La etapa previa al inicio de cada ciclo lectivo en la provincia de Buenos Aires se caracterizó, en los últimos años, por desarrollarse en el marco de negociaciones paritarias entre los gremios docentes y el gobierno bonaerense, de cuyos resultados depende el inicio o postergación de las clases.
La relevancia social que se le otorga a la educación es un factor que hace que los medios masivos de comunicación informen sobre los resultados de las negociaciones establecidas entre ambos sectores. Por lo tanto, en los momentos en los que las negociaciones paritarias fracasan, los gremios docentes, las autoridades políticas y los medios de comunicación se convierten en actores centrales del conflicto.
Desde 2012 en adelante, la Provincia de Buenos Aires fue escenario de numerosos paros impulsados por los sindicatos docentes al no obtener de los poderes políticos los porcentajes de aumento en el salario que reclamaban, en el marco de las negociaciones paritarias.
En tal sentido, uno de los momentos de mayor conflictividad se vivió a partir de febrero de 2013, cuando el gobierno de la provincia de Buenos Aires, encabezado por Daniel Scioli, y los gremios docentes bonaerenses no alcanzaron un acuerdo en el marco de las negociaciones paritarias, lo que derivó en un cese prolongado de actividades.
En ese contexto, el análisis de las representaciones que construyen los medios puede ser útil para determinar el lugar desde el que elaboran su discurso en una situación de conflicto.
El reconocimiento social que adquirieron los gremios docentes en las últimas décadas como representantes de los educadores ante las autoridades políticas tiene su correlato en la visión que los medios de comunicación presentan de estas instituciones.
Pero los medios, además de elaborar representaciones de las instituciones sociales, también lo hacen de los actores sociales que conducen esas instituciones y de los representantes políticos encargados de negociar aumentos salariales con los sindicalistas.
De acuerdo con lo expuesto, el objetivo del trabajo es develar la visión que un sector del sistema de medios construye de los gremios docentes de mayor relevancia, a través de las representaciones elaboradas por los diarios argentinos de mayor circulación, dada la penetración que tienen en amplios sectores de la sociedad. De manera complementaria, también se analizará la visión que diversos diarios brindan de algunos integrantes de la clase política que interactúan con los representantes de los sindicatos docentes.
Las unidades de análisis son los artículos periodísticos publicados en los diarios Clarín, La Nación y Página/12 en las ediciones impresas y on line durante los meses de marzo y abril de 2013, vinculados con los paros dispuestos por los gremios que representan a los docentes de la provincia de Buenos Aires y las negociaciones realizadas con el gobierno bonaerense.
Por otra parte, es preciso resaltar que en este trabajo no se realizó una ponderación entre notas editoriales, crónicas o notas de opinión, sin desconocer que se trata de diferentes niveles de jerarquización. Si bien los editoriales representan la toma de postura del diario sobre un suceso, situación o conflicto, en una nota informativa/interpretativa aparece más velada la postura del diario al incluir la opinión en palabras de otro, aunque la elección de la fuente no es casual y responda a la representación que el medio busca trasmitir y reforzar.
Además, se tuvo en cuenta no sólo la inclusión del tema en la agenda mediática, sino también el modo de construcción de la noticia y la atribución asignada a sucesos y actores, puesto que los medios le confieren una valoración a la noticia y a los actores implicados en ella.
Estado de la cuestión
Las representaciones de los actores sindicales docentes y políticos por parte de los medios masivos de comunicación no es un eje que se haya abordado con frecuencia por parte de los investigadores académicos.
Sin embargo hay investigaciones académicas que estudiaron la manera en que los medios gráficos construyen representaciones discursivas de los conflictos sociales.
