Caracterización del área de estudio
Matías Gordziejczuk y Camila Rodríguez
En el presente capítulo proponemos describir el área de estudio considerada para nuestras tareas de investigación, partiendo de una escala más amplia –la región pampeana– para luego abordar la configuración territorial y la organización del sudeste de la provincia de Buenos Aires. De este modo, buscamos revisar aspectos espaciales e históricos del recorte territorial analizado en esta sección del libro, con especial énfasis en la caracterización sociodemográfica y agroproductiva. En los capítulos siguientes, estas particularidades serán profundizadas mediante la aplicación de las propuestas detalladas en el Capítulo 4 acerca de la medición de la ruralidad y del bienestar social.
Marco general: la región pampeana
La región pampeana (Figura 1) se localiza entre los 31º y 39º de latitud sur y los 57º y 65º de longitud oeste, abarcando las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos y la zona este de La Pampa. Su límite oriental está dado por el Río Uruguay y el Río de la Plata, mientras que hacia el sudeste linda con el Mar Argentino. Según Moscatelli (1991), las fronteras sudoeste, oeste y norte se definen por parámetros climáticos orientados a delimitar la Pampa Húmeda. El clima de la región es templado, con un gradiente de humedad decreciente de este a oeste, en correspondencia con la disminución de las precipitaciones medias anuales. En cuanto al relieve, corresponde a una llanura de acumulación, asociada a una cuenca tectónica de hundimiento, rellenada y nivelada por sedimentos continentales (Mikkelsen, 2012).
Figura 1. Región pampeana

Fuente: elaboración propia en base a Cascardo et al. (1991).
Cartografía: INDEC (2022) y OSM Standard (wms).
Como indican Lobato y Suriano (2000), esta región comenzó a adquirir preeminencia en la primera mitad del siglo XVIII. Hacia 1740 hubo una revitalización de la minería en el Alto Perú que:
permitió un ciclo de auge del comercio de mulas salteño, el desarrollo de haciendas en Santiago del Estero, así como un mejoramiento general del comercio; aunque no llegó a modificar la ya irreversible orientación de la economía hacia Buenos Aires y el Atlántico (Lobato y Suriano, 2000, p. 82).
Hasta entonces, el Noroeste Argentino (NOA) constituía el área más dinámica, central y funcional del actual territorio nacional, seguido por Cuyo. Un hito fue la creación del Virreinato del Río de la Plata (1776), porque “implicó el traslado del centro de gravedad económico de la costa del Pacífico a la costa del Atlántico” (Lobato y Suriano, 2000, p. 100), con la ciudad de Buenos Aires consolidándose como mercado y punto de distribución (Milletich, 2000). Los cambios impuestos a partir de 1776 favorecieron el progresivo dominio de Buenos Aires y el Litoral, determinado asimismo por los requerimientos del comercio exterior (Lobato y Suriano, 2000). De este modo, adquirió impulso el ciclo del cuero, debido a la creciente demanda del Reino Unido de Gran Bretaña. Este producto provenía del ganado cimarrón que pastaba en la llanura pampeana, lo que otorgó progresivamente a la región un papel protagónico y relegó al NOA a una posición periférica dentro del nuevo ciclo económico. Según Gelman (2000), en estos años también se inician la cría de ganado bovino para el consumo de carne y una incipiente agricultura centrada en los mercados locales. Así, el ciclo de las grandes estancias comienza a tomar forma.
La temprana inserción en el sistema capitalista le confirió al territorio que hoy conforma la región pampeana un notable crecimiento económico y un desarrollo relativo sostenido: primero a través de la exportación de cueros y otros productos del ganado vacuno, luego con la lana ovina (desde 1830) y, hacia la década de 1880, mediante la expansión conjunta de la ganadería bovina y la agricultura. Como indica Zeberio (2000), esta situación es parte de un proceso que involucra a otras áreas rurales de América Latina en las que se desarrollaron modalidades de agricultura de exportación. Para comprender lo sucedido es preciso recordar que la principal demanda de alimentos estaba concentrada en Europa, continente signado por la expansión demográfica, la urbanización y la industrialización. La satisfacción de estas demandas pudo hacerse desde Argentina debido a una serie de ventajas que permitieron el crecimiento de la producción (Zeberio, 2000): a) condiciones ecológicas, principalmente la calidad de los suelos y el tipo de clima; b) abundancia de tierras; c) suficiente fuerza de trabajo, lograda a partir del proceso de inmigración masiva; d) consolidación del Estado nacional y del marco jurídico-político; e) desarrollo de la red ferroviaria y de telégrafos, junto con la construcción del nuevo puerto en Buenos Aires. De forma sinérgica, estas cualidades impulsaron la transformación de Argentina y su posicionamiento como “granero del mundo”, con el rol protagónico de las provincias pampeanas.
Para la década de 1930, la centralidad pampeana se reforzó por el proceso de Industrialización por Sustitución de Importaciones (ISI), concentrado en los principales centros urbanos de la región (Gejo y Liberali, 2006). Desde la década de 1950, la expansión agrícola profundizó su perfil productivo, gestando el denominado proceso de agriculturización (Gras y Hernández, 2009).
