¿Un sendero de transición
hacia un cambio estructural?
Alberto Enrique Pérez
Introducción
El tiempo que nos toca vivir quedará grabado en la memoria colectiva por la pandemia de enfermedad por coronavirus (COVID-19). Esta crisis sanitaria impactó profundamente en el campo económico-social a nivel global. Nuestra región, América Latina y el Caribe, resultó una de las más golpeadas ya que la pandemia transparentó un escenario socioeconómico donde la crisis presenta un anclaje de tipo estructural. Es que el modelo de acumulación[1] propuesto por el Estado capitalista en sus distintas variantes muestra su irremediable agotamiento.
En el contexto descripto, las manifestaciones de la crisis socioeconómica tensionan de manera diferente según las distintas realidades nacionales. En tal sentido, la Argentina soporta la agresión viral en un escenario dominado por la recesión, la inflación, la desocupación, la pobreza y un alto endeudamiento externo.
La hipótesis de la que partimos es que la matriz del modo de producción en nuestro país, si bien se observan diferencias en el campo de las herramientas macroeconómicas, en términos estructurales no ha sido modificada en el periodo en estudio.
En este escenario, la Economía Social y Solidaria (esys) se constituye en una de las respuestas colectivas más amplias ante la creciente desigualdad y precarización social, agravamiento de los problemas socioambientales y crisis económicas recurrentes.
En términos generales, un escenario de crisis civilizatoria como la causada por la COVID-19 puede ser leído como un espacio de incertidumbre hacia el futuro inmediato. Esta coyuntura nos interpela y nos invita a discutir la lógica económica sobre la que se cimenta el modo de producción hegemónico a nivel global, y en particular en nuestro país.
En tal contexto, se habilitan disímiles miradas desde el pensamiento sustentado en el campo conceptual de la economía política. Y es desde esta matriz teórica desde la cual se pretende analizar la potencialidad de lo que se ha dado en llamar esys para convertirse en el germen coyuntural y transitivo en pos de una sociedad alternativa al capitalismo.
En tal sentido, aparecen aquellos que sostienen la aptitud implícita en esta forma de organizar la producción, intercambio y consumo de los bienes y servicios necesarios para la reproducción cotidiana en términos de transitar hacia otro mundo.
Por otro lado, aparecen los que sostienen que la esys es simplemente producto de una situación coyuntural en la cual el sistema hegemónico permite estos espacios contestarios con el objetivo de aliviar los efectos de la crisis, pero sin poner en riesgo la matriz estructural del sistema.
De tal manera, este artículo propone una mirada vinculada a este fenómeno popular en la Argentina de los últimos 20 años, y su facultad para propiciar un espacio de transición hacia una sociedad justa y equitativa.
Nos acercamos al contexto histórico, político, social y económico. El escenario nacional en los últimos veinte años, una mirada desde el marco conceptual de la economía política
La actividad económica del ser humano está enraizada a su condición social y colectiva. No hay economía sin sociedad. En función de esto, la ciencia económica es una ciencia social, por lo cual su mirada no es aséptica; es una ciencia que refleja las relaciones entre las personas.
La economía política se ocupa del estudio de las leyes que rigen los procesos relativos a la producción, la distribución y el consumo de los bienes elaborados por una sociedad.
Ahora bien, los fenómenos sociales son históricos en el sentido de que son transitorios, perecederos. Así, las maneras en que una sociedad desarrolla los procesos vitales de producir, distribuir y consumir cambian con las distintas épocas históricas. Estas formas históricas de los procesos sociales pueden modificarse por la acción humana. Desde este punto de vista, el conocimiento económico o social puede provocar resultados importantes sobre la acción transformadora, orientarla, delimitarla.
En nuestro país, el análisis del contenido de la política pública desde los años 90 del siglo xx hasta la actualidad nos remite a dos modelos de acumulación del Estado capitalista: el neoliberal y el neodesarrollista.
A fin de argumentar la hipótesis propuesta, esto es, que la matriz del modo de producción en nuestro país, a pesar de observarse diferencias en el campo de las herramientas macroeconómicas, en términos estructurales no ha sido modificada en el periodo en estudio, se presenta un breve resumen de las rupturas y continuidades de la política económica desarrollada por los administradores del Estado capitalista.
Neoliberalismo
El proceso de globalización reconoce su anclaje teórico en los postulados básicos del neoliberalismo. Así, la absoluta libertad de los mercados, funcional a la libre circulación de las mercaderías, y también la desregulación financiera con su correspondiente liberalización en la circulación del capital se transforman en verdades irrefutables. Además, la flexibilización de las relaciones laborales que condujo al debilitamiento de las organizaciones de los trabajadores conjuntamente con la posibilidad de la apropiación privada de los recursos naturales, en función de leyes de promoción de inversiones extranjeras que le permearon al sector empresarial el usufructo no solo de las ganancias, sino también de la renta de estos, se transformó en el escenario soñado en virtud de la acumulación del capital.
El gran aumento de las ganancias de las empresas trasnacionales proviene de una disminución de los salarios y de la renta de los recursos naturales a nivel mundial. La globalización de la economía mundial fue una respuesta a los bajos niveles de la masa de ganancia y de la tasa de ganancia en la década del setenta y hasta mediados de la década del ochenta. En las últimas décadas, las elevadas ganancias de las grandes empresas trasnacionales productoras de bienes y servicios fueron el resultado de la globalización actual y del neoliberalismo en la economía mundial (Caputo, 2012: 42).
Su impacto en la Argentina
Así, en el contexto descripto, comenzó a delinearse una nueva política económica en total sintonía con los postulados del consenso de Washington[2].
La Argentina encaró un muy amplio esfuerzo de reforma económica al comienzo de los años noventa. Además del establecimiento de la convertibilidad, ese proceso involucró también la privatización de numerosas empresas de propiedad estatal, así como la concesión de servicios públicos a proveedores privados, una profunda apertura financiera y comercial, igual tratamiento al capital extranjero y al de origen local, y la desregulación de diversos mercados internos ( Damill et al., 2002: 12).
