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La historia oral como herramienta de análisis histórico

Sabrina Soledad Pumilla [1]

La historia oral y sus características propias

Para comenzar, debemos decir que la Historia oral como metodología de trabajo comenzara a dar sus primeros pasos en la década de 1960, centrándose en “dos principios que la avalaron: el primero fue la equiparación de la historia oral con la democratización de la práctica histórica; el segundo fue la idea de que la historia oral daría voz a los sin voz: las clases subalternas, los pobres, los campesinos, las minorías étnicas, las mujeres, entre otros grupos, permitiendo el acceso a la experiencia histórica subjetiva. En esos comienzos, los historiadores orales mantenían una postura defensiva en el debate académico, sosteniendo el valor de esta nueva práctica en los términos exigidos por el canon histórico, esto es, tratando de demostrar la objetividad, veracidad y confiabilidad de la memoria, así como la posibilidad de generalización de fuentes intrínsecamente personales.” (Barela, 2009: 8). Por tanto, aquí tenemos dos cuestiones para analizar, e ir desmenuzando las características propias de la llamada Historia Oral, que van sin duda entrelazadas ambas, con la llamada subjetividad, ellas son: las fuentes personales y el término memoria.

Comenzando por las fuentes personales, y su relación con la subjetividad, podemos decir que las historias de vida personales, serán la materia prima de la historia oral, dejando claro que “el testimonio vivo como fuente histórica tiene un alcance mucho mayor que lo estrictamente relacionado con hechos y personas destacadas de la escena política o militar; involucra también lo cotidiano y lo cultural, lo particular enmarcado en lo social.” (Barela, 2009: 7). Por tanto, este testimonio vivo, se convertirá en fuente histórica, y “los informantes, testigos presenciales que cuentan el relato de sus vidas, lo hacen en su doble calidad de individuos singulares y de sujetos colectivos. Cada uno de ellos es único, pero en el camino de construcción de su subjetividad han sufrido la influencia familiar, barrial, social, socioeconómica, cultural del medio en que han vivido o viven.” (Barela, 2009: 13). Aquí, podemos comenzar entonces a observar como el individuo singular se constituye a la vez en sujeto colectivo, a raíz de la influencia recibida por su entorno cotidiano, social a la hora de construir su propia subjetividad.

Por otro lado, el concepto de memoria, aquí lo pensaremos como memorias, tal cual lo propone la autora Elizabeth Jelin (2021:39) en su libro “Los trabajos de la memoria”, al decir que, “aun cuando lógicamente no haya contradicción, hay una tensión entre preguntarse sobre lo que la memoria es y propone pensar en procesos de construcción de memorias, de memorias en plural, y de disputas sociales acerca de las memorias, su legitimidad social y su pretensión de verdad.” Por tanto, siguiendo esta línea vamos a decir que, “la memoria colectiva es un conjunto de memorias compartidas. Lo colectivo de las memorias es el entretejido de tradiciones y memorias individuales, con alguna organización social y una estructura dada por códigos culturales compartidos” (Barela, 2009:16). En consecuencia, la categoría de memorias en plural en el análisis histórico, la utilizaremos como categoría social, “a la que se refieren (o que omiten) los actores sociales, su uso (abuso, ausencia) social y político, y las conceptualizaciones y creencias del sentido común” (Jelin, 2021:39).

Con respecto a las memorias, debemos dejar claro que, por las particularidades de ellas, a partir de su subjetividad, es fundamental decir que, hablar de memoria colectiva es hablar también de olvido colectivo, por eso la necesidad de interpelarla, ya que esta es fragmentada, siendo por otro lado, el recuerdo una construcción que hacemos siempre desde el presente, y en forma colectiva. Por esto, tanto la memoria como el olvido colectivo, serán un gran campo de batalla, en constante disputa, ya que,

las relaciones de poder y la disputa por la hegemonía están siempre presentes. (…) El punto de partida es conocer el carácter construido y cambiante de los sentidos del pasado, de los silencios y olvidos históricos, así como del lugar que las sociedades, las ideologías, los climas culturales y las luchas políticas asignan a la memoria. Los hechos ocurridos están allí para ser interpretados. De ahí la necesidad de “historizar la memoria” (Jelin, 2021: 12)

