Fuenteovejuna en defensa de estudiantes normalistas rurales
Rosa María González Victoria[1]
Introducción
En la madrugada del 19 de febrero del año 2000, las fuerzas policíacas del estado de Hidalgo (México) -enviadas un día antes por el gobierno estatal- comenzaron a incursionar al municipio de Francisco I. Madero, en las comunidades circunvecinas a la Escuela Normal Rural “Luis Villarreal”, para tomar las instalaciones de la escuela, desalojar y detener a estudiantes que resguardaban esta escuela-internado. Inaugurada el 15 de noviembre de 1926 por el entonces presidente Plutarco Elías Calles (1924-1928), como Escuela Central Agrícola, siete años después (1933) transformada en Escuela Regional Campesina y en igual número de años, en 1940, en Escuela Normal Rural, se encontraba con la amenaza de su desaparición al igual que las otras 16, ubicadas en distintos estados del país.
Estos proyectos educativos forman parte de las respuestas a las demandas de la Revolución Mexicana de 1910; y están dirigidos a aquel sector que participó en el levantamiento de armas contra la dictadura porfirista y por cambiar la situación de marginación y pobreza en la cual se encontraba: la gente del campo. A esta situación se sumaba que casi 80% del total de la población –predominantemente rural– era analfabeta.
Ese 19 de febrero de hace 23 años, los policías que se introdujeron rumbo a la institución golpearon, a su paso, a habitantes que en ese momento transitaban por las calles rumbo a sus trabajos y que cuestionaban su incursión, y a padres y madres de familia que custodiaban las entradas del plantel, inclusive, amedrentaron a habitantes de las colonias circundantes al plantel irrumpiendo, de manera violenta, en sus hogares.
El mismo día, en la sede del gobierno estatal, aprehendían a las/os estudiantes normalistas rurales que se encontraban en plantón exigiendo la liberación de sus compañeras/os detenidas/os semanas atrás, acusadas/os de delitos fabricados y de la toma de camiones, medida que, en efecto, había acordado la comunidad estudiantil por la respuesta que habían recibido de las autoridades de la entidad, respecto a su petición de destituir al director de la escuela, a quien acusaban de malos manejos del presupuesto de la institución.
La respuesta fue una negativa y conjuntada con la suspensión de suministro de alimentación y de otros servicios al internado. En ese plantón contaban con el apoyo de integrantes de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM), organización que aglutina a la comunidad estudiantil de las normales rurales del país. Asimismo, se encontraban madres y padres de las/os jóvenes privadas/os de su libertad.
Cabe mencionar que las/os normalistas, que se encontraban presas/os en el Centro de Rehabilitación Social (Cereso) de la capital del estado (Pachuca de Soto), pertenecían a los grupos artísticos de la escuela. Habían sido detenidas/os por un fuerte operativo policiaco, cuando regresaban de una presentación en un poblado de la misma entidad y en el momento en que el chofer del camión, en el cual se trasladaban, se detuvo en una gasolinería para suministrar del combustible al vehículo.
“Parecía la detención de un grupo de narcotraficantes”, había expresado uno de los padres de las jóvenes detenidas,[2] quien trabajaba en esa gasolinería y justo en ese momento se encontraba laborando. Se dio cuenta de que se trataba de estudiantes de la normal rural cuando escuchó los gritos de su hija pidiéndole auxilio.
Además de la exigencia de poner en libertad a sus compañeras/os, pedían la reapertura de las instalaciones, transparencia en el uso de los recursos y la contratación de profesores con conocimientos y experiencia en el normalismo rural, entre otras demandas.
En esta exposición se da a conocer un avance de la reconstrucción del acontecimiento registrado el 19 de febrero del año 2000. Para ello, se recurrió a tres fuentes: 1) la historia oral, cuya finalidad es registrar lo no documentado; 2) la historia heredada, que refiere a versiones narradas por terceras personas; esto es, a quienes les compartieron la información; y 3) la historia crítica, que consiste en lo reportado, en este caso, por la prensa. Asimismo, se eligió la técnica del testimonio, herramienta propia de los recursos de la historia oral, para acceder a los recuerdos, vivencias, incluso olvidos de las personas entrevistadas. Siguiendo a Ron Adam, se considera que “el pasado existe sólo en cuanto habla al presente” (Adam, 2010).