La arquitectura jurídica que permitió la acumulación de poder en el Ejecutivo se cimentó a partir de la sanción de dos leyes, entre agosto y septiembre de 1989, a saber: Ley de Reforma del Estado y Ley de Emergencia Económica.
La Ley de Emergencia Económica, estaba destinada a eliminar la variada gama de subsidios, reintegros impositivos y distintas transferencias implementadas por el sector público, mientras que la Ley de Reforma del Estado, dispuso la intervención de las empresas estatales, fijando el cronograma y los criterios para la transferencia de los activos públicos al sector privado, entre los que encontraba la conversión de deuda externa[3] (Basualdo, 2001:59).
Los ejes de la profundización del modelo
Una vez consolidado el marco jurídico, se debía avanzar sobre los ejes fundamentales que sustentarían el escenario de profundización del modelo.
El proceso de ajuste estructural tuvo en las privatizaciones un eje central pero, […] incluyó otros aspectos importantes: el achicamiento del Estado […] la reestructuración de las relaciones capital-trabajo […] la apertura masiva e indiscriminada de la economía al mercado mundial […]. El otro rasgo sustantivo de este paquete reformador lo constituyó el esquema monetario establecido mediante la Ley de Convertibilidad, que al disponer la equivalencia entre 1 peso y 1 dólar, implicó la subordinación de la divisa nacional a la estadounidense y una fenomenal apreciación del tipo de cambio (Boron y Thwaites Rey, 2004: 114).
Otro aspecto de meridiana importancia para la evolución del proceso de ajuste se emparentaba con la reanudación de vínculos con el conjunto de acreedores externos. En ese sentido operó el ingreso al Plan Brady. Así, según Basualdo (2001):
Mediante este plan se salda el capital y los intereses adeudados por el sector público y se establece un cronograma de pagos que les garantiza a los acreedores externos que no se repetirán en el futuro los incumplimientos de la década de los ochenta. A partir de allí, se accede nuevamente, en el marco de una acentuada liquidez internacional, a un abundante endeudamiento externo que se incrementa significativamente impulsado tanto por el sector público como por el propio sector privado (Basualdo, 2001: 60).
Fue recién a partir de marzo de 1991, en el marco de las negociaciones con los acreedores que derivaron en la firma del Plan Brady en 1992, cuando el gobierno logró articular la política de estabilización con la de reforma estructural (Forcinito, 2009: 51).
De esta manera, se puede entender, de manera general, que el proceso de ajuste estructural (con las privatizaciones como estandarte), la Ley de Convertibilidad[4] y el Plan Brady son los ejes centrales de la política económica de la década “larga” del 90 (1989-2001).
En términos sociales, el balance de esta etapa es altamente deficitario. En función de variables tales como empleo, distribución del ingreso, pobreza y salario real, los índices muestran una profundización de los problemas acarreados desde la instalación del modelo. Los gráficos siguientes obtenidos de Nahon (2010) reflejan tal situación:
Gráfico 1. Tasa de subocupación y desocupación. Total aglomerados (1991-2005)
Fuente: CENDA, El trabajo en Argentina. Condiciones y perspectivas.
Gráfico 2. Coeficiente de Gini e incidencia de la pobreza. Gran Buenos Aires (1974-2003)
Fuente: Beccaria y González (2005). Impacto de la dinámica del mercado de trabajo sobre la distribución del ingreso y la pobreza. Cuarta Jornada sobre Mercado de Trabajo y Equidad en Argentina, UNGS.
Gráfico 3. Evolución del salario promedio real (índice octubre 01=100). Gran Buenos Aires, 1974-2005
Fuente: CENDA, El trabajo en Argentina. Condiciones y perspectivas.
Así, según Lattuada et al. (2012), en diciembre del 2001 se cerró un periodo en el cual la política económica desplegada generó un fenomenal proceso de concentración económica en los bancos y las finanzas, que se expresó también en la quiebra de las empresas nacionales, la desocupación masiva, el endeudamiento de productores y productoras, y la liquidación de las economías regionales.
Para finalizar el modelo de valorización financiera, se puede decir, siguiendo a Aruguete y Basualdo (2007), que en 25 años se afianzó un patrón de acumulación que provocó una profunda caída de la industria sustentándose en el sector servicios, con preponderancia de las actividades financieras, y que agudizó un sostenido proceso de endeudamiento externo y fuga de capitales.
Los resultados económicos de esta etapa, que arranca con la dictadura militar son elocuentes. Entre 1974 y 1999, en 25 años, el pbi argentino creció un 55 %, el PBI industrial sólo un 10 % y el PBI per cápita permaneció estancado. Por otra parte, la deuda externa aumentó de 8000 millones de dólares a 170 mil millones de 1975 al 2002 y la diferencia entre el 10 % de la población de mayores ingresos y el 10 % de la población de menores ingresos se agrandó 40 veces en el mismo período. Si a esto lo agregamos que entre el 2000 y el 2002, en plena crisis, el pbi cayó otro 16 %, podemos darnos una idea de lo negativo que resultó este período (Rapoport, 2009: 16).
A partir del contexto socioeconómico descripto, a fines del año 2001 se agudizaron los problemas sociales. El impacto de las medidas en el campo de la macroeconomía cristalizó en la expulsión de trabajadores y trabajadoras del mercado laboral. Tal situación se evidenció en los distintos sectores de la economía argentina.
Neodesarrollismo
La crisis de la ortodoxia convencional, encarnada por el neoliberalismo, brindó el escenario para la instalación de un modelo de acumulación anclado en el sustento teórico del neodesarrollismo.
En general, los ejes sobre los que se desarrolla la estrategia neodesarrollista son: la administración del tipo de cambio como instrumento capaz de estimular el crecimiento económico con desarrollo industrial; la conservación del equilibrio fiscal, para evitar así el endeudamiento, lo que contribuye de manera decisiva al fortalecimiento de las capacidades del Estado y a garantizar la independencia de su política económica; y la intervención del Estado en la economía. Si bien el neodesarrollismo reivindica la intervención estatal en la economía, denostada por la ortodoxia convencional, reconoce también un rol para el Estado más acotado que el que le asignaba el desarrollismo clásico. Una estrategia desarrollista para la etapa actual concibe nuevamente al Estado como agente promotor del ahorro y la inversión, pero, a diferencia del pasado, este comparte su papel con un sector privado capaz de asumir un protagonismo inversor.
