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Nuevas migraciones latinoamericanas en el partido de La Matanza

Familias venezolanas transnacionales

Sebastián Daniel Irusta

Introducción

El siguiente capítulo retoma el trabajo final de grado realizado en 2019 para la licenciatura en Trabajo Social de la Universidad Nacional de La Matanza. Dicho trabajo tenía como objetivo principal describir las experiencias de las familias venezolanas transnacionales en el partido de La Matanza, y presentaba como principal aporte la puesta en escena de la importancia del concepto de familia transnacional, demostrando que el vínculo y el afecto familiar pueden construirse a la distancia transcendiendo las distancias y los límites físicos. Además, se abordaron temas como la migración como un proyecto conjunto, un primer perfil migratorio de venezolanos que habitaban en el partido de La Matanza y la práctica de la remesa como factor fundamental en el vínculo familiar transnacional. En este caso, se retomará principalmente el objetivo principal del trabajo y se intentará dejar abiertos interrogantes para continuar trabajando sobre el tema en el actual contexto pospandemia.

Para la realización del trabajo, se consideró pertinente la realización de una investigación de tipo cualitativa, dando lugar a interpretar y conocer los fenómenos en términos de los significados que los individuos otorgan, de una forma inductiva y a partir de una interacción natural y no intrusiva (Taylor y Bodgan, 1992). Es decir, esta posibilitó la producción de datos descriptivos a partir de las propias palabras de las personas entrevistadas en el desarrollo de sus vidas cotidianas. La técnica de recolección de datos ha sido la de la entrevista, que se entiende como “una técnica para obtener información, mediante una conversación profesional con una o varias personas para un estudio analítico de investigación o para contribuir en los diagnósticos o tratamientos sociales” (Ruiz Olabuénaga, 1996, p. 165). El informe realizado tuvo como objetivo general conocer las experiencias de las familias venezolanas transnacionales en el partido de La Matanza. Por esto, las entrevistas estuvieron destinadas a migrantes venezolanos, hombres y mujeres, jóvenes adultos/as que habitan o hayan habitado en el territorio de La Matanza y que poseen algún tipo de vínculo con integrantes familiares que se encuentren en su país de origen. Se utilizó una muestra de tipo diversa y por conveniencia. Se buscó mostrar distintas perspectivas y representar la complejidad del fenómeno estudiado, tomándose solamente casos disponibles a los que tenemos acceso (Sampieri, Collado y Baptista, 2010, pp. 439-441), llevándose a cabo un muestreo “bola de nieve”, ya que los entrevistados proporcionaron el contacto con otras personas para continuar con la investigación. Los informantes clave provinieron de dos instituciones entabladas en el municipio. Una de ellas, el Centro de Atención al Migrante ubicado en la localidad de Isidro Casanova. La otra, una escuela de gestión privada de la localidad de San Justo. Como se mencionó anteriormente, la entrevista como técnica profesional puede incluir a una o a varias personas. En la investigación realizada, las entrevistas eran pactadas con una persona. Sin embargo, al realizarse en el domicilio del entrevistado/a, en ocasiones, las preguntas eran respondidas por más de un miembro familiar. Como estas intervenciones tenían pertinencia con el objetivo de la investigación, se incluyeron los aportes y las respuestas de todas las personas entrevistadas. En total, fueron diez las entrevistas realizadas.

Elementos teóricos: la importancia de la familia transnacional

Dentro del ámbito de los estudios del campo migratorio, el de familia transnacional resulta de amplia riqueza analítica a los fines de este capítulo. Entendemos como tal lo expuesto por Bryceson y Vuorelaque recuperado a partir del trabajo de Sorensen y Vammen (2015):

[Las familias transnacionales se definen como] familias que viven separadas entre sí por algún tiempo, o la mayoría del tiempo, pero que, aun así, permanecen juntas y crean una sensación de bienestar colectivo y unidad, un proceso al que denominan “parentesco a través de fronteras nacionales”. Estas autoras [Bryceson y Vuorelaque] argumentan que las familias transnacionales deben hacer frente a varias residencias, identidades y lealtades nacionales. Como otras familias, las transnacionales no son unidades biológicas per se, sino construcciones sociales o “comunidades imaginarias” que deben mediar las desigualdades entre sus miembros, incluyendo las diferencias relativas a las posibilidades de movilidad, los recursos, los tipos de capital y los estilos de vida (Sorensen y Vammen, 2015, p. 196).