En este trabajo se partió de la noción “justicia popular”, al considerar que se trató de “un acto en el que la población toma la justicia por su mano y que, por lo general, entraña violencia y represalia contra el presunto delito o una respuesta a lo que se considera una amenaza” (ONU, 2019: 3).
Para una exposición más clara, se inicia con una descripción breve del acontecimiento y del lugar donde se suscitó; continúa con una semblanza histórica resumida de la escuela; posteriormente, se expone un avance de la reconstrucción de los hechos suscitados hace 23 años en una de las entidades donde aún se registra altos índices de pobreza.
El acontecimiento
Durante el atardecer del 18 de febrero del año 2000, población del municipio de Francisco I. Madero, de comunidades circunvecinas al internado conocido como “El Mexe”, por el lugar donde se ubica, comenzaron a observar una fuerte presencia policiaca, y el sobrevuelo de un helicóptero. Presintieron que una amenaza se cernía sobre sus habitantes y las/os estudiantes que custodiaba las instalaciones del plantel desde la suspensión de actividades, con motivo del rechazo al directivo de la escuela y del subdirector. Esta medida adoptada por la comunidad estudiantil, motivó el retiro voluntario de 16 profesores inconformes.
Ante la creciente presencia de uniformados, comenzaron a prepararse ante su eventual incursión. Cuando el cuerpo policiaco inició su avance en la madrugada del 19 de febrero, para alertar y llamar a la población lanzaron cohetones y se introdujeron a la iglesia para sonar las campanas de la iglesia en contra de la oposición del párroco de entonces.
Durante la incursión de los policías, también fueron cercando el poblado para impedir la entrada de los elementos del cuerpo policiaco. Una señora de nombre Manuela Zacarías, entrevistada días después del acontecimiento por un reportero de la empresa TvAzteca, lo corroboró así: “Hicimos una valla para atajar a los granaderos, y sí lo estábamos logrando, nada más que llegaron por atrás y allí nos trataron (sic), nos agarraron en medio de los dos”.[3]
Así, usando la violencia física hacia la gente, llegaron a las instalaciones y comenzó la detención de estudiantes. Uno de ellos, de nombre Francisco Caldera, liberado hacia la medianoche de ese mismo día, narró al mismo reportero cómo fue su detención: “bueno, pues a mí me jalaron, me jalonearon, y me dijeron, ¿no?, “¡pues ¿sabes qué?! ¡Jálale, te vas ahorita derecho a la Procuraduría!” [4]
La forma en que se introdujeron provocó un gran enojo en la comunidad cuyo número, poco a poco, fue aumentando dispuesta a detener a los policías quienes, al ver la cantidad que ya se dirigía hacia ellos, se dispersaron y corrieron en búsqueda de un escondite en el cerro circundante, incluso en el canal de aguas negras que, entubado, pasa por la escuela; sin embargo, la gente alcanzó, detuvo y desarmó a 68. Durante la incursión, otros elementos Policía ya se habían llevado a 18 estudiantes.
Desarmados y descamisados, los 68 policías fueron conducidos, en fila, bajo la custodia de la propia comunidad hacia la cabecera municipal, no únicamente como un escarmiento por la agresión cometida contra diversas personas sino, ahora, para exigir el regreso de los 18 estudiantes que se habían llevado y de los 76 estudiantes que se encontraban presos luego de su detención en la gasolinería, a cambio de liberar a los granaderos. De esta manera, la población se sumó al movimiento estudiantil.
Este movimiento forma parte de un movimiento estudiantil amplio, encabezado por la FECSM que aglutina a las 16 escuelas normales rurales del país, cuyo proyecto educativo han querido anular los gobiernos posteriores al del presidente Lázaro Cárdenas (1934-1940).
Francisco I. Madero (antes Tepatepec) es uno de los 26 municipios que conforman el Valle del Mezquital, un lugar que durante muchos años estuvo caracterizado por su alta marginación y pobreza. Los primeros pobladores de Tepatepec fueron de origen otomí. Se establecieron en las faldas del Cerro de Denganzhá, lugar al que denominaron “Ñaxthé”, que significa “Cerca del cerro” o las “Faldas del cerro”.
