Lunes 22 de Mayo de 1911
DEL GENERAL MANSILLA
PÁGINAS BREVES
París, mayo de 1911.
Ustedes han leído poco, poco, me parece, mi librito Un país sin ciudadanos*. Lo comprendo. No son páginas amenas. Al contrario, son más bien páginas molestas, “car toutes les verités ne sont pas bonnes á dire[1]”.
El problema, aunque no sea idénticamente el mismo que entre nosotros, comienza a preocupar aquí a la opinión, lo cual significa que el cosmopolitismo contiene sus riesgos.
Tómense ustedes la molestia de leer. No soy yo quien habla. Es el señor Félix Méténier en el Intransigeant[2], y el documento es instructivo. Contiene la enumeración de los extranjeros que residen en París “instalados”, no figurando entre ellos, por lo tanto, los “turistas” que viven en los hoteles, pensiones y casas amuebladas:
Belgas 108.413, noruegos 1.463, alemanes 103.497, argentinos 927, italianos 97.174, portugueses 900, suizos 68.492, búlgaros 556, rusos 49.241, mejicanos 519, ingleses 32.370, servios 425, luxemburgueses 28.820, chilenos 358, austriacos 27.978, colombianos 344, españoles 12.541, peruanos 324, norteamericanos 11.801, venezolanos 291, holandeses 10.682, haitianos 240, rumanos 9.873, persas 232, turcos 8.153, chinos 109, griegos 2.623, abisinios 14, suecos 2.206, panameños 3, daneses 2.114, brasileños 1.840.
En total, si no me equivoco, la suma es de 584.523.
Ante el hecho innegable, el señor Méténier da la voz de ¡atención!
Yo me limito a lo dicho, agregando que si el número de argentinos resultase equivocado para hacer las rectificaciones del caso están los agentes oficiales de diversas categorías.
Con gran éxito se ha dado el otro día en el Chatalet el drama archi-romántico de Victor Hugo, que parecía olvidado. Gana en extremo representada, dicen los críticos, Lucrecia Borgia[3].
Pienso como ellos, y como ellos digo que esa mujercita tenía abismos insondables siendo en efecto su naturaleza una mezcla horrible de aberraciones en la senda del bien y del mal.
Monsieur Paul Berret[4], un joven escritor verdaderamente erudito, acaba de publicar un libro notabilísimo, Le moyen age dans la Leyende des Siecles[5], libro en el que, apoyado en los mejores documentos, sostiene que Victor Hugo no ha andado descarriado en la pintura de Lucrecia.
Es decir que si no fue una Mesalina hace pensar en ella.
Pero lo que antecede es, según mi costumbre, una mera introducción para llegar a preguntarles a ustedes si saben cuántos versos escribió Victor Hugo.
Yo acabo de saberlo con motivo de las críticas referentes a uno que otro error geográfico en que el poeta inmortal incurre. Escribió ciento sesenta mil (160.000).
Estupendo, ¡y cómo no excusarle esta o aquella desviación!, lo mismo que a Shakespeare, su tal o cual anacronismo.
Al señor Guillermo Junemann[6], que en su historia de la literatura afirma que el incomparable Lope de Vega escribió veintiún (21) millones de versos, ¡que he de argüirle!
La contestación a la carta que cierto amigo me dirige se la daré aquí en dos palabras.
Siendo efecto de la experiencia, de una vida que ya les pisa casi los talones a mis buenos amigos Carlos Guido Spano*, que tiene 84, al arroyero San Nicolás Ramón A. Carvajal*, que lleva 86, y al cordobés Augusto López[7] que, a pesar de la ceguera, arrastra sus 90 alegremente, siendo efecto decía de un viaje no poco accidentado es posible que de algo le sirva a mis lectores y al susodicho amigo, cuyo nombre callo por reserva discreta. Seguramente no es el veterano añejo Donato Álvarez[8] que anda a la vanguardia de los que ya no llevan la espina dorsal derecha, y que las ha visto de todos colores desde que fue trompa de órdenes de mi señor padre… casi tres cuartos de siglo.
He aquí pues, y concluyo, mi contestación:
Cada hombre tiene tres caracteres: el que uno cree que tiene (así son las decepciones), el que él cree tener y el que realmente tiene.
