Introducción
En las diversas empresas donde se utilizaron los pósters grupales (2004-2012), creados tanto a partir del libro de Morgan como los creados por los participantes, se observaron repeticiones en las imágenes utilizadas para representar una misma relación.
En varios grupos del posgrado para directivos de instituciones de salud los médicos elegían para representarse a sí mismos un “busto del César” de los dibujos de Morgan (1999: 70). En el período en que los directivos creaban sus propios dibujos, se repetían mucho las manos como metáfora principal del yo. Asimismo, al dibujar su relación con la organización, esta solía ser circular y no piramidal, girando alrededor de ellos.
Las repeticiones y recurrencias de imágenes análogas no solo fueron observadas en grupos conformados por la misma profesión sino también en las mismas áreas funcionales aunque de distintas empresas. Por ejemplo, en empleados de áreas de control y finanzas (en la empresa Green y en la empresa Violet) se dibujaron muy pequeños y sin rostro. En Violet, elegían las hormigas para representar su yo y en Green el único que tiene rostro es quien intenta ascender (ver imagen n° 1).
Imagen n° 1. Detalle de un póster de mandos medios de la empresa Green
En la empresa Violet todos los ligados a tareas manuales (los técnicos de instalaciones) se dibujaban ocupando gran tamaño en el póster y con la imagen corporal completa. En la empresa Green, los que tienen rostro o “mucho rostro” son los que tienen cargos directivos con más remuneración o más capacidad de decisión[1] (ver imagen n° 2).[2]
Al simbolizar la empresa, en grupos de distinta índole, ya sea alumnos de posgrado o participantes en programas de capacitación, se repite la representación de la empresa como árbol, barco o edificio (ver imagen n° 3).
Imagen n° 2

Imagen n° 3

Como ya mencionamos, en la empresa Violet, los dibujos de Morgan más elegidos para representar a la empresa eran el “tornado” y la “licuadora”, que tienen en común girar rápidamente y destruir. Esa empresa, una de las más grandes del mundo, contaba con una alta “rotación” de empleados, y los mandos medios ‒el segmento que participó en la capacitación‒ no trabajaban allí por más de tres años.
La constatación de las repeticiones en el uso de la herramienta didáctica, que inspiró la idea de desarrollar y justificar el método, conduce a la pregunta acerca de lo universal y lo objetivo. Es decir, si además de considerarlas representaciones de los significados personales y grupales, remiten a un contenido esencial y no arbitrario, ¿son las metáforas una representación de algo objetivo?
El pensador Clive S. Lewis, autor de numerosos textos no solo filosóficos sino de relatos plenos de imágenes y simbología, reconoce el potencial cognitivo de la imaginación:
Para mí, la razón es el órgano natural de la verdad; pero la imaginación es el órgano del sentido, del significado. La imaginación, al producir nuevas metáforas o revivificando las antiguas, no es la causa de la verdad, pero es su condición. Admito que es innegable que tal visión implica, indirectamente, un tipo de verdad o rectitud en la imaginación misma (C .S. Lewis, 1939). [3]
El antropólogo y mitólogo Gilbert Durand (2007) dice que la objetividad de la representación simbólica es más bien una pretensión. Afirma que el símbolo “es un modo tal de conocimiento nunca adecuado, nunca ‘objetivo’, ya que jamás alcanza un objeto y que siempre se pretende esencial, ya que se basta a sí mismo y lleva en su interior, escandalosamente, el mensaje inmanente de una trascendencia; nunca explícito, sino siempre ambiguo y a menudo redundante” (2007: 21).
En cambio, el mitólogo Juan Eduardo Cirlot Laporta realizó su Diccionario de símbolos (1993) estudiando diversos símbolos de diversas culturas, con la convicción de su universalidad objetiva. Si un significado se repite, es porque hay una verdad objetiva y universal simbólica. Esto supone que trascendiendo la creación o el uso subjetivo del símbolo, estos denotan algo esencial perteneciente a la naturaleza o a la humanidad. Representan la humanidad, representan su propia cultura.
Estudiar las representaciones de una cultura ha sido desde siempre un modo de conocerlas. El lingüista cognitivo Zoltán Kövecses (2008 b: 51-52) afirma que la aparición de la teoría cognitiva de la metáfora en 1980, con la obra Metaphors we live by del lingüista George Lakoff y el filósofo Mark Johnson, ha sido de mucha inspiración para los antropólogos en busca de la comprensión de las culturas. Pero señala que, mientras que los lingüistas enfatizan la universalidad de la metáfora, los antropólogos señalan la no-universalidad. A su vez, a los antropólogos les interesa saber qué hace la metáfora en un contexto particular de tipo socio-cultural, y a la lingüística cognitiva le interesa más saber qué es una metáfora y cómo actúa en la mente. Aun así, no duda de que la lingüística cognitiva puede explicar tanto la universalidad como la diversidad del pensamiento metafórico.[4]
La importancia de la metáfora radica en que, como afirma George Lakoff (1993), es central para la comprensión de la experiencia y “para el modo en que actuamos sobre esa comprensión”. Esto se debe a que “la metáfora no es solo una cuestión de lenguaje, sino de pensamiento y razón” (Lakoff, 1993: 208).
Con este capítulo finalizamos la justificación del HEMG como una herramienta de investigación de la comprensión preconceptual de la vida organizacional. Habíamos mostrado hasta aquí, que el HEMG logra representar la trama explicativa de las interacciones en la empresa integrando en una interpretación final diversas voces nativas, tanto verbales como visuales (capítulo 6). Asimismo, se mostró cómo el reconocimiento de dicha trama, mediante imágenes de orden que las simbolizan, induce un aprendizaje en quienes reflexionan sobre ellas. Dicha imágenes o ideas de orden explicativas de la organización son traídas a la luz como metáforas mediante la confección de dibujos grupales y el mecanismo de proyección grupal de significados subjetivos (capítulo 7). En este capítulo 8, recurrimos a la lingüística cognitiva. Desarrollar cómo funciona la metáfora según la lingüística cognitiva nos permitirá explicar (a) cómo en el HEMG la metáfora alcanza a reconocer y representar la comprensión básica (prerracional) de la experiencia organizacional; y (b) cómo el mapa de metáforas grupales es válido para representarla.
1. La metáfora según la lingüística cognitiva
Por muchos siglos, la metáfora había sido considerada por la filosofía como una cuestión periférica y menor hasta que fue rescatada por el avance de las neurociencias y los estudios cognitivos como un aspecto esencial de la comprensión y de entendimiento humano. En los últimos cuarenta años ha habido una explosión bibliográfica y una multiplicación de los estudios sobre la metáfora.[5] Sintetizaremos en forma muy breve el significado de esta nueva visión de la metáfora
La primera definición de metáfora es atribuida a Aristóteles, quien tenía una alta valoración de esta por considerarla una forma superior de lenguaje que se aparta del uso corriente y que pone de manifiesto la creatividad, la singularidad, la capacidad perceptiva, expresiva y la profundidad de quien la emite. El Estagirita consideraba que usar buenas metáforas es expresión de la sagacidad necesaria en la filosofía e indicio de una buena dote natural, de una capacidad de percibir bien las semejanzas que no son evidentes para la mayoría. La metáfora está plena de matices en Aristóteles pero a lo largo de la historia estos se fueron dejando de lado para arrinconar a la metáfora al lugar de un mero ornamento del discurso, o reducirla a una similitud, una comparación o una sustitución de términos (Di Stefano, 2006: 27-28 y 42). El DRAE ofrece dos acepciones para el término “metáfora”: “tropo que consiste en trasladar el sentido recto de las voces a otro figurado, en virtud de una comparación tácita” y la segunda, “aplicación de una palabra o de una expresión a un objeto o a un concepto, al cual no denota literalmente, con el fin de sugerir una comparación (con otro objeto o concepto) y facilitar su comprensión.
Es posible encontrar muchos autores relevantes en el estudio de la metáfora en diversas disciplinas y no solo en la filosófica, a los que no estudiaremos.[6] Aquí nos focalizamos en la perspectiva cognitiva de la metáfora. Lo que se ha dado en llamar una verdadera “revolución cognitiva”, como llama el filósofo Jaime Nubiola (2000) a la obra de Lakoff y Johnson. El lugar de la metáfora cotidiana (everyday metaphor), según Lakoff, no es el lenguaje de la poesía o de la retórica, sino el ámbito de la mente (1993: 203). La lingüística cognitiva estudia la metáfora cotidiana que nos hace entender un ámbito mental en términos de otro ámbito.
