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Estados Unidos: capacidades y regiones en las Estrategias de Seguridad Nacional (2002-2019)

Rodrigo Campos Winkler

Resumen

Este ensayo examina la importancia de seis áreas geográficas (hemisferio oeste, Europa y Eurasia, África subsahariana, Oriente Próximo, centro y sur de Asia y este de Asia y el Pacífico) para la política exterior estadounidense, a partir de la recopilación de datos sobre las veces que cada región es mencionada en las Estrategias de Seguridad Nacional de las Administraciones Bush, Obama y Trump. Para luego contrastar la importancia dada por los Estados Unidos con la relevancia intrínseca de cada una de estas áreas según sus capacidades materiales.

Palabras clave

Estrategia de Seguridad Nacional, Obama, Bush, Trump, importancia, relevancia, China, Rusia, Medio Oriente.

Abstract

This essay examines the importance placed by U.S. foreign policy on six geographic areas (Western Hemisphere, Europe and Eurasia, Sub-Saharan Africa, Near East, South and Central Asia, and East Asia and Pacific). Starting with a quantitative analysis, collecting data on how many times each region is mentioned in the National Security Strategy presented by the Bush, Obama, and Trump administrations. The importance given by each administration is then compared with the intrinsic relevance of each one of those geographic areas according to their material capabilities.

Keywords

National Security Strategy, Obama, Bush, Trump, importance, relevance, China, Russia, Middle East.

Introducción

La política exterior de los Estados Unidos (EE. UU.) siempre ha estado moldeada por sus intereses estratégicos en las diferentes latitudes; su condición de potencia global y su influencia derivada lo han hecho emerger en el sistema internacional como aquel que puede influir en el panorama político, económico y de seguridad de todas las regiones en el globo. La relevancia de las distintas áreas geográficas para la política exterior estadounidense ocupa un lugar muy importante en la doctrina y ha sido estudiada tanto por científicos como por hacedores de política.

En este sentido, la política de seguridad es aquella que ha sido materia de análisis de los principales autores de esta disciplina, es por esto por lo que este trabajo elige la perspectiva de seguridad y en particular intenta insertar al lector en hacia dónde ha estado orientada esta política de seguridad en las diversas administraciones.

Para esto se elaboró un doble enfoque en la investigación; el primero de estos, el cuantitativo, se basa en la recopilación de datos sobre las veces que cada región es mencionada en las Estrategias de Seguridad Nacional (NSS por sus siglas en inglés) de 2002 a 2019, un período que abarca tres administraciones presidenciales. Por otro lado, la pata cualitativa evalúa la distribución de las capacidades materiales de cada región. Estas capacidades incluyen el tamaño de la población, el poderío económico, el poder militar y el poder tecnológico. Este objetivo se buscará cumplir a partir de la utilización del proyecto Correlates of War (CoW), el cual ofrece un índice compuesto de capacidades nacionales (CINC, por sus siglas en inglés) diseñado específicamente para capturar la relevancia estratégica a partir del cálculo de proporción de capacidades nacionales para cada país, y por ende la suma de estos, las capacidades de cada región[1].

En este trabajo se examinará la relevancia de seis áreas geográficas para la política exterior estadounidense: el hemisferio occidental, Europa y Eurasia, África subsahariana, Oriente Próximo, centro y sur de Asia y este de Asia y el Pacífico. Para establecer los límites de cada región, se adoptó la definición exhaustiva del Departamento de Estado[2], el cual organiza las áreas geográficas en correspondencia con sus seis “departamentos regionales”.

Figura 1. Áreas geográficas según el Departamento de Estado de los EE. UU.

Gráfico

Fuente: elaboración propia con base en datos extraídos del Departamento de Estado de Estados Unidos.

El siglo xxi inició marcado por la creencia de ser un periodo de hegemonía estadounidense casi imperturbable; “el fin de la historia”, escribía Fukuyama. Sin embargo, al poco tiempo de comenzar el periodo, encontramos una de las tragedias más importantes de la historia de este país, los sucesos del 11 de septiembre de 2001 mostraron a la sociedad –muy de cerca– cuáles son los costos de ejercer esta hegemonía.

La transnacionalización de sus intereses conllevó una globalización de su despliegue, desde lo militar hasta lo cultural, pasando por lo político, económico e incluso ambiental, esa amplia gama de objetivos contiene en sí un costo considerable, que luego el trumpismo rezongaría a sus aliados que le sea subsidiado a un hegemón golpeado por shocks internos y externos.