Como bien sostiene el autor Jaques Le Goff,

los psicólogos y los psicoanalistas han insistido, ya a propósito del recuerdo, ya a propósito del olvido (…), sobre las manipulaciones, conscientes o inconscientes, ejercitadas sobre la memoria individual por los intereses de la afectividad, de la inhibición, de la censura. Análogamente, la memoria colectiva ha constituido un hito importante en la lucha por el poder conducida por las fuerzas sociales. Apoderarse de la memoria y del olvido es una de las máximas preocupaciones de las clases, de los grupos, de los individuos que han dominado y dominan las sociedades históricas. Los olvidos, los silencios de la historia son reveladores de estos mecanismos de manipulación de la memoria colectiva (Le Goff, 1991: 134).

Con lo dicho hasta aquí podemos definir a la Historia Oral, a partir de sus piezas claves, que serán; las vivencias personales y sus subjetividades como fuente esencial para la disciplina, así como las memorias como construcción colectiva, y creadora de subjetividad.

La entrevista

Ahora bien, una vez caracterizada la Historia Oral, la analizaremos como creadora de fuentes, porque como hemos dicho, una de las principales características de esta, será la vivencia personal como materia prima a analizar, e investigar por el historiador. Pero, ¿cómo obtendré ese testimonio para poder analizarlo históricamente?, y es aquí donde entra a escena la entrevista, ya que, y hablando puntualmente de la Historia oral, y su particularidad, como generadora de fuente, la misma “apela a la memoria del sujeto para hacer historia a partir del relato de sus recuerdos y la fuente es el testimonio que el individuo da dentro del contexto de una entrevista.” (Barela, 2009:12). Por ello, esta última ocupara un lugar central en el análisis histórico desde la perspectiva de la Historia oral, ya que será la producción de varias de ellas, la que le dará material a analizar al historiador, y es por su importancia entonces, que debemos aclarar que,

la entrevista no es solo una charla grabada o una conversación sin objetivos, quien la realice deberá conocer los procesos sobre los cuáles va a preguntar, elegir a quién entrevistará, delimitar el tema sobre el que va a investigar, informarse sobre los datos generales del entrevistado y el contexto en el que desarrolló su vida. Recién entonces, estará en condiciones de elaborar las preguntas (Barela, 2009: 48).

Como podemos ver, la entrevista estará cargada de diferentes componentes a tener en cuenta a la hora de realizarla, ya que el producto final de esta será, al fin y al cabo, la fuente principal de aporte para el análisis histórico que querremos emprender, porque del encuentro dado entre el entrevistador y el entrevistado, saldrá como fruto la construcción que ambos harán del documento luego sometido a nuestro análisis. Por otro lado, la calidad de las entrevistas realizadas, será de lo que dependerá el éxito de nuestra investigación, por eso, hay que tener encuentra a la hora de llevarlas a cabo, “una correcta elección de la fuente, es decir, del informante, que debe ser representativo, no en el sentido de la representatividad estadística de sectores de la población, sino en relación con los procesos históricos que estamos indagando. De ello depende la representatividad y utilidad de la fuente.” (Barela, 2009: 22 y 23)

Con lo que podemos concluir entonces que para que nuestra investigación sea exitosa, el foco debe estar puesto principalmente en la producción de entrevistas, teniendo como norte, nuestros objetivos básicos de investigación al realizarlas, ya que al fin y al cabo, la fuente oral adquirirá existencia cuando el historiador la crea, a través de la construcción de subjetividades y la historizaciòn de la memoria, como memorias en plural y colectiva. Sera, así como lograra la Historia oral como metodología de trabajo, ser una herramienta de análisis histórico fructífera para la disciplina.

