A partir del recorrido que realizamos sobre los programas de las materias y de su consecuente análisis, observamos un panorama homogéneo en las propuestas de la formación, dado por la constante presencia del paradigma biomédico. Nosotrxs la hemos denominado concepción biomédica del envejecimiento, donde también incluimos la concepción psicológica de corte negativo y de raíz biológica. Ambas concepciones, junto a la concepción antropológica, fueron trabajadas en el capítulo tres. Del mismo modo, hemos puesto de relieve que la impronta biomédica geriatrizada se cuela en las conceptualizaciones teóricas sobre Educación Física y vejez, envejecimiento y personas mayores, trabajadas en el capítulo cuatro y denominadas psicológica y psicoeducativa; biológica, técnica, médica/terapéutica, higiénico/preventiva; promoción de la salud; asistencialista y recreativa.
Para Goodson (2003), el currículum es una instancia no neutral, dado que los saberes seleccionados son el resultante de procesos de disputas de distintos colectivos con intereses en juego. Esta definición nos es de utilidad para presentar aquellas conceptualizaciones que aparecen en diálogo con las concepciones hegemónicas ya expuestas. Nos propusimos realizar una nueva revisión de los programas en el siguiente sentido: pusimos el foco en algunos rasgos, características y expresiones que no aparecen de manera recurrente ni de forma compartida en la totalidad de los programas de materias estudiados que forman parte del recorte realizado para la región de América Latina y el Caribe. Este nuevo análisis de los componentes nos permitió recuperar otras diferencias, tensiones e incluso contradicciones entre ellos.
A continuación, vamos a presentar las evidencias halladas en los componentes de los programas organizadas en cuatro secciones temáticas factibles de ser explicadas.
En una primera sección, trabajaremos con los títulos y la bibliografía de los programas de materias. En una segunda sección, interpretaremos aquellas conceptualizaciones que versan sobre mitos, derechos humanos, educación de mayores, género y políticas públicas. En una tercera, convergen para su análisis envejecimiento activo, psicología positiva y valoración geriátrica. Una última sección reúne las expresiones propuesta corporal, gimnasia y adultez mayor, psicomotricidad, praxiología, expresión corporal y corporeidad. Con estas queremos dar cuenta de ciertos matices que están presentes en forma superflua, e intentamos promover algún tipo de interpretación respecto de lo que suponen.
Primera sección
Los títulos y la bibliografía se corresponden en relación al sintagma actividad física. A su vez, en los materiales bibliográficos notamos que este es el vector que nutre las concepciones aquí presentes y que, al menos todavía, no logran diferenciarse completamente de lo que hemos explicado en los capítulos dos, tres y cuatro.
En el componente títulos: tendencias o similitudes y diferencias
Los títulos que identifican a los veintiséis programas de las materias nos permitirían realizar un breve análisis a partir de las nominaciones que nos proporcionan.
Un grupo de nueve programas asocian el sintagma actividad física con el grupo poblacional hacia el cual va dirigida la propuesta. En cuatro de los nueve aún prima el concepto tercera edad. Los otros cinco utilizan indistintamente los siguientes sujetos destinatarios: a) concepto adulto mayor (en singular, masculino); b) concepto personas mayores (en plural); y c) concepto personas adultas mayores (en plural y coincidente con el nombre otorgado por los organismos internacionales). En dos de ellos se usa el término salud, que anticipa la idea de lo saludable en la realización de actividad física o permitiría inferir que incuestionablemente toda actividad física es saludable por sí misma.
Consideramos que la utilización de estos títulos para las propuestas en la formación docente ofrece una concepción o una idea un tanto imprecisa, en el sentido de que no hay evidencias de la disciplina en la cual se inscriben. Dicho de otra manera, el campo disciplinar denominado Educación Física está ausente para nombrar el programa en cuestión. Sabemos que forman parte de la carrera Educación Física (o las diferentes denominaciones que adquiera en cada país) porque allí fue donde buscamos los programas pero, ¿por qué no podría pensarse que así rotuladas estas propuestas podrían incluirse indistintamente en otros dispositivos de formación?
A continuación, y con la intención de ejemplificar, presentamos dos casos, cuya implementación en la República Argentina conocemos muy bien.
El primer ejemplo es la Diplomatura Bienal en Gerontología, dictada por la Asociación Médica Argentina en la República Argentina[1] (Ciudad Autónoma de Buenos Aires). Está dirigida a farmacéuticxs, odontólogxs, enfermerxs, psicólogxs, médicxs, terapistas ocupacionales, musicoterapeutas y a profesorxs y licenciadxs en Educación Física (entre otrxs). Su duración es de dos años y se cursa dentro de una sociedad científica fundada y dirigida por médicxs; su cuerpo docente es multidisciplinar, pero con una predominancia de profesionales de la medicina en distintas especialidades.
Cuando revisamos el programa de esta propuesta formadora, identificamos que la unidad VI se llama Interdisciplina. En esta unidad se proponen entre sus contenidos los de “actividad física. Indicaciones, características, beneficios”. Según nuestra perspectiva, los programas estudiados que se nominan actividad física en la tercera edad son amplios, universales e inespecíficos en lo que hace a sus destinatarixs. Los contenidos que se dictan en la unidad VI de la Diplomatura los hallamos también en varios de los programas de materias analizados, tal como lo expresamos en los capítulos tres y cuatro. Queremos poner el énfasis en que el sintagma actividad física, unido a tercera edad y/o adulto mayor, se adecua a una variedad de formatos y dispositivos de capacitación de índole gerontológica, que exceden la formación docente o que no solo se circunscriben a ella.
El segundo ejemplo es el Módulo bibliográfico “Salud, Epidemiología y envejecimiento”, de la Especialización en Gerontología Comunitaria e Institucional, realizada por el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación y la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Mar del Plata. En la unidad II, “Características del anciano. Valoración geriátrica integral. Síndromes geriátricos”, encontramos varios apartados que ponen el foco en la actividad física y sus beneficios en el envejecimiento, por ejemplo:
el estado funcional de un individuo se puede modificar a través de la actividad física. Mejora la fuerza y resistencia muscular, la coordinación, el equilibrio físico y mental, y la seguridad para moverse. Mejora también cualquier condición médica subyacente y favorece los contactos sociales. Estas recomendaciones forman parte de promoción de la salud (2009, p. 70).
O, también, más adelante prescribe: “la primera medida es mantener el grado de movilidad adecuado. Recordamos los beneficios de la actividad física” (2009, p. 108).
Consideramos que la noción actividad física y tercera edad son sintagmas que aparecen en un sinnúmero de disciplinas, más allá de la Educación Física. Del mismo modo que en los dos ejemplos mencionados, en varios de los programas que analizamos esta expresión genérica englobaría todo tipo de propuestas corporales.
Continuando con el análisis de los títulos de los programas, cinco de los veintiséis delimitan una perspectiva conceptual trazada por la Didáctica, la Educación de adultos o Andragogía, o explicitan Educación Física, en tanto dispositivo curricular. De este modo, consideramos que en estos nombres se recuperaría una dimensión didáctica y pedagógica, más ligada a la instrucción que caracterizaría a la disciplina. Aquí el sujeto destinatario de la propuesta queda definido como grupo etario adultos mayores (en plural, masculino) y personas mayores (en plural).
En otros tres programas se enfoca la idea de proceso. Un título sugiere la idea de continuidad al referirse a la vida como un ciclo continuo; otro enfatiza dos polos, entre el nacimiento y la vejez; y un tercero repara puntualmente en el proceso de envejecimiento, articulándolo con el nombre del área disciplinar donde se propondría estudiarlo (Educación Física).
