A Hebe Molina, por la generosidad intelectual y el afecto con que leyó y comentó pacientemente los borradores previos a esta versión que hemos acordado en considerar “la versión final” (aunque quienes nos dedicamos a rescates y a archivos sabemos lo ilusorio de tal completitud).
A Norma Alloatti, por su gran ayuda en la recolección de documentos históricos.
A Marina Guidotti, por haberme alcanzado algunos artículos periodísticos de Josefina Pelliza.
A María Rosa Lojo, mi directora.






