“Estrategia del Indo-Pacífico
de Estados Unidos 2022”
Ana Victoria Marini Wierna
Resumen
Este artículo tiene como objetivo analizar la visión de la política exterior de Estados Unidos hacia el Indopacífico centrándose en un documento específico, “Estrategia del Indo-Pacífico de Estados Unidos 2022”. Además, busca examinar la aplicación de tal documento en relación con la política exterior norteamericana hacia la República de la India. A tales efectos, se analizará el concepto de Indopacífico y su importancia y la visión de las últimas tres administraciones en la Casa Blanca al respecto. El artículo concluirá presentando la estrategia del Indopacífico como un componente clave de la política exterior norteamericana y sus implicancias para la relación entre Estados Unidos e India.
Palabras clave
Estados Unidos, estrategia, Indopacífico, India, política exterior.
Abstract
This article aims to analyze the United States’ foreign policy vision toward the Indo-Pacific, focusing on the Indo-Pacific Strategy 2022. Furthermore, it seeks to examine the application of this document concerning US foreign policy respecting the Republic of India. To achieve this, the concept of the Indo-Pacific, its importance and the perspectives of the last three White House administrations will be analyzed. The article will conclude by presenting the Indo-Pacific Strategy as a key component of US foreign policy and its implications for the US-India relationship.
Keywords
United States, strategy, Indo-Pacific, India, foreign policy.
Introducción
Desde finales del siglo xx hasta nuestros días, el eje de la política mundial se estuvo trasladando desde el Atlántico Norte hacia la región del Indopacífico. El fin de la era unipolar estadounidense y la nueva distribución de poder a nivel mundial, con el ascenso de nuevos centros de poder, especialmente de China, ha dado lugar a reordenamientos significativos en el tablero del orden internacional, los cuales se fueron traduciendo en importantes variaciones respecto a las estrategias de política exterior de los distintos países. En las dos últimas décadas, la mencionada relevancia del crecimiento de la región del Indopacífico en los asuntos mundiales y, particularmente, el papel de China, percibido por Estados Unidos como una gran amenaza, determinaron que tal zona del globo fuera considerada como uno de los ejes prioritarios y claves para la política exterior de Washington.
Con base en lo mencionado anteriormente, el presente ensayo estará orientado a estudiar la visión de política exterior de los Estados Unidos en relación con la región del Indopacífico en el marco de los objetivos de la estrategia del Indopacífico del año 2022, como clara expresión de la visión norteamericana sobre la región, y se analizará, específicamente, la visión estadounidense respecto a la India sobre la base de tales enunciados. Para un correcto abordaje de la investigación, primero, será imprescindible hacer aclaraciones conceptuales sobre términos claves como “relaciones internacionales” y “política exterior”, así como clarificar la diferencia que existe entre el concepto de región de Asia-Pacífico y región del Indopacífico. Seguidamente, se analizará la importancia de la región para Washington y la perspectiva de la política exterior norteamericana acerca del Indopacífico en las últimas tres administraciones. Para finalizar, se desarrollará la visión de la administración actual con respecto a la región teniendo en cuenta los cinco objetivos postulados en la estrategia del Indopacífico enunciada en 2022, y se expondrá, en un apartado especial, de qué modo la óptica de Washington hacia Nueva Delhi plasma los lineamientos del documento de Estado en cuestión.
Relaciones internacionales y política exterior
Hoy, el mundo es visto como una gran “aldea global”, y las redes de interdependencia que existen en ella hacen imposible tanto para los Estados como para otros actores existir y sobrevivir de forma aislada. Así, cada uno de ellos precisa interactuar con otros, desarrollando y fortaleciendo sus relaciones mutuas. Las relaciones internacionales, según la definición de Frederick S. Dunn, “pueden ser consideradas como las relaciones concretas que tienen lugar a través de las fronteras nacionales, o como el cuerpo de conocimientos que tenemos sobre tales relaciones en cualquier momento dado” (citado en Dougherty y Pfaltzgraff, 1993: 24).