Regiones en la Estrategia de Seguridad Nacional

Para iniciar este proceso, se debe contar con una aclaración, el índice CINC de CoW utilizado por esta investigación incorpora la capacidad material, la cual es definida en tres dimensiones (Singer, Stuart Bremer y Stuckey, 1972; Singer, 1988):

  1. demografía, la cual incorpora la población total que cada Estado controla con mayor o menor éxito, sumado al número de personas que viven en aglomeraciones urbanas;
  2. capacidad industrial, esta dimensión incorpora consumo industrial de energía y producción de hierro y acero; y, por último,
  3. capacidad militar, la cual toma personal activo de las fuerzas armadas, excluyendo reservas y toda fuerza paramilitar, y gasto en lo militar de los últimos cinco años.

Por otro lado, la definición de los términos que acercan las nociones de cada región a la hora de analizar la importancia de estas en cada NSS ha sido definida por el autor con base en acuerdos regionales y tratados de relevancia, aspectos geográficos (principales minerales, commodities, ríos, mares, océanos y puntos de interés global), actores no gubernamentales (ONG, actores no legales y gobiernos subnacionales), y temas de coyuntura global y regional.

Primera administración de Bush. Expandir el orden liberal como clave para salvaguardar la seguridad

De esta manera, ingresamos al año 2002 en la administración de George W. Bush, la cual publica The National Security Strategy of the United States posterior al atentado del 11 de septiembre. Sorprendentemente, la atención reposa en lo que el Dpto. de Estado hoy llama Europa y Eurasia, con alrededor de 68 menciones a lo largo de la NSS, a partir de un énfasis sobre la posición de acercamiento y la búsqueda de insertar a Rusia al orden liberal (ej. ingreso a OMC) y el compromiso de la administración Bush para con sus aliados tradicionales, con ansias de que estos se incorporasen a la guerra contra el terrorismo aplicada. En este sentido, se observa que la segunda región más nombrada es Este de Asia y el Pacífico, a partir de la mención de China (18) como crucial en el crecimiento económico norteamericano, se empezaba a conformar la dependencia para con el gigante asiático, además de poner el foco en una apertura del régimen luego de su adhesión a la Organización Mundial del Comercio.

Figura 2. Número de menciones en la NSS del año 2002 (por regiones)

Fuente: elaboración propia con base en datos extraídos de lc.cx/O2Tlfp.

Lo interesante son la tercera y cuarta región más nombradas, Oriente Próximo (54) y Centro y Sur de Asia (33), respectivamente, que incorporan en ellas el substrato del terrorismo declarado como enemigo en esta administración. No es sorpresa que el término “terrorismo” haya sido el más mencionado en esta NSS (30 veces de manera directa); lamentablemente, al tratarse de un actor ilegal, no es tenido en cuenta en el cálculo del CINC que veremos en esta segunda etapa y genera que Oriente Próximo caiga en importancia relativa. En la región Asia Central y del Sur, se menciona múltiples veces a India como potencial gran actor del siglo y la importancia de generar un intercambio fluido y estable como punto de acceso a la región.

El hemisferio occidental se nombra 29 veces, con un énfasis central en la cuestión migratoria y demás temas de frontera; la NSS incorpora en esta problemática a la Organización de Estados Americanos y busca, a partir de ella, generar soluciones, se menciona la idea de construir un hemisferio democrático, seguro y próspero, y, de la misma manera, se tocan posicionamientos sobre integración económica. Por otro lado, África subsahariana es mencionada tan solo 27 veces, la mayoría de estas detrás de objetivos humanitarios.

En coherencia con aquella área con mayor número de menciones en la NSS, se observa que Europa y Eurasia concentran el 26 % de las capacidades materiales nacionales según el índice CINC; sin embargo, se ve una distribución equitativa de estas. Debido a que la región identificada como Este de Asia y el Pacífico suma el 18 %, con una salvedad, a partir de la metodología elegida, se excluye a China (13 %) de lo regional. Entonces, de no ser por esta distinción metodológica, encontraríamos una relevancia alta en términos relativos del área con un 31 % en total. Esta región concentraba también gran parte de la atención de la NSS de la administración Bush, ubicándose en segundo lugar.

