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1 Antecedentes en favor
de las personas de edad

En este capítulo vamos a dar cuenta de aquellos instrumentos internacionales y regionales que desde la década del 90 intentan respaldar un cambio de paradigma —desde el asistencialismo al enfoque de derechos— en lo que a la vejez, el envejecimiento y las personas mayores refiere.[1] Con estos instrumentos se busca incidir en un cambio acerca de la concepción que se tiene sobre las personas que envejecen. Estos documentos contienen una serie de recomendaciones que pueden ofrecernos un marco orientador general para pensar y analizar la formación en nuestra disciplina. Ante la ausencia de antecedentes y producciones específicas que problematicen las concepciones gerontológicas en la formación docente en Educación Física en América Latina y el Caribe, optamos por focalizarnos en las recomendaciones enunciadas en los instrumentos internacionales y regionales que tienen por objeto orientar dispositivos de capacitación e instrucción destinados a la formación de recursos humanos profesionales y no profesionales, a la hora de diseñar políticas de educación gerontológica.

Un recorrido por instrumentos internacionales que señalan la inclusión de la temática gerontológica en planes de estudio

La Asamblea General de las Naciones Unidas decidió en 1978 convocar para el año 1982 a una Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento. El propósito de esta Asamblea Mundial era constituir un foro para iniciar un programa internacional de acción encaminado a garantizar la seguridad económica y social de las personas de edad, así como oportunidades para que esas personas contribuyan al desarrollo de sus países.

En esa Asamblea se concibió el primer instrumento internacional que contiene las bases para la formulación de políticas públicas y programas/proyectos sobre problemáticas que atañen al proceso del envejecimiento y la vejez. El documento es el Plan de Acción Internacional de Viena sobre el Envejecimiento de 1982 (Viena, Austria), que otorgó visibilidad a las personas mayores como sujetos de derechos. Contiene 62 recomendaciones para la acción sobre aspectos tales como la investigación, capacitación, salud, protección social, vivienda, medio ambiente, familia, seguridad social y económica, empleo, educación, bienestar social, entre otras.

El objetivo N° 3 del Prólogo, inciso “e”, propone “alentar el desarrollo de una enseñanza, una capacitación y una investigación que respondan adecuadamente al envejecimiento de la población mundial y fomentar el intercambio internacional de aptitudes y conocimiento en esta esfera” (pág. 5). A su vez, la recomendación N° 49 expresa que

los gobiernos y las organizaciones internacionales interesadas en los problemas del envejecimiento deben iniciar programas para educar al público en general sobre el proceso de envejecimiento y sobre las propias personas senescentes. Tales actividades deben iniciarse en la primera infancia y hacer participar a todos los grupos de edad en todos los niveles del sistema escolar estructurado. Deberá reforzarse la función y participación de los Ministerios de Educación en ese sentido, promoviendo y facilitando la inclusión del tema del envejecimiento en los planes de estudio, como un aspecto del desarrollo normal y de la educación para la vida del individuo, desde la edad más temprana; se lograría así un mayor conocimiento de la cuestión y se induciría posiblemente un cambio positivo en las actitudes estereotipadas que tienen las generaciones actuales respecto del envejecimiento. También deben usarse para elaborar tales programas diversos conductos no estructurados y medios de información tales como radio, televisión y prensa. Se recomienda, además, utilizar los medios de información como instrumentos para realzar la participación de las personas de edad en actividades sociales, culturales y educativas dentro de la comunidad, y que participen, por sí o por sus representantes, en la formulación y diseño de estos programas (pág. 37).

Como se observa en las citas precedentes, no hay directrices mayormente explícitas que señalen qué temas concretos son factibles de enseñar para capacitar y formar, no solo en el campo de la Educación Física,[2] sino en cualquier otro campo disciplinar. Interesa rescatar de esta última cita el papel otorgado a los ministerios de educación, en tanto responsables del diseño de políticas públicas educativas encaminadas a tales fines.

Ahora bien, podría pensarse que la recomendación N° 54 empieza a delinear una perspectiva, cuando señala que

los programas de enseñanza y capacitación deberán ser de carácter interdisciplinario, dado que el envejecimiento y el envejecimiento de la población es un tema multidisciplinario. La enseñanza y capacitación en los diversos aspectos del envejecimiento y del envejecimiento de la población no deberá limitarse a los niveles superiores de especialización, sino que deberá impartirse a todos los niveles. Se deberá tratar de reglamentar los servicios de capacitación y enseñanza necesarios para las diferentes funciones en la esfera del envejecimiento (p. 39).

Esta afirmación ratifica que, para nutrirse de los temas de la vejez, el envejecimiento y las personas mayores, se necesita un abordaje amplio desde distintas áreas del conocimiento, sin yuxtaponer contenidos ni forzarlos, ni dando preeminencia a discursos únicos o acaparados bajo un único campo disciplinar.

En la recomendación N° 59 las referencias se determinan para dos campos que pueden guiar la formación: la Geriatría o el estudio de las enfermedades de la vejez y su tratamiento; y la Gerontología,[3] o el estudio de la vejez y el envejecimiento desde un amplio conjunto de esquemas explicativos procedentes de varios campos: ciencias humanas, ciencias sociales, ciencias biológicas, etc.

