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Ser preso político en Tierra del Fuego durante la última dictadura cívico-militar

Esteban Mauricio Rodríguez[1]

Introducción

El 24 de marzo de 1976, las Fuerzas Armadas en connivencia con sectores de la sociedad civil derrocaron el gobierno de María Estela Martínez iniciando la última dictadura cívico-militar de la Argentina. En todo el país se desplegó un aparato represivo que incluyó secuestro, tortura y desaparición de personas, mecanismos que fueron parte de un plan sistemático. A lo largo y ancho del país se instalaron de forma irregular Centros Clandestinos de Detención (CCD) donde se materializó este plan de un “Estado terrorista” (Duhalde, 1999: 216).

Esta estrategia represiva se concentró principalmente en las grandes urbes del país, y en algunas regiones, como en Tierra del Fuego, no se percibía la crudeza de lo que ocurría en otras provincias. “Por cuestiones demográficas e históricas, en Tierra del Fuego la represión no alcanzó la escala que tuvo en otros lugares, que construyen sus memorias de la época ancladas de símbolos de la represión con la ESMA…” (Lorenz, 2013:123).

Para los fueguinos, la marca distintiva de los años del gobierno militar pasa por dos episodios asociados a guerras externas convencionales […] su valoración de las Fuerzas Armadas no es negativa, al contrario de lo que ocurre en grandes centros urbanos […] Pero en otros contextos y espacios del territorio argentino no hay una experiencia traumática represiva, y cuando la hay se silencia, o se diluye frente a otras más fuertes, como las de la guerra. (Lorenz, 2013: 122)

En la ciudad de Río Grande se produjo al menos un operativo en el que fueron detenidos algunos trabajadores de la empresa YPF, quienes inicialmente fueron liberados pero algún tiempo después fueron otra vez encarcelados y puestos a disposición de Poder Ejecutivo de la Nación.

Este trabajo, que forma parte de una investigación más amplia, tiene como objetivo conocer e indagar esas otras marcas de la represión en las memorias de Diego Barrientos durante aquel procedimiento, sus vivencias durante la primera detención y lo sucedido en su estadía como preso político en la ciudad de Ushuaia. Además de conocer cuál fue su situación hasta el final de la dictadura y su vida con el retorno a la democracia hasta la actualidad. Por otra parte, a partir de otras fuentes orales conocer el proceso de transición democrática de finales de 1983 en Río Grande para, de esta manera, indagar desde una escala local lo que ocurría en la Argentina durante la última dictadura cívico-militar.

La ciudad de Río Grande, en la provincia de Tierra del Fuego, que por esos años todavía era Territorio Nacional, desde la década del 50 estaba bajo la órbita de la Armada Argentina y es asiento del Batallón de Infantería de Marina n°5 Escuela con el que la ciudad tuvo, a lo largo de su historia, una estrecha relación.

En el Territorio Nacional de Tierra del Fuego no se conocen CCD y tampoco hay registro de personas que hayan sido detenidas de forma irregular durante la dictadura. Esto podría deberse a una importante vacancia en la producción historiográfica, como así también a que en la provincia no hay personas que permanezcan detenidas-desaparecidas, aunque si hay un fueguino que fue secuestrado en la ciudad de Córdoba[2]. Sin embargo, en los últimos años comenzó a tomar impulso la reivindicación de la memoria de víctimas de la dictadura en situaciones que no fueron resueltas en los tribunales.[3]

Río Grande y los inicios de la dictadura

Cuando las Fuerzas Armadas tomaron el poder aquel 24 de marzo en nuestra ciudad se dispusieron varios operativos conjuntos entre militares y miembros de la Policía Territorial, en los que se detuvo a numerosos líderes políticos y sindicales, principalmente de extracción peronista. El gobierno municipal recayó sobre el Capitán de Corveta Juan Miguel Saralegui, comandante de la Base Aeronaval, quien ese mismo día destituyó a Alberto Vicente Ferrer, intendente electo en 1973, y notificó a los concejales de la ciudad que el cuerpo quedaba disuelto, además se procedió al secuestro de toda la documentación que obraba en el archivo.

