Laura Mabel Zang[1]
Introducción
Dentro de los factores que promovieron la migración de miles de ciudadanos suizos hacia distintos destinos de ultramar, podemos sin duda señalar que un papel privilegiado a la hora de decidir partir fue el crítico escenario económico y social de Suiza desde finales del siglo XIX. Esta situación se mantuvo durante gran parte de la primera mitad del siglo XX. Dentro de este macroperíodo, podemos distinguir dos etapas donde la conflictividad social producto de hambrunas generalizadas y altos índices de desocupación fueron más marcadas: el primero de ellos vio su origen en el estallido de la huelga general de 1918 y que se prolonga durante los primeros años de la década de 1920; en tanto, el segundo momento lo situamos a mediados de la década de 1930 donde más pronunciadas fueron para Suiza las consecuencias de la crisis económica mundial desarrollada en 1930. En estos dos períodos se registraron los mayores ingresos de suizos al Territorio Nacional.
Sin embargo, restringir el análisis de las movilidades y atribuirlas solamente a las condiciones internas del país de salida, difícilmente permitirá comprender las características más complejas del fenómeno y que están vinculadas a los vínculos y relaciones que los inmigrantes sostienen entre sí como mecanismos de ayuda y reciprocidades que favorecen no solo las movilidades sino también la inserción en el nuevo entorno. El presente trabajo estudia la formación de redes migratorias y redes sociales entre los dos grupos de inmigrantes suizos, ya sea a través de los lazos creados en etapas anteriores a la migración –tal el caso de la red migratoria formada en torno a la yerba mate de la que participaron gran parte de los integrantes de la primera corriente migratoria– como los mecanismos de ayuda desplegados una vez ya establecidos.
Dentro de la complejidad que implica un abordaje de perspectiva microanalítica, cabría preguntarse: ¿cómo fue el proceso de gestación de las redes migratorias y redes sociales entre los suizos y cómo estas influyeron en la inserción del inmigrante en un espacio totalmente nuevo? ¿En qué medida las redes sociales fueron influyentes en el éxito o fracaso en la aprehensión de las tareas agrícolas a las que muchos no estaban acostumbrados? Finalmente, tomando en consideración que un grupo importante de migrantes se establecieron en colonias alemanas, cabría considerar si, en este contexto, ¿fueron estas redes necesariamente étnicas?
A fines organizativos, el trabajo fue organizado en tres partes. El primer apartado aborda la metodología de trabajo y la importancia del rescate de la historia oral en este proceso. El segundo estudia la consolidación de redes de relaciones en el afianzamiento del proceso migratorio; dentro de este marco, las decisiones tomadas por los migrantes estuvieron condicionadas en gran medida por la situación coyuntural de cada período histórico. El tercer apartado, redes sociales en un entorno de monte, se enfoca en los migrantes ya establecidos y en las prácticas de socialización desplegadas como una estrategia que buscaba impedir la disgregación y el posible retorno a Europa.
Abordaje metodológico: rescate de los testimonios [escritos y orales] para el análisis desde la perspectiva de los actores
El uso de fuentes cualitativas de investigación –entrevistas, memorias y publicaciones de época– y el análisis de historias particulares permitió develar las distintas estrategias que contemplaron los inmigrantes a la hora de partir, los motivos que los llevaron a tomar la decisión de emigrar, la situación de su país de origen, las políticas migratorias imperantes en cada momento y la necesidad de adaptarse a un entorno totalmente nuevo.
Concebidas como una “forma especial de encuentro” (Marradi, Archenti y Piovani, 2007: 216), la base principal del trabajo de campo fueron las entrevistas en profundidad y semi-estructuradas realizadas en primer lugar a inmigrantes de origen suizo y sus descendientes, y en segundo lugar, a personas pertenecientes al grupo alemán (provenientes de Alemania o de Brasil). Contemplada como una forma de acceso a la información “desde la perspectiva de los actores [y] conocer cómo ellos interpretan sus experiencias en sus propios términos” (Marradi, Archenti y Piovani, 2007: 220), el mecanismo para la elaboración de las entrevistas partió de los siguientes ejes: motivos de emigración, conocimiento previo o no del nuevo entorno de migración, formación de redes migratorias, tejido de redes de solidaridad en el proceso de adaptación al nuevo lugar, entre otros.