Su impacto en la Argentina
Siguiendo a Varesi (2011), el modelo posconvertibilidad se estructura a partir de seis políticas centrales: la devaluación, la implementación de retenciones a las exportaciones, la pesificación asimétrica de la deuda privada, el salvataje al capital financiero, el default, y el congelamiento y la renegociación de tarifas.
Estas políticas fundacionales de la posconvertibilidad fueron dando lugar a un nuevo modelo de acumulación que presenta rupturas y continuidades respecto del modelo de los 90, evidenciando cambios en la correlación de fuerzas entre fracciones de clase, en cuanto definió un reparto diferencial de cargas y beneficios. Así, la fracción productivo-exportadora del capital emergió fortalecida frente a las fracciones del capital financiero y la fracción de servicios públicos, los cuales constituían el núcleo de principales beneficiarios del modelo anterior.
El año 2008 marcó el comienzo de una etapa de cambios en la marcha del modelo de acumulación. Tales cambios estuvieron ligados a situaciones coyunturales que convergieron y los desencadenaron. Así, una medida de política económica interna, esto es, la Resolución 125, que modificó el régimen de retenciones vigente, se acopló a los inicios de una nueva crisis mundial en el contexto del capitalismo globalizado.
En conclusión, siguiendo a Cantamutto y Costantino (2016), los cambios más importantes del modelo de acumulación posconvertibilidad no se ubicaron a nivel estructural. En tal sentido, tres grandes políticas estructurales heredadas del modelo precedente se mantendrían intactas, esto es, la reforma financiera, la reforma del Estado y la desregulación económica. Sí se produjeron tales cambios en las políticas macroeconómicas. Entre ellas podemos mencionar: la recuperación de las políticas cambiaria y monetaria que se transforman en sostenedoras del superávit comercial y la baja de las tasas de interés; una política fiscal sustentada en la creación de derechos de exportación, como así también en el aumento de recaudación del Impuesto al Valor Agregado (iva) y el impuesto a las ganancias, que, en conjunto, generan el superávit fiscal.
La vuelta del neoliberalismo en su versión ceocrática
Tras cuatro años (2015-2019) de profundización de la política económica sostenida bajo el paraguas ideológico del neoliberalismo, los indicadores económicos y sociales trazaron un escenario de crisis generalizada.
Los siguientes indicadores macroeconómicos (Amico, 2020) dan cuenta del panorama descripto.
Gráfico 4. Principales resultados macroeconómicos 2015-2019
Fuente: INDEC.
Nota: para 2019 se tomó el promedio de los primeros dos trimestres.
El gráfico 4 muestra en general una caída del Producto Bruto Interno (pbi), que es mayor si se abarca todo el año 2019, caída del consumo y un derrumbe absoluto de la inversión (fbcf: formación bruta de capital fijo).
Gráfico 5. Salarios e inflación (variación % anual)
Fuente: INDEC.
Se puede observar en el gráfico precedente que, a mediados del 2019, el salario real medio del sector privado formal era 14 % inferior al de diciembre de 2015.
En términos generales, y siguiendo a Amico (2020):
Toda la etapa 2015-2019, que el presidente Macri se animó a denominar como de “crecimiento invisible”, dejó como resultado que el pib argentino en 2019 será alrededor de 5% menor al de 2015. Según datos del bcra, el tipo de cambio real (promedio mensual) en noviembre de 2019 fue 47% más alto que en diciembre de 2015, mientras los salarios reales del sector privado registrado cayeron cerca de 11% en el mismo lapso. La tasa de inflación promedio del periodo 2016-2019 fue cercana al 40% anual, mientras en el último tramo de la fase “populista” (2011-2015), supuestamente caracterizado por el “descontrol fiscal” y la “emisión desenfrenada”, la inflación promedio de cada año fue 25%. Finalmente, el pib por habitante en 2018 resultó 5% inferior al de 2015, 7,7% inferior al máximo de 2011 y casi 2% menor al de 2008. En ese lapso de evidente retroceso económico y social, la deuda pública en moneda extranjera se multiplicó más que por dos.
Sobre llovido, mojado; la tormenta perfecta. En el marco estructural, irrumpe la coyuntura sanitaria: la COVID-19
En este escenario, en diciembre de 2019 asumió el gobierno la fórmula que se había impuesto en las elecciones generales del mismo año: Alberto Fernández y Cristina Fernández. Es la vuelta al escenario del poder político del proyecto neodesarrollista.
Tras poco tiempo de ejercicio del mandato constitucional del nuevo gobierno, se desató en el mundo la brutal crisis sanitaria (COVID-19). El impacto de este flagelo mundial sobre las economías de todos los países ha sido notable. En el caso particular de la Argentina, la agresión viral se manifestó en un escenario dominado por la recesión, la inflación, la desocupación, la pobreza y un alto endeudamiento externo.
En 2020 la economía de la Argentina cayó por tercer año consecutivo. Este desempeño se debió al impacto de la crisis de la pandemia de la enfermedad por coronavirus (COVID-19), que repercutió negativamente en el consumo privado, la inversión y las exportaciones. De esta manera, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (indec) de diciembre del 2020, se puede constatar:
- La estimación preliminar del pib, en el tercer trimestre de 2020, muestra una caída de 10,2 % con relación al mismo periodo del año anterior.
- La evolución macroeconómica del tercer trimestre de 2020 determinó, de acuerdo con las estimaciones preliminares, una variación en la oferta global, medida a precios de 2004, de -12,6 % con respecto al mismo periodo del año anterior, debido a la baja de 10,2 % del pib y a la variación de -22 % en las importaciones de bienes y servicios reales.
- En la demanda global, se observó una disminución de 10,3 % en la formación bruta de capital fijo, el consumo privado cayó 14,7 %, el consumo público descendió 6,5 % y las exportaciones de bienes y servicios reales registraron un descenso de 17 %.
Con la misma tendencia negativa, se expresan índices asociados a cuestiones sociales de enorme trascendencia. Así, el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa):
- La tasa de pobreza en personas (tercer trimestre de 2020) es de 38,9 %.