La metáfora es expresión de una actividad cognitiva conceptualizadora y categorizadora mediante la cual comprendemos un ámbito de nuestra experiencia en términos de la estructura de otro ámbito de experiencia (Nubiola, 2000). Por ello la metáfora se encuentra en todos lados. Por ejemplo, señala Nubiola, en el idioma español se usan múltiples metáforas textiles (un ámbito de experiencia) para la comprensión de la actividad discursiva oral o escrita (otro ámbito diferente de experiencia): en un discurso se puede perder el hilo, las ideas pueden estar mal hilvanadas, un argumento puede ser retorcido, el discurso tiene un nudo y un desenlace, se atan cabos o se hila muy fino. El fenómeno discursivo que es más abstracto toma prestada la estructura motora o corporal del fenómeno textil. Afirma Nubiola: “La metáfora es el nombre que damos a nuestra capacidad de usar los mecanismos motores y perceptivos corporales como base para construcciones inferenciales abstractas, de forma que la metáfora es la estructura cognitiva esencial para nuestra comprensión de la realidad” (Nubiola, 2000).
Pero no queda allí la importancia de la metáfora en esta nueva perspectiva. Esta nueva forma de entender la metáfora “traspasa los límites tradicionales de las disciplinas en su búsqueda de una cabal comprensión de la inteligencia humana” (Nubiola, 2000). Según Nubiola, este enfoque de la inteligencia integra tanto la necesidad objetivista de la explicación de la verdad, como la necesidad subjetivista del sentido y significado personal del conocimiento.[7] El cognitivismo considera a la metáfora como algo que subyace al pensamiento y a la acción, a nuestras actitudes y nuestras acciones (Nubiola, 2000 y Di Stefano, 2006).
De este modo, la metáfora constituye un fenómeno de gran alcance y profundidad. Como afirma Kövecses, “la metáfora es lingüística, conceptual, neuronal, corporal y social, todo al mismo tiempo” (2008b: 53).
1.2. El análisis de la metáfora
A continuación, se analizará la metáfora señalando distintos niveles en su constitución. Para el cognitivismo, la metáfora no es solo una cuestión de lenguaje, sino que también alcanza la comprensión. Por ello, Kövecses (2008) afirma que la metáfora se puede analizar por niveles porque el lenguaje se relaciona con un “sistema subyacente de pensamiento”. Los niveles en los que se analizará la metáfora no indican secuencia temporal u orden jerárquico, sino que analizan la profundidad de su constitución, que va desde la superficie del lenguaje a la profundidad de la comprensión. Es decir, a mayor profundidad del nivel, mayor cercanía a la comprensión. Para este análisis, se seguirá principalmente a los lingüistas cognitivistas Kövecses (2008 a y b), Cornelissen (2005, 2006), Díaz (2006) y Di Stefano (2006).
Los niveles que explicamos a continuación son tres: (1) el nivel lingüístico, (2) el nivel conceptual y (3) el nivel pre-conceptual. El nivel preconceptual se analiza, a su vez, de dos modos: (A) desde el punto de vista estructural y (B) desde el punto de vista cultural. Una vez explicados los tres niveles de la metáfora según el cognitivismo, explicaremos el funcionamiento de las metáforas en el HEMG en los términos del cognitivismo.
1.2.1. El nivel lingüístico de la metáfora
Si analizásemos el lenguaje cotidiano observaríamos que utilizamos muchas metáforas. Por ejemplo, las usamos para expresar emociones. Para el idioma inglés, Kövecses (2008: 384) brinda estos ejemplos, algunos de los cuales traducimos aquí:
- Cuando lo supe, fue un golpe muy fuerte.
- Él estaba magnéticamente atraído hacia ella.
- Ella lo encontraba irresistible.
- Eso me resulta repulsivo.
Asimismo, las usamos para expresar cuestiones intelectuales. Para el castellano, Díaz (2006: 45) brinda estos ejemplos:
- El problema no está claro.
- Es una luz para las matemáticas.
- Es un escritor oscuro.[8]
Tanto en el caso de las emociones como en el caso de lo intelectual, lo que hace la metáfora es explicar esos ámbitos más elusivos de la realidad en los términos de un ámbito distinto: las fuerzas o la luz. La metáfora siempre explica un dominio conceptual en términos de otro.
Ahora bien, ambos autores nos invitan a observar elementos comunes en ambos grupos de ejemplos. Para las emociones, Kövecses explica que, al decir que “explotamos de ira” o que “nos atrae tal persona”, las palabras “explosión” y “atracción” denotan comportamientos propios de las fuerzas físicas. Es más, para metaforizar distintas emociones se usan diferentes fuerzas: “mecánica, eléctrica, gravitacional, magnética” (Kövecses, 2008a: 384). Asimismo, para lo intelectual, Díaz nos señala que las expresiones lingüísticas utilizadas manifiestan la misma correlación entre la “luz” y el “conocimiento” (Díaz, 2006: 45).
Constatar los elementos comunes que subyacen a diversas expresiones lingüísticas nos conduce a profundizar en el siguiente nivel constitutivo de las metáforas: el nivel conceptual.
1.2.2. El nivel conceptual de la metáfora
Como señala Lakoff, una misma comprensión que subyace a diversas expresiones lingüísticas se denomina “metáfora conceptual” (Lakoff, 1993: 229). La metáfora conceptual no es parte del lenguaje cotidiano, sino que es una abstracción[9] de la comprensión que subyace al lenguaje cotidiano. Para el ejemplo de las emociones citado arriba, la metáfora conceptual subyacente es EMOCIÓN ES FUERZA, y para el ejemplo de lo intelectual, la metáfora conceptual es CONOCIMIENTO ES LUZ.
En la jerga cognitivista, las metáforas conceptuales se escriben en mayúsculas (respetaremos esa convención que nos permite destacarlas rápidamente en el texto). Específicamente, la comprensión que subyace a la expresión lingüística se escribe en mayúsculas en la forma “A ES B” donde A es la meta, lo metaforizado, y B es la fuente, lo metaforizante.
Por tanto, encontramos dos términos en la metáfora conceptual. Según Kövecses en toda metáfora hay dos partes: el dominio-fuente (source domain) –primera parte–, que es un concepto simple y concreto por el que la metáfora nos lleva al dominio-meta (target domain) –segunda parte–, que suele ser un concepto complejo o un concepto abstracto.[10] En los ejemplos anteriores, FUERZA y LUZ son fuentes, y EMOCIÓN y CONOCIMIENTO son metas.
Para ilustrar más acabadamente qué es la metáfora conceptual proponemos un ejemplo de una metáfora propia del “discurso” de la metafísica y teología cristianas. El teólogo Pseudo Dionisio (siglo VI) acuñó una famosa expresión sobre el bien que dice: “El bien es difusivo de sí”. Según Rafael Luciani (2008):
El Pseudo Dionisio da a conocer, en su obra Sobre los nombres divinos,[11] el famoso axioma que canta bonum est diffusivum sui, según el cual el bien “extiende los rayos de su plena Bondad a todos los seres que, según su capacidad, la reciben” (DN 4.693B). Dionisio hace uso de una analogía. Así como el sol por el mero hecho de ser sol, ilumina, de tal modo Dios, por ser Bondad Absoluta, comunica su bondad a todos los entes (Luciani, 2008: 16).
Con esta metáfora el Pseudo Dionisio explica la acción del bien y de Dios mediante el comportamiento de la luz. Algo más lejano o metafísico (el bien o Dios) es explicado mediante algo más cercano y físico –aunque etéreo– como es la luz. En la perspectiva del análisis cognitivista, encontramos dos expresiones lingüísticas: “el bien es difusivo de sí” y “la Bondad Absoluta extiende sus rayos a todos los seres”. Ambas expresiones difieren lingüísticamente entre sí en su referencia al bien y a su comportamiento. Una se refiere a la “difusión” ‒una característica de la luz‒, y la otra menciona la “extensión de los rayos”. En estas expresiones, diferentes entre sí, encontramos de forma subyacente al mismo concepto “luz” funcionando como la fuente con la que se explica la misma meta, a saber “Dios” o “bien”, es decir, a ambas subyace la misma metáfora conceptual: BIEN ES LUZ.
En síntesis, la “metáfora conceptual” no es una expresión usual del lenguaje pero lo impregna. La metáfora conceptual es una comprensión, de carácter cognitivo, que subyace a las expresiones lingüísticas cotidianas (Lakoff, 1993: 229).
1.2.3. El nivel preconceptual de la metáfora
El cognitivismo considera el conocimiento como una actividad situada espacio-temporalmente, en la que el sujeto comprende la realidad sobre la base de su experiencia física y corporal en el mundo. Es decir, la experiencia básica sensorio-motriz genera una base de imágenes con la cual comprendemos otros ámbitos de la realidad. Esta base preconceptual no tiene estructuras de sujeto y predicado, sino que tiene estructuras o esquemas de imágenes, denominadas en inglés imago-esquemas (Díaz, 2006: 55-56).