Las entrevistas en profundidad, tal como lo señala Alonso (1998), son de gran utilidad en la reconstrucción de acciones pasadas, para el estudio de las representaciones personalizadas y los lazos entre las personas. Si bien el trabajo con este tipo de fuente puede ser considerado como “hipersubjetivo”, el mismo nos permite “escuchar y recoger los testimonios, desde la voz viva y natural, directamente desde los protagonistas y actores sociales” (p. 3), adentrándonos al interior de la organización de las redes, las formas en que las mismas operan y los distintos mecanismos empleados tanto al momento de migrar como en el establecimiento del nuevo entorno desde el actor directo de dicho fenómeno: el migrante.
La forma inicial de selección de inmigrantes fue a partir de la técnica “bola de nieve” (snowball) pues no siempre son de fácil identificación los integrantes de ese grupo migratorio; de este modo y a partir de las relaciones y los contactos generados con algunos inmigrantes, “se busca ampliar progresivamente el grupo de potenciales entrevistados que comparten aquellas características” (Marradi, Archenti y Piovani, 2007: 222). En esta instancia de la investigación, el snowball fue mayormente empleado entre los inmigrantes y sus descendientes que se radicaron en Eldorado en el km 28 y no tanto para los asentados en Puerto Rico y sus cercanías (Línea Cuchilla, San Alberto y Oro Verde) pues estos ya fueron objeto de investigaciones previas realizadas en el marco de la Licenciatura y la Maestría en Historia; ello no quiere decir, sin embargo, que no se profundizará el estudio sobre la inmigración de suizos a estos lugares sino, simplemente, señalar que la identificación de informantes fue relativamente más fácil.
También para el caso de Eldorado, la puesta en marcha de un “mapeo” de migrantes fue de gran utilidad. En el mismo, a partir de un contacto previo con una persona de ascendencia suiza que se ofició a su vez de informante y de guía, fueron efectuadas visitas al Schweizertal [Valle de los suizos] en el km 28 identificando los espacios representativos para ese grupo: lugar donde funcionaba la escuela y las iglesias católica y evangélica, residencia del maestro, algunas residencias de personas radicadas allí, entre otros, todo ello acompañado de anécdotas e información de cada caso. Si bien las entrevistas fueron hechas mayormente a inmigrantes suizos y sus descendientes, fue particularmente interesante el “encuentro”, a decir de Alonso, con una persona descendiente de inmigrantes yugoeslavos quien manifestó sentirse más suizo que los propios suizos.
Por otro lado, el análisis de las entrevistas, cartas y memorias escritas por quienes participaron de los proyectos migratorios representan fuentes de gran valor y, si bien éstas nos proporcionan un panorama un poco reducido del proceso migratorio, nos permitirá lograr un acercamiento desde la subjetividad de los actores. Siendo los sujetos [inmigrantes] protagonistas del fenómeno, los aportes de la microhistoria en este sentido resultan útiles y se fundamenta en “el principio de que la elección de cierta escala de observación[2] reducida puede ser instrumento válido de una particular estrategia de conocimiento científico” (Man, 2013: 169).
Redes migratorias y redes sociales: una aproximación de acuerdo al contexto de arribo
La migración de suizos a Misiones durante la primera mitad del siglo XX puede ser considerado un fenómeno multicausal donde confluyeron la situación interna de Suiza en etapas de profundas crisis económicas, la particularidad de Misiones como escenario receptor de inmigrantes y los vínculos que los individuos tejen entre sí. De esta manera, en la primera mitad del siglo XX, el Territorio Nacional de Misiones se constituyó en el principal espacio dentro del país receptor de inmigrantes suizos. En todo este período, dos fueron los momentos más destacados: tras finalizada la Primera Guerra Mundial y en los años previos al desencadenamiento de la Segunda. Estas etapas reconocidas con mayores egresos corresponden a la situación interna afrontada en Suiza: la etapa de pos Primera Guerra Mundial —Suiza registró un incremento en los despidos y reducción de los salarios que desembocó en la huelga general de 1918— y la recesión económica que sobrevino hacia mediados de la década de 1930.
