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Representaciones de la conciencia del tiempo en la fenomenología de Edmund Husserl[1]

Verónica Kretschel[2]

Resumen

Tanto en sus primeros escritos sobre el tiempo (Hua X), como en los textos producidos en el marco de la fenomenología genética sobre el tema (Hua XXXIII), Husserl intenta dar cuenta de la conciencia temporal a través de representaciones gráficas. Los gráficos se modifican en la medida en que buscan representar los sucesivos cambios padecidos por la teoría del tiempo. Es así que, conforme la conciencia del tiempo, adquiere un papel más destacado y, en definitiva, se posiciona como nivel último de fundamentación de la vida de la conciencia en su conjunto, la posibilidad de llevar a cabo un esquema espacial del tiempo se vuelve una tarea cada vez más compleja. Esto puede explicar por qué, en ese sentido, hay ausencia de diagramas en los textos tardíos sobre el tiempo (Ms. C VIII). En consecuencia, a continuación se propone relevar el trabajo husserliano sobre los diagramas de tiempo para evaluar la eficacia hermenéutica que las representaciones gráficas pueden aportar a la comprensión del tiempo; esto es, responder a la pregunta por el sentido de llevar a cabo diagramas –espaciales– del tiempo.

   

Palabras clave: tiempo; fenomenología estática; fenomenología genética; Husserl.

Abstract

In his early writings on time (Hua X), as well as in his genetic texts on the matter (Hua XXXIII), Husserl intends to give an account of time consciousness through graphic representations. Given that they seek to represent the successive modifications that he introduces in his time theory, the diagrams undergo changes. Thus, as Husserl increasingly acknowledges the role played by time—ultimately as the foundational basis of the life of consciousness as a whole—, his possibility of sketching a spatial diagram of time becomes more complex. This explains why, in his late manuscripts on time, there is an absence of diagrams (Ms. C VIII). Hence, in what follows we attempt to evaluate the hermeneutic utility of Husserl’s time diagrams for the understanding of time; i.e., to evaluate the sense of sketching those—spatial—graphic representations of time.

   

Key Words: time; static phenomenology; genetic phenomenology; Husserl.

   

La fenomenología husserliana sobre el tiempo se puede dividir en etapas según los tres grupos de textos publicados sobre el tema. El primero, y único aparecido en vida de Husserl, incluye las conocidas Lecciones de fenomenología de la conciencia interna del tiempo de 1905 y otros escritos producidos entre 1893 y 1917 (Hua X[3]). Uno de los temas centrales de esta obra es la constitución de un objeto temporal: ¿cómo se origina la unidad en un objeto que se presenta en apariciones discontinuas? El análisis fenomenológico reconduce la pregunta a la duración en cuanto fenómeno inmanente. Es así que la temporalidad del objeto está fundada en la duración de los actos. Por su parte, la pregunta por la constitución temporal de los actos deriva en una instancia constitutiva última: la conciencia absoluta constituyente del tiempo. El segundo grupo de textos consiste en una edición de los manuscritos sobre el tiempo elaborados por Husserl en las vacaciones de invierno de 1917-1918 (Hua XXXIII). En los Manuscritos de Bernau, se lleva a cabo por primera vez un análisis genético desde un punto de vista fenomenológico. En este sentido, la pregunta que deben responder estos estudios es cómo se autoconstituye la conciencia del tiempo. Este conjunto de textos es conocido por la reestructuración de la intencionalidad tempo-constituyente, habida cuenta de los cambios que atañen a la relación entre las fases de la conciencia temporal. Por último, los Manuscritos del Grupo C (Ms. C VIII) reúnen trabajos redactados durante la década de 1930 que se definen por su carácter fragmentario y altamente exploratorio. Husserl realiza en ellos una radicalización de la reducción al presente viviente ya puesta en práctica en los años veinte e indaga en las estructuras pasivas que dan lugar a la conciencia intencional, los procesos primigenios de la constitución temporal y el tipo de sujeto que opera en estos estratos de la vida.