Para actuar en ese mundo de las “relaciones internacionales” o de la “anarquía internacional”, entendidas en el primer sentido de la definición, los Estados diseñan y emplean su política exterior, la cual es posible definir como “una política pública, así como la forma que tienen los estados de vincularse con el mundo y el conjunto de decisiones gubernamentales que conforman las estrategias y acciones externas de un estado en el mundo” (Turzi, 2017).
En algunos casos, es posible hablar de una estrategia de política exterior, entendiendo a la estrategia como un “principio organizador o modelo conceptual que anima todas las relaciones del Estado con el mundo exterior, con el propósito de protegerse y maximizar sus intereses” (cit. en Balzacq et al., 2019: 8). Así, la formulación de tal estrategia, como la configuración de sus instrumentos y la posterior selección de políticas y tácticas, corresponde a la naturaleza de los intereses de un Estado y a las amenazas que enfrenta (Balzacq et al., 2019).
Indopacífico: un concepto y múltiples intereses
Dentro de esta inmensa región del Indopacífico, es posible identificar distintas caracterizaciones según diferentes actores y sus intereses.
En lo que concierne al trabajo en cuestión, multiplicidad de estudios académicos ponen el énfasis en la distinción entre dos conceptos que hacen referencia a la zona del globo aludida, aunque con ciertas divergencias: el de Asia-Pacífico y el de Indopacífico. En general, se habla de una especie de transición del primer concepto hacia el segundo, basada, principalmente, en intereses geopolíticos y geoeconómicos y, sobre todo, respaldada por la emergencia de nuevas potencias, especialmente la India.
Si bien no existe una definición única y exclusiva ya que cada Estado tiene su propia lectura, Asia-Pacífico es una región geopolítica que comprende a todos los países del continente asiático y oceánico, excepto Mongolia y Rusia, cuyas costas son bañadas por el océano Pacífico.
Ahora bien, aunque tal concepto se sigue empleando, también ha aparecido y cobrado preponderancia la idea del Indopacífico, del cual, al igual que lo que sucede con el anterior, cada país tiene su propia interpretación basada en sus intereses nacionales. Frente a ello, la distinción entre ambas nociones recaería en que la región del Indopacífico hace referencia, fundamentalmente, a la “confluencia de los océanos Pacífico e Índico, que se interconectan en el Sudeste Asiático” (Avdaliani, 2020: 1). Esta idea se respalda y sostiene en el hecho de que
la gran mayoría de los flujos mundiales de mercancías, pero también los suministros de energía, se transportan a través de rutas marítimas que atraviesan estos dos océanos […]. En consecuencia, ha ganado importancia geopolítica y geoeconómica durante las últimas dos décadas. Además, muchos actores asiáticos lo ven no sólo como una construcción “puramente” geográfica sino también como una alternativa a la Iniciativa china “Belt and Road” (BRI) (Heiduk y Wacker, 2020: 7).
Sumado a ello, es posible agregar que la noción de Indopacífico representa una clara manifestación de que, más allá de la importancia de la región en general y de ambos océanos, el centro estaría anclado en el Índico, exaltando, a su vez, la relevancia en términos económicos, políticos, estratégicos y de seguridad que ha alcanzado la India en los últimos años.
Por todo lo mencionado, Beijing rechaza ampliamente la idea de Indopacífico, considerándolo un producto de los esfuerzos conjuntos entre Estados Unidos y sus aliados por contener sus crecientes capacidades económicas y militares.
En resumen, si bien no dejan de ser conceptos confusos y diversos según los casos, para este estudio se tomará la idea del Indopacífico como se definió párrafos atrás en cuanto se busca abordarlo desde la visión de la política exterior norteamericana.
Los factores que justifican el foco de Washington en el Indopacífico
El interés que hoy existe en los asuntos externos norteamericanos hacia los países del Indopacífico es relativamente reciente. La política exterior norteamericana ha oscilado a lo largo de la historia, de modo que ha puesto foco en diversas temáticas y en distintas regiones del mundo según los intereses nacionales del país en un determinado periodo.