Los Derechos Humanos y el nuevo sujeto socio-político

Por tanto, desde esta perspectiva, será pensado este trabajo, el cual es una primera aproximación de lo que será en el futuro mi tesina de grado en la CCC Licenciatura en Historia con especialización en Historia Latinoamericana Contemporánea de la Universidad de Avellaneda. Trabajo de investigación que tendrá como eje temático los Derechos Humanos, y su aberrante vulneración en la última dictadura cívico-militar- eclesiástico transcurrida entre los años 1976 y 1983 en nuestro país. Así como también pondrá el foco en una nueva voz, una voz diferente, un nuevo actor socio-político surgido en la segunda década del siglo XXI, con características propias y con mucho que decir.

Este nuevo sujeto socio-político que entra a la escena de la historia reciente de nuestro país será el llamado “Historias Desobedientes”, integrado por familiares de genocidas por la Memoria, Verdad y Justicia, surgido en mayo del año 2017, como respuesta a las políticas regresivas en derechos humanos, y en el marco del intento de aplicación del beneficio del denominado “2 x 1” a los condenados por crímenes de lesa humanidad.

Lo curioso, y es el motivo por el cual elegí este tema, es que los integrantes de esta agrupación son, como ya mencioné, familiares de genocidas participantes de forma directa de la dictadura cívico-eclesiástico- militar que sufrió la Argentina entre 1976 y 1983. Por tanto, este repudio en forma pública y conjunta hacia un integrante de su propia familia, creo es una fuente muy interesante de análisis, que sin duda debe ser explorada profundamente, aportando así a la disciplina histórica un campo nuevo de análisis, basado en el surgimiento de un nuevo actor político social, impensado hace décadas atrás, contribuyendo así, con la apertura del camino hacia la historia insurgente de nuestro país. Para así, en palabras de esta agrupación, en su libro llamado Escritos desobedientes, a través de ellos, “producir una memoria vital, una memoria justa.” (Escritos Desobedientes, 2019:17)

Por otro lado, es un campo no explorado y nuevo para el análisis histórico, por tanto, me parece fundamental abordarlo para así analizar el impacto social que esta nueva voz está teniendo en general, su relación con los organismos de derechos y humanos, y con la sociedad toda.

Teniendo claro lo anteriormente dicho, empecé con mi investigación con la lectura de uno de sus trabajos llamado Escritos desobedientes, como mencione anteriormente, el cual consta de varios capítulos, donde diferentes integrantes de este colectivo, van dando su testimonio escrito sobre sus historias de vida, y sus diferentes vínculos con genocidas, así como también en las primeras páginas, a través de un “manifiesto”, cuentan el origen de cada escrito, ya que algunos serán escritos una vez conformado el movimiento, mientras que otros han sido previamente, publicados en diferentes redes sociales como testimonios individuales, hasta que pudieron encontrarse, y construir una memoria colectiva, rompiendo con el olvido, con el silencio, del cual hablamos anteriormente, esta voz negada por el mandato familiar, por fin se liberó, y salió a la luz convirtiéndose en una voz extraña y nueva que a través de sus historias repudiaran las conductas y actos cometidos por sus propios padres o familiares durante la última dictadura cívico-militar y eclesiástica, (1976-1983), y durante los años previos en los que la represión institucionalizada, mediante la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina), operara en nuestro país en forma clandestina.

Su gran motivación y ejemplo, ellos dirán serán: “los organismos de derechos humanos, de las Madres, de las Abuelas, de los hijos, de los sobrevivientes, de los familiares. El amor y la constancia en la búsqueda de memoria, verdad y justicia han sido nuestro faro en medio de tanta oscuridad. Por ellos entendimos que teníamos que estar juntes, organizarnos colectivamente y participar de manera activa y comprometida en este presente que nos insta a superar la vergüenza y a trascender las individualidades para construirnos como una voz que diga lo que hasta ahora no se ha dicho en este país: las hijas, hijos y familiares de genocidas repudiamos sus crímenes, sus prácticas represivas, sus pactos de silencio e impunidad. Nosotres no nos reconciliamos. No perdonamos. Y no nos callamos.” (Escritos Desobedientes, 2019:12) Sin duda, esta nueva voz captó mi atención, y quise profundizar cada vez más en ella.