Figura 3. Distribución de capacidades materiales por región en el año 2002 (excluidas grandes potencias)

Fuente: elaboración propia con base en datos extraídos del proyecto Correlates of War.

El proyecto CoW identifica a Estados Unidos con 13 % de las capacidades materiales y ubica a lo que denominamos “hemisferio occidental” con 8 %, en sexto lugar en términos de relevancia, en coherencia también con la atención que le brinda la NSS. Aquí seguimos la misma lógica presentada en el párrafo anterior, con la inclusión de la potencia global EE. UU., el hemisferio occidental concentraría alrededor de 23 % de las capacidades materiales, superado en relevancia de esta manera por Europa y Eurasia.

Relegados se encuentran así el sur y centro de Asia, naciones que concentran únicamente el 11 % de las capacidades materiales, ubicándose en tercer lugar al quitar del juego a las grandes potencias, y quinto al incorporarlas. La NSS entonces contiene una coherencia a raíz de que esta región se encuentra en cuarto lugar en términos de menciones.

Sin embargo, es aquí donde la NSS, debido a su agenda doméstica –o debido a que el índice utilizado no incorpora a las fuerzas paramilitares en su cálculo–, encuentra en su importancia resultados disímiles a la relevancia que le da el índice. Estados Unidos en el año 2002 consideró a Oriente Próximo como la tercera región en importancia para su seguridad, mientras que CoW la posiciona a niveles del hemisferio occidental (8 %).

Con menor importancia se observa la región de África subsahariana, la cual incorpora al cálculo solamente el 5 % de las capacidades, en una total correlación con lo que plantea la NSS, que nombra al área tan solo 27 veces.

De esta manera, es posible afirmar que, a pesar de tener un énfasis central la lucha contra el terrorismo, marcada en su atención en la NSS (término más mencionado) y la búsqueda de afianzar la relación con sus aliados tradicionales, la estrategia de la gestión Bush encuentra puntos de conexión fuertes con la relevancia que muestran las capacidades materiales regionales. Sin embargo, se posiciona desde una perspectiva más liberal, con el objetivo de desplegar la democracia y globalizar el orden internacional originado por Bretton Woods.

Segunda administración de Bush. La lucha contra el terrorismo

Encontramos una gran diferencia en este segundo documento de la administración Bush, esta NSS publicada en 2006 concentra una mayor atención hacia el terrorismo y los conflictos en Medio Oriente, lo que ubica a Oriente Próximo como aquella región, por diferencia, con mayor número de menciones en la NSS (175); de esta manera, en el preludio del proceso de las primaveras árabes, la administración encontraba un potencial estallido y un riesgo potencial de que células iraquíes generasen ataques terroristas.

Figura 4. Número de menciones en la NSS del año 2006 (por regiones)

Fuente: elaboración propia con base en datos del Departamento de Defensa.

En segundo lugar en importancia, se ve al Este de Asia y el Pacífico (104 menciones), esta área es acarreada a partir de la mayor relevancia de China como punto de atención norteamericano. De esa manera, el centro y sur de Asia (67) y Europa y Eurasia (63) se posicionan en tercer y cuarto lugar respectivamente, el primero apuntalado por la presencia de Afganistán y Al-Qaeda como destinatarios de mucha atención –25 menciones entre ambos–. Europa y Eurasia encuentran su importancia por la inclusión de Rusia al régimen liberal y la relevancia intrínseca que contiene la OTAN.

Relegados encontramos al hemisferio occidental y, una vez más, a África subsahariana, estos mantienen la misma atención recibida en la anterior NSS, el continente americano incorporó nociones de migración y controles a los carteles de droga; y los últimos encuentran su importancia en la carencia de derechos humanos fundamentales que viven sus poblaciones.

De esta manera, al observar la distribución de capacidades materiales, se percibe en el primer lugar relativo a Europa y Eurasia con 24,3 %, misma región que ocupaba el cuarto lugar de importancia en cuanto a menciones en la NSS. En la distribución encontramos una gran fracción en China (15,8 %) y al resto del este de Asia y el Pacífico (16,4 %), hallamos así una gran porción de las capacidades (32,2 % aproximadamente) en esta región, la cual estaba en segundo lugar en los objetivos de seguridad de EE. UU.

Figura 5. Distribución de capacidades materiales por región en el año 2006 (excluidas grandes potencias)

Fuente: elaboración propia con base en datos extraídos del proyecto Correlates of War.