Semblanza histórica de la escuela
El principal propósito que siguieron los gobiernos posrevolucionarios para la reconstrucción del país, luego del levantamiento armado de 1910, fue consolidar la democratización del país. En este propósito se encontraba la utopía que –paradójicamente– se había gestado “en los años que van de 1876 a 1910” (Abba, 1996: 173); esto es, durante la dictadura que había sido derrocada (la dictadura de Porfirio Díaz): “llevar alfabeto a todos los mexicanos” (Civera, 2006: 54), la cual se había concentrado en las ciudades desatendiendo las zonas rurales.
Uno de los principales impulsores de los cambios educativos para reactivar dicho propósito fue José Vasconcelos (1882-1959) quien –junto con Rubén Darío, Gabriela Mistral, Raúl Haya de la Torres y Vicente Huidobro– representa el pensamiento utópico latinoamericano, encaminado a indagar y fijar el sentido de la historia y la cultura de esta región frente a la hegemonía anglosajona (González, 2012:122), que alimentará los ideales de construir un nuevo orden social, justo y equitativo.
Durante su gestión como titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP),[5] Vasconcelos emprendió una campaña contra el analfabetismo. Entre las cinco mil escuelas que abre (Ocampo, 2005: 149), se encuentran las escuelas agrícolas, antecedente –en el caso de la Escuela Normal Rural de “El Mexe”– de la Escuela Central Agrícola, luego convertida en Escuela Regional Campesina (1932-1940). Su finalidad no sólo fue la de formar jóvenes (hijas/os de familias campesinas e indígenas) como maestras/os sino, a la vez, como líderes comunitarias/os.
Este proyecto se convirtió en una opción de movilidad social y sobrevivencia para hijas/os de familias campesinas, de origen indígena y de escasos recursos económicos del país. Si bien se reconoce que fue hasta el gobierno del presidente Álvaro Obregón, con Vasconcelos al frente de la SEP, cuando se concreta la idea de formar maestras/os para atender escuelas fuera de las ciudades, se considera que los siguientes dos titulares de dicha secretaría, Moisés Sáenz y Rafael Ramírez, promovieron la creación de las escuelas normales regionales (Civera, 2006: 54). En esta modalidad participaron maestros de clases medias con la influencia de las pedagogías racionalista y de la acción.
La idea de la SEP de su formación “como líderes comunitarios e instrumentos de transformación cultural, social y política” (Calderón, 2006: 17), no fue fácil pues las teorías pedagógicas de la época carecían de una guía precisa para desarrollarla. Se dice que a propuesta de Sáenz se aplican las ideas de John Dewey las cuales consisten en dar mayor importancia a la experiencia haciendo a un lado “la educación verbalista y libresca” (Civeda, 2006: 55).
En 1928 ya operaban diez escuelas,[6] en igual número de estados. En 1939 ya sumaban 36 en total. En la historia de las normales rurales, se registra otro acontecimiento importante: la modificación del artículo tercero constitucional en 1934 para establecer la educación socialista en las escuelas del Estado.
Es pertinente mencionar aquí que en 1935 se funda la FECSM. Esta organización estudiantil, que se autodefine clandestina y aglutina a las sociedades de alumnos de cada plantel, ha jugado un papel protagónico en la defensa de este proyecto educativo y, por tanto, del movimiento estudiantil de las normales rurales.
Al término del régimen del presidente Lázaro Cárdenas, con el inicio de la contrarreforma agraria y el privilegio que años después se dará al proceso de industrialización del país, comenzará el acoso gubernamental contra este proyecto educativo y, con ello, la intensificación de las movilizaciones de la FECSM. El primer golpe lo recibe en los años cuarenta con el establecimiento de un plan único para todas escuelas normales rurales y urbanas, que significó la desintegración de las regionales campesinas para quedar separadas en escuelas prácticas de agricultura y escuelas normales rurales; así, el número de planteles, se reduce de 36 a 18.