El imago-esquema, que explicaremos a continuación, es analizable desde dos perspectivas: (A) como una estructura que organiza la metáfora y la comprensión de la realidad y (B) como comprensión compartida en una cultura. Ambas perspectivas nos serán útiles más adelante para explicar por qué las metáforas del HEMG representan la mentalidad compartida.
1.2.3. A. El imago-esquema como estructura que organiza la comprensión
Si analizamos el vocablo original en inglés (image-schema) creado por Lakoff veremos que a la idea de “imagen” añade la idea de “esquema”. En inglés, schema significa, en la primera acepción del Collins Concise English Dictionary, plan o diagrama. En la segunda acepción el diccionario explica que es “(en la filosofía de Kant) una regla o principio que capacita al entendimiento a aplicar sus categorías y unificar la experiencia”. También podría ser traducido como “imago-categoría” o “imago-estructura”. Díaz traduce este vocablo como “imagen esquemática” (2006: 55), pero aquí lo traducimos como “imago-esquema” ya que “esquemático” tiene connotaciones de algo inflexible y, como veremos, el imago-esquema no varía pero es flexible.[12] Expliquemos a continuación qué es un imago-esquema, qué función cumple en la metáfora y cómo facilita la comprensión.
¿Qué es el imago-esquema? Los imago-esquemas que subyacen a las metáforas son como la estructura del edificio[13] de la metáfora. El imago-esquema es una estructura imaginativa y preconceptual (Lakoff, 1993). Alrededor de esa estructura se organizan todos los “materiales” que hacen al “edificio” de la metáfora. Los materiales de construcción que se mezclan y se ajustan a la “estructura de hormigón” que une y ordena el edificio son las connotaciones de cada dominio semántico que compone la metáfora. Los imago-esquemas ordenan la mezcla de los dominios semánticos de modo tal que haya comprensión.
El imago-esquema es una estructura visual, auditiva o kinestésica (Coon, 2013) que siempre está ligada al movimiento, a la física, a lo biológico, a la manipulación de objetos. El imago-esquema es lo más abstracto dentro de lo sensorio-motriz, es su “esqueleto”. Se gesta en los movimientos corporales, desplazándose en el espacio, manipulando objetos o percibiendo (Hampe, 2005: 2).[14]
El imago-esquema también puede explicarse como un “mínimo común denominador” (Díaz, 2006: 55). Por ejemplo, FUERZA es el imago-esquema que subyace a la variedad de expresiones que se usan para referirse a las emociones (explotar, atraer, repeler, contener, reprimir, etc.). Otro ejemplo es la metáfora conceptual CONOCIMIENTO ES LUZ. Si hacemos una abstracción del “mínimo común denominador” podemos inferir que lo que conecta CONOCIMIENTO con LUZ podría ser el imago-esquema POSIBILITAR/HABILITAR (en inglés, ENABLE) (Hampe, 2005: 2). Así como la luz posibilita la visión, el conocimiento posibilita el entendimiento.
Un mismo imago-esquema puede ser usado como estructura bajo diferentes metáforas conceptuales porque si bien es algo estructurado, a la vez es flexible. Beate Hampe (2005: 2) explica que el imago-esquema es como una Gestalt[15] muy esquemática que captura los contornos estructurales de la experiencia sensomotriz e integra información de múltiples modos.
Por ejemplo, el imago-esquema FUERZA se utiliza tanto para explicar las emociones como una realidad metafísica. La metáfora BIEN ES LUZ presupone el imago-esquema FUERZA al igual que las metáforas referidas a las emociones (Kövecses, 2008). Por tanto, un mismo imago-esquema es flexible según el contexto en el que se lo use aunque sus elementos y contornos no varíen.
Hampe (2005) también afirma que el imago-esquema es un patrón que no varía, que se repite en un determinado universo de discurso o en una cultura. Esto se puede observar en los usuarios de un idioma o las personas de una misma época o de una determinada cultura que suelen usar de forma recurrente los mismos imago-esquemas y las mismas metáforas conceptuales.
Los cognitivistas han desarrollado listados de cuáles son los imago-esquemas más recurrentes en determinados idiomas. Estos listados no son definitivos y han ido recibiendo subsiguientes agregados.[16] Convencionalmente, al igual que las metáforas conceptuales, los imago-esquemas se escriben en mayúsculas. Los que siguen son los imago-esquemas más recurrentes del idioma inglés, según Lakoff:[17]
- PARTE Y TODO
- CENTRO Y PERIFERIA
- RECINTO O RECIPIENTE (en inglés, CONTAINMENT/CONTAINER)
- FUERZA
- CAMINO
- ENLACE Y CONEXIÓN
- EJE Y BALANZA
Una característica especial de los imago-esquemas es que tienen “contornos (contours) estructurales” (Hampe, 2005: 1). Por ejemplo, el imago-esquema RECINTO/RECIPIENTE evoca varios elementos: algo que es contenido, un borde, un contorno, un recipiente, la noción de adentro y afuera. A su vez, en el imago-esquema CAMINO encontramos muchos elementos tales como: el inicio u origen y el fin del camino, el sendero en sí, los obstáculos y dificultades (barreras, vados, piedras), señalizaciones, desvíos, puentes, el cansancio, el descanso, la menta o lugar de destino. Los imago-esquemas son estructuras complejas que contienen una serie de elementos y un orden que los relaciona. Todos estos elementos ordenados y relacionados en el imago-esquema se denominan sus “contornos estructurales”.
¿Qué función cumple el imago-esquema en la metáfora? El imago-esquema, como se ha dicho, organiza y ordena la información concreta que los dominios fuente y meta proyectan unos sobre otros. Por ejemplo, en la metáfora conceptual BIEN ES LUZ, la información concreta del dominio-meta BIEN se proyecta sobre el dominio conceptual LUZ y viceversa. BIEN y LUZ comparten “contornos estructurales” del imago-esquema FUERZA en la estructura de su movimiento: un origen, un centro, un impulso, una dirección, una retracción, un sentido, una fuerza contraria, etcétera. Este traspaso de información que construye la metáfora (y por ende, la comprensión de algo complejo como lo es el BIEN) se organiza según los contornos estructurales del imago-esquema FUERZA. El traspaso de información incluye las diferencias, parcialidades y asimetrías de ambos dominios. BIEN adquiere las notas concretas de la LUZ, como la difusión, la fuente surgente, la expansión, la distancia, la sombra, el reflejo, la intensidad, su capacidad de impactar en la vida, o de ser resistida (por los cuerpos opacos). Además, es posible encontrar implícita la noción de “sombra”, que es puesta en evidencia por la luz y que simboliza la ausencia de bien.
Este proceso de proyección de información entre ambos dominios es denominado por Lakoff (1993: 208) “correspondencias cruzadas (mapping across)[18] entre dominios conceptuales”. Este proceso de mapping lo podemos explicar con una imagen visual tal como lo hace Díaz (2006: 42-43). Imaginemos cada dominio conceptual o campo semántico (por ejemplo, LUZ y BIEN) como si fuera un papel de calco. Cada papel de calco tiene dibujado un mapa. Si superponemos ambos mapas en papel de calco, entre ambos papeles se podrán visualizar correspondencias y diferencias a través del papel translúcido. Ambos mapas tendrán algunos puntos de coincidencia creando, mediante la superposición de ambos calcos, un nuevo mapa conjugado que representa otra cosa distinta a lo que representaban los mapas previos. En cada metáfora, se ha de establecer qué casilleros del mapa del dominio-fuente están involucrados para comprender los casilleros correspondientes en el mapa del dominio-meta.[19]
En la correspondencia metafórica (mapping) el imago-esquema aporta la estructura coherente, el esqueleto ordenador para que concuerden ambos dominios. Los contornos estructurales del imago-esquema son importantes en el proceso de mapping, aun cuando alguno de esos contornos sea negado para hacer mejor una metáfora. Recordemos un poema de Antonio Machado:
Caminante, son tus huellas
el camino, y nada más;
caminante, no hay camino:
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar.
Desde el punto de vista lingüístico-cognitivo el poema de Machado despliega la metáfora conceptual VIDA ES VIAJE. VIDA es lo metaforizado, la meta; VIAJE es lo metaforizante, la fuente. La información de ambos dominios semánticos se cruza, se fusiona y se organiza alrededor del imago-esquema CAMINO. Cuando Machado dice “no hay camino”, niega algunos de los elementos semánticos del dominio VIAJE y algunos de los contornos estructurales del imago-esquema subyacente CAMINO: la ruta prefijada, el destino final. La metáfora de Machado también debilita uno de sus elementos, que es la pisada, la huella, sustituyéndola por una forma débil (la estela).