Tanto en sus primeros escritos sobre el tiempo (Hua X), como en los textos producidos en el marco de la fenomenología genética (Hua XXXIII), Husserl intenta dar cuenta de la conciencia temporal a través de representaciones gráficas. Los gráficos se modifican en la medida en que buscan representar los sucesivos cambios de la teoría del tiempo. Conforme la conciencia del tiempo adquiere un papel más destacado, y en definitiva se posiciona como nivel último de fundamentación de la vida de la conciencia en su conjunto, la posibilidad de llevar a cabo un esquema espacial del tiempo se vuelve una tarea cada vez más compleja. En este sentido, se destaca la ausencia de diagramas en los textos tardíos sobre el tiempo (Ms. C VIII).

Teniendo este marco como referencia, este texto se propone relevar el trabajo husserliano sobre los diagramas de tiempo y procura evaluar la eficacia hermenéutica que las representaciones gráficas pueden aportar a la comprensión del tiempo. Comenzaremos por comparar los diagramas de los primeros dos grupos de textos, procurando elucidar en qué medida permiten aproximarse a las determinaciones propias de la conciencia del tiempo de uno y otro período. A modo de conclusión, buscaremos, a partir del análisis anterior, pensar qué se propuso Husserl a la hora de graficar el tiempo.

§ 1. Un recorrido por los diagramas del tiempo en los textos tempranos (1893-1917)

Si analizamos los diagramas del tiempo presentes en Husserliana X, podemos observar que las representaciones que nos resultan más familiares, esto es, aquellas presentes en el parágrafo 10 de las Lecciones de fenomenología de la conciencia interna del tiempo, son el resultado de un grupo de estudios anteriores. En efecto, estos diagramas fueron especialmente realizados en noviembre de 1911, como complemento al curso de 1905. Con todo, ya en dicho curso Husserl había esbozado representaciones gráficas del tiempo (T. 31; T. 34) y había continuado empleando el mismo recurso años después (T. 50-1908-1909). En este último caso, también con el objetivo de que fueran publicados junto con las lecciones de Gotinga. Como podemos observar a simple vista, se producen modificaciones importantes entre los distintos diagramas; sobre todo, en relación con la orientación del flujo temporal y la ubicación del punto ahora. Con el objetivo de interpretar los gráficos y sus modificaciones, buscaremos responder qué pretendió Husserl representar en sus diagramas.

Sabemos que las lecciones de 1905 tenían como motivo principal dar cuenta de los actos temporales, es decir, explicitar la constitución de las presentificaciones. Esta tarea derivó en una indagación de la temporalización de los actos y, en particular, de su forma madre, la percepción. Uno de los objetivos centrales resultó ser, entonces, dar cuenta de cómo se produce en el tiempo la percepción de un objeto. Así, se advirtió que el presente perceptivo debe tener una duración. Esta duración de la percepción remite a un nivel de fundamentación más profundo, donde la permanencia en el presente de las distintas fases de la conciencia temporal (recuerdo primario, protoimpresión y expectativa primaria) permite la conformación de un presente extendido. Tomando como referencia las críticas a Brentano, se busca un modo de dar cuenta de la relación entre las distintas fases de la conciencia temporal que no esté dado a partir de un acto presente, en la medida en que esta concepción no permite comprender la distensión temporal, ni atribuirle al pasado un carácter originario.

Desde un punto de vista fenomenológico, podemos afirmar que hay un flujo de la vida de la conciencia que se organiza según una forma propia de la misma conciencia. Si tomamos la percepción de un objeto como formando parte de este flujo, vemos que comienza en un ahora que se modifica de manera permanente, alejándose de la presencia y hundiéndose en el pasado. El ahora inicial es reemplazado por un nuevo ahora y se vuelve recuerdo primario. Esta fase de la conciencia se caracteriza por permitir que lo recién sido, y ya no en “carne y hueso”, opere en el presente perceptivo. Posibilita, precisamente, la extensión del presente perceptivo, con el fin de contener no solo lo actualmente intencionado, sino también lo recién intencionado que es ahora mentado en forma vacía. Los diagramas husserlianos apuntan, en este marco, a dar cuenta del proceso de modificación que sufre la impresión originaria y la capacidad de acción que posee el pasado sobre el presente. El lugar central de la representación lo ocupa, entonces, el ahora, fuente ininterrumpida de impresiones originarias que devienen, en un proceso de constante modificación, retenciones y retenciones de retenciones.

