Jueves 11 de Mayo de 1911
DEL GENERAL MANSILLA
PÁGINAS BREVES
París, abril 16.
Banal, lo que sigue. En compensación, será muy corto.
Banal, sí, pero si eliminamos poco a poco las banalidades de este mundo resultará que nos quedamos casi en cueros:
O como andaba allá por los oteros
Floridos del Edén o por los llanos,
Sin arcabuz ni paje,
El padre universal de los humanos[1].
El caso es este: los primeros huevos de frailecito o ave fría, o como ahí dicen por armonía imitativa, los primeros huevos, dos, de “terú-terú[2]” llegados al mercado de Londres se han vendido a razón de una libra esterlina por pieza.
Aquí en París, los “gourmets” no pagan nada parecido. Y en el momento de la abundancia el precio corriente es de medio franco cada huevito.
En el “pago” no sé lo que esta golosina vale. Mucho de ella comí en los tiempos color de rosa sorprendiendo al austero zancudo en su nido. ¡Pobrecito! A buena hora me enternezco.
Muy civilizado París, diría cualquier “tourist” francés, más o menos superficial o malhumorado, como alguno que no ha mucho ha andado por esas tierras; más civilizado que Catamarca, más civilizado todavía que Buenos Aires. No lo discuto; primero porque no es tan fácil ponerse de acuerdo sobre lo que se entiende por civilización; segundo porque sería largo como el Tostado.
Hay un “processus” ascendente y descendiente, inmemorial. Remito así al que vaya leyendo a Buckle[3], el gran autor de la Historia de la civilización en Europa[4]. Lo que en épocas no muy remotas era admisible ahora es horrible y, sin embargo, las pasiones humanas no han cambiado en su esencia.
Lo repito, sí, muy civilizado París. Pero lean ustedes la noticia siguiente, que bien pueden haber dejado en el tintero los corresponsales de oficio, por excelentes que sean. ¡Eh! ¡Cómo hablar de todo!; de los negocios graves y de lo “nimio”, como ahí se empeñan en decir.
Fue el otro día la “Mi Careme”, fiesta tan antigua cuanto popular. Es el desfile de un cortejo carnavalesco por los grandes “boulevards” como si dijéramos, la Avenida de Mayo y las calles de Santa Fe y Entre Ríos.
Dice el hecho local de un diario autorizado, por su tamaño, lo que no implica en otro sentido alta imparcialidad:
“La animación en los boulevards ha sido muy grande ayer noche. Desgraciadamente, como en años anteriores, numerosísimos malandrines de la peor ralea no se contentaban con arrojar confites a las “señoras”. De ahí escenas bochornosas, violencias inauditas en medio de la multitud compacta. La prefectura de policía, solo en los boulevards ha arrestado por desórdenes incalificables, muchos desordenes incalificables, muchos de ellos a mano armada, la friolera de 262. En los otros barrios de la ciudad los arrestos por crímenes y delitos y porte de armas prohibidas mañana se sabrá el número”.
Y París es por definición la “Ville lumière…”, ¡eh! salvo cuando los “apaches” apagan el gas.
Curioso e interesante y como para reflexionar al respecto es lo que va a leerse. Lo entresaco y traduzco de un trabajo de Gustave Tery[5].
Vivimos con esta impresión: que hay solamente 100.000 judíos en Francia.
Pues ayer se nos ha hecho saber que la cifra de las naturalizaciones se ha elevado desde hace veinte años a un término medio anual de 13.500.
Por orden superior, les está prohibido a los estadistas oficiales el decirnos cuál es la proporción de israelitas en esta cantidad de “metecos”.
Pero ya que estamos reducidos a las hipótesis, no creemos exagerar cuando suponemos que es al menos de tres cuartas partes.
Serían, pues, más o menos 150 a 200.000 judíos frescos a los que, de 1890 a acá, los “ghettos” de Alemania o de Rusia habrán vaciado en nuestra tierra, en exceso hospitalaria; lo que eleva ciertamente a más de 300.000 el número de nuestros parásitos hebreos.
Por otra parte, se nos informa que la “marea de naturalizaciones” sigue subiendo con regularidad.
De 1867 a 1889, apenas había 458 por año; durante el período siguiente el término medio se ha elevado a 13.293; es decir que tres veces ha alcanzado el decuplo.