La máxima no es mía; podría serlo, pero hallándola justa me resta solo recomendarla a la meditación de ustedes que no pocas veces habrán olvidado y seguirán olvidando el viejo refrán: “para que te embobes llevando el cirial[9]”.
Tengan ustedes paciencia si vuelvo a hablarles de números referentes a la despoblación de este país, números cuya lógica es glacial, tan fría como el chasco que nos está dando la primavera. ¡Cuán cierto es lo que dicen en España!: “Hasta Mayo no te quites el sayo” (por esos mundos la cosa es al revés).
Sigue Monsieur Bertillon[10] con su patriótica tarea, y he aquí una de sus recientes páginas.
Alemania tiene 65 millones de habitantes. De 1907 a 1908, el número de conscriptos alemanes ha alcanzado al doble del número de conscriptos franceses, y la diferencia irá acentuándose.
El número de nuestros reclutas será en 1920 inferior a lo que es ahora, 40.000 menos sea por dos años que dura el servicio activo unos 80.000.
Por consiguiente, en tanto que nosotros habremos perdido 40.000 hombres, Alemania habrá ganado por lo menos 75.000.
Se atribuye al mariscal de Moltke[11] estas palabras, dice M. Bertillon: “Francia pierde todos los años una batalla”.
Pues bien, es menester decir cada día y no cada año.
Y en efecto, cada día Francia hace constar 6000 nacimientos menos.
Es una batalla muy seria la que cuenta las pérdidas de los beligerantes así. Seis mil vidas humanas de balance en contra.
La consecuencia final, fatal será, si no se halla remedio para este terrible mal de la despoblación, que dentro de unos cuarenta años poco más o menos, Francia no existiera entre las naciones.
Como se ve, no se trata de una tesis, concluye M. Bertillon, sobre el mejor modo de ser; se trata de ser. Es el “to be or not to be”.
¡Cuán cierto es que “gobernar es poblar”!
Monsieur de Voltaire decía poco más o menos: “Si supieran Vds. cuánto me empeño en hacerme entender y en distraerlos…”.
Es justamente lo que a mí me pasa cuando escribo, como lo hago, en la forma y modo que ya se sabe para los lectores que tengo en el Río de la Plata. Mi principal empeño consiste en compensarles con alguna variedad las deficiencias en otro orden de ideas, léase de la calidad.
Busco y rebusco para ello acá y acullá. De ahí lo que hoy día consigno un poco más adelante con esta recomendación previa: no lo pasen por alto, es curioso.
Monsieur Valabregue escribe en el Matin* porque lo preocupan tanto los fenómenos espiritistas, cuyas manifestaciones se multiplican en todas partes. Es que ha leído el libro de un americano del norte Mr. Russel[12], intitulado La aurora del Milenio.
Tomando como base las profecías de los libros sagrados y contando con el cálculo de los tiempos, Russel llega a esta conclusión:
Cataclismos inauditos tendrán lugar en 1911, 1912 y 1913.
Añade que después de 1914 no habrá un solo trono en pie, y todo eso según las escrituras.
No nos sorprendemos de esto, porque para nosotros las ciencias psicológicas son el punto de contacto entre el positivismo materialista y todas las religiones. Es sobre ese terreno que se pondrán de acuerdo y al que no entienda que hacerle. Yo mismo no entiendo mucho que digamos.