De esta forma, la región pampeana adquirió un protagonismo económico, demográfico y político sin precedentes (Gejo y Liberali, 2006); la magnitud de esta situación es tal que en la literatura se distingue entre “lo pampeano” y “lo extrapampeano”.
La diversidad interna de la región pampeana permite distinguir subregiones con rasgos particulares. Una de ellas es el sudeste bonaerense, un espacio geográfico que en el ámbito académico ha recibido diversas denominaciones y demarcaciones, tales como: subregión del sudeste pampeano, subregión centro-sur de Buenos Aires, pampa surera o zona mixta del centro-sur de la provincia de Buenos Aires (Mikkelsen, 2012). Debido a la diversidad de criterios de delimitación existentes, en esta publicación se adopta la propuesta de Ares et al. (2020b), elaborada a partir de un proceso de superposición cartográfica multivariado. Esta región está conformada por trece partidos, que se caracterizan en las siguientes secciones del capítulo.
El sudeste bonaerense como recorte de análisis
Los partidos o jurisdicciones de tercer orden que componen el área de estudio se extienden a lo largo de 40.259 kilómetros cuadrados (km²), distribuyéndose de la siguiente manera: Ayacucho (6.785 km², 16,8 %), Balcarce (4.120 km², 10,2 %), General Alvarado (1.677 km², 4,1 %), General Juan Madariaga (2.964 km², 7,4 %), General Pueyrredon (1.460 km², 3,6 %), Lobería (4.418 km², 11 %), Maipú (2.640 km², 6,5 %), Mar Chiquita (3.116 km², 7,7 %), Necochea (4.792 km², 11,9 %), Pinamar (63 km², 0,2 %), San Cayetano (3.004 km², 7,5 %), Tandil (4.935 km², 12,3 %) y Villa Gesell (285 km², 0,7 %) (INDEC, 1991). Los cuatro partidos de mayor extensión concentran más del 50 % de la superficie regional.
A grandes rasgos, el sudeste bonaerense se caracteriza por contar con relieve predominantemente llano, interrumpido por el sistema de Tandilia, compuesto por sierras bajas y suaves ondulaciones del terreno. El clima es templado, con una temperatura media anual cercana a los 13°C y precipitaciones que decrecen de noreste a sudoeste, con valores que oscilan entre los 1.000 y 600 milímetros anuales. Los vientos predominantes son moderados, aunque se registran vientos locales característicos como el Pampero y la Sudestada. Al combinarse con un período de heladas relativamente breve, estas condiciones favorecen el aprovechamiento económico de los suelos de la región.
Se trata de un área de aptitud productiva mixta, tradicionalmente agrícola-ganadera (Figura 1). La calidad de sus suelos posibilita el desarrollo de cultivos anuales, especialmente trigo, girasol, maíz y, en las últimas décadas, soja. La actividad ganadera continúa siendo un componente relevante, desplegándose en algunos casos en zonas marginales o bajo sistemas intensivos, como los feedlots.
También es importante considerar el desarrollo de las actividades industriales, comerciales y turísticas presentes en el área. Tal como señalan Velázquez et al. (2022), la estructura productiva de esta región es altamente diversificada, a la agricultura y ganadería se suman las actividades manufactureras y de servicios, concentradas sobre todo en las ciudades de Mar del Plata, Tandil y el aglomerado Necochea-Quequén.
Por otra parte, al analizar las características ecológicas, se observa que el sudeste bonaerense abarca sectores de cuatro ambientes: Pampa Deprimida, Sierras de Tandilia, Pampa Alta y Costa Atlántica (Reboratti, 2012), distribuidos tal como se muestra en la Figura 2. En la actualidad, ninguno de estos ambientes se conserva en estado prístino, debido a la intervención humana. Sin embargo, algunos presentan un mayor grado de alteración que otros. En este sentido, Reboratti (2012) señala que la Pampa Alta y la Costa Atlántica han perdido en gran medida sus rasgos ambientales originales, en contraste con las áreas serranas y ciertos recortes de la Pampa Deprimida, donde persiste una conservación relativamente mayor.
Figura 2. Sudeste de la provincia de Buenos Aires

Elaboración propia en base a Reboratti (2012), Ares et al. (2020a), INDEC (2022).
Cartografía: INDEC (2022) y OSM Standard (wms).
Al norte del sudeste bonaerense se encuentra la Pampa Deprimida, que abarca los partidos de Ayacucho, Maipú, grandes extensiones de General Juan Madariaga y Mar Chiquita, junto con porciones de Balcarce y General Pueyrredon, así como la franja septentrional de Tandil. Este ambiente recibe su nombre por el predominio de los movimientos verticales del agua –precipitación y evapotranspiración– por sobre los horizontales –escurrimiento superficial y profundo– (Scarpati y Capriolo, 2013). Se trata de una planicie de escasa pendiente cuyo desarrollo se organiza en torno a la cuenca del río Salado. Presenta una limitada diversificación productiva y una estructura económica tradicional, centrada en la ganadería bovina, junto con un mercado laboral reducido. Carece de ciudades de tamaño considerable y “los núcleos más dinámicos están relacionados con actividades turísticas o se encuentran situados en las áreas de contacto con otras zonas” (Velázquez et al., 2022, p.173).