A partir de ese momento toda la comunicación oficial se emitía por LRA24 Radio Nacional Río Grande, única señal radiofónica que existía en la ciudad. En un principio los comunicados eran sólo los emanados por la Junta de Comandantes y más adelante ya fueron rubricados por miembros de la Armada local. Es el caso del comunicado emitido el 5 de abril que sostiene que

Como consecuencia del auge de las actividades subversivas que se verifican en determinadas zonas del país y para prevenir que se produzcan hechos similares en el territorio, el comandante del Área Naval Austral solicita a aquellos propietarios de establecimientos rurales que posean pista de aviación, que asuman y extremen los controles de la utilización de las mismas a fin de colaborar con las FUERZAS DE SEGURIDAD en la detención de quienes intenten su empleo clandestino (Gutiérrez, 2016).

Pocos días después, los destinatarios fueron los vecinos de la ciudad. En esta ocasión un comunicado desde el BIM n°5 sostiene

Se recomienda una vez más a la población, a fin de evitar inconvenientes, el transitar permanentemente con toda la documentación en regla.
Asimismo, se reitera muy especialmente, el no tratar de eludir los controles de tránsito sobre la ruta o donde se encuentren, a los efectos de evitar situaciones erróneas por parte del personal afectado a los mismos y que puedan derivarse en consecuencias que luego tendremos que lamentar.
Señor Poblador de Río Grande, recuerde que estos operativos forman parte del proceso de lucha contra la subversión en que está empeñado el gobierno de la patria. Esta es una forma más de garantizar su seguridad y tranquilidad, es otra de las tantas maneras de tratar que Ud. se encuentre protegido (Gutiérrez, 2016).

Hasta ese momento, la acción represiva había alcanzado, como se indicó previamente, a políticos y sindicalistas quienes permanecieron detenidos en sede policial o la persecución/amedrentamiento. Veksler (2000) recupera el testimonio de Juan José Degratti quien afirma “Jesús Domínguez, que era y sigue siendo peronista de ley, estaba sindicado como comunista y vivía acosado por los uniformados que a cualquier hora de la madrugada le allanaban la casa.” (48).

A fines de abril se restituyó en sus funciones a Alberto Vicente Ferrer, un marino retirado que había ocupado el cargo de secretario de Obras Públicas durante la intendencia de Néstor Nogar en tiempos del gobierno de la autodenominada Revolución Argentina y que fuera elegido intendente en 1973 por la Agrupación Vecinal. Ferrer estuvo en funciones hasta abril de 1981. En la línea sucesoria hasta la recuperación de la democracia encontramos a Juan Carlos Apolinaire,[4] Heraclio Lanza y Lucio Marcolini.

Sobre los comienzos de la dictadura, el historiador local Oscar Gutiérrez,[5] recuerda que

Casi siempre nuestras autoridades fueron de origen naval, de origen militar. Los gobernadores, aunque cambiaran las dirigencias políticas a nivel nacional, siempre era un marino. Es decir, que la Marina siempre tuvo un ascendiente en este lugar, y en aquellos años era institución de control, de todo lo que pasaba dentro de la sociedad. Casi siempre había un suboficial retirado de Marina que estaba a cargo de la Intendencia. Y en casi todos los cargos públicos se colocaba a personal que tenía vinculación con la institución naval. Y en muchas circunstancias, también, se promovía doble empleo. Es decir, que era raro encontrar una repartición donde no hubiera gente del proceso. Por lo tanto, podemos señalar que no era un lugar donde se podría generar una reacción natural contra el gobierno militar. Más aún, acá el poder militar, tal vez existía antes del golpe de Estado, y tal vez siguió existiendo después del golpe de Estado.