Siguiendo el razonamiento, los Estados Unidos concentraban el 13,5 % de las capacidades materiales, en tanto el resto del continente americano, el 7,6 %, ubicándose en el penúltimo lugar relativo. Esto demuestra que la región no solo fue relegada por la política exterior estadounidense, sino que también encuentra una pérdida importante de su relevancia intrínseca.

De lugar trascendente, y con un leve crecimiento en el índice, las regiones Oriente Próximo y centro y sur de Asia, las cuales acumularon 8 % y 9,5 % de la distribución de las capacidades materiales, ubicándose en cuarto y tercer lugar. Estas se revistieron de una importancia mucho mayor en la política de seguridad de la administración Obama, clarificada en la cantidad de veces que estas áreas fueron mencionadas en la NSS del año 2006.

El segundo periodo de la administración Bush observa el crecimiento de China en sus capacidades materiales, la presencia de nuevos polos de poder en el hemisferio occidental y el Indopacífico; sin embargo, la necesidad y la presión doméstica tienen un papel decisivo en la definición de su política de seguridad, manteniendo una atención especial hacia el Oriente Próximo, iniciando así un periodo de sopeso interméstico en la política de seguridad.

Primera administración Obama. El fin de la lucha contra el terrorismo

Con el cambio de color político en la Casa Blanca, la administración Obama presenta su NSS en el año 2010, justo antes del estallido de las primaveras árabes, el consecuente inicio de la guerra civil en Siria y la intervención de OTAN en Libia, entre otros sucesos que tuvieron lugar en Oriente Próximo en la década del 2010; no es casualidad, entonces, el mantenimiento –a pesar del cambio de administración– de la importancia de esta región en esta NSS, que es mencionada 143 veces en el documento, liderando en lejanía a las demás.

Le sigue, con menos de la mitad de las menciones, Europa y Eurasia (54); la agenda dominada por el mantenimiento de las relaciones entre los “aliados tradicionales”, golpeados por la crisis del 2008, ocupa gran parte de esta agenda. Por otro lado, la relación con Rusia fue punto de atención en este documento, debido a encontrarse en un periodo donde los países emergentes comenzaron a fortalecerse. Por último, hay múltiples llamamientos a fortalecer la idea de no proliferación de armas de destrucción masiva.

Figura 6. Número de menciones en la NSS del año 2010 (por regiones)

Fuente: elaboración propia con base en datos del Departamento de Estado de Estados Unidos.

En tercer lugar, podemos evidenciar, con una pérdida de importancia relativa, al Este de Asia y el Pacífico, mencionada 54 veces. Apalancada por la presencia de China, sobre la cual la administración Obama, al igual que al resto del mundo emergente, posa su atención. Siguiendo esta lógica encontramos al sur y centro de Asia, concentrando el mismo número de menciones en esta NSS, empujado claramente por la atención que prestó la administración a Afganistán y Pakistán.

Relegados se encuentran, una vez más, el hemisferio occidental y África subsahariana, con 34 y 38 menciones, respectivamente. La primera región suma relevancia por la mención del problema migratorio y de los emergentes México y Brasil; por su parte, en la segunda, se observa una búsqueda de sostener la creciente institucionalización de derechos fundamentales en África y la inclusión de Sudáfrica a partir de su posicionamiento como emergente.

A la hora de estudiar las capacidades materiales, cabe destacar un crecimiento de alrededor de tres puntos porcentuales de China en la comparación 2006-2010. Mientras que en el mismo periodo Estados Unidos cayó aproximadamente un 0,5 %.

En términos regionales, en cuanto a distribución de las capacidades materiales, encontramos una continuidad con Europa y Eurasia a la cabeza; sin embargo, sufre una disminución de tres puntos en su tajada –porcentaje que se puede hallar en el crecimiento de China–, entonces hallamos cierta coherencia entre la importancia observada en la región por la NSS y la relevancia relativa de esta. Le sigue el este de Asia y el Pacífico, con un relativo mantenimiento de su porción, manteniendo la NSS una correlación.

Figura 7. Distribución de capacidades materiales por región en el año 2010 (excluidas grandes potencias)

 

Fuente: elaboración propia con base en datos extraídos del proyecto Correlates of War.

