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Introducción: reflexiones teóricas y guía para la/el lector/a

Julieta Dalla Torre, Romina Sales y Julián Quiroga Ríos

El libro que se presenta es el resultado de un largo proceso de discusión teórica entre un equipo interdisciplinario de autoras/es vinculadas/os a los estudios territoriales en la provincia de Mendoza. La variedad de enfoques y perspectivas, producto de trayectorias académicas específicas, motivó un debate fructífero sobre las realidades territoriales que aquejan a la provincia. Aglutinados bajo un proyecto de investigación SIIP/UNCuyo sobre las fronteras en la vida cotidiana en ciudades neoliberales, y ante la necesidad de generar herramientas teóricas que sirvan de insumo para la toma de decisiones prácticas sobre el territorio, nos propusimos la tarea de sistematizar y presentar una serie de estudios que entendemos fundamentales para comprender las realidades de las ciudades actuales. 

Como hilo conductor, tomamos el concepto de “frontera”. Este es un instrumento heurístico clave de las ciencias sociales, particularmente relevante para la historia, la geografía y la antropología. Como señalan Arriaga Rodríguez (2012) y Ferrari (2014), las primeras sistematizaciones académicas son hoy muy criticadas por sus cuestionados supuestos organicistas (frontera como epidermis) o sus sesgos ideológicos (frontera como proceso civilizatorio). Desde la década de 1980, numerosos geógrafos han revisitado esta categoría, buscando reinsertarla en el campo disciplinar, como Raffestin (1986), Foucher (1988), Newman y Paasi (1998), Moullé (2017) y Benedetti (2018). Sin embargo, este renovado interés no fue exclusivo de la geografía, sino de buena parte de las disciplinas del campo científico social –valga de ejemplo, para la Argentina, la compilación de Grimson (2000)–. En este marco, la pluralidad de miradas disciplinares desplegadas en torno a las fronteras hacia finales del siglo xx tuvo un correlato directo en la multiplicación de los abordajes disponibles.

Disciplinas como la geografía, la historia y la sociología han empleado el concepto de “fronteta” para diferentes estudios, generalmente a escala del Estado nación (fronteras internacionales) o de grandes extensiones (frentes expansivos de la agricultura). Esta categoría esporádicamente ha sido recuperada por los estudios urbanos (Vidal Koopmann, 2002; Segura, 2006; Elguezabal, 2018; Ghilardi y Benedetti, 2019), muchas veces sin un uso comprensivo del concepto, sino más bien de manera genérica. Es posible considerar entonces que la frontera no es una categoría exclusiva de una u otra disciplina ni debería asociarse directamente con la formación de los Estados nacionales (Benedetti, 2018). Antes bien, “frontera” es un instrumento heurístico que debería permitir abordar cualquier fenómeno que involucre procesos de fragmentación, diferenciación, relación e integración entre entidades geohistóricas específicas. En este sentido, la ciudad de nuestros días es un excelente ámbito para observar las diferentes prácticas materiales y simbólicas de la sociedad en el proceso de construcción social del espacio, a partir de las cuales emergen fronteras de diversas características y extensión (en el espacio y el tiempo).

Entre las problemáticas presentes en un territorio, las fronteras se corresponden con aquellos espacios que ponen en contacto dos áreas con diferentes características (Cortés y Figueroa, 2013). Estos espacios usualmente poseen las cualidades de los sectores en confrontación, pero que, llegado un punto de consolidación, adquieren particularidades respecto a sus sectores de origen: las fronteras son autónomas y con dinámicas propias.

En un sentido contrario a las predicciones que indicaban que, con la profundización del proceso de globalización, las fronteras se volverían irrelevantes, desde inicios de la década de 1990 se vislumbra una multiplicación de fenómenos asociados a estas, que incluye conflictos por razones ambientales, muros que se levantan para evitar el ingreso de migrantes, fragmentación de países con el consecuente surgimiento de nuevas fronteras, continuidad de las movilidades comerciales de tipo “hormiga” que buscan beneficiarse de alguna asimetría entre territorios nacionales, entre otros (Benedetti, 2011). 

A otra escala, las ciudades, lejos o cerca de aquellas otras fronteras, sean de dimensiones metropolitanas o intermedias, se fragmentan creándose áreas socioculturalmente diferenciadas entre las cuales se interponen muros, barreras, peajes y otros dispositivos de control de la accesibilidad, no tan diferentes a los que se suelen crear entre los territorios nacionales. En este libro entendemos a las fronteras no sólo como división, material y simbólica; es decir, en su acepción negativa como separación, fragmentación, barrera material; sino también, como territorio de cambio, vinculación y, por lo tanto, de creación colectiva (Segura, 2006; Porcaro, 2017).