A modo de síntesis general, la política exterior norteamericana tuvo una larga y marcada tradición de aislacionismo que se quebró tras la primera contienda mundial. A partir de ese momento, y progresivamente, la aparición del país como un actor hegemónico global no pudo evitar mantenerlo alejado y neutral frente a los eventos mundiales. Durante el orden bipolar de la Guerra Fría, el claro objetivo de política exterior fue contener la expansión del comunismo e incrementar el poderío económico y militar norteamericano, pero, al caer el Telón de Acero y disolverse la URSS, el país retomó los legados del internacionalismo liberal. Los ataques terroristas del 11 de septiembre centraron los objetivos de política exterior, particularmente, en la región de Oriente Medio y en las cuestiones de seguridad. Sin embargo, si bien la amenaza del terrorismo que percibe Washington y la atención que le otorga no han acabado, un enorme conjunto de factores determinó la importancia de darles un lugar de privilegio a los asuntos asiáticos en los lineamientos de los asuntos externos estadounidenses.
Para empezar, El Indopacífico alberga más de la mitad de la población mundial, incluyendo más de dos mil millones de personas que viven bajo sistemas democráticos (Blinken, 2021). La región genera el 60 % del PBI global y dos tercios del crecimiento mundial (Blinken, 2021). Y Estados Unidos tiene más comercio con las naciones del Indopacífico en conjunto que con cualquier otra región del mundo (Blinken, 2021).
Sumado a lo anterior, el océano Índico se ha vuelto más importante en términos estratégicos, superando a los océanos Atlántico y Pacífico en cuanto al nivel de actividad y los flujos comerciales. De ese modo, garantizar la seguridad de las vías marítimas desde el mar Rojo hasta el estrecho de Ormuz y el estrecho de Malaca constituye un interés vital y estratégico tanto para Washington como para todos los países de Asia y el Pacífico (Hu y Meng, 2020).
Por otro lado, el auge del poder chino es considerado por los estudios académicos como uno de los factores centrales en el viraje de la política exterior de Estados Unidos hacia el Indopacífico. De hecho, dicho factor es mencionado en los documentos estratégicos y de seguridad norteamericanos como el primer factor que enciende la alerta estadounidense en la región. Washington percibe como una gran amenaza el enorme y veloz crecimiento de la República Popular China, sobre todo en términos económicos, militares y tecnológicos; así como el aumento de sus capacidades para influir y moldear el sistema de gobernanza global. Al mismo tiempo, otro desafío que existe para el país y sus aliados en la región reside en las acciones llevadas a cabo por el régimen de Corea del Norte en relación con su programa misilístico y las pruebas que, en consecuencia, realiza constantemente.
En ese marco de disputa con China y de amenaza norcoreana, es importante destacar que Washington tiene importantes aliados estratégicos en la zona. Las relaciones entre Japón y Estados Unidos han sido firmes desde la Segunda Guerra Mundial, y el país nipón representa un importante aliado para Estados Unidos. Lo mismo se da en el caso de Corea del Sur, fundamentalmente atendiendo a la amenaza norcoreana. Por su parte, Australia ha sido un país destacado en el Indopacífico en cuanto a su alineamiento estratégico con Washington y, también, en cuanto a sus acuerdos comerciales, además de ser un arquetipo en la promoción de los valores democráticos y liberales.
De especial atención e interés es el potenciamiento de la vinculación con la India. Lugar espiritual por antonomasia, aparece, hoy, como una gran potencia emergente, constituyéndose en el país más poblado del mundo. Su capital, Nueva Delhi, al igual que Bombay, su ciudad con más habitantes, representa el eje de un país enormemente rico en términos de naturaleza, cultura y comercio. La cooperación bilateral con esta nación se ha vuelto cada vez más amplia y multisectorial y tiene una gran significación para el posicionamiento norteamericano en esta zona.
A las mencionadas relaciones con potencias importantes de la región, hay que agregar el hecho de que Estados Unidos ha conformado o se ha unido a sólidas alianzas estratégicas en el Indopacífico. Una de las más renombradas es el Diálogo de Seguridad Cuadrilateral (QUAD por sus siglas en inglés) con Japón, Australia e India, impulsado como un foro estratégico “informal” en 2007 por iniciativa del primer ministro japonés, Shinzō Abe. Por mencionar otra, con Australia y Nueva Zelanda posee la alianza ANZUS (acrónimo proveniente de los nombres de los tres países en inglés) con el fin de garantizar la seguridad en el Pacífico Sur.