En ese orden de ideas, la recomendación N° 59 declara que

deberá estimularse la capacitación en todos los aspectos de la gerontología y la geriatría, y darse la debida importancia en los planes de estudio de todos los niveles. Se insta a los gobiernos y a las autoridades competentes a que estimulen a las instituciones nuevas o a las actuales para que presten especial atención a la capacitación adecuada en gerontología y geriatría (p. 40).

Respecto de la investigación, la recomendación N° 60 propone casi en forma prescriptiva que

deberán hacerse investigaciones sobre los aspectos de desarrollo y humanitarios del envejecimiento en los niveles local, nacional, regional y mundial. Deberá estimularse la investigación, especialmente en los aspectos biológico, mental y social. Entre los temas de investigación básica y aplicada de interés para todas las sociedades están los siguientes: a) la función de los factores genéticos y ambientales, b) los efectos de los factores biológicos, médicos, culturales, de la sociedad y del comportamiento sobre el envejecimiento, c) la influencia de los factores económicos y demográficos (incluida la migración) en la planificación de la sociedad, d) el uso de conocimientos técnicos y especializados, saberes y posibilidades culturales de los senescentes, e) el aplazamiento de las consecuencias funcionales negativas del envejecimiento, f) servicios de salud y sociales para los senescentes, así como estudios de programas coordinados y g) capacitación y educación (p. 41).

Finalmente, la misma recomendación indica que

estas investigaciones deberán planificarse y realizarse generalmente por investigadores que conozcan bien las condiciones nacionales y regionales y a los que se dé la independencia necesaria para la innovación y la divulgación. Los Estados y las organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales deberán llevar a cabo más investigaciones y estudios relativos a las cuestiones de desarrollo y humanitarias, relativas a las personas de edad, y cooperar en esta esfera, intercambiando estas investigaciones y estudios a fin de proporcionar una base lógica para las políticas relativas al envejecimiento en general (p. 41).

Podemos apreciar aquí que, para el área de investigación, los temas relativos al envejecimiento se proyectan, se muestran y se detallan con mayor precisión, aunque no se especifican los campos disciplinares que serán los responsables de llevar adelante dichas investigaciones.

En otro orden, recordamos que en 1990 se designó el 1° de octubre como el Día Internacional de las Personas de Edad. Un año después, en 1991, se adoptaron los Principios de las Naciones Unidas en Favor de las Personas de Edad (Resolución 46/91). Estos principios promueven concientizar a la comunidad internacional sobre las necesidades esenciales para el logro del bienestar de las personas mayores.[4] Este documento alienta a los gobiernos a que introduzcan en sus programas nacionales los principios de independencia, participación, cuidados, autorrealización, dignidad; y que a partir de ellos se diseñen políticas públicas a favor de este grupo etario. Es responsabilidad de la sociedad garantizar en cada país los derechos esenciales que permitan a las personas de edad gozar de una vida digna. En 1996, por Resolución 50/141 de las Naciones Unidas, se estableció la denominación de “personas adultas mayores”. El año 1999 fue declarado por la Organización de las Naciones Unidas como el Año Internacional de las Personas Mayores. El lema elegido para ese año fue “Una sociedad para todas las edades”, invitando a la reflexión y a la revisión de la imagen de lo que es y podría ser el envejecimiento.

La Asamblea General de la ONU, por Resolución 54/262, convocó en el año 2000 a la Segunda Asamblea Mundial sobre Envejecimiento (Madrid, 2002). En el Prólogo de la Declaración Política y Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento (2002)

se marca un punto de inflexión en la percepción mundial del desafío decisivo que supone la construcción de una sociedad para todas las edades. El Plan se constituye en un nuevo y ambicioso programa para encarar el reto del envejecimiento en el siglo XXI. Se centra en tres ámbitos prioritarios: las personas de edad y el desarrollo, el fomento de la salud y el bienestar en la vejez, y la creación de un entorno propicio y favorable, sirve de base para la formulación de políticas y apunta a los gobiernos y a las organizaciones no gubernamentales las posibilidades de reorientar la manera en que sus sociedades perciben a los ciudadanos de edad, se relacionan con ellos y los atienden (p. 4).

A su vez, esta Declaración destaca en su artículo 11

la importancia de las investigaciones internacionales sobre el envejecimiento y las cuestiones relacionadas con la edad, como instrumento importante para la formulación de políticas relativas al envejecimiento, que se basen en indicadores fiables y uniformes, preparados, entre otras entidades, por organizaciones de estadística nacionales e internacionales (p. 9).

En el Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento se plantean metas y objetivos vinculados con los ámbitos prioritarios mencionados en la cita anterior: las personas de edad y el desarrollo, el fomento de la salud y el bienestar en la vejez, y la creación de un entorno propicio y favorable. De ellos consideramos de interés mencionar aquellos vinculados a la capacitación de recursos humanos y a la investigación en temas de la vejez, el envejecimiento y las personas mayores.

El ítem 44, objetivo N° 1, inciso “a”, adopta como medida promover, mediante la educación pública, la comprensión del envejecimiento como una cuestión que interesa a toda la sociedad (p. 24).

