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EL DIARIO

Sábado 18 de Marzo de 1911

DEL GENERAL MANSILLA


PÁGINAS BREVES

París, febrero 24.

     

Completaré los datos del otro día, diciendo a Vds.: según un estudio muy prolijo de Monsieur Edmond Théry[1], resulta, papelito canta, o sea, los números, lo estupendo que va a leerse.

No soy yo el que habla. Es Edouard Drumont*.

No me parece ocioso molestar un poco al público con algunas cifras.

He pasado mi vida diciendo cosas sensatas, proclamando evidencias, repitiendo lo que los siglos habían dicho, lo que la experiencia de todos los tiempos y de todos los países había reconocido como cierto, lo que la iglesia, cuando ella era la guía respetada de las sociedades cristianas, había enseñado a los pueblos.

Así he concluido por tener, a los ojos de un energúmeno, de un exaltado, de un ente paradojal.

No tengo necesidad de citar cifras para mis amigos que son todos inteligentes; pero al público, a la masa siempre le hace buen efecto, teniendo como tiene, veneración por los que son fastidiosos.

(¿Yo entre ellos?)

Oigan Vds., pues.

Gastos de orden militar en Europa durante un intervalo de 25 años.

En 1883, Alemania destinó francos 458.000.000 para la guerra; y para la marina: francos 46.000.000, o sea, un total de: francos 504.000.000.

Y en 1908 gastó: 1.068.000.000 francos para la guerra, y 436.000.000 francos para la marina; o sea un total de 1.504.000.000 francos.

Inglaterra gastó en 1883 para la guerra 432.000.000 de francos, y para la marina, 270.000.000, o sea un total de 702.000.000 de francos. Y en 1908 gastó: 676.000.000 de francos para guerra y 811.000.000 para marina; o sea un total de francos 1.487.000.000.

En 1883, Austria-Hungría gastó: 295.000.000 de francos para guerra y 23.000.000 para marina, o sea un total de 318.000.000 de francos. Y en 1908 gastó: 469.000.000 de francos para la guerra y 60.000.000 para marina, o sea un total de 529.000.000.

En 1883 Francia gastó: 584.000.000 de francos para guerra y 205.000.000 para marina. Y en 1808 ganó: francos 780.000.000 para guerra y francos 320.000.000 para marina, o sea un total de 1.100.000.000.

En 1883 Italia gastó: 253.000.000 de francos para guerra y 58.000.000 para marina, o sea un total de francos 311.000.000. En 1998 gastó; francos 299.000.000 en guerra y francos 158.000.000 para marina, o sea un total de 457.000.000 de francos.

En 1883 Rusia gastó: 772.000.000 de francos para guerra y 122.000.000 para marina, o sea un total de francos 894.000.000. En 1908 gastó francos 1.280.000.000 para guerra y francos 231.000.000 para marina, o sea un total de 1.511.000.000 de francos.

Entre diversos otros países se ha gastado en 1883: 483.000.000 de francos para guerra y 110.000.000 para marina haciendo un total de 593.000.000 de francos.

En 1908 se ha gastado para guerra 765.000.000 de francos, y para marina 183.000.000, o sea un total de 248.000.000 de francos.

Luego los totales gastados en 1883 han sido: 3.277.000.000 para guerra y 834.000.000 para marina; y en 1908 se ha gastado; 5.337.000.000 para guerra y 2.209.000.000 para marina, o sea un total de 7.536.000.000 de francos.

Por consiguiente, añade Théry*, de 1883 a 1908 los cálculos de gastos de orden militar en Europa han pagado de 4.111.000.000 a 7.536.000.000 de francos, representando una progresión casi regular de 137.000.000 de francos por año.

El total general del período observado es de 145.000.000.000 más o menos, y todas las naciones europeas han contribuido al aumento de francos 3.425.000.000, o sea 83 por ciento entre los presupuestos de 1883 y los de 1908.