- La inflación: variación interanual del Índice de Precios al Consumidor (ipc) (a febrero de 2021) es de 40,7 %.
- La tasa de desempleo (tercer trimestre de 2020) es de 11,7 %.
En definitiva, la crisis sanitaria profundizó los problemas estructurales de la economía en nuestro país (y en el mundo). Es que la matriz del modo de producción en nuestro país, si bien sí se observan diferencias en el campo de las herramientas macroeconómicas, en términos estructurales no ha sido modificada.
¿Y si nos animamos a pensar transiciones hacia alternativas sistémicas? La economía social y solidaria (esys)
En virtud de las consecuencias estructurales generadas por el modo de organizar los procesos de producción, distribución y consumo de los bienes materiales que necesitamos para nuestra reproducción cotidiana, se presenta como condición acuciante interpelarnos sobre la posibilidad de transitar caminos alternativos que nos conduzcan a una sociedad más equitativa.
En este escenario, la esys se constituye en una de las respuestas colectivas más amplias a la globalización de creciente desigualdad y precarización social, agravamiento de los problemas socioambientales y crisis económicas recurrentes.
La pregunta que surge en función del análisis propuesto es: ¿cuál es la potencialidad de la economía social y solidaria (esys) para convertirse en el germen coyuntural y transitivo en pos de una sociedad alternativa al capitalismo?
¿De qué hablamos al referirnos a la esys? Su matriz teórica
En principio, es necesario conceptualizar la esys. En tal sentido, según Coraggio (2011):
Entendemos por economía el sistema de instituciones, valores y prácticas que se da en una sociedad, para que sus miembros y la sociedad toda se ubiquen en la división social del trabajo global, organizando la producción, distribución, circulación y consumo de bienes y servicios a fin de realizar el metabolismo socio-natural (intercambio de energía entre los hombres en sociedad y el resto de la naturaleza) de modo de satisfacer de la mejor manera posible (reproducción ampliada de la vida en cada momento histórico) las necesidades y deseos legítimos de todos los miembros de esa sociedad (incluyendo las generaciones futuras).
Está claro que adoptamos una categoría propia de, en términos de Polanyi, la economía sustantiva. En tal sentido, el análisis sintético de la obra sustantiva de Karl Polanyi, esto es, La gran transformación (2013), aporta luces a la lógica de la esys.
La gran transformación (Karl Polanyi)
Es un libro de exuberante fertilidad interdisciplinaria. Así, en el marco de aportes provenientes de la historia, la antropología, la economía, la política, elabora una serie de proposiciones claves que sustentan la argumentación central de su propuesta, esto es, la visión acabada de que la institución mercado autorregulado es una utopía.
De esta manera, el desandar el camino de la sociedad europea del siglo xix, donde se engendra tal utopía, le permite a Polanyi avanzar sobre el intento de comprensión de los acontecimientos radicales en que desembocó tal empresa en las primeras décadas del siglo xx. Su agudo análisis tiene un norte principal en las instituciones sociales, y su posterior colapso, sobre las que se erigió dicha civilización: sistema del balance del poder, patrón oro internacional, mercado autorregulado y el Estado liberal.
La preeminencia de “lo económico” sobre el resto de las relaciones sociales marcó de manera singular este momento histórico. Sin embargo, en la visión de Polanyi, el mercado como único asignador de recursos y, en su nombre la ganancia, no había tenido la trascendencia y el papel rector que ahora asumía. Por el contrario, la economía siempre había estado “incrustada” en la sociedad.
Es entonces en el contexto de este principio en el que la economía intenta ser vista como “desarraigada” de la sociedad. Esto implica la sumisión del resto de las esferas sociales a lo económico. Es tiempo de la Revolución Industrial. La aparición de la máquina y su impacto sobre la sociedad comercial. Es tiempo de una nueva forma de organizar el sistema de producción y distribución de bienes materiales. Es tiempo de nuevas relaciones sociales, esto es, el dueño de los medios de producción y el dueño de la fuerza de trabajo. Todo es mercancía. El objetivo se asienta en la valorización y posterior acumulación del capital. De tal manera, la lógica de la reproducción simple propia de la sociedad precapitalista da paso a la lógica de la ganancia. En este nuevo orden, es condición sine qua non el libre movimiento del sistema, sin interferencias. Es el orden natural, es la sociedad de mercado.
Ahora sí el escenario está listo para aceptar sin más la sujeción de las mercaderías ficticias, esto es, la mano de obra, la tierra y el dinero, a las reglas de la oferta y la demanda. Pero, ni la mano de obra, ni la tierra, ni el dinero se presentan en términos reales como mercancías. Tras el concepto de “mano de obra”, hay un ser humano que no ha sido engendrado para ser mercancía; tras la categoría de tierra, aparece la naturaleza. Esta no ha sido concebida para su expoliación. En aras de la acumulación del capital, su matriz mercantil conduciría a perder este recurso a aquel que no pueda comprarlo. De esta manera, pierde su sustento, además de su hábitat natural y cultural. Debemos agregar a este análisis de Polanyi, en la actualidad, la degradación ambiental conducida por el adn del sistema descripto por este autor. El dinero, tratado como mercancía y regido por el patrón oro, conduciría a situaciones de anarquía para las empresas.
No hay duda que los mercados de mano de obra, tierra y dinero son esenciales para una economía de mercado. Pero ninguna sociedad podría soportar los efectos de tal sistema de ficciones burdas, ni siquiera por muy breve tiempo, si su sustancia humana y natural, al igual que su organización empresarial, no estuviesen protegidas contra los excesos de este molino satánico (Polanyi, 2003: 123-124).
Tal estado de situación disparó la necesidad social de poner en marcha mecanismos defensivos. De esta manera, en las primeras décadas del siglo xx, se desmoronaron las instituciones fundantes de la sociedad de mercado. Ahora bien, en el análisis de Polanyi, se destaca un enorme contenido social. La cuestión del mantenimiento de la libertad se torna central. Claro está que el sentido dado al término “libertad” tiene un alcance mucho más amplio que el que le asignan los aduladores del sistema liberal. El concepto de “libertad” debe ser pensado en el marco de una sociedad compleja. La posibilidad de renunciar a la libertad del hombre se traduce en el ascenso del fascismo como consecuencia del dogma liberal de impedir cualquier intento de planeación.
