Barrio obrero lejos de la riqueza,
el de las casas iguales siempre hay mucha pobreza.
Barrio Obrero una villa disfrazada
y en el lugar de las chapas van las prefabricadas.
Barrio obrero trabajás noche y día,
trabajás como esclavo sólo por la comida.
Barrio obrero mientras son explotados,
su vida en la fábrica humilde y callado.
Barrio obrero cementerio de ilusiones,
del pibe camorrero el del laburador.
Barrio obrero el de la gente honesta,
el de la gente de hoy sin futuro ni ambición.
Culturas Perdidas (1989, Barrio obrero)
En base a lo desarrollado en la tesis que originó este texto y para ser consecuentes con los objetivos planteados en la misma (tanto los específicos como los generales, que tienen que ver con el proyecto de investigación en el que se enmarca), así como las correspondientes preguntas de investigación e hipótesis, se puede llegar a las conclusiones que se desarrollarán a continuación.
La primera conclusión es de índole teórica: no sólo es posible medir desde el marxismo (aun valiéndose de estadísticas bajo andamiajes teóricos diferentes) sin mayores contratiempos que realizados bajo cualquier otro marco conceptual, sino que resulta necesario para poder hablar con autoridad de nuestro mundo y el devenir de la sociedad capitalista. De nada sirve hablar de las leyes capitalistas forjadas durante el siglo XIX si no se puede verificar empíricamente su validez en diferentes períodos hasta la actualidad. “Para analizar la sociedad capitalista, su estructura, su configuración y su dinámica, se requiere la operacionalización de los conceptos centrales de la teoría laboral del valor.”[1] La cuantificación dotará de vigor el accionar sobre la conciencia y la realidad “Así, desde el marxismo cuantitativo se sostiene la posibilidad de aprehender las tensiones estructurales del mundo capitalista”[2].
De alguna manera, se ha cumplido con “el propósito de brindar una perspectiva doblemente novedosa al análisis social. Novedosa para la economía convencional, ya que se sitúa en el corpus marxista −un corpus intencionalmente ignorado y evitado por la ortodoxia− y novedosa para el marxismo actual, ya que se apoya en la cuantificación. A la vez que promueve una forma de aproximación a la cuantificación y medición de la tasa de explotación, una de las principales categorías que componen el análisis de Marx tanto en El capital como en textos previos”[3].
Ya en el primer párrafo esta tesis se propuso “demostrar cómo ante la tendencial caída de la tasa de ganancia prevista por Marx se utiliza a la tasa de explotación como una de las variables de ajuste que actúa como causa contrarrestante”[4] y si bien la demostración propia de la caída de la tasa de ganancia no era menester de este trabajo, se expusieron los trabajos de Maito[5], que al menos ubicaron ese planteo en el terreno de la verosimilitud. Una vez tomada esa ley capitalista, verosímil, como un hecho, se ha demostrado un aumento global y casi generalizado de la tasa de explotación a nivel mundial en el período 1973-2012.
Como se mencionó, la tasa de explotación actúa directamente sobre tres de las seis[6] causas contrarrestantes (y podría hacerlo sobre una cuarta). A su vez, se mostró la correlación entre la tasa de explotación y la tasa de ganancia para diez importantes economías: Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, España, Corea del Sur, Brasil, Países Bajos, Australia, Suecia y Chile.
Centrándonos estrictamente en las hipótesis, la principal (H) versaba: “Se verifica un aumento global de la tasa de explotación como consecuencia de una búsqueda en pos de evitar la caída de la tasa de ganancia. O dicho de otra forma, los factores que presionan la tasa de ganancia a la baja (sobreacumulación, desvalorización del capital constante) son contrarrestados por presiones al aumento de la tasa de explotación, entre otros factores, cuya evolución dinámica da al proceso de acumulación un carácter cíclico e inestable”[7], de manera que se ha demostrado el aumento global de la tasa de explotación, se ha mostrado la relación de esta con la tasa de ganancia que verosímilmente puede ser declinante en términos tendenciales, si bien se no pudieron establecer regularidades cíclicas (eso no quiere decir que no existan), sí se ha visto cómo distintos factores socioeconómicos e históricos intervienen en los procesos que alternan descensos y ascensos (que generalmente imponen la tendencia) en la tasa de explotación.
Prosigue (H): “Siendo así, la tasa de explotación una variable dependiente y la tasa de ganancia una variable independiente. En general, la relación entre estas dos variables se entiende como una relación de causalidad […]”[8], esta causalidad quedó establecida en términos globales y −como se dijo− para algunos importantes países. Lo que no se ha podido estableces es la dirección de causalidad. A la luz del trabajo desarrollado, se podría tender a pensar que es una relación en ambos sentidos que se retroalimenta. En períodos de fuerte caída de g, se aceitan los mecanismos para aumentar pv. A su vez, el aumento de la tasa de plusvalía o recompone la tasa de ganancia o al menos disminuye su ritmo de caída, tal como se dijo el final de (H): “[…] en la realidad de las relaciones de producción capitalistas, la ganancia y la explotación son −como le gustaba decir a Marx− dos caras de la misma moneda, son momentos que podemos distinguir analíticamente pero que en la experiencia se nos presentan como una totalidad indiferenciada”[9].
En cuanto a las hipótesis secundarias (h1), (h2), (h3) y (h4), se ha aproximado una relación entre la evolución de la tasa de explotación y los procesos políticos e institucionales, las relaciones intersectoriales y la lucha de clases, los movimientos y los problemas macroeconómicos, las relaciones diplomático institucionales para 33 de los principales países. Se los agrupó y se resumió las mismas en el cuerpo del texto. Igualmente, la demostración acabada de estas relaciones debería ser una tarea a plantearse en trabajos futuros que tomen como insumo los cálculos de este trabajo y sus futuras actualizaciones.