El ítem 67, objetivo N° 2, inciso “d”, propone

capacitar y ofrecer incentivos a los profesionales de los servicios sociales y de la salud para que asesoren y guíen a las personas que están llegando a la vejez sobre los modos de vida saludables y el cuidado de la propia salud (p. 32).

El ítem 75, objetivo N° 2, inciso “d”, establece “impartir a los trabajadores de atención primaria de salud y a los trabajadores sociales nociones básicas de gerontología y geriatría” (p. 36).

La cuestión N° 4, referida a la capacitación de los proveedores de servicios de salud y de lxs profesionales de la salud, advierte en la recomendación Nº 82 que

existe en todo el mundo una necesidad imperiosa de ampliar las oportunidades educacionales en geriatría y gerontología para todos los profesionales de la salud que atienden a personas de edad, y de ampliar los programas educacionales sobre la salud y las personas de edad, dirigidos a los profesionales del sector de servicios sociales. Las personas que atienden a otros en un contexto no estructurado necesitan también tener acceso a la información y capacitación básica en la atención de personas de edad (p. 38).

El ítem 83, en su objetivo Nº 1, sugiere “mejorar la información y la capacitación de los profesionales y paraprofesionales de salud y servicios sociales sobre las necesidades de las personas de edad” (pp. 38-39). El inciso “a”, expresa la necesidad de

iniciar y promover programas de educación y formación para los profesionales de la salud y de los servicios sociales y de las personas que atienden a otros en un contexto no estructurado respecto de los servicios y la atención para las personas de edad, incluidas la gerontología y geriatría, y apoyar a todos los países, en particular a los países en desarrollo, en estas actividades (p. 38).

Por otra parte, el inciso “b” propone

instituir programas de educación continuada para los profesionales de la salud y los servicios sociales con miras a aplicar un enfoque integrado de la salud, el bienestar y la atención de las personas de edad, así como de los aspectos sociales y psicológicos del envejecimiento (p. 39).

A su vez, el inciso “c” establece “ampliar la educación profesional en gerontología y geriatría, incluso haciendo esfuerzos especiales para ampliar la matrícula de estudiantes de geriatría y gerontología” (p. 41).

Por otro lado, haciendo referencia a la aplicación y seguimiento de medidas en el plano internacional, el ítem 129 (referido a investigación) afirma que

es preciso promover y desarrollar una investigación integral, diversificada y especializada sobre el envejecimiento en todos los países, en particular en los países en desarrollo. La investigación, inclusive la reunión y el análisis de datos en que se tengan en cuenta la edad y el género, ofrece un fundamento esencial para la adopción de políticas eficaces que promuevan la coordinación internacional de la investigación sobre el envejecimiento (p. 54).

En ese orden de ideas, el Programa de Investigación sobre el Envejecimiento para el siglo XXI, presentado en la Segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento, a través del Foro de Valencia en 2002, establece prioridades en la investigación y la recolección de datos, respecto de las políticas de actuación de los “poderes legislativos, gobiernos, universidades, así como a organizaciones no gubernamentales y organismos de asistencia que traten los problemas de la población y el envejecimiento del individuo” (2002, p. 2). Este programa anima a lxs investigadorxs a proseguir sus estudios en los ámbitos del envejecimiento, en donde sus hallazgos puedan tener una aplicación práctica y realista.

Un recorrido por instrumentos regionales que señalan la inclusión de la temática gerontológica en planes de estudio[5]

Tal como lo hemos manifestado previamente, en América Latina y el Caribe el envejecimiento es un proceso generalizado que atraviesa distintos momentos en la región que ya se halla encaminada hacia sociedades envejecidas. Teniendo en cuenta la importancia del fenómeno demográfico en estos países, y siguiendo el mandato de la Segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento de Madrid (2002), en noviembre de 2003 se celebró en Santiago de Chile la primera reunión de carácter intergubernamental, que se constituyó en una instancia de análisis e intercambio de la situación del envejecimiento y las personas mayores en el contexto de América Latina y el Caribe, y que sirvió de estímulo para delinear acciones que contribuyan a mejorarla (CEPAL, 2003). Las reuniones e instrumentos internacionales fueron los antecedentes para organizar la Primera Conferencia Regional Intergubernamental sobre Envejecimiento, en la cual se diseñó la Estrategia Regional de Implementación para América Latina y el Caribe del Plan de acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento:

La Estrategia representa un marco de referencia regional que los países deben adaptar a sus realidades nacionales con el fin de responder eficazmente a las necesidades e intereses de las personas mayores, propiciando la creación de condiciones que favorezcan un envejecimiento individual y colectivo con seguridad y dignidad (CEPAL, 2004, párr. 1).