Dos de los veintiséis programas enfocan su nominación en una propuesta prescriptiva que resitúa el ejercicio físico o la actividad física para los ancianos (en plural, masculino) y los adultos mayores (en plural, masculino), en línea con el desarrollo y recuperación de capacidades.
Otro título de otro programa se une a la Gerontología a través de la Geriatría.
Un programa apuesta a la calidad de vida en un sujeto adulto mayor (en singular y masculino).
Para dos programas, lo que se expresa en sus nombres abarcaría a un público destinatario que incluye a aquellxs que porten necesidades especiales o se perfilen como poblaciones especiales; entre estxs asoman las personas adultas mayores.
Por último, tres programas presentan propuestas diferenciadas a partir de sus títulos. Uno intenta revisar la cultura del adulto mayor (para un sujeto masculino, en singular); otro enfoca sus preocupaciones en temas del cuerpo en tanto construcción que muta entre la fase adulta y la tercera edad, insinuando una línea fenomenológica. También notamos en los títulos el predominio del masculino en la designación del sujeto destinatario.
Para cerrar, un tercer programa propone tematizar las prácticas corporales en el grupo etario de las personas mayores. Según nuestra perspectiva, para este último el empleo del sintagma prácticas corporales es disruptivo, si tenemos en cuenta lo reiterativo y el sobreuso que se hace del sintagma actividad física, como aquí lo hemos explicado.
A continuación listamos los títulos de los programas de las materias estudiados, siguiendo el orden de la explicación que realizamos precedentemente: Actividad física en la tercera edad; Actividad física y salud para el adulto mayor; Actividad física para personas de la tercera edad; Actividad física para personas mayores; Actividad física en la tercera edad; Actividades físicas para la tercera edad; Actividad física para el adulto mayor; Actividad física y tercera edad; Actividad física para personas adultas mayores; Educación Física para personas mayores; Andragogía, actividad física y salud; Didáctica de la educación física en adultos y adultos mayores; Didáctica de las prácticas gimnásticas 3; Didáctica de las prácticas gimnásticas especiales; Natalidad y envejecimiento; Proceso de envejecimiento y educación física; Proceso vital 3; Desarrollo de la aptitud física para la salud y prescripción de la actividad física en adultos y adultos mayores; Programa de ejercicio físico para ancianos 1 y Programa de ejercicio físico para ancianos 2; Gerontogeriatría; Calidad de vida para el adulto mayor; Enseñanza de la cultura física para personas con necesidades especiales; Asignatura 1: educación física especial, actividad física y salud para el adulto y la tercera edad. Asignatura 2: educación física especial, actividad física para población especial; Culturas del adulto, adulto mayor y aprendizaje; Corporeidad en la fase adulta y la tercera edad; Prácticas corporales con personas mayores: abordaje integral.
Es notorio cómo gran parte de los programas identificados en los países aún vinculan los términos actividad física y tercera edad. Un programa que incluye el término geriatría, en línea con lo anterior, refleja componentes en concordancia con dicha especialidad en el desarrollo de su propuesta. Otro conjunto de programas evidenciaría preocupaciones en el ámbito de las ciencias de la educación. Sin embargo, contemplando este punto de vista, esos programas apuntarían a una formación de corte técnico en la temática, proponiendo tipos de ejercicios, recursos y materiales para el diseño de clases que atiendan a la población mayor, de manera de modificar el cuerpo viejo, en tanto figura que se percibe con incomodidad.
Por otro lado, consideramos un grupo de programas que, atendiendo a las personas con necesidades especiales (entre las cuales se mencionan las personas mayores), introducen contenidos y temáticas específicos para esas poblaciones. En estos se observa la influencia de la clínica médica y las propuestas que se circunscriben a esos programas adaptan la actividad física o el ejercicio físico, orientan u ofrecen cuidados diferenciados cuando esxs viejxs, además de viejxs, son portadores de algún desorden orgánico. En esos programas se daría por sentado que, con la realización de actividad física, se promueve la inclusión de las personas mayores en la sociedad; no obstante, se siguen reforzando concepciones negativas al considerar que padecen tal o cual enfermedad, y solo se toma como variable la edad cronológica de 60 años y más. En correlato con lo que expresa la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, consideramos que se incurriría en una discriminación por edad, porque no se los reconoce atendiendo a lo singular de cada trayectoria y lo plural de cada curso de vida. De este modo, la patología y la edad expresada en años se anteponen al sujeto, quedando su identidad desdibujada.
Estimamos que lo que venimos mencionando respecto de los títulos usados para designar cada programa de las materias refuerza, en mayor o menor medida, las concepciones biológica, técnica, médica/terapéutica, higiénico/preventiva; promoción de la salud; y la asistencialista y recreativa; concepciones que han sido desarrolladas en el capítulo cuatro.
En el componente bibliografía: temas, textos, autorxs
A partir de lo indagado en los programas, ampliaremos en esta sección el componente bibliografía. Es así que autorxs de América Latina y del Caribe (entre lxs que contamos a argentinxs, mexicanxs, brasilerxs, chilenxs, cubanxs, uruguayxs, colombianxs, costarricenses y venezolanxs) son utilizadxs como marcos teóricos fundados, pero también notamos la influencia de algunas obras que remiten a escritorxs externxs a la región (entre lxs que encontramos a estadounidenses, españolxs, francesxs, alemanxs, suecxs, británicxs e italianxs).
Pensamos que un pequeño grupo de autorxs que hacen al corpus de bibliografía citada en los programas se podría encuadrar en dos categorías: los clásicos críticos y los clásicos acríticos. A nuestro juicio, con los primeros se postularían posiciones críticas que permitirían revisar y cuestionar prácticas y discursos naturalizados en un campo en el cual confluye la Educación Física con la Gerontología. Como ya lo anticipamos en el capítulo cuatro, no identificamos una tradición crítica en los programas de las materias estudiados, pero esxs autorxs sí otorgarían la posibilidad de pensar en una formación docente de índole interpretativa o hermenéutica, en relación al tema del que nos venimos ocupando. Es así como consideramos lxs siguientes: De Beauvoir, Foucault, Le Bretón, Moragas Moragas, Fernández Ballesteros. Entendemos que con su utilización se puede dar cuenta de miradas plurales que superan concepciones únicas para conceptualizar la vejez. Pero, por otro lado, queremos agregar que, si bien están apuntadxs, en general percibimos que los programas de las materias distan de las posturas reflexivas de esxs autorxs.
La otra categoría postula, a nuestro juicio, posiciones acríticas o desfasadas en relación a los tópicos que venimos describiendo. Aquí, por ejemplo, consideramos a lxs alemanxs Meinel y Schnabel, quienes pertenecen al campo de las ciencias de la actividad física y el deporte y cuyo texto, de asidua consulta entre lxs profesionales de la Educación Física, connota en sus páginas una concepción involutiva para el desarrollo de la motricidad en la vejez, que merece ser revisada.[2]
También pudimos identificar una tendencia en la cual los títulos de los documentos referenciados como bibliografía en cada programa (libros, capítulos, artículos) se colocan a la par de las trayectorias formativas y profesionales de sus autorxs. Damos dos ejemplos: para el caso del artículo “Indicadores antropométricos, composición corporal y limitaciones funcionales en ancianos”, publicado en la Revista Médica de Chile, sus cuatro autorxs son de nacionalidad chilena; sus desempeños se inscriben en una unidad de salud pública y nutrición, epidemiología nutricional y genética de la Universidad de Chile. En otro caso, el libro Fisiología del ejercicio es de una editorial mencionada en forma recurrente en los programas: Médica Panamericana. El autor del libro es médico y su desempeño se sitúa en la Escuela de Enfermería y Fisioterapia de la Universidad Complutense de Madrid.