En un abordaje urbano, la categoría frontera urbana se relaciona tanto con el concepto de “fragmentación territorial”, como con el de “segregación social” (Dalla Torre y Ghilardi, 2018). Estos conceptos admiten diversas acepciones o reconstrucciones, pero es de interés para este libro particularmente la definición de “segregación residencial”, la cual hace referencia al proceso que “reduce los contactos entre personas de distinta condición socioeconómica aumentando consecuentemente el aislamiento entre las clases. Son pobres que se relacionan con pobres. Los recursos que pueden circular en redes compuestas solo por pobres son necesariamente precarios” (Suárez, 2004: 34). Cuando la segregación residencial en un espacio urbano determinado deviene en la consolidación de “fragmentos autónomos”, estos pueden disgregar la ciudad al generar lugares abandonados y deteriorados, barrios pauperizados, o, por el contrario, pueden potenciar la aparición de enclaves de riqueza (donde los barrios cerrados son su máxima expresión); además, contrariamente a lo que se cree, pueden integrar espacios, emplazando actividades urbanas que atraen desplazamientos. Bajo esta lógica, las fronteras pueden recomponer la relación entre áreas disímiles o conformar barreras para las prácticas de movilidad de las personas al impedir los desplazamientos (Cortés y Figueroa, 2013).

Reconstruir e interpretar imaginarios urbanos supone poner en primer plano la forma de habitar y sentir la ciudad y valorar su calidad de vida (Brubaker y Cooper, 2001; Gualteros Trujillo, 2006; Gravano, 2006; Delgado, 2011). Por ello, los imaginarios urbanos no representan la ciudad –en el sentido de que hablen en su nombre–, sino que son la ciudad. Se constituyen sobre el conjunto de prácticas espaciales efectivas que los habitantes hacen de los lugares urbanos. En este sentido, la experiencia urbana es un sistema heterogéneo y diferenciado, no armónico ni exento de conflicto (Silva, 2008).

Este libro reúne un conjunto de contribuciones que abordan las fronteras construidas en la vida cotidiana desde diversas miradas. Para explorarlas, tomamos como caso de estudio el Área Metropolitana de Mendoza (AMM), ubicada en el oasis norte de la provincia de Mendoza, República Argentina, que se extiende por seis unidades territoriales denominadas “departamentos”, cada uno de los cuales constituye un municipio. Dos de estos se encuentran prácticamente aglomerados en su totalidad: Capital y Godoy Cruz. En cambio, los departamentos de Las Heras, Guaymallén, Luján de Cuyo y Maipú son abarcados, de manera parcial, por la aglomeración. Es importante aclarar que en el interior de esta metrópoli se encuentra la ciudad capital de provincia, conocida como Mendoza capital, siendo la provincia –en el contexto de la Argentina, un país federal– una unidad de gobierno autónoma. En la actualidad el AMM es considerado el mayor centro urbano del centro-oeste del país.

El libro está articulado en tres partes, que contienen distintos capítulos que profundizan sobre las diversas dimensiones de las fronteras.

Para comenzar este recorrido, partimos con la primera parte, titulada “Fronteras urbano-rural”, que se concentra en el análisis de estas fronteras a lo largo de tres capítulos. El primer capítulo, de Luis Verdugo, Cecilia Rubio y Romina Sales, llamado “Fronteras construidas en la delimitación del piedemonte del Área Metropolitana de Mendoza”, se centra en la indagación de las fronteras materiales y simbólicas construidas alrededor de la definición de los límites del piedemonte del Área Metropolitana de Mendoza en investigaciones científicas y documentos técnicos, con el objeto de avanzar en la delimitación de esta área desde el punto de vista físico y político administrativo, así como en la difusión de su conocimiento como unidad ambiental entre diferentes sectores de la sociedad. 

El segundo capítulo, de Julieta Dalla Torre, Ana María Blanco Avila y Romina Sales, denominado “Políticas territoriales y construcción de fronteras. El caso del piedemonte del Área Metropolitana de Mendoza”, indaga las políticas territoriales, particularmente los planes de ordenamiento territorial de los cuatro municipios que componen el área de piedemonte del AMM, para identificar cómo y qué fronteras se construyen en el área en estudio y de qué manera estas ayudan a la comprensión de los actuales procesos de segregación socioterritorial. 

El capítulo tres, de Matías Esteves, “El paisaje cotidiano en la planificación de territorios de interfaz urbano rural”, analiza la forma en que las urbanizaciones se desarrollan en la periferia del Área Metropolitana de Mendoza y su relación con el paisaje cotidiano para reconocer diversas fronteras o límites en la planificación actual. Las conclusiones del trabajo señalan la importancia de incluir elementos propios de la cotidianeidad en la planificación del crecimiento urbano acelerado, que permitan la apropiación del territorio por parte de la población local para alcanzar el desarrollo sostenible. 