En la zona central, con una orientación noroeste-sudeste, se encuentra el ambiente de las Sierras de Tandilia. Esta formación rocosa atraviesa los partidos de Tandil, Balcarce y General Pueyrredon -donde se localizan sus últimas estribaciones-, además de la porción norte de Lobería y General Alvarado. Los suelos de este ambiente poseen aptitud agroganadera, a lo que se suma la presencia de ciudades de relevancia, como Mar del Plata y Tandil, que concentran una variada oferta de servicios y actividades económicas. En Balcarce, en cambio, las actividades productivas se encuentran en líneas generales orientadas a la producción agropecuaria.
Al sur de las Sierras de Tandilia se localiza la Pampa Alta. Este ambiente abarca el área central del partido de Lobería, el centro y norte de Necochea y San Cayetano, el noroeste de General Alvarado, así como una pequeña franja situada al sur de Balcarce. Se caracteriza por una extensa llanura fértil, con suelos ricos en materia orgánica y de alta aptitud para el desarrollo agropecuario (Sequeira y Vázquez, 2016). Al igual que la Pampa Deprimida, carece de ciudades de tamaño considerable, siendo los aglomerados más poblados las cabeceras de Lobería y San Cayetano, que no superan los 15.000 habitantes (INDEC, 2022).
Sobre el litoral atlántico del sudeste bonaerense, y extendiéndose en forma de banda hacia el interior del continente, se localiza el ambiente de la Costa Atlántica. Esta franja sólo se ve interrumpida por las Sierras de Tandilia en el partido de General Pueyrredon. Pinamar y Villa Gesell conforman íntegramente este ambiente, mientras que Mar Chiquita, General Pueyrredon, General Alvarado, Lobería, Necochea y San Cayetano se incluyen únicamente en sus áreas costeras. Asimismo, una porción de General Juan Madariaga pertenece a este ambiente pese a no contar con frente marítimo. La Costa Atlántica presenta un uso intensivo del suelo y de los bienes naturales, favorecido por la diversidad y magnitud de sus localidades, así como por la heterogeneidad de su economía y servicios. En particular, se destacan los sistemas productivos mixtos –ganadería y agricultura extensiva–, como así también la producción hortícola, sobre todo en General Pueyrredon.
Las referencias previas al componente demográfico y a la distribución de la población habilitan, y anticipan, el análisis que se desarrolla a continuación.
La población: entre el mar y las sierras
El modelo de poblamiento del sudeste bonaerense se encuentra condicionado por el devenir propio de su construcción social e histórica. De esta manera, la región se encuentra delineada por una estructura de asentamientos compuesta por un núcleo urbano principal y un espacio rural donde la población se distribuye de manera dispersa o aglomerada (Jacinto, 2012).
La Tabla 1 muestra los totales de población y sus respectivos porcentajes por partido para los últimos cuatro censos. El corte temporal para el estudio de la región responde a su propia conformación. En el sudeste bonaerense, los últimos partidos creados fueron Pinamar y Villa Gesell, los cuales desde el 1º de julio de 1978 comenzaron a funcionar como distritos autónomos del partido de General Juan Madariaga. No obstante, recién el 23 de mayo de 1983, mediante una nueva ley, se convirtieron oficialmente en partidos de la provincia de Buenos Aires, habilitados para elegir autoridades propias. De esta manera, desde el censo 1991 todos los partidos que integran el sudeste bonaerense se encuentran plenamente constituidos y equiparados para su comparación (Entrelíneas, 2025).
Tabla 1. Partidos del sudeste de la provincia de Buenos Aires: población total y relativa (%), 1991-2022
Partido | 1991 | 2001 | 2010 | 2022 | ||||
| Total | % | Total | % | Total | % | Total | % | |
Ayacucho | 19.634 | 2,2 | 19.669 | 2,0 | 20.337 | 1,9 | 21.977 | 1,8 |
Balcarce | 41.194 | 4,6 | 42.039 | 4,3 | 43.823 | 4,1 | 48.982 | 4,1 |
Gral. Alvarado | 30.385 | 3,4 | 34.391 | 3,5 | 39.594 | 3,7 | 45.526 | 3,8 |
Gral. J. Madariaga | 16.923 | 1,9 | 18.286 | 1,9 | 19.747 | 1,8 | 22.624 | 1,9 |
Gral. Pueyrredon | 532.845 | 58,9 | 564.056 | 57,9 | 618.989 | 57,6 | 667.082 | 55,5 |
Lobería | 17.647 | 2,0 | 17.008 | 1,7 | 17.523 | 1,6 | 18.243 | 1,5 |
Maipú | 10.042 | 1,1 | 10.193 | 1,0 | 10.188 | 0,9 | 11.323 | 0,9 |
Mar Chiquita | 14.884 | 1,6 | 17.908 | 1,8 | 21.279 | 2,0 | 33.110 | 2,8 |
Necochea | 84.581 | 9,4 | 89.096 | 9,1 | 92.933 | 8,7 | 102.110 | 8,5 |
Pinamar | 10.316 | 1,1 | 20.666 | 2,1 | 25.728 | 2,4 | 39.449 | 3,3 |
San Cayetano | 8.687 | 1,0 | 8.119 | 0,8 | 8.399 | 0,8 | 8.994 | 0,7 |
Tandil | 101.228 | 11,2 | 108.109 | 11,1 | 123.871 | 11,5 | 145.575 | 12,1 |
Villa Gesell | 16.012 | 1,8 | 24.282 | 2,5 | 31.730 | 3,0 | 37.463 | 3,1 |
Total | 904.378 | 100 | 973.822 | 100 | 1.074.141 | 100 | 1.202.458 | 100 |
Fuente: elaboración propia en base a INDEC (1991, 2001, 2010 y 2022).