A su vez, agregamos que luego de explorar el material bibliográfico presentado en los programas de materias, de nuevo evidenciamos las concesiones aludidas en los capítulos tres y cuatro. Por un lado, se presenta una perspectiva teórica que se inclina por la concepción tradicional en el campo gerontológico, asociada a una concepción biomédica representada por la Geriatría, la Fisiología y la Psiquiatría. Por otro lado, con esta concepción biomédica se relaciona una tendencia más psicológica, psicoterapéutica, comportamental/conductual.
También advertimos un enfoque que retoma las concepciones socio-antropológica y socio-demográfica y, por último, la bibliografía evidencia directrices de corte metodológico y pedagógico que articulan con las concepciones anteriores. En esas directrices pudimos distinguir la influencia española de lxs autorxs que son usados como bibliografía. Estxs ponen en circulación los conocimientos técnicos y metodológicos de la Educación Física, entendiendo que ello aseguraría a lxs futurxs docentes su desempeño en propuestas educativas con personas mayores. Estos textos podrían pensarse como una matriz de instrucciones que forjaría cierto andamiaje teórico-conceptual que permitiría formular algunas recetas o prescripciones a ser aplicadas con personas de edad en distintos contextos y situaciones. De esta manera, son dos los tipos de conocimientos que se intenta articular: uno científico de corte anatómico, neurofisiológico y psiquiátrico; y otro metodológico que organice las condiciones acerca de qué enseñar, cómo, en qué orden, con qué estrategias (Molina, Ossa, Altuve, 2009).
A continuación, vamos a mencionar las disciplinas identificadas a partir del estudio de los textos y sus autorxs, ello nos permitió advertir la supremacía de algunas en detrimento de otras. En orden con lo que venimos indicando, los saberes médicos se anteponen. Esta cuestión la señalamos en el capítulo tres y cuatro, cuando aludimos a una idea de Gerontología tradicional o Gerontología geriatrizada. Pudimos discriminar y organizar dichas áreas disciplinares en cuatro campos científicos del siguiente modo: para las ciencias biomédicas se distinguen: Medicina, Cineantropometría, Salud pública, Enfermería, Kinesiología, Gerontología (tradicional), Psiquiatría, Neurobiología, Nutrición, Inmunología, Bioquímica molecular, Geriatría, Fisiología, Endocrinología, Obstetricia y Ginecología, Química y Farmacia, Fonoaudiología y Estimulación de la memoria. En el caso de las ciencias psicológicas o de la conducta, incluimos: Psicología, Ciencias del comportamiento, Psicogerontología, Musicoterapia, Psicoanálisis, Salud mental comunitaria. Consideramos un campo de las ciencias sociales dado por la Antropología, Sociología, Economía, Trabajo social y Demografía. Y, por último, en el campo de las ciencias humanas, agrupamos la Pedagogía y Ciencias de la Educación, la Didáctica, la Educación Física, la Filosofía y la Educación social.
El lugar que ocupa lo transnacional en la bibliografía
Tomando como referencia diversas investigaciones que estudian las prácticas de las industrias editoriales (Botto, 2012; Szpilbarg, 2012; Saferstein y Szpilbarg, 2014), y teniendo en cuenta lxs autorxs y los textos citados en los programas de las materias que analizamos, podríamos indicar, utilizando palabras de Szpilbarg, que notamos una “intensificación de la circulación transnacional de libros” (2012, p. 456). En nuestro estudio se refleja una gran presencia en la región de autorxs y textos europeos y estadounidenses, tal como lo señalamos al inicio de esta sección.
Si bien entendemos que las investigaciones sobre el panorama de la producción editorial exceden a nuestro estudio, podemos expresar que las tecnologías digitales permiten incorporar la presencia de autorxs y textos cuya producción es ajena al contexto regional de los programas estudiados por nosotrxs en los doce países. Según Saferstein y Szpilbarg (2014), se aprecia un acentuado proceso de globalización en las últimas décadas. Esta cuestión es acompañada por el hecho de que grupos de editoriales y corporaciones internacionales (extranjeros) irrumpen en los países menos desarrollados, adquiriendo casas editoras tradicionales, a las que absorben y fusionan en diversos grupos. Estos procesos han originado la posibilidad de publicación y circulación de autorxs y textos en mayor escala, dentro de la región de América Latina y el Caribe.
En relación a lo dicho, en el análisis de los programas evidenciamos que para los textos de índole técnico-instrumental (o metodológica) existe una supremacía de autorxs españolxs (Soler Vila, Carroggio Rubi, Pont Geis). Para los textos que versan sobre fisiología/medicina del ejercicio, ciencias de la actividad física y el deporte, la tendencia es de autorxs estadounidenses (VV. AA. del American College of Sports Medicine; Katch y Mc Ardle). No obstante, en mayor o menor medida para la totalidad de los doce países y veintiséis programas estudiados, el peso de los textos de autorxs locales merece ser contemplado. Por ejemplo, lxs autorxs citadxs en el programa de Brasil (2015), como Farinatti y Nahas, son brasilerxs; del mismo modo que ocurre en el programa de Cuba (2017-2018) con el autor Ceballos; en el programa de Colombia (2014), con la autora Mahecha Matsudo; en el programa de Argentina (2019), con la autora Maranzano; o en el programa de México (2019), con el autor Ceballos Gurrola.
Segunda sección
Ponemos en relación los temas de este apartado, puesto que los consideramos parte de la agenda de la Gerontología del siglo XXI: mitos, derechos humanos, educación de mayores, género y políticas públicas. Estos se evidencian en los programas, dentro del componente contenidos.
En el componente contenidos: mitos y derechos humanos; investigaciones sobre mujeres
Uno de los programas de Costa Rica propone una serie de contenidos que queremos destacar. Por un lado, el abordaje de “mitos, prejuicios y estereotipos hacia el adulto mayor”; y, por el otro, “deberes y derechos humanos” (2018, pp. 1-18). En esta dirección, reconocemos en la descripción de ese programa que se “promueve además la reflexión y la revisión del propio estilo de vida, actitudes, mitos y estereotipos que limitan no solo la salud integral tanto en el ámbito social como personal del estudiante en su condición de futuro adulto mayor” (2018, pp. 1-18). En relación a “mitos, prejuicios y estereotipos hacia el adulto mayor”, inferimos que su abordaje permitiría de-construir, cuestionar y transformar ciertas concepciones edaístas que se encuentran vigentes en la sociedad y que, como venimos mencionando, connotan negativamente la vejez, el envejecimiento y las personas mayores. Respecto de “deberes y derechos humanos”, nos resulta en correspondencia con un objetivo general de ese programa, encaminado a “estimular el desarrollo e interiorización de los principios morales acorde con el ejercicio profesional y con la vida misma desde cada uno de sus procesos de envejecimiento” (2018, pp. 1-18). De este modo, podríamos pensarlos en una relación con los primeros. La temática de los derechos humanos convoca a la reflexión sobre el lugar que la sociedad atribuye a las personas mayores: ¿cómo se las visibiliza?, ¿se las reconoce como sujetos? En las sociedades actuales se presenta una dicotomía por la cual, por un lado, se valora en extremo la juventud, la fuerza y la belleza corporal; y, por el otro, se ignora la vejez, se rechaza el envejecimiento y se le atribuyen los valores negativos que venimos mencionando: decrepitud, declinación, enfermedad y muerte; valores que hemos tratado en el capítulo tres, en virtud de las concepciones que pregonan (antropológica).