El discurso periodístico sobre conflictos sociales
Este es el caso de uno de los trabajos efectuados por Irene Vasilachis de Gialdino que fue plasmado en el libro La construcción de representaciones sociales. Discurso político y prensa escrita (1997). La obra está compuesta por una serie de investigaciones en las que se analizan desde una perspectiva interdisciplinaria –en la que confluyen la sociología, el derecho y la lingüística-, el discurso oficial emitido por funcionarios de los poderes del Estado y el de la prensa escrita, producidos entre 1991 y 1996 en torno a la reforma laboral llevada a cabo a partir de una orientación neoliberal y en un contexto de ajuste estructural y de economía de mercado. La autora señala que el objetivo principal de las investigaciones que conforman el ejemplar es dar cuenta de la capacidad de dichos textos para construir la realidad social y para proveer a los actores sociales de los modelos interpretativos con los que comprender esa realidad social.
Una de las investigaciones que integran el texto, y que consideramos como un antecedente válido para nuestro trabajo, es la titulada Prensa escrita y discurso político: ¿convergencia o divergencia discursivas?, en la que la investigadora indaga sobre la persistencia o no de los modelos interpretativos de la realidad al final de un proceso de creación legislativa: el que culmina con la ley 24.557 de riesgos del trabajo, sancionada el 13 de septiembre de 1995.
Para tal propósito el corpus de la investigación consistió en analizar: a) 221 titulares de noticias aparecidas en diarios de Capital Federal y en distintas provincias argentinas en 1995 y hasta el 30 de agosto de 1996, en oportunidad de sancionarse la última ley de accidentes de trabajo y de anunciarse la sanción de otras normas laborales y b) el Mensaje de Elevación y el texto de la ley 24.557.
El análisis del material señalado le permitió a la autora concluir que existe una convergencia discursiva entre el discurso oficial y la prensa escrita, la que por lo general reproduce el discurso del gobierno. La prensa, en general, reitera los modelos interpretativos propuestos por el gobierno que explicaba la reducción de los costos laborales como causa del aumento del empleo.
De este modo, señala la investigadora, a nivel de las representaciones no sólo desaparecían del escenario social los grupos afectados por la disminución de sus derechos sociales y laborales, sino que la inversión discursiva de ese conflicto orientó la protección jurídica hacia el empleador y el capital.
Frente a este escenario, la participación de algunos actores sociales, como el gobierno y los empresarios, que promovían la supuesta modernización del país mediante la reducción del costo laboral y la flexibilización laboral, se representó como necesaria y se calificó como positiva. Por el contrario, la de los trabajadores, los sindicatos y sindicalistas, que producían los conflictos y aparecían como una amenaza que ponía en peligro la sociedad y su orden, se la juzgó no sólo como injusta, sino, además, como ilegítima y como un obstáculo que impedía o demoraba el proceso –mostrado como inevitable y beneficioso para la comunidad- de cambio estructural propuesto por el gobierno y apoyado y promovido por los empresarios.
Otra investigación que podemos considerar pertinente como antecedente general, también realizada por Irene Vasilachis de Gialdino (2005), se focalizó en las representaciones discursivas que diarios y revistas de Argentina elaboran de los conflictos sociales. Si bien el estudio no se centra específicamente en los conflictos que tienen como protagonistas a los actores sindicales y gobernadores, los contiene.
El interés de este trabajo radica, entonces, en las conclusiones a las que arriba la investigadora sobre las formas en que la prensa gráfica de la Argentina representa los conflictos sociales, incluidos aquellos en los que están involucrados actores sindicales y políticos.
La autora examinó un corpus total de 2.812 noticias y notas periodísticas sobre conflictos sociales aparecidas en diarios de la Capital Federal, diarios de las provincias del interior de la República Argentina y revistas de amplia difusión entre 1994 y 1997 y en diciembre de 2001. Las noticias del primer período se compararon con las del segundo período, a fin de determinar semejanzas y diferencias en la representación discursiva de los conflictos sociales.
En todo el período estudiado (1994-1997, 2001), los diarios que publican mayor cantidad de noticias sobre los conflictos sociales fueron: Página /12 (22.2%), Crónica (20.7%), Diario Popular (7%), La Nación (6.7%), La Prensa (5.12%) y La Capital (Rosario) (4.8%). Para el período 1994-1997, Crónica (23%) precede a Página /12 (22.2%), y les siguen en importancia Diario Popular (7.5%), La Nación (6.1%), La Prensa (4.9%) y La Capital (4.4%).