Para finalizar el apartado, Scott (2018) resume que la estrategia de Estados Unidos hacia el Indopacífico pone de manifiesto tres procesos sucesivos entre sí. En primer lugar, el ascenso de China representa un desafío de “transición de poder” para Estados Unidos. En segundo lugar, la respuesta que Estados Unidos está dando a ese desafío es buscar un “equilibrio”, tanto en términos de desarrollar su propia fuerza (“equilibrio interno”), como de fortalecer sus alianzas y asociaciones estratégicas (“equilibrio externo”). Y, por último, las consideraciones de “equilibrio de amenazas” operan no solo para Estados Unidos, sino también para Japón, Australia e India frente a China (Scott, 2018).
La visión estadounidense sobre el Indopacífico: de Obama a Biden
Las relaciones entre los países asiáticos y Estados Unidos, al igual que la participación de este último en los asuntos asiáticos, tienen extensa data. Pero, en lo que respecta al presente trabajo, el punto de viraje de la política exterior norteamericana hacia el Indopacífico ha sido situado, generalmente, por los distintos medios de comunicación y la vasta literatura, en el mandato presidencial de Barack Obama.
En su discurso en Tokio, en 2009, Obama se presentó como el “primer presidente del Pacífico”, y durante su mandato el foco de la política exterior fue el “pivote hacia Asia” o el “rebalance” (rebalancing en inglés) hacia Asia-Pacífico. Tal política hace referencia a
un intencionado y declarado giro de la política global de los Estados Unidos hacia la región Asia-Pacífico sobre la base de un concepto estratégico de dominio único que involucra a otros países aliados e interesados, desde posiciones de subordinación, con extensiones de políticas multifacéticas de carácter duro y suave (Monzón Barata, 2017: 18-19).
El océano Índico no fue mencionado explícitamente en los documentos oficiales y de Estado, pero estuvo implícitamente incluido en el concepto de Asia-Pacífico. Es posible identificar esto último, por ejemplo, en el hecho de que, aunque el informe de Estrategia de Seguridad Nacional no adoptó la palabra “Indopacífico”, incluyó a la India en la región, enfatizando la necesidad de continuar fortaleciendo la asociación estratégica y económica con tal país (Hu y Meng, 2020).
La llegada de Trump al poder en enero de 2017 y su idea del “America First”, donde los intereses estadounidenses y la seguridad nacional eran la prioridad, implicaron una amplia transformación de la política exterior norteamericana llevada a cabo por administraciones anteriores. En el caso de la región asiática, el nuevo gobernante buscaba un nuevo concepto a fin de distinguir su política exterior hacia la región de la de su antecesor. Susan Thornton, entonces subsecretaria de Estado en funciones para asuntos de Asia Oriental, expresó a principios de 2017 que el giro hacia Asia había terminado (Hu y Meng, 2020). En octubre de 2017, el secretario de Estado, Rex Tillerson, presentó una visión de la estrategia estadounidense hacia la región donde señaló, por primera vez, que el Indopacífico, incluido todo el océano Índico, el Pacífico Occidental y las naciones que los rodean, será la parte más trascendental del globo en el siglo xxi (Hu y Meng, 2020).
La victoria electoral del demócrata Joe Biden en las elecciones presidenciales del año 2020 se dio en el marco de la declinación global de Estados Unidos, a su vez, marcada por la coyuntura crítica de la pandemia del covid-19. Frente al desalineamiento programático de los asuntos externos durante la era Trump, el candidato demócrata no pudo evitar pronunciarse sobre la política exterior durante la campaña presidencial. Así, se imponía un nuevo viraje en el relacionamiento externo, “el mantra ‘America First’ fue sustituido por el eslogan-propuesta “America Must Lead Again” y por su versión más optimista y asertiva ‘America Is Back’” (García e Ibáñez, 2020: 180). Estas dos formulaciones reflejaban la visión de Biden sobre el papel de liderazgo que Estados Unidos debía recuperar, el cual, a su vez, debía cimentarse en el restablecimiento de las instituciones internacionales, la revitalización de la red de alianzas y asociaciones “malquistadas” por su antecesor, la utilización de la diplomacia y la modernización de las capacidades militares (García e Ibáñez, 2020).