Por lo general, se piensa al migrante como actor individual. Dependiendo su origen, se los percibe como personas de determinado sexo, color y clase, pero pocas veces insertos en estructuras sociales más amplias. Sin embargo, las investigaciones demuestran que las decisiones de migrar, el lugar de destino, las estrategias de adaptación a este y la conformación de relaciones transnacionales están vinculadas a los lazos familiares. Por ende, en la mayoría de ocasiones, migrar es una decisión familiar y en su interior se piensa en la partida de uno o más integrantes. Y los costos económicos de los proyectos migratorios suelen cubrirse con la gestión de recursos familiares (Sorensen y Vammen, 2015). Por otro lado, la revolución tecnológica incluye la disminución de los costos de comunicación y transporte, incrementando las posibilidades de una comunicación más continua entre integrantes de familias trasnacionales. Otra característica de las familias transnacionales es que de alguna manera están simultáneamente presentes en dos países (para este trabajo, Venezuela de origen y Argentina como destino) y cuyos miembros mantienen comunicación continua entre ambas naciones. Son familias formadas por personas relacionadas por algún tipo de lado, ya sea de sangre, adopción, afectivos, y que, de manera directa o indirecta, están vinculadas a la migración internacional entre los dos países. Sus miembros pueden ser migrantes, cónyuges, hijos u otros parientes (Ojeda, 2005). Las personas no se lanzan al azar a la migración, sino como participantes en redes colectivas de información y valorización respecto a los lugares de destino y segmentos del mercado laboral (Herrera, 2003). Para Hondagneu-Sotelo y Ávila (1997), el concepto de familia transnacional cuestiona las concepciones de familia que asocian la corresidencia y la presencia como elementos fundamentales para su comprensión, ya que las relaciones que se construyen entre sus miembros trascienden las fronteras físicas, generando nuevas modalidades de cuidado y diferentes formas de entender la maternidad y la paternidad (Zapata Martínez, 2009). Los familiares no necesariamente están en el mismo espacio, más bien se encuentran dispersos por el espacio transnacional. De todas maneras, esto no significa que dicha dispersión conlleve a la desintegración familiar, pues se mantienen y se recrean los vínculos a través de las fronteras (Sorensen y Guarnizo, 2007).

Entonces, la familia es entendida desde una perspectiva transnacional en la que no solo se incluye al padre o a la madre migrante, sino también a los miembros que se quedan en el país de origen (hijos, hijas, tíos, tías, abuelas, etc.), quienes sostienen vínculos afectivos a través de la distancia y hacen parte de la red de apoyo, generando nuevas dinámicas familiares (Zapata Martínez, 2009). Para Gioconda Herrera, las representaciones sobre las familias migrantes tienden a pensarse como patrones ideales de interacciones donde los factores intergeneracionales y de género se dan armoniosamente, con el fin de garantizar un determinado orden social, pero las prácticas de reproducción de las estructuras familiares en la experiencia migratoria reflejan una diversidad de formas que no se limitan a una visión ideal y monolítica del término familia. Por el contrario, estas prácticas

… reflejan la puesta en marcha de diversos mecanismos sociales y culturales por parte de los distintos miembros de las familias que van desde la reproducción de los lazos sociales y afectivos en la distancia a través de muchos medios hasta la disolución de ciertos lazos familiares y su recreación en nuevos entornos (Herrera, 2003, p. 215).

Es importante entonces partir de una concepción de las familias como instituciones dinámicas que no se transforman únicamente con la distancia física y a través del tiempo, sino que están constantemente adaptándose a nuevas condiciones.

Por otra parte, el perfil de los migrantes y sus familias puede variar por determinados factores: su origen urbano o rural, su condición socioeconómica y su nivel educativo (Herrera y Castillo, 2009). Otra de las características que pueden verse en este tipo de familias son las diferencias que se dan entre las familias cuyos miembros migrantes son mujeres y las familias cuyos miembros migrantes son hombres. En ocasiones, la presión que se ejerce sobre los sujetos migrantes se origina con frecuencia en la idealización de las relaciones familiares, donde todos –y, en particular, las mujeres– actúan de acuerdo con las expectativas sociales (Sorensen y Vammen, 2015). Si bien es verdad que el migrante posibilita mayores ingresos a sus familias, en ocasiones depender de la migración para mejorar condiciones de vida puede incluir dependencias y tensiones dentro de las familias y las sociedades. Una de estas tensiones puede ser la separación familiar. De esta manera, se ponen de manifiesto ventajas y desventajas que afrontan las familias migrantes.

