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Epílogo

Llegar al cierre de este trabajo nos coloca frente a las preguntas y objetivos que guiaron las labores emprendidas. En este proceso la articulación entre bienestar y ruralidades fue el hilo conductor de las actividades realizadas. Estas fueron nutriendo los debates nunca cerrados sobre las ruralidades y el bienestar, tanto en su aplicación al sudeste bonaerense como en su posible proyección hacia otros territorios.

El trabajo prácticamente simultáneo con sendos debates teórico-conceptuales, así como con su operacionalización e implementación, nos permitió identificar con mayor claridad las vinculaciones entre ambas nociones. Destacamos en este sentido la necesidad de promover una adecuada delimitación de las ruralidades, con el propósito de identificar a la población objetivo y, en consecuencia, proponer el estudio focalizado de su dinámica sociodemográfica y su bienestar.

En este sentido, hemos revisado un conjunto de definiciones de lo rural, desde la perspectiva que lo identifica como residual, pasando por la del antagonismo con lo urbano y por aquellas que complejizan la concepción, en un avance sustancial que, sin embargo, no alcanza a representar la situación contemporánea del espacio rural. Con esa finalidad, y retomando los aportes precedentes, hemos logrado proponer una delimitación que procura aportar la construcción de una medición a partir de indicadores estáticos representativos de aspectos que son propios de distintas definiciones tradicionales de lo rural, pero que en conjunto muestran la heterogeneidad del territorio. De esta forma hemos trazado, creemos, un avance que amerita ser profundizado y complejizado, por ejemplo, a partir de la incorporación de indicadores dinámicos o de flujos, como serían los saldos migratorios. 

La propuesta que hemos llevado a cabo para conocer e interpretar las ruralidades nos mostró que en la región sudeste son predominantes los territorios de ruralidad, con un peso poblacional superior al reconocido desde la noción tradicional del umbral demográfico. Esta confirmación no solo se sostiene en la cantidad de población, sino en las dinámicas productivas y de uso del territorio que quedan evidenciadas en el análisis de los datos secundarios contemplados. Es decir, con la propuesta elaborada para delimitar la ruralidad advertimos que es posible abarcar las diversidades coexistentes en lugar de reducir a gran parte de la población a la categoría de urbana.

Las condiciones de ruralidad evidenciadas mediante la aplicación del IR en las categorías que abarcan desde la tradicional hasta la de contacto con la urbanidad, se presentan con protagonismo actividades del sector primario de la economía, con densidad poblacional muy baja a baja y dificultades de accesibilidad a las ciudades. Son áreas agroproductivas, pero también ofrecen servicios variados (al mismo agro, a sus residentes, a turistas o visitantes) y áreas residenciales. Congregan habitantes que han arribado en distintas épocas y con diversos propósitos. Pero aun con sus matices, tensiones, heterogeneidad económica y social, son territorios de ruralidad (tradicional, en desvanecimiento y de contacto) y como tal deben ser reconocidos y presentados.

En los territorios de ruralidad, a las ya conocidas dificultades asociadas con la dinámica demográfica y el envejecimiento de las poblaciones se le debe adicionar la condición de bienestar para sus habitantes. Consideramos que la interacción conceptual y metodológica entre la ruralidad y el bienestar condiciona las labores en lo que concierne a la selección de los indicadores sociales. La comprensión del bienestar en las ruralidades no es un mero ejercicio académico, sino que pretende construir bases que sean de utilidad a quienes tienen poder para la toma de decisiones, promoviendo el diseño de políticas de carácter integral, como también la evaluación y monitoreo de los resultados de su aplicación.

Evaluar el bienestar a través del índice nos permitió, mediante una visión multivariada, establecer diferenciaciones territoriales rurales del sudeste bonaerense. Observamos el predominio de situaciones intermedias y su convivencia con algunas dificultades que conllevan las situaciones adversas. Si bien estas se evidencian en distintas escalas de análisis, el acercamiento mediante el estudio de los radios censales es esencial para identificar y caracterizar con mayor nivel de detalle la fragmentación territorial resultante.

De esta manera ruralidad, bienestar y territorio se constituyen en las categorías centrales de este trabajo, que en su devenir conceptual y en su operacionalización dan luz a la complejidad, heterogeneidad y conflictividad que de manera superpuesta opera en el espacio rural. La Geografía como disciplina concentrada en las implicancias espaciales de los procesos sociales tiene un rol protagónico en visibilizar los aconteceres presentes en el espacio rural, una forma es la que hemos procurado recorrer en estas páginas, analizando literatura especializada y operacionalizando fuentes de información secundaria. Esta labor esgrime un paso necesario para avanzar en un acercamiento a los territorios rurales fundado en los resultados aquí presentados, procurando de esta manera avanzar en el empleo de técnicas cualitativas y en aportar al estudio de la calidad de vida en el espacio rural.



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