Viernes 24 de Septiembre de 1909
DEL GENERAL MANSILLA
PÁGINAS BREVES
Boulogne, agosto 27
La mayor parte de lo que hoy día leerán ustedes será de procedencia ajena, no mío.
Pido disculpas, aunque bien examinado el caso, son ustedes los que saldrán ganando.
¡Eh! No es tan fácil, estando en un lugar de aguas dulces o saladas, de baños como este, ni el trabajo cotidiano ni la germinación original, mediocre si quiera.
Ahí, en nuestro lujoso Mar del Plata, que es como el elegante, concurrido y caro Ostende de por estos pagos, quien se da maña para divertirse y trabajar un poco con la pluma, mientras se baña, es más que gaucho.
Leerán ustedes con satisfacción el parrafito que sigue.
El autor es Monsieur Maurice Rondet Saint[1], que está publicando en L´Eclaire[2] unos artículos que se volverán libro, titulados De l´Atlantique au Pacifique.
Viene ya de regreso. Ha estado en Chile, se halla en Mendoza y escribe:
« A Mendoza, une grosse ville neuve, régulière, insignifiante et prospère par les vignobles de sa province, le rapide de Buenos Aires; un train luxueux, belles couchettes, grand fourgon appart pour la cuisine. Note que c´est le train ordinaire, et non pas un train de luxe il faut venir au pied des Andes pour trouver de ces leçons de sens pratique et de source du bienêtre public : l´imprévu est le charme des voyages….».
Como ustedes saben generalmente también el francés, ya habrán traducido lo dicho, y traducirán para sí o les traducirán a los que necesiten ayuda de vecino lo que más adelante se verá.
No soy coleccionista ni entiendo de antigüedades; la única que medio entiendo, siendo tan difícil el nos cete ipsum, es la mía.
Pero me pasa con las tiendas de los que trafican con cosas viejas lo que con las vidrieras de joyas. Me detengo, miro, remiro, admiro, y no entro, no compro. El otro día me tenté. No con joyas sino con unas estampas viejas, curiosas, que a juzgar por el colorido que las ilumina deben ser poco más o menos de la época en que funcionaba aquí en Francia, la guillotina, nada más que por no pensar como Marat[3].
Description de ce Monstre unique.
—Ce monstre a été trouvé au Royaume de Santa Fe au Pérou, dans la Province du Chily, dans le Lac de Fagua, qui est dans les terres de Prosper Voston : 11 en sortait la nuit pour dévorer les cochons, les Vaches, et les Taureaux des environs. Salongueur est de onze pieds ; la face est a peu près celle d´un homme ; la bouche est aussi largue que la face ; elle est garnis de dents de deux pouces de longueur ; il a deux d’ornes de 24 pouces de long ; qui ressemblent a celle d´un taureau, les cheveux pendant jusqu´a terre ; les oreilles ont 4 pouces et sont semblables à celles d´un Ane : Il a deux ailles comme celle des Chauvesouris, les cuisses et les ongles 8 pouces ; il a deux queues, l ´une très flexible et garnis d´anneaux, il s´en sers pour saisir la proie : l´autre qui se termine en flèche a tuer : tout son corps est couvert d´écailles.
Ce Monstre a été pris par une quantité d´hommes qui avoient tendu des pièges dans lesquels il tomba ; il fut enviromé de filets et conduit au Vice-Roi, qui parvint à le nourrir avec un Bouf, Vache ou Taureau qu´on lui donne par jour avec 3 ou 4. Cochons desquels est tre friand. Comme il faudrait embarquer une trop grand quantité de bétail pour le nourrir pendant la traversée, qui est de 5 a 6 mois au mois, et peut-être plus longue pour passer le cap de Horn ; le Vice-Roi a déjà envoyé des ordres sur toute la route par terre pour qu´on ait l’attention de pourvoir au besoin de ce monstre unique, et le faisant marcher par étape jusqu´au Golfe de Honduras, ou il sera embarqué pour la Havane, de la aux Bermudes, de la aux de Ancores, en 3 semaines débarquera a Cadix, on l´amènera a petites journées a la famille Royale. L´on compte prendre la femelle pour n´en pas laisser perdre l’espèce en Europe, elle parait être celle des Harpies qu´on avait regardées jusqu´ici comme un animal fabuleux.
Se vend à Paris chez Devere, Graveur, rue des Gds. Degrés, maison de Mme. Hardoin, vis-à-vis la Nef d´Argent, et chez Lafeuillade, quai de la Mégisserie, Mon. De M. Delaplace, Md. De Fer a l ´Ecritoire”.