Por otro lado, es importante también el concepto de remesa. No solo por su función económica en el sostenimiento de las familias transnacionales, sino también por su carácter social. En términos generales, las remesas se definen como la parte del ingreso que transfieren en forma monetaria los migrantes internacionales con residencia temporal o permanente en el país donde trabajan a sus familiares (Franco Sánchez, 2012).

Existen distintos enfoques acerca de las remesas. Para la investigación realizada, se tomó el enfoque alternativo en el cual, según Canales (citado en Franco Sánchez, 2012), no son consideradas ni como una forma de ahorro ni como una fuente para la inversión productiva, sino que son conceptualizadas como un fondo salarial que, como tal, se destina principalmente al consumo y la reproducción material del hogar. Para Zapata Martínez (2009), las remesas familiares adquieren un carácter no solo monetario sino también social, cultural y simbólico, ya que se les otorgan significados que van desde la presencia afectiva del padre o de la madre hasta el compromiso y la responsabilidad que logran ellos con sus pares a partir del evento migratorio.

Gioconda Herrera menciona el término de proyecto vital. Con esto se quiere decir que generalmente el proyecto migratorio es visto como un proyecto conjunto que implica frecuentemente compromisos a largo plazo. En ocasiones, situaciones difíciles de sobrellevar. Es en esta situación que mantener el proyecto vital es significativamente importante para mantener el lazo social y las remesas son parte importante de ese proyecto (Herrera, 2003).

Por último, es importante mencionar qué entiende o siente la persona migrante de un eventual regreso al país de origen. El concepto del retorno puede tomarse como una característica más de una etapa del proceso migratorio, ya sea como parte final o transitoria para el inicio de nuevos procesos (Castaño Pulgarín y Morales Mesa, 2015). Y el retorno puede deberse a muchos factores, entre ellos cómo fue la partida de los/as migrantes de su país de origen, las dinámicas de inserción en la sociedad de acogida, las políticas de gobierno del país receptor, la adaptación familiar o el deseo personal de la persona migrante.

En el campo de los estudios migratorios, el retorno ha sido concebido tradicionalmente como la última etapa del proyecto migratorio, esto es, cuando los migrantes deciden retirarse de su carrera migratoria. Sin embargo, la experiencia histórica migratoria muestra que no siempre se vuelve al país de origen o, si se regresa, no implica de por sí el final del proyecto migratorio, sino solo una etapa más en el complejo entramado de movilidad (Lozano y Martínez Pizarro, 2015).

Frente a esto, el autor Pascual (como se citó en Castaño Pulgarín y Morales Mesa, 2015) presenta el retorno como un desplazamiento más dentro de un proceso general de movilidad, como una etapa dentro de una trayectoria migratoria compleja. La Organización Internacional de Migraciones (2009) define al retorno como una acción que implica la vuelta de un país, en el que se estuvo de paso o se estabilizó la estadía por un determinado periodo de tiempo a aquel desde el que se inició el proceso de salida. En este sentido, mucho tienen que ver las condiciones en las que emigró la persona.

En el caso de las migraciones venezolanas, las personas perciben que migraron en un contexto de crisis económica, social y política, y la emigración una de las opciones que consideraron más factibles para mejorar sus condiciones de vida. Además, es un hecho que abarca a muchas familias que tomaron la misma decisión. Al momento, este fenómeno migratorio puede considerarse como muy reciente para analizar los casos de retorno. Al respecto, Lozano (2015) afirma que la acepción original de retorno ha quedado rebasada, o simplemente es insuficiente para reflejar la diversidad de decisiones, factores, modalidades y consecuencias que involucra regresar, por algún tiempo al menos, a un lugar de residencia anterior y reinsertarse en él.