En tal sentido, parecería quedar encorsetado en la posibilidad de interpretación liberal de la libertad, es decir, negando la realidad social, o en la interpretación fascista, aceptando la realidad social y negando la libertad.
Sin embargo, el final de su argumento parece apostar a un socialismo humanitario que serviría de guía a una sociedad mejor:
La aceptación tranquila de la realidad de la sociedad provee al hombre de un valor indomable y del vigor necesario para eliminar toda la injusticia y la falta de libertad eliminables. Mientras permanezca fiel a su tarea de crear una libertad más abundante para todos, no tendrá que temer que el poder o la planeación se vuelvan en su contra y destruyan la libertad que está construyendo con sus instrumentos. Éste es el significado de la libertad en una sociedad compleja, el que nos da toda la certeza que necesitamos (Polanyi, 2003: 320-321).
Considero que el análisis de la obra de Polanyi es valioso en función de su aporte teórico para una explicación sui géneris de la utopía del mercado autorregulado. El análisis institucional y la trascendencia del patrón oro como mecanismo posibilitador del mercado internacional y su posterior abandono a partir del necesario intervencionismo se parecen mucho al nacimiento y posterior caída del programa de convertibilidad en Argentina. Además, la descripción de las sociedades anteriores al capitalismo basada en una concepción antropológica diametral con respecto al homo economicus permite encontrar procesos de organización económica sustentados en principios tales como la reciprocidad, la redistribución y el hogar. En estos la estructura de producción y distribución se halla arraigada en la estructura social. Tales procesos demuestran la posibilidad de entender lo económico como un eslabón más de lo social y no como su principio organizador.
Sobre estos pilares teóricos, se construye el proyecto alternativo al sistema hegemónico, esto es, la esys.
La disputa de la esys en términos teóricos y prácticos
En la Argentina, tras el colapso económico, político y social de fines del año 2001, se profundizó la precarización de las condiciones sociales y se tendió a la fragmentación de los vínculos sociales.
Frente a este contexto, emergieron organizaciones sociales que desplegaron formas de economía alternativa en procura de sostener su reproducción. Así, desde mercados de comercialización bajo la forma del trueque hasta empresas recuperadas por sus trabajadores se desplegaron por todo el territorio nacional. Las ferias populares, los emprendimientos productivos, así como las formas más organizadas en términos jurídicos, esto es, cooperativas y mutuales, se hicieron parte constitutiva del escenario cotidiano.
Tras las crisis cíclicas del sistema dominante, propias de su dinámica estructural, que reproducen las condiciones sociales descriptas, es necesario interpelarnos en virtud de encontrar fundamentos teóricos y prácticos que permitan sostener estas experiencias del campo popular como un camino de transición hacia otra manera de organizar los procesos de producción, distribución y consumo de los bienes.
La disputa de la esys en términos teóricos
A partir de la definición conceptual de la esys adoptada, en el marco de la economía sustantiva, aparecen valores sobre los cuales se sostiene que la diferencian del sistema dominante. En principio, debemos entenderla como una manera distinta de generar valor, donde priman estos principios alternativos, y no como la simple adopción de estrategias por parte de los sectores más vulnerados por la dinámica hegemónica para paliar coyunturas sociales adversas. No se busca una maqueta del sistema dominante. La aspiración es de mutación social. La transición hacia una manera de organizar el tejido social cimentado en la cooperación solidaria por encima de la competencia; una forma de producir que priorice el respeto por la naturaleza y el respeto por la diversidad cultural; la proliferación de procesos asociativos y autogestivos; la redistribución equitativa de los excedentes; el acceso a los recursos por parte de todos/as los/as trabajadores/as.
La defensa y puesta en práctica de estos principios rectores constituyen condiciones necesarias para diferenciarse de la economía hegemónica. En cuanto hablamos de una propuesta alternativa, está claro que debemos diferenciarla de las lógicas implícitas que guían los procesos de producción, distribución y consumo de bienes en el sistema dominante. Además, es trascendente entender que las formas de organizar las relaciones económicas pueden ser modificadas por la acción consiente de los seres humanos.
La disputa de la esys en términos prácticos
Esta disputa se sitúa en el terreno de lo tangible, pero también en el ámbito de lo intangible.
Desde el ámbito de lo intangible, la disputa debe darse con el sentido común naturalizado sobre las relaciones sociales que dominan las prácticas del capitalismo. Algunos ejemplos en tal sentido. El hecho de haber naturalizado procesos de producción donde las relaciones sociales se estructuran bajo el paraguas de la competencia, y cuyo objetivo es la búsqueda del interés individual, parece adquirir dimensión de indiscutible. Pues ahí es donde la cooperación solidaria como principio de la esys se debe transmitir a partir del ejemplo en el campo de la dimensión práctica. También en el ámbito del modo de producción capitalista, se destaca la lógica del extractivismo que permita obtener el mayor lucro posible en el menor tiempo. Los recursos naturales son expoliados tras este objetivo. Frente a este escenario donde predomina una visión cortoplacista en el marco de un pensamiento simplista, la disputa se debe dar enarbolando el principio de la responsabilidad social en la producción respecto de las necesidades de todos y al cuidado de la naturaleza. Este desafío implica transitar el pensamiento complejo y entender la naturaleza como un sistema; el consumo desenfrenado y portador de estatus social propio de las relaciones sociales del capitalismo se debe disputar desde el principio de la responsabilidad en el consumo, esto es, consumir lo suficiente como oposición al consumismo.
En definitiva, se trata de disputar y desnaturalizar prácticas contrarias a la condición humana, con el objetivo instituyente de instalar un nuevo sentido común de relaciones sociales basadas en los principios de la esys.
Desde el ámbito de lo tangible, la disputa se dará encontrando formas de organización económica que, desde el respeto por las lógicas de esta economía alternativa, permita la reproducción ampliada de la vida de los/as trabajadores/as de la esys. Si este objetivo cristaliza, debemos pensar sobre su sentido emancipador. De tal manera, si bien estas formas alternativas se materializan en las entrañas de un sistema hostil, permiten a los/as trabajadores/as de la esys resolver sus problemas de reproducción cotidiana. Además, lo logran en escenarios de disputa contra la lógica hegemónica.