En la última década, la población de la región ha superado el millón de habitantes, alcanzando en 2022 un total de 1.202.458 personas. Esta representa el 6,8 % de la población de la provincia de Buenos Aires, con un patrón de distribución por partidos que es desigual y persistente en el tiempo.
General Pueyrredon, que abarca menos del 5 % de la superficie del sudeste bonaerense, se destaca por concentrar más del 50 % de la población, aunque censo tras censo su peso relativo tiende a disminuir. Este comportamiento refleja la estructura territorial de la región, y con nitidez el rol de su ciudad cabecera –Mar del Plata– como nodo regional, que influye en aspectos como la movilidad por trabajo, educación, acceso a servicios especializados de salud, actividades culturales y recreativas, núcleo tecnológico y financiero.
Tras General Pueyrredon, Tandil y Necochea son los únicos partidos que superan actualmente los 100 mil habitantes. No obstante, se mantienen lejos del primero, con porcentajes de participación relativa en torno al 10 %.
Se puede decir que un ranking de población mostraría cambios en las posiciones intermedias, mientras que en los extremos se observan regularidades. Al tiempo que San Cayetano, Maipú y Lobería permanecen en las posiciones más bajas, General Pueyrredon, Tandil, Necochea, Balcarce y General Alvarado –cuya ciudad cabecera es Miramar– se mantienen de manera constante entre los primeros lugares.
Cabe destacar que desde 1991 algunos partidos han mantenido la tendencia de crecimiento poblacional respecto al total de población del área de estudio. Estos son los casos de General Alvarado, Mar Chiquita, Pinamar y Villa Gesell, situación que se explica en líneas generales por la evolución de sus localidades costeras.
Además de la magnitud de la población, resulta de importancia conocer características de la estructura demográfica, apelando a indicadores básicos como son el índice de masculinidad, es decir, el número de varones cada 100 mujeres, y la edad mediana, es decir, la que divide a la población en dos partes iguales. En 2022, la región registró una razón de masculinidad de 91,7. Este valor demuestra una predominancia femenina, aunque con contrastes entre partidos. Por ejemplo, mientras que Lobería y Mar Chiquita presentan valores más cercanos a la equidad entre sexos (98,2 y 98,1, respectivamente), General Pueyrredon y Necochea alcanzan una diferencia cercana a los 10 puntos en favor de las mujeres (90,3 y 91,5, en ese orden).
En cuanto a la edad mediana, el promedio regional es de 35 años, con variaciones que van desde 32 años en Pinamar hasta 37 en General Pueyrredon, Necochea y San Cayetano. Probablemente, estos comportamientos se asocian con distintas instancias del proceso de envejecimiento en cada distrito. Inciden en esta disposición factores como la distribución urbano-rural de la población, la selectividad de los procesos migratorios, la fecundidad, la esperanza de vida al nacer y la estructura de actividades económicas.
En la Figura 3 se muestra la Tasa Anual de Crecimiento Intercensal (TAC) por partido, considerando el período comprendido entre los censos de 1980 y 2022. Se advierte que las jurisdicciones de la región muestran en su mayoría tasas positivas, representativas de distintas velocidades de cambio poblacional. Así, el sudeste de la provincia de Buenos Aires muestra situaciones de crecimiento acelerado en Pinamar, Villa Gesell y Mar Chiquita, especialmente en el período 2010-2022, y de cambios lentos (con tasas inferiores al 12 ‰) en otros distritos. Los mismos partidos que líneas arriba fueron caracterizados como los de menor peso demográfico (San Cayetano, Maipú y Lobería), son los que registran períodos intercensales con disminución de la población, durante el siglo pasado.
Figura 3. Partidos del sudeste de la provincia de Buenos Aires: Tasa Anual de Crecimiento Intercensal, 1980-2022 (‰)

Fuente: elaboración propia en base a INDEC (1991, 2001, 2010 y 2022).
Si se desglosa el total de población en urbana y rural, según el criterio dual empleado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) y referenciado en capítulos anteriores, el último censo muestra que el 96 % de la población del sudeste bonaerense es urbana y el 4 % restante se subdivide en 45,8 % rural agrupada (17.155 personas) y 54,2 % rural dispersa (20.296 personas).
La Tabla 2 expresa una disminución sostenida del porcentaje de población rural –según el criterio dicotómico o umbral de los 2.000 habitantes– en la mayoría de los partidos del sudeste bonaerense. La búsqueda de mejores condiciones de vida, en términos de trabajo, educación y acceso al sistema de salud, y los avances en transporte y comunicación continúan siendo factores que explican el crecimiento ininterrumpido de la población estadísticamente clasificada como urbana.