Por ello, y corrigiendo lo que mencione más arriba, esta será la segunda aproximación a mi tesina, ya que la primera fue en una materia de la carrera de la licenciatura, llamada “Metodología de Investigación social e histórica”, dictada por la profesora Alexia Massholder, la cual también, cabe decir, me acerco a la Historia oral. Por ello, a raíz de esta asignatura que nos invitaba a realizar una entrevista para el tema elegido a investigar, me comunique con el movimiento para realizarles una entrevista, y es ahí donde conocí a Bibiana miembro del colectivo e, hija de un genocida, quien desempeñaba sus tareas en el área de inteligencia militar, retirándose en el año 1970, de la oficialidad, para comenzar a realizar sus “actividades militares” de manera civil, teniendo el rol de coordinador de los grupos de tareas en la última dictadura militar, la cual muy amablemente me concedió dicha entrevista.

Ahora bien, previamente a dicha entrevista, debería establecer mi objetivo general y mis objetivos específicos de estudio, y para ello desarrolle varias preguntas de investigación, que me servirán para orientar mis objetivos de investigación, alguna de ellas serán: ¿cómo fue el proceso de conformación de este colectivo? ¿Bajo qué objetivos comunes se formó? ¿Qué significado le dan al concepto de memoria? ¿Se consideran víctimas?, y si así lo fuera, ¿podrían ser enmarcados en esta categoría de análisis? ¿Para quién son víctimas? ¿Se consideran como un organismo de derechos humanos? ¿Cómo fue el proceso de “descubrimiento” del velo del silencio familiar? En consecuencia, estas me permitieron establecer mi objetivo general de estudio que será el contribuir a la historia general en materia de Derechos Humanos, mientras que los objetivos específicos serian tres: 1) Reconstruir el surgimiento de la agrupación, 2) Establecer los objetivos comunes del movimiento y 3) Analizar la conceptualización que hace el movimiento en cuanto a los términos de memoria y víctimas.

Por tanto, una vez resueltos los objetivos, y teniendo como fuentes escritas diferentes materiales de la agrupación, como libros, testimonios y demás, para poder utilizar como marco teórico, y si bien realice ya una primera entrevista, la producción de entrevistas es una cuenta pendiente a realizar en los próximos meses, para continuar así utilizando a la Historia Oral como herramienta de análisis histórico, sabiendo que, “la secuencia de un trabajo de historia oral incluye: confección de la guía, entrevista, análisis, reentrevista, hasta obtener el producto que surge de la transcripción parcial o total del registro. Luego se realiza la interpretación, que puede requerir de otras operaciones como la contextualización y su comparación con otras fuentes (periódicos, documentos públicos, cartas privadas, etcétera), que le darán relieve al discurso.” (Barela, 2009: 48)

Pero como ya dije, realice una primera entrevista, la cual me dejo varias cuestiones, que me gustaría compartir con ustedes ya que, me dio la primera muestra, del valor de ella como fuente fundamental a la hora de hacer Historia Oral, por su construcción histórica conjunta entre entrevistador y entrevistado. Así como también, la utilidad de dicha fuente, ya que la entrevistada es una representante que habla por ella pero también por la agrupación a la cual representa, por tanto podemos adelantar algunas de sus afirmaciones, ante mis preguntas: son un nuevo movimiento colectivo, el cual saldrá por primera vez públicamente el 3 de junio del 2017 en la marcha de “Ni una Menos”, con la bandera que dirá hijos e hijas y familiares de genocidas, por la memoria, la verdad y la justicia, con todo lo que ello conllevo, ya que sus integrantes venían con sus historias individuales y singulares, pero al mismo tiempo, y en simultaneo, denominadores comunes como la vergüenza, la culpa, el silencio, la dificultad para hablar, no el miedo a hablar sino la vergüenza a hablar. Por otro lado, si bien son apartidarios, sostienen una clara posición política, bien definida en relación a que son 30.000 los desaparecidos, que no se reconcilian, de que los genocidas y los perpetradores de lesa humanidad de todo el mundo deben morir en la cárcel y no fuera de ella, la cárcel tiene que ser para todos, para los genocidas de ayer, y los perpetradores de hoy. Porque la agrupación, cabe destacar, tiene como uno de los objetivos principales, llegar a las conciencias de otros familiares de genocidas, no solo de Argentina, sino del mundo, y no solo del pasado, sino también del presente.