Sin embargo, en la década de 1950 aumenta a 29 porque las autoridades gubernamentales deciden que algunas de las escuelas prácticas de agricultura regresen a la modalidad de normales rurales, y abre otras. También cambia su equivalencia de escuelas con estudios de nivel técnico a bachillerato. Casi dos décadas después, el número de escuelas vuelve a disminuir cuando el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz ordenó cerrar 15 en represalia por el respaldo que dieron al movimiento estudiantil de 1968. Este acto representa el tercer acontecimiento que marca la vida de sus estudiantes.[7]
Así, en un clima de acoso, represión, violencia, abandono de los planteles e intolerancia, sus estudiantes, egresados y egresadas, son tildados de “comunistas apátridas” y, las escuelas de “viveros de líderes rojillos” (Coll, 2015: 84). En la actualidad sobreviven 17, ubicadas en los estados de México, Aguascalientes, Campeche, Chiapas, Chihuahua, Durango, Guerrero, Michoacán, Morelos, Oaxaca, Puebla, San Luis Potosí, Sonora, Tamaulipas, Tlaxcala, Zacatecas e Hidalgo.
Si bien la agresión contra las escuelas normales rurales en México era constante, se convirtió en dominio público después de la desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural “Isidro Burgos”, de Ayotzinapa, durante la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre de 2014.
Fuenteovejuna. La reconstrucción del acontecimiento
En este apartado se expone un avance de la reconstrucción de la intervención de población del municipio de Francisco I. Madero en el movimiento de las/os estudiantes de El Mexe, con fragmentos de cuatro testimonios seleccionados para elaborar este trabajo, los cuales fueron realizados en distintos años; tres en 2021 y uno en 2020. Tres pertenecen a egresados de la escuela y otro a una participante en la defensa de la escuela. El primero, menciona las intenciones del cierre de la escuela.
El primer testimonio es del maestro Ignacio Contreras quien relató el plan de las autoridades del gobierno estatal para cerrar la escuela:
Una situación que ya se venía ventilando, unas amenazas del gobierno estatal; si se fijan los inicios del cierre de la escuela empiezan con Manuel Ángel Núñez Soto, para entonces como secretario de gobierno estaban [Miguel Àngel] Osorio Chong; entonces, para fraguan el golpe más certero para la normal, para cerrarla, cuando es gobernador del estado Osorio Chong… cancelan por completo, pues los recursos para la escuela y el proyecto original de la formación de maestro rurales.[8]
El maestro Erbein Rodríguez, también egresado de la normal rural quien participó en el plantón realizado en la sede del gobierno estatal, explicó el objetivo de este y la ampliación de las demandas de las/os estudiantes debido al cierre de la escuela:
Teníamos la presión de los padres de familia que tenía a sus hijos presos, por entregar la movilización, por aceptar las condiciones que ponía el gobierno, de terminar las actividades académicas en El Mexe, e irnos a la subsede en Pachuca, allá concluir nuestros estudios, y el destino final de El Mexe era incierto, las autoridades lo habían declarado cerrado. Entonces se trabajó, junto con los padres de familia, ya no únicamente por nuestras demandas originales, sino ahora era ya por la libertad de nuestros compañeros presos, por la reapertura de El Mexe y cumplimiento de nuestras demandas académicas.[9]
Asimismo, relata las acciones que tenían contempladas para obtener solución a las demandas planteadas:
Es por ello que junto con la base estudiantil se determina avanzar en una marcha caminata hacia la ciudad de Pachuca, el 1 de febrero. En ese momento teníamos 76 compañeros presos […] Llegando a Palacio de Gobierno nos instalamos en un plantón definitivo; las actividades de resguardo de las instalaciones, corre a cargo por comisión de alumnos, de padres de familia, de compañeros normalistas de otros estados, compañeros de las normales rurales […] gobierno del estado se cierra en no resolver ninguna de nuestras demandas; los procesos judiciales de nuestros compañeros presos siguen avanzando; entonces, a partir de ahí, pues se buscaba la difusión en todos los espacios, porque aquí el gobierno del estado prácticamente ya no teníamos ninguna respuesta, sólo “El Mexe está cerrado”, y la única opción que tienen es terminar sus estudios, previo una selección en la subsede de Pachuca.[10]
