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EL DIARIO

Martes 2 de Febrero de 1909

DEL GENERAL MANSILLA


PÁGINAS BREVES

París, enero 6.

    

Los ingleses, pueblo admirable, tanto se ocupan del cuerpo como del alma.

Sigue la campaña sobre la religión en las escuelas públicas.

Sostienen que la conducta y utilidad de cada cual dependen en gran parte de la influencia, cuya raíz está en los instintos de la naturaleza respecto de su conducta.

El instinto religioso es la raíz principal.

En la primera edad hay que fomentarlo.

Un niño de escuela no puede entender de ideas abstractas.

Hay que infundirle el espíritu sin la letra; que hay un Poder Espiritual que ha de habilitarlo a dominar los bajos impulsos.

La Nación no tiene interés en formar sectarios anglicanos o noconformistas, católicos o protestantes, judíos o ateos; pero sí tiene un interés vital en alimentar el instinto religioso de sus niños, lo que implica “creer”, creer en algo que sea consolador en la vida y en la muerte.

Después de grande cada niño hará de su capa un sayo. Pero Dios estará en su alma; tendrá un ideal.


Un colaborador del Atheneum[1] explica algunas de las causas del por qué la novela de seis chelines anda de capa caída en Inglaterra.

Enumeradas por su orden son:

La publicación de demasiados libros.

La competencia que al libro le hacen los diarios.

El lector que se contenta con la información y la sensación del momento.

La novela barata de “siete” peniques, escrita al correr de la pluma.

Pero después de algunas consideraciones concluye que las principales son las dos primeras, sobre todo la “avalancha” de diarios… que ni viven ni dejan vivir.


Cuando yo era chico, de lo que hace fecha, me preguntaban:

¿Y tú que vas a ser?

Estanciero, contestaba.

A lo cual mi padre agregaba:

“Sin estancia”.

Era pues aquello una intuición de que criando vacas y sembrando trigo llegaríamos a ser lo que somos: un emporio de riqueza rural.

El destino resolvió las cosas de otro modo, y es claro que no voy a explicar, baste el hecho histórico, el por qué ni el cómo en vez de ser estanciero llegué a cuidar estancias fronterizas y a facilitar la población de tierras productivas que yacían en poder de los indios de todos colores.

Fácilmente se comprenderá entonces con cuánta legítima satisfacción recibo libros ilustrados magníficamente como el que tengo a la vista.

Gracias al remitente, mi particular amigo Ramón J. Cárcano[2], que como buen abogado le ha ganado el pleito a sus tierras, haciéndolas producir óptimos frutos de “cuatro patas” como dijo Sarmiento en su célebre discurso de Chivilcoy[3] y de otras denominaciones.

¡Qué bello libro! y ¡con qué convincente elocuencia!, aquí no hay palabreo retórico sino verdad útil, hablan las imágenes encabezadas por el veterano de la industria rural, mi respetado compatriota Eduardo Olivera, en compañía de otro benemérito: ¡Cecilio López![4]

En francés, sobre todo, manden mucho de esto a Europa y a otras regiones, ninguna otra propaganda es más eficaz.

“Verba volant[5]”; pero los hechos son y nada, ni nadie puede destruirlos.

Así, con esa propaganda el mundo sabrá que ahí tiene un granero inagotable y como consecuencia, ya un “rendez-vous” cosmopolita de civilización.

No es ley de la hora presente. Es ley añeja. Donde no hay hambre, hay paz y donde hay paz con la barriga llena, la concordia sienta sus reales por siglos.

“Primum vivere deinde philosophare”.

Justamente.

Lo primero es comer, después viene la filosofía, es decir, cuáles son los mejores sistemas para gobernar a los hombres honradamente.

Caudillejos y tiranuelos, y hasta tiranos de marca mayor, no se afianzan en donde la prosperidad nacional salta a la vista, encantando a todos los observadores con sus brillantes perspectivas.

Mucho hemos hecho. Pero el camino es largo. Sigan ustedes trabajando con ahínco, sin que nada los desaliente, que no siempre corren líneas paralelas las conquistas del arado y las de las instituciones.

“El hombre debe realizar por sí mismo las condiciones de su bienestar, material y moral, sin curarse de las objeciones pesimistas, puesto que la naturaleza le ha deparado todo, todo para que lo aproveche y crea”.

Balzac diría al llegar aquí “ne depensons l’ avenir[6]”. Yo diré: no derrochemos el porvenir. ¡Tenemos tantas carnes, tantos granos! Podemos tener muchísimos más; responder a las exigencias de veinte veces más población. Y así, combinando el trabajo, la producción con la previsión, no sufriremos, como algunos países, ricos sin embargo en tierra fértil, de la verdadera plaga cuyo nombre es “sofisticación” de los alimentos, o sea la conjuración contra la higiene y la salud pública.