La autora sostiene que los medios de prensa no contribuyen a mostrar las actividades dinámicas que intentan producir los cambios sociales, ni los procesos por los que estos cambios se originan. Por el contrario, la representación discursiva de los conflictos sociales forma parte de las prácticas con las que se contribuye a la naturalización ideológica de la realidad, evitando mostrar las acciones por las que los actores reclaman, reivindican, se oponen o se resisten a las acciones de otros.
Vasilachis concluye que, si bien la mayoría de los conflictos sociales representados por los diarios analizados tendieron a reivindicar el respeto al derecho a la igualdad con una tendencia a la transformación de la sociedad, no faltan conflictos a través de los cuales se intenta reivindicar o conservar una diferencia que los actores entendían consagrada a su favor y, por lo tanto, con los que se buscó conservar la estructura de poder que la legitimaba.
La representación textual que la prensa escrita realiza de los conflictos sociales tiende más a mostrar como constante la amenaza de las acciones de los que reclaman, que a dar cuenta del sentido de esas acciones y del cuestionamiento al modelo de sociedad, de relaciones, de jerarquizaciones, de distribución. Los conflictos se presentan, así, naturalizados, personalizados, patologizados, cosificados, privando a los sujetos de su acción y a estas acciones de sentido y, por lo tanto, de historicidad.
Representaciones mediáticas sobre conflictos sindicales y sociales
Otros investigadores también realizaron trabajos que enmarcan la problemática de los conflictos sindicales y las representaciones realizadas por los medios, por lo que resultan útiles para el análisis propuesto.
En tal sentido, Vanesa Coscia es una investigadora que analizó reiteradamente las representaciones sociales construidas por diversos medios de comunicación sobre los conflictos sindicales en los que estuvieron involucrados variados sectores gremiales en distintos momentos históricos de la Argentina.
En uno de sus trabajos, titulado La prensa gráfica y sus mecanismos de deslegitimación: un análisis de dos huelgas antes y después del auge neoliberal en la Argentina (2009), analiza y compara las representaciones construidas por el diario La Nación acerca de dos conflictos gremiales, de alta visibilidad y repercusión pública, ocurridos en dos empresas de servicio público en contextos sociales, políticos y económicos diferentes en la Argentina. El primero de ellos, producido en la empresa estatal de gas hacia mediados de 1988, previo a la consolidación del modelo neoliberal, se constituyó en uno de los primeros intentos de resistencia por parte de los trabajadores a la privatización de su fuente de trabajo. Además se produjo en un momento histórico caracterizado por el aumento en el número e intensidad de las huelgas en las empresas de servicio público en manos del Estado. La otra huelga analizada fue protagonizada por trabajadores telefónicos en las empresas privatizadas Telecom y Telefónica, y fue uno de los primeros conflictos sindicales que se dieron durante el gobierno presidencial de Néstor Kirchner (2003-2007). Esta medida de fuerza se produjo en un contexto de incipiente recuperación del empleo, cierta estabilidad laboral, alta inflación y coincidió con el incremento de reclamos laborales de trabajadores ocupados hacia finales de 2004, a diferencia de los años´90 que habían predominado en la escena pública los reclamos de trabajadores desocupados.
En este estudio, la autora analiza las estrategias mediáticas de deslegitimación, criminalización y estigmatización puestas en juego en la representación de ambos conflictos, que no sólo deslegitimaron a los trabajadores sino, y principalmente, a la medida de fuerza en sí misma.
Los resultados a los que arribó Coscia en su investigación fueron que el diario La Nación utilizó similares estrategias mediáticas, en contextos diversos y ante huelgas de distinto tipo y con diferentes causas, para deslegitimar y criminalizar la protesta de los trabajadores, aunque jerarquizando distintos ejes en la representación.