Al observar los esquemas, podemos establecer visualmente una primera distinción que nos permite conformar tres grupos que se corresponden, a su vez, con diferentes años de producción: 1. esquemas 1, 2 y 3 (1904-1905); 2. esquemas 4 y 5 (1908-1909); 3. esquemas 6, 7, 8, 9 y 10 (1910-1911).

Esquemas 1, 2 y 3 (1904-1905)

En los parágrafos en los que aparecen, Husserl se concentra en dos problemas fundamentales: el carácter del pasado y la posibilidad, ya mencionada más arriba, de pensar un presente extendido. La primera cuestión se plantea en la siguiente pregunta: ¿en qué consiste la conciencia de pasado si lo que esta muestra no está ahí presente en persona? La segunda cuestión apunta a pensar una conciencia que pueda dar cuenta, precisamente, de esa conciencia de pasado a la par de la conciencia de presente; de una conciencia que se extienda ella misma en el tiempo, con el objetivo de superar la doctrina de la momentariedad de la conciencia. En este sentido, se busca dar cuenta de la conservación de lo sido en el presente perceptivo y surge la clásica pregunta de si la conciencia de sucesión presupone la sucesión de la conciencia. Sabemos que la respuesta es afirmativa, en la medida en que el análisis husserliano intentará en lo siguiente explicitar cómo se constituye la duración de la propia conciencia.

Planteado este escenario, veamos ahora cómo se reflejan estas cuestiones en este grupo de diagramas. Se busca aquí graficar la conciencia del tiempo a través del uso de ejes cartesianos, donde el vértice en el que se cruzan las abscisas y las ordenadas se corresponde al ahora efectivamente presente. Sobre el eje de las ordenadas, se ubican los “ahoras” pasados retenidos (el campo temporal originario), y, sobre el eje de las abscisas, se representan los correlatos objetivos de tales “ahoras” (el tiempo objetivo). La línea diagonal que une un determinado punto de un eje con otro punto del otro eje permite mostrar la conciencia que en un punto ahora del tiempo objetivo se tiene de un ahora pasado. De este modo, en cada ahora presente, se puede contar con cada uno de los ahoras pasados. Este esquema posibilita también graficar cómo en cada ahora pasado somos conscientes de los ahoras pasados subsiguientes. Por otra parte, creemos que la orientación “hacia abajo” en los ejes como modo de representar la direccionalidad de la intencionalidad inmanente puede estar fundada en mostrar la profundidad de la vida de la conciencia, concebida en términos de hundimiento en el pasado. A su vez, puede pensarse una relación entre el carácter negativo de esta dirección de los ejes con el oscurecimiento o la pérdida atribuidos al pasado. Es interesante que aún en las reconsideraciones posteriores se mantiene esta ubicación.

Esquemas 4 y 5 (1908-1909)
Hua X: 330

Hua X: 331[4]

El siguiente grupo de diagramas aparece en un escrito aparentemente preparado para ser publicado junto con las Lecciones de 1904-1905. Este estudio es relevante, dado que en él Husserl se refiere por primera vez a la retención en su sentido técnico; es decir, es donde abandona definitivamente la noción de “recuerdo primario” y acuña, para la función de pasado de la conciencia del tiempo, el término “retención”. Esto remite a la necesidad de pensar qué tipo de conciencia es la conciencia del tiempo. El nuevo término permite referirse al pasado según un tipo de intencionalidad que no es ya la intencionalidad de acto. Recordemos que por esta época Husserl empieza a poner en cuestión el esquema aprehensión-contenido de aprehensión como modo general de constitución. Este modelo constitutivo aplicado a la constitución del tiempo implica considerar que la sensación es temporalmente neutra, dado que todo el peso interpretativo se carga en el aspecto aprehensivo. Pero Husserl advierte que esto no se aplica al carácter temporal de los datos. En efecto, la sensación no puede ser interpretada bajo cualquier signo temporal: la sensación es siempre presente. Un nuevo modelo de constitución está latente en estos textos y hará su aparición al año siguiente en la forma de la conciencia absoluta, donde “lo constituyente y lo constituido se cubren, coinciden” (Husserl, 2006: 100 [Hua X: 80]); es decir que la instancia última de constitución de la conciencia se autoconstituye.