Y así, para concluir, no tendremos que recordar lo que refiriéndose a España leo en un diario de allí. Dice El Liberal[7]:

“Hace muy poco, en Bélgica, hubo de preocuparse el poder en este asunto tan vital. Las quejas del municipio de Bruselas motivaron no un decreto, sino una ley; no la intervención de los ministros y los prefectos, sino de los tribunales ordinarios. Y tal fue el rigor con que esta ley hubo de cumplirse, que en muy poco tiempo ha desaparecido la sofisticación, y hoy es Bélgica la nación en que los alimentos son más puros y en que la parte de la higiene, que llamaban los antiguos “Ingesta”, es más respetada en sus prescripciones”.

Recomiendo La Estancia Argentina[8] contemplando sus cabañas modelos, sus ganados típicos, sus mieses interminables, me he extasiado con orgullo nativo, y transportándome a la tierra he evocado el verso de Pope[9]:

“Happy the man

whose wish and

care a few paternal

acres bound,

Content to breathe

his native air

on his own ground”[10].

Lo traduciremos lo más literalmente posible como sigue.

“Feliz aquél cuyos anhelos y cui-

dados están limitados por un pedazo

de tierra hereditario, contento así de

respirar el aire nativo

en lo que le pertenece”.


Un caso desnatural, raro, de lo más extraño es que un autor confiese espontáneamente que ha plagiado a su maestro.

Tiene su chiste el que refiere Agustin Filon[11] acusándose a sí mismo en un sucinto estudio sobre esto: “On demande une histoire de la littérature anglaise[12]”.

Y como puede habérseles pasado a ustedes por alto vamos a ello; siempre abreviando.

Habla Filon de un encuentro con Philarete Chasle[13], que tanto ruido hizo en su momento, y dice que un periodista de la hora presente tendría, después de haberlo escuchado media hora, materia para seis meses.

Agrega que era un fuego de artificio su “verve día bolique, enragée[14]”….

Por último se acusa, y he aquí la confesión que hace pidiendo excusas por la irreverencia de la forma que acaba de emplear:

“¡Qué hombre! Fue él quien me inspiró primero el gusto del inglés (que conocía a fondo).

He dado pruebas de que era su discípulo, de que lo apreciaba no poco, robándole dos páginas que he introducido en mi “Historia de la literatura inglesa”. “Pontmartin[15] las ha citado en otro tiempo como si fueran mías, no habiendo hallado nada mejor en el libro. Tenía completamente razón”.

Así va la bola literaria frecuentemente. Pero hay casos en los que, no descubriendo la crítica las perlas finas, resulta que el lector no piensa como el que ha hecho acto de preferencia por las piedras falsas de la piratería.

Repetiré con el poeta:

“Un peu du mien

Pas mal du votre

Beaucoup du sien

Et c’est Lenotre”[16].


No sé si al interlocutor le pasa lo que a mí.

Tengo épocas, momentos en que leo cuanto me cae a la mano, diarios, revistas, novelas, y días en que estudio, en que escribo, anotando para ayudar la memoria cuando les diga a ustedes: Se acabaron las “páginas breves” que voy a ponerme a borronear otras largas.

Aconteció así que estando en Boulogne el pasado verano –¡lástima que esa estación no dure más!– me di un atracón de veinticinco novelas.

Devoraba las páginas. Era aquello un vértigo. Mi cabeza, un tonel de las Danaides[17]. A los dos o tres días ya no recordaba el argumento, ni el título, ni el autor de lo que me había tenido horas y horas clavado en una poltrona desdeñando los baños, el casino, los paseos, todo, menos mi soledad relativa en un cuarto del hotel “Meurice”, donde no se come mal.

Así matando el tiempo me cayó a las manos este libro o sea “Reminiscencias” de lady Randolph Churchill[18].

Siendo obra de mujer, inglesa por añadidura, alguna originalidad ha de contener, y la contiene.

Para caracterizarla en dos palabras, me valdré de la forma y modo afrancesado, léase pues, que es un libro “vivido”.

Literatura, me tomo la licencia de decirlo, no se busque.

En cambio, vénse cuadros, retratos, anécdotas, actos y, desde el principio hasta el fin, un desfile de personajes de ambos sexos pintados con coloridos y matices, que si no son los de la verdad, lo parecen.

Es lectura para gente desocupada que se aburre, que busca distracción o que no sabe cómo escapar a la obsesión de los recuerdos que fueron espinosos.