Al negar o debilitar esos elementos estructurales del CAMINO, los conserva ‒implícitos negados‒ en el proceso de mapping que el dominio VIAJE realiza sobre el dominio VIDA. El imago-esquema CAMINO organiza la interacción entre VIDA y VIAJE. Podríamos decir que la pertinencia y efectividad de la metáfora de Machado se basa en que permanece invariable el imago-esquema de base, y en que la negación o el debilitamiento de los contornos del imago-esquema la hacen resonante en quien la escucha.[20]
Algunos cognitivistas consideran que cada dominio semántico que compone la metáfora conceptual tiene un imago-esquema que no varía y que ambos se conjugan en la metáfora (Díaz, 2006: 56). En cambio, otros consideran que en la metáfora se genera un nuevo imago-esquema, que se dispara (triggered) al conjugarse ambos dominios. Según Cornelissen, en la metáfora se fusiona (blending) una nueva analogía estructural, un nuevo marco (framework) para la transferencia y proyección de información específica entre ambos dominios conceptuales que activa sus cualidades preexistentes. “Un imago-esquema puede ser definido como una estructura imaginativa abstracta básica que es disparada o desencadenada (triggered) por cada uno de los dos conceptos conjugados (conjoined) en la metáfora […] y que cuando es integrada, organiza nuestras representaciones mentales” (Cornelissen, 2006: 687).
Por ejemplo, en la metáfora BIEN ES LUZ podemos encontrar, además del imago-esquema FUERZA, el imago-esquema CENTRO/PERIFERIA, propio de la luz del sol y de nuestra comprensión de Dios. FUERZA y CENTRO/PERIFERIA tienen contornos estructurales compatibles que hacen más rica y simbólica a la metáfora.
Más allá de las diferencias en la explicación del funcionamiento (conjugación o fusión de los imago-esquemas) lo importante es destacar que debajo de la metáfora conceptual hay una estructura abstracta denominada imago-esquema que es la que facilita la construcción de metáforas. Es decir, en la cultura, en el idioma, en la época hay un conjunto de contornos estructurales imaginativos (imago-esquemas) que son fruto de la experiencia vital encarnada, que facilitan que se establezcan puntos de conexión entre distintos dominios semánticos y de este modo comprender un ámbito de la realidad en términos de otro ámbito.
¿Qué es lo que hace que una metáfora sea mejor? Cornelissen responde que una metáfora es más insightful (Cornelissen, 2006: 687-689) o más significativa cuanto más distantes (en su amplitud, en su peso, en su relevancia) son los dominios fuente y meta, y cuanto más exacta es la correspondencia (mapping). La metáfora, mediante la asimetría y las diferencias, alienta a quien recibe la metáfora a notar y comprender algo distinto (Cornelissen, 2005: 754-757). La metáfora crea similitudes, además de reportar similitudes preexistentes (Cornelissen, 2006: 685-6). La metáfora, a veces, también presta características a un concepto que previamente no estaban presentes en él o refuerza características que no eran sobresalientes. Es más, la metáfora puede superponer dos dominios con características que no están activas en el momento de la metaforización, pero que pueden estarlo más adelante. Es decir, lo implícito en la metáfora puede ser explicitado a lo largo del discurso, donde se explotan y se activan todas las prolongaciones alusivas de la metáfora (Díaz, 2006: 42-43).
1.2.3. B. El imago-esquema como comprensión compartida a nivel cultural
Mark Johnson (1987)[21] afirma que el imago-esquema brinda coherencia y estructura a nuestra experiencia perceptual y motriz, sin embargo, esta experiencia se debe entender en sentido amplio, ya que incluye no solo las dimensiones básicas de la percepción y la motricidad (motor-program), sino también lo emocional, lo histórico, lo social y lo lingüístico. Afirma George Lakoff: “La metáfora tiene un valor cognitivo para el hablante común: los individuos conocen efectivamente la realidad a través de proyecciones metafóricas, pero no como sujetos aislados, sino como grupo social” (Lakoff, 1993: 61).
Kövecses (2008a) afirma que la experiencia corporal y la experiencia espacio-temporal, que fundan las metáforas y los imago-esquemas, varían de cultura en cultura,[22] varían a través del tiempo, varían dentro del mismo lenguaje y aun dentro de la misma cultura: “Esta variación puede ocurrir según diversas dimensiones que incluyen: la social, la regional, la étnica, el estilo, la subcultural, la diacrónica y la individual” (Kövecses, 2008 b: 58). Cornelissen (2006: 690 y 702), Díaz (2006: 55) y Di Stefano (2006: 14-15) también afirman la variación cultural de lo preconceptual.
Los imago-esquemas y metáforas dan forma a la perspectiva de una comunidad y, a la vez, la revelan. A través de ellas se puede acceder al sistema de valores del grupo que las gesta y utiliza, ya que es posible constatar que hay preferencias o estilos cognitivos en cada comunidad, cada cultura y cada época (Kövecses, 2008b: 63). Como afirma Lakoff, las metáforas se embeben en la cultura: “El sistema de metáforas conceptuales convencionales es mayoritariamente inconsciente, automático y es usado sin esfuerzo, tal como lo es nuestro sistema lingüístico y el resto de nuestro sistema conceptual” (Lakoff, 1993: 245).
En síntesis, los imago-esquemas están ligados a la experiencia primaria, vital y corporal y a la memoria histórica y social.[23] A su vez, los imago-esquemas dan coherencia y orden a la comprensión, facilitando la construcción de metáforas que nos permiten explicar ámbitos de la realidad más complejos o abstractos en términos de otros más básicos. Ahora bien, los imago-esquemas se repiten dentro de una misma cultura, así como también varían de cultura en cultura y de época en época. Por ello, no solo facilitan la comprensión sino que también la revelan.
Para completar la explicación sobre la metáfora en la lingüística cognitiva, antes de aplicarla al HEMG veamos a continuación otra característica de las metáforas: la posibilidad de jerarquizarlas. Esta característica nos permitirá justificar que es válido confeccionar un mapa de metáforas (MMG) que agrupe y ordene metáforas más abarcativas y metáforas menores para representar la mentalidad compartida por un grupo.
1.3. La jerarquización de las metáforas
Jorge Luis Borges afirma que si bien hay cientos de miles de metáforas, estas pueden ser retrotraídas a unos pocos patrones más simples, específicamente, a una docena. Algunos de esos patrones son muy trillados, como por ejemplo, comparar los ojos con las estrellas, el tiempo con un río, la mujer con una flor y la vida con un sueño. Muy pocas metáforas no pueden ser retrotraídas de forma exacta a un patrón. Sin embargo, para Borges, descubrir el patrón simple original solo le interesa a un pensador lógico o racional, ya que el pensador sensible e imaginativo “nunca se detendrá a observar que estas [las variaciones de las metáforas] pueden ser rastreadas hasta un patrón único originario” (Borges, 2000).
Para la lingüística cognitiva, más lejos de la poesía y más cerca del pensador lógico, las metáforas se jerarquizan desde las más abarcativas a las más específicas.[24] Nuestro sistema metafórico conceptual “está organizado por una jerarquía de metáforas de diferentes niveles de especificidad” (Kövecses, 2008 a: 380). Veamos esta característica a través de los ejemplos.
Pensemos en los leños que alimentan una fogata. Los leños no son el fuego, pero tienen fuego: arden. Así Tomás de Aquino metaforiza el ser con el fuego: “así, como lo que tiene fuego y no es el fuego está encendido por participación, así, aquello que tiene ser y no es el ser, es ente por participación” (citado en Forment, 2008: 86). La metáfora conceptual que subyace a esta expresión es SER ES FUEGO, donde FUEGO es el vehículo para metaforizar una característica del acto de ser (esse), que es la participación.
En esta metáfora del Aquinate y en la de Pseudo Dionisio citada anteriormente, lo físico de la luz y del fuego es utilizado para expresar lo metafísico que es más abstracto, más complejo, como el ser y el bien. Ahora bien, ambas metáforas conceptuales podrían incluirse en otra metáfora conceptual más amplia y abarcativa que sería LO METAFÍSICO ES FÍSICO.