En esta Estrategia se reconocen los desafíos derivados del envejecimiento poblacional, pero también se exploran las oportunidades que de ella surgen, entre las cuales figuran la construcción de sociedades más democráticas y solidarias desde el punto de vista de la edad, el ejercicio de los derechos y responsabilidades en la vejez, y la constitución de sujetos sociales reconocidos como una nueva fuerza para el desarrollo. Entre todas las metas que propone, sugiere la incorporación del envejecimiento en el desarrollo integral y en las políticas públicas, con la consecuente reasignación de recursos, como ajuste necesario para dar respuesta a los problemas de las sociedades más envejecidas (CEPAL, 2003, p. 6). La estrategia retoma las tres áreas prioritarias acordadas en la reunión de Madrid de 2002.

Para aludir a las cuestiones vinculadas con la formación y capacitación en la temática gerontológica, indicaremos que en el ítem 34, objetivo N° 3, inciso “c”, se explicita como necesidad: “promover la inserción del tema de envejecimiento en los programas de educación formal e informal, con una perspectiva del ciclo de vida” (CEPAL, 2003, p. 20). El ítem 36, objetivo N° 5, establece

la promoción de la formación de recursos humanos a través del diseño y la implementación de un plan nacional de capacitación en gerontología y geriatría para los prestadores actuales y futuros de servicios de salud en todos los niveles de atención, con énfasis en el nivel de atención primaria (p. 21).

El inciso “a” recomienda incorporar las herramientas básicas de Gerontología y Geriatría en la educación universitaria; promover la incorporación de los actuales profesionales de la salud en entrenamientos de especialización en Gerontología y Geriatría, etc. El ítem 37, objetivo N° 6, inciso “c”, promueve el establecimiento de una agenda de investigación en salud y envejecimiento y la búsqueda de recursos para su desarrollo. El inciso “d” postula formar recursos humanos capacitados para la investigación en salud y envejecimiento, especialmente en los temas de epidemiología, biología, demografía del envejecimiento y bioética. Finalmente, el inciso “e” promueve la inclusión de los temas del envejecimiento en las agendas de investigación nacionales (p. 21).

Todas estas propuestas se traducen en recomendaciones para los estados de la región, con el objeto de seguir y aplicar la Estrategia Regional que permita perfilar políticas públicas en América Latina y el Caribe, en materia de vejez, envejecimiento y personas mayores.

El documento de la Estrategia Regional de Implementación para América Latina y el Caribe del Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento[6] se encuentra prologado por el Secretario Ejecutivo de la CEPAL. Como mencionamos antes, los tópicos que atravesaron los acuerdos de la Estrategia fueron las tres áreas prioritarias:

las personas de edad y el desarrollo, el fomento de la salud y el bienestar en la vejez, y la creación de un entorno propicio y favorable; también se incluyeron los mecanismos de aplicación y evaluación de la Estrategia. En las páginas finales puede leerse quiénes fueron los participantes de ese hito. En el Anexo se nombra a los treinta estados miembros de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe: Antigua y Barbuda, Argentina, Barbados, Estado Plurinacional de Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Dominica, Ecuador, El Salvador, España, Estados Unidos de América, Francia, Haití, Honduras, Italia, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Santa Lucía, Trinidad y Tobago, Uruguay, Venezuela. También figuran los tres países miembros asociados: Anguila, Aruba y Puerto Rico. Con carácter consultivo participaron países que son miembros de la Organización de Naciones Unidas, pero no de la Comisión: Rusia, Marruecos, Polonia, Rumania, Suiza; también participó un representante de la Santa Sede, como observador con carácter consultivo (p. 32).

En este punto, queremos hacer un alto para hacer referencia a un texto de Pochtar y Pszemiarower (2011), en el que lxs autorxs hacen alusión a unas recomendaciones para una estrategia de intervención sobre las personas adultas mayores en América Latina y el Caribe. Para el ítem “salud y envejecimiento” se presentan trece recomendaciones, de las cuales la N° 2 postula

desarrollar a nivel curricular la problemática del adulto mayor como tema transversal en educación básica y como tema especial en el nivel universitario en las carreras pertinentes: educación física, enfermería, trabajo social, medicina. Contar con un sistema de becas de posgrado para gerontólogos (p. 74).

Y adopta como compromiso

formar voluntarios, monitores rurales y profesores de educación física especialistas en el tema de salud. Darles un espacio importante a la educación y la actividad física como medio para mantener autonomía y calidad de vida sana. Considera para ello los espacios y recintos adecuados para el desarrollo de actividad física (p. 76).

En el epílogo, este documento señala que será puesto a disposición de

la sociedad civil continental para que, idealmente, sirva en el debate en instancias de base, intermedias y superiores de cada uno de los países de la región. Se aspira también a que en cada uno de nuestros países sea un instrumento con el cual los actores de la sociedad civil dialoguen y/o interpelen a los Estados y los gobiernos, para que estos se comprometan con el diseño y posterior éxito de la Estrategia Regional que se deberá acordar próximamente en la ciudad de Santiago de Chile (p. 77).

Entrecruzando la información hasta aquí detallada, y analizando los documentos, llegamos a la conclusión de que en la Primera Conferencia Regional Intergubernamental sobre Envejecimiento, celebrada en Santiago de Chile en 2003, no se retomó lo referido a nuestra disciplina sino que, como mencionamos anteriormente, el documento final de ese evento insta a los gobiernos a incluir temas acerca de la vejez, el envejecimiento y las personas mayores en los planes de estudio de todos los niveles, pero sin ningún tipo de especificidad.