Ambos contextos fueron particulares no solo por la difícil coyuntura en que les tocó emigrar sino también por la posibilidad de realizar o no plantaciones de yerba mate; de esta manera, si a comienzos de la década de 1920 muchos inmigrantes suizos fueron atraídos por el “llamado del Oro Verde”, a mediados de la década de 1930 la creación de la Comisión Reguladora de la Yerba Mate –CRYM– reglamentó estas plantaciones. Debido a esa situación, los inmigrantes de ese origen y de otros arribados al territorio en la segunda mitad de la década de 1930 no pudieron realizar más plantaciones de yerba mate y debieron optar por otros cultivos.
Dentro de la decisión de partir, sin embargo, no solo fue determinante la situación coyuntural que favoreció la movilidad de personas —es decir, la configuración de Suiza como país expulsor de personas y de Argentina en general y Misiones en particular como escenario abierto para la radicación de inmigrantes—, sino también el hecho de que muchos de los migrantes eran conscientes de que vendrían a colonias formadas casi exclusivamente por inmigrantes suizos —como en Santo Pipó y Oro Verde— o con una presencia importante de ellos —Línea Cuchilla, San Alberto en Puerto Rico y el Schweizertal (valle de los suizos) en Eldorado—.
Dentro de estos grupos, los mecanismos migratorios desplegados presentaron fuertes variaciones de acuerdo al contexto histórico en que arribaron siendo más marcados los contactos previos gestados en Europa entre quienes llegaron a lo largo de la década de 1920 que entre quienes lo hicieron durante la década siguiente. En efecto, iniciado el boom de la yerba mate, durante la década de 1920 los inmigrantes suizos fueron atraídos por la gran rentabilidad de este cultivo. Este gran grupo atraído por el llamado del oro verde no fue, sin embargo, homogéneo. Entre los primeros pobladores de Santo Pipó —situada sobre la rivera del Paraná a 70 km de la ciudad de Posadas — fundada en 1924 y de Puerto Esperanza —en el norte del territorio argentino también sobre las márgenes del río Paraná— pocos años después, gran parte de la red migratoria podemos situarla en la Escuela de Altos Estudios Politécnicos (Eidgenössische Technische Hoscschule- ETH) de Zürich y en torno al profesor Dr. Andreas Sprecher von Bernegg[3] quien no solo introdujo a sus alumnos en el estudio de plantas subtropicales —entre ellos la Ilex Paraguariensis o yerba mate—, sino que también los instó a instalarse en Misiones para cultivar yerba mate.
La constitución y consolidación de esta red fue clave en la motivación de la migración en el direccionamiento de la misma. El traslado a Misiones de estos grupos respondió al deseo de efectuar inversiones como plantadores de yerba mate (Gallero, 2008) y los recursos con que contaban permitieron organizar de manera inicial grandes plantaciones sin la necesidad de realizar en primera instancia cultivos de ciclo productivo corto que permitiera asegurar su subsistencia. Estos inmigrantes no tenían una estructura social basada en la familia puesto que gran parte de los que vinieron lo hicieron con el objetivo de realizar tareas experimentales con las plantaciones de yerbales a través de una estadía temporaria en la región.
Sin embargo, la rentabilidad del cultivo de la yerba mate y el capital que invirtieron los recién llegados, contrastaba con el estancamiento de la colonia debido a la falta de una estructura de pequeños propietarios dedicados al abastecimiento de productos para el consumo (Dohmann y Machón, 1999). En cambio, los suizos que se establecieron en Oro Verde hacia finales de 1925 integraban los sectores de trabajadores menos calificados en Suiza y fueron atraídos por el inmigrante helvético Julio Ulyses Martin a través de su Compañía para la consolidación de una colonia yerbatera; muy vinculados inicialmente a la Martin y Cía., los residentes de Oro Verde no solo vendían sus cosechas de yerba a la empresa sino que también se empleaban en los trabajos estacionales agrícolas en las propiedades de la misma. Muchos de estos inmigrantes lograron, empero, consolidar una sólida posición como productores yerbateros y en la industrialización de materia prima al poco tiempo de establecerse en la colonia.
