Articulaciones político-afectivas a través del rewe
Malena Pell Richards[1], Kaia Santisteban[2] y Marcela Tomás[3]
1. Introducción
En este trabajo nos proponemos trabajar con la noción de “movimiento” para reflexionar acerca de lo que consideramos un movimiento político-afectivo por el rewe (espacio ceremonial). Para esto indagaremos en algunas experiencias de “estar en lucha” que actualmente se encuentran en curso por la defensa de los territorios y rewe küf (espacios ceremoniales) frente a políticas estatales y concepciones hegemónicas. Estas luchas, llevadas adelante por comunidades, familias e integrantes del Pueblo mapuche y mapuche-tehuelche de las provincias de Neuquén, Río Negro y Chubut, implican la defensa tanto de sus territorios como de los rewe que allí habitan. Por un lado, abordaremos la iniciativa de la Confederación Mapuche de Neuquén para declarar al volcán Lanín como “Sitio Sagrado Natural Mapuche”. Por otro lado, nos centraremos en el reciente desalojo de la comunidad Lafken Winkul Mapu para analizar los desacuerdos que suscitan al reclamar al Estado −en sus diferentes agencias como Parques Nacionales y Ministerios− el compromiso y responsabilidad que sienten como Pueblo para asegurar el resguardo del rewe.
A partir de estas experiencias es que nos interesa abordar la idea de movimiento, como una categoría que involucra junturas y conflictividades entre trayectorias de lucha diversas, pero que en determinados contextos se aúnan en tópicos comunes con el propósito de enmarcar una lucha más amplia como Pueblo hacia organismos del Estado.
Como es de público conocimiento el 4 de octubre del 2022 efectivos de la Gendarmería Nacional desalojaron a la comunidad mapuche de Villa Mascardi (a 45 kilómetros de Bariloche, Río Negro). Durante el violento y desmedido operativo que comenzó alrededor de las 7:30 de la mañana, se llevaron detenidas a mujeres y niñxs. Esta acción fue emprendida por las fuerzas de seguridad del Comando Unificado en un operativo que se encontraba a cargo de la jueza Silvina Domínguez. Varias quedaron recluídas en la sede de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) en el aeropuerto de Bariloche, luego algunas de ellas trasladadas a la sede del Cuerpo de la Policía Montada de la Policía Federal Argentina en Palermo (CABA) para luego ir al penal de mujeres de Ezeiza en Buenos Aires.
Tomando en consideración experiencias similares de expropiación y despojo en varias comunidades de Puelmapu (zona argentina del territorio mapuche), es que al día siguiente de la represión en la comunidad Winkul se acercaron autoridades ancestrales de comunidades de Neuquén, de Río Negro y de Chubut, quienes supieron desde ese momento qué es lo que estaba en juego (Ramos, 2022). Al reflexionar sobre estos procesos de formación de comunidades, como es el caso de la Lof Lafken Winkul Mapu, comprendimos que la constitución de un lof no es algo estanco, sino que es un proceso dinámico y cambiante en función de las historias –contextos de violencia, imposición y hegemonías− que lo atraviesan desde afuera y de las trayectorias de distintas personas y familias que lo transforman desde adentro (Cañumil y Ramos, 2016).
En las diferentes instancias que fueron sucediendo, desde mesas de diálogo, reuniones con Parques Nacionales, txawün (encuentros o parlamentos) y ceremonias es que fueron aconteciendo las junturas, articulaciones y desarticulaciones entre trayectorias diversas que hacen a este movimiento. El levantamiento de la machi del Lof Lafken Winkul Mapu se ha dado en consonancia con muchos otros en otras comunidades y esto genera nuevas formas de articulación política, más allá de las diversas trayectorias organizacionales o las distintas expresiones políticas. Es a partir de poder acompañar algunos de estos eventos −y conversaciones mantenidas con distintos interlocutores− desde nuestro rol como antropólogas que compartimos algunas reflexiones.