Y lo que es hoy hasta de números. Seguiré otro día. Los hasta aquí anotados hablan muy alto para algunos optimistas, como Monsieur de Constant[2], y para todos los que comulgan con el viejo aforismo “si vis pacen para bellum[3]”. Yo insisto en mis trece. Esta paz octaviana más o menos ha dicho el nuevo Bismarck austro-húngaro en gestación, lean ustedes al conde de Arenthal[4]; sí, las potencias mantienen las mejores relaciones. Pero el mundo moderno camina tan a prisa que el mismo día de mañana es un misterio…

Intertanto, la miseria crece y con ella los crímenes y delitos, la prostitución, y los salarios son bajos y sin excepción de país alguno europeo, en todas partes claman por casas para obreros y familias desvalidas, y “el miembro” socialista antipatriótico se difunde, excepto en Alemania donde el otro día un diputado del Reichstag ha declarado con énfasis, y entre aplausos, naturalmente, que en caso de guerra los socialistas alemanes le cumplirían con su deber defendiendo con las armas la bandera nacional.


Todas las mañanas, cuando automáticamente me levanto y me pongo a escribir (ya no escribo de noche como en los buenos o malos tiempos de la noncuranza[5]), lo primero que fija y domina un instante mi pensamiento son ustedes. En seguida este otro: ¿qué les diré? Porque la dificultad no consiste tanto en plumear cuanto en hallar algo que otros corresponsales no hayan pescado primero. Ergo, si lo que sigue ya lo tienen ustedes resabido, que la albarda me sea perdonada como tantos otros pecadillos por el estilo.

De lo dicho se colije que no voy a llamar la atención de Vds. hacia lo que está escribiendo en Le Figaro el último huésped que les ha visitado; huésped que, según me dicen los paisanos, yo no he tenido ni tengo humor de leerlo, no está haciendo las delicias de esta colonia femenil argentina. No me sorprende. Conozco las correspondencias que mandó la vez pasada de Alemania. El hombre no escribe mal. Pero es un observador “bisojo[6]”, por no decir algo más molesto para su amor propio. Decididamente que si el tal Monsieur Huret no ha visto muy mal que digamos lo visible, lo material, lo tangible, la riqueza creciente de la Argentina, lo mismo no puede decirse de las cosas morales. Que con su pan se lo coma, ya rectificará algunos renglones tuertos, y que cuando otra vez hable de la formación “étnica” de un país cualquiera, que se tome la molestia de leer antes un poco su historia “ab origine”; de lo contrario es exponerse a incurrir en lo que incurren los que juzgan la seriedad de la familia francesa por lo que ven en los grandes “bulevares” eternamente carnavalescos de París.

Vamos ahora a lo que ya hubieran anotado si no se me pone por delante el bulto de monsieur Huret.

Quería recomendarles, a los que habiendo ya cumplido treinta años todavía “no” saben leer ni escribir, el ejemplo edificante que aquí va.

Se anuncia la muerte en Nueva York a los 46 años de Owen Kildare, escritor y periodista de renombre. Kildare había tenido una vida muy llena de peripecias antes de entrar en la carrera literaria.

A los “treinta” años no sabía leer ni escribir.

Huérfano desde su más tierna infancia, recogido por una familia pobre irlandesa en los slums[7] neoyorkinos, pequeño mercante de diarios, empleado subalterno en una sala de box, llegó a encontrar a los treinta años una institutriz que le enseñó a leer y a escribir, y de la que se enamoró apasionadamente. Iba a casarse con ella cuando la joven se enfermó y murió de neumonía. Poco después, Kildare quedó inválido por un accidente. Principió entonces su carrera literaria describiendo el medio humilde en el que había vivido, con gran éxito y provecho.

Mirarse, pues, en tan admirable espejo.


Me place mucho la lectura de escritos como el que tengo a la vista, Hombres notables de Cuyo[8], imaginándome, como me lo imagino por el título, lo que será el contenido. Pero el autor me hará el favor de contentarse hoy por hoy con que le diga hasta muy pronto, señor Pedro Caraffa[9]; mil gracias y paciencia; tengo mucho criollo atrasado que revisar antes que les toque el turno a los Hombres de Cuyo, suelo fecundo en entidades de méritos varios y relevantes.