De este modo, si para 1920 una intensa red migratoria fue desplegada en Suiza dentro del círculo de universitarios de la Politécnica de Zürich, a mediados de 1930 pocos inmigrantes habían siquiera analizado su partida hacia Misiones. Muchos de estos migrantes habían contemplado su radicación en otros lugares del mundo como Nueva Zelanda, Canadá, Kenia, Brasil e inclusive Ecuador. En relación a ello, Schegg-Loher (en Gallero, 2008: 71) escribió en sus memorias:
¿cómo se ven los círculos de las familias de trabajadores, donde cinco o seis chicos están sentados alrededor de la mesa? Les va mal, muy mal; yo lo sé, yo tengo doce chicos que tienen todos un bendito apetito […]. Diariamente me levanto con esos pensamientos […] Un día un amigo me comenta, que en América del Sur, en el Estado de Ecuador, las cosas son mejor y que la Confederación paga un subsidio a emigrantes desocupados […] Leo los informes sobre Ecuador del Dr. Müller, el que recorre ese país, tomo contacto con hombres que han estado en ese país o que quieren ir allá. Las opiniones suenan favorables.
Tras enviar la solicitud para poder acceder a la subvención otorgada por el gobierno suizo, la Comisión para la Colonización de Ultramar no estimó favorablemente el destino elegido por Jakob Schegg-Loher pues “el proyecto del Dr. Müller se evidenció, como tantos otros, como irrealizable”. Sin embargo, este organismo le recomendó Argentina como lugar para su establecimiento: “el país me es aconsejado de todos lados”. A comienzos de 1937 empezó a realizar sus trámites para su traslado y en mayo de ese año arribó junto a su familia a Buenos Aires. Si bien en un primer momento en la Embajada Suiza en Buenos Aires le recomendaron establecerse en la colonia privada de Puerto Rico en el Alto Paraná misionero, luego llegó a un acuerdo por una suma menor para comprar la chacra de otro suizo en el valle de Samambaia, en Oberá-Misiones, por $ 3.200 con todo lo que está encima de la misma —lo que incluía la casa, el galpón, las plantaciones y animales—.
La posibilidad de migrar a África a mediados de 1930 también fue una opción contemplada: Ernesto Bürgin había decidido migrar a Kenya y así se lo hizo saber a su suegro; este, sin embargo, lo convenció de ir a Misiones pues ya había escuchado referencias en Suiza de las lucrativas plantaciones de yerba mate que allí realizaban, lo que no sabían era que las implantaciones de nuevos yerbales estaría prohibida en el contexto de su arribo. Hacia el año 1935, Ernesto junto a su novia y su suegro de apellido Koling viajaron hacia Argentina. La mujer, empero, no simpatizó con el entorno y se embarcó nuevamente hacia Europa; hacia Misiones, entonces, solamente viajaron Koling y Bürgin, quienes se establecieron en la colonia Oro Verde. Koling, durante breve tiempo vivió en Oro Verde donde se dedicó a las plantaciones de frutales a partir de injertos que él mismo hacía (entrevista a Carlos Bürgin, Colonia Oro Verde-Misiones, 14 de julio de 2016).
El lugar de destino no siempre fue la primera elección de los migrantes: “Papá siempre quería emigrar a América” –decía Juan Roberto Boxler (1932) – con interés en radicarse en Estados Unidos, tras esperar la visa durante tres años comenzó a evaluar otras opciones para establecerse. De este modo, Canadá, Brasil, Australia y Argentina sobresalieron como posibles focos de radicación, sin embargo:
Un amigo de mi papá le mandó unos folletos de propaganda, que en la ciudad de Zürich había una película del señor Adolfo Schwelm de Eldorado. Según la propaganda ya era todo un paraíso, tierra colorada profunda, con vertiente y arroyo, con montes, maderas que valían más que $ 50 la hectárea y ya la colonia existía desde 1919, ya había escuelas y almacenes de ramos generales (Boxler, 1932).