Dentro de esa formulación, el presidente Biden ha ido construyendo con cautela su política para el Indopacífico, fundamentalmente, con vistas a contrarrestar el auge chino. La última afirmación se erige como el objetivo principal de la política exterior hacia la región, pero es igualmente cierto que, al centrarse en el Indopacífico, Estados Unidos también busca defender y promover el libre comercio, reforzar las alianzas y potenciar los acercamientos multilaterales, cuidando especialmente la relación con la India.
Numerosos discursos del presidente Biden, pronunciamientos de sus asesores y funcionarios de la Casa Blanca, al igual que documentos oficiales, han mantenido esa percepción de China como amenaza y la centralidad del Indopacífico como prioridades en la agenda de política exterior. La Estrategia de Seguridad Nacional (ESN) del año 2022 lo refleja, ve a China como un “desafío de alcance global” e identifica a la región indopacífica como el epicentro de la competencia con el gigante asiático.
Ante lo expuesto, es posible resaltar que las tres administraciones, sin entrar en detalles acerca de las estrategias de cada una de ellas frente al Indopacífico, han visto la puja por el poder frente a China y la potencialidad de la región como temas preeminentes para el relacionamiento externo. Asimismo, el Indopacífico como concepto empieza a emplearse de manera explícita con la administración Trump (2017-2021), para acentuarse y profundizarse en la actual administración.
“Estrategia del Indo-Pacífico de Estados Unidos 2022”
En febrero de 2022, fue publicada la “Estrategia del Indo-Pacífico de Estados Unidos 2022” (“Indo-Pacific Strategy of the United States 2022”). En función de la continuación sobre la idea de la centralidad de la región, vista en el apartado anterior, se puede establecer que el documento tiene como claros antecedentes la política de “pivot hacia Asia” de la administración Obama y, también, algunas líneas formuladoras de la estrategia del Indopacífico de la administración Trump.
La estrategia es un documento de diecinueve páginas que esboza el actual lineamiento de la agenda externa norteamericana hacia el Indopacífico, y, como tal, representa una clara manifestación de la importancia que se le está dando a la región.
En ese marco, el documento establece que Estados Unidos perseguirá cinco objetivos en el Indopacífico en concierto con sus aliados, socios e instituciones regionales. Estos objetivos son los siguientes:
- Avanzar por un Indopacífico libre y abierto. Este punto está vinculado a la larga tradición del internacionalismo liberal norteamericano. Estados Unidos busca ser un socio en el fortalecimiento de las instituciones democráticas, el Estado de derecho y la gobernanza democrática responsable, y, a la vez, busca garantizar que la región permanezca abierta y accesible en términos económicos y que los distintos espacios de dominio sean utilizados de acuerdo al derecho internacional. Por último, incluye la idea de trabajar con sus aliados y socios de la región para promover enfoques comunes respecto a las tecnologías críticas y emergentes, internet y el ciberespacio.
- Construir conexiones dentro y fuera de la región. El documento apela a modernizar las alianzas de larga duración, fortalecer las asociaciones emergentes e invertir en las organizaciones regionales, entendiendo que la capacidad colectiva es la piedra angular del potenciamiento de la región para afrontar los desafíos del siglo xxi y aprovechar sus oportunidades.
- Impulsar la prosperidad regional. Los esfuerzos en este objetivo estarían dirigidos a formar una base estrecha de integración económica basada en los principios de libre acceso a los mercados.
- Reforzar la seguridad del Indopacífico. El argumento detrás de esta afirmación reposa en la idea de una “disuasión integrada” entendida como la integración de los esfuerzos de Estados Unidos y sus aliados en todos los posibles dominios de guerra y conflicto para disuadir o derrotar cualquier forma o ámbito de agresión. Así, Washington busca fortalecer su red de alianzas y asociaciones de seguridad.