Sigan Vds. el progreso con una tabla de logaritmos y les será fácil calcular en qué fecha la población francesa será completamente sumergida por esta marejada israelita.
Si el paciente lector leyó mi página anterior sobre una encomienda que, creyéndola de tabletas o alfajores, resultó de libros lujosos, sírvase leer lo siguiente, que la completa. Vale decir: ojo a los tres volúmenes titulados Censo de la ciudad de Buenos Aires[6].
Es una obra fecunda, fecundísima, dentro de un plan que estimula la curiosidad y el estudio. Láminas que exaltan la imaginación, que despiertan el recuerdo de nuestros antecedentes históricos, que perpetúan nuestras gloriosas figuras y en su conjunto la patria en cuerpo y alma cada vez más grande, más civilizada con horizontes más extensos. Es la obra metódica del ya conspicuo Alberto B. Martínez[7], director de la estadística municipal.
Entremos a las cifras: 1.231.698 unidades acusa la existencia de almas en la ciudad de Buenos Aires el 24 de octubre de 1909: ¡Bendito sea Dios!
La población por sexos revela un desequilibrio; hay que corregirlo. Dentro de la capital tenemos 100 varones argentinos contra 104 mujeres argentinas, y 100 mujeres extranjeras para 128 varones extranjeros. Muy mal antecedente para la moral general y con especialidad para los trastornos de la policía y la cultura de la calle. El promedio es de 112 varones para 100 mujeres. Es problema serio y urgente. Los progresos de nuestra capital, como se ve, no deben ser simplemente edilicios; remarco la importancia de la higiene social.
En cuanto al aspecto de su composición nacional, se equilibran casi su número los varones argentinos y extranjeros. No me place. Un país con pocos ciudadanos. ¿Qué hacer? No lo puedo sugerir. Vuelvo solo a afirmar que en nuestro actual orden de cosas hay estadistas que tienen intenciones y medios que nos llevarán a la solución apetecida.
Buenos Aires, la gran capital de la América del Sud, reclama pues, la atención reconcentrada de la mentalidad argentina.
Concluyo, me siento orgulloso con nuestra capital y con nuestros censistas. ¡Buenos Aires for ever! Y a ello, pronto a establecer el equilibrio entre “Ellas y Nosotros”. ¿Los medios? He ahí la cuestión; yo no hago sino apuntar la cosa que no es tan nueva como parece. Ya los romanos antes de los Reyes invadían las ciudades vecinas para hacerse de más mujeres y de ciudadanos.
“Tempora mutantur”. Hay que recurrir a otros expedientes. Sea lo que sea el problema no puede ser más interesante, teniendo, como tiene varias fases, dos de ellas trascendentales, como que según lo acabo de insinuar más arriba se relacionan con el crecimiento vegetativo de la población y las buenas costumbres.
Cuando en la India Inglesa se celebre la coronación del rey de Inglaterra es costumbre (lo sabían ustedes) pesarlo en una lujosa balanza; es decir que en un gran platillo va el monarca y en otro unos gruesos discos de oro y plata que le hacen el contrapeso.
Hecha la operación, las pesas se convierten en moneda menor y el importe se reparte entre los pobres más menesterosos.
Esta vez, como el rey Jorge V no es muy corpulento, los “parias” pensarán: “lástima que el emperador no sea tan gordo como Falstaff, el de Shakespeare o como Taft[8] el de los yankees”.
L’Argentine sans bluff ni chantage[9], es el título de un libro sobre nuestro país que acaba de editar en París el señor L. Albertini[10], con prefacio de M. Paul Beauregard[11], miembro del Instituto. Ambos escritores pertenecen a la revista Monde Economique.
Es difícil este libro para el juicio de un bibliógrafo argentino. Obedece a un plan bastante bien desarrollado, que impresiona. Está suficientemente documentado, escrito con talento observador, con pluma fácil, sin desgano, sin acomodos, actuando como agentes hombres y cosas. Todo su contenido no es de verdades: contiene también errores de hecho, de apreciación y a veces se resiente del galope del autor para formar el volumen.
Decía que es un libro difícil para un bibliógrafo argentino porque juzgar un libro sobre nuestro país es como juzgarse a sí mismo; es engreírse con la nota elogiosa y sufrir en el cuadro de los defectos. Sin embargo, la espontaneidad de la pluma de su redactor lo hace dulce y accesible.