Coscia (2009) sostiene que en 1988, en el caso de los trabajadores de Gas del Estado, el modo de representación hizo hincapié en la vehiculización del discurso hegemónico acerca de la necesidad de implantar el modelo neoliberal. El énfasis en el paradigma privatizador como salida “lógica” y “natural” para afrontar la crisis de fines de los 80, se sumó a la estrategia mediática de hacerse eco del discurso empresario. En este punto, la empresa fue representada por La Nación como ineficiente y como parte de un modelo estatal que debía erradicarse y dar paso al privatizador.
A fines de 2004, la representación realizada por La Nación de la huelga telefónica tuvo como eje la violencia y la ilegalidad de los métodos de lucha de los trabajadores, a través de las figuras de la toma y la extorsión, lo que derivó en la judicialización y criminalización de la protesta. En este caso, la empresa privatizada fue representada como “víctima” de los trabajadores que, a su vez, fueron representados como salvajes y delincuentes.
Finalmente, para la autora, el análisis y la comparación de las representaciones de estas dos huelgas permiten visualizar que las luchas de los trabajadores no sólo se dan en el plano político-económico sino también en el campo cultural simbólico.
En otra de sus investigaciones, Vanesa Coscia (2010) analiza las representaciones construidas por el diario Clarín sobre los métodos de protesta implementados por grupos piqueteros y por los gremios tradicionales.
En este caso, la autora aborda el modo en que son representados los gremios y los dirigentes sindicales en el diario Clarín, entre 2004 y 2007, a partir de dos ejes de análisis. El primero trabaja sobre la tensión entre piqueteros y gremios tradicionales como expresiones del conflicto social, el segundo focaliza en las relaciones entre gremios denominados “dialoguistas” y “confrontativos”.
Para ello, la autora reflexiona acerca de los modos en que las nociones trabajadores ocupados, desocupados, diálogo, confrontación y conflictividad fueron reconfiguradas por el medio.
Para analizar las representaciones de Clarín sobre los sindicatos a partir de los dos ejes de análisis planteados, la investigadora seleccionó en total 111 noticias correspondientes al período 2004-2007. Para el primer eje de análisis trabajó con 31 noticias que hacían referencia a la oposición entre gremios y piqueteros, y para el segundo con 80 notas sobre conflictos sindicales encabezados por gremios de la CGT y por nuevas formaciones sindicales (en el primer caso, 23 noticias sobre el conflicto de petroleros y 14 sobre la protesta en Aerolíneas Argentinas y Austral; y en el segundo caso, 20 noticias correspondientes al conflicto del Hospital Garrahan y 23 a protestas de subtes).
En la investigación la autora sostiene, en primer lugar, que predomina una representación que tiende a legitimar a los sindicatos cuando Clarín le atribuye a la CGT que su accionar se enmarca en los parámetros institucionales, y cumple con la función de abogar por la paz social y contener las protestas sociales. Así, la tendencia al diálogo y a la negociación entre los sectores sociales en pugna (encarnada en los dirigentes sindicales tradicionales de la CGT) fue representada como lógica y deseable en momentos de beligerancia social. En este caso, para Clarín, lo lógico y razonable en el terreno sindical está puesto en serie con aquello que se aleja del conflicto, que acuerda en lugar de cuestionar, que supone alianza de clases (como es el caso del peronismo) antes que lucha de clases (como es el caso del clasismo o de la izquierda).
Por el contrario, para Coscia, Clarín tiende a deslegitimar y criminalizar a las agrupaciones gremiales que están por estar fuera de lo institucional, por su tendencia a protestar, por tener dirigentes de izquierda y contribuir a la proliferación del caos social. Estos atributos fueron asignados tanto a piqueteros como a gremios confrontativos (dentro de los que la autora incluye tanto a nuevas formaciones sindicales como a gremios “belicosos” de la CGT) a través de similares estrategias mediáticas. Por lo tanto, las nociones de protesta y conflictividad intentaron ser fijadas por el diario como indicios de caos y de anormalidad social.
Otra de las investigaciones realizadas por Vanesa Coscia (2007) sobre las representaciones mediáticas de las protestas sindicales es la denominada: El conflicto sindical en los medios: cuando se invierte la relación causa/efecto en la construcción de la noticia.