Como podemos observar, estos diagramas ya no se establecen sobre un par de ejes perpendiculares, sino a través de dos ejes que parten de un vértice (el ahora presente), formando entre sí un ángulo de apertura arbitraria. Estos diagramas pretenden graficar la complejidad del entramado de la conciencia, de lo que, en el grupo anterior, llamábamos el “campo originario temporal”. Mientras que en la base del gráfico encontramos los puntos correspondientes al tiempo objetivo, la recta que parte del punto cero muestra el movimiento de la memoria. A su vez, las perpendiculares a la base indican las distintas relaciones que pueden establecerse en cada punto del tiempo objetivo con el todo de pasado retenido.

Esquemas 6, 7, 8, 9 y 10 (1910-1911)

Hua X: 93 (112)

Hua X: 28 (50)[5]

En el tercer grupo de diagramas, se encuentran los esquemas del parágrafo 10 de las Lecciones. Este parágrafo, junto con el 8, 9 y 20, son extractos de un texto datado por el propio Husserl de entre el 10 y el 13 de noviembre de 1911. Se trata de un estudio explícitamente producido para ser publicado junto con las Lecciones de 1905. Se perfila aquí una distinción central de la fenomenología del tiempo: la estratificación de la temporalidad en tres niveles. Por una parte, afirma Husserl, es posible describir algo objetivo en su objetividad. Por otra parte, también es posible describirlo a través de sus modos de aparecer. Y, por último, subyace la descripción de la conciencia a través de la cual algo es intencionado. En términos temporales, tenemos, primero, el tiempo objetivo, segundo, el tiempo de las vivencias a través de las cuales el objeto aparece, y, por último, la conciencia absoluta que constituye dichas vivencias.

Además, se describen en este texto determinaciones esenciales de la conciencia que se articulan con la forma propia del flujo: el carácter fijo y a la vez la modificación permanente. Se plantea un espejamiento entre la manifestación de los modos de la conciencia y las apariciones que refieren a la objetividad. Creemos que estas dos direcciones de la conciencia apuntarán en lo siguiente a la doble intencionalidad de la retención: la intencionalidad longitudinal y la intencionalidad transversal. Mientras que la primera operará la constitución de la unidad de la conciencia temporal, la segunda se encargará de la dimensión que intenciona la trascendencia. La descripción husserliana tiende aquí a destacar una esencial imbricación entre estas dos direcciones de la conciencia.

Ya la posibilidad de establecer el modo de tematizar, por decirlo de algún modo, “la conciencia de la conciencia” le impone a Husserl dificultades terminológicas. Sin embargo, le alcanza para distinguir el carácter voluntario y libre de la conciencia de acto respecto de la percatación que atañe a las fases de la conciencia, de las cuales somos meramente “testigos”, conscientes por afección. La referencia parece explícitamente indicar el problema de la automanifestación de la conciencia.

Finalmente, si nos dirigimos a estos últimos diagramas, vemos que parecen corresponderse con un corte de los esquemas del grupo 2, pero trazado en otra dirección. Ahora el segmento horizontal indica los puntos ahora, cuyo comienzo (A) representa el ahora actual, las diagonales señalan el hundirse en el pasado de cada uno de esos puntos, y las verticales, la conciencia que en cada uno de los “ahoras” tenemos del pasado hundido. Creemos que esta rotación del diagrama que remite también a la configuración del primer grupo pone en evidencia que, conforme pasa el tiempo, la vida de la conciencia se complejiza. En este sentido, en el ahora actual, la línea perpendicular que representa el pasado retenido es más larga que en un ahora anterior, en la medida en que en el ahora anterior hay “menos” pasado retenido. Por su parte, el diagrama se propone reproducir el carácter fijo de la modificación retencional, la conservación del lugar temporal de cada ahora en la sucesión de conciencia, y el espejamiento que recién señalábamos entre la ordenación del devenir temporal inmanente y la constitución del tiempo objetivo. Las distancias que se establecen en una y otra dimensión se presentan como proporcionales.