Experiencia de las familias de Venezuela en el partido de la Matanza

Composición familiar y el vínculo migrante en la sociedad de acogida

En cuanto a la composición familiar, ocho de las diez personas entrevistadas pertenecen a un hogar nuclear construido a partir del vínculo conyugal y, en su mayoría, con padres/madres e hijos/as conviviendo en el mismo lugar. Todas ellas se encuentran actualmente conviviendo con su pareja en la Argentina, lo cual no implica que todas ellas hayan viajado con dicha familia formada. Tres de esas personas están en una relación con una persona argentina a la que han conocido al tiempo de arribar al país. Así se halla en distintos ejemplos. Es importante señalar que se cambiaron los nombres para proteger la identidad de las personas entrevistadas): “Mi nombre es Ana. Y mi edad es 42 años. Mi familia está compuesta por mi esposo, tres hijos y dos nietos” (Entrevista N.° 7). “Mi familia actual es mi esposa Carla y mi hija Jael. Migré solo. Y al tiempo aquí en Argentina conocí a mi esposa Carla y me casé” (Entrevista N.° 2).

De esta manera, puede analizarse a la familia no solo desde el vínculo afectivo sino también como una estrategia de actuar colectivamente ante la nueva y compleja realidad por la que puede transitar la persona migrante. Por ejemplo, para maximizar los ingresos del hogar y mejorar su calidad de vida. En ocasiones, mudarse a un departamento o casa más amplia ubicada en un lugar más conveniente respecto a las primeras necesidades personales. También, para minimizar riesgos y reducir limitaciones asociadas con una variedad de problemas, y afrontar conjuntamente el proceso de adaptación en una nueva sociedad o realizarlo acompañado/a con una persona que pertenezca a la sociedad de acogida.

Por otra parte, también es importante mencionar que, en sus discursos, los/as entrevistados/as ubican entre sus principales prioridades el vínculo con sus familias. En este sentido, no solo a sus parejas e hijos/as, sino también con el resto de los integrantes, ya sean padres, madres, abuelos/as, tíos/as, sobrinos/as y primos/as. Tal es así que gran parte de los ingresos monetarios familiares conseguidos en la Argentina estaban pensados para enviarse a los familiares que se encuentran en Venezuela. Además, la importancia de mantenerse constantemente en conocimiento de la situación del resto de la familia. Y, en caso de vivir en la misma ciudad, intentar estar juntos la mayor cantidad de días posibles:

La familia es siempre estar en comunión. En socializarnos entre nosotros mismos. O sea, de compartir ideas, compartir cualquier inquietud, ayuda, sobre todo. Si alguna necesidad hay entre nosotros, eh… Nos solventamos y nos ayudamos… Por ejemplo, si mi mamá se enferma yo me encargo de llevarla, de atenderla, de estar ahí, de quedarme. Y allá la prioridad que hay es que yo trabajaba como educadora técnica en educación integral, y pedía mi permiso para cuidar a mi mamá y me lo daban. Pasaba un mes sin trabajar, y me quedaba y la atendía, y estaba pendiente (Entrevista N.° 1).

Otro factor importante en cuanto al vínculo migrante en la sociedad de acogida está relacionado con las causas y modos de arribo a la Argentina. En este caso, cabe diferenciar a aquellas personas que habían llegado al país hace más de un año con las personas que habían llegado recientemente. Las personas del primer grupo, generalmente, habían salido de Venezuela sin mayores inconvenientes. Sea por iniciativa personal o una decisión familiar, las razones principales de la emigración eran la búsqueda de una mejor calidad de vida, pero, en caso de no encontrar esa mejora aquí, la decisión tomada de volver en el corto plazo hacia su país de origen. En su mayoría, llegaban al país con entrevistas laborales pactadas o con la certeza de encontrar trabajo rápidamente. La mejoría en la calidad de vida se reflejaba rápidamente. En las entrevistas, las personas que integraban este grupo describieron que Venezuela todavía no se encontraba en la crisis socio-económica posterior. Y que habían podido pagarse un pasaje de avión para arribar al país, por lo que el inicio en la Argentina y sus primeras dificultades habían sido mucho más fáciles de sobrellevar:

Mi papá y mi mamá no querían porque Venezuela estaba bien… Y yo dije: “No, no. Yo me voy tres meses y si no me va bien me regreso”. Yo me venía a trabajar porque yo intente trabajar en Caracas dos años, en la capital, y fue imposible establecerse… Entonces, yo veía los clasificados de acá y veía que la parte de tecnología, sistema informático… Había demasiado trabajo y por eso dije: “Bueno, me voy a trabajar”. Pero tengo un seguro. El seguro es que, si no me va bien en tres meses, me tomo el palo y me regreso (Entrevista N.° 2).