El maestro Rodríguez detalló que habían acordada trasladar la movilización el 21 de febrero a la Ciudad de México para exigir, esta vez, al gobierno federal respuesta a sus demandas y la libertad de sus compañeras/os presas/os; sin embargo, la situación cambió:
El día 18, por la noche, vecinos de las comunidades nos empiezan a alertar de fuerte presencia policiaca a los alrededores del municipio de Francisco I. Madero. Por ese tiempo había un conflicto en un municipio cercano, nosotros pensamos que era por esa situación, más sin en cambio tomamos las medidas necesarias, alertamos a la base estudiantil y a todo el contingente del plantón de que había presencia policiaca. En el transcurso…seguían avanzando las horas de ese 18 de febrero, de igual manera llegó gente de las comunidades, aquí cercanas a la normal, llegaron a palacio de gobierno por la preocupación de la fuerza policiaca, ya se podía sentir la represión psicológica en esos momentos del 18. Se instalan las guardias alrededor de Palacio Nacional para alertar a nuestros compañeros, cualquier situación que se presentara.[11]
Para la sorpresa de todas/os los participantes en el movimiento estudiantil, todo el grupo que se encontraba en la sede del gobierno estatal es detenido, en la madrugada del 19 de febrero:
[…] absolutamente a todos los compañeros, nos llevan a los separos, empiezan a seleccionar a los compañeros que vienen de las normales rurales, empiezan a separar a los compañeros que vienen de Tlaxcala, de Puebla, del Estado de México y Oaxaca. Empiezan a seleccionar por contingentes, a nuestros compañeros de El Mexe, de igual manera. Nos toman presos, nos toman una serie de fotografías…En esa persecución, cuando nos tienen presos, gentes empiezan a escoger a compañeros específicos de la dirección del movimiento, y al identificarlos los separan.[12]
La doctora Marina Escamilla, participante en las comisiones para la solución de las problemáticas de la escuela, narró cómo va dándose cuenta de la incursión de los policías:
En el 2000, cuando ocurre la toma por parte de los granaderos, cuando yo paso, paso muy temprano, como a las 7 de la mañana, yo vi que como estaban muy solas las calles, pero no le presté tanto atención porque tenía prisa, cuando yo regreso como a las 3 de la tarde, vi que había barricadas en las entradas, yo venía del lado de Actopan, y eso me llamó la atención, y dije ‘aquí está pasando algo raro, ¿cómo es posible que haya barricadas?’ Cuando llego al centro, estaban los granaderos formados hincados sobre la explanada frente a la presidencia municipal. Me acerco a un compañero y le pregunto que qué había ocurrido, y me dice: ‘¿Pues qué no sabes que tomaron El Mexe?’[13]
Asimismo, revela que atestiguó el tipo de armas que portaron los policías:
Llego y busco a Torquemada, y sí es cierto, y me dice Torquemada: ‘Ven, te voy a enseñar todas las armas que traían los granaderos’; y en uno de los salones había armas que ni siquiera yo conocía, yo estaba sorprendida porque dije ‘bueno ¿pues qué le pasa a gobierno del estado, ¿no? ¿Cómo es posible que utilicen tantas armas contra los estudiantes, pues si no son asesinos, no son otro tipo de gente, ¿no?’ Y me dice él: ‘Vamos a dejar sellado este lugar para que nadie entre. Adelántate, ve sellando los dormitorios, y en un ratito más yo te alcanzo.’[14]
También se da cuenta que continúa el operativo en las instalaciones de la normal:
[…] y me fui, cuando de pronto escuché que andaba un helicóptero arriba, y me dice, oía que me gritaba. Y le dije: ‘¿qué pasa?’ ‘Oye, tenemos que irnos, porque si baja el helicóptero’, me dice, ‘y nos vayan a detener’. Y nos fuimos corriendo entre las milpas, porque no traíamos los carros no los teníamos a la mano, los habíamos dejado lejos, y ya.[15]
Al llegar a la cabecera del municipio, donde se encuentra la presidencia municipal, se percata de que la gente “estaba muy alborotada” exigiendo el regreso de las/os estudiantes que se habían llevado retenidos:
