 2018.↵
- Antonia Benedetti, entrevista realizada por estudiantes: Prado, Claudia Sofía; Ríos, Pamela Patricia; Rosso, Evangelina Edith; Salguero, Catherine Daiana; Soria, Gabriel Adrián en la ciudad de Córdoba el día 26 de septiembre del 2016.↵
- Dicha intervención se organizó en el marco de las actividades públicas que se llevaron a cabo para acompañar el Juicio “Causa Videla” que se desarrolló en Córdoba durante el año 2011 por parte de la Comisión de homenaje a los presos políticos fusilados de la UP1.↵
- Mediante decreto del presidente de facto.↵
- Referente Institucional, 2019.↵