Este recorrido por los diagramas de la fenomenología temprana sobre el tiempo pone en evidencia que, así como los gráficos pretenden representar el estado de la teoría, muestran junto con ella sus falencias. Se destaca, en este sentido, la falta de análisis de la dirección futuro de la conciencia temporal. Las pocas descripciones del aspecto protencional de la conciencia del tiempo se presentan como una mera inversión de la conciencia de pasado (como la retención, pero al revés, sostiene Husserl), al mismo tiempo que no es posible dar con referencias explícitas a esta fase en los diagramas. La orientación genética de la fenomenología propondrá, frente a esto, una reinterpretación de la intencionalidad que la define, precisamente, por su carácter futuro. Veremos en qué medida estas modificaciones teóricas se reflejan en los diagramas.

§ 2. La intencionalidad se dirige hacia el futuro: el uso de diagramas en los Manuscritos de Bernau

Cuando Husserl se proponía revisar la edición que Edith Stein realizaba sobre las Lecciones de 1905, emprendió la tarea de pensar nuevamente cómo operaría la conciencia temporal. Los Manuscritos de Bernau son los escritos de trabajo producidos en esta ocasión. El propio autor los consideraba su obra maestra e insistió largo tiempo en darles una forma publicable, objetivo que no pudo ver cumplido en vida, consecuencia, en parte, del carácter experimental de los textos.

Los esfuerzos por graficar la conciencia del tiempo se vieron multiplicados en este período, aunque siguiendo, en la mayoría de los casos, los esquemas del parágrafo 10 de las Lecciones. Frente a esto, se presenta el tercer gráfico del texto n.º 2, donde se observa una continuación “hacia arriba” del conocido diagrama del parágrafo 10 de las Lecciones.

Hua XXXIII: 22

Husserl construye este gráfico sobre la base del modelo temprano, a partir de una reconfiguración de la intencionalidad de la conciencia temporal (Umbildung der Intentionalität) (Hua XXXIII: 24), y se dedica en lo siguiente a una descripción pormenorizada de los distintos elementos que lo conforman. La diferencia sustancial respecto al período anterior se encuentra aquí en el punto de partida de la descripción, que no es ya la constitución de un objeto temporal, sino el movimiento de la corriente de conciencia a partir de la interrelación entre sus fases (die Komplexion von Retention und Protention). Al dato que se da originariamente en el ahora, le sigue una cadena de retenciones que se modifica de modo permanente en la medida en que nuevos datos salen al encuentro. Pero además, junto con la modificación retencional, afirma Husserl, debemos considerar también el operar de las protenciones. Cada ahora está compuesto por un momento protencional que consiste en lo anticipado para cada ahora.

Tenemos, entonces, una intencionalidad propiamente protencional, pero también encontramos el rastro de las protenciones en el hundimiento del pasado. Esto es, si consideramos que una tarea de la fenomenología genética consiste en explicitar en qué medida la experiencia pasada opera en el presente, puede entenderse el nuevo carácter atribuido a las protenciones. En este sentido, sostiene Husserl que “el estilo del pasado es proyectado en el futuro” (Hua XXXIII: 38). Con ello, las protenciones no serían ya meras intenciones vacías que anticiparían la forma en que lo que viene habrá de darse, sino que estarían en cierta medida determinadas. Para esto, las protenciones deberán dirigirse sobre el pasado y desde él lanzarse hacia al futuro. Veremos que esta reconfiguración de las fases de la conciencia se encuentra en cierta medida representada en el diagrama mencionado.

La nueva importancia que adquiere la fase protencional de la conciencia se plasma en una definición que aparece en los Manuscritos. Lo que caracteriza más propiamente a la intencionalidad de la conciencia temporal es ser mediación (Mittelbarkeit) –modificación– o, también, tendencia (Tendenz, Hua XXXIII: 40), un apuntar que mienta una necesidad de cumplimiento de lo intencionado en forma vacía. En este sentido, afirma Husserl que cada momento del flujo es “un intervalo de retención, un punto de presentación originaria como protención plenificada y un intervalo de protención no plenificada” (Hua XXXIII: 14). Observamos aquí que las instancias ahora y futuro son definidas en términos de plenificación (Erfüllung). Mientras que el futuro es una tendencia al cumplimiento, el presente es lo intencionado anteriormente en forma vacía, que se da ahora en forma intuitiva; la forma de la conciencia del tiempo en términos de plenificación parece coincidir con la fase protencional de la conciencia del tiempo, en la medida en que el propio presente se reduce a una plenificación de lo anticipado.