Diego Barrientos,[6] de trabajador de YPF a preso político

Con la sanción de la Ley de Promoción Industrial a comienzos de la década del 70, Tierra del Fuego fue un polo de atracción a migrantes en búsqueda de nuevos horizontes. Además, estaba desde hacía mucho tiempo desarrollando sus actividades la estatal YPF. Diego Barrientos[7] había ingresado a la empresa entre 1974 y 1975 como electricista y se alojaba en una de las gamelas que se construyeron para los empleados en el denominado Campamento Central, a unos 8 km del centro de la ciudad. Cuando comenzó el golpe de Estado él no tenía militancia política ni una opinión formada sobre lo que estaba ocurriendo

Yo no tenía militancia política en aquel momento, te imaginas que yo había conseguido mi liberación [salir de Chile]. Tenía un trabajo seguro disponía de mi plata, veníamos de una educación que era muy cerrada, digamos. Y yo hasta que no vine acá y empecé a trabajar y gané mi dinero, por ejemplo, recién me compré los primeros vaqueros, porque en aquella época el blue jean era de los hippies. Entonces, la gente normal o de bien, como le llamaban, no podíamos usar vaqueros. […] Y el mundo para mí era algo que estaba descubriendo porque con los compañeros, como yo era el más chico, me traían al Roca[8]. […] no estaba acostumbrado a esas cosas. Entonces no, no tenía militancia, sí veía porque vivía en el pabellón blanco de la gamela […] que la gente grande estaba esperando que Isabel cayera en cualquier momento. Bueno, cayó Isabel, cosa que tampoco me interesó porque no tenía ni noción ni la edad para preocuparme por esas cosas, o sea, no tenía mucho compromiso, digamos.

Evidentemente, la situación de Diego Barrientos es similar a la de miles de jóvenes que luego fueron víctimas del terrorismo de Estado. Sin embargo, esto se modificaría a la brevedad y como recuerda Gutiérrez (2003) “La represión levanta el fantasma de un comando Che Guevara entre el personal de YPF” (p. 49).

Entre los miembros de aquel supuesto comando se encontraban varios empleados de YPF, en lo que se recuerda como el único operativo de magnitud que se realizó en conjunto entre la Armada y la Policía Territorial. Diego Barrientos relata de la siguiente manera lo ocurrido en aquel 15 junio de 1976

En Comodoro Rivadavia, YPF tiene un sector que se llama las gamelas, entonces están las gamelas de operarios, está la gamela de técnicos que, entre otras cosas, en la gamela de técnicos los pibes que se iban a estudiar de Río Grande para allá, al ser hijo de operario de YPF paraban en la gamela de técnicos.
Y aparentemente por una batida o algo así según comentaron, van a hacer un allanamiento de la gamela de técnicos y ahí había profesionales […] que eran del staff de YPF y aparentemente según ellos, encontraron subversivos, entre comillas. Entonces, dedujeron que si había en un campamento de YPF en Comodoro tendría que haber acá. Entonces un día […] estábamos ordenándonos en el taller para salir a trabajar cuando se volvieron de la puerta y entraron los militares. Resulta que habían copado todo el campamento, coparon la oficina de personal y la radio […] en la oficina de personal tengo entendido que pidieron los legajos de los profesionales recibidos en Córdoba, el problema que tenían eran que aparentemente eran todos terroristas.
Revisaron el pabellón blanco que era la gamela de técnicos y […] encontraron en las habitaciones un póster del Che. ¿Cómo me entero? nos sacaron a todos de los talleres y nos llevaron a un galpón y nos empezaron a pedir documentos. Si vos vivís enfrente cruzando la ruta en aquella época no salías con documento.

Hasta ese momento la situación es normal, cuando Diego Barrientos pudo ir a buscar su documento y los de los demás empleados que los habían dejado en la gamela se transformaría la realidad para lo que luego será la primera detención del supuesto Comando Che Guevara. Un detalle no menor del hecho es que quien lo acompañaba era un miembro de la Policía Territorial que intentó ayudarlo para evitar mayores consecuencias. En este fragmento, Barrientos relata lo sucedido en ese momento

Cuando ingresamos a mi habitación salía un milico a los gritos desesperado ¡quién vive acá!, acá vivo yo contesté [tomó nota del nombre y apellido] y siguió viaje revisando las otras habitaciones. Entramos con este muchacho de la policía a buscar mi documento y me dice ¿Qué cagada te mandaste? yo no ninguna y entramos a la habitación y dice “uhh qué macana”, pero ¿cuál es el problema? y el póster del Che, te van a hacer bosta por esto. Saquémoslo y destruyámoslo. No negro, ya lo vieron, ya es tarde ya para que te vas a inmiscuir vos en esto, te va a perjudicar. Dejame, yo me hago cargo.

