Julio César Spota[1]
La obra aquí inaugurada transita una multitud de aspectos teóricos, metodológicos y empíricos aunados como prisma compartido. Ahora bien, considerada en su verdadera diversidad, la mirada reporta un caleidoscopio de ideas, procedimientos y problemáticas cuya variabilidad trasunta riqueza de pesquisa.
El primer vértice temático lo introduce Julio Ramón Lascano y Vedia, quien compendia el arco de retos pulsantes en la política exterior como ambiciosa línea de largada para la definición de teorías y metodologías con competencia para captar con rigor científico el preocupante rostro del hoy y prever alguna faceta del intrigante cariz del mañana. A continuación, Alejandro Simonoff expone lo que él conceptúa como la tétrada de pilares sobre los que se construyó la política exterior de la administración de Alberto Fernández.
En el siguiente apartado, Laura Bogado Bordazar analiza el costado humanitario de las migraciones focalizándose sobre la complejidad y las falencias del Estado. Tomás Bontempo se detiene en un contrapunto comparativo entre los procesos de integración de bloques cuya identidad y trayectoria los hermana y distancia: Unión Europea y Mercosur. Constanza Mazzina y Roberto Bavastro hacen gala del manejo solvente del cúmulo de aristas contemplado en una intersección de suma complejidad intelectual, normativa y práctica al sopesar el zigzagueante proceso de democratización latinoamericana. El mismo eje continúa con el texto de Mariana Colotta, María Elena Martín y María Laura Fernández Pinola, en el cual dedican un cruce trascendente a la recuperación democrática como experiencia argentina y a la política de género como causa internacional. El cierre del bloque queda a cargo de Lourdes Puente Olivera, quien patentiza el saldo ambivalente entre logros y deudas de la integración sudamericana.
En el siguiente apartado, “Gobernanza, multilateralismo y sistema mundo”, Javier Surasky aborda una discusión pletórica de actualidad, cargada de inquietudes y saturada de prospectiva al momento de reflexionar sobre las posibilidades que brinda la inteligencia artificial como dispositivo para el desarrollo sostenible. Acto seguido, Juan Rial postula una hipótesis de alcance estructural: desde hace un cuarto de siglo el mundo recorre un “proceso de transición intersistémico” tendiente a la consolidación de una bipolaridad sino-norteamericana como nuevo statu quo, escoltado por un entourage de potencias emergentes de inclinación revisionista. Ricardo Arredondo clausura el segmento poniendo de relieve un lugar de encuentro clásico y siempre novedoso al preguntarse y preguntarnos si la diplomacia multilateral contemporánea cuenta con la aptitud para administrar con éxito los desafíos presentes y venideros.
El último apartado lo compone un arco de circunstancias, procesos e interrogantes que contempla extremos que van desde el horroroso rostro del terrorismo, analizado por María Cristina Rosas, hasta cuestiones como la seguridad humana, que desarrolla Mónica Nieves, o la inteligencia artificial como tecnología dual en el marco de la confrontación del siglo XXI, que trata Aureliano Da Ponte.