Por su parte, la retención no puede ser descrita en términos de plenificación, en la medida en que esta fase de la conciencia tiene como función, primero, asistir al presente sosteniendo los aspectos recién pasados de aquello que está siendo percibido y, luego, conservar todo lo intencionado por la conciencia. Resulta difícil, así, poder adscribirle una tendencia, si pensamos que esta implica un apuntar “hacia adelante”. Con todo, la retención sí es una tendencia, aunque dirigida hacia el vacío. Ya en las Lecciones, Husserl nombraba una gradualidad para referirse a la modificación que atañe a las retenciones al alejarse del ahora (Hua X: 47 [68]) y describía este proceso como un paulatino debilitamiento o hundimiento (Hua X: 30, 48 [52-53, 70]). A su vez, hacía referencia también a las diferencias respecto a la claridad de lo evocado y de lo modificado. El tema del oscurecimiento que atañe a la modificación retencional nos permite comprender esta tendencia según la cual se identifica a las retenciones en los Manuscritos de Bernau. Las retenciones se caracterizan, entonces, por su tendencia al vaciamiento (Entleerung o Entfüllung) que alude a la pérdida de claridad intrínseca a la modificación que parte del máximo de plenitud en lo recién sido y se dirige hacia la pérdida completa de plenitud o la oscuridad total.

Si observamos junto con estas definiciones el gráfico, podemos notar una continuidad entre lo que ocurre sobre la línea horizontal y debajo de ella. Mientras que la parte superior del diagrama representa el gradualismo de las protenciones (sich erfüllen), la parte inferior muestra el devenir de las retenciones (sich entleeren o sich entfüllen), incluyendo en ellas lo previamente anticipado. Los extremos de ambos procesos redundan en un vacío que, desde el punto de vista protencional, Husserl define como un vacío positivo (positive Leere), y, en relación con la modificación retencional, se presenta del lado negativo del proceso la posibilidad de alcanzar el grado cero de la claridad, la total oscuridad. Según esto, puede resultar ilustrativo superponer al diagrama husserliano una superficie sombreada de modo gradual en la que se evidencie el carácter intensivo implicado en estos procesos de modificación.

Hua XXXIII: 22[6]

Creemos que es, justamente, la reformulación de la gradualidad en términos de intensidad lo que dificulta la posibilidad de representar el tiempo con los diagramas heredados de la matemática; esto es, cuando la modificación se piensa desde la retención como un distanciamiento constante, el esquema parece funcionar, pero, cuando se agregan otros matices, como aquellos referidos a la plenificación y la intuitividad, la representación no es satisfactoria. En este sentido, si bien Husserl se esfuerza en complejizar los gráficos para dar lugar a un fenómeno que se presenta también más complejo, entendemos que resulta insuficiente para expresar lo que la misma descripción husserliana ya considera. Por un lado, el esquema permite mostrar lo retenido y lo protencionado, tanto en su devenir, como en su disponibilidad actual. Lo que no refleja, por otra parte, es el movimiento de la protención desde el pasado hacia el presente. El vacío positivo en la parte superior de la representación debería mostrarse de algún modo fundado en lo retenido. A su vez, el fin de la modificación retencional se presenta de modo problemático ya desde las Lecciones, pero también posteriormente en los Análisis sobre la síntesis pasiva. En el caso de las retenciones, al vacío de la claridad propio de la salida del presente, se le adiciona un nuevo continuo que se plantea en los años veinte en términos afectantes. Entonces, el paso del tiempo culmina en un vacío indiferenciado, el fin de la modificación retencional como un todo de pasado contraído: el inconsciente.

§ 3. Conclusiones

A modo de conclusión, quisiera fundamentar cuál es mi posición acerca del objetivo husserliano de graficar el tiempo. Si bien es claro que Husserl no fue el primero en llevar a cabo esta tarea, es más que evidente el gran interés que desplegó por este tipo de representaciones. A partir de esta constatación, se plantean algunas posiciones. En principio, una lectura rápida de la cuestión puede llevar a concluir que la intención de realizar diagramas del tiempo implica un intento de espacializar la conciencia temporal y con ello una reducción de un fenómeno a otro; del tiempo al espacio, al modo de la física relativista. Frente a eso, se han presentado algunas interpretaciones alternativas que legitiman la búsqueda husserliana. Por un lado, los gráficos serían evidencia de la pretensión de llevar a cabo una formalización de la conciencia temporal que se explicitaría en los diagramas (Schnell, 2002). Por otro lado, los gráficos operarían como modelos de la conciencia temporal (Banega, 2016). Por último, habría que tomar los esquemas, como todo recurso a conceptos de la matemática, como una “mera metáfora” para intentar describir ciertos aspectos de un fenómeno muy elusivo (Dodd, 2005).