Tabla 2. Partidos del sudeste de la provincia de Buenos Aires: porcentajes de población urbana y rural entre 1991 y 2022
Partido | 1991 | 2001 | 2010 | 2022 | ||||
| Urbana | Rural | Urbana | Rural | Urbana | Rural | Urbana | Rural | |
Ayacucho | 76 | 24 | 84 | 16 | 85 | 15 | 87 | 13 |
Balcarce | 77 | 23 | 84 | 16 | 88 | 12 | 91 | 9 |
Gral. | 83 | 17 | 88 | 12 | 91 | 9 | 91 | 9 |
Gral. J. Madariaga | 87 | 13 | 92 | 8 | 92 | 8 | 95 | 5 |
Gral. | 97 | 3 | 98 | 2 | 99 | 1 | 99 | 1 |
Lobería | 62 | 38 | 72 | 28 | 74 | 26 | 78 | 22 |
Maipú | 80 | 20 | 87 | 13 | 87 | 13 | 89 | 11 |
Mar Chiquita | 77 | 23 | 80 | 20 | 81 | 19 | 83 | 17 |
Necochea | 92 | 8 | 93 | 7 | 96 | 4 | 97 | 3 |
Pinamar | 99 | 1 | 99 | 1 | 99 | 1 | 100 | 0 |
San | 71 | 29 | 83 | 17 | 88 | 12 | 92 | 8 |
Tandil | 90 | 10 | 93 | 7 | 94 | 6 | 96 | 4 |
Villa Gesell | 97 | 3 | 96 | 4 | 93 | 7 | 100 | 0 |
Fuente: elaboración propia en base a INDEC (1991, 2001, 2010, 2022).
Se evidencian dinámicas diferenciadas. Por un lado, aquellos partidos que presentan un proceso constante de disminución de la proporción de la población rural desde el censo 1991: Ayacucho, Balcarce, Lobería, Mar Chiquita, Necochea, San Cayetano y Tandil. Por otro lado, los distritos que registraron una disminución, pero con algún período de estancamiento en dicha proporción: General Alvarado, General Juan Madariaga, General Pueyrredon y Maipú.
De esta manera, la Tabla 2 deja entrever diversos perfiles territoriales dentro del sudeste bonaerense. La región se compone de partidos como Pinamar y Villa Gesell, con una estructura marcadamente urbana (100 % de población urbana en 2022), y de otros que, pese a la reducción de la población rural, conservan aún un peso significativo de esta categoría poblacional, tal como ocurre en Lobería (22 % de población rural en 2022).
Centralidades del sudeste
Como ya se ha señalado, Mar del Plata -ciudad cabecera del partido de General Pueyrredon- es la más importante de la región, tanto por su rango y tamaño como por su diversidad productiva. Siguiendo la clasificación propuesta por Erbiti (2007), esta urbe se clasifica como una Aglomeración de Tamaño Intermedio (ATI) mayor, dado que su población se encuentra dentro del rango comprendido entre 400.000 y 999.999 habitantes, ocupando el séptimo puesto entre las principales aglomeraciones urbanas del país. En articulación con otras localidades de su jurisdicción (como Batán, Sierra de los Padres-La Peregrina y Chapadmalal) y con centros urbanos vecinos (como Santa Clara del Mar, partido de Mar Chiquita, y Miramar, partido de General Alvarado), la ciudad tiende progresivamente hacia un funcionamiento metropolitano.
La apodada “Ciudad Feliz” presenta una amplia oferta de actividades y servicios vinculados al turismo que la posicionan a nivel nacional, además de una reconocida producción asociada a la extracción y transformación de los recursos pesqueros del mar Argentino (Mikkelsen et al., 2014). Considerada la capital del turismo interno, Mar del Plata ha sabido adaptarse y reinventarse frente a los distintos modelos de desarrollo nacional: de villa veraniega de la élite a destino masivo de sol y playa (Bertoncello, 2006; Pastoriza, 2011) y, actualmente, lugar para viajes cortos en cualquier mes del año.
Bajo el mismo criterio de jerarquización, Tandil constituye la segunda ciudad en importancia del sudeste bonaerense. Su desarrollo histórico se vincula con una tradicional industria minera ligada al sistema de Tandilia, aunque en las últimas décadas su economía se ha visto dinamizada por la expansión del turismo y los servicios. En este caso, se trata de una ATI menor, que queda comprendida en el intervalo de 50.000 a 399.999 habitantes. Cabe destacar que las evaluaciones sobre bienestar suelen ubicar a esta ciudad entre las mejor posicionadas del país. Linares (2022) exhibe que prácticamente la totalidad de la ciudad se incluye dentro del cuartil más alto del Índice de Calidad de Vida (2010), lo que la distingue de Mar del Plata, ciudad que presenta considerables disparidades socioespaciales (Lucero y Sabuda, 2022).
El podio del sistema urbano del sudeste bonaerense se completa con el aglomerado Necochea-Quequén, que también se clasifica como una ATI menor. En este caso, las actividades agropecuarias y portuarias constituyen pilares fundamentales de su estructura económica. El turismo también representa una fuente de ingresos relevante, aunque, a diferencia de Mar del Plata, posee una estacionalidad más marcada, concentrada casi exclusivamente en la temporada estival.
Entre las ciudades pequeñas –es decir, las que cuentan de 20.000 a 49.999 habitantes– se encuentran cuatro ciudades, tres de ellas costeras.