En atención a lo que venimos analizando, subrayamos que la formación docente en Educación Física aún tiene un largo camino por recorrer, con el fin de permitir el reconocimiento de la diversidad para el segmento social de lxs más viejxs. Ahora bien, no evidenciamos bibliografía en el programa de Costa Rica que acompañe el tratamiento de la temática de los derechos humanos y las personas mayores. Consideramos que el documento ineludible de consulta para lxs futurxs profesorxs y licenciadxs en Educación Física es la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores (2015). Tampoco encontramos referenciada la Carta de San José sobre los Derechos de las Personas Mayores de América Latina y el Caribe (2012), de la cual Costa Rica es su principal artífice. Hemos dado cuenta de este documento en el capítulo uno, cuando desarrollamos los instrumentos regionales. Entonces, nos queda el interrogante acerca del procedimiento propuesto para desarrollar esos contenidos, atendiendo a que no logramos evidenciar referencias bibliográficas específicas. No obstante, una particularidad aflora en la bibliografía del programa. Allí se alude a un autor de origen alemán, Juergen Bludau, con el título Aging, but never old: the realities, myths, and misrepresentations of the anti-aging movement;[3] inferimos que el desarrollo de esos tópicos podría encauzarse en esta obra. Si bien es un libro escrito por un geriatra, presenta el envejecimiento desde una perspectiva que clarifica la desinformación acerca de él, en una línea argumental que plantea que el envejecimiento no significa necesariamente deterioro físico y enfermedad.
Por otra parte, en el mismo programa (Costa Rica, 2018, pp. 1-18) se distingue la siguiente obra de Rosset y Benninghouse: Women and Aging: New Research.[4] Según pudimos consultar, el libro presenta investigaciones científico-médicas de carácter reciente sobre temas relacionados con la mujer y el envejecimiento. Sin embargo, entre los contenidos no encontramos explícitamente temáticas que los aborden; tampoco en otros componentes del programa. Además, para designar al colectivo de personas mayores en ese programa se usan las expresiones “adulto mayor o persona adulta mayor” (2018, pp. 1-18).
Estos datos nos ofrecen un panorama un tanto dilemático para realizar algún tipo de aproximación. El concepto adulto, así nominado, designa lo masculino; el programa no expresa adulta o adultxs. En cambio, el concepto persona adulta mayor lo podríamos pensar como más inclusivo, y va en concordancia con lo propuesto por los organismos internacionales para referirse a este grupo etario (Organización de Naciones Unidas; Organización de Estados Americanos). Lo que señalamos aquí entraría en concordancia con lo que ya planteamos en el capítulo dos y que recuperamos a continuación. Con la inclusión de esa obra se podría vislumbrar una concepción que intenta superar una visión sexista del envejecimiento, aunque termina resultando un tanto contradictorio no profundizar en un desarrollo que particularice los desiguales modos de envejecer de las mujeres, teniendo conocimiento de que el proceso de envejecimiento demográfico denota una feminización. La perspectiva médica del envejecimiento femenino, si bien es una variable, deja por fuera del análisis otras variables culturales que diversifican los modos de transitar las vejeces en las mujeres.
En el componente bibliografía, un acercamiento al género en las políticas públicas
En relación a un programa de Uruguay (2019, pp. 1-12) que se imparte en una institución universitaria, nos detuvimos particularmente en su bibliografía. Allí observamos una compilación de relevancia actual para la región de América Latina y el Caribe: Envejecimiento, género y políticas públicas, recopilada por el Núcleo Interdisciplinario de Envejecimiento y Vejez (Uruguay) y el Fondo de Población de las Naciones Unidas. Este documento plantea una aproximación a la temática del envejecimiento, teniendo en cuenta la perspectiva de género; estimula el estudio de la situación de las mujeres mayores en la región, entendiendo que la vejez impacta de manera desigual entre ellas y, también, respecto de los hombres. Sin embargo, notamos que en otros componentes del programa —por ejemplo, en la presentación y en los contenidos— no se aborda la temática. Para el caso de estos últimos, solo se presentan los siguientes: “el envejecimiento como problemática social” y “envejecer en la sociedad actual” (2019, pp. 1-12). Consideramos que, así explicitados, su abordaje termina siendo muy general. Es así que no encontramos ninguna referencia, nota ampliatoria o desglose temático que pueda vincular ese par de contenidos con el tratamiento riguroso que se realiza acerca de los estudios de género en la compilación mencionada.
En el componente contenidos, pero no en el componente bibliografía: la educación de los mayores
Un programa relevado de una institución universitaria en una provincia de la República Argentina presenta contenidos temáticos que contemplan la educación de las personas mayores. Una unidad se titula “La experiencia en educación con AM (EAM): Alternativas y nuevos desafíos” (2018, pp. 2-13). A su vez, este contenido tiene correlato en un objetivo que explicita: “conocer las experiencias en educación con AM que se presentan en la ciudad” (2018, pp. 2-13). Al respecto, queremos realizar dos observaciones. Por un lado, esas ideas entran en correspondencia con los cambios demográficos acontecidos en los últimos años en las sociedades de América Latina y el Caribe; nos referimos al incremento de población de edad avanzada y con interés manifiesto y latente en involucrarse en actividades socioeducativas, que también promueven los distintos instrumentos estudiados en el capítulo uno.[5] Debido a esto, inferimos que el programa muestra una concepción de la persona mayor en clave de oportunidad y en perspectiva de concretar aprendizajes permanentes a lo largo de la vida, superando la concepción biomédica (fisiológica) que se advierte en el análisis de los otros componentes. Tenemos que señalar que se omiten también referencias bibliográficas que respalden esta unidad temática y el desarrollo de los contenidos señalados. Cuestión que no es menor, si se tiene en cuenta que la institución donde lo relevamos se corresponde con una provincia precursora en estudios e investigaciones acerca de la educación de personas adultas mayores en ese país.
Tercera sección
Aquí profundizaremos en la revisión de temáticas trabajadas indistintamente en los capítulos dos, tres y cuatro. En este nuevo análisis remarcamos la necesidad de examinar ciertos componentes, en el sentido de que en los programas se instalan con asiduidad temáticas provenientes de otros campos de estudio que demandan conocimientos específicos en afinidad con una especialidad profesional particular.
En el componente contenidos: envejecimiento activo
Respecto del concepto envejecimiento activo, notamos que este surge diferenciado como contenido en programas de México (2019, pp. 1-17; 2012, pp. 1-4); Costa Rica (2018, pp. 1-16) y Argentina (2019, pp. 1-6; 2019, pp. 1-3; 2016, pp. 2-15). Sin embargo, no podemos dar cuenta del tipo de abordaje que se realiza sobre esa categoría. Sí estamos en condiciones de afirmar que ninguno de los programas mencionados se posiciona en el estudio de los pilares y los determinantes que involucran dicho constructo y que están en relación directa con la implementación de políticas públicas por parte de los Estados, en pos de favorecer los derechos de las personas de edad. Lxs lectorxs podrán remitirse al capítulo dos, en donde realizamos algunas críticas sobre dicha concepción paradigmática del envejecimiento; tal como allí lo anticipamos, el adjetivo activo queda reducido y homologado a la idea de actividad física.
Ahora bien, cuando ponemos el foco en la bibliografía de los programas citados, localizamos para el caso de México (2019) el Informe Mundial sobre el envejecimiento y la salud del año 2015, editado por la Organización Mundial de la Salud; documento de masiva difusión en distintos portales, pero que en más de sus 200 páginas otorga amplio desarrollo al concepto de envejecimiento saludable, no así al de envejecimiento activo. Este último se define en la página 248 del Informe.