- “Porque no todas las verdades son buenas para decir”.↵
- L’Intransigeant fue un diario parisino que se publicó diariamente entre 1880 y 1940. Tuvo diferentes nombres (Le Grand Intransigeant; L’Intransigeant de Paris; L’Intransigeant français; L’Intransigeant parisien; Le Vrai Intransigeant; L’Intransigeance). Fue fundado por Henri Rochefort. Sus archivos pueden consultarse en Gallica. ↵
- Lucrecia Borgia (Subiaco, 1480-Ferrara, 1519), fue la hija de Vannozza Cattanei y de Rodrigo Borgia, el renacentista valenciano y luego papa Alejandro VI. Su familia es famosa en la historia por sus relaciones maquiavélicas y sus complejos entramados pasionales, donde fueron frecuentes las traiciones, los asesinatos y las alianzas de todo tipo. Una lectura histórica sugiere que Lucrecia tuvo de amante a su propio hermano César, de quien supuestamente quedó embarazada. Fue objeto de múltiples recreaciones artísticas, desde las novelas clásicas Lucrecia Borgia de Víctor Hugo y Los Borgia (1839) de Alejandro Dumas, entre otras, hasta películas, óperas y series de televisión. (Extractado y traducido de Barba, Rick «Historical Characters». Assassin’s Creed: A Walk Through History (1189-1868). ↵
- Paul Berret (1861-1943) fue un escritor y crítico literario francés, autor, entre otras obras, de: Contes et légendes du Dauphiné, La légende des siècles, La légende des siècles de Victor Hugo: étude et analyse. (VIAF: 68959707). ↵
- Berret, Paul. Le moyen age dans la Leyende des Siecles. Paris: H. Paulin, 1910. ↵
- Wilhelm Jünemann Beckschäfer, o Guillermo Jünemann, (Welwer, 1855—Tomé, 1938) fue un sacerdote católico, escritor, helenista, crítico literario y traductor germano-chileno. Es autor de la Biblia de Jünemann, primera versión bíblica completa realizada en América Latina y de muchas obras más, entre ellas: Devoción al Sagrado Corazón de Jesús (1887), El milagro de la Dolorosa del Colegio de Quito (1907), Historia de la literatura (1907), a la que se refiere aquí Mansilla; Antología universal de los mayores genios literarios (1910); Antología escolar latina (1912). (VIAF: 42208700). ↵
- Augusto López (1821-1912) fue un comerciante y político cordobés. Durante el periodo de la Confederación Argentina, sistema político conducido por el Gral. Urquiza, ocupó una banca en el Congreso reunido en Paraná (1857-1860). En 1860 fue elegido diputado a legislatura Cordobesa. Fue miembro del partido Liberal Nacionalista, que apoyaba al presidente Bartolomé Mitre (1862-1868) y era sostenido por las tropas nacionales acantonadas en la provincia. En 1862 fue electo para ocupar una banca en el congreso Nacional representando a su provincia natal. Es elegido nuevamente diputado nacional por ese distrito entre los años 1868-1870. (Extractado de https://apym.hcdn.gob.ar). ↵
- Donato Álvarez (Esquina, 1825–Buenos Aires, 1913) fue un militar argentino, que participó en las guerras civiles de su país, en las luchas contra los indígenas y en la Guerra del Paraguay. (VIAF: 21697534). ↵
- No queda claro el uso que hace aquí Mansilla de este refrán. Una versión parecida se halla en el libro de José María Iribarren Refranes y adagios, cantares y jotas, dichos y frases proverbiales: “Pa qué te pedas llevando el cirial y digas que chisporrotea”. Iribarren explica así el refrán: “En Cascante lo explican diciendo que un monago soltó un aire, yendo en la procesión. El sacristán que portaba la cruz le reprendió; él se excusó con lo del chisporroteo; y el sacristán le arreó un maco en el cogote y le dijo la frase proverbial”.↵
- Louis-Adolphe Bertillon (París, 1821–París, 1883) fue un profesor, estadístico, antropólogo francés. (VIAF: 22239305). ↵
- Helmuth Karl Bernhard Conde von Moltke (1800-1891) fue un Mariscal de campo alemán, considerado un gran estratega militar. Bajo su dirección, Prusia derrotó a Dinamarca en 1864, a Austria en 1866 y a Francia en 1870. Moltke fue jefe del Estado mayor prusiano durante treinta años, es considerado el creador de una nueva forma de dirigir los ejércitos sobre el terreno, autor del libro El arte de la guerra. (VIAF: 98817698).↵
- Charles Taze Russell (1852-1916) también conocido como el Pastor Russell, fue un estudioso bíblico estadounidense. Fundador de Estudiantes de la Biblia, un movimiento cristiano que luego cambiaría de nombre a Testigos de Jehová. Restauracionista, milenarista y antitrinitarista, y otros grupos independientes, que posteriormente se separaron de los Estudiantes de la Biblia. Entre sus obras, se cuentan: La batalla de Armagedón (1897); La reconciliación entre Dios y el hombre (1899); La nueva creación (1904). (VIAF: 46766861). ↵