Respecto al trío Miramar, Villa Gesell y Pinamar, entre estos balnearios existe una diferencia vinculada a su origen. Mientras que Miramar fue fundada a fines del siglo XIX, incorporando la impronta de una estación balnearia destinada a sectores sociales acomodados –similar a Mar del Plata y Necochea–, Villa Gesell y Pinamar constituyen emprendimientos urbanos de la primera mitad del siglo XX, surgidos en el marco de la democratización del turismo, aunque inicialmente también fueron exclusivos para grupos sociales de alto poder adquisitivo (Bertoncello, 2006; Pastoriza, 2011). Como ya se ha dicho, la reorganización territorial de la provincia de Buenos Aires, en 1978, otorgó autonomía municipal a Villa Gesell y Pinamar, conformando distritos de base territorial predominantemente urbana.
La cuarta ciudad pequeña es la agrociudad de Balcarce. Su perfil urbano combina funciones administrativas, comerciales y de servicios orientadas al entorno rural circundante, y más específicamente, a la dinámica territorial derivada de las actividades agrícolas y ganaderas (Bruno et al., 2021).
En los últimos niveles del sistema de aglomeraciones, se encuentran los pueblos grandes, habitados por volúmenes de población que oscilan entre los 2.000 y 19.999 habitantes y los pueblos pequeños, con menos de 2.000 pobladores. En el marco de esta producción, estos pueblos se inscriben dentro de la categoría de ruralidad, en línea con la delimitación ampliada que incluye asentamientos de hasta 20.000 habitantes. Pueden distinguirse, nuevamente, localidades especializadas en servicios turísticos (como Santa Clara del Mar) y otras de perfil agropecuario y administrativo –o ciudades del campo/agrociudades (Santos y Silveira, 2001; Elías, 2003; Bruno et al., 2021)– varias de las cuales constituyen cabeceras de partido: Ayacucho, Coronel Vidal (partido de Mar Chiquita), General Juan Madariaga, Lobería, Maipú y San Cayetano. Asimismo, otras que superan los 2.000 habitantes son: Comandante Nicanor Otamendi en el partido de General Alvarado, General Pirán en el partido de Mar Chiquita y Nicanor Olivera (La Dulce) y Juan N. Fernández en el partido de Necochea.
Más allá de las poblaciones urbanas definidas por INDEC, el sudeste bonaerense cuenta con asentamientos humanos que poseen nombres reconocidos oficialmente o por el uso social. Algunos de ellos corresponden a los ya nombrados pueblos pequeños, orientados a actividades diversas, como las agropecuarias, extractivas, industriales, turísticas o simplemente residenciales. En otro rango, ya no reconocidos como localidades o aglomeraciones, se encuentran los denominados parajes. Estos asentamientos de población se presentan como pasos o paradas, a la vera de las vías de circulación, conectando ciudades de mayor rango poblacional, caracterizándose por su baja densidad poblacional en un radio pequeño de espacio, que se podría identificar como población rural dispersa, caracterizada por su identidad y apego con el lugar (Rodríguez, 2020).
El sistema de asentamientos caracterizado se articula a través de una red de autopistas, rutas y caminos rurales. Los ejes viales principales actúan en muchos casos como ejes de expansión urbana. Las principales arterias de circulación y crecimiento se desprenden de Mar del Plata: la Ruta Provincial (Autopista) 2, que conduce casi en línea recta hacia la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), la Ruta Nacional 226, que comunica a Mar del Plata con Balcarce, Tandil y el centro de la provincia, y la Ruta Interbalnearia 11, que acompaña el frente costero y constituye otro eje de dinamismo territorial.
La Figura 4 exhibe la localización de los principales componentes territoriales desarrollados en este apartado.
Figura 4. Sistema de asentamientos de población del sudeste bonaerense

Fuente: elaboración propia en base a Erbiti (2007), INDEC (2022).
Cartografía: INDEC (2022, IGN (2024)) y OSM Standard (wms).
La ruralidad agroproductiva
Desde fines del siglo XIX, el sudeste bonaerense se diseñó funcionalmente como un recorte espacial acorde con la etapa de crecimiento hacia afuera del país, también conocida como modelo agroexportador (Gejo y Liberali, 2006). En este contexto, la organización económica de las distintas localidades de la región ha estado históricamente vinculada, en mayor o menor medida, a la dinámica de la producción agropecuaria. En consecuencia, los cambios que esta actividad experimentó en las últimas décadas impactaron de manera significativa en la estructura agraria, promoviendo procesos de concentración de la tierra y disminución de la población residente en unidades de producción o Explotaciones Agropecuarias (EAP).