Según el relato de Barrientos, el póster original pertenecía a otro compañero y un tercero había hecho copias con un mimeógrafo para varios de los trabajadores que vivían en las gamelas. Por otra parte, relata, que su compañero de habitación se desempeñaba en la división de Minería y Geología de la empresa y tenía un mapa de la isla, donde estaban indicados todos los pozos de petróleo y gas, tanto activos como abandonados, “los tipos se descolocaron con eso entonces. Para ellos éramos todos terribles guerrilleros”. La detención se produjo cuando regresó con los documentos al galpón. En primer lugar, juntaron a un grupo que permaneció varias horas a la intemperie. Luego, al momento del traslado fueron maniatados y encapuchados. Es en este momento donde percibimos prácticas relacionadas con situaciones relatadas por testigos de CCD del norte del país

Te juntaban las dos manos atrás con la soga, te la subían lo más arriba posible. Te pasaban la soga por el cuello y te la volvían a atar. Entonces primero se te acalambraban los hombros y no podías bajar los brazos porque te ahorcaba. Cuando me subieron a un camioncito, ya había una persona en el mismo estado y bueno y de ahí nos trajeron al BIM 5 y el primer día quedamos detenidos 10. […] Nos tiraron al piso y ahí estuvimos horas […] se te acalambra el cuerpo, con el frío quedas en la posición que caíste, sentís que vienen, siempre encapuchado. Yo no veía nada, venían te apoyaban, supuestamente la punta de un fusil en la cabeza y creo que se llama amartillar, creo que se llama la acción, yo no manejo arma.

Durante las primeras horas de su detención, Barrientos recuerda que le realizaron un “Consejo de Guerra” donde fue interrogado sobre sus actividades, su militancia política o relaciones con otros miembros del “Comando Che Guevara”, algo que negó en todas las ocasiones. Además, recuerda al menos tres simulacros de fusilamiento en las afueras del sitio donde estaba detenido y en todos los casos con interrogatorios, “te preguntaban si vos conocías a fulano de tal, dónde tenían las armas, cuál era tu participación”. Aquella primera jornada, luego del procedimiento y la detención, concluyó con el traslado de todos los detenidos a la comisaría 1°, donde ya no estaban encapuchados. Además, con el regreso de los trabajadores del campo,[9] se engrosó la lista de detenidos por no portar documento. Al día siguiente todos recuperaron la libertad, sin mayores explicaciones.

Sin embargo, la libertad duró hasta el 1 de julio cuando fueron detenidos nuevamente, del grupo inicial de 10 personas esta vez fueron 6 los trabajadores apresados y trasladados a las instalaciones de la comisaría 1°. Desde el primer momento de la detención estuvieron legalizados. Por esta razón desde YPF les facilitaron algunas comodidades como colchones y vianda diaria. Según Barrientos, la nueva detención respondió a un malentendido entre la Armada y el Ejército y de jerarquías entre las fuerzas, y que por esto fueron puestos a disposición de la justicia federal hasta su liberación, en Ushuaia, el 4 de marzo de 1977.