En tercer lugar, se puede evidenciar al sur y centro de Asia, región que compone el 10,1 % de las capacidades materiales, observando un crecimiento de 0,6 puntos porcentuales con respecto al año de publicación de la anterior NSS, la administración Obama la encuentra cuarta en importancia por orden de menciones, observando así una conexión clara entre la distribución de capacidades y la importancia en la NSS.

En cuarto lugar, se observa a la región con mayor número de menciones en la NSS, Oriente Próximo, que concentra tan solo el 8,5 % de las capacidades materiales mundiales, mostrando así el mantenimiento del sopeso de la política interna y el antiterrorismo en la política de seguridad de Obama. Relegados, al igual que en la importancia dentro de la NSS, se encuentran el hemisferio occidental y África subsahariana, con 7,7 % y 5,1 % de las capacidades materiales globales, con una caída de la primera y un aumento de la segunda.

La administración Obama, al menos en su primer periodo, mantiene una correlación entre la importancia aplicada a cada región en su NSS y la relevancia que estas tienen según el índice CINC, con la salvedad –que también implica un mantenimiento de una lógica anterior– de la importancia otorgada a Oriente Próximo, demostrando que la agenda interméstica parecer ser una cuestión que no conoce de partidos.

Segunda administración Obama. Lo humanitario importa, pero no tanto

La segunda NSS de la administración Obama se publicó en el año 2015, casi al final de su segunda gestión. Esta rompe una lógica anterior a partir de la reducción de la atención prestada a Medio Oriente, a pesar de la apertura de la Primavera Árabe.

De esta manera, encontramos en primer lugar a Oriente Próximo (110 menciones), con una reducción paulatina; los sucesos anteriormente mencionados impactan poco en la agenda de seguridad de los Estados Unidos; sin embargo, se observa un elemento diferenciador, la NSS nombra por primera vez al ISIS como organización, conllevando una identificación del grupo de una manera que solo la había tenido la organización Al-Qaeda hasta ahora.

Lo sigue el este de Asia y el Pacífico, con 87 menciones, a partir del posicionamiento de China como potencia regional –o incluso global–, y la hipótesis de conflicto latente en el mar meridional chino.

Figura 8. Número de menciones en la NSS del año 2015 (por regiones)

Fuente: elaboración propia con base en datos del Departamento de Defensa de Estados Unidos.

En tercer lugar, se encuentran Europa y Eurasia, que cuentan con un número mayor de menciones en la NSS (75, 14 más que la anterior), a partir de la irrupción de trabajos en conjunto con socios europeos en Siria, Yemen, la cuestión Crimea, entre otros, se entiende el crecimiento en importancia de esta región para los Estados Unidos.

En cuarto lugar, se posiciona, con un casi el doble de menciones (63), África subsahariana, región destinataria de ayuda humanitaria en este nuevo proceso, a partir de las crisis suscitadas por la epidemia del ébola, y la política de derechos humanos fundamentales encarada en este segundo periodo de la administración demócrata. La región hemisferio occidental mantiene el nivel de importancia dentro de la NSS con 36 menciones. Relegada queda ahora la región centro y sur de Asia, con tan solo 25 menciones.

En términos de la distribución de capacidades materiales, China mantiene su crecimiento alcanzando el 20,6 % de la distribución de esta; en el mismo periodo, Estados Unidos encuentra una disminución de 1,2 puntos porcentuales (13,1 %).

En lo que a regiones refiere, a pesar de una reducción de sus capacidades, se mantiene el liderazgo de Europa y Eurasia con 19 %, y sigue el este de Asia y el Pacífico, con 15,6 %, que mantiene el sendero de un crecimiento paulatino. Estas conservan su lugar solo por debajo de Oriente Medio en cuanto a importancia para los Estados Unidos.

Figura 9. Distribución de capacidades materiales por región en el año 2015 (excluidas grandes potencias)

Fuente: elaboración propia con base en datos extraídos del proyecto Correlates of War.

En tercer lugar, se evidencia al sur y centro de Asia, el cual mantiene su crecimiento alcanzando el 11 % de la distribución de capacidades, área relegada al último lugar en importancia en la NSS. Seguida por Oriente Próximo, que con 8,9 % supera al hemisferio occidental (7,4 %) y al África subsahariana (6 %).

