Guillermo Velázquez
Hace 25 años, cuando iniciábamos nuestros trabajos sobre geografía y bienestar en la Argentina desde una perspectiva geográfica, sosteníamos que la calidad de vida es una medida de logro respecto de un nivel establecido como “óptimo”, teniendo en cuenta dimensiones socioeconómicas y ambientales que dependen de la escala de valores prevaleciente en la sociedad y que varían en función de las expectativas de progreso histórico. Como la mayoría de la población argentina es urbana, la escala de valores y, por consiguiente, las dimensiones y variables que utilizamos intentan presentar el “promedio”, reflejando este sesgo urbano.
Precisamente, el trabajo que la Dra. Claudia Mikkelsen y su grupo desarrollan desde hace dos décadas se ha destacado por poner en evidencia las particularidades de la calidad de vida de la población rural argentina, constituyéndose progresivamente en referentes del tema; muy particularmente en torno de su territorio más cercano, es decir, el sudeste bonaerense vinculado con Mar del Plata.
En este libro se reúnen una serie de aportes significativos del grupo, constituido por Claudia Mikkelsen, Sofía Ares, Alejandra Auer, Matías Gordziejczuk, Camila Rodríguez y Alejandra Santiago, más el capítulo de un referente de la infraestructura rural y la modernización agraria, como lo es Marcelo Sili.
El libro se estructura en tres partes:
- La primera es conceptual y general, con tres capítulos; el primero referido al espacio rural y las ruralidades, el segundo propone al bienestar como un nuevo paradigma, vinculado con la neorruralidad, y el tercero debate sobre el bienestar y el bienestar rural.
- La segunda es metodológica, y consta de un capítulo (cuarto), que propone un instrumento para ensayar y redefinir la medición de la calidad de vida de la población rural.
- Finalmente, la tercera parte, que comprende tres capítulos de aplicación en el sudeste bonaerense: el quinto desde lo sociodemográfico y lo agroproductivo; el sexto, desde la ruralidad a partir del Índice de Ruralidades (IR), y el séptimo, a través del Índice de Bienestar de las Ruralidades (IBR).
Este último –que incorpora cuestiones cruciales para la población rural como la calidad de los materiales de la vivienda, el acceso a telefonía celular o a internet– muestra que, en el área estudiada –espacio rural del sudeste bonaerense, también conocido como “pampa surera”–, predominan las situaciones intermedias, asociadas con menores densidades poblacionales, cierto aislamiento geográfico, distancias que se deben recorrer para el aprovisionamiento de bienes y utilización de servicios, así como para satisfacer necesidades vinculadas con educación y salud, entre otras.
Cabe señalar que, considerando la calidad de vida de la totalidad de la población, esta misma pampa surera encabezaba el “ranking” de las subregiones pampeanas. La particular contribución que efectúa este libro respecto de su población rural pone en evidencia algunas de sus desigualdades que, además de interés académico, deberían ser objeto de las políticas públicas.
Tandil, 10 de diciembre de 2025