En tal sentido, la dimensión territorial cobra trascendencia. La esys debe encontrar en el territorio su lugar de anclaje. El territorio concebido más allá del concepto geográfico. El territorio como construcción social. En él, múltiples actores públicos y privados fortalecen identidades locales, construyen cooperación y solidaridad, disputan renta con los actores del sistema hegemónico, etc.
Una experiencia enriquecedora. El proyecto “La ciudad y su feria” en Villa Mercedes (San Luis)
En virtud de la importancia asignada a la dinámica territorial, se comparte la siguiente experiencia.
Corría el año 2017. El proyecto neoliberal hacía estragos en el tejido social de nuestro país. En ese contexto, la provincia de San Luis, y en particular la ciudad de Villa Mercedes, acusaba recibo de la situación de crisis a nivel nacional. De tal manera, la condición laboral de muchos/as trabajadores/as de los distintos sectores de la economía local se precarizaba y, en el peor de los casos, se perdía.
Ante esta realidad, la universidad no podía ni debía estar ausente. Así, con las herramientas que nos brinda la academia, mediados por el proyecto “La ciudad y su feria. Una propuesta de autogestión en la localidad de Villa Mercedes, San Luis”, en el marco de la Tercera Convocatoria Nacional a la Presentación de Proyectos sobre Cooperativismo y Economía Social en la Universidad por parte del Ministerio de Educación de la Nación, a través de la Secretaría de Políticas Universitarias (spu), y en articulación con la Municipalidad de Villa Mercedes, a través de la Secretaría de Desarrollo Sustentable y la Facultad de Ciencias Económicas, Jurídicas y Sociales (fcejs) de la Universidad Nacional de San Luis (unsl), nos propusimos aportar a la consecución de propuestas alternativas que brindaran posibles soluciones a los sectores vulnerables a la realidad descripta.
Actividades previas a la ejecución del proyecto
A partir de mediados del año 2017, el equipo de trabajo[5] comenzó a delinear las estrategias pertinentes para el desarrollo del proyecto. En este sentido, se llevaron a cabo una serie de reuniones con autoridades municipales vinculadas al fortalecimiento de la relación interinstitucional. En virtud de la inexistencia de un marco regulatorio para la economía social y solidaria, se planteó la posibilidad de conformar un espacio interdisciplinario tendiente a la elaboración de un proyecto participativo de ordenanza.
En este marco se organizaron, en conjunto con la Municipalidad y el Concejo Deliberante, dos Foros con participación activa de trabajadores/as de la economía social. El objetivo central fue otorgar voz al sector involucrado con el fin de recabar información actualizada tendiente a la formulación del proyecto de ordenanza.
En diciembre de 2017, el Concejo Deliberante de la ciudad de Villa Mercedes aprobó por unanimidad la Ordenanza 860/17 “Promoción y Desarrollo de la Economía Social y Solidaria”. Cabe mencionar la participación activa del equipo de trabajo en la elaboración de este instrumento legal como parte del acuerdo interinstitucional.
Es necesario explicitar que desde el equipo de trabajo se decidió como paso previo al cumplimiento de los objetivos propuestos en el plan de actividades del proyecto “La ciudad y su feria” colaborar en la construcción del marco legal mencionado habida cuenta de su importancia en la consecución de los objetivos. En virtud de ello, se reformuló el cronograma de ejecución estableciendo como fecha de inicio marzo del año 2018.
Reunión inicial con los trabajadores y trabajadoras de la esys
Las actividades desarrolladas en este primer encuentro se sintetizan a continuación.
Como primera instancia se dio la presentación del proyecto y sus integrantes, lo cual se llevó a cabo en las instalaciones del centro comercial a cielo abierto cedidas por el Municipio a tal fin. Consistió en una reunión de carácter informal de la cual participaron alrededor de 40 trabajadores/as convocadas por la Municipalidad en el contexto de su participación en la experiencia de la feria itinerante. Los ejes desarrollados se describen a continuación:
- Plantear nuestra concepción de universidad ligada al pueblo. Una universidad que se comprometa en la compleja trama social que participa, contribuyendo en la solución de sus problemas complejos, impulsando su cultura y favoreciendo la construcción de una sociedad justa y equitativa. Esto, en el marco de la idea del diálogo de saberes que constituye un aprendizaje mutuo. Este busca promover la construcción social del conocimiento mediante el intercambio de ideas, sentires, imágenes, creencias, nociones, conceptos, prácticas, historias, deseos, vivencias y emociones. De tal manera, rompe con la idea de la extensión universitaria como llevar el conocimiento universitario a la sociedad, “extender” la presencia de la universidad en la sociedad y relacionarla íntimamente con el pueblo.
- Propuesta de trabajo. Propiciar talleres participativos tendientes a generar instancias de construcción de conocimiento para el fortalecimiento de las capacidades técnicas y de autogestión, en el marco del paradigma de la esys: taller de es y asociativismo; taller de formas jurídicas; y talleres a partir de la encuesta. En principio, se pensó en los dos primeros talleres nombrados como constitutivos necesarios de la experiencia. La encuesta se realizó a los fines de elaborar talleres a partir de las necesidades explicitadas por los/as trabajadores/as en dicho instrumento metodológico.
Ciclo de capacitación para emprendedores de la esys
A partir de los resultados recabados en la encuesta realizada en el primer encuentro, se decidió desarrollar un curso de capacitación dirigido a un grupo de trabajadores/as de la economía social y solidaría empadronados dentro de un programa de la Secretaría de Desarrollo Sustentable del Municipio de Villa Mercedes (San Luis).
De esta manera, se programaron cinco talleres en virtud de las temáticas surgidas en la reunión con tales trabajadores.
- Taller 1: “Economía social y asociativismo”
- Taller 2: “Gestión de emprendimientos”
- Taller 3: “La gestión basada en el valor para el consumidor”
- Taller 4: “Las Ferias”
- Taller 5: “Formalización de emprendimientos de base asociativa”.