- Construir resiliencia regional ante las amenazas transnacionales. Frente a los nuevos desafíos globales, sobre todo pensando en los riesgos y las amenazas para el medioambiente y la salud, el razonamiento se apoya en desarrollar objetivos, estrategias, planes e iniciativas para mitigar cuestiones como el aumento de la temperatura global, ampliar el despliegue de tecnologías de energía limpia y promover la descarbonización del sector energético.
Navarro Quiñones (2023) expresa que la propuesta del documento resulta integral y orgánica, al mismo tiempo que está configurada para ser ejecutada de manera estable en el tiempo. Además, sostiene que es relevante destacar la notable carga político-ideológica al punto de que la promoción de los valores y de la cultura estadounidenses se tornan una tarea necesaria y un componente imprescindible de sus planes estratégicos respecto a China.
En línea con todo lo mencionado hasta acá:
Si la doctrina estratégica naval estadounidense está dirigida a disuadir y contrarrestar la creciente presencia china en el Indo Pacífico, la estrategia presentada por la administración del Presidente Joseph Biden define a EE.UU como una potencia Indo-Pacífica, lo que se debe a los intereses económicos y de seguridad nacional que EE.UU concentra en esta región. Pero aún más importante es el hecho de que esta estrategia es claramente definida en términos geográficos al especificar el área sobre el que EE.UU proyecta su acción exterior. Esta incluye el noreste y sudeste de Asia, el sur de Asia y Oceanía (The White House cit. en Vidal Pérez, 2022: 57).
La visión de política exterior hacia la India como expresión de la estrategia hacia el Indopacífico
Mención especial merece la cooperación entre Estados Unidos y la India dado que son el reflejo de esta última en su papel de potencia mundial emergente y del interés rectificado por Estados Unidos en la estrategia del Indopacífico de 2022 por contener al gigante asiático, incrementando y reforzando los lazos con sus aliados sobre la base de los cinco objetivos expuestos anteriormente. En este último apartado, se buscará ver cómo los objetivos enunciados en el documento estadounidense del Indopacífico se rectifican en el lineamiento de la política exterior norteamericana hacia el país del Índico.
El primer objetivo de un Indopacífico libre y abierto encuentra su máximo potencial en la vinculación con la India, particularmente, dado que se erige como la democracia más grande del mundo. Estados Unidos y la India promueven cada vez más una visión compartida para el Indopacífico con base en un liderazgo que garantice que la región siga siendo libre y abierta. Esto ha implicado desarrollar hábitos de cooperación entre ambos gobiernos, incluso en los más altos niveles y al interior de las propias sociedades nacionales (US Embassy, New Delhi 2020). La democracia, la diversidad, el compromiso con el orden internacional basado en reglas y la cooperación multilateral, los vínculos entre los pueblos y la asistencia para el desarrollo hacen a Estados Unidos y la India socios naturales (Integrated Country Strategy India, 2022).
El propósito de construir conexiones dentro y fuera de la región se refleja en la idea de que, para garantizar la seguridad regional y global, no solamente es necesario reforzar las alianzas estratégicas con India, sino que también resulta imprescindible fomentar un mayor intercambio de información puertas adentro, o sea, en ambas sociedades y en estrecha colaboración con el gobierno indio.
El tercer objetivo de impulsar la prosperidad regional se ha visto respaldado en cuanto ambos países fueron ampliando sus estructuras de diálogo y consulta de alto nivel en el área económica, comercial, financiera y de desarrollo. La “Estrategia de País Integrada India” (Integrated Country Strategy India, 2022) expone que Estados Unidos busca expandir el comercio y la inversión para fortalecer la prosperidad equitativa en ambos países, a la vez que se propone aprovechar los talentos innovadores de ambas naciones para ampliar la cooperación en ciencia y tecnología y fomentar el crecimiento económico sostenible e inclusivo.