Para el caso del programa de Costa Rica, existe una referencia a la pedagoga española Bermejo García. Su difundida obra, Envejecimiento activo y actividades socioeducativas con personas mayores (2010), pone el eje en los dispositivos de carácter social y educativo como impulsores y favorecedores del envejecimiento activo en personas de edad. En este programa el contenido “envejecimiento activo” se incluye en una unidad aún mayor denominada “procesos bio-psico-sociales” (2018). Llegado este punto, desconocemos qué tipo de reflexión se puede proponer para pensar dicha conceptualización en relación a propuestas educativas que articulen con procesos de índole biológica, como “factores de riesgo o enfermedades crónico-degenerativas”, tal como se explicita en ese programa para la misma unidad.
Por último, en programas de la República Argentina de distintas jurisdicciones (2016, 2019) se usa idéntica referencia, el Libro Blanco del Envejecimiento Activo. Este es un material documentado por el Instituto de Mayores y Servicios Sociales, por iniciativa del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad del gobierno de España, con el propósito de guiar las políticas dirigidas a mejorar la calidad de vida de las personas mayores de ese país. Si bien no desconocemos que puede resultar una referencia interesante de consulta, ponemos como reparo el hecho de que se nutre de experiencias de otro continente. Actualmente, América Latina y el Caribe no comparten similitudes con los países europeos, en lo que respecta a los modos de envejecer de sus poblaciones, dado por un contexto de desigualdad acusada y diferenciada; ni tampoco es comparable con las etapas de envejecimiento demográfico que atraviesan los países de nuestro continente.
Estimamos que los programas analizados en México, Costa Rica y Argentina omiten en su tratamiento la clásica referencia propuesta por la Organización Mundial de la Salud: “Envejecimiento activo: un marco político”, del año 2002. Se puede acceder libremente a este documento a través de portales de internet. Sin embargo, un texto mucho más reciente y actualizado respecto de aquel es el que se titula Envejecimiento activo: un marco político ante la revolución de la longevidad, del año 2015 y editado por el Centro Internacional de Longevidad de Brasil. Hoy se ha transformado en un instrumento de consulta que circula en distintos ámbitos académicos en torno a lo gerontológico. También este texto es de acceso libre a través de la web.
En el componente contenidos: evaluación funcional y valoración geriátrica
En línea similar con lo que venimos comentando, ahora posicionaremos el análisis en los contenidos que aparecen en los programas con una frecuencia más que habitual. Por un lado, se presenta el contenido “evaluación funcional” y, por otro lado, “valoración geriátrica”.
Para “evaluación funcional” encontramos en distintos programas sus homólogos: “métodos de evaluación de la condición física” (República Dominicana, 2018, pp. 2-7); “estudios y evaluaciones cardiológicas” (Argentina, 2019, pp. 2-6); “evaluaciones de las personas que inician un plan de actividad física” (Argentina, 2015, pp. 1-3); “evaluaciones de autonomía funcional” (México, 2012, pp. 1-4); “test para evaluar diferentes aspectos en personas mayores: físicos, psicológicos y nivel de independencia” (Cuba, 2017-2018, pp. 2-9); “evaluación de variables antropométricas” (Argentina, 2018, pp. 2-13); “estado funcional” (México 2019, pp. 1-17); “autonomía funcional” (Argentina, 2019, pp. 2-6); “parámetros funcionales a valorar” (Argentina, 2016, pp. 2-15); “entrenamiento funcional” (Argentina, 2019, pp. 2-6); “valoración físico-funcional de la población adulta mayor” (México, 2019, pp. 1-17); “protocolos de evaluaciones funcionales” (Brasil, 2015, pp. 1-2 y 2016, pp. 1-2; Argentina, 2019, pp. 1-6). Todos estos contenidos se apoyan ampliamente en referencias bibliográficas que les dan sustento. Optamos por mencionar solo tres autorxs con sus títulos para no abrumar a lxs lectorxs, dado que ya los hemos referido varias veces en el capítulo cuatro: Manual de pruebas funcionales, de Ceballos; “Directrices para los test de esfuerzo y su prescripción”, del Manual para la valoración y prescripción del ejercicio, del American College of Sports Medicine (VV. AA.); Batería del senior fitness test manual, de Rikli y Jones; Temas de interés. Valoración geriátrica integral, de Domínguez Ardila y García Manrique.
Estos casos nos llevan a inferir que en las personas mayores toda su condición es medible, cuantificable o valorable a través de baterías de test, pruebas, escalas y parámetros que evalúan diferentes aspectos del envejecimiento (físico, social, afectivo, mental, funcional, clínico). También aquí advertimos dos tendencias en lo que a concepciones se refiere. Por un lado, una biomédica que toma posición respecto de la vejez y el envejecimiento, y que se inclina por optimizar, revertir, controlar o corregir todo aquello que se aleje de lo que debería ser un “viejx normal”, según un modelo estándar incrustado por las ciencias del ejercicio y los estudios epidemiológicos. Aquello que en el cuerpo viejo se aparta de un ideal imaginario se considera anormal y es motivo de valoración para su posterior adecuación. Por otro lado, se presenta una concepción que completa la anterior y que intenta homogeneizar los parámetros del envejecimiento, sin tener en consideración la suma de todos los procesos que influyen sobre las trayectorias vitales de los sujetos a medida que pasa el tiempo en interacción con múltiples factores ambientales, contextuales o adaptativos individuales.
Buscamos una definición por fuera de los componentes de los programas para conocer qué es la valoración geriátrica integral. Según explican las geriatras argentinas Touceda y Rubín, la valoración geriátrica integral se define como el
proceso diagnóstico, dinámico y estructurado para la detección de problemas, necesidades y capacidades del adulto mayor en las esferas clínica, funcional, mental y afectiva para elaborar en base a estos un plan de intervención multidisciplinar, tratamiento y seguimiento a largo plazo con la finalidad de optimizar recursos y mejorar la calidad de vida de los adultos mayores […]. La valoración geriátrica integral es el instrumento principal de la geriatría y permite profundizar el conocimiento de las necesidades del paciente anciano y optimizar el tratamiento (2009, p. 73).
De esta manera, podríamos suponer que lxs futurxs profesorxs y licenciadxs en Educación Física se están apropiando de una práctica y de un conocimiento que se subordina al saber de la Geriatría, eludiendo por completo una formación centrada en la combinación de aspectos pedagógicos y educativos.
Respecto de la constitución del oficio de profesor en Educación Física en la República Argentina durante la primera mitad del siglo XX, Scharagrodsky (2015) expresa que ese oficio se consolidó legitimando intervenciones encaminadas a corregir el cuerpo en nombre de la salud o de posibles estados patológicos o con probabilidades de enfermedad. También plantea que lxs profesorxs interpretaron el uso adecuado de los cuerpos y su funcionalidad a través de una mixtura de saberes, técnicas y procedimientos vinculados al examen, el cálculo y la clasificación de los mismos.
Si establecemos un correlato entre lo argumentado por Scharagrodsky y nuestra indagación, podemos reconocer que ese mismo proceso se continúa realizando en las prácticas de la Educación Física con personas mayores, a partir de la imperiosa necesidad de disponer de un conjunto de instrumentos de evaluación y valoración clínica, funcional, mental, afectiva, cuyos resultados se compendian en los índices de Katz y de Barthel; las escalas de Lawton y Brody; la escala de depresión geriátrica reducida de Yesavage; la escala OARS; el test del dibujo del reloj; y el mini-mental test de Folstein, solo por mencionar algunos.
Consideramos que el colectivo docente se apoya en las escalas y valoraciones anteriores porque proporcionarían una visión más científica y objetiva a sus prácticas y discursos; de este modo, también el imaginario social le otorgaría un mayor estatus a la actuación de lxs profesorxs en Educación Física. Sin embargo, estas escalas e índices se corresponden con el ámbito de otras profesiones: kinesiólogxs, terapistas ocupacionales, psicólogxs, trabajadorxs sociales, enfermerxs. Como última reflexión consideramos que el rol que asumen lxs profesorxs o licenciadxs en Educación Física se homologaría al de un trabajador de la medicina, apropiándose de los saberes de la Geriatría y recreando la concepción patológica de la vejez y del envejecimiento.