Ahora bien, como las dos leyendas pueden ser una sátira sobre algún personaje insaciable, ministro o Fermier general, tengo que volver a París para aclarar el punto en lo posible. Es decir, tengo que consultar a M. Danlos, el “experto”, tan acreditado. A él ocurren todos los que tienen algún palimpsesto o curiosidad arqueológica que les quite el sueño.
Con que así, lectores míos, será hasta octubre. Antes no he de caer por París. Y si monsier Danlos no despeja la X del enigma, buenas noches.
Ignoro cuál es la mano amable que me ha dirigido el folleto, o sea, “Hommage de la Jeunesse Argentine á M. Anatole France”.
Quedo obligado.
El recuerdo me dice: no le olvidamos. Ni yo tampoco a ustedes. Al contrario. Mentalmente estoy constantemente “toujours et encore” con ustedes. Son la esperanza.
Pero entendámonos. Ese estaré es un modo de hablar, porque el tiempo corre y corre y la desinteligencia se acentúa. No se realiza el proverbio: los extremos se tocan.
Han admirado ustedes al eminente huésped, y no diré que han sido excesivos en sus manifestaciones. El que no sabe admirar sino envidiar jamás llegará a la meta.
¡Y cómo no admirar al maestro!, en estilo elegante. Proteo erudito y espiritual de la sátira.
Y al mismo tiempo, cómo no experimentar “un peu de trouble”, repitiendo la palabra de Charles Ibarguren, leyendo lo que ustedes quieran del insigne académico.
No profeso su filosofía, sus medias creencias, y así deseo que la juventud argentina se oriente en otras direcciones.
Anatole France* me encanta desencantándome. Me quita, no me da fe, nada en cambio, luego me defrauda. Es algo así como un prestidigitador que no quiere dejarle al público la impresión de lo maravilloso, y que dicho y hecho, le explica y le demuestra el mecanismo del truco. ¡No! Estoy con Hamlet cuando le dice a su amigo: “Hay más cosas en el cielo y en la tierra, Horacio, de las que ha soñado tu filosofía”.
Si será cierto lo que acabo de leer: que en Nueva York existe un sindicato –es una de las manías, por no decir de las pestes de esta época– un sindicato de “divorciados” fundado por Mr. Birson, millonario tan conocido por su riqueza como por sus desgracias conyugales.
El club que ha creado y que ya tiene diez años es de muy difícil acceso. Para hacer parte de él es menester ser divorciado y presentado por dos divorciados notorios.
Hay también en San Francisco, en Stockolmo, en el Cabo y en Buenos Aires –ahí, no lean ustedes mal– sindicatos de divorciados.
Es la primera noticia que oigo.
Los que no han escarmentado, tienen que pagarle una fuerte multa al sindicato si quieren volver a casarse.
Cuentan también Nueva York y Buenos Aires (estamos a la moda), con una asociación defensiva un poco agresiva, concluye la noticia, de “solteronas” que juran sobre la Biblia aborrecer al sexo enemigo y sostenerse entre ellas moral y materialmente por todos los medios.
Parece que esta asociación, especie de francmasonería contra “nosotros”, tiene sus ritos, sus ceremonias exotéricas y que es muy divertido verlas por un agujero.
Pues, señor, ya no hay cosa que no vaya teniendo la Atenas del Plata.
Me escriben que se preparan a tener unas elecciones nacionales, provinciales y municipales de primo cartelo. ¡Cuánto me alegro! Es decir, unas elecciones mejor que a la yankee, donde no son muy trigo limpio; unas elecciones a la inglesa, donde “to play fair” es la divisa electoral, salvo error u omisión. Porque está de Dios que la perfección sea un ideal tras de cuya realización todos corren, sin nunca alcanzarla aunque se pongan las botas legendarias de los cuentos mágicos.
No puedo resistir a la tentación de exclamar “et pour cause!”, ¡qué país este!
Se inicia una campaña para que los jurados no estén obligados a prestar juramento invocando el nombre de Dios.
Sostienen que es la consecuencia de haber suprimido el Cristo de los pretorios, y no ocultan que quieren “separar al ciudadano del cristiano”.
Voltaire, que casi era un santo comparado con estos energúmenos de la impiedad, decía “Un peuple athé serait une horde de brigands[4]”.
Si viviera, ¿qué diría de su Francia de ahora? O de un pedazo de ella porque –no se equivoquen ustedes– la inmensa mayoría, republicana o no, del pueblo francés es católica. Lucha, luchará y acabará por triunfar: “veritas vencit”.
Waverley, en su estudio La Inglaterra desconocida, sostiene que los lores acabarán por tragar el presupuesto, de buena o mala gana, y con ese motivo hace algunas reflexiones, verbigracia: “Los lores no cesan de manifestar su egoísmo inteligente”.
El presupuesto es en extremo popular (yo no pienso como él).