2. Antecedentes y junturas
En el proceso a lo largo de esa trayectoria, cada habitante hace una senda. Donde los habitantes se reúnen, los caminos se entrelazan, como la vida de cada uno está atada a la del otro. Cada entrelazamiento es un nudo, y cuanto más las líneas de la vida se entrecruzan, mayor la densidad del nudo. (Ingold, 2015: 14)
Días después del desalojo, la jueza federal subrogante Silvina Domínguez ordenó a las autoridades de la Administración de Parques Nacionales (APN) “preservar el rewe, que es el espacio de culto, que levantaron los miembros de la comunidad mapuche Lafken Winkul Mapu” (Diario Río Negro 2022). En el mismo escrito ratificaba que se había consumado el desalojo y la destrucción total de las casas de les integrantes de la lof. La decisión de la jueza fue replicada desde la junta vecinal de Villa Mascardi, que se declaró en contra de esta medida. Por motivos diferentes, también la propia comunidad y otras personas involucradas con el rewe manifestaron su desacuerdo. Sobre esto último volveremos más adelante.
La tarea de preservación otorgada a Parques en este contexto hace referencia a otros espacios ceremoniales que, como este, involucran a muchísimas personas en el sostenimiento del mismo, implicadas espiritualmente a través de diferentes trabajos. El antecedente que resonaba más, justamente por lo colectivo y pero también por ciertas relacionalidades que ahora explicaremos de modo más profundo, es la pampa ceremonial, lelfün o rewe que se encuentra sobre el Volcán Lanín. Este espacio fue recuperado hace casi 20 años. Para poder organizar las tareas que demanda el resguardo del mismo hay un círculo de autoridades filosóficas que se conformó en el año 2006, y que reconocidos logko y pillan kushe de la zona integraron, en algunos casos hasta la actualidad. Aunque existen algunas percepciones por parte de ciertxs trabajadores del APN (específicamente en intendencias del Parque Nacional Lanín y Parque Nacional Nahuel Huapi) de que el hecho de que Parques habilite ese uso fue un acto de restitución, esto dista bastante de la realidad. Sin embargo, en la heterogeneidad de quienes componen la institución se encuentran algunxs trabajadores, –desde guardaparques a aquellxs que integran los espacios de co-manejo– que son conscientes del trabajo que suscita y demanda este espacio a las personas mapuche que están involucradas o participan de ceremonias que allí se levantan. Las tareas de la APN en los momentos de gellipun recaen en autorización de la fecha que presenta el círculo de autoridades, colaboración en el abastecimiento de agua y, principalmente, el cierre de la senda de ascenso a cumbre del volcán durante los 4 días que dura la ceremonia. Exactamente dos meses previo al desalojo sufrido por la Lof Laken Winkul Mapu, por medio de la Resolución 484 del Directorio de la Administración de Parques Nacionales, el 4 de agosto del 2022 se hace público que finalmente se declararía al volcán Lanín como Sitio Sagrado del Pueblo mapuche-tehuelche. Dicho reconocimiento se mantuvo por 48 horas. Después de ese lapso –y pese a la movilización de comunidades y organizaciones en la intendencia del PNL en San Martín de los Andes– fue ampliamente repudiado y derogado.
La resolución hallaba su justificación en −y según lo expresado por APN− el hecho de haber dado lugar al pedido de las comunidades mapuche de la zona, nucleadas en la organización mapuche Confederación Mapuche del Neuquén. Explicaron que entendían como sitio sagrado a aquellos lugares, áreas de agua o tierra que tienen especial significado espiritual para los pueblos y comunidades, donde el sentido de sacralidad se vincula a la vida, en cuanto a su origen, sostenimiento y continuidad, así como al territorio, enlazándose con los conocimientos y relaciones culturales de un pueblo ancestral o moderno con su entorno y su sentido de lugar. Pero el Ministro de Ambiente de Nación intimó al presidente del directorio de la APN a derogar dicha declaración, lo cual también le valió su renuncia.