En el componente fundamentación: psicología positiva
Dos programas de la República Argentina de un mismo instituto de educación superior proyectan una concepción de la Psicología positiva para las personas mayores y el envejecimiento (2019, pp. 2-10; 2019, pp. 2-8). Ponderamos esta perspectiva que reivindica nuevas imágenes de la vejez, entendemos que esos programas recurren al concepto de identidad o identidad narrativa como contenido educativo que justifica, en gran parte, la propuesta formadora. Sin embargo, habiendo leído el Diseño Curricular Provincial, advertimos que faltarían elementos que aporten herramientas a la formación de profesorxs y licenciadxs en Educación Física para explicar o argumentar temáticas que son ajenas a la formación de lxs docentes. Podría estimarse que aquí nos encontraríamos alienando el saber de nuestra disciplina al discurso de las teorías psicogenéticas.
En uno de los programas no hay correlato entre lo propuesto en la fundamentación (que va en línea con lo que explicamos precedentemente) y los contenidos planteados. Dicho de otro modo, la fundamentación se relaciona con los argumentos de la Psicología positiva o teorías psicogenéticas, pero los contenidos se enfocan puntualmente sobre prácticas corporales de la Educación Física, por ejemplo, “las prácticas corporales y propuestas para la promoción de la salud” (2019, pp. 2-8).
El otro programa del mismo instituto de educación superior, muestra un correlato entre su marco teórico y las tres primeras unidades. Ahora bien, en una cuarta unidad se presenta como organizador temático un título que admite vinculación con el campo disciplinar, a saber: “el aprendizaje en adultos y adultos mayores. Educación Física y proyecto de vida” (2019, pp. 2-10). Pero cuando esa temática se separa en pequeños contenidos dentro de la unidad, nuevamente se problematizan tópicos del campo de la psicología del envejecimiento, por ejemplo: “estéticas de la existencia, ¿la vida es bella en la vejez?”; “desafíos y logros frente al bienestar en el envejecimiento” (2019, pp. 2-10). Nos quedan muchos interrogantes sobre una posible articulación entre los distintos componentes del programa, teniendo en cuenta los argumentos que aquí señalamos. Nos preguntamos si la Educación Física estaría pensada solamente en una dimensión utilitaria, tendiente a promover en las personas mayores otros modos de asumirse en la edad avanzada, ahora vinculados con la cuestión identitaria en pos de garantizar un envejecimiento aproblemático.
Cuarta sección
En este apartado agrupamos las expresiones propuesta corporal, gimnasia y adultez mayor, psicomotricidad, praxiología, expresión corporal y corporeidad. Consideramos pertinente comenzar con la expresión propuesta corporal, identificando cuáles son aquellas que se proponen para el colectivo de las personas mayores. A su vez, incluimos posibles enfoques teóricos para el estudio de propuestas corporales con las personas de edad, tales como la psicomotricidad o la praxiología, según lo establecido en los programas analizados.
En el componente contenidos: la propuesta corporal
Cuando se alude al tipo de propuesta corporal destinada al grupo etario de personas mayores, los programas utilizan indistintamente los siguientes conceptos: prácticas corporales, Educación Física, actividad física, ejercicio físico. Aquí destacamos la supremacía del término actividad física/actividades físicas sobre los otros conceptos. Consideramos que este sintagma solo identifica el movimiento de un cuerpo en el espacio. La actividad se vislumbra en el orden de un hacer práctico desprovisto de todo tipo de reflexión y sentido. Se incluye en el orden de lo fisiológico, aludiendo al gasto energético o al aumento del metabolismo basal que provoca. Hasta la misma Educación Física se funde y se reduce en dicha acepción, lo que la desvaloriza como práctica social con una clara intervención pedagógica. Podemos dar cuenta de que, en los programas de las materias, las actividades físicas concuerdan con secuencias de acciones corporales que, salvo contadas excepciones, reciben alguna nominación o identificación. Por ejemplo, da cuenta de ello un programa de la República Argentina que menciona “newcom”[6] (2019, pp. 2-6) o un programa de Brasil que refiere a “luchas” (2015, pp. 1-2). En el programa de Panamá se indican “yoga, juegos, matrogimnasia” (2018, pp. 1-10). En uno de los programas de Costa Rica se alude a “deporte y recreación” (2018, pp. 1-16).
Por otro lado, tal como lo apuntamos en el capítulo cuatro, la idea de actividad física que se expresa en los programas sustenta un nexo que refuerza su relación con la salud; de este modo, el vínculo que se establece entre la ejercitación corporal y las personas mayores queda supeditado únicamente a una dimensión biológica, destinada a revertir la patología, por ejemplo: “ejercicio físico y su relación con las enfermedades de la tercera edad”, tal como se explicita en el programa de República Dominicana (2018, pp. 2-7). Estas evidencias podrían alentar concepciones negativas, cuando se refuerzan con otras que también hemos notado, como en el caso de México: “características generales de la enfermedad en el adulto mayor” (2012, pp. 1-4); en Costa Rica: “factores de riesgo, enfermedades crónico degenerativas” (2018, pp. 1-16); o en Argentina: “enfermedades crónicas no transmisibles comunes en las personas mayores” (2015, pp. 1-3).
En los componentes fundamentación, contenidos y bibliografía: gimnasia y adultez mayor
En un programa de la República Argentina, correspondiente a un instituto superior de formación docente, leemos que su fundamentación se corresponde con el diseño curricular vigente[7] en la provincia en la cual se localiza. Esa fundamentación se amplía con la incorporación de tópicos gerontológicos que intentan articular las prácticas de la gimnasia en la adultez mayor y que reflexionan cómo esta es pensada en la formación de lxs futurxs profesorxs. Allí la temática gerontológica se conceptualiza positivamente, dado que se cuestiona la valoración que la sociedad tiene sobre las personas mayores y se invita a reflexionar sobre cómo bajo la mirada de los otrxs se construye culturalmente la vejez. Transcribimos ahora ese pasaje de la fundamentación:
la conceptualización del término vejez y las valoraciones asociadas al mismo concepto plantea que uno de los factores que influyen negativamente en la aceptación de esta etapa de vida denominada adultos mayores, y en la falta de reconocimiento de las personas en cuanto tal, es decir, su pertenencia a este tramo etario, es un fenómeno relacionado con la difusión de la identidad asociado a la pérdida del rol social de este grupo (2020, pp. 1-4).
Por otro lado, en el mismo programa para el componente contenidos se presentan cuatro bloques de unidades. Allí algunos contenidos son transcriptos a partir del diseño curricular vigente, mientras que en otros casos no se corresponden con él. La unidad que hace especial referencia a vejez y envejecimiento concuerda con la conceptualización planteada en la fundamentación, tal como lo explicamos.
Ahora bien, otro punto que nos interesa analizar es que la bibliografía del programa abarca títulos sobre vejez y envejecimiento desde una perspectiva técnica que intenta ofrecer herramientas a lxs futurxs docentes para el desempeño con estos sujetos; o textos que ponderan el papel de la actividad física en el proceso del envejecimiento y sus beneficios; o material sobre patologías en la vejez. En esa dirección, un texto que se circunscribe al campo de la actividad física y sus beneficios es “Ejercicios físicos para todos los mayores. Capítulo 2, beneficios de la práctica de la actividad física en mayores, los mayores y su actitud ante la práctica de la actividad física” (sic). Este capítulo concuerda con lo que se explicita en otros pasajes de la fundamentación que tematizan aspectos fisiológicos, como por ejemplo cuando expresan:
se puede apreciar cómo los beneficios son proporcionales a la salud, la autoestima y a la autosuficiencia ante pares iguales. Los resultados obtenidos muestran la existencia de beneficios en la población adulta mayor, en relación con la práctica de alguna actividad recreativa (2020, pp. 1-4).