Primeras conclusiones

Con lo analizado hasta aquí, sacaré unas primeras conclusiones sobre la utilidad de la historia oral como herramienta de análisis histórico. Para empezar, debe quedar claro que, como dice la autora Liliana Barela (2009:7): “la historia oral pone en valor las fuentes orales, y recupera de este modo un espacio para la historia no oficial.”, siendo este un valor y un aporte invalorable para la disciplina. A lo que agregaría que pensando al saber histórico desde el hoy, que es lo que hace la Historia Oral, democratiza el saber, y le da la posibilidad a las sociedades de construir su pasado, y en función de eso, definir su identidad, a partir del uso de la memoria como disparador, ya que “en general, los historiadores orales dieron la bienvenida al auge de la memoria porque parecía humanizar el análisis histórico y legitimar ciertos aspectos de la práctica de la historia oral a la que muchos recurrían (o deseaban recurrir) pero les resultaba difícil justificar” (Barela, 2009: 9). Por eso la importancia clave de la entrevista como fuente constructora de memorias colectivas, convirtiéndose así en un recurso inagotable e indispensable para el análisis histórico.

Basándome en lo antes dicho, y aunque realice sola una entrevista hasta ahora para mi trabajo de investigación, pude sacar algunas conclusiones a través de ella, primero, que sí, definitivamente, la entrevista es el arte de escuchar fundamentalmente, ya que así tuve la posibilidad de poder oír, no solo el lenguaje verbal , sino también el corporal de mi entrevistada, logrando captar su subjetividad a través de lo dicho pero también de sus gestos, sus expresiones, sus silencios, segundo, comprobar una vez más, y esto ya pensando a la Historia como disciplina científica la cual, indudablemente nos posibilita analizar el pasado, para desde allí poder accionar en el presente, esta agrupación es un ejemplo de ello, tercero y último, como a través de solo una entrevista se disparan miles de posibilidades para encarar la actual investigación, pero también ejes muy interesantes para investigaciones futuras, ya que este nuevo actor socio-político argentino diferente merece ser escuchado, para así contribuir desde su mirada novedosa con los derechos humanos.

Bibliografía

Barela, L, García Conde, L & Miguez, M. (2009). Algunos apuntes sobre historia oral y cómo abordarla. Buenos Aires: Dirección General Patrimonio e Instituto Histórico.

Bartalini, C. (et.al.). (2019). Escritos desobedientes. Historias de hijas, hijos y familiares de genocidas por la memoria, la verdad y la justicia. Ciudad de Buenos Aires: Marea, 2019.

Jelin, E. (2021). Los trabajos de la memoria. Ciudad de Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.

Le Goff, J. (1991). El orden de la Memoria: El tiempo como imaginario. Barcelona: Ediciones Paidós Ibérica.

Fuente

Entrevista realizada por Sabrina Pumilla a Bibiana Reibaldi integrante de la agrupación “Historias Desobedientes”, el 22 de noviembre del 2022.


  1. Egresada del Profesorado superior “Joaquín V González” de la Ciudad de Buenos Aires y estudiante del Ciclo de Complementación Curricular. Licenciatura en Historia con Especialización en Historia Latinoamericana Contemporánea de la Universidad de Avellaneda, provincia de Buenos Aires. Correo electrónico: s.pumilla@bue.edu.ar.


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