Puede estar tranquilo el novel escritor Guillermo Sullivan[10]. Su libro Ahí van está en mi poder. Apenas he tenido tiempo moral para registrarlo. Me preocupan ciertos estudios históricos. En su hora se sabrá por qué. Haré un lugarcito y uno de estos días diré a mi vez “ahí van” mis impresiones literarias. Por lo pronto, me reduciré a decirle al interesado: deseo no solo que sea Vd. muy leído sino que sus producciones le reporten algún provecho material. Bueno no es un pan con un pedazo. En todo caso consuélese, y otros con él, sabiendo que todo lo que Gustave Flaubert logró ganar con su Madame Bovarry fueron 900 francos. Novecientos he puesto, no han leído Vds. Mal, ¿y cuántos son en el mundo de los autores excelentes los que escriben como él? ¡Qué artista! Su pluma es como el cincel admirable de Benvenuto[11].


  1. Edmond Théry (Rognac, 1855-París, 1925) fue un periodista, economista y estadístico francés. Cuenta con numerosas publicaciones sobre temas de economía, entre ellas: La situación económica y financiera de Japón después de la guerra de 1904-1905 (1907), El progreso económico de Francia: evaluación del régimen aduanero de 1892 (1908), Europa económica (1911), La fortuna pública de Francia (1911). (VIAF: 12328439).
  2. Paul Henri Benjamin Balluet d’Estournelles de Constant, barón de Constant de Rébecque (La Flèche, Francia, 1852-Burdeos, 1924) fue un diplomático, diputado y pacifista francés. Se desempeñó como consejero en las legaciones francesas de Londres y La Haya, y volvió a Francia para ocupar escaños en el Congreso (1895-1904) y en el Senado (1904-1924) por la Sarthe. En 1909 compartió el Premio Nobel de la Paz con Auguste Beernaert, como fundador y presidente del grupo parlamentario francés del Comité de defensa de los intereses nacionales y de conciliación internacional. (VIAF: 15798950).
  3. “Si vis pacem, para bellum” es una máxima latina que significa «si quieres la paz, prepárate para la guerra». Aunque a veces se atribuye erróneamente a Julio César, en realidad deriva de un pasaje del escritor romano de temas militares Vegecio, que dice: «Igitur qui desiderat pacem, praeparet bellum». El dicho es uno de los muchos basados en el prefacio del libro III de su obra Epitoma rei militaris, posiblemente escrita alrededor del año 390.
  4. El conde Alois Lexa von Aehrenthal (Gross-Skal, 1854 – Viena, 1912) fue un diplomático austrohúngaro, Ministro de Exteriores durante la mayor parte de la primera década del siglo XX. (VIAF: 44445932).
  5. Del italiano: indiferencia, desinterés, negligencia.
  6. Bizco.
  7. Suburbios.
  8. Caraffa, Pedro I. Hombres notables de Cuyo. La Plata: Talleres Sesé, Museo Histórico Nacional, 1908.
  9. Autor también de las obras Página indeleble: 1815 (1911), El colegio de San Carlos o la casa en que se educó la Generación de Mayo (1915), Un patriota olvidado licenciado Don Tomas Antonio Valle (1914), entre otras.
  10. Guillermo Sullivan (Ramallo, 1888-Buenos Aires, 1927)​ fue un político radical y poeta argentino. Junto con su hermano Santiago encabezó la revolución radical de 1905 en el norte de la provincia, luego de lo cual estuvo a punto de ser expatriado. En 1908 la provincia de Santa Fe lo premió por un trabajo sobre la importancia de la inmigración en Argentina. En 1910 se produjo en Ramallo un movimiento prodemocrático, pero luego de que varios de los dirigentes afines se pasaran al bando contrario renegando de sus principios, Guillermo Sullivan los denunció en la prensa y decidió entonces realizar un viaje por distintas ciudades del país, dando conferencias con notable éxito. En 1912 se trasladó definitivamente a Buenos Aires, donde viviría hasta su muerte. Entre sus obras, se cuentan: Preludios (1910), Ahí van (1911), Y brotaron, entre las piedras, algunas flores… (1917). (Extractado de Alfredo Ferreira (1922). Guillermo Sullivan, al margen de su vida y de sus obras. Ateneo de la Juventud).
  11. Benvenuto Tisi da Garofalo, conocido como Garofalo e Il Garofalo, (Ferrara, ¿1481? – Ferrara, 1559) fue un pintor italiano perteneciente a la Escuela de Ferrara. (VIAF: 90737250).


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