El cuarto objetivo de reforzar la seguridad en el Indopacífico aplicado a la India se puede distinguir en la idea norteamericana de “apoyar el papel de la India como proveedor de seguridad en el Indo-Pacífico”. Fortalecer las capacidades militares, diplomáticas y de respuesta a desastres por parte de la India garantizará que la asociación entre Estados Unidos y esta nación sea una fuerza para el bien global y mejorará el reparto de cargas. Esto también requerirá aplicar la interoperabilidad de las fuerzas mediante entrenamientos, ejercicios y planificación, y se beneficiará de la cooperación industrial en defensa (Integrated Country Strategy India, 2022).
Esta última visión se materializa en la amplia cantidad de tratados de defensa signados por Estados Unidos e India. Los asuntos de seguridad y defensa han alcanzado un gran desarrollo entre ambas naciones, uno de ellos es el mecanismo “Iniciativa sobre Tecnologías Críticas y emergentes” (iCET por sus siglas en inglés), que fue establecido en mayo de 2022 y tiene por objetivo elevar y ampliar la asociación tecnológica-estratégica y la cooperación industrial en defensa entre los gobiernos, las empresas y las instituciones académicas de ambos países (The White House, 2023).
El último objetivo referido a construir resiliencia regional ante las amenazas transnacionales se traduce, para la relación entre Estados Unidos e India, en avanzar en el desarrollo de energías limpias y accesibles y en el trabajo conjunto para la protección de sus territorios y para combatir el terrorismo y otras amenazas. Asimismo, el trabajo conjunto se aplica en materia de salud, “los esfuerzos conjuntos para abordar la pandemia de covid-19 demuestran la importancia de fortalecer la asociación con la India frente a desafíos de seguridad que van desde el medio ambiente hasta los narcóticos y la trata de personas” (Integrated Country Strategy India, 2022: 2).
Gupta (2021) afirma que
la estrategia estadounidense no era simplemente fortalecer las relaciones con la India, fue una táctica para apuntalar activamente a India con la esperanza de que una India más fuerte económica, militar y diplomáticamente seria beneficiosa para enfrentar el desafío chino (Grupta, 2021: 3).
El documento del Departamento de Estado de los Estados Unidos, Integrated Country Strategy India (2022), expone lo siguiente:
Mientras Estados Unidos y la India celebran 75 años de relaciones diplomáticas, está claro que el próximo capítulo de la Asociación Estratégica Global Integral entre Estados Unidos y la India ayudará a garantizar que ésta sea una relación definitoria del siglo xxi (Integrated Country Strategy India, 2022: 3).
Conclusiones
El tablero del orden mundial que hoy existe revela el valor geopolítico, geoestratégico y geoeconómico que ha adquirido la región del Indopacífico en las últimas décadas. Al mismo tiempo, tal concepto, ambiguo y plagado de múltiples intereses, pone el foco en la centralidad de los países cuyas costas están bañadas por el océano Índico, especialmente, la ineludible relevancia de la India. Desde la presidencia de Obama, la visión de la política exterior de Estados Unidos comprendió tal fenómeno, cuya atención fue en incremento hasta la actualidad.
La “Estrategia del Indo-Pacífico de Estados Unidos 2022” es de crucial importancia como una especie de “hoja de ruta” de los asuntos exteriores estadounidenses en tan relevante zona del mundo. No se debe perder de vista que el factor principal de su elaboración reside en la percepción de amenaza que representa el auge del gigante asiático para Washington. Los cinco objetivos que alcanzar, acompañados por una serie de acciones (que no fueron expuestas en este ensayo), están orientados a minar tal suceso.
En la consecución de tales propósitos, Nueva Delhi es un actor vital. Su peso poblacional y económico, sus avances en materia tecnológica y de defensa y sus tradicionales valores nacionales no han podido evitar que Estados Unidos se mantenga distante.
El futuro sigue siendo muy incierto, pero, si algo está claro, es la trascendencia del Indopacífico en los asuntos mundiales hoy y en los años venideros. De esa manera, posicionar, estratégicamente, la política exterior hacia esa zona emerge como un deber, no solo para los Estados Unidos, garantes del orden internacional por décadas, aunque en un marcado declive, sino también para cada una de las naciones que conforman la comunidad internacional.
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