Para avanzar en la contrastación hipotética nos planteamos objetivos que respondía a preguntas premoldeadas y elaboradas especialmente: 1) ¿Qué?, 2) ¿En qué entidades se encarna?, 3) ¿Dónde? y 4) ¿Cuando?
1) Se pudo hacer un análisis de la dinámica social en el período planteado, el cual se valió principalmente de la tasa de explotación del mundo capitalista aun en niveles muy por encima del 85% planteado. De hecho, se manejaron valores en general más cercanos al 95% (94,25% en promedio). También se pudo relacionar esa evolución con la lucha de clases.
2) Se partió de los ámbitos nacionales para llegar a un nivel global y quedó pendiente la regionalización, aunque sí se los agrupó sobre todo teniendo en cuenta su peso relativo y luego sus similitudes. No se avanzó hacia las unidades de menor nivel (infranacionales) y es posible que sólo se pueda hacer ese desagregado para un puñado aislado de países.
3) Parcialmente la respuesta a esta pregunta se superpuso con la primera, el desarrollo se hizo para el mundo capitalista.
4) El período 1973-2012 se pudo cubrir en forma íntegra.
También nos planteamos como objetivo general: “promover una forma de aproximación a la cuantificación y medición de la tasa de explotación, una de las principales categorías que componen el análisis de Marx en El capital“[10]. Esta forma de aproximación fue presentada y calculada atendiendo el ¿qué? y el ¿cuándo? propuesto. Al igual de lo que sucedió con las hipótesis secundarias (h1, h2, h3 y h4), los objetivos específicos relacionados (1, 2, 3 y 4) fueron cumplidos en la misma medida. El quinto de estos objetivos, “Evaluar en qué medida el aumento en la tasa de explotación en el conjunto de la economía capitalista se suscita como forma de contrarrestar la tendencia estructural a la caída de la tasa de ganancia por efecto del aumento de la composición orgánica del capital en el corto y mediano plazo”[11], presenta como principal tarea pendiente de obtener la relación con la composición orgánica del capital[12]. Lo mismo sucedió con las preguntas de investigación correspondientes.
La tesis en que se basó este texto contribuye enormemente al cumplimiento de los propósitos planteados en el gran proyecto de investigación en el que se inscribe, siempre manteniendo la coherencia interna planteada en la tabla 1.1.
Indudablemente este trabajo aporta una forma proxy, un estimador, de la tasa de plusvalía que −más allá de las inexactitudes con las que puede contar cualquier medición, sea marxista o no, sea económica o no− se mueve de manera similar a la variable real. Este cálculo, que se nutre principalmente de las cuentas nacionales, permite su universalización con muchísimo trabajo, pero con mucho menos trabajo que el que llevaría su cálculo global desde la agregación de fuentes microeconómicas, que tampoco pueden asegurar una mayor exactitud. Por otro lado, permitirá su actualización casi automática sólo por el hecho de actualizar la base de datos.
A su vez, el cálculo atendió las correcciones que en diferentes foros e instancias de discusión fue recibiendo, así pasamos a usar el producto neto (crítica de Kornblith) descontando las depreciaciones al ingreso no salarial (que es una porción del producto bruto) y se incorporó el análisis de las rentas mixtas (crítica de Palacio Morena), descontándolas del ingreso no salarial para llegar al trabajo no retribuido.
Por otro lado, la apertura estadística de la base de datos que estará disponible en el Centro de Estudios en Marxismo Cuantitativo de la FCE-UBA (de próxima fundación) nos permitirá −como a otros investigadores que tengan otras objeciones− realizar las correcciones que se crean pertinentes en base a las posiciones que se tomen, por ejemplo, en torno al trabajo productivo e improductivo, la transferencia de plusvalía en términos internacionales, cuestiones tributarias (tanto para impuestos distorsivos como no distorsivos), alquileres, intereses bancarios y cualquier otra nueva objeción si de ellas se puede obtener algo cuantificable al mismo nivel.
También se atendieron objeciones teóricas de los directores, como por ejemplo la financiarización (post-keynesiana), de la que se demostró que, por el lado empresario, está incluida en la sexta causa contrarrestante de Marx y que por el lado de los ingresos familiares resulta no pertinente y/o una diversificación del ingreso fuertemente procíclica, que contribuye a descargar las crisis sobre los trabajadores; así como el problema en torno a la transformación de valores en precios de producción, cuyo aporte implica un nivel de abstracción que no resulta necesariamente fundamental para el avance con los conceptos tratados en este trabajo, por lo que fue excluido de esta versión publicada y formará parte de un trabajo específico.
En esta tesis, indudablemente marxista, se usó un moderno andamiaje estadístico-econométrico (forecasting o backcasting con distribución aleatoria de errores) con el fin de estimar datos faltantes y disminuir el sesgo de desconocimiento. Resulta, lamentablemente, muy poco frecuente el uso de estas herramientas en el marxismo, en gran medida por la infrecuente costumbre de cuantificar. También se utilizó el criterio de variedades de capitalismo con la misma finalidad.
Para finalizar con las conclusiones, este trabajo resulta original no sólo por su enfoque, sino por los resultados obtenidos y las grandes posibilidades de análisis subsiguientes que permite. El monumental trabajo estadístico aplicado rindió sus frutos y resultó indudablemente una variable proxy de la tasa de plusvalía que nos brinda una nueva herramienta para el análisis económico-social e histórico del capitalismo mundial y de las diferentes sociedades que lo integran.