Agregaré que es lectura que algo enseña también.

Lady Randolph ha sido testigo ocular de la mayor parte, de casi todo lo que refiere.

Aporta de ese modo su contingente a la historia, sin pretensiones.

Son muy útiles para el filósofo estos productos.

He aquí un retrato real, no de convención, del emperador Guillermo[19]:

Lady Randolph refiere lo que ha visto en la villa de Gastein, tomando “lunch” con el emperador.

“Era –dice– un hermoso hombre, no obstante su edad, y tenía las antiguas maneras llenas de atractivo, lo que es raro. Era muy alegre, y les daba bromas a los jóvenes que le rodeaban. Fue para mí un misterio el cómo podía sobrevivir comiendo y bebiendo como lo hacía, enfermo, curándose. Empezó con huevos escalfados y siguió con un guisado carne y varios platos de la cocina alemana, todo ello entre taza y taza de té muy fuerte, acabando con frutillas, helados, dulces y champagne templado”.

En el orden anecdótico tiene Lady Randolph mucho donde espigar.

Esto que viene es suyo:

“Me había pedido ayuda para obtener sufragios en favor del señor Burdett-Coutts[20]. Solicitaba el voto de un indeciso. En broma, y con una mirada picaresca, me dijo:

–Si me diesen el mismo precio que pagó una vez la duquesa de Devonshire por un voto, creo que podría prometer el mío.

–Se lo agradezco mucho –le contesté– voy a avisar en seguida a la baronesa Burdett-Coutts.

Ahora, yo debo o necesito explicar algo que el lector en general ignora.

Me hace esto pensar en un conocido inglés que tengo ahí. Le da por contar cuentos. Nadie se ríe. El entonces, con cierta sorpresa y acento y pronunciación británicos, pregunta:

–¿Osté no ha visto dónde está el broma?

Los interlocutores se ríen de esto, y él cree que es de su cuento.

Bien sabrán ustedes que la duquesa de Devonshire, siendo joven y muy linda, trabajaba en ganar votos para su marido.

Un carnicero, persona muy influyente en el barrio, hacía oposición a la candidatura del duque, y contestando a la solicitación del emisario de la duquesa, exclamó:

–Dígale a Su Gracia que el precio de mi voto es un beso de ella.

La duquesa, al recibir esta respuesta, mandó que viniera el carnicero, y tendiéndole la mejilla, le dijo:

–Tome usted su precio; ¡el voto es mío!

En el caso presente, siendo la mujer del candidato la que tendría que pagar el precio propuesto por el carnicero, conviene saber (es una historia muy conocida en Inglaterra), que dicha señora estaba en camino de ser centenaria, llevándole 35 años al marido, circunstancias ignoradas por el votante, seguramente, que sin duda se imaginó que el beso se lo daría a la baronesa embajadora que era seductora.

(¿Han visto ustedes dónde está el broma?)


Las interrogaciones de la hora presente son todas tan pesimistas como las contestaciones.

El señor Popovitch[21], ministro de negocios extranjeros del Montenegro, que ha venido a París con una misión especial, le ha hecho a un conocido mío del cuerpo diplomático las declaraciones siguientes sobre la crisis balcánica.

“Como es probable que la Conferencia no tenga lugar, la guerra es inevitable en los Balcanes.

Esta guerra puede estallar en la primavera lo mismo que a más tardar dentro de cuatro años. Digo cuatro, porque es en 1912 que expira el tratado de la Triple Alianza.

Una cosa es cierta: que el pueblo y la opinión van a cambiar de política extranjera en Italia, donde la casi totalidad de sus habitantes se pregunta: “¿qué provecho positivo nos han dado los alemanes y los austríacos?”.


En Alemania concluye el año con no pocas dificultades, internas, económicas y políticas; con complicaciones internacionales graves, y con una nota desagradable para el monarca.

Maximiliano Harden[22], el que demolió al príncipe Eulenburg[23], tan simpático “quand même[24]”, continúa su violenta campaña contra el emperador[25], cosa nunca vista.

Escribe y habla. Escribe en el Zukunft[26] y habla en público dando conferencias –cosa rara, lo repito– que son aplaudidas.

El profesor Schemann[27], su amigo, lo defiende. Y a mi juicio, y sin pasión, con argumentos que responden a los anhelos del alma alemana. Pero la impresión que ataques como los de Harden producen en el extranjero disminuye, a no dudarlo, el prestigio de que hasta hace poco gozaba el kaiser.

Lo que no se entiende –he hablado de esto con gente capaz y en posición de entenderlo– es: ¿por qué se toleran los desmanes inauditos de Harden habiendo leyes para sofrenarlo en Berlín?