Volvemos ahora sobre la explicación de otros instrumentos regionales que complementan la labor iniciada en Chile, en el año 2003. Describiremos a continuación la Segunda Conferencia Regional Intergubernamental sobre el Envejecimiento, celebrada en Brasilia en 2007; la Tercera Conferencia Regional Intergubernamental sobre el Envejecimiento, llevada a cabo en Costa Rica en 2012; y la Cuarta Conferencia Regional Intergubernamental sobre el Envejecimiento y Derechos de las Personas Mayores, realizada en Paraguay en el año 2017.

La Declaración de Brasilia y Segunda Conferencia Regional Intergubernamental sobre el Envejecimiento (Brasilia, 2007) persiguió como objetivo “evaluar los logros en la implementación de la Estrategia Regional llevada a cabo en Chile durante el año 2003 del Plan de Madrid sobre el Envejecimiento” (CEPAL, 2007b, párr. 1).

En ella se identificaron y propusieron los desafíos y las prioridades para avanzar en acciones en los próximos cinco años (tratadas luego en Costa Rica en el año 2012). Los temas de la Segunda Conferencia Regional Intergubernamental se referencian en los documentos ya mencionados: el Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento y la Estrategia Regional para América Latina y el Caribe, así como en el Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo del Cairo (2004) y en la Plataforma de Acción de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer de Beijing, China (1995) (CEPAL, 2007b, párr. 2). El lema de la Declaración de Brasilia y Segunda Conferencia Regional Intergubernamental sobre el Envejecimiento (Brasilia, 2007) fue “Haciendo frente a los desafíos y oportunidades del envejecimiento” y se abordó conforme a los criterios de “Una sociedad para todas las edades” y de la protección social basada en derechos (CEPAL, 2007b, párr. 3).

En cuatro sesiones se plantearon los debates incluidos en la Conferencia, que retoman los iniciados en la Primera Conferencia y en el Plan Internacional de Madrid.

Estos debates referían a determinadas áreas prioritarias: área prioritaria I: personas de edad y desarrollo; área prioritaria II: salud y bienestar en la vejez; área prioritaria III: entornos propicios y favorables; y, también, aplicación y seguimiento de la Estrategia regional sobre el envejecimiento (CEPAL, 2007b, párr. 4). Las intervenciones de lxs representantes de los países asistentes consistieron en explicar cuáles fueron los adelantos logrados y los retrocesos o deudas pendientes en el marco de la aplicación de dicha Estrategia. En el programa de la Segunda Conferencia citado en la página de la CEPAL se reconocen las disertaciones de Antillas Neerlandesas, Argentina, Aruba, Belice, Brasil, Chile, Cuba, El Salvador, México, Paraguay, Perú, Puerto Rico, St. Kitts And Nevis, Trinidad y Tobago, Uruguay (CEPAL, 2007b, párr.9).

En otro orden, y en relación a la capacitación, la Declaración de Brasilia y Segunda Conferencia Regional Intergubernamental sobre el Envejecimiento (CEPAL, 2007a) postula

la creación de programas de licenciatura y maestría en gerontología social y administración de servicios de atención geriátrica en las universidades, a fin de alentar a los jóvenes a seguir carreras afines en los países y reducir el éxodo de profesionales de la salud de la región (p. 9).

Y además propone

instar a los centros académicos, a las sociedades científicas y a las redes de cooperación en población, envejecimiento y desarrollo, a realizar estudios detallados, diversificados y especializados sobre el tema, así como a organizar reuniones de trabajo e intercambio para fortalecer la agenda de investigación y capacitación en materia de envejecimiento, y crear y apoyar centros de estudios, investigación y formación de recursos humanos en este ámbito (p. 9).

La Tercera Conferencia Regional Intergubernamental sobre Envejecimiento adopta la Carta de San José de Costa Rica (2012). La página de la CEPAL describe la Tercera Conferencia Regional Intergubernamental como un hito que se desarrolla a los diez años de la adopción del Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento (CEPAL, 2012c, párr.1). Durante el año 2012 los estados regionales emprendieron acciones para celebrarla.

Quien instó a dichas reuniones fue la Organización de las Naciones Unidas; es así que en América Latina y el Caribe, a través de acuerdos adoptados por un comité especial de la CEPAL sobre población y desarrollo, los estados miembros resolvieron concretar una reunión regional de conmemoración. Para dar respuesta a ese mandato, CEPAL y Costa Rica se dispusieron a organizar la Tercera Conferencia Regional Intergubernamental sobre Envejecimiento en América Latina y el Caribe, cuyo lema distintivo fue “Envejecimiento, solidaridad y protección social: la hora de avanzar hacia la igualdad” (CEPAL, 2012c, párr. 2). Del mismo modo que con la Primera y Segunda Conferencia Regional Intergubernamental, el objetivo de la Tercera Conferencia fue examinar los logros, avances, retrocesos o asuntos pendientes en la aplicación de los compromisos internacionales en esta región, contraídos por los países miembros de la CEPAL en la Declaración de Brasilia, adoptada en 2007.