En el segundo grupo, las personas habían atravesado en su país de origen un desmejoramiento notable en la calidad de vida y hasta con derechos fundamentales vulnerados, como el no poder acceder a bienes de primera necesidad. Por eso, llegaron al país casi sin previa planificación del viaje. En ocasiones, llegaron luego de una larga travesía terrestre, por lo que se hizo más difícil el tránsito en la nueva sociedad:

Por lo menos de donde vivía yo es la parte más cercana a Colombia, entonces pasamos lo que fue de Venezuela a Colombia por parte terrestre, en Colombia tenía conocidos, amistades, me quedé unos días en Colombia, Bogotá y después agarramos un avión hasta Lima y de Lima para acá preferimos venirnos vía terrestre (Entrevista N.° 6).

Por otro lado, en un principio, el mayor flujo migratorio se concentraba en la Capital Federal de la Argentina, principalmente en los barrios porteños de Palermo u Once. Los principales motivos eran las cantidades de residencias, hoteles de familia y habitaciones compartidas que se encuentran en la zona. Además, su cercanía con el centro de la ciudad. Al ir las familias estabilizándose y en ocasiones creciendo en cantidad de miembros, ya sea por el nacimiento de un hijo/a o por la llegada de un familiar desde Venezuela, requerían de un espacio físico más grande y cómodo. Por eso, distintas localidades por fuera de la Capital comenzaron a ser los nuevos destinos de las familias migrantes con el principal motivo del abaratamiento en los alquileres de las propiedades. Entre estas, las distintas localidades que forman parte del partido de La Matanza: “… cuando llegue vivíamos en Capital. En Monte Castro. Después nos mudamos a Ramos Mejía. Estuvimos dos años y ahora hace dos años vivimos en San Justo. En ese momento nos mudamos porque era más económico” (Entrevista N.° 4). En este sentido, es importante mencionar que las personas entrevistadas y sus familias optaron por establecerse inicialmente en las áreas más céntricas y próximas a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Ramos Mejía, San Justo, Lomas del Mirador).

Vínculo transfamiliar y sentimiento sobre la distancia física

Entendidas las familias transfamiliares como aquellas que viven separadas entre sí por algún tiempo, pero que, aun así, permanecen juntas creando una sensación de bienestar colectivo y de unidad, el análisis puede reafirmar lo desarrollado en el apartado anterior. Esto es, la importancia que tiene la familia en el entramado social del migrante venezolano/a. Todas las personas entrevistadas tenían un familiar directo que todavía se encontraba en Venezuela y con el que mantenían un contacto diario. En este sentido, es importante el avance en las tecnologías de la comunicación. Todos/as han manifestado el uso de la aplicación WhatsApp para mantener el vínculo: “En Venezuela tengo a toda la familia de mi papá, que sería abuela, tíos, primos. Y por parte de mi mamá, eh… Tengo tíos y primos” (Entrevista N.° 3). “[…] en Venezuela sí, está prácticamente el resto de mi familia, mis padres, mis hijos, mis hermanos” (Entrevista N.° 6).

Sin dudas, este avance tecnológico marca diferencias en el impacto y en las consecuencias que deja esta migración en particular. No es el mismo el vínculo transfamiliar que puede desarrollarse en la actualidad con el que podían construir, sin ir más lejos en el tiempo, los migrantes de principio de siglo xxi. Los discursos de las personas entrevistadas dejan de manifiesto esta característica de sensación de bienestar colectivo y unidad. De todas maneras, todos/as han remarcado la dificultad que conlleva afrontar la distancia física de sus seres queridos. Principalmente, en momentos de enfermedad de alguno de ellos. O cuando se pone de manifiesto por parte de quien todavía se encuentra en el país de origen algún tipo de dificultad para conseguir bienes de consumo de primera necesidad. En este caso, el sentimiento de angustia ante la distancia física es sobrellevado de mejor manera cuando se reconoce que la migración ha permitido no solo una mejora en la vida de la persona migrante, sino también en personas que habitan en el país de origen a través de, por ejemplo, la práctica de la remesa.