El repertorio de aportes funge de cantera intelectual de la que podemos extraer material de pensamiento innovador para la academia y, con un mínimo de fortuna, de toolkit cogitativo con el cual navegar desde el castillo de proa de la política nacional las cada vez más convulsionadas aguas geopolíticas del entorno internacional. La teoría puesta al servicio de la práctica no es garantía de un desempeño eficaz. Pero la acción emancipada solamente de la reflexión pronostica altas chances de desastre. En sintonía con la aspiración de diseñar un quehacer estratégico meditado y asertivo donde fusionar el pensar y el hacer en una lógica indisoluble y recursiva, la persecución de una transgresión teórica hacia un realismo modernizado emerge como una atractiva necesidad. Si de algo ha servido la incertidumbre reinante en el trasiego mundial es para mostrar la urgencia de atender la complejidad de la experiencia con la disrupción de la creatividad. La vieja dicotomía entre realismo e idealismo dista de satisfacer las demandas de una globalización desgarrada en localismos y de situaciones particulares que únicamente adquieren sentido al ser inscritas en tendencias generales. Entre la razón de Estado y la solidaridad de los pueblos se abre un mundo, nuestro mundo, de singularidades que expresan de manera históricamente situada la presencia de fuerzas políticas, bélicas, tecnológicas, económicas y demográficas supraestatales que a veces avanzan a ciegas, en ocasiones operan guiadas, pero siempre se muestran avasalladoras. Pensarnos solos y persiguiendo intereses individuales es tan insuficiente como imaginarnos acompañados gracias a los puentes que tienen los valores compartidos. Ambas miradas cuentan con naturaleza necesaria para reflexionar sobre el orbe. Pero sendas ópticas distan de ser suficientes para comprenderlo. Ni, qué decir, anticiparlo. Lo único que propios y ajenos reconocen como fondo abisal del campo disciplinar es el poder. Ahora bien, estar contestes sobre el lecho ontológico de los asuntos internacionales desata una trifulca sobre la identidad del acuerdo.
¿Qué significa el poder? ¿Quién lo tiene? ¿Cómo se ejerce? ¿Cuáles son sus limitantes?
En ningún momento la compilación de Gonzalo Salimena pretendió dar respuesta conclusiva a la anterior ristra de inquietudes. Pero qué duda cabe que nos ayudará en la procura de las respuestas perseguidas. Renglón aparte amerita la mención del recorrido personal y profesional del antenombrado. La figura de Gonzalo Salimena describe, en una parábola de largo aliento, una vida de compromiso con la docencia y la investigación dentro del ámbito de las relaciones internacionales. Su paso por una multitud de casas de altos estudios nacionales e internacionales acredita su renombre. Pero mucho más lo hace su esmero cotidiano por agregarle robustez al entendimiento de la comunidad epistémica dedicada al conocimiento sistemático sobre los grandes asuntos globales. Su capítulo teórico sobre las relaciones internacionales, colofón del primer eje temático, expone con creces su pluma y solidez académica, producto de una destacada trayectoria como profesor, investigador y promovedor de ideas y escritos que se resaltan en el ámbito de la teoría de las relaciones internacionales, la diplomacia parlamentaria y la seguridad internacional. Su aporte, que ahonda en campos poco explorados y descriptos, lo posicionan en ese sentido. Quepa esta modesta mención como genuino agradecimiento por la invitación que me cursó para elaborar el introito del libro.
Este apresurado raid panorámico abre la puerta al volumen que usted tiene en sus manos. Renuncio a seguir glosando de manera sinóptica las contribuciones capitulares. Los tramos ostentan suficiencia teórica, densidad metodológica, consistencia conceptual y robustez probatoria de talante autónomas. El listado de los contribuyentes depara una muestra representativa de lo más granado del pensamiento en asuntos globales en general y de la seguridad internacional en particular. Por desgracia el firmamento intelectual está plagado de constelaciones signadas por la homogeneidad ideológica. Por suerte la parte de la bóveda celeste del pensamiento que se da cita aquí presume heterogeneidad de ideas. Atributo a todas luces auspicioso al momento de incursionar sin tapujos ni exhibicionismos en la zona de la reflexión ocupada de las dinámicas mundiales. Interponiendo las mandatorias disculpas del caso por los recurrentes excursos astrológicos que importunan el escrito, poco más queda por decir en cuanto a un prólogo. Pero todo resta por disfrutar en lo sucesivo de la obra. Compendio que sin duda enriquecerá el desenfado de los analistas, el entusiasmo de los estudiantes, la profundidad de los docentes y, con un poco de envión, alimentará el proceso de toma de decisión de las autoridades político-estratégicas sobre las que recae la magna responsabilidad de velar por los intereses vitales de la nación argentina.
- Rector de la Universidad Nacional de la Defensa (UNDEF).↵