En esta Conferencia también se identificaron las acciones clave tendientes a concretar su implementación durante los siguientes cinco años (de allí que la Cuarta Conferencia se concretó en Asunción del Paraguay, en 2017); específicamente, aquellas que permitieran responder a los principales desafíos y temas emergentes en relación a las personas mayores (párr.3).

Entonces, el temario de la Conferencia se expone en el Informe de la Secretaría sobre la aplicación de la Declaración de Brasilia y de la Estrategia Regional del Plan de Acción de Madrid sobre el Envejecimiento (CEPAL, 2012b, p. 4). Se realizaron las intervenciones de los países sobre tendencias y asuntos emergentes en materia de envejecimiento y protección social; se desarrolló un simposio de altas autoridades sobre acciones clave para la implementación y seguimiento de la Declaración de Brasilia; se consideraron y aprobaron acuerdos, entre otros asuntos (p. 4).

Los estados participantes fueron diecinueve: Argentina, Barbados, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Italia, Jamaica, Japón, México, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Trinidad y Tobago, y Uruguay. Se hicieron presentes delegadxs de cada uno de los estados miembros de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, ministrxs, expertxs en temas de población, directorxs de áreas especializadas en personas mayores de cada país, representantes de organizaciones de la sociedad civil. Otrxs asistentxs fueron la Subdivisión de Integración Social de la División de Política Social y Desarrollo Social del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas; el Fondo de Población de las Naciones Unidas; la Organización Internacional del Trabajo; la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura; la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación; la Organización Panamericana de la Salud; la Organización Iberoamericana de Seguridad Social; el Instituto Centroamericano de Administración Pública; la Organización de los Estados Americanos; Caritas International; HelpAge International; Red Internacional para la Prevención de los Malos Tratos a los Ancianos (p. 33). La presidencia de la Tercera Conferencia fue para Costa Rica en tanto país anfitrión, mientras que las vicepresidencias recayeron en Argentina, Barbados, Brasil, México, Paraguay, Perú y República Dominicana. La relatoría le correspondió a Chile (p. 3).

En relación a la capacitación y formación de recursos humanos en Gerontología, y entre otras obligaciones a cumplimentar por los gobiernos en estos asuntos, la Tercera Conferencia Regional Intergubernamental y la Carta de San José de Costa Rica (2012a) promueven

la formación de recursos humanos en geriatría y gerontología, en todos los niveles de atención y se reitera la incorporación del tema del envejecimiento y la vejez en los planes de estudio en todos los niveles, desde las edades más tempranas (p. 15).

La Cuarta Conferencia Regional Intergubernamental sobre Envejecimiento y Derechos de las Personas Mayores en América Latina y el Caribe se celebró en Asunción del Paraguay, en el año 2017. La Conferencia se realizó en el marco del tercer ciclo de examen y evaluación del Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento, y tuvo por objetivo principal examinar los logros en el cumplimiento de los compromisos asumidos por los países miembros de la CEPAL en la Carta de San José sobre los Derechos de las Personas Mayores de América Latina y el Caribe (CEPAL, 2017d, párr.3). Permitía también identificar las acciones clave para ampliar la protección de los derechos de las personas mayores en los próximos cinco años, específicamente aquellas que faciliten la implementación de la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores (párr. 6 y 7).

En esa reunión se aprobó la Declaración de Asunción bajo el lema “Construyendo sociedades inclusivas: envejecimiento con dignidad y derechos”, que reafirma la responsabilidad de los gobiernos en el hecho de garantizar a las personas mayores un envejecimiento con dignidad y derechos (CEPAL, 2017c, p. 1).

En la Declaración de Asunción se hace explícito que persisten dificultades y obstáculos particulares en el contexto de la región, que impiden la participación de las personas mayores en la vida política, social, económica y cultural, por lo cual exhorta a los estados a incorporar de manera transversal en sus políticas, planes y programas de desarrollo el tema del envejecimiento, así como a poner en marcha acciones específicas destinadas a las personas mayores en pos del logro de su empoderamiento (CEPAL, 2017d, párr. 8).

Un dato importante es que en este documento se propone considerar la incorporación de las perspectivas de etnia, raza, género, discapacidad y generación al momento del diseño y ejecución de planes y programas nacionales, promoviendo su consecución de cara a la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y sus 17 Objetivos, el Consenso de Montevideo sobre Población y Desarrollo y la Estrategia de Montevideo para la Implementación de la Agenda Regional de Género (párr.9). A diferencia de las Conferencias anteriores (2003, 2007 y 2012), hay un hecho que otorga un dato del contexto en el que se lleva adelante esta Cuarta Conferencia y que se corresponde con que la región ya cuenta con un instrumento jurídico que protege los derechos humanos de las personas mayores, aprobado en 2015 por la Organización de los Estados Americanos.[7]

Es en ese sentido que la Cuarta Conferencia Regional Intergubernamental sobre Envejecimiento y Derechos de las Personas Mayores en América Latina y el Caribe solicita a los estados, a través de la Declaración de Asunción, que rechacen con acciones específicas la discriminación por edad, el abandono, el maltrato y la violencia hacia las personas de edad, y convoca también a las organizaciones de la sociedad civil de toda América Latina y el Caribe para que intervengan. Para ello los países reafirman el compromiso de divulgar la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores (2017c, p. 2).