Un diario que en el continente tiene gran autoridad, siendo como un curso de política internacional, me refiero a Les Temps*, al despedirse del año que se hundió en el abismo del tiempo, ha escrito esta frase que me da razón una vez más:

“Se cree que esto es política cuando más es “intriga” sin amplitud. No es la situación lo que a lo hombres les falta. Son los hombres los que le faltan a la situación…”.

Y, en efecto, se echa de menos el genio, un Napoleón, un Cavour, un Bismarck, cuyas ideas siendo simples, eran palancas de una fuerza irresistible.

Vivimos así sobre dos volcanes la guerra y el planeta que ruge, rugirá en 1909, según afirman los sabios, en medio de los horrores terroríficos que presencia la desolada Italia.

La emoción es muy grande, universal. ¿Calmará los ánimos en la dirección internacional, léase, cosas de Oriente? Por el momento sí.

Pero lo que ha de ser será, y ya lo veremos. Yo, al menos, no espero que las nebulosas del horizonte se coloren con tintes sonrosados.


  1. The Athenæum fue una revista literaria semanal publicada en Londres desde 1828 hasta 1921. Gracias a un proyecto de digitalización de la City University en Londres, sus números se encuentran enteramente digitalizados y en línea: https://acortar.link/bofAKZ.
  2. Ramón José Cárcano (Córdoba, 1860-Buenos Aires, 1946), fue un historiador, político conservador y abogado argentino. Fue gobernador de la provincia de Córdoba entre 1913 y 1916 y entre 1925 y 1928, el primer presidente de la Sociedad Rural de Córdoba, el embajador argentino en Brasil; presidente de la Caja Nacional de Jubilaciones y Pensiones Civiles, entre otros cargos. Entre sus obras, se cuenta: De Caseros al 11 de Septiembre, Juan Facundo Quiroga: simulación, infidencia, tragedia, Guerra del Paraguay: orígenes y causas, 800.000 analfabetos. Aldeas escolares (1933), Mis primeros 80 años (1943). (VIAF: 100264435).
  3. Se refiere al discurso del 3 de octubre de 1868. Sobre él, véase: http://www.archivoliterariochivilcoy.com/celebre-discurso-sarmiento-chivilcoy-3-octubre-1868/.
  4. Sobre Olivera y López, véase Sesto, Carmen. “La constitución de una elite económica a fines del siglo XIX: la vanguardia ganadera bonaerense”. X Jornadas Interescuelas / Departamentos de Historia. Escuela de Historia de la Facultad de Humanidades y Artes, Universidad Nacional del Rosario. Departamento de Historia de la Facultad de Ciencias de la Educación, Universidad Nacional del Litoral, Rosario. En línea: https://acortar.link/eZ32hk.
  5. “Las palabras vuelan”.
  6. “No gastemos el futuro”.
  7. El Liberal fue un diario matutino de España, de orientación liberal republicana moderada, fundado en Madrid en 1879 por Miguel Moya, a partir de una escisión de periodistas republicanos de El Imparcial. Dejó de publicarse en 1939, tras ser prohibido por Franco. Fue uno de los principales diarios del periodo conocido como la Restauración, junto con El Imparcial, El Debate, El Sol, el ABC o La Vanguardia.
  8. No hemos hallado este libro dentro de las 78 entradas que, bajo el autor “Cárcano, Ramón José”, alberga la BNMM.
  9. Alexander Pope (Londres, 1688-Londres, 1744) fue un poeta inglés, uno de los más reconocidos del siglo XVIII, destacado particularmente por sus traducciones de Homero, su edición de las Obras de Shakespeare y su poesía satírica, filosófica y moral. Fue la figura dominante de la llamada «Poesía augusta» y perteneció al satírico Club Scriblreurs en Londres. (VIAF: 61551003).
  10. Se trata de la primera estrofa del poema pastoral Ode to Solitude (1700) de Alexander Pope. El texto completo puede consultarse en línea: https://acortar.link/8P5YpX).
  11. Pierre Marie Augustin Filon (1841–1916) fue un profesor francés de literatura inglesa, autor de obras de crítica sobre literatura y cultura inglesas y de obras de ficción. Entre sus publicaciones, cabe mencionar: Les Mariages de Londres (1875), Histoire de la littérature anglaise (1883) –citada aquí por Mansilla–, Le Théâtre anglais (1896), La Caricature en Angleterre (1902). (VIAF: 103210965).
  12. “Pedimos una historia de la literatura inglesa”.