Todas las personas entrevistadas han descripto que tienen al menos una persona que dependa económicamente de ellas viviendo en Venezuela. Por ende, un aporte fundamental del concepto de familia transfamiliar es el rompimiento con la visión tradicional de la familia corresidencial y la presencia como características principales, y demuestra que el vínculo y el afecto pueden construirse a la distancia transcendiendo la espacialidad y los límites físicos.

Proyecto vital migratorio/familiar. ¿Cómo se lleva a cabo la decisión de migrar?

Por lo recogido en las entrevistas y en esta migración en particular, puede decirse que es llevada a cabo familiarmente. La migración es vista como un proyecto conjunto que implica frecuentemente compromisos a largo plazo. En ocasiones, situaciones difíciles de sobrellevar. Es en esta situación que mantener el proyecto vital es significativamente importante para mantener el lazo social.

La decisión de mi esposo fue entre todos. Porque le salió una oferta de trabajo aquí. Y lo ayudaron mucho. Este… El esposo de una prima, le prestó la plata para que se viniera. Pero la decisión de que yo migré la tomaron mis hijos. Porque yo no quería [llora]. Lo que pasa es que me decían que tenía que estar cerca de mi esposo. Porque él estaba solo acá. Por eso me tuve que venir (Entrevista N.° 7).

Porque mi hija nos llamaba: “¡Vénganse, vénganse!”. Porque nosotros no queríamos salir. Pero oramos a Dios: “Si es tu voluntad salimos”, y bueno, pensábamos venir por vacaciones tres meses… nosotros no teníamos la intención de venir. Aunque… como estaba la situación, no teníamos intenciones. Sí. Íbamos a venir, solamente de vacaciones, de paseo unos tres meses y regresarnos. Pero nuestras hijas acá, nos insistieron mucho (Entrevista N.° 1).

El proyecto a largo plazo no solo es personal, sino que puede incluir el envío de remesas a la familia que ha quedado en su país de origen, la devolución de dinero a aquellas personas que apoyaron la decisión o la planificación de la reagrupación familiar en el país de acogida.

Remesas económicas y sociales

Siguiendo la misma idea de la migración como proyecto familiar, la práctica de la remesa pasa a ser una noción fundamental para comprender la construcción del vínculo. Como se desarrolló previamente, todas las personas entrevistadas referenciaron al menos a una persona que se encuentra en Venezuela que dependa económicamente de su persona, y, por ende, de su estadía en la Argentina. Las remesas deben entenderse no solo por su carácter monetario, sino también social y cultural, ya que se les otorgan significados que van desde la presencia afectiva del padre o de la madre, quienes se consideran que deben garantizar los recursos necesarios para el sostenimiento familiar, hasta el compromiso y la responsabilidad que logran ellos con sus pares a partir del evento migratorio. Estos pares pueden ser el padre, la madre, el hermano, la hermana o cualquier otra persona unida por algún lazo de parentesco. En este caso, lo particular de este proceso migratorio es que no siempre fue el padre o la madre la primera persona en migrar. En la mayoría de los casos, el/la primer/a integrante ha sido alguno/a de los/as hijos/as, quienes, una vez consolidados en la sociedad de acogida, son quienes envían remesas hacia sus familiares en Venezuela, o quienes planifican la reagrupación familiar en la Argentina. En ese sentido, los/as entrevistados/as consideraron a las remesas como un factor fundamental en el mantenimiento del vínculo transnacional. No solo indispensable para suplir necesidades básicas de quienes se encontraban en Venezuela, sino también para demostrar el afecto que la distancia física impide que se dé personalmente.

Nosotros mandamos…Porque mi hijo trabaja. Pero lo que gana en una semana le alcanza solo para comprar una crema dental y un jabón de baño. Entones, para la comida y otras cosas que ellos necesiten, nosotros tenemos que mandarles desde aquí (Entrevista N.° 8).