Las nuevas formas de organización de la producción asociada al agronegocio, introducidas por actores sociales rurales emergentes –como contratistas, pools de siembra, fondos de inversiones, uniones transitorias de empresas y proveedores de insumos de alcance transnacional–, se caracterizan por la reinversión de sus utilidades. Este modelo productivo, de carácter capital-intensivo, implica una fuerte incorporación tecnológica, que incluye maquinarias de última generación, organismos genéticamente modificados, agroquímicos específicos y sistemas de acopio y transporte, lo que permite alcanzar mayores niveles de productividad y producción a gran escala. En consecuencia, los productores más capitalizados pueden afrontar los elevados costos de este esquema, desplazando a los medianos y pequeños, quienes enfrentan menores posibilidades de financiamiento e inversión. Estos procesos generan, a su vez, modificaciones en el paisaje rural y en la territorialidad del espacio geográfico rural. Son situaciones que dejan ver en el territorio una multiplicidad de escenarios, dando lugar a una tipología de actividades cuyos subtipos dependen de factores como la tenencia de la tierra, las técnicas empleadas y el conocimiento y capital disponible, entre otros.
Los datos provenientes de los Censos Nacionales Agropecuarios (CNA) 2002 y 2018 muestran que la mayoría de los partidos del sudeste bonaerense redujeron su total de EAP entre un 20 y 30 % (Tabla 3). Los casos que más se apartan de este rango son Maipú y Villa Gesell. En el primero se aprecia un aumento del 7,9 %, que no se acompaña de un incremento en la superficie destinada a la producción agropecuaria, lo que indica un menor tamaño promedio de las unidades productivas como consecuencia de la subdivisión de tierras. En cambio, en Villa Gesell la disminución del total de EAP se entiende como parte del proceso de urbanización que atraviesan los municipios de la Costa Atlántica. En cierta medida, dicho proceso incluso limita la diversidad de la actividad turística, considerando que una de las tres EAP del partido ofrecía turismo rural en 2002 (Gordziejczuk y Mikkelsen, 2023).
Respecto a la Tabla 3, podemos destacar que General Alvarado, General Juan Madariaga y San Cayetano registraron un comportamiento opuesto al resto de los distritos en cuanto a la variación de la superficie destinada a producción agropecuaria. Las pequeñas variaciones positivas observadas pueden asociarse a factores como la incorporación de nuevas tierras mediante la reconversión de pastizales, mejoras en la infraestructura que facilitan el acceso a nuevas hectáreas, el aprovechamiento de tierras suburbanizadas y redefiniciones catastrales. Asimismo, este aumento en la superficie de las EAP se da junto con una disminución en la cantidad total de establecimientos, por lo cual estos partidos evidencian un proceso de concentración de tierras.
Tabla 3. Partidos del sudeste de la provincia de Buenos Aires: total y superficie en hectáreas de las explotaciones agropecuarias (EAP) entre 2002 y 2018
Partido | EAP | |||||
| Total | Superficie en hectáreas | |||||
| 2002 | 2018 | Variación (%) | 2002 | 2018 | Variación (%) | |
| Ayacucho | 935 | 739 | -21,0 | 585.148,8 | 544.428,8 | -7,0 |
| Balcarce | 546 | 422 | -22,7 | 324.689,2 | 282.926,1 | -12,9 |
| Gral. Alvarado | 209 | 136 | -34,9 | 132.807,8 | 139.532,2 | 5,1 |
| Gral. J. Madariaga | 349 | 261 | -25,2 | 249.327,6 | 257.437,0 | 3,3 |
| Gral. Pueyrredon | 456 | 313 | -31,4 | 113.138,0 | 71.921,5 | -36,4 |
| Lobería | 544 | 420 | -22,8 | 356.303,7 | 342.173,5 | -4,0 |
| Maipú | 228 | 246 | 7,9 | 243.932,1 | 218.286,1 | -10,5 |
| Mar Chiquita | 389 | 317 | -18,5 | 302.173,0 | 247.426,9 | -18,1 |
| Necochea | 569 | 364 | -36,0 | 411.192,2 | 342.899,5 | -16,6 |
| Pinamar | 0 | 0 | 0,0 | 0,0 | 0,0 | 0,0 |
| San Cayetano | 360 | 280 | -22,2 | 240.194,5 | 246.664,6 | 2,7 |
| Tandil | 659 | 480 | -27,2 | 442.390,2 | 321.930,1 | -27,2 |
| Villa Gesell | 3 | 0 | -100,0 | 5,5 | 0,0 | -100,0 |
| Total | 5.247 | 3.978 | -24,2 | 3.401.302,6 | 3.015.626,3 | -11,3 |
Fuente: elaboración propia en base a INDEC (2002 y 2018).
Como adelantáramos, al igual que en gran parte del país, en la región se produce un marcado proceso de reducción de las EAP pequeñas, es decir, aquellas con superficies menores a 200 hectáreas. Necochea, General Alvarado y General Pueyrredon son los partidos más afectados, con disminuciones superiores al 30 %. Balcarce constituye la única jurisdicción que presenta una variación positiva en el total de EAP medianas, o con superficies entre 200 y 1000 hectáreas. Por último, las EAP grandes, es decir, aquellas que superan las 1000 hectáreas, y representan tanto a los sectores tradicionales de la ruralidad argentina como a los nuevos actores de la élite rural, beneficiada por el modelo de agronegocio hegemónico vigente, también experimentan una reducción, especialmente en General Pueyrredon, Balcarce y San Cayetano. Este comportamiento refuerza el efecto de concentración de tierras en determinados grupos dentro de la estructura agraria. En este contexto, quienes han perdido la tenencia de la tierra son, en especial, los pequeños productores. Cuando carecen de los medios necesarios para mantener las tierras en producción, algunos las venden. Otros, en cambio, se convierten en rentistas, lo que contribuye a explicar el incremento de las tierras en arrendamiento.