Sin embargo, esta experiencia, y quizás justamente el haber cedido a la presión, nos provee de ciertas pistas en lo relativo al encuadramiento de los conflictos de esta índole. En breve, podemos decir que la Administración de Parques Nacionales no sólo ha intervenido en la configuración de los mapas locales y de la historia de la zona, sino que también define los marcos legales de la interculturalidad (Pell Richards, 2019). La administración estatal de Parques Nacionales, los intereses turísticos económicos y la noción oficial de interculturalidad han configurado los escenarios locales de lo que Arturo Escobar (2012) denomina la política de la relacionalidad. Parques fue decantando como una autoridad en los temas relativos a la conservación y preservación de las tierras que están bajo su jurisdicción y son estas ideas las que lo van consolidando como significante de articulación política, y ha ido fijando nociones de naturaleza, reclamos mapuche legítimos y lenguajes autorizados de contienda. En este sentido cabe mencionar que, en sus inicios, el discurso de la APN replicaba una idea de naturaleza nostálgica que se articulaba política e ideológicamente con la apropiación material del territorio. Esta idea de preservar la naturaleza de modo inalterado originó conflictos con quienes habitaban las tierras previamente. A esta situación se añadía la ancestral movilidad transcordillerana de las poblaciones mapuche tehuelche, que continuaban practicando quienes habían sobrevivido a la avanzada militar y la consecuente imposición de fronteras entre los Estados argentino y chileno (Landini, 2021). En este contexto, los Parques Nacionales fueron una agencia clave en la consolidación de la presencia estatal. Asimismo, entre sus objetivos primordiales se encontraba redirigir las economías territoriales, dando lugar al proceso de turistificación (Navarro Floria y Vejberg, 2009). Esta política estatal fue acompañada por asociaciones civiles. La fuerte intervención estatal, en articulación con el sector privado, condujo a que el turismo sea consolidado como actividad económica preponderante. Paralelamente, el paradigma preservacionista que nutrió los inicios de Parques Nacionales dio paso –por inclusión de los discursos provenientes de la ecología− al paradigma de la conservación. Este cambio entiende a la naturaleza como recurso que hay que mantener, para permitir el bienestar de la sociedad. La naturaleza continúa siendo considerada como recurso a ser explotado, pero ahora de manera “sostenible”, para que los recursos puedan continuar siendo aprovechados en el futuro. Esta perspectiva hizo posible la consideración/ inclusión subalternizada de intereses de diferentes actores habitantes en el territorio, pobladores o comunidades indígenas, en este último caso habilitando la creación de áreas de comanejo.
Desde el paradigma conservacionista, entonces, se presupone coincidencia con la agencia mapuche respecto a la conservación del territorio, y consecuentemente con las premisas del turismo y los fundamentos de Parques Nacionales. Materializado en discursos, texturas en el paisaje y comportamientos valorados, el turismo es un gran promotor de moralidades que devienen en criterios deseables y esperables de subjetivación en esas áreas. Así, el turismo no solo impacta en la subjetividad de las personas mapuche sino también –y al igual que lo hace Parques– en las definiciones legítimas de lo que debe interpretarse como interculturalidad, generalmente considerada y aplicada desde un paradigma funcional (Walsh, 2006), para la resolución del “conflicto con los mapuche”, y no como una herramienta para la visibilización de desigualdades socioculturales históricas.
Ahora bien, luego de haber dado cuenta de este antecedente, quisiéramos avanzar sobre algunas consideraciones a tener en cuenta para entender un poco más qué implica el rewe y porque hay tantas personas y fuerzas involucradas en dichos espacios. Sumamos aquí las palabras de la machi del Lof Lafken Winkul Mapu y lo que ella decidió aportar a la Declaración de Cientistas Sociales por el rewe del Lof Lafken Winkul Mapu.
Pu rewe son espacios propios del Pueblo Mapuche. Algunos se levantan para cada kamarikun o rogativa colectiva. Pero el rewe de machi es distinto, porque siempre está ahí. No es un altar que se visite cada tanto. Es un püllü, un newen, una fuerza que está ligada a la machi que allí desarrolla su trabajo de mapu lawen. A ese rewe también quedan ligadas las personas que están en tratamiento con la machi y las comunidades que llegaron al lugar para ligarse a ese rewe. Todo rewe es un ser con vida que debe ser cuidado, acompañado y alimentado. Es lo mismo que cuidar y mantener una persona o che, humana. Al che mamüll que indica el lugar no se lo puede dejar solo y la machi debe vivir ahí para poder sostenerlo, hablarle y resguardarlo (Machi del Lof Laken Winkul Mapu en la Declaración de Cientistas Sociales por el rewe 2022).
Integrantes de la lof del Lafken Winkul Mapu, las mujeres detenidas sumaron a la explicación de la machi lo siguiente: “Ese rewe nunca podrá ser sacado de ahí, porque si lo sacás, lo matás. Quienes conformamos el lof de la machi somos los encargados de resguardarlo porque con ese compromiso nacimos como mapuche…” (Mujeres detenidas de la Lof Laken Winkul Mapu en la Declaración de Cientistas Sociales por el rewe 2022).