La dinámica de los talleres
A manera de ejemplo sobre la forma en que se desarrollaron los talleres, se presenta la sistematización del primero de ellos. El primer taller se realizó el 12 de septiembre de 2018 en el Salón Azul de la Municipalidad de Villa Mercedes. Dio inicio a las 19:15 horas y finalizó a las 21:00 horas. La primera parte del encuentro consistió en una exposición teórica en torno a las temáticas de economía social y solidaria y asociativismo, respectivamente.
En segundo término, se desarrolló una actividad práctica grupal a partir de los siguientes disparadores.
Economía social:
- Para ustedes, ¿Qué es la economía social? ¿Creen que los principios de la economía social están presentes en la feria en la que participan?
- ¿Qué significado tiene la feria en tu vida? ¿Cómo se construyó tu participación en ella?
Asociativismo:
- ¿Qué relación encuentran entre Estado y prácticas emprendedoras asociativas?
- ¿Qué posición tienen respecto al trabajo autogestionado?
La consigna principal fue debatir en grupos de entre 6 y 8 integrantes cada uno de los puntos y, posteriormente, exponer las conclusiones. Cabe mencionar que se conformaron 7 grupos y que la sistematización de las respuestas se dio en el momento de la exposición final.
Respecto del punto 1), se observaron coincidencias en considerar la economía social y solidaria como una propuesta alternativa al criterio hegemónico. Los/as trabajadores/as manifestaron, entre otras cosas, que la esys permite humanizar el vínculo entre productores y consumidores. En este sentido, destacaron la importancia de la feria como canal de contacto y comercialización con el público local.
Respecto de los principios que rigen a la esys, la mayor parte de los/as integrantes de la feria manifestó su preocupación respecto a ciertas actitudes que no se condecían con los principios expuestos. Uno de los principales inconvenientes señalados fue el vinculado al individualismo presente al momento de instalar los stands en cada feria para obtener un lugar “preferencial” y así mejorar las perspectivas de ventas. Este punto resultó de particular importancia para el equipo de trabajo en cuanto se trata del tipo de actitudes que deben ser paulatinamente sustituidas por acciones derivadas de la solidaridad, la cooperación y el asociativismo.
Respecto del significado de la feria en la vida de los emprendedores, se destaca el hecho de que la mayoría considera el espacio como algo que excede un mero canal de comercialización. Se caracterizó a la feria como un lugar de socialización, intercambio, charlas y alegría, además de señalar la importancia de contar con un espacio de contacto con los/as consumidores/as locales.
Finalmente, consultados los/as emprendedores/as sobre la vinculación entre sus prácticas y el Estado, resaltaron los beneficios de contar con una política pública tendiente a acompañar procesos de emprendedurismo garantizando espacios de comercialización, intercambio, capacitación y crecimiento. Por otro lado, manifestaron preocupación en torno a la posibilidad de culminación de esta política pública municipal. En tal sentido, demandaron capacitación y bases teóricas para profundizar su conocimiento respecto de la autogestión, inquietud que fue abordada a partir del taller 5, “Asociativismo: figuras jurídicas vinculadas”.
A partir de las voces de los/as propios/as actores/as sociales de la experiencia, los talleres siguientes se fueron enriqueciendo. De tal manera, la política pública que acompañaba esta dinámica también pudo mejorar su actuación en virtud de una permanente comunicación con nuestro equipo de trabajo. Esta es la lógica de creación de un círculo virtuoso que decanta, en definitiva, en una mejora palpable en el desarrollo del proceso feriante.
El último de los talleres que completó la experiencia se desarrolló el 31 de octubre del año 2018.
Por último, cabe destacar que la experiencia de intercambio de saberes entre nuestro equipo de trabajo y los/as actores/as sociales tuvo continuidad al año siguiente (2019) en un nuevo ciclo de talleres. Durante el año 2020, a partir del cambio de autoridades en el Municipio de Villa Mercedes, se realizaron reuniones entre un equipo de la Municipalidad y representantes de la unsl (de la cual formé parte) con el objeto de elaborar un proyecto de creación de una diplomatura en esys.
Esa iniciativa cristalizó, y, en el año vigente, existe la posibilidad concreta de materializar la creación de una diplomatura en esys en el ámbito de nuestra facultad, a partir de ese trabajo interinstitucional con la Municipalidad de Villa Mercedes (San Luis).
Reflexiones sobre la experiencia
La experiencia se constituyó en fuente de aporte enriquecedor tanto para el colectivo de trabajadores/as de la esys, como para el equipo de trabajo de la fcejs (unsl).
En términos de los/as trabajadores/as de la esys, la contribución tuvo anclaje en dos aristas, a nuestro criterio, fundamentales. Por un lado, el proceso de economía alternativa al sistema hegemónico puede no ser percibido como tal entre los actores de la experiencia. Es así que se pudo advertir al inicio del trabajo conjunto una mirada muy difundida entre los/as trabajadores/as de la esys en términos de una solución coyuntural para los/as expulsados/as del sistema. De tal manera, las prácticas y principios sobre los que se sostiene este proceso de transición emancipadora no estaban incorporados en la matriz del sentido común colectivo. La posibilidad de generar un ámbito de reflexión colectiva sobre la potencialidad de estas prácticas populares para transicionar la inequidad del sistema dominante permite generar ese sentido de pertenencia tan necesario en el escenario concreto de una disputa desigual. Por otro lado, pero como una continuidad de objetivos, la experiencia repercutió de manera positiva en la comprensión de la necesidad de generar procesos asociativos como herramienta clave de la esys. Así, los talleres relacionados con la gestión y organización de las iniciativas populares contribuyeron a mejorar la realidad individual y colectiva de los/as trabajadores/as de la esys.
En tal sentido, es posible apreciar una incipiente tendencia al trabajo comunitario y asociativo entre los integrantes de la feria. Se ha podido verificar a partir de visitas al espacio ferial la creciente colaboración entre los/as emprendedores/as en el armado de los puestos, organización de la feria en general, recolección de datos de consumidores para el mejoramiento del desempeño del colectivo, entre otras. También se rescata la generación espontánea de comisiones de trabajo entre las que destacan organización, comunicación e inscripciones.