Textos de corte técnico-metodológico los encontramos en “Actividad Física para la Tercera Edad. S. Maranzano”; o “Condición física y salud (Revista Actividad Física y Deporte, N°34, 2009). Un modelo didáctico de sesión para personas mayores” (sic). Continuando con la indagación bibliográfica, notamos que no se contemplan autorxs específicxs que problematicen el contenido gimnasia como un saber que merece ser enseñado a las personas mayores. Nos resulta contradictorio, ya que el espíritu del programa se plantea en ese sentido. Los títulos que encontramos referenciados se limitan a prescripciones y recomendaciones sobre la práctica de la actividad física.
Un dato alentador en la bibliografía es la presencia de un texto de Carballo (2013), La Educación Física de los Otros, obra que conocemos y en la que reconocemos señalamientos críticos en torno a una Educación Física con personas mayores, ya que reflexiona sobre las categorías de alteridad y otredad. No obstante, en los componentes no hay evidencias relacionadas con estos tópicos. Al hilo de lo que venimos comentando, notamos mixturas en las perspectivas teóricas y conceptuales, que más de una vez terminan siendo contradictorias.
Psicomotricidad
Profundizar en la lectura de los programas nos permitió reconocer en uno correspondiente a una institución universitaria de una provincia de la República Argentina un contenido de tendencia psicomotricista: “esquema e imagen corporal” (2019, pp. 1-3). Este contenido se incluye en un bloque más amplio que incluye otros que no continúan en la misma trama argumental, a saber: “el cuerpo en la vejez. Sexualidad y vejez. Propuesta de trabajo para el mejoramiento de resistencia, flexibilidad, fuerza, coordinación y equilibrio. Prevención de caídas” (2019, pp. 1-3). A su vez, tampoco encontramos correlato entre lo que se proyecta en la fundamentación del programa con los contenidos “esquema e imagen corporal” ni con la bibliografía explicitada, dado que no apreciamos la existencia de textos que traten enfoques de este tipo para apoyar su argumentación. Nos preguntamos si ese par de contenidos no se recuperan acríticamente de otros documentos y se recrean para este grupo etario. Además, la tendencia psicomotricista podría reforzar una concepción asistencialista, tal como la desarrollamos en el capítulo cuatro.
Por otro lado, en uno de los programas de México, perteneciente a una institución universitaria, se menciona como contenido: “psicomotricidad de las personas mayores: conceptos, envejecimiento, programas. Método de Katz” (2012, pp. 1-3), aunque no se proporciona más información. Del mismo modo que con el programa de la República Argentina, no hay conexiones entre los componentes fundamentación, contenidos y bibliografía específica.
Ciñéndonos a esos dos casos, queremos ampliar nuestro razonamiento con la afirmación de que lxs especialistas europexs son quienes desarrollan prácticas psicomotrices con personas mayores, y cuyas indagaciones permean el campo de la Educación Física en los países de ese continente. Referencias del enfoque psicomotricista utilizadas para dar sustento a este tópico son las de Soler Vila desde España, mientras que otro referente es Da Fonseca desde Portugal. Ninguno de estxs autorxs es citadx en la bibliografía de los programas mencionados, así como tampoco se advierte la presencia de otrxs autorxs que marcan la tradición en el campo de la psicomotricidad, como es el caso de Le Boulch, Pick, Vayer, Lapierre y Aucouturier.
También conocemos que lo psicomotriz ingresa al ámbito escolar, nutriéndose de los campos de la rehabilitación y la reeducación. En ese sentido, podríamos pensar que el desarrollo de esos contenidos en los programas analizados podría ajustarse a la aplicación de algún tipo de terapia para recuperar alguna función o mejorarla. Posicionándonos en el programa de México, queremos explicar que, si se tratase del “índice de Katz o escala de Katz”, antes que “Método de Katz” (2012, pp. 1-3) —tal como lo relevamos—, confirmamos que es una de las escalas más utilizadas para evaluar las actividades de la vida diaria en personas de edad avanzada, con el fin de detectar cambios funcionales en diferentes aspectos, tales como higiene, vestido, uso del baño, continencia de esfínteres y alimentación. Ya señalamos la ferviente necesidad de utilizar instrumentos que permitan comparar, estandarizar, valorar a las personas mayores en los programas que hemos estudiado, con el objeto de encontrar la proporción y el promedio ideales en torno a una funcionalidad esperable para este grupo etario.
Praxiología
En un programa que corresponde a un instituto de educación superior ubicado en una provincia de la República Argentina, se incorpora como contenido “las prácticas psicomotrices y sociomotrices” (2019, pp. 2-8). Inicialmente, situamos este programa en la concepción de la Psicología positiva, cuando realizamos el análisis en los capítulos tres y cuatro. En relación al contenido presentado en él, no se identifica ninguna práctica concreta. Recurrimos al diseño curricular [8] de ese instituto para consultar, dado que se nos presentaba como un interrogante. Al respecto, notamos que es una expresión de uso corriente desde el primero hasta el tercer año para esa formación docente no universitaria, y que alcanza a materias curriculares, como por ejemplo, Didáctica de las prácticas psicomotrices I (2013), donde se explicitan los deportes “natación, atletismo, gimnasia” (2013); y, por otro lado, Didáctica de las prácticas sociomotrices I (2013), donde se nombran los deportes “hándbol, básquet, vóleibol, deportes alternativos” (2013).
A su vez, en ese diseño curricular se explica que “entre la diversidad de prácticas que hacen a su trayectoria, se encuentran las prácticas, sean psicomotrices y sociomotrices, siguiendo la clasificación que aporta la praxiología de Parlebas” y continúa definiendo “situaciones psicomotrices, correspondientes a aquellas situaciones en las cuales el participante interviene en solitario, sin interactuar con compañero o adversarios y situaciones sociomotrices, correspondientes a aquellas situaciones en las cuales el participante interactúa con los demás” (2013, p. 65).
No insistiremos en avanzar en esta temática praxiológica, dado que nos aleja de los objetivos de la indagación. Estrictamente, queremos señalar que en relación al contenido “las prácticas psicomotrices y sociomotrices” (2019, pp. 2-8), el programa no enuncia ni propone un tipo de práctica corporal específica ni las describe, aunque sí las apreciamos en el diseño curricular y las mencionamos en líneas más arriba, cuando citamos los deportes. Tampoco encontramos en ese programa correlato entre lo que se proyecta en la fundamentación con lo citado en el componente bibliografía.
Expresión corporal
El contenido “expresión corporal: conceptos, aplicaciones, programas” se distingue en el programa de México (2012, pp. 1-3), así como el de “expresión corporal y mímica”, en una unidad que propone actividades recreativas en el programa de Panamá (2018, pp. 1-10). Ambos pertenecen a instituciones universitarias. En ninguno se hace evidente su relación entre la fundamentación, el contenido y la bibliografía. Excepto que en el programa de Panamá el listado de la bibliografía referencia dos títulos de autorxs españolxs que desarrollan ese tema en unas pocas carillas. En esos textos se trabajan además otros tópicos, pero esos títulos no son específicos de la temática expresión corporal.