Según Andrew Goatly (2007), el primer intento de agrupar los que él denomina patrones de las metáforas fue de Lakoff. Estas han sido listadas en la Master Metaphor List[25] en la universidad de Berkeley (1991), que consta de unas 200 páginas.[26] Por su parte, Goatly (2002-2005; 2007) creó su base de datos de patrones de analogías-raíz (root analogy) o de metáforas-eje (metaphor theme[27] patterns). Es solo para el idioma inglés y se denomina Metalude. Esta base de datos, como la de Lakoff, no es un diccionario, sino una clasificación abierta que va incorporando ejemplos.[28]
En la línea de Lakoff, Zoltán Kövecses (2008) afirma que para algunos dominios semánticos es posible hallar una metáfora mayor o principal (master metaphor), es decir, una metáfora de orden superior, más genérica, que abarca a las demás. Las metáforas tienen un alcance (scope of metaphor) y, de acuerdo con este alcance, se pueden identificar metáforas mayores y menores. Si hay una metáfora de orden superior y otras que son caracterizadas o abarcadas por las demás, para Kövecses se puede hablar de un “sistema jerárquico de metáforas´”. En ese sistema, las metáforas de diferente nivel de especificidad interactúan, funcionan juntas, se complementan entre sí y comparten una estructura general (Kövecses, 2008: 380).
Ahora bien, no siempre es posible encontrar una metáfora con dimensión de universalidad. Este autor estudió las metáforas sobre las emociones donde hay una base experiencial universal. Por ejemplo, para la emoción “enojo”, encontró una metáfora abarcativa que es la misma a través de varios idiomas diferentes: LA PERSONA ENOJADA ES UN RECIPIENTE PRESURIZADO.
Por otra parte, para Kövecses, la metáfora principal sobreabarcativa para las relaciones humanas es RELACIÓN HUMANA ES OBJETO FÍSICO COMPLEJO, que agrupa todo un sistema de metáforas más específicas. Menciona once tipos de dominios fuente que se usan para metaforizar relaciones humanas: CONSTRUCCIÓN, INSTRUMENTO o HERRAMIENTA, MÁQUINA, PLANTA (son los más usados) y también, LAZOS, COMPARTIR OBJETOS, CALIDEZ, DISTANCIA, INTERCAMBIO ECONÓMICO, VIAJE, MERCANCÍA VALIOSA.
Por ejemplo, en castellano, hablamos de construir una familia, o de un matrimonio que no funciona, o como dice la Biblia en el libro del Eclesiástico, encontrar un amigo es encontrar un tesoro (Eclo, 6: 14) o bien, que no tiene precio (Eclo, 6:15). Respecto de las relaciones humanas en la empresa, según los dibujos de los alumnos MBA, en ella se puede estar preso/encadenado (LAZO), se está bajo el poder de la maza o el látigo (HERRAMIENTA). Según los dibujos en empresas, la empresa es un árbol (PLANTA) que crece y da frutos, al que se lo riega (MERCANCÍA VALIOSA), es un barco (MÁQUINA), es un edificio (CONSTRUCCIÓN).
Por su lado, Goatly afirma distanciarse de Lakoff en dos cuestiones. La primera, su base Metalude (2002-2005) incluye analogías-raíz, cuya fuente y cuya meta son del mismo nivel de abstracción y no solo asimétricos. Segundo, una misma metáfora se puede agrupar en más de una metáfora-eje. Goatly propone el siguiente ejemplo: el término cabeza se puede usar para referirse a alguien que está a cargo de una organización o grupo. La metáfora LÍDER ES CABEZA pertenece a, por lo menos, dos analogías-raíz: UNA PARTE DE UNA ORGANIZACIÓN ES UNA PARTE DE UN CUERPO y LO IMPORTANTE ES ARRIBA.
En síntesis, las metáforas cognitivas tienen cualidades semejantes a los conceptos en cuanto a que es posible clasificarlas según sean más genéricas o más específicas. Por tanto es posible construir un mapa de metáforas donde se considere que unas son más abarcativas de otras y por tanto más profundas o más relevantes. Asimismo, las aplicaciones de la lingüística cognitiva parecen estar abiertas y en un estado de investigación. En línea con la afirmación de Kövecses, de que la lingüística puede aportar mucho al conocimiento social y avanzar en una línea teórica cognitivo-cultural (Kövecses, 2008b: 72), esto nos permite hacer nuestro aporte desde el HEMG.
2. La metáfora en el HEMG a la luz de la lingüística cognitiva
Hemos visto que la lingüística cognitiva analiza la constitución de la metáfora distinguiendo tres niveles: el nivel de la expresión lingüística, el nivel de la metáfora conceptual y el nivel preconceptual. Esos niveles, como ya se ha dicho, no indican jerarquía o secuencia temporal, sino que señalan lo más superficial de la metáfora (la expresión verbal lingüística) hasta lo más profundo de la comprensión (los imago-esquemas preconceptuales). Este tercer nivel, que contiene el imago-esquema, lo hemos analizado desde el punto de vista de su rol como estructura organizadora de la metáfora, y desde el punto de vista cultural, como revelador de la época o de una cultura específica.
Se dijo también que el propósito es explicar en los términos de la lingüística cognitiva cómo la metáfora funciona en el HEMG. Para ello, aplicaremos el análisis de niveles de la metáfora al proceso de generación de metáforas en el HEMG.
Una advertencia inicial que hay que hacer es que se ha de encontrar una ubicación para los dibujos grupales. En primer lugar, estos no son ni expresión lingüística (nivel 1), ni metáfora conceptual (nivel 2), ni imago-esquema (nivel 3). Por ello, hemos agregado un nivel más al análisis cognitivo de la metáfora al que hemos denominado el “nivel del dibujo metaforizante” y lo ubicamos entre la metáfora conceptual y el imago-esquema. Por tanto, se establecen los siguientes niveles de la metáfora en el HEMG:
Nivel de la expresión lingüística
Nivel de la metáfora conceptual
Nivel del dibujo metaforizante
Nivel del imago-esquema
Estos cuatro niveles están ordenados desde el punto de vista de la profundidad en la constitución de la metáfora, siendo la expresión lingüística lo más superficial. En cambio, ordenados desde el punto de vista secuencial del proceso de elicitación de metáforas, el orden temporal sería el siguiente:
Nivel del imago-esquema
Nivel del dibujo metaforizante
Nivel de la expresión lingüística
Nivel de la metáfora conceptual
Estos cuatro niveles ordenados secuencialmente indican: en primer lugar, en la mente de los sujetos están los imago-esquemas que eligen para usar en el póster; luego, los dibujantes trasladan su comprensión compartida –de modo plástico– al póster creando el dibujo metaforizante; después, en su lectura en voz alta aparecen las metáforas, señalando dónde ven –en el dibujo– a la empresa, al yo o a los otros y caracterizando sus relaciones; por último, de todas esas expresiones lingüísticas registradas, es posible inferir cuáles son las metáforas conceptuales principales (las que son más jerárquicamente abarcativas de otras).
Ilustremos a continuación cada nivel, de acuerdo con la profundidad, tal como hicimos en la primera parte del capítulo.
2.1. Nivel de la expresión lingüística en el HEMG
En el HEMG las expresiones lingüísticas que revelan metáforas se registran en el momento que los participantes de los talleres leen en voz alta lo que ven en los dibujos grupales. Ciertamente, estas expresiones lingüísticas proyectan sobre los dibujos realizados por otros, significados subjetivos propios de quienes leen el dibujo. A su vez, dado que puede haber significados latentes en el póster, las expresiones lingüísticas de la lectura hacen salir a la luz significados implícitos que quienes dibujaron no preveían que pudiesen estar allí. El dibujo realizado por unos invita a otros a conjeturar, a inferir. En la lectura verbal se activa lo implícito; se exploran correspondencias entre los dominios semánticos conjugados en esas imágenes que probablemente el grupo que confeccionó el dibujo dejó en la sombra de forma no intencional. Muchas veces, como ya señalamos antes, estos son los aspectos negativos. Por cada dibujo se pueden elicitar una o varias metáforas complementarias que, a su vez, se explican unas a otras. Este “cruce” o encuentro de concordancias se va manifestando en forma de frases, ironías, humor, inferencias, reflexiones, definiciones, metáforas. Todas ellas extienden la significación inicial que le dio el grupo que dibujó el póster y aparecen, de a poco, conexiones que no son esperadas y significados muy profundos.[29]
Veamos un ejemplo de una metáfora, que a medida que la analizamos, adquiere mayor profundidad. Un equipo de la empresa Green tenía como tarea “dibujar el álbum de familia de la empresa”.[30] La imagen n° 4 muestra un detalle del póster completo en el que se destaca un momento especial de la historia de la empresa. Un negocio del grupo empresario anterior fue separado para conformar una nueva empresa (Green). Esta situación incluyó despidos, reubicación de empleados, planes de retiro voluntario, etc.