Valiéndonos entonces de los aportes de las mujeres y machi del lof en conflicto, podemos entonces hablar un poco más respecto a la implicancia e involucramiento de otras personas en relación con el pedido de asumir ellxs el resguardo del rewe y no la APN. Como explica la machi, tanto las personas que están en tratamiento como aquellas que llegaron al lugar para otras rogativas, asumen la tarea de cuidar y acompañar dicho espacio. El caso de Andrea Despo Cañuqueo es, lamentablemente, un ejemplo ilustrativo de lo que tuvo que atravesar al ser arrestada y quedar en condición de presa política como consecuencia del desalojo en tanto durante el evento se encontraba en el lof como parte de su tratamiento (Santisteban, 2020). Como puede deducirse de los párrafos previos, los procesos de atención a la salud con un o una machi implican un vínculo y compromiso con el rewe que es necesario sostener. Al respecto, el machi Cristóbal explicaba lo siguiente:
La medicina mapuche requiere –como es una medicina mapuche no solamente de las enfermedades físicas– ser complementada con la parte espiritual, entonces necesita una feyentun, una fé digamos para que la persona pueda sanarse, una confianza en la persona que lo está atendiendo, en la machi o el machi o el lawuentuchefe quien lo atiende. La confianza en esa persona, en su conocimiento que le fue entregado por los pu newen o por las fuerzas y también la confianza y el respeto en el lawen (Conversación personal, 2020).
La defensa de este rewe en particular fue anudando trayectorias diversas en relación a cómo cuidar y tratar los asuntos de este conflicto. Los encuentros de diálogo y lucha son eventos lugares que articulan y desarticulan a las comunidades, familias y organizaciones que conforman un movimiento de lucha heterogéneo, desde el cual se van elaborando, sosteniendo y recreando los pisos de negociación y conversación con el Estado acerca de qué es el rewe, cuál es su importancia y quiénes −humanos y no humanos− intervienen en sus cuidados.
A partir de acompañar desde una etnografía situada e involucrada con muchas de las situaciones y conflictos que atraviesan a la comunidad es que pudimos observar este movimiento constante (Manzano, 2011) como un conjunto de trayectorias políticas diversas que produce articulaciones políticas-afectivas a través del “levantar el rewe” o “cuidar del rewe”. Como parte de este movimiento es que, en las reuniones con Parques Nacionales, mesas de diálogo con el gobierno, txawün y ceremonias participaron autoridades políticas-filosóficas, comunidades y organizaciones mapuche de Neuquén, Chubut y Río Negro. En las explicaciones acerca de los motivos vinculantes de estas comunidades con el rewe un militante mapuche decía: “Lo que más nos moviliza es la restitución del rewe […] es una preocupación colectiva, al igual que el retorno de la machi al rewe” (Conversación personal, diciembre de 2022). Cuando la comunidad Nahuelpan se enteró del desalojo de la comunidad Lafken Winkul Mapu y de la detención de las mujeres, no dudó en viajar para manifestar su solidaridad y apoyo. El logko de Nahuelpan, a pesar de ser una persona mayor, participó del gellipun (ceremonia mapuche) que se llevó a cabo en Bariloche la madrugada siguiente a la represión sufrida por la comunidad Lafken Winkul Mapu. Ese mismo día a la tarde, tomó la palabra en una manifestación realizada en el centro cívico de Bariloche, dijo que la historia se repite, que el mismo sufrimiento que hoy está pasando la comunidad Winkul es el que vivieron su mamá y su papá (Ramos, 2022).
A lo largo de estos meses, venimos siendo testigos de que estas experiencias han movilizado a personas y comunidades mapuche tehuelche de diferentes lugares de wallmapu (territorios mapuche) para intervenir en esta demanda, aunada bajo el lema “wiñotupe machi ñi rewe mew” (que vuelva la machi a su rewe), que logró la conformación de una Mesa de Diálogo en la que han participado diferentes agentes estatales de nivel nacional primeramente, –incluido el mismo presidente–, y autoridades del Pueblo mapuche y mapuche-tehuelche convocados para que se consideren los acuerdos que los han vinculado con dicho rewe y la comunidad (y quienes han protagonizado los reclamos y acompañamientos vistos arriba) que en su cotidianidad ha sabido recuperarlo y cuidarlo. Sobre esos diálogos con el Estado tenemos algunas consideraciones que abordaremos en el siguiente apartado.