Una de las referencias mencionadas en el programa, De Febrer de los Ríos y Soler Vila[9] definen la expresión corporal como “la conjunción de dos elementos, el movimiento y el pensamiento, que permite que el primero sea canal de expresión de los pensamientos con una intencionalidad comunicativa” (2004, p. 115). Ninguno de los dos programas profundiza sobre esta práctica en la línea que proponen estas autoras. Estos libros se corresponden con aquellos manuales que enseñan a lxs profesorxs y licenciadxs en Educación Física a planificar una clase con personas mayores. Y la actividad expresión corporal se incluye entre las habilitadas para este grupo etario.
Corporeidad
Hallamos el concepto corporeidad en tres programas. En un programa que pertenece a un instituto de educación superior de una provincia de la República Argentina, el término se utiliza para dar cierre a una fundamentación que se argumenta desde la Psicogerontología, tal como la mostramos en el capítulo tres. Transcribimos esas líneas: “mediante las prácticas y la corporeidad el sujeto adquiere y conoce el cuidado del propio cuerpo en relación a su edad y cambios psicosomáticos que va teniendo” (2019, pp. 2-8). Encontramos que también se yuxtaponen ideas y no se trabaja la expresión como contenido temático, ni hallamos bibliografía que justifique su utilización.
En otro programa que también se localiza en un instituto superior de formación docente de la República Argentina, visualizamos este concepto en el componente contenidos: “la importancia social de la gimnasia: cuerpo-corporeidad y gimnasia”; “corporeidad y motricidad: conceptualizaciones, la construcción del ser corporal” (2020, pp. 1-4). Sin embargo, ni la fundamentación ni la bibliografía acompañan esta temática.
Inferimos que el uso que se hace en los programas del concepto corporeidad está relacionado con la intención de encontrar una expresión homóloga para el término cuerpo, antes que con su acepción epistemológica. Dicho de otro modo, corporeidad iguala a cuerpo, y este cuerpo o el cuerpo de lxs viejxs, en la mayoría de los programas, es pensado en su dimensión biológica/orgánica y no como construcción social.
La concepción que prima es la del cuerpo-máquina, como lo hemos señalado en capítulos anteriores.
Por último, volvemos a mencionar que un programa de una institución universitaria de Brasil incorpora dicho concepto en el título de la asignatura, y notamos que se verifica una relación consistente entre los ítems que lo componen: fundamentación, contenidos y bibliografía (2018, pp. 28-29). Tal como lo explicamos en el apartado que denominamos “En los títulos: tendencias o similitudes y diferencias”, expresamos que una perspectiva fenomenológica podría vislumbrarse en dicho programa.
Conclusiones del capítulo: una Educación Física mixturada entre lo gerontológico y lo escolar
La nueva revisión de los programas de asignaturas que aquí hemos presentado está caracterizada por reunir posturas, enfoques y métodos diferentes, incluso contradictorios y un tanto eclécticos. Interpretamos que se combinan concepciones de procedencia diversa, que apenas pueden ser conciliadas, si tenemos en cuenta los postulados teóricos de la Educación Física crítica y de la Gerontología del siglo XXI. En función de ello, un interrogante que nos planteamos es si la fuerza de las concepciones positivas que se vislumbran en algunas de las evidencias examinadas en este capítulo (por ejemplo, mitos, derechos humanos, educación de mayores, género) terminan echando por tierra la connotación negativa con la que aún se lee el tema de la vejez y el envejecimiento en las sociedades actuales. Llegado este punto, comentaremos que los programas de materias aquí estudiados no escapan a esa realidad.
Pusimos de manifiesto que los títulos que nominan cada programa son inespecíficos y fácilmente aplicables a otras propuestas de capacitación por fuera de la formación. Asimismo, reúnen conceptualizaciones obsoletas que rayan en la discriminación cuando aluden a la etapa de la vejez con la expresión tercera edad.
La dimensión pedagógica y educativa que caracteriza a nuestra disciplina se desdibuja, quedando solapada bajo el concepto de actividad física que no promueve concepciones acerca de la vejez y el envejecimiento acordes con las posibilidades reales de nuestro campo profesional. Podemos decir, a modo de ejemplo, que los enfoques de las prácticas psicomotricistas en la vejez refuerzan una concepción asistencialista y terapéutica en las prácticas de la Educación Física con personas mayores. Una vez dicho esto, consideramos que los programas de las materias aquí analizados tendencialmente reflejan algunas concepciones explicitadas por Molina, Ossa y Altuve (2009, pp. 66-70) para la Educación Física en América Latina. Estxs autorxs establecen que las siguientes corrientes son las que predominan: una alemana que responde al paradigma de la Ciencia del deporte; una francesa con su tendencia a la Praxiología motriz de impacto en España y la corriente de Jean Le Boulch, llamada “Hacia una ciencia del movimiento humano”; una que representa la cultura socialista, caracterizada por el paradigma de la cultura física; una norteamericana y su tendencia del fitness y el alto rendimiento. A su vez, proponen que se construya una Educación Física alternativa, que responda a los intereses de todxs lxs latinoamericanxs. Queremos expresar que cuando estudiamos las referencias bajo el título “En la bibliografía: temas, textos, autorxs”, confirmamos que la difusión de la evidencia estudiada se condice con las tendencias que nutren los enfoques de la Educación Física en la región, inspirándose en literatura extranjera que ha sido traducida al castellano.
Entendiendo que el currículum es una instancia de prescripción no neutral que realizan lxs docentes a nivel institucional, consideramos que en las argumentaciones seleccionadas y escogidas para justificar los programas analizados percibimos una traslación mecánica y acrítica de algunos contenidos relacionados con el currículum de una Educación Física escolar. Inferimos que los hallazgos aquí presentados podrían evidenciar las múltiples inscripciones institucionales que portan en sus trayectorias lxs docentes a cargo de las asignaturas. Estas se expresan en los diferentes matices conceptuales que hemos analizado, los cuales a veces se leen en una tendencia naturalizada y, otras veces, en un proceso más reflexivo. De este modo, se intenta articular lo planteado en el diseño curricular de la formación docente con la temática gerontológica y las producciones de lxs docentes; muchas veces se terminan plasmando en función de las propias concepciones que ellxs portan y que consideran válido para su propuesta. Pero entendemos que gran parte de los hallazgos o matices aquí presentados no estarían en conexión con los debates actuales en el campo de la Gerontología del siglo XXI.
- Disponible en https://cutt.ly/rAg0FCR↵
- Aquellxs lectorxs interesadxs podrán leer nuestra crítica frente a dichos postulados en el artículo de Di Domizio, D. (2007). “Otro enfoque para una educación física gerontológica”. Ver bibliografía.↵
- Envejecer, pero nunca ser viejo: realidades, mitos y distorsiones del movimiento antiedad. La traducción del título es nuestra.↵
- Las mujeres y el envejecimiento: Nuevas investigaciones. La traducción del título es nuestra.↵
- Sugerimos a lxs lectorxs ampliar con la lectura del texto de Amadasi y Cicciari (2019). “La capacidad de aprender en las personas mayores”. Ver bibliografía.↵
- El newcom es una adaptación del vóleibol para las personas mayores. Incluye como modificación el hecho de que la pelota no se golpea una vez que entra en contacto con el cuerpo, sino que se la atrapa y se la lanza por arriba de la red.↵
- Resolución N. º 2432/09. Se puede consultar en el sitio de la Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires (Argentina). Recuperado de https://cutt.ly/YAg2od8↵
- Diseño Curricular Jurisdiccional. Resolución N.° 503/2013. Se puede consultar en el sitio del Instituto Superior de Formación Docente N° 810. Provincia del Chubut (Argentina). Recuperado de https://cutt.ly/eAg2sit↵
- Cuerpo, dinamismo y vejez. Barcelona: Editorial Inde.↵