De esta manera, se observa un acercamiento de la NSS de la segunda gestión de la administración Obama más ideologizada y centrada en cuestiones humanitarias, además de la cuestión Medio Oriente y el frágil equilibro del mar Negro, que muestran un alejamiento con la distribución del poder internacional; ejemplo de este proceso es la poca atención prestada al centro y sur de Asia, que concentra, en términos relativos, aproximadamente la misma cantidad de capacidades materiales que los Estados Unidos y no capta la atención de la política de seguridad. Lo que nos deja con una postura más cercana a un idealismo que al sopeso interméstico previo, sin dejar de observar el desarrollo del juego geopolítico.

Administración Trump. El realismo del America First

Con la llegada de Trump a la Casa Blanca, imaginamos múltiples cambios, incluso este publicó su NSS al poco tiempo de asumir. Su cosmovisión incluye una nueva competencia en el liderazgo internacional, enfocada en China, a raíz de la crisis interna hacia dentro de la sociedad norteamericana; del mismo modo, ofrece un levantamiento de mirada hacia el Lejano Oriente, concentrándose así en el Pacífico y el Sudeste Asiático.

En términos concretos, la NSS nombra al este de Asia y el Pacífico 102 veces, arrebatándole el foco principal a Oriente Próximo (77 menciones) después de 15 años. China y Corea del Norte comprenden 44 menciones, número similar a todo el hemisferio occidental (un cambio de postura). Entre los actores con más importancia en Oriente Medio, encontramos un actor relegado en NSS anteriores, Irán (17).

Figura 10. Número de menciones en la NSS del año 2017 (por regiones)

Fuente: elaboración propia con base en datos del Departamento de Defensa de Estados Unidos.

Por otro lado, Europa y Eurasia mantienen su importancia relativa al insertarse con 77 menciones en la NSS, apuntalado por los comentarios sobre Rusia (22); el hemisferio occidental aumenta su presencia, ubicándose cuarto, siendo 45 veces mencionado, manteniendo las temáticas de narcóticos y migración como principales destinatarias de atención.

A pesar del crecimiento de India y de la retirada de tropas de Afganistán, la región del sur y centro de Asia fue nombrada tan solo 33 veces por la estrategia de seguridad de la administración Trump. Por último, África subsahariana fue nombrada tan solo 18 veces en esta oportunidad, punto más bajo en todas las estudiadas; las temáticas tenidas en cuenta encuentran un énfasis en el refuerzo de las instituciones de gobierno como mecanismo para solucionar la crisis humanitaria que genera las oleadas de refugiados.

El último índice CINC publicado no nos entrega datos para el año 2017, pero esta investigación accedió a los datos del año anterior, se entienden como válidos al tener en cuenta que este es el panorama que observa la administración Trump para generar su NSS, estos valores no difieren en gran medida a los presentados en el año 2015, y entonces no tendremos grandes cambios en la distribución.

Sin embargo, podemos evidenciar una mayor correlación en la importancia atribuida por la NSS y la relevancia a partir de la distribución, si incorporamos a China (20,7 %) a la región de este de Asia y el Pacífico (15,6 %), podemos ubicar en esa área geográfica el 36,3 % de las capacidades materiales, explicando así el énfasis dado por Trump a esta área en su estrategia, además de posicionar a China como una potencia global y ya no como una emergente.

Europa y Eurasia siguen captando alrededor de un quinto de las capacidades materiales, lo cual confirma la atención de la administración republicana hacia sus aliados tradicionales y hacia una Rusia cada vez más cercana a un poder regional que a una potencia en declive. El sur y centro de Asia mantiene ese número de 11 % cercano a la porción estadounidense calculada por el índice; sin embargo, el trumpismo relega a la región, un claro ejemplo de este proceso es la retirada de tropas de Afganistán; EE. UU. comienza a alejarse de la región luego de 15 años.

Figura 11. Distribución de capacidades materiales por región en el año 2016 (excluidas grandes potencias)

Fuente: elaboración propia con base en datos extraídos del proyecto Correlates of War.

Proceso similar se observa en Oriente Próximo y África subsahariana, con un retroceso relativo en la distribución y la identificación de nuevos objetivos; pierde, además de la atención de Estados Unidos, la relevancia internacional. Caso aparte para un hemisferio occidental cada vez menos relevante a nivel internacional, pero con una demanda de atención continua hacia los Estados Unidos a partir de las problemáticas que comparten, migración, renegociación NAFTA, comercio de narcóticos, entre otros.