Imagen n° 4

Algunas de las expresiones lingüísticas dichas como parte de la lectura grupal del póster fueron las siguientes:
- Algunos estaban marcados para no subir
- No sabemos qué pasa afuera ni adentro
- Es el Arca de Noé
- La gente está más abajo que arriba
- Estaban “aborto” (sic) en el mismo barco[31]
- Es el sálvese quien pueda
- El barco está encallado
- El barco está muy cargado
Este ejemplo muestra diversas expresiones lingüísticas que, dichas frente a ese dibujo e interpretadas en contexto, denotan diversas metáforas: la empresa es la salvación de algunos, quedar fuera de la empresa es morir, la empresa es Dios ya que decide sobre la vida y la muerte, o también, la empresa es Dios ya que tiene un grupo de elegidos. De estas metáforas se puede inferir la lógica de funcionamiento de la empresa y el lugar del yo en ella. Es posible inferir que el empleado se autoasigna un rol pasivo, es alguien que es elegido para vivir o para morir, para estar arriba o estar abajo por la decision inapelable de una empresa dadora de vida. De esta imagen de orden es posible también inferir diversas presunciones sobre la posible conducta propia y la de los otros. ¿Cuál es el criterio ético que “funciona” en el diluvio universal o en el Titanic?
2.2. Nivel de la metáfora conceptual en el HEMG
De todas las metáforas sobre la empresa del dibujo n° 5, es posible identificar una que abarca las demás y que por tanto es una metáfora conceptual principal: EMPRESA ES BARCO. Si bien esto no parece decirnos mucho, se ha buscado, en la base de datos de metáforas para el idioma inglés Metalude, y se ha encontrado allí que ORGANIZACIÓN ES BARCO es una analogía-raíz presente en dicho idioma. Es decir que “barco” suele usarse para facilitar la comprensión de lo que es una organización. Pensemos en las distintas connotaciones semánticas que se cruzan entre sus dominios.
Esta analogía-raíz filtra y destaca aspectos de la empresa en relación con el entorno y en relación con sus empleados. En el dominio semántico BARCO están implícitas las ideas de rumbo, curso, ruta, brújula, capitán, marineros, polizones, tormenta, naufragio, escollos y piratas. También está implícita la idea de Arca de Noé y de salvación frente a la tempestad o al naufragio, o la idea de transporte de esclavos, o de acorazado que va a la guerra. Asimismo se pueden inferir características del entorno, el mar donde navega la empresa como un mar embravecido o calmo o de los objetivos del capitán, como la idea de mantenerse a flote, de evitar encallar, de sobrevivir, de algo enorme difícil de maniobrar, de evitar piratas y cumplir con el transporte de riqueza. De este modo se proyectan concordancias entre ambos dominios (EMPRESA, BARCO) y se activan metáforas.
Asimismo, si indagamos en los listados de imago-esquemas más usados, el utilizado aquí es el imago-esquema CONTAINMENT/CONTAINER,[32] por el que el BARCO/EMPRESA es lo que salvíficamente contiene a sus empleados. También está presente el imago-esquema CAMINO en algunos de sus contornos: inicio, traslado, destino y diversas peripecias en la ruta marítima, lo que lo connota como un derrotero aun más inestable que si fuera por tierra.
El dibujo metaforizante expresa algunas de las concordancias entre los dominios BARCO y EMPRESA y otras serán expresadas en la lectura verbal de los dibujos. El dibujo del barco no es solo una sustitución de “empresa” por “barco” sino que expresa significados más profundos dándole a la empresa carácter salvífico (estar entre los elegidos) y de condena (ser transportado como esclavo), de vida y de muerte.
2.3. Nivel del dibujo metaforizante en el HEMG
En primer lugar, se podría afirmar que los dibujos son como una “metáfora en ausencia” (Di Stefano, 2006: 15). Esto significaría que solo están dibujados los términos metafóricos (fuente) y no los metaforizados (meta) y por tanto, los dominios de la metáfora deben ser inferidos por los que leen e interpretan el dibujo. Como en la poesía citada de Machado, quienes la leen e interpretan “encuentran y reponen” los términos implícitos (metaforizados) en la poesía o en el dibujo. Sin embargo, no ocurre solamente esto con los dibujos grupales del HEMG.
En segundo lugar, se puede afirmar que los dibujos grupales, al igual que la metáfora conceptual, componen y conjugan distintos dominios semánticos. En cada dibujo, los cinco integrantes del equipo que lo construyen hacen converger (por consenso pero sin votar, conversando pero sin dibujar palabras o números o logos) sus imágenes mentales personales y conforman una imagen resultante grupal. Al confeccionar el dibujo se “teoriza” la organización (Morgan, 1999), en el sentido en que se metaforiza la “visión” o “idea” que se comparte. En esa teorización convergen ideas, presunciones, juicios, prejuicios, afecciones, emociones, cogniciones, valores de cada empleado que integra el equipo que dibuja. Convergen significados (Van Maanen, 2011) y se condensan en la confección del dibujo. El dibujo grupal les permite integrar lo común y lo diferente, y expresar de modo más plástico, exacto y eficaz que la palabra.
En tercer lugar, como ya afirmamos, no todos los elementos gráficos que componen los pósters tienen el mismo carácter representativo. Hay dibujos que tienen mucha riqueza y permiten elicitar metáforas significativas, resonantes y relevantes; y hay otros dibujos que solo realizan una simple sustitución de lo que quieren representar. Expliquémoslo con dos ejemplos del mismo póster (imagen n° 5).
La balanza es una imagen muy usual para referirse a la justicia, por lo que se puede considerar que carece de riqueza metafórica. Es decir, la balanza nos dice poco del significado subjetivo de quien la dibuja, que hace poco esfuerzo en elaborar un dibujo que represente lo que quiere decir. Además, en quienes leen el dibujo, sucederá lo mismo, rápidamente con la balanza inclinada dirán: injusticia. El dibujo de imágenes muy convencionales se torna unívoco y es poco rico para reconocer y representar lo singular de la mentalidad compartida por ese grupo.
Otros dibujos, en cambio, representan de forma menos evidente dominios-meta más complejos, estableciendo más asimetría entre lo representado y el dibujo. Uno de los ejemplos de Green es el uso de AGUA para representar el poder o el dinero. Sobre esta simbolización nos referiremos en forma detallada en el capítulo 10, por ser una de las metáforas principales del mapa de la mentalidad de la empresa Green. Aquí solo queremos destacar que, en esa empresa, el dibujo del río algunas veces solo significa el río real que corre cercano a la fábrica, y otras veces, como en la imagen n° 6, significa las diferencias en los niveles de remuneración y jerárquicos de la empresa Green.
Algunas expresiones lingüísticas (frases exactas) expresadas respecto de la imagen n° 5:
Los cascos verdes [mandos medios] son perros domesticados, encadenados, que están solos y controlando.
Hay agua, hay beneficios…
El corcho debería subir, pero el río separa.[33]
Imagen n° 5. Relación EMPRESA-YO
2.4. Nivel del imago-esquema en el HEMG
Como hemos dicho, el imago-esquema es el esqueleto que organiza la correspondencia de información entre los dominios semánticos que componen la metáfora. El imago-esquema está en la cultura, está en el idioma, está en la cabeza de los nativos. Ahora bien, ¿podría el póster, por ser una imagen visual, identificarse con el mismo imago-esquema?
Lo que decimos aquí es que el dibujo grupal es una analogía intermedia entre el imago-esquema y la metáfora conceptual. Intermedia en cuanto al nivel de profundidad y cercanía con lo cognitivo. Es decir, así como el imago-esquema es lo más profundo en cuanto a que ordena la base de imágenes adquiridas de forma perceptiva o motriz y mediante la vida en sociedad, el dibujo metaforizante es más profundo que la metáfora conceptual, porque condensa varios dominios conceptuales organizados por varios imago-esquemas.
En el siguiente capítulo, haremos el ejercicio de encontrar entre dibujos grupales similares, un imago-esquema común. Allí se presentarán tres imago-esquemas principales encontrados en una muestra de setenta dibujos grupales. Allí explicaremos diferentes formas de concebir la relación del empleado-empresa de operarios y mandos medios sobre la base de los tres imago-esquemas comunes encontrados: CÍRCULO, PIRÁMIDE y MURO.
Identificar el patrón repetido de imago-esquemas es identificar algo que representa la mentalidad compartida; identificar el patrón visual que de forma recurrente usan para referirse al funcionamiento de lo social en que ellos están insertos es identificar su modo de explicar la trama social compartida. Si en un determinado universo de discurso como es el mundo de la empresa, hay una cierta recurrencia de imago-esquemas, habrá una cierta recurrencia en el modo de comprender la realidad cotidiana.