El título, L´Argentine sans bluff ni chantage, lo sugiere un sentimiento honrado en el fondo que el autor lo exterioriza así: “No obedece, dice Albertini, a ninguna influencia, ni está inspirado, ni subvencionado por un gobierno o por una “coterie[12]”; es reflejo sincero, sin cálculo de adulonería o denigración de nadie, ni de nada”…. La afirmación es valiente y la intención es quizás de combate, adelantándose a la impresión que deja alguna otra publicación de crítica molesta.
La lectura del libro de Albertini dejará buen sedimento al lector francés. Estamos a la moda; nos van describiendo, narrando, auscultando, conociendo; pero habrá observado que hay quien se “pasa”, como se dice en el terruño, porque está equivocado y también porque no lo está. Alguien ha visto mucho…
Anoto un error capital: “La piastre papier á la valeur de 2 franc 22[13]”. No, la ley de conversión dice que el peso papel vale $ 0.44; y como la República Argentina está incorporada a la “Unión Latina” y un peso oro vale 5 francos, $ 0.44 oro valen 2 francos 20 y no 2 francos 22, es decir, el peso papel vale 2 francos 22.
En resumen: mis plácemes al autor cuyo segundo volumen espero con anhelo y leeré con curiosidad.
- Versos del Canto III del poemario El diablo mundo, del poeta español José de Espronceda. Ver en Obras poéticas de Don José de Espronceda ordenadas y anotadas por J. E. Hartzenbusch, París, Baudry, Librería Europea, 1848. ↵
- O tero. ↵
- Henry Thomas Buckle (Londres, 1821-Damasco, Siria, 1862) fue un historiador inglés, autor, entre otras, de la obra inacabada Historia de la Civilización en Inglaterra. (VIAF: 8193250). ↵
- Al parecer, Buckle escribió solo dos tomos de la Historia de la civilización en Inglaterra: el primero publicado en 1857, el segundo en 1861. Creemos que Mansilla confunde aquí el título de la obra. ↵
- Gustave Édouard Aimé Victor Téry, (Côtes-d’Armor, 1870-París, 1928) fue un periodista francés, fundador del diario L’Œuvre, creado en 1904, que se afirma ampliamente cerca de los socialistas y anticlericales, y que se sumó en la cuestión antisemita al nacionalismo integral defendido por la Acción francesa de Charles Maurras. (VIAF: 39475131). ↵
- Martínez, Alberto B. Censo general de población, edificación, comercio é industrias de la ciudad de Buenos Aires, Capital Federal de la República Argentina conmemorativo del primer centenario de la Revolución de Mayo, 1810-1910 : levantado en los días 16 al 24 de octubre de 1909. Buenos Aires: Compañía Sud-América de Billetes de Bancos, 1910.↵
- Creemos que se trata del mismo Alberto Martínez (1868-1925), autor de Les valeurs mobiliers de la Republique Argentine, amigo personal a quien Mansilla ha mencionado en Páginas breves de 1906 (ver tomo I). ↵
- William Howard Taft (Cincinnati, 1857-Washington, D. C., 1930) fue el vigésimo séptimo presidente de los Estados Unidos (1909-1913) y presidente de la Corte Suprema (1921-1930). Perteneció al partido republicano. (VIAF: 590912199).↵
- Albertini, L. L’Argentine sans bluff ni chantage. Paris: Les Annales Franco-Américaines, 1911. ↵
- Los únicos datos que hemos hallado bajo este nombre es que fue autor también de las obras Estudios sobre la provisión de aguas en el sud y sudeste de la provincia de La Rioja (Buenos Aires: Coni, 1885) y de Derecho diplomático en sus aplicaciones especiales a la Repúblicas sud-americanas (Buenos Aires: Rosa y Bouret, 1865). ↵
- Paul Beauregard (1853-1919) fue un político y economista francés. En 1891 fundó el periódico Le Monde économique y luego en 1902, La France économique et financier. Es autor de numerosos libros sobre economía, entre ellos Elementos de economía política, que ha sido objeto de numerosas ediciones. Fue miembro de la Academia de Ciencias Morales y Políticas de 1906 a 1919. (Extractado de “Paul Beauregard”, Diccionario de parlamentarios franceses (1889-1940). Paris: Ed. Jean Jolly, 1960. ↵
- Del francés, “grupo”. ↵
- “La piastra de papel tiene el valor de 2 francos 22”. ↵