3. Acuerdos y desacuerdos con el Estado
Una contextualización apropiada de la forma en la cual el Estado argentino aborda conflictos territoriales con comunidades indígenas puede ser la Sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos “Lhaka Honhat vs. Argentina”, ya que allí la Corte expresa los alcances del Derecho y la Obligación del Estado a garantizar el derecho de los pueblos indígenas a poder usar efectivamente su territorio, a la vez que señala la falta de seguridad jurídica existente en el país para garantizar su vinculación con el conjunto de derechos (Faundes Peñafiel et al., 2020). Puede sonar redundante en este espacio pero quisiéramos aclarar que, finalmente, los sistemas legales nacionales son el producto de un sinnúmero de factores políticos, sociales e ideológicos que influyen en la elaboración de proyectos de leyes, así como también en todas las instancias posteriores hasta la aprobación del texto definitivo en las normas (Endere, 2021: 658). A la hora de señalar vacíos o falencias, es difícil decidir hacia dónde apuntar.
Una de las formas en la que el estado encuentra modos de vehiculizar o ensayar formas de resolución de conflictos como este son las Mesas de Diálogo, muchas de ellas propuestas por comunidades u organizaciones indígenas. Aun cuando los gobiernos suelen rechazar estas peticiones bajo el argumento de que se trata de grupos violentos (Ramos 2019: 2-3), la emergencia de la figura política de la Mesa de Diálogo, explica Ana Ramos, se entiende como la vía más propicia para acercarse a un entendimiento entre partes, pero también evidencia las expectativas diferentes que esta genera a la hora de sentarse a la mesa.
En estos casos, una de las primeras limitaciones que contienen el desacuerdo es el hecho de que muchas veces los argumentos de lxs militantes mapuche son doblemente descalificadxs. Siguiendo con el análisis de Ana Ramos (2019) hay que considerar que dichxs militantes están sospechados de ser inauténticxs y, además, contradicen el fundamento de una política moderna (Latour, 2007; De la Cadena, 2009) que solo representa a los humanxs y no pacta acuerdos con los elementos de la naturaleza, como es el caso del rewe. Por ello, un punto de partida para la realización de una Mesa de Diálogo, recomienda Ramos (2019) sería reconocer que:
Aquello de lo que se habla nunca es exactamente la realidad que está allá afuera, sino el resultado de un diálogo explícito o implícito entre lo que pensamos y lo que nos proponen las personas con quienes convivimos. […] [nos interpela a] dejar atrás los contextos-realidades preestablecidos en condiciones de desigualdad, para poner el foco en el proceso, la negociación y el conflicto entre distintos modos de contextualizar o crear cosmos (Ramos, 2019:20).
Podemos ver de este modo el trabajo que conlleva a quienes integran las autoridades mapuche tehuelche que participan en la Mesa de Diálogo el poder producir desplazamientos epistémicos para intentar correr los pisos acerca de qué es efectivamente aquello sobre lo que estamos hablando. Se parte de pisos muy bajos en el sentido de que deben comenzar aclarando por ejemplo que: “no es un altar, es un rewe”.
Las definiciones que se van elaborando, los acuerdos sobre lo que se vuelve discursivamente contable o no, y hasta qué punto entra eso en la negociación con funcionarixs del estado, se concreta como reflejo de la movilización mapuche, no solamente en esta zona, sino especialmente de aquellxs vinculadxs al rewe de la machi. Estas decisiones están fundamentadas en experiencias previas de desigualdad en las que han sido ridiculizadxs o ninguneadxs por funcionarixs estatales, como cuando se refieren a “sanadora” o “altar sagrado”, “prácticas rituales”. En términos de Ranciére (1996) existen momentos en que:
Hay toda clase de motivos para que un x entienda y a la vez no entienda a un v: porque al mismo tiempo que entiende claramente lo que le dice el otro, no ve el objeto del que el otro le habla; o, aun, porque entiende y debe entender, ve y quiere hacer ver otro objeto bajo la misma palabra, otra razón en el mismo argumento (Rancière, 1996: 9).
En relación a esto, las nociones de machi, lawen, o rewe estallan los lenguajes estatales y el orden de la política hegemónica, consideradas como “creencias” que son aceptables y tolerables en la vida de las comunidades mapuche, pero no en las lógicas del estado. Como explica De la Cadena (2009), todo lo que se organiza por fuera de cierta hegemonía epistémica y de las premisas estatales, suele ser impensable, cuando no inconcebible como conocimiento. Esto involucra desacuerdos que no son sólo ideológicos sino también epistemológicos y ontológicos (Briones, 2014). Es decir, las demandas por el rewe no sólo plantean una discusión y una lucha por el reconocimiento de ciertos derechos indígenas vigentes, sino también por la posibilidad de sostener libremente sus prácticas medicinales frente a las ontologías y epistemologías hegemónicas. A partir de estos desacuerdos entre lo que se dice y entiende por rewe es que nos preguntamos por las maneras en que esta irrupción de lo político va escalando nuevos pisos en los escenarios de discusión y negociación con el estado.