Le asigno mucha importancia porque yo sé que, que todas esas personas que quedaron allá, por ejemplo, en el caso de mi mamá, mi papá, ya son personas ancianas, ya algunos están jubilados y otros no trabajan. O sea, a pesar de que reciben una pensión del gobierno, pero bueno, para nadie es un secreto que eso no alcanza nada, para nada. La conversión ahora de la moneda desde aquí a allá es muy fuerte. Uno lo que puede enviar allá, aunque sea muy poco, allá pareciera que es mucho y por lo menos les permite a ellos cubrir lo poco que se consigue y con eso se mantienen (Entrevista N.° 9).

En ocasiones, significa suplir las necesidades de los familiares. En otras, una acción que simbolice la preocupación por el otro.

Niveles de estudios educativos alcanzados en Venezuela y estudios educativos realizados en la Argentina

En este sentido, los datos recogidos en las entrevistas coinciden con los primeros estudios realizados sobre el fenómeno migratorio en América Latina y, en especial, sobre la Argentina. Se trata de la encuesta que se llevó a cabo en el centro de investigación perteneciente a la Universidad Nacional de Tres de Febrero sobre migrantes venezolanos en seis grandes centros urbano del país. Entre los principales resultados, el informe reveló que el 67 % de los inmigrantes son profesionales y el 65 % de ellos tienen empleos formales. Además, tres de cada cuatro encuestados realizaron estudios universitarios o de posgrado y casi la mitad (48 %) se encuentra viviendo en la Argentina hace menos de un año (IMPA, 2017).

Yo tengo como cinco carreras. Cuando regrese de acá, hice el posgrado en Literatura Latinoamericana, estudié cocina, he trabajado en el Sheraton, el Hilton. Estudie también constelaciones familiares. Soy docente y como te dije también constelaciones, que soy terapeuta y estudié teatro también (Entrevista N.° 5).

Entre las personas entrevistadas, se han encontrado licenciadas en administración, ingenieros y una licenciada en Trabajo Social, entre otras profesiones. Sin embargo, no todos los entrevistados cuentan con una carrera profesional. Varía de acuerdo a las edades y los lugares donde residían.

Diez fueron las personas entrevistadas. Siete de ellas se ubican en el rango etario entre 21 y 40 años. Entre ellas, seis poseen, como mínimo, un título universitario completo. La restante, universitario incompleto. Las otras tres personas son mayores de 40 años, de las cuales una sola posee una carrera profesional. Las otras dos personas, luego de terminar la escuela primaria, debieron comenzar a trabajar. Precisamente, estas dos personas residían en zonas rurales lejanas de los centros de estudios, donde, a través de su relato, reflejaron que no era costumbre en la población joven la formación académica.

Por el contrario, la población más joven reflejó en su relato:

Cuando yo me vine, yo quería hacer un posgrado. Una de las motivaciones fue no solamente trabajar, sino también hacer un posgrado. En la cultura venezolana, para poder aumentar de categoría y aumentar tu sueldo debes tener grados. Entonces, yo quería hacer un posgrado en la Universidad de Palermo (Entrevista N.° 2).

De todas maneras, solo una persona de las entrevistadas ha podido convalidar su título en la Argentina. Por lo cual, aquellas personas que su profesión requiera de la certificación para su ejercicio han debido trabajar por fuera del área de su formación.

Participación en asociación migrante. Idea del retorno o reagrupación familiar en la Argentina

Es importante mencionar que todas las personas entrevistadas mencionaron que se han sentido a gusto en la Argentina. Respecto a la participación en algún tipo de asociación migrante, todas las personas coincidieron en formar parte de grupos formados por migrantes venezolanos en las redes sociales. De nuevo, aquí, la importancia del avance en las herramientas tecnológicas en la comunicación. Sin embargo, tan solo dos personas afirmaron formar parte de alguna asociación física migrante. Una, de una institución religiosa. La otra, de una política.

En lo referido a la idea del retorno, esta varía de acuerdo a la edad de las personas. Los discursos describieron que el retorno al lugar de origen es pensado mayormente por las personas más adultas, que han transitado toda su vida en Venezuela y el desarraigo es difícil de superar. En los más jóvenes, se vio el deseo de estabilizarse en este país, potenciándose este deseo cuando han tenido hijos/as en la Argentina.

Otro factor importante para la idea del retorno son las condiciones en las que emigró la persona. En el caso de las migraciones venezolanas, las personas que migraron recientemente lo hicieron en un contexto de crisis económica, social y política, y fue la emigración una de las opciones que consideraron más factibles para mejorar sus condiciones de vida.