[…] que si no entregaban a los muchachos iban a quemar a los granaderos, y tenían gasolina, eso era verdad, no lo podemos negar. Y sí se da el canje, pues se van. Yo les decía a los compañeros: “Nosotros no podemos atentar contra la vida de los granaderos, porque si ustedes son observadores estamos sitiados de granaderos; si nosotros nos atrevemos solo a tocar a uno, no saben lo que va a ocurrir aquí, y dije, no se va a exponer a la gente”.[16]
El maestro Alfredo Olvera, por su parte, relata cómo le contaron del descontento de habitantes de cuyas casas habían sido penetradas por policías, y que esa es uno de las causas por la que decidieron llevarlos amarrados a la Plaza principal del municipio:
La comunidad a la defensiva se organiza, y dice “¿oigan, pues se están metiendo a nuestras casas?” Y la gente se organiza y la gente hace frente a los policías, y los detiene a los policías; “¿por qué se meten a mi casa? Si vienen a agarrar a estudiantes, pues allá está la escuela, allá búsquelos ¿no?, ¿por qué allanan mi casa?” Y a la defensiva la gente los lleva a la plaza amarrados.[17]
El maestro Olvera consideró, en su relato, que el gobierno estatal decidió cerrar la normal como una forma de revancha por la retención de los policías:
Y es una cuestión que, a lo mejor el gobierno, probablemente de ahí vino la revancha, “ah bueno, pues ahora vamos a cerrar la escuela”, pero no dicen que esos policías fueron detenidos por la gente, que por cierto no fueron masacrados, no fueron torturados, simplemente se les detuvo y se les llevó a la plaza pública, “¿Y saben qué?, sí se los vamos a dar, suelten a nuestros estudiantes, a nuestros compañeros, a nuestros hijos, a nuestros vecinos”. Y se hizo eso, ¿no? Finalmente, esa fue la solución de ese incidente. Los policías que habían agredido a la gente y golpeado a estudiantes y vecinos, parejo, fueron entregados, puestos en libertad, en cuanto se pusieron en libertad a los estudiantes que se habían llevado.[18]
Y, así fue como comunidades del municipio Francisco I. Madero se sumaron a la principal demanda del movimiento estudiantil de El Mexe: la liberación de las/los jóvenes detenidas/os. En agradecimiento a su intervención, la comunidad estudiantil colocó una placa en el lugar donde mantuvieron retenidos a los policías.
Consideraciones finales
Lo ocurrido el 19 de febrero del año 2000 se trató de un acontecimiento inédito pues, hasta este momento, se desconoce de la participación de un pueblo en un movimiento estudiantil, al sumarse en exigir respuesta a una de sus principales demandas: la liberación de estudiantes encarceladas/os y retenidos por el gobierno no solamente en separos de la Policía sino, se supo, en casas de seguridad donde fácilmente podrían haber sido desaparecidas/os. Se puede concluir en que, si bien se trató de un caso en que un pueblo tomó justicia por su mano, en el cual un grupo de policías fueron víctimas de determinadas vejaciones, este acontecimiento demuestra, una vez más, lo que ocasionan autoridades carentes de sensibilidad social y habilidades políticas para resolver este tipo de conflictos sin recurrir a la violencia. Sin duda, este acontecimiento forma parte de la memoria no sólo de los pueblos que han sido víctimas de la violencia política y social de gobiernos estatales y federal, sino de los movimientos estudiantiles en México, como los encabezados por normalistas rurales y, en particular, por la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México, cuyos proyectos educativos han tenido la consigna de su desaparición,[19] después del periodo cardenista.
Referencias
Abba, B.A. (1996) Historia de la educación durante el porfiriato. Bazant, Milada. Revista Interamericana de Educación de Adultos, 4, 1 (171-177).
Adam, R. (2010). Canciones tradicionales de autor en Tana Vanuatu [Conferencia]. XVI Congreso Internacional de Historia Oral, Praga, República Checa. Citado por Perez, L. R. (2013). Tres historias de vida. [Tesis de licenciatura]. Universidad Autónoma de México.
Burgos, M. (1993). Historias de vida. Narrativa y la búsqueda del Yo. En: J. Acevedo, Historia Oral (pp. 149-163). Universidad Autónoma Metropolitana e Instituto Mora.