Nueva Zelanda fue la opción elegida por otros informantes; sin embargo, este país había impuesto fuertes restricciones al arribo de inmigrantes a partir de 1920, de este modo, uno de los requisitos para ingresar exigidos por el gobierno neozelandés era de acreditación de relaciones de parentesco con residentes en el país siendo permitido en este sentido la reunificación familiar. Érica Engeler (Gallero, 2008: 147- 148) —hija de Francisco Studer, uno de los primeros inmigrantes suizos en radicarse en Línea Cuchilla— relata cómo la pérdida de contactos con familiares emigrados a Nueva Zelanda durante años anteriores imposibilitó su traslado a ese país.
Tras el arribo de los primeros inmigrantes integrantes de la segunda corriente a Misiones en el año 1935 —el caso de la familia Studer fue uno de los más representativos— puede decirse que comenzó a tomar mayor forma una red migratoria tendiente en unas ocasiones a promocionar la inmigración y en otras a desestimarla. A partir del año 1936, por ejemplo, Marie Schedler de Schweri menciona en sus memorias que en St. Gallen se había conformado una “sociedad de emigrantes”. El plan de muchos de estos inmigrantes fue radicarse en las colonias alemanas del sur de Brasil “donde los alemanes tenían unas chacritas bien organizadas y nosotros podríamos sin problemas comunicarnos con ellos porque manejábamos el mismo idioma”. En el caso del padre de Marie Schedler, unos años antes de emigrar con su familia a Línea Cuchilla, había visitado personalmente el sur de Brasil con intenciones de radicarse allí cuando partían de Suiza; sin embargo, la imposición de políticas migratorias de tinte restrictivo en Brasil y la escasez de tierras que esas colonias de alemanes tenían imposibilitaron el traslado de esta familia a este destino. De igual manera, “sabíamos que vendríamos a América del Sur y por eso en Suiza teníamos una huerta donde plantábamos de todo, así ya nos íbamos acostumbrando para nuestra nueva tierra” (entrevista a Marie Schedler de Schweri, Línea Cuchilla-Misiones, 2010).
El contexto de crisis económica generalizada dentro de Suiza —con su corolario de niveles elevados de desocupación y devaluación de la moneda— influyó significativamente en la decisión de migrar. Sin embargo, la posibilidad del desarrollo de un conflicto bélico en Europa también fue un factor decisivo: “Mi papá que se desempeñaba dentro de la Embajada suiza en Italia, vio muy cercana una guerra que iba afectar a toda Europa” —relataba Mauro Minder en una entrevista (2019) —, “así, ya habíamos dejado preparadas nuestras maletas para irnos en cualquier momento… Lo seguro era que nos íbamos, lo que no sabíamos era a dónde” (Mauro Minder, Cuña Pirú-Misiones, 15 de enero de 2019). Quizás uno de los casos más extremos vinculados a la decisión y también a la necesidad de migrar fue el de la familia Matti quienes arribaron a San Alberto en la colonia Puerto Rico durante el año 1939.
Solidaridades, reciprocidades y ayudas en el entorno del monte
Como forma de capital social, la red social sustentada en el conocimiento del lugar, de las prácticas agrícolas y los vínculos de cohesión entre los migrantes jugó un rol destacado en el contexto posmigratorio. Sin embargo, muchas de las prácticas de socialización adquirieron formas particulares según las condiciones de partida del inmigrante y el éxito alcanzado en el nuevo escenario donde se establecieron y, en este sentido, “el aspecto cultural es un elemento importante, que junto a la estructura económica y familiar de las áreas de partida permiten explicar los porqués de las estrategias utilizadas por los migrantes” (Etcharri, 1995: 62). De este modo, durante la década de 1920 los inmigrantes de ningún modo fueron ajenos a las características de la agricultura propia de climas tropicales y subtropicales adquiridos en su formación en agronomía en la Universidad Politécnica de Zürich; en efecto, uno de los motivos de su migración fue precisamente la posibilidad de realizar prácticas y plantaciones con la lucrativa Ilex Paraguariensis (yerba mate). Pese a esta situación, el Dr. Machón (1926a) atribuye el éxito de las plantaciones de yerba mate realizadas por los suizos al Sr. Julio Ulyses Martin: “Nuestros jóvenes suizos que hoy aprenden pacientemente en dos meses las reglas y secretos del cultivo de la yerba mate jamás le agradecerán lo suficiente. Es a él a quien se le debe la colonización de la ruta que siguen”.