Hay esa disyuntiva entre nosotros. Hay muy pocas veces que pienso como al principio. Que me acostaba y eh… decía: “¿Otra vez en Argentina?”. Me hacía esa pregunta. No creía a veces, no quería creer que estaba acá en Argentina. Y lo veía como algo extraordinario, pero, eh… Pero sentía el deseo de… Porque me he sentido afligido algunas veces, con el deseo de volver a mi casa. Muchos años que uno esta arraizado, ¿me entiendes? Y salir así, a mí me pegó más que a ella. Y hay momento que quiero ir para Venezuela, aunque este así en esa situación, pero me quiero ir para Venezuela (Entrevista N.° 1).

Yo no vuelvo a Venezuela a vivir, no lo creo. No es una opción para mí. Mucho menos después de haberme convertido en madre. Pero mi familia sí. Siento que los que migraron más recientemente quieren regresar. Tienen así… Ese sueño de que las cosas en Venezuela mejoren y poder regresar. La mía es quedarme acá. Siento que, después de haber sido madre, la sociedad venezolana no es una sociedad donde yo quiera criar a mi hijo. En eso yo si siento que la sociedad argentina está mucho más preparada para una crianza respetuosa (Entrevista N.° 4).

Conclusiones

Este capítulo se propuso describir las experiencias de las familias venezolanas transnacionales en el Partido de La Matanza. Para ello, se definieron objetivos específicos, dimensiones y variables de análisis.

Migrar implicó enfrentar dificultades tanto para los migrantes como para sus familias en Venezuela. A través del apoyo mutuo y la solidaridad familiar, los migrantes venezolanos en el partido de La Matanza encontraron formas de adaptarse y de resolver las dificultades presentadas.

Es importante también mencionar el impacto emocional de la distancia que implica el vínculo transnacional. Actualmente, en un contexto de globalización y avance de las herramientas tecnológicas, principalmente las de comunicación, puede relacionarse a la familia transnacional con el rompimiento de la visión tradicional de la familia corresidencial y presencial, demostrando que el vínculo y el afecto pueden construirse a la distancia transcendiendo la distancia física y los límites materiales. Sin embargo, la preocupación por el bienestar de los seres queridos, especialmente durante momentos de enfermedad o dificultades en el país de origen, genera angustia.

En esta migración en particular, la decisión de migrar es llevada a cabo familiarmente. Es vista como un proyecto conjunto que implica frecuentemente compromisos a largo plazo. En ocasiones, situaciones difíciles de sobrellevar. Es en esta situación que mantener el proyecto es significativamente importante para mantener el lazo social.

Las remesas han cumplido un rol fundamental en el vínculo transnacional. Han ayudado a cubrir necesidades de la familia que habita en territorio venezolano. Pero, además de su valor monetario, las remesas también tienen un significado social y cultural, ya que representan la preocupación por el bienestar de los familiares. Las remesas no solo se utilizan para cubrir necesidades económicas, sino también para mantener el vínculo emocional y demostrar el afecto a pesar de la distancia física.

Otro análisis que puede desprenderse de lo desarrollado es que el perfil migratorio venezolano se caracteriza por una mayoría de jóvenes con estudios universitarios completos o incompletos. Siempre dependiendo de las condiciones de partida, emigran planificando y con la esperanza de desarrollarse en el área en el cual se formaron, con la particularidad de que no es característica principal que el primer integrante en emigrar sea el padre o la madre, y una vez establecido en el país receptor, planificar la llegada del resto de los integrantes. En muchos de los casos entrevistados, el primer integrante en migrar es uno de los hijos/as, el cual, una vez establecido en la nueva sociedad, ayuda a su padre, madre, hermanos/as en la reagrupación familiar en la sociedad de acogida.

Todas estas afirmaciones podrían repensarse en un contexto actual pospandemia: ¿cómo influyó transitar dicha pandemia con familiares distanciados físicamente? ¿Cómo se dieron los cuidados a la distancia? ¿La pandemia resignificó la idea del retorno o la reagrupación familiar en la sociedad de acogida? ¿Las familias migrantes entrevistadas continúan viviendo en el partido de La Matanza?

Bibliografía citada

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