Calderón, M.A. (2006). Festivales cívicos y educación rural en México: 1920-1940. Relaciones. Estudios de historia y sociedad (XXVII, 106).
Civera, A. (2006). El internado como familia: las escuelas normales rurales en la década de 1920. Revista Latinoamericana de Estudios Educativos (XXXVI) 3-4, 53-73.
Civera, A. (2015). Normales rurales. Historia mínima del olvido. Revista Nexos. en: https://bit.ly/3QjUV64
Coll, T. (2015). Las normales rurales: noventa años de lucha y resistencia. El Cotidiano, (19) 83-94.
González, J.A. (2012). Utopías y nacionalismo cultural en América Latina. La interpretación de Andrés Sabella a la contribución de Mariátegui, Vallejo y Eguren. Estudios Políticos, (40).
López, L. (2008). La importancia de recuperar la palabra hablada como una nueva propuesta de escribir historia en Colombia, Universidad del Valle.
Ocampo, J. (2005). José Vasconcelos y la Educación Mexicana. Revista Historia de la Educación Latinoamericana (7) 139-159.
Fuentes
ACNUDH (2019). La lucha contra la “justicia popular” en Camboya. Alto Comisionado de las Naciones Unidas. Derechos Humanos. https://bit.ly/3Qj3zRh
CNDH (2002). Justicia por propia mano. Comisión Nacional de los Derechos Humanos.
Contreras, Ignacio. Entrevista realizada por Rosa María González Victoria en Tepatepec, Hidalgo, el día 3 de julio de 2023.
Escamilla, Marina. Entrevista realizada por Rosa María González Victoria en Tepatepec, Hidalgo, el día 2 de julio de 2021.
Lucio, Juan. Entrevista realizada por Rosa María González Victoria en Tepatepec, Hidalgo, el día 5 de agosto de 2023.
Olvera, Alfredo. Entrevista realizada por Rosa María González Victoria en Mixquiahuala, Hidalgo, el día 17 de julio de 2021.
ONU. (2019). La lucha contra la “justicia popular” en Camboya. Organización de las Naciones Unidas. https://bit.ly/48Vyf3i
Rodríguez, Erbein. Entrevista realizada por Rosa María González Victoria en Tepatepec, Hidalgo, el día 27 de febrero de 2020.
- Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo Correo electrónico: rgonzalez@uaeh.edu.mx.↵
- Esto fue contado por el padre de uno de los jóvenes detenidos ese día, quien era integrante del grupo de música folclorista de la escuela, durante la entrevista que realizó quien escribe, en la casa del entrevistado, en el mes de julio del presente año (2023); en la entrevista también participó la madre del joven.↵
- La información difundida por los noticieros de TvAzteca y Televisa fue transcrita del video-documental titulado “19 FEBRERO 2000”, disponible en: http://bit.ly/3rJN3l2↵
- Idem↵
- Nuevo nombre de la Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes, fundada en 1905.↵
- Aún denominadas centrales agrícolas.↵
- Cabe mencionar que los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos participaban en la recolección de recursos para asistir, como todos los años, a la marcha conmemorativa de la masacre estudiantil el 2 de octubre de 1968, registrada en la Plaza de las Tres Culturales, de Tlatelolco.↵
- Contreras, Ignacio. Entrevista realizada por Rosa María González Victoria en Tepatepec, Hidalgo, el día 3 de julio de 2023.↵
- Rodríguez, Erbein. Entrevista realizada por Rosa María González Victoria en Tepatepec, Hidalgo, el día 27 de febrero de 2020.↵
- Idem.↵
- Idem.↵
- Idem.↵
- Escamilla, Marina. Entrevista realizada por Rosa María González Victoria en Tepatepec, Hidalgo, el día 2 de julio de 2021.↵
- Idem.↵
- Idem.↵
- Idem.↵
- Olvera, Alfredo. Entrevista realizada por Rosa María González Victoria en Mixquiahuala, Hidalgo, el día 17 de julio de 2021.↵
- Idem.↵
- El gobierno federal actual ordenó la reapertura de la escuela.↵