Los mejores entre los más grandes señores son culpables de mezquindades que indignan al pueblo. En este conflicto no saldrán vencedores los lores. Sí, son egoístas. Ahí está el duque de Norfolk, conde de Arundel desde 1139, poseedor de una inmensa fortuna.
Había depositado en la galería nacional, hace veinticinco años, un soberbio retrato de la duquesa de Milán, por Holbein[5].
Todo el mundo pensaba que la legaría al país. ¡Qué! Le ofrecen un precio gordo, se le vende a un judío, y a no ser por la generosidad de una dama que no es noble, que conversa el anonimato, pero que todo el mundo conoce, la obra maestra va a dar a los Estados Unidos, pues la suscripción popular para rescatarlo resulto insignificante.
Sí, insiste Waverley, si los liberales no ganan terreno en un sentido, no lo pierden en su controversia con los lores, y no es fácil anticipar qué revolución se prepara en esta dirección, sosteniendo los comunes que los lores no tienen derecho a rechazar “in totum” el presupuesto.
Al concluir esta noticia se me ocurre: ¿sabrán mis lindas y amables lectoras del Plata quién era la duquesa de Milán? Por si acaso no lo tienen presente, les diré que Enrique VIII* se enamoró de ella, por las descripciones que le hicieron. Ejecutada la infeliz Juana Seymour[6], pidió la mano de la bellísima italiana. Mas esta le contesto al embajador que agradecía infinito la solicitud del rey, pero que le era imposible deferir a ella porque no tenía dos cabezas, sino una sola, que deseaba conservar sobre sus hombros.
Ya están construyendo los cimientos para la estatua de San Martín en un sitio mucho mejor que la plazoleta que se le había designado: el paseo con jardín sobre la playa.
El pueblo cree que es para un general francés, y a su creencia contribuye la circunstancia de que cerca de Boulogne en la dirección de la columna de Napoleón hay un pueblecito antiquísimo que se llama San Martin.
No pocos ingenuos dicen que el monumento es en honor del holocausto del santo (Saint Martin), patrono de Francia. Dentro de poco los unos saldrán de dudas y los otros seguirán aferrados al error, que así va la boda de este mundo.
- Maurice Rondet-Saint (Soisy-sous-Montmorency, 1863-Dieppe, 1937) fue un ingeniero, viajero y escritor francés. Entre sus obras, cabe destacar: Rapport à M. le ministre du commerce. Voyage de circumnavigation 1908-1909 (1909); La grande boucle. Notes et croquis de l’ancien continent et des deux Amériques (1910); L’Afrique équatoriale française (1911); L’avenir de la France est sur mer (1911); Dans notre Empire noir (1912). (VIAF: 19624499). ↵
- L’Éclair: critique, littérature, théâtre, industrie, bibliographie, fue un diario fundado en 1832, cuyos números se encuentran en Gallica. ↵
- Jean-Paul Marat (Boudry, 1743-París, 1793) fue un científico y médico francés que realizó gran parte de su carrera en Inglaterra, pero sobresale y es más conocido como periodista y político durante la Revolución francesa. Entre sus obras, se cuentan: Observations de M. l’amateur avec à M. l’abbé Sans (1785), Eloge de Montesquieu (1785), Les Charlatans modernes, ou lettres sur le charlatanisme académique (1791). (VIAF: 19680982).↵
- “Un pueblo ateo sería una horda de bandidos”.↵
- Hans Holbein el Joven (Augsburgo, Sacro Imperio Romano Germánico, ¿1497?-Londres, 1543) fue un pintor, grabador e impresor alemán y suizo que se enmarca en el estilo llamado Renacimiento nórdico. Es conocido sobre todo como uno de los maestros del retrato del siglo xvi. También produjo arte religioso, sátira y propaganda reformista, e hizo una significativa contribución a la historia del diseño de libros. (VIAF: 4945401). El retrato al que alude Mansilla se realizó en 1538 y en la actualidad se expone en la National Gallery de Londres. Puede verse en línea: https://acortar.link/wIdbQR. ↵
- Tal vez Mansilla confunde aquí la merte de Juana Seymour (1504-1537), fallecida durante un parto, con la de Ana Bolena, ejectuda. Seymour fue reina consorte de Inglaterra entre 1536 y 1537 como la tercera esposa del rey Enrique VIII. Sucedió a Ana Bolena como consorte tras la ejecución de esta última en mayo de 1536. Madre del futuro Eduardo VI, falleció de complicaciones postparto doce días después del nacimiento de su único hijo, y fue la única de las esposas de Enrique en recibir un funeral apropiado a su cargo y rango, así como la única consorte del monarca en ser enterrada a su lado en la capilla de San Jorge del castillo de Windsor. (VIAF: 15631808). ↵