En las dos primeras posiciones, encontramos un compromiso con la matemática que parece ir más allá del principio metodológico según el cual, al decidir ir “a las cosas mismas”, se toma a la vivencia como punto de partida de la fenomenología. En la búsqueda de desligar a la fenomenología husserliana de asunciones consideradas metafísicas, como sería el caso de la conciencia absoluta como fundamento de la vida de la conciencia, se asumen, entiendo, las nociones de la matemática, como si eso no supusiera una cierta metafísica. En este marco, la idea de tomar los gráficos como metáforas creo que da cuenta de la modalidad aproximativa de las descripciones sobre el tiempo. Las sucesivas reformulaciones de la conciencia temporal y el carácter exploratorio de la mayor parte de los escritos disponibles sobre el tema son evidencia del modo husserliano de hacer filosofía, según el cual la búsqueda de fundamento se presenta como una tarea infinita, en la medida en que cada punto de llegada no es más que un nuevo comienzo. ¿Será eso quizá lo que significa ser principiante en filosofía?

Referencias

Banega, Horacio. 2016. Husserl´s Diagrams and Models for Immanent Temporality. Quaestiones Disputatae 7 (1): 47-73.

Dodd, James. 2005. Reading Husserl’s Time-Diagrams from 1917-1918. Husserl Studies 21 (2): 113-137.

Husserl, Edmund. 1950 ss. Husserliana: Edmund Husserl Gesammelte Werke. La Haya/ Dordrecht/Londres/Nueva York: Martinus Nijhoff/Kluwer Academic Publishers/Springer.

Hua X. 1966. Zur Phänomenologie des inneren Zeitbewusstseins (1893-1919). Ed. Martinus Nijhoff = 2006. Lecciones de fenomenología de la conciencia interna del tiempo. Trad. Agustín Serrano de Haro. Madrid: Trotta.

Hua XXXIII. 2001. Die Bernauer Manuskripte über das Zeitbewusstsein (1917-1918). Eds. Rudolf Bernet y Ullrich Melle.

Hua Mat VIII. 2006. Späte Texte über die Zeitkonstitution (1929-1934). Die C-Manuskripte. Ed. Dieter Lohmar.

Husserl, Edmund. 2001 ss. Husserliana: Husserliana Materialien. Dordrecht/Londres/Nueva York: Kluwer Academic Publishers/Springer.

Schnell, Alexander. 2002. Das Problem der Zeit bei Husserl. Eine Untersuchung über die Husserlschen Zeitdiagramme. Husserl Studies 18: 89-122.


  1. Representations of time-consciousness in Edmund Husserl’s phenomenology
  2. Universidad de Buenos Aires-CONICET (Argentina). veronicakretschel@yahoo.com.ar. ORCID: 0000-0002-5282-5827.
  3. Referencias a la Husserliana se citan usando la abreviación Hua, seguida por el volumen y la página, con el número de la página de la traducción castellana (de existir) entre corchetes. La bibliografía final contiene información completa de todos los volúmenes y las traducciones citados.
  4. “Dirección-E”; “El encasillado quedaría mejor doblado hacia abajo, para indicar figurativamente algo del hundimiento”.
  5. Gráfico superior: “AE: Serie de los puntos de ahora; AA’: Hundimiento; EA’: Continuo de fases (puntos de ahora con horizonte de pasado)”. Gráfico inferior: “E: Serie de los ahoras llenos en su caso con otros objetos” (traducción de Serrano de Haro).
  6. Modificación del gráfico original. Como se explica en el texto, las indicaciones en los márgenes se corresponden con lo que describe Husserl en los textos que se analizan, y la superficie sombreada tiene la finalidad de mostrar el gradualismo del movimiento de retenciones y protenciones.


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