El viaje a Ushuaia fue en un avión de LADE, en ese vuelo fueron amenazados por el piloto y advertidos de que si se movían les iba a pegar un tiro en la cabeza, al llegar a la ciudad capital fueron recibidos por un fuerte operativo de seguridad por la peligrosidad de los presos. En este punto, el relato de Barrientos deja en evidencia los lazos entre militares y habitantes de ciudades pequeñas ya que recuerda que con los guardias que fueron trasladados previamente había compartido partidas de truco en el Club Social y al despedirse de los oficiales se saludaron dándose la mano. Ya en Ushuaia recibía visitas de su familia y sobre este punto comenta

Mi tía [comerciante y dueña de Casa IlCar] era medio de la élite de Ushuaia [cuando se enteró que estaba preso en Ushuaia] agarró el teléfono, lo llamó a Manuel Troitiño que era el jefe de la Policía y le dice Manuel mirá, me dicen que trajeron a mi sobrino de Río Grande no sé por qué, ni me interesa. Lo único que te digo es que no lo toques, lo llegás a maltratar y te la vas a ver conmigo, vos me conoces.

Esto deja en evidencia lo planteado por Lorenz (2013) cuando señala “Las relaciones fluidas y porosas entre las tareas “militares” y “civiles” (115).

Al estar alojados en una dependencia policial, tanto Barrientos como el resto de los riograndenses pudieron recibir visitas regularmente durante los más de nueve meses que duró la detención, incluso la familia de Diego Barrientos viajó desde el norte para poder acompañar al joven. La estadía en Ushuaia fue diferente a lo que podía esperarse en esos años, ya que el grupo de seis jóvenes gozó de salidas para realizar diferentes actividades, incluso profesionales. Uno de los técnicos mineros participó en la demolición de un sector de la cordillera para ampliar el trazado de la ruta n°3, otros participaron del equipo de fútbol de la policía e incluso jugaban semanalmente para la fuerza. Quienes no tenían habilidad deportiva, además de barrer o baldear la cuadra de la comisaría, fueron llevados a la bahía Ensenada[10] a recolectar piedras para ornamentar un destacamento.

Sobre la causa judicial, el proceso fue algo irregular y según recuerda nuestro informante, cuando fueron llevados a declarar ante el juez y el fiscal a cada acusación se le hacían modificaciones que dejaban de manifiesto la desprolijidad de la situación. La liberación se produjo por un sobreseimiento provisorio que en el caso de Barrientos aun no finaliza por errores del juzgado.[11] Así relata Barrientos el encuentro con el juez

Nos llamó Sagastume y nos dice, “bueno muchachos, yo no los puedo detener más, no tengo forma de justificarla. Lo único que les pido es que no le tengan rencor a la policía porque la policía no tiene nada que ver. Ni tampoco le guarden rencor a la justicia porque a la justicia la hacen los hombres y los hombres se equivocan.”

Esta situación anómala se diferencia completamente de lo descripto por Jensen y Montero (2014) “La CADHU[12] denunció la aplicación sistemática de la tortura en cárceles “oficiales” […] el sistema carcelario durante el “Proceso de Reorganización Nacional” era “cruel e inhumano” (927)

Durante ese sobreseimiento provisorio, cuenta Barrientos que por un tiempo fue monitoreado por “servicios de la Armada” pero que nunca pasó a mayores, incluso una vez confrontó con uno de ellos que optó por marcharse. Esta situación en cualquier otro lugar habría significado una nueva detención con consecuencias diferentes al de la estadía en Ushuaia.

De regreso a Río Grande, entre 1977 y 1983, Diego Barrientos no pudo volver a YPF ya que el presidente de la empresa fue removido del puesto y con él la promesa de ser reincorporado. La nueva administración amparada en la Ley de Prescindibilidad no le permitió continuar su tarea.

El retorno a la democracia y la burocracia

Luego de la derrota de Malvinas se precipitó el regreso a la vida democrática, la población había salido otra vez a las calles. En el caso de Río Grande, se realizará una movilización luego del asesinato de la docente Florencia Rojas a manos de un conscripto que estaba de guardia frente al Casino de Oficiales de la Armada, corría diciembre de 1982. “Fue espontánea, se convocó persona a persona, voz a voz. Fue una marcha de silencio.”[13]. (Chenú, 2011: 13). Por otra parte, el sector docente buscaba organizarse y mostrarse ante las autoridades. Aida Chaves, recuerda

se vislumbraba que la situación tenía que cambiar, los militares tenían que hacer la apertura democrática […] Tengo recuerdos de la Asociación Docente. Fuimos uno de los primeros grupos laborales que dijimos: “vamos a reunirnos orgánicamente y tener algún peso como agremiados”. Recuerdo que pedimos una reunión con el comandante del BIM nº5 para presentarnos […] La idea era decirle: “nosotros no somos clandestinos, no estamos en la sombra, queremos dar la cara para formar un gremio docente”. […] Hablamos y así quedó oficializada tácitamente la Asociación Docente. (14)