Esta administración deja de lado los conceptos humanitarios y la lucha contra el terrorismo para enfocarse en las cuestiones de índole interna inmediatas, migración, narcotráfico, y pone el foco en el Sudoeste Asiático –sobre todo en China– y en Rusia. De esta manera, el trumpismo se acerca a una realpolitik, con la atención hacia las potencias emergentes, algunas ya posicionadas como actores globales, comprendiendo que es con ellas la disputa por el liderazgo en la arena global.

Conclusión

Este trabajo ha tomado en cuenta las NSS de cinco administraciones, cada una de las cuales contiene una cosmovisión del mundo diferente y, por lo tanto, juzgan distinto a las regiones del mundo. Sin embargo, todas tienen algo en común: observaron la pérdida relativa de relevancia de los Estados Unidos y el crecimiento de cooptación de capacidades materiales de las potencias, primero emergentes, y posteriormente globales.

Figura 12. Distribución de capacidades materiales por región
(excluidas grandes potencias), 2002-2016

Fuente: elaboración propia con base en datos extraídos del proyecto Correlates of War.

De esta manera, podemos encontrar un hilo conductor en las respuestas dadas por Estados Unidos a la pérdida relativa de poder (Fig. 12), una reacción tardía. Hilo conductor que se puede observar en los títulos de cada uno de los apartados dedicados a estas administraciones, empezando por el primer periodo de Bush, el cual busca solucionar la problemática de seguridad desde un enfoque del globalismo liberal, enfoque que no tiene cabida en el sistema internacional, aunque sí es utilizado por China y Rusia, quienes aprovechan a incorporarse al orden de Bretton Woods sin pagar costos por la demora.

A raíz del fracaso del enfoque globalista, hay un cambio de estrategia para con el terrorismo, la producción de un quiebre unilateral –luego occidental–, actor que gana cada vez más relevancia dentro de la cosmovisión norteamericana; en consecuencia se inserta en un proceso que compromete tanto al segundo periodo de Bush como a la primera etapa de la administración Obama, donde el crecimiento de las potencias emergentes no podía sopesar con las demandas de seguridad de una sociedad estadounidense aún golpeada por el conflicto en Irak y los sucesos del 11 de septiembre. Es por esto por lo que las ambas NSS ponen la atención de lleno en un Medio Oriente que se mantiene relevante, pero a partir del interés de actores externos (China, Rusia, Irán).

Figura 13. Número de menciones en las NSS (por regiones)

Fuente: elaboración propia con base en datos del Departamento de Defensa de Estados Unidos.

Este peso de la agenda antiterrorista y centrada en Medio Oriente y el norte de África culmina con un proceso cercano al idealismo en la segunda etapa de la administración Obama, que observa al continente africano golpeado por las epidemias, la pobreza y la falta de instituciones, y también al mundo que estaba en terapia intensiva luego de la crisis financiera del 2008; sin embargo, la administración Obama posicionó a Rusia como una amenaza para el delicado equilibrio en Europa del Este y a China como un potencial actor global.

Este proceso de reconocimiento de la situación en la arena internacional desemboca en la administración Trump, la cual inserta un discurso confrontativo hacia una China gigante según el índice CINC; además se observa un alejamiento cabal de Medio Oriente, una reversionada importancia de Europa cercana a la confrontación con Rusia, y reposa la vista en los problemas de frontera, fomentando una protopolítica hemisférica.

Aunque se puede afirmar que Estados Unidos reacciona tarde a los cimbronazos de la arena internacional en este periodo, este autor considera que es consecuencia del ejercicio de la hegemonía. La globalización de sus objetivos y responsabilidades abrió el camino a una gran presión desde el plano interno que obligó a ingresar en un complejo escenario como la guerra contra el terrorismo, guerra larga e intensa que mantuvo la atención del hegemón, mientras que otras piezas han ido creciendo. Dando lugar al escenario actual de potencial caída en la tan mencionada trampa de Tucídides.

Referencias bibliográficas

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  1. Se eligió seguir la metodología de Malamud y Schenoni, quienes excluyen a las grandes potencias en el cálculo de capacidades materiales de cada región (en el periodo que estudiar: China y Estados Unidos).
  2. Departamento de Estado de los Estados Unidos (15 de septiembre de 2024). Countries and Areas List. En lc.cx/gWmwD4.


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