Según el Informe de la Cuarta Conferencia Regional Intergubernamental sobre Envejecimiento y Derechos de las Personas Mayores en América Latina y el Caribe (2017a, pp. 24-43), los participantes son dieciocho estados miembros de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe: Alemania, Argentina, Barbados, Estado Plurinacional de Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, Japón, México, Paraguay, Perú, República Dominicana, Santa Lucía y Uruguay. Curação participó como miembro asociado de la Comisión. También asistieron representantes de los siguientes organismos de las Naciones Unidas: la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos; el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia; el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y el Fondo de Población de las Naciones Unidas; la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura; la Organización Panamericana de la Salud; la Organización Mundial de la Salud y el Banco Mundial. Por otro lado, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos; la Comunidad Andina; el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura y la Unión de Naciones Suramericanas; organizaciones no gubernamentales; universidades y centros académicos. En esta ocasión la presidencia la ocupó Paraguay y las vicepresidencias, Argentina, Estado Plurinacional de Bolivia, Costa Rica y Perú (p. 3).

Los tópicos desarrollados en la Conferencia se circunscribieron al Informe Regional de la Carta de San José sobre los Derechos de las Personas Mayores; se expusieron las declaraciones de los países; se tuvo en cuenta el diálogo con la sociedad civil acerca de la implementación de la Carta de San José sobre los Derechos de las Personas Mayores; se realizaron paneles temáticos sobre el envejecimiento y los derechos humanos de las personas mayores en América Latina y el Caribe; y se organizó una mesa redonda en la cual se trabajó sobre la contribución de las instituciones dirigidas a las personas mayores en la protección de sus derechos, y sobre la implementación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Finalmente, se pusieron en consideración y aprobación varios acuerdos y otros asuntos (p. 4).

El Informe mencionado (2017a) de la Cuarta Conferencia Regional Intergubernamental sobre Envejecimiento y Derechos de las Personas Mayores en América Latina y el Caribe, en lo referido a la capacitación y formación da cuenta de

la importancia del aporte de los académicos a la definición de los conceptos de autonomía e independencia de las personas mayores. Se insta a no tratar a las personas mayores como una categoría homogénea y a rescatar la diversidad dentro de este grupo social. Esto significa la necesidad de reorientar las percepciones sociales vigentes, revertir las narrativas que descalificaban a las personas mayores y que conducían al aislamiento y la pérdida de autonomía. Para ello era fundamental el papel de las universidades y de la educación ya que los profesionales de la educación eran clave en el proceso de reforzamiento de la autonomía y el empoderamiento en la vejez (p. 13).

Como ya lo hemos anticipado, en 2015 la Organización de los Estados Americanos aprobó la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores.[8] En materia de capacitación y formación, en el Preámbulo los estados parte suscriben, por un lado, “incorporar y dar prioridad al tema del envejecimiento en las políticas públicas, así como a destinar y gestionar los recursos humanos, materiales y financieros para lograr una adecuada implementación y evaluación de las medidas especiales puestas en práctica” (OEA, 2015, p. 2); por otro lado, promover “la recopilación de información adecuada, incluidos datos estadísticos y de investigación, que le permitan formular y aplicar políticas, a fin de dar efecto a la presente Convención” (p. 5); finalmente, “promover y fortalecer la investigación y la formación académica profesional y técnica especializada en geriatría, gerontología y cuidados paliativos”(art. 19, inciso “j”). A su vez, en el artículo 32, inciso “d” (capítulo V), los estados parte acuerdan “promover la inclusión de contenidos que propicien la comprensión y aceptación de la etapa del envejecimiento en los planes y programas de estudios de los diferentes niveles educativos, así como en las agendas académicas y de investigación” (p. 18).

Sintetizando, en nuestro rastreo hemos hallado instrumentos mundiales que, a partir de percibir el crecimiento de las personas de edad, diseñan medidas macro para instar a los países a repensar políticas que den respuesta al envejecimiento de la población. Del mismo modo, pero mucho más recientemente, aparecen en la región instrumentos adaptados al contexto de América Latina y el Caribe, de manera tal que permitan ceñir aquellos a lo acontecido a nivel micro en nuestro continente. Tal como lo mencionamos al inicio del capítulo, los cambios que proponen los documentos tienen que ver con el posicionamiento en un paradigma basado en el enfoque de derechos; en este sentido, la Convención (2015) se presenta como el instrumento jurídico al cual adscriben los países de América Central y el Caribe, y de América del Sur.[9]

Para quienes suscribimos a la perspectiva de la Gerontología del siglo XXI, este dato es de gran relevancia para pensar las políticas públicas en sociedades envejecidas; consideramos que las políticas educativas también deben ser pensadas en esta dirección, tal como se aprecia en los distintos instrumentos aquí resaltados. Con el conjunto de eventos y documentos que hemos mencionado, intentamos poner en contexto la problemática que nos ocupa. Estas conferencias persiguen el objetivo de cambiar la concepción que ha primado en las últimas décadas acerca de la vejez, el envejecimiento y las personas mayores: miradas asistencialistas, miradas médicas, miradas individualistas. Se trata de un modelo hegemónico que piensa más en la beneficencia para un sujeto asistido, carente, enfermo, patológico, antes que un sujeto con posibilidad de empoderarse.