Las particularidades de este grupo podemos encontrarlas tanto en la forma de organizar las festividades y el objeto de las mismas como en las labores cotidianas al interior de cada colonia. En este sentido, la sólida posición con la que muchos de los suizos llegaban durante comienzos de la década de 1920 y la configuración de una migración de elite sobre todo en Santo Pipó permitieron realizar prácticas que fueron distintivas entre ellos. Si bien los suizos establecidos en Misiones celebraron desde los primeros años de su asentamiento la tradicional festividad del 1° de Agosto[4], este fue un evento que perseguía muchas veces otros objetivos, por ejemplo “recaudar dinero para la creación de la futura escuela en el Schweizertal” (Boxler, 1932); sea entre los “gentleman” (Ferrari, 1942: 13) de Santo Pipó o entre los inmigrantes con menores recursos del Km 34 de Eldorado y de San Alberto y Línea Cuchilla en Puerto Rico, la principal finalidad de la fiesta era “reafirmar los vínculos con el país de origen” (Boxler, 1932) y reforzar los lazos identitarios al interior de las colonias (Entrevista a Marie Schedler de Schweri, 2010).
Al interior de las labores domésticas también podemos reconocer ciertas prácticas que caracterizan a una elite: encontramos que muchos integrantes de los primeros grupos migratorios delegaban la supervisión de las actividades escolares de los niños en institutrices; al mismo tiempo, este grupo también se caracterizó por contar con ayuda de manera permanente de empleadas domésticas en los quehaceres del hogar. En tanto, para mediados de 1930 son numerosas las narraciones que describen el papel desempeñado por las mujeres: además de ayudar en las tareas agrícolas también debían ocuparse del acompañamiento de la educación de los hijos, ordeñar y alimentar los animales, realizar las labores domésticas de limpieza, lavado de ropa, costura y cocina.
Entre quienes partieron a mediados de 1930, si bien habían analizado la posibilidad de emigrar, pocos habían contemplado desde un primer momento a Misiones como principal foco de recepción. De este modo, al momento de partir desde Suiza exiguos conocimientos se tenían acerca del nuevo escenario de destino; en un contexto de este tipo, la etapa inicial correspondiente al reciente arribo puede ser considerada la más difícil. Si bien la procedencia urbana de los migrantes dificultó la adaptación al ambiente de monte y al duro trabajo rural de este escenario, “fue peor entre aquellos que no tenían una profesión a la que pudieran dedicarse y que les sirviera para su nuevo entorno” (Zang, 2014: 102). En efecto, los conocimientos previos de ciertos oficios como carpintería, albañilería, mecánica y herrería fueron sumamente útiles tanto en la ciudad como en la chacra.
Para evitar las disgregaciones, los desánimos y los retornos que esta situación hacía factible, los contactos con otros migrantes fue un factor esencial: a través de las reuniones y festividades, los encuentros a través de las prácticas religiosas, las actividades organizadas por medio de los clubes y las ayudas en las labores agrícolas favorecieron la adaptación de las personas en el período posemigratorio. Este “conjunto de asociaciones recurrentes entre grupos de personas ligadas por lazos ocupacionales, familiares, culturales o afectivos” es definido por Alejandro Portes como redes sociales; las relaciones definidas por estas “son importantes en la vida económica en la medida en que son medios para adquisición de recursos escasos como el capital y la información” (Portes, 1999: 12).