Por último, es importante recalcar, a partir de las voces de los/as propios/as feriantes, la gran recepción sobre la experiencia y el pedido expreso de replicarla en años siguientes. Sin duda, la tarea realizada a partir de la lógica del diálogo de saberes permitió lograr un clima de trabajo valioso en términos de arribar a propuestas concretas para mejorar el espacio feriante. La construcción de conocimiento conjunto rompió barreras incorporadas en el inconsciente colectivo y transformó a los/as actores/as sociales en protagonistas de sus propios planteos de crecimiento.
Reflexiones finales
En términos de ofrecer respuesta a la inquietud disparadora de cuál es la potencialidad de la economía social y solidaria (esys) para convertirse en el germen coyuntural y transitivo en pos de una sociedad alternativa al capitalismo, se me ocurren algunas cuestiones.
La experiencia de transitar otros modos de organizar las relaciones económicas implica un camino atestado de dificultades. En tal sentido, el primer requisito es lograr el pleno convencimiento del colectivo sobre la utilidad práctica y simbólica de su emprendimiento. Para ello es necesario superar la visión coyuntural y cortoplacista de la esys para, a partir de la complejidad implícita, sostener su potencialidad como sendero transitivo y emancipador.
Un segundo aspecto clave es entender que estas experiencias serán disruptivas en cuanto logren transgredir las lógicas hegemónicas disputando la renta territorial. Es decir, los resultados deben demostrar la posibilidad cierta de plantearse la reproducción individual y colectiva sobre un escenario de prácticas y valores alternativos.
En tal sentido, las prácticas de la esys, a partir de su incorporación en la agenda territorial, deben proyectarse sobre mayor número de actores sociales, profundizar las lógicas del asociativismo y agregar el trabajo en redes articulando con trabajadores/as de otros territorios.
Un tercer punto se centra en el rol del Estado y la política pública en el sostenimiento inicial de estas prácticas alternativas. Así, surge la pregunta de si es posible, en el marco de un Estado capitalista, pensar en una transición emancipadora. Sin duda, la respuesta implica el abordaje de otro trabajo de investigación. De todas maneras, en principio creo condición sine qua non apostar a procesos autogestivos. De tal manera, la lógica emancipadora claramente debe surgir de la matriz de los/as trabajadores/as de la esys. Sin embargo, las grietas del sistema permiten apostar desde la presión popular a políticas públicas de apoyo inicial en un marco de clara desigualdad de oportunidades.
Para terminar, tal como se planteó en la introducción, un escenario de crisis civilizatoria, como la causada por la COVID-19, puede ser leído como un espacio de incertidumbre hacia el futuro inmediato. Esta coyuntura nos interpela y nos invita a discutir la lógica económica sobre la que se cimenta el modo de producción hegemónico a nivel global, y en particular en nuestro país. En tal sentido, las prácticas de la esys pueden constituirse en un camino de transición que comience a horadar el sistema hegemónico en procura de instituir un sistema de organización económica para la reproducción ampliada de la vida.
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- “Las etapas históricas que conforman la historia económica argentina durante el siglo xx se delimitaron teniendo en cuenta una categoría del análisis económico y social sumamente relevante como es el de régimen o patrón de acumulación dominante […]. Sin duda, se trata de una categoría muy abarcativa que exhibe un significativo nivel de abstracción. No obstante es necesario analizarlo porque se trata de un instrumento analítico sumamente trascendente al permitir diferenciar los distintos comportamientos económicos que se suceden en el tiempo. Esto es posible debido a que este concepto alude a la articulación de un determinado funcionamiento de las variables económicas, vinculado a una definida estructura económica, una peculiar forma de Estado y las luchas entre los bloques sociales existentes” (Basualdo, 2007: 6).↵
- Consenso de Washington: encuentro promovido por el Fondo Monetario Internacional (fmi) y el Banco Mundial (bm), realizado en la ciudad de Washington en 1989, que reunió a economistas del primer mundo que concluyeron en las siguientes recomendaciones:
Concluir con toda política que torne al Estado protagonista en el proceso de desarrollo de un país. Eliminar el déficit fiscal en el menor lapso posible. Liberalizar totalmente el sistema financiero. Política agresiva de privatización de empresas estatales. Apertura externa irrestricta. Profunda reforma del Estado que suponga la desregulación de sus actividades intervencionistas en el funcionamiento del aparato productivo. Muchnik, Daniel (1999). Argentina Modelo. De la furia a la resignación. Economía y política entre 1973 y 1998, Buenos Aires, Editorial Manantial.↵ - La Ley de Reforma del Estado estableció que las empresas públicas podían privatizarse mediante decretos del Poder Ejecutivo, y que los acreedores del Estado o sus empresas podían capitalizar sus créditos, lo cual permitió la posterior capitalización de títulos de la deuda externa por parte de los capitales extranjeros y también de ciertos grupos económicos locales (Basualdo, 2001).↵
- Convertibilidad: implementada en abril de 1991, tuvo vigencia hasta diciembre de 2001. La convertibilidad tuvo como objetivo prioritario eliminar las tendencias inflacionarias de la economía argentina, que habían sido particularmente agudas en 1989-1990. La Ley de Convertibilidad implementó un régimen monetario de caja de conversión, que ató el peso argentino al dólar estadounidense en la paridad 1 peso= 1 dólar, prohibió la indexación y limitó la emisión monetaria según el respaldo de las reservas de divisas a dicha paridad, de forma que constituyó un mecanismo de disciplinamiento de mercado (Bonnet, 2008, citado por Sebastián Salvia, 2015: 179).↵
- Equipo de trabajo: docentes: Pérez, Alberto Enrique; Perotti Pinciroli, Luciano Federico; Mariani, Alberto Orlando y Giuliani, Jorge Raúl. Estudiantes: Coria, Katerinne; Ponti, María Guadalupe; Pérez, Camila Grisel; Rosa, Mariela Soledad; Poblet, Belén; Romero Martínez, Camila; Rovira Facundo; Fernández, Ana Belén; Luna, Silvia.↵