La segunda parte de esta obra se denomina “Fronteras intraurbanas” y se extiende a lo largo de otros tres capítulos que se sitúan hacia el interior del Área Metropolitana de Mendoza. El primero de estos, el cuarto capítulo del libro, es de Ana Laura Avila, María José Navarrete y María Marta Bernabeu y se titula “Fronteras tradicionales y emergentes: un análisis sobre el regreso a la ciudad construida en Mendoza”. En este trabajo las autoras buscan identificar y caracterizar las fronteras emergentes que surgen en el regreso a la ciudad construida en el Área Metropolitana de Mendoza, particularmente en los departamentos de Capital y Godoy Cruz durante las dos primeras décadas del siglo xxi. La hipótesis indica que el proceso de regreso a la ciudad construida se caracteriza por una proliferación de fronteras emergentes que se sobreimprimen a las fronteras tradicionales de centro-periferia.

El quinto capítulo del libro es de Rodrigo Martín Magallanes y Julián Quiroga Ríos y se llama “Grandes Proyectos Urbanos (GPU), gestión estatal y fronteras intraurbanas en el Área Metropolitana de Mendoza”. En él se analiza el rol del Estado en la gestión y producción de fronteras intraurbanas, tanto materiales como simbólicas, a partir de la densificación de grandes vacíos urbanos (ferroviarios) existentes en el Área Metropolitana de Mendoza. Los autores proponen un análisis comparativo entre dos Grandes Proyectos Urbanos presentados por la alianza Unicipio-BID, proyectados en los exterrenos del Ferrocarril San Martín de la Ciudad de Mendoza y del Ferrocarril Belgrano en el departamento de Guaymallén. Se sostiene que esta planificación obedece a una lógica empresarialista del espacio que genera nuevas fronteras intraurbanas, de forma que acentúa los procesos de fragmentación y segregación espacial por medio de desplazamientos forzados de población y la elitización del espacio y priva del derecho a la ciudad a los sectores sociales más vulnerables. 

El capítulo seis, de Javier Frias, se titula “Fronteras imaginadas. El abordaje de la trama de sentidos en los estudios urbanos del Área Metropolitana de Mendoza” y realiza una aproximación a los imaginarios fragmentados del Área Metropolitana de Mendoza a través de una revisión de debates teórico-metodológicos e investigaciones sobre la cuestión. El autor destaca las potencialidades del estudio de los imaginarios urbanos como vía fructífera para repensar las fronteras simbólicas que permean la experiencia del habitar cotidiano en el Área Metropolitana de Mendoza.

La tercera y última parte de este trabajo se denomina “Fronteras en la gestión territorial y del hábitat” y se compone de dos capítulos. El primero de estos, que es el séptimo, fue escrito por Nélida Marina Berón y se llama “La gestión municipal en el Área Metropolitana de Mendoza”. Este explica el proceso de expansión territorios del AMM a través de dos casos de estudio, principalmente identificando las gestiones municipales en el proceso de urbanización y sus fortalezas y debilidades, y expone algunos aportes para la gestión urbana municipal. La autora considera que la planificación urbana en Mendoza está sesgada hacia el diseño físico, se concentra en la ciudad desde lo legal, y descuida los procesos que se suceden en la realidad, principalmente en los extremos de la ciudad. Los códigos urbanos, las zonificaciones y demás ordenanzas son rígidos y quedan anacrónicos frente a la dinámica actual de crecimiento urbano.

El octavo capítulo, de Virginia Miranda Gasull y María Florencia Ginestar, se titula “La precarización habitacional, ¿frontera sociourbana? Crisis y desalojos de inquilinos/as en contexto de pandemia del Área Metropolitana de Mendoza”. En este trabajo las autoras parten de la realidad habitacional de la población que alquila y de los hogares inquilinos en situación de desalojo en contexto de pandemia de COVID-19. Plantean un análisis desde los dispositivos jurídicos implementados y el supuesto de que estos influyen en la construcción de territorialidades, fronteras simbólicas e imaginarios urbanos, configurando diversas oportunidades de acceso a un hábitat digno. Consideran que el dispositivo “desalojo” resulta un reproductor de desigualdad que criminaliza a las personas en su situación precaria habitacional, que promueve fronteras simbólicas y físicas entre quienes pueden acceder a un hábitat digno, y que cristaliza la opción de alquiler como una oportunidad habitacional viable.

De esta manera, este libro recupera distintos trabajos que son fruto de indagaciones realizadas a partir de la discusión y el análisis de diversas/os autoras/es y corrientes teóricas, así como de la aplicación de variadas técnicas que generan valiosos aportes a la discusión del campo de los estudios de fronteras. 

Finalmente, quisiéramos agradecer a todas/os quienes permitieron la realización de este libro. En primer lugar, a las/os autoras/es sin cuyos valiosos aportes, dedicación y compromiso este documento no sería posible. En segundo lugar, a Matías Ghilardi, director del Proyecto SIIP/UNCuyo 2019-2021 (06/G804) “Las fronteras en la vida cotidiana: espacios fragmentados e imaginarios colectivos en el Área Metropolitana de Mendoza”, quien tuvo la idea de preparar este libro como producto fundamental del trabajo de sus integrantes. Y, por último, a la Universidad Nacional de Cuyo, que permitió con su financiación la publicación de esta obra.



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