Según la Dirección de Estimaciones Agrícolas, perteneciente a la Dirección Nacional de Agricultura de la Subsecretaría de Agricultura, en las últimas dos campañas agrícolas (2022/23 y 2023/24), los partidos de la región produjeron alpiste, arveja, avena, cebada, centeno (solo en Necochea), colza, girasol, lino, maíz, mijo, soja, sorgo y trigo. El total producido, contabilizado en toneladas, se puede observar en la Figura 5. Los partidos que concentran mayor producción total son Tandil, Necochea, Lobería, Balcarce y San Cayetano. No obstante, existe la preeminencia de determinadas producciones orientadas al mercado externo que redujo la diversificación productiva de la región, provocando una especialización en cereales (trigo y maíz) y oleaginosas (soja y girasol), junto con otros cultivos relevantes, como la papa.
Figura 5. Partidos del sudeste de la provincia de Buenos Aires: producción total, campañas agrícolas 2022/23 y 2023/24

Fuente: elaboración propia en base a Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, Presidencia de la Nación (datosestimaciones.magyp.gob.ar/).
Es interesante destacar que el partido con mayor superficie –Ayacucho– se diferencia de los restantes por la cantidad de EAP dedicadas a la producción de ganado bovino, tal como se aprecia en la Tabla 4. Le siguen en importancia: Mar Chiquita, Tandil, Balcarce y General Juan Madariaga. Además, Ayacucho es el partido con mayor cantidad de cabezas de ganado ovino, seguido por General Juan Madariaga, Maipú y Mar Chiquita. Asimismo, sobresale Tandil por su producción de porcinos.
Tabla 4. Partidos del sudeste de la provincia de Buenos Aires: tipo de ganado al 30 de junio de 2018, por EAP y cabezas
Partidos | Bovinos | Ovinos | Porcinos | |||
| EAP | Cabezas | EAP | Cabezas | EAP | Cabezas | |
| Ayacucho | 719 | 597.177 | 252 | 41.161 | 34 | 7.566 |
| Balcarce | 304 | 225.431 | 116 | 9.263 | 25 | 1.550 |
| Gral. Alvarado | 62 | 38.639 | 28 | 1.691 | 11 | 2.842 |
| Gral. J. Madariaga | 242 | 205.523 | 80 | 20.921 | 9 | 142 |
| Gral. Pueyrredon | 63 | 48.160 | 23 | 2.295 | 8 | 114 |
| Lobería | 283 | 161.749 | 34 | 3.038 | 5 | 1.901 |
| Maipú | 238 | 191.792 | 88 | 17.668 | 8 | 743 |
| Mar Chiquita | 279 | 248.908 | 130 | 17.368 | 38 | 6.155 |
| Necochea | 218 | 148.491 | 73 | 8.568 | 26 | 863 |
| Pinamar | – | – | – | – | – | – |
| San Cayetano | 185 | 115.047 | 39 | 5.794 | 5 | 117 |
| Tandil | 360 | 239.736 | 76 | 7.185 | 20 | 27.617 |
| Villa Gesell | – | – | – | – | – | – |
Fuente: elaboración propia en base a INDEC (2018).
Los partidos de Pinamar y Villa Gesell no cuentan con producción agrícola en las campañas analizadas, ni tampoco con cabezas de ganado en producción. Esto se debe a la escasez de espacios rurales tradicionales presentes en sus territorios, relacionado con su perfil eminentemente turístico y residencial.
Es oportuno destacar que, desde la década de 1970, General Pueyrredon se consolidó como un área central en la producción frutihortícola de la región. Según Daga et al. (2020), el cinturón verde que bordea a Mar del Plata es el segundo en importancia en el país, abasteciendo tanto al mercado local como al regional. Al año 2018, las áreas hortícolas –tanto bajo cubierta como a campo– abarcaban 68 de los 343,19 km² que conforman el periurbano marplatense, lo que equivale al 19,8 % de su superficie, compartida con otros usos del suelo como áreas construidas, vacíos urbanos y espacios verdes, cuerpos de agua y otras áreas productivas (Daga et al., 2020).
Como última característica, comienzan a registrarse en la región indicios de agricultura alternativa que, si bien mantiene una participación reducida en comparación con la producción convencional, se visibiliza en el conjunto de experiencias agroecológicas y orgánicas (Molpeceres et al., 2021; Auer et al., 2023). Según el último CNA, el sudeste bonaerense cuenta con 65 EAP dedicadas a producciones alternativas: 29 con agricultura orgánica, 7 con agricultura biodinámica y 29 con prácticas agroecológicas, siendo Necochea y General Pueyrredon los distritos con mayor participación.
La descripción desarrollada permite comprender al sudeste de la provincia de Buenos Aires como un territorio cuya configuración actual es resultado de los procesos de territorialización, el devenir histórico por el que transitó, y actividades productivas y prácticas sociales de larga duración. El análisis realizado permitió identificar las particularidades que han moldeado a la región y, dentro de ella, el peso de lo rural, constituyéndose en un insumo relevante para su ampliación y complejización en los capítulos que siguen.