Consideraciones finales
Las migraciones internacionales son procesos recurrentes en la historia de la humanidad. Como fenómeno social de gran complejidad, la multiplicidad de factores que impulsan a las personas a abandonar su país de origen y trasladarse trasciende las condiciones económicas de los lugares de origen y de destino. En este sentido, el presente artículo analizó la formación de redes migratorias y redes sociales entre los inmigrantes suizos que arribaron a Misiones entre 1920 y 1939.
Dentro de este gran período, tanto los mecanismos migratorios desplegados como las estrategias relacionales presentaron fuertes variaciones de acuerdo al contexto histórico en que llegaron. De este modo, mientras a comienzos de la década de 1920 en Suiza los inmigrantes integraron una amplia red migratoria que respondió al “llamado del Oro Verde”; a mediados de la década de 1930 muchos de los inmigrantes que partieron de Suiza lo habían hecho de manera individual considerando la posibilidad de dirigirse a otros lugares como Nueva Zelanda o Canadá, sin embargo, la adopción de políticas migratorias restrictivas por estos países hasta ese entonces receptores de inmigrantes condicionó su destino de radicación. Misiones, que hacia finales del siglo XIX se había configurado como un escenario abierto a la inmigración, para mediados de la década de 1930 aún tenía disponibilidad de tierras al interior de las colonias como para el establecimiento de colonos.
Durante la década de 1920 gran parte de los suizos arribados a Misiones se asentaron en Santo Pipó, Oro Verde y Puerto Esperanza con el objeto de realizar plantaciones de yerbales. En la primera de esas colonias, los inmigrantes suizos vinieron con recursos para invertir en la consolidación de grandes yerbales y, junto a la rentabilidad del cultivo de la yerba mate en ese período, fueron considerados suizos de “elite” o suizos “ricos”. Hacia mediados de la década de 1930, en cambio, una nueva corriente de inmigrantes provenientes de Suiza se estableció en Misiones, pero esta vez venían por las medidas adoptadas por su país natal para paliar los efectos de la crisis económica.
A mediados de 1930, en cambio, la situación de los inmigrantes en general fue muy distinta: provenientes de los cantones germanos principalmente e integrantes de los círculos de obreros afectados por la crisis económica, migraron en condiciones de desocupación y con escasos recursos; muchos de ellos emigraron desde Suiza a Misiones por medio de la ayuda económica otorgada por el Estado suizo —la subvención— tras la firma del Tratado suizo-argentino en 1937. Por su parte, la obtención de una renta diferencial a partir del lucrativo cultivo de yerba mate tampoco fue una posibilidad pues la creación de la CRYM en el año 1935 prohibió nuevas implantaciones. Este factor provocó la diferenciación dentro del grupo de inmigrantes suizos entre aquellos que lograron ingresar en el sistema yerbatero (Santo Pipó) considerados de la “elite” o los suizos “ricos” y aquellos que llegaron espués de la creación de la CRYM que fueron considerados los “pobres”.
Referencias
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- IESyH, UNaM/CONICET. Correo electrónico: lauramabelzang@yahoo.com.ar.↵
- A partir de la reducción de la escala de observación –propuesta inicialmente presentada por Carlo Ginzburg– se mira con mayor detenimiento ciertos aspectos que de lo contrario pasarían por desapercibido. Los datos obtenidos de este modo, son “más numerosos y refinados” (Man, 2013: 169). ↵
- El profesor Sprecher von Bernegg, especialista en botánica, trabajó en la Escuela de Altos Estudios Politécnicos de Zúrich [Eidgenössische Technische Hochschule Zürich- ETH] (Gallero y Zang, en prensa). También trabajó para el gobierno de Holanda en su especialidad científica en Java, Sumatra y Célebes. Los contactos con la Yerba Mate, el Té y el Café los tuvo a partir de sus numerosos viajes de estudio por Sudamérica (Ziman y Scherer, 1976).↵
- El 1.o de agosto de 1291 fue celebrado el Pacto Federal que se toma como mito fundador a partir de la unificación de los tres cantones más primitivos del Estado suizo: Uri, Scwyz y Nidwalden.↵