En breve, la receptividad de las agencias estatales en el marco de esta Mesa de Diálogo aún no puede analizarse, en tanto es un proceso en marcha que podemos adelantar que es enclenque puesto que las dilataciones por parte de lxs funcionarixs recaen sobre la vida de las presas mapuche y sus hijxs quienes les acompañan en la detención domiciliaria. También de quienes se atendían con la machi y de aquellxs que asumieron responsabilidades frente al rewe. Las mujeres presas lo explican mejor que nosotras y dicen:
[….] Allí [en el territorio dónde está el rewe] están además enterradas las placentas de nuestros pichikeche que nacieron en el lof; ese es el tuwün que los vincula de por vida a ese territorio y al rewe que lo ordena. De esos compromisos vinculantes surge nuestra lucha […].
Pero ahora el espacio del rewe quedó muy contaminado. Entró mucha cosa ahí del odio y del pensamiento genocida, a través de los gases lacrimógenos y de los tiros. Ahora hay que volver a limpiarlo de todo eso. Si no, sería un retroceso para todos los que lograron recuperar la salud en ese rewe y pudieron equilibrarse y levantarse allí con fuerza. Sería un retroceso para las personas pero también para las comunidades que se volvieron a vincular con ese rewe. Por eso hay que hacerle lawen al rewe. Como es un espacio vivo, necesita cuidado y que se le haga remedio. […] Se preocupan porque somos mujeres y estamos presas con nuestros pichikeche, y se preocupan por nuestra salud. Nosotras decimos que la salud que está primero en peligro es la del rewe, la mapu y los kuyfikecheyem. Por eso también estamos todos en peligro (Mujeres detenidas de la Lof Laken Winkul Mapu en la Declaración de Cientistas Sociales por el rewe 2022).
4. Consideraciones finales
En enero del 2021, debido al excesivo aumento de casos por Covid-19, las reuniones numerosas eran evitadas dado que implicaban poner en riesgo la salud de todxs. Por ello la ceremonia del Lanín fue más pequeña en comparación con las de los últimos años. Conversando sobre esto, a una de las autoras de este escrito le fue dicho: “entendemos que los peñi y lamgen quieren hacer de todo por llegar, aunque sea al wixtatxipan (ceremonia antes del amanecer) pero todos los rewe son importantes, que el pedido de sitio sagrado no nuble que desde el mapuche kimün no existe un rewe más sagrado que otro, más importante que otro” (Conversación personal, diciembre 2020).
Dos años después el Pueblo mapuche-tehuelche insiste en esta premisa, porque nuevamente hay un rewe que el estado a través del poder judicial, la administración de Parques y las fuerzas de seguridad cree que puede gestionar, y a la vez, excluir a quienes con él están vinculadxs.
Al mismo tiempo quisiéramos destacar, puesto nos quedamos reflexionando sobre ello: a pesar de las innumerables limitaciones y topes para definir el conflicto territorial en términos propios, la violencia ejercida y reactualizada todos los días −con distinta intensidad pero haciendo referencia a la condición de privación de libertad de las mujeres y sus niñxs y la condición de prófugos de otrxs integrantes de la lof− las comunidades y organizaciones mapuche han demostrado no sólo la capacidad política para perseverar y rehabilitar constantemente lugares de lucha y dignidad sino, además, la habilidad para leer los contextos, encauzar sus proyectos políticos-espirituales en la adversidad y, poco a poco, activar en los lenguajes de contienda la política de la relacionalidad heredada de sus ancestros.
Referencias
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Fuentes
“Declaración de Cientistas Sociales por el rewe del Lof Lafken Winkul Mapu” (Noviembre de 2022). Disponible en: https://bit.ly/3Ti1GY5
Diario Río Negro: “Pobladores rechazan la orden de preservar «el rewe» mapuche en Villa Mascardi” (18/10/2022). Disponible en: https://bit.ly/41j4Qwt