  13. Hemos hallado el nombre Philarète Chasles (1798-1873), escritor, periodista y crítico literario de Francia. Pero, por la fecha de publicación del libro de Filon Histoire de la littérature anglaise (1883), no podría tratarse de este Chasles.
  14. “Brío día bólico y enfurecido”.
  15. Armand Augustin Joseph Marie Ferrard, conde de Pontmartin (Aviñón, 1811–Aviñón, 1890) fue un crítico literario, periodista, escritor y político francés. Colaboró con varias columnas de diversos diarios y, en todas ellas, su escritura se destacó por la ironía, la brevedad y el tono sarcástico y satírico hacia los intelectuales de su época. Entre sus obras cabe mencionar: las Causeries provinciales à la Quotidienne (1839-1842, en el diario Quotidienne), Charlas literarias, Charlas sabatinas, Los Jueves de Madame Charbonnea, en diarios como La Revue des Deux Mondes y Assemblée nationale. Nótese la semejanza de títulos con algunas obras de Mansilla. (VIAF: 101066).
  16. “Un poco de lo mío / No está mal de lo tuyo / Mucho de lo suyo / Y eso es Lenotre”.
  17. En la mitología griega, las Danaides fueron las cincuenta hijas del rey Dánao. Tras la muerte de sus esposos, fueron declaradas culpables y condenadas a llenar de agua un tonel que no tenía fondo.
  18. Ver nota al pie de PB.20.03.07 o índice onomástico.
  19. Guillermo II de Alemania o Wilhelm II (1859-1941) fue el último emperador o káiser del Imperio alemán y el último rey de Prusia. Su reinado se extendió desde 1888 hasta noviembre de 1918, poco antes de que se declarara la derrota del imperio alemán en la Primera Guerra Mundial. (VIAF: 121621349).
  20. William Lehman Ashmead Bartlett Burdett-Coutts (1851-1921) fue un político conservador británico de ascendencia estadounidense miembro de la Cámara de los Comunes de 1885 a 1921. (VIAF: 24163564).
  21. Creemos que se refiere a Popovicc, Evgenije (Austria-Hungría, 1842-Italia, 1931): un político, diplomático, escritor y periodista de Montenegro. (VIAF: 310508746).
  22. Maximilian Harden (Berlín, 1861–Suiza, 1927) fue un crítico, actor y periodista alemán. Desde 1906 atacó en una serie de artículos el “Entourage” (“séquito”), como se le llamaba al régimen personalista del Kaiser. Según Harden, había habido una revelación –que le fuera enviada por Bismarck, junto a una botella de vino– según la cual un íntimo amigo y consejero del Kaiser, Philipp zu Eulenburg-Hertefelds –a quien refiere aquí Mansilla–, era homosexual (algo tremendo para la mentalidad de la época) y había cometido perjurio. Esta acusación plasmada en dichos artículos le condujo a una agria polémica y tres procesos contra Eulenburg, que causaron sensación. A pesar de la absolución, estos procesos dañaron la reputación de la casa imperial y sirvieron al abogado de Harden Max Bernstein para mostrar a la opinión pública la no independencia de la justicia prusiana. (Extractado y adaptado de VIAF: 71514430).
  23. Felipe Federico Alejandro, príncipe de Eulenburg y Hertefeld, conde de Sandels (Königsberg, 1847- Liebenberg, 1921) fue un político y diplomático de la Alemania imperial de finales del siglo XIX y principios del XX. Eulenburg estaba conectado a través de relaciones homosexuales con miembros del círculo más íntimo del emperador Guillermo II de Alemania, el llamado Círculo de Liebenberg, incluyendo al conde Kuno von Moltke, el comandante militar de Berlín. La exposición pública de estas relaciones en 1907 llevó al llamado Escándalo Harden-Eulenburg, al que refiere aquí Mansilla. (Extractado y adaptado de VIAF: 51684065).
  24. “Sin embargo”.
  25. Ver nota al pie de PB.08.05.06 o índice onomástico.
  26. Die Zukunft (“The Future”) fue un diario social-demócrata alemán, de frecuencia semanal, fundado por Maximilian Harden y editado en Berlín desde 1892 hasta 1923. En él se publicaron –como explica aquí Mansilla– las denuncias de homosexualidad sobre Philip, Príncipe de Eulenburg, que acarrearon el asunto judicial Harden–Eulenburg. Los números del diario están todos digitalizados y pueden consultarse en línea: https://dlibra.bibliotekaelblaska.pl/dlibra/publication/59643.
  27. No hemos hallado información asociada a este nombre. Para ver otros nombres e información asociados al caso conocido como “escándalo Harden-Eulenburg”: https://acortar.link/rYWjBk.


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