No hay precisiones sobre la fecha en que se llevó a cabo esta movilización. Por otra parte, a principios de diciembre se realizó una importante movilización de obreros metalúrgicos solicitando la prórroga del régimen industrial establecido por la Ley n° 19640, donde según estimaciones más de 4000 personas salieron a las calles de Río Grande.

Ya en 1983 el panorama nacional tenía en el horizonte las elecciones a todos los estamentos. A nivel nacional Raúl Alfonsín lanza su candidatura desde Tierra del Fuego, en Río Grande “se viven las contingencias de un proceso electoral. Con gran atención sobre las personas que se proponen para cubrir el cargo de intendente, por los pocos nombres que se barajan para el Concejo Deliberante” (Gutiérrez, 2003: 9).

Finalmente, con el retorno a la democracia, Diego Barrientos pudo recuperar su puesto laboral y fue según recuerda el primer empleado reincorporado gracias a que se encontró en El Roca con un viejo compañero que se desempeñaba en la oficina de personal de YPF y le preguntó si quería volver a trabajar, ya en la década del 90, con las privatizaciones quedó otra vez fuera de la empresa.

Por muchos años no pudo poner en palabras lo que le había ocurrido durante la dictadura, incluso no hablaba de esto con su familia. Según su relato, la primera vez que hizo público su pasado fue a los 25 años de la primera detención en una entrevista realizada por Oscar Gutiérrez en marzo de 2001. Además, recuerda que una vez fue invitado a un Foro de Derechos Humanos en Río Gallegos y que cuando le tocó la palabra no pudo emitir ningún sonido, no pudo romper con el bloqueo mental que le significaba estar en esa situación.

Sobre la causa judicial, afirma que es consciente de que le quedan pocos años de vida y eso lo impulsó a finalizar con ese tema, que otros compañeros de detención ya habían conseguido su libertad definitiva. En este punto, hace referencia a las autoridades provinciales que lo ayudaron con el trámite definitivo, aunque comenta que “yo, por ejemplo, he ido a pedir el certificado de antecedentes de la policía y no figura [que estuve preso] no tengo antecedentes.”

En la actualidad, Diego Barrientos está jubilado, es un vecino más de Río Grande que pasa desapercibido. En los últimos años, cada 24 de marzo es invitado a las actividades oficiales por el día de la Memoria y espera ser reconocido como preso político durante la dictadura.

Palabras finales

El despliegue del aparato represivo del Estado llegó hasta estas latitudes y se manifestó de manera silenciosa, ya que relatos como el de Diego Barrientos y el resto de sus compañeros de detención están ocultos en las memorias locales, pero demuestran que a escala local hubo situaciones ilegales, aunque su resolución fue por la vía legal (con algunas excepciones).

Queda demostrado que los estudios sobre este periodo en nuestra localidad son escasos y necesarios para construir la historia reciente con voces que poco a poco se van silenciando por el paso del tiempo.

En cuanto a la transición democrática, vemos como Diego Barrientos pudo recuperar su empleo, casi de manera fortuita, que no hubo una política de reincorporación sobre todo en una población pequeña como la de Río Grande y mucho menos una política de reivindicación, memoria o justicia, ya que más de 40 años después de haber sido detenido no obtiene el reconocimiento como preso político ni apoyo institucional para resolver cuestiones psicológicas que le ocasiona aquella situación.

Por último, establecer la necesidad de continuar indagando en la memoria de Diego Barrientos y de otros riograndenses para escribir esta página de la historia local muchas veces silenciada por la influencia de la Armada en nuestra ciudad que a 40 años de la recuperación de la democracia parece seguir vigente.