Como decía Hampe (2005) el imago-esquema es un esqueleto complejo y ordenado que se compone de algunos elementos y de relaciones que ordenan esos elementos. Esta estructura (elementos, relaciones y orden) parece muy apta para representar la ontología de lo social, que según vimos con Soaje se caracteriza por tener como elementos a las personas y a estas relacionadas según un principio ordenador que articula sus interacciones. La empresa, como grupo social, es una realidad compleja y “abstracta” (en términos cognitivos). Si buscamos comprenderla como ente, en su realidad relacional y análoga, la imagen y la metáfora se tornan ideales para su representación, como de hecho tantos autores lo han hecho en el ámbito de los estudios organizacionales, refiriéndose a la empresa con metáforas: como máquina, organismo, red (Morgan, 1999).
Esto da fundamento al uso de la metáfora en el HEMG como herramienta de acceso a la que hemos denominado “comprensión compartida básica de la organización” (CCBO). El dibujo grupal logra representar condensadamente la analogía compartida que explica el orden del funcionamiento de la empresa y el lugar del yo en ella, y hace converger en su estructura los significados de los integrantes del equipo dibujante y de sus lectores.
Identificar los imago-esquemas comunes en los dibujos grupales del HEMG nos permite inferir la estructura del mapa de significados sociales de un grupo. El mapa de significados sociales es el que hemos llamado “mapa de metáforas grupales” (MMG). Estas metáforas no solo son las más repetidas, sino las más significativas, las que permiten un insight en la comprensión compartida que probablemente moldea sus acciones en la empresa. La confección del MMG es posible gracias a la posibilidad de jerarquizar las metáforas y a la identificación de los contornos estructurales de los imago-esquemas. Al comparar los imago-esquemas es posible encontrar contornos comunes que nos llevan a agruparlos en el mapa. Podemos suponer además que el insight del investigador también está ordenado por los imago-esquemas.
Habíamos dicho que los MMG son construcciones etnográficas, inferencias del investigador que busca representar de forma sintética (componiendo elementos) y profunda la mentalidad compartida según es elicitada por las voces nativas. Por estar constituidos por metáforas conceptuales (y sus imago-esquemas) los MMG representan la comprensión encarnada (embodied, Lakoff, 1993: 217) que esos empleados tienen de su vida laboral; representan su experiencia laboral en los términos de la vida sensorio-motriz, social, histórica y compartida; representan la explicación preconceptual y prerracional que dan al funcionamiento de la institución donde se interrelacionan todos los días; representan la cognición o comprensión del mundo cotidiano que está más arraigada.
Es posible suponer que lo que se comprende de este modo “encarnadamente” (embodied) no solo llega “primero” a la conciencia como comprensión o cognición, sino que también es lo más difícil de cambiar. Además, puede ser también lo más lejano de la explicación racional del propio comportamiento: lejano por hipocresía o lejano por desconocimiento de la propia mentalidad. Esta comprensión preconceptual carece aún de la revisión crítica de la razón. Por ser prerracional, influye en forma más certera y práctica en la conducta, y por ser social, influye en la aceptación de sus contenidos y su inclusión en el proceso de racionalización y justificación de la conducta. El no pasar de lo prerreflexivo a la revisión crítica de la razón limita las capacidades de la libertad humana.
Síntesis y conclusiones del capítulo 8
En este capítulo hemos estudiado a la luz de la lingüística cognitiva cómo funciona la metáfora en la comprensión de la vida cotidiana y en su representación para demostrar que el método HEMG es una vía de acceso fidedigno al modo en que los integrantes de una empresa ven y juzgan el funcionamiento de la empresa y su rol en ella.
Morgan nos explicaba cómo la metáfora induce un aprendizaje social, pero no nos permitía explicar las repeticiones observadas en grupos de la misma profesión o de la misma área funcional o de la misma jerarquía. La antropología cultural y la lingüística cognitiva pueden asociarse para conocer una cultura: la primera buscará lo singular, y la segunda, lo universal.
Hemos aprendido aquí que la metáfora tiene una función cognitiva y no es un mero recurso poético o retórico. Por tanto, se ha analizado en sus distintos niveles de profundidad para validar el HEMG. Los niveles van de lo más superficial y observable hasta lo más profundo e inconsciente.
La metáfora explica la realidad más compleja y abstracta en términos de la realidad sensorio- motriz, básica y cotidiana. La metáfora recoge la base de imágenes (visuales, auditivas, kinestésicas) generada por todos los sentidos, por los desplazamientos o por el uso de objetos. El hecho de que las metáforas del HEMG expliquen la experiencia en estas imágenes más básicas nos lleva a inferir que el HEMG capta las visiones más arraigadas y más difíciles de cambiar acerca de lo que es para los empleados estudiados su mundo laboral.
La clave del análisis cognitivo es el concepto de imago-esquema. Hemos explicado que debajo de las metáforas hay una estructura abstracta imaginativa, un esqueleto de una imagen, que es lo que permite que en la metáfora diversos dominios semánticos se conjuguen o se fusionen. Por ejemplo, debajo de la representación de la relación con los colegas de trabajo como una ronda (corro), como un abrazo o como un carrusel, encontramos el “círculo” como mínimo común denominador. Ese es un imago-esquema, un esqueleto que captura los contornos estructurales de la experiencia sensorio-motriz. Esos imago-esquemas se repiten en las culturas y conforman patrones, por eso las reflejan y varían junto con ellas. También varían temporalmente. Los imago-esquemas son preconceptuales, prerracionales y representan un determinado universo de discurso o una determinada cultura en un momento específico.
Teniendo en cuenta sus contornos y la característica de que las metáforas son jerarquizables, es posible, con los imago-esquemas y las metáforas conceptuales que los contienen, conformar un mapa de metáforas grupales (MMG). Este mapa será una representación de las comprensiones básicas de la experiencia laboral; comprensiones que han convergido en la confección y lectura de los dibujos grupales; comprensiones de algo complejo y “abstracto” como es la relación del sujeto con la empresa o las interrelaciones entre ellos que pueden ser explicadas en su lógica esencial según la experiencia más tangible, la sensorio-motriz a la luz de la memorial social.
En los dibujos del HEMG convergen los significados de los que confeccionan el dibujo y los significados proyectados por quienes lo leen y manifiestan muchas expresiones lingüísticas, a las que a su vez subyacen las metáforas conceptuales clave de la cultura organizacional. Detectando los imago-esquemas (o mínimo común denominador) y a través de la confección del MMG, el HEMG puede acercarse a los rasgos prerracionales o preconscientes de la mentalidad compartida interpretándolos en el contexto del resto de los registros (del quiz y de las entrevistas). Específicamente, ese mapa representa la comprensión básica compartida de la organización (CCBO). Los dibujos logran catalizar los significados subjetivos, hacer comprender algo de modo sintético y manifestar significados latentes que pueden ser desvelados con posterioridad.
Con este capítulo damos por finalizada la justificación teórica del método HEMG. Nos hemos ocupado en el capítulo 5 de detallar el método de tal modo que fuera replicable; en el capítulo 6, lo hemos asimilado a la metodología de observación rigurosa propia de la etnografía organizacional y que lo distingue de la sociología y la psicología; en el capítulo 7, hemos explicado cómo el HEMG induce el aprendizaje organizacional, sobre la base del uso de la metáfora según la visión de Gareth Morgan. Sin embargo, el fundamento del uso de la metáfora se completa más acabadamente con la explicación de este capítulo, donde se destaca su función cognitiva y su capacidad de representar la comprensión más básica y experiencial del ser humano. La justificación del método HEMG nos ha permitido también ilustrarlo con ejemplos y mostrar más en detalle su contenido. En los próximos capítulos desarrollaremos dos aplicaciones del HEMG: en el capítulo 9, se construye un mapa de metáforas grupales que representa la experiencia vital en la empresa según los operarios de planta y según mandos medios de la organización, y en el capítulo 10, se presenta la mentalidad de la empresa Green, comparando las dos sedes de la misma.