En los documentos mundiales que venimos trabajando y que marcan precedente, y aquellos que posteriormente se adecuan a esta región, no hay referencias explícitas que indiquen cuáles son los temas concretos de índole gerontológica que puedan orientar y prescribir la formación docente en Educación Física.

Estas cuestiones nos llevan a reflexionar y a preguntarnos si este gran movimiento que intenta revisar viejas concepciones acerca de la vejez y el envejecimiento se introdujo en los discursos y prácticas del campo disciplinar para abonar otros criterios en el diseño de los programas de asignaturas que permitan a las personas mayores gozar de sus derechos.


  1. Actualmente, ambos paradigmas coexisten en forma diferenciada en lo que hace a sus discursos y prácticas.
  2. Queremos agregar que, en el año 1978, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) también aprobó la Carta Internacional de la Educación Física y el Deporte. En el artículo 1 se entiende la práctica de la Educación Física y el deporte como un derecho fundamental para todos. Y en el inciso 3 señala, específicamente, que “se han de ofrecer oportunidades especiales a los jóvenes, comprendidos los niños de edad preescolar, a las personas de edad y a los deficientes, a fin de hacer posible el desarrollo integral de su personalidad, gracias a unos programas de Educación Física y deporte adaptados a sus necesidades” (1978, pág. 2). En el artículo 2 se entiende la Educación Física y el deporte como elementos constitutivos de la educación permanente en el sistema global de educación. En el inciso 1, la relación entre Educación Física, deporte y educación permanente se entienden del siguiente modo: “la Educación Física y el deporte, dimensiones esenciales de la educación y de la cultura, deben desarrollar las aptitudes, la voluntad y el dominio de sí mismo de cada ser humano y favorecer su plena integración en la sociedad. Se ha de asegurar la continuidad de la actividad física y de la práctica deportiva durante toda la vida, por medio de una educación global, permanente y democratizada”. (1978, pág. 3). Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (1978). Carta Internacional de la Educación Física y el Deporte. Recuperado de https://cutt.ly/UAg25Rm. La Carta original fue revisada en el año 2015, y continúa vigente en la actualidad. Entendemos que este antecedente es relevante para nuestro estudio, en tanto pone el foco en las personas de edad y enmarca la Educación Física y el deporte como derechos a ser garantizados para dicho grupo etario. Por otro lado, vincula estos dispositivos con el concepto de educación permanente. Ésta es entendida como un proceso encaminado a reestructurar el sistema educativo global existente y, en particular, a desarrollar nuevas posibilidades de formación fuera del sistema educativo. Desde este punto de vista, resalta la adquisición de conocimientos a través de distintos medios y contribuye con todas las formas de desarrollo de la personalidad. Entonces, podríamos decir que la Carta atiende a la posibilidad de educabilidad de los sujetos a cualquier edad y más allá del contexto escolar. Sin embargo, notamos que los instrumentos internacionales y regionales por nosotros estudiados, que promueven la inclusión de la temática gerontológica en los planes de estudio, no dialogan con la Carta de la UNESCO, en las cuestiones que aquí hemos señalado.
  3. La Gerontología es una disciplina reciente. El microbiólogo ruso Metchnikoff (1845-1916) acuñó el término en el sentido en el que es utilizado en la actualidad. La palabra gerontología procede del griego geron/gerontos que significa “los más viejos o notables de la sociedad griega”; y de logos, que significa “conocimiento”. La psicóloga española Rocío Fernández Ballesteros señala que la Gerontología científica se inaugura en 1939 con el texto del estadounidense Cowdry, titulado Problemas en el envejecimiento, donde se abordan las condiciones médicas y físicas en relación a la edad, con la valiosa incorporación de los aspectos psicológicos y sociales. Por otro lado, en 1909 Nasher, médico clínico estadounidense de origen austríaco, creó el departamento de Geriatría en los Estados Unidos, momento desde el cual se define el nacimiento de la Geriatría como disciplina (Roqué y Fassio, 2009). Ver bibliografía.
  4. Otra información puede ser consultada en https://bit.ly/3pB8gsY
  5. Lo que reseñaremos en esta sección bajo este título ha sido construido sobre la base de datos extraídos de la página web de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, en la sección sobre envejecimiento (https://bit.ly/3sDI9TX). Consideramos que la información allí detallada constituye un insumo de consulta ineludible para quienes estamos interesadxs en la temática del envejecimiento en la región.
  6. Se puede ampliar información en https://repositorio.cepal.org/
  7. Nos referimos a la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores.
  8. En la República Argentina se trata de la Ley 27.360, vigente desde el año 2017.
  9. En 1948, la República Argentina fue pionera en incorporar el tema de los Derechos Humanos para las personas de edad en la Organización de las Naciones Unidas, durante el gobierno de Perón e impulsado por su esposa Eva Duarte.


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