Bibliografía

Chenú, R. (2011) Fueguinos en conflicto. S/D.

Gutiérrez, O. (2003) El río. Memorias de la zona. Año 1 – n° 3 mayo 2003. Eleven Press.

Gutiérrez, O. (2003) El río. Memorias de la zona. Año 1 – n° 9 noviembre 2003. Eleven Press.

Gutiérrez, O. (2003) El río. Memorias de la zona. Año 1 – n° 10 diciembre 2003. Eleven Press.

Jensen, S. y Montero, M. (2016) Prisión política y destierro en la Argentina dictatorial. Materiales y preguntas para la construcción de nuevos objetos de estudio / Political imprisonment and exile in the dictatorial Argentina. Materials and questions for the construction of new objects of study, Revista Izquierdas N°26, enero 2016, IDEA-USACH, ISSN 0718-5049, pp. 99-125.

Lorenz, F. (2013) Unas islas demasiado famosas: Malvinas, historia y política”. Capital Intelectual.

Veksler, B (2000) Rebeliones en el fin del mundo. Tolhuin impresiones.

Sitios de internet

http://bit.ly/458WpUK


  1. ICSE – UNTDF / AHORA / REDICMA. Correo electrónico: erodriguez@untdf.edu.ar.
  2. Guillermo Barrientos fue detenido en la ciudad de Córdoba el 7 de noviembre de 1977, aún continúa desaparecido. Ver https://shorturl.at/oyDOY
  3. El 13 de junio de 1982, en las afueras de la ciudad, Marcela Andrade, una niña de 9 años fue asesinada por un centinela de la Armada mientras viajaba con su familia en auto. Este hecho nunca fue esclarecido y en 2023 por primera vez su madre dio una entrevista a medios locales contando este hecho que para la mayoría de la población era desconocido. Ver https://shorturl.at/fqKO6. Por otra parte, el 13 de diciembre de 1982, en circunstancias no esclarecidas un guardia del Casino de Oficiales de la Armada disparó contra el auto en el que viajaba Florencia Angélica Rojas Gutiérrez, docente de la Escuela Provincia n° 8. Por este hecho tampoco hubo una investigación judicial, pero se produjeron en la ciudad algunas manifestaciones reclamando justicia. En la actualidad hay un memorial frente al sitio donde fue asesinada la maestra. Ver https://shorturl.at/hwJRS
  4. Juan Carlos Apolinaire, estanciero local fue intendente desde abril de 1981 hasta febrero de 1983, durante su gestión se desarrolló la Guerra de Malvinas.
  5. Oscar Gutiérrez es un historiador local, autor de varias publicaciones sobre la historia de Río Grande y divulgador desde su blog personal. El fragmento citado corresponde a una entrevista publicada en https://shorturl.at/fstAD sin datos del autor de esta.
  6. Barrientos Diego. Entrevista realizada por Rodríguez Esteban en la ciudad de Río Grande el día 24 de noviembre de 2022.
  7. Diego Barrientos, fueguino, nacido en la ciudad de Ushuaia, hijo de chilenos.
  8. El Roca, es un bar histórico de la ciudad de Río Grande, durante muchos años funcionó además el único cine de la ciudad. En la década del 70 era un punto de reunión obligado para la población de Río Grande.
  9. La jornada laboral de quienes cumplían tareas en los pozos de petróleo o gas comenzaba temprano en la mañana partiendo desde el campamento central y viajando entre 50 y 100 km diarios hasta sus lugares de trabajo.
  10. La bahía Ensenada se encuentra dentro del Parque Nacional Tierra del Fuego a más de 20 km de la ciudad de Ushuaia.
  11. Al momento de realizar la entrevista, Diego Barrientos estaba esperando que llegue la resolución de la causa, que si bien ya había sido emitida por error del juzgado se había consignado mal su número de DNI.
  12. Comisión Argentina de Derechos Humanos.
  13. Testimonio de Aida Chaves recabado por Roberto Chenú


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