- También como los médicos o empresarios agropecuarios o mandos de la fábrica se dibujan de forma completa y/o ocupando gran espacio o espacio central en el póster.↵
- Se borró digitalmente el logo de la empresa que los participantes había dibujado aunque está previsto en las reglas de confección de los dibujos grupales que no se utilicen símbolos racionales o logos, etc.↵
- La traducción es propia. ↵
- Según este autor, este es un primer paso en la dirección de la creación de una teoría de la metáfora cognitivo-cultural donde se diferencien estilos o preferencias cognitivas que varían según los idiomas y las culturas (Kövecses, 2008b: 68,72).↵
- Cf. George Lakoff (2002), Andrew Goatly (2007), Jaime Nubiola (2000), Mariana di Stefano (2006) y Hernán Díaz (2006).↵
- Por mencionar algunos, Giambattista Vico en el siglo XVIII y Friedrich Nietzsche y Pierre Fontanier en el siglo XIX, Michel Le Guern, Max Black y Paul Ricoeur en el siglo XX (Di Stefano, 2006).↵
- Morgan se reconoce deudor del pragmatismo de Dewey; Nubiola (2000) señala también los orígenes pragmáticos del pensamiento de Lakoff y Johnson. Nubiola señala que el pragmatismo explica el éxito del cognitivismo.↵
- La enunciación de expresiones lingüísticas mediante viñetas es usada tanto por Kövecses como por Díaz. ↵
- El uso de la noción de abstracción es nuestro. No lo hemos encontrado en los textos de la lingüística cognitiva ni una sola vez.↵
- Al “dominio fuente” se lo denomina también “vehículo”, “campo-fuente” o “término metafórico” o “lo metaforizante”. Al dominio meta se lo denomina también “dato” (en inglés, tenor), “término sustituido”, “campo-meta” o “lo metaforizado” (Kövecses (2008 a y b), Cornelissen (2005,2006) y Díaz (2006), Di Stefano (2006)). Aquí los llamaremos “fuente” y “meta”, salvo cuando el autor citado lo llame de otro modo, en donde respetaremos su nomenclatura.↵
- De Divinis Nominibus (DN).↵
- Algunos afirman también que los imago-esquemas tienen un correlato neuronal probado por las neurociencias (cf. Díaz, 2006: 56).↵
- Metáfora propia.↵
- Como concepto tiene reminiscencias kantianas análogas a las categorías de espacio y tiempo. Sin embargo, el imago-esquema es más concreto que las categorías kantianas. Visto desde la lógica aristotélica clásica, el imago-esquema no es ni la imagen (phantasma) considerada en todos sus detalles singulares y concretos, ni el concepto abstracto general, sino algo intermedio. Otra diferencia importante del imago-esquema con el proceso de abstracción aristotélico es que el imago-esquema puede abarcar varios entes.↵
- Gestalt es un vocablo alemán, incorporado al idioma inglés y definido en el Collins Concise English Dictionary como “un patrón de la percepción (perceptual pattern) o estructura que posee cualidades como un todo que no pueden ser descritas simplemente como la suma de sus partes”. La traducción es propia.↵
- Beate Hampe (2005) agrega a la lista de Lakoff los siguientes imago-esquemas: “HABILITAR (ENABLE), BLOQUEAR, CONTRARRESTAR, ATRACCIÓN, COMPULSIÓN, RESTRICCIÓN, REMOCIÓN, DESVÍO, CONTACTO, ESCALA, CERCA-LEJOS, SUPERFICIE, LLENO-VACÍO, PROCESO, CICLO, REPETICIÓN, FUSIÓN, COMBINACIÓN, SEPARACIÓN-DIVISIÓN, OBJETO, COLECCIÓN, ARRIBA-ABAJO, FRENTE-DETRÁS, MOVIMIENTO INANIMADO, MOVIMIENTO ANIMADO, AUTOMOVIMIENTO, MOVIMIENTO CAUSADO, LOCOMOCIÓN, EXPANSIÓN, VERTICAL-DERECHO (STRAIGHT), RESISTENCIA, IZQUIERDA-DERECHA”.↵
- Traducción de Díaz, 2006: 56.↵
- En el contexto del cognitivismo, Díaz traduce el término mapping como “proyección” (Díaz, 2006: 44) y Rivadulla Rodríguez lo traduce como “correspondencia” (2006: 191). Nos parece más adecuada la traducción como correspondencia. To map, como verbo transitivo significa representar (una función, una figura, un conjunto, etc.). Como verbo intransitivo, se traduce como encajar o corresponder con (to fit in with or correspond to). Lakoff afirma que utiliza el nombre mapping “en sentido matemático” (1992: 206). De acuerdo con su uso matemático significaría literalmente “función” de varios a uno: “relación entre dos conjuntos que asocian un único elemento (el valor) del segundo (el rango) con cada elemento (el argumento) del primero (el dominio) (Collins Concise English Dictionary).↵
- La descripción de cómo actúan dentro de la metáfora lo metaforizado y lo metaforizante ha ido variando en diferentes teorías, desde Aristóteles (teoría de la sustitución) hasta nuestros días. Autores como Max Black (teoría de la interacción), Paul Ricoeur (teoría de la tensión), George Lakoff (teoría del mapping) y Joep Cornelissen (teoría del blending) han aportado distintas ópticas ‒y no las únicas‒ intentando superarse unas a otras. Cf. Di Stefano (2006), Díaz (2006) y Cornelissen (2005 y 2006). Aquí tomamos de Lakoff y Cornelissen lo que nos permitirá explicar el HEMG.↵
- Es un oxímoron o metáfora contradictoria. La metáfora produce sentido con la tensión que produce la impertinencia, como en el caso del oxímoron (Begué, 2013: 63-64). La impertinencia también se da en el humor o el sarcasmo. Marie-France Begué (2013: 63) afirma, explicando a Ricoeur, que en las metáforas contradictorias (oxímoron) el sentido literal constituye el enigma (en nuestro ejemplo, hay caminante pero no hay camino, ni huellas, ni destino); y el sentido metafórico, su resolución. Machado subraya que, existencialmente, tiene peso el libre transcurrir de la propia vida, más que lo recorrido por otros y es más real el momento presente que el pasado o el destino futuro.↵
- Coautor de Lakoff. Citado en Hampe (2005: 1). Traducción propia.↵
- Andrew Goatly (2007) analiza, por ejemplo, la influencia social y cultural de las metáforas de los textos fundantes del capitalismo. Los filósofos Thomas Hobbes, David Hume, Adam Smith, Charles Darwin, Thomas Malthus se refieren a lo económico con vehículos metaforizantes (dominios-fuente) propios de la guerra, el conflicto, la superioridad, el poder, la riqueza, la hostilidad y la predación. Estas serían metáforas de una subcultura académica que ha tenido gran influencia en otros ámbitos.↵
- Hace poco escuché en el Planetario de la Ciudad de Buenos Aires una explicación de las constelaciones estelares en términos del futbol. Incluso hay explicaciones de la RSE sobre la base de metáforas de fútbol (Andreu, 2011). Para muchos, el fútbol es una experiencia sensorio-motriz, emotiva y social que, a falta de otras experiencias, les permite entender realidades o conceptos más abstractos o complejos. ↵
- Asimismo, le interesa agrupar y clasificar metáforas, por ejemplo, que expresen la misma relación entre el dominio fuente y el dominio meta o bien donde se ha desarrollado la misma proyección metafórica (Díaz, 2006: 46).↵
- http://goo.gl/Xolu4O.↵
- Lakoff distingue las metáforas conceptuales básicas, que son las necesarias para la comprensión, y las metáforas conceptuales principales, son las que son más abstractas y abarcan a otros. Están agrupadas bajo “eventos estructurales” (estados, propiedades, causas, etc.), “eventos mentales”, “emociones” y “otros” (donde se encuentran desde moralidad, bien, responsabilidad social, etcétera).↵
- Theme is another word for root, stem. Se puede traducir por tema, pero también por raíz o eje (stem).↵
- Hay otra base para el idioma francés y alemán, denominada Metaphorik, “The Hamburg Metaphor Database” por Carina Eillts y Birte Lönneker (2002). No se ha encontrado para el español.↵
- Si son mostradas al grupo en el momento como un espejo, estas serán confirmadas por la resonancia (Morgan, 1999) o descartadas por la oquedad provocada en el grupo.↵
- La asignación de esta tarea se usó solamente una vez.↵
- En lugar de “a bordo” el integrante del grupo dijo “aborto”. El grupo notó la expresión fallida (risas) pero no la corrigió, por el contrario, la avaló. Si bien “nacía” una nueva empresa, acentuaron la idea de muerte debido a los despidos realizados y la idea de sinsentido del nacimiento, ya que muchos no están conformes en la “nueva” empresa. Si bien no estamos realizando un análisis desde el punto psicoanalítico, este acto fallido cabe dentro de la definición de Sigmund Freud: actos de la vida cotidiana aparentemente inintencionados, pero que mediante el análisis se demuestran motivados de forma desconocida para la conciencia (uno de esos once actos fallidos son las equivocaciones en la lectura) (Espina, 2004). ↵
- Traducido por Díaz como RECINTO/RECIPIENTE.↵
- El dibujo fue hecho por cascos verdes. El corcho mencionado está “ausente”, no está dibujado, pero el grupo manifestó que lo iban a dibujar flotando en el agua y no lo hicieron. En su opinión, las ganancias crecientes de la empresa no justifican la diferencia salarial entre cascos verdes y operarios [cascos amarillos], que sí reciben aumento de sueldo porque están sindicalizados. Si bien los amarillos tienen el lado de la balanza más pesado, los verdes se ubicaron más arriba.↵