En este caso el estudio da cuenta del análisis de la representación mediática que efectuaron los diarios La Nación y Página/12 de la protesta sindical de los trabajadores telefónicos contra las empresas multinacionales Telefónica y Telecom, a principios de 2005.
El eje de dicho estudio se estableció a partir del par politización/despolitización de la protesta sindical, a través del cual se sistematizaron e interpretaron los mecanismos de construcción de la noticia y de los actores, con el fin de determinar si tales representaciones permitieron mostrar el conflicto o, por el contrario, intentaron invisibilizarlo, judicializando y deslegitimando el reclamo gremial.
La autora sostiene en su investigación que la representación del conflicto de los telefónicos permitió establecer la manera en que cada medio lo clasificó en sus secciones y manejó las tensiones huelguista/usuario y criminalización/legitimidad de la protesta de diferente manera.
En el caso de La Nación la representación del conflicto hizo hincapié en la violencia y en la ilegalidad en los métodos de lucha, lo cual derivó en la judicialización y criminalización de la protesta. Y no existió ningún momento de atribución “positiva” en relación con el gremio en tanto canal de protesta, al que este medio colocó al mismo nivel –en cuanto a la alteración del orden establecido– que los piqueteros. La insistencia sobre el caos que provocó la medida de fuerza en cuanto a pérdida de rentabilidad de las empresas, la posible caída en las comunicaciones y el perjuicio al usuario, deslegitimó en todo momento -y llegó a criminalizar- el reclamo de los trabajadores.
En tanto, para Coscia, Página 12 fue auspiciosa con respecto a la llegada de la protesta gremial como síntoma de mejora económica, política y social, legitimando el reclamo de los trabajadores en función de las ganancias obtenidas por las empresas privatizadas, y asignándole una valoración positiva a las nuevas formas de lucha y de organización.
Estas permanentes disputas por anudar significados flotantes y por definir los sentidos, prácticas y formas de organización legítimas, en un momento socio-político determinado, son las que permiten desnaturalizar lo que los medios quieren presentar como natural, cuando los que “juegan” son aquellos actores que luchan por aumentos salariales y, a través de tales reclamos, ponen en evidencia la jerarquización y la desigualdad social (Coscia, 2007: 16).
En otra investigación académica Vanesa Coscia (2007) analiza las representaciones que los diarios Clarín y La Nación realizaron sobre el conflicto de los trabajadores de subterráneos contra la empresa Metrovías, a principios de 2005.
Coscia, para realizar este análisis, estableció dos categorías operativas, denominadas tensiones, a partir de las cuales determinó los procesos de construcción de sentido en la escena mediática: huelguista (organizado) / usuario (individuo atomizado) y criminalización / legitimidad de la protesta. El eje del estudio lo estableció a partir del par politización /despolitización del conflicto sindical, a través del cual interpretó los mecanismos de construcción de la noticia y de los actores, para determinar si tales representaciones permitieron “mostrar” el conflicto o, por el contrario, intentaron invisibilizarlo, deslegitimando el reclamo gremial.
El conflicto que protagonizaron los trabajadores de subterráneos con la empresa Metrovías fue originado por el reclamo de aumentos salariales, recategorizaciones, restauración del pago por horas nocturnas y tuvo un alto grado de visibilidad mediática debido a los paros parciales y totales que llevaron adelante los trabajadores, como parte de la medida de fuerza.
La autora estableció ciertas particularidades en la representación que cada medio hizo del conflicto analizado. Para Clarín el paro de subtes se convirtió en un “paisaje” de malhumor, y esta construcción de la noticia invisibilizó las causas del reclamo gremial, lo vació de espesor histórico y quedó reducido a las historias de vida de las personas que se vieron afectadas por la medida de fuerza.
La autora sostiene que en La Nación, en cambio, si bien el actor-gente y el privilegio al usuario fue también una estrategia utilizada para deslegitimar la protesta, el diario se alió principalmente -como lo hizo durante toda su historia- con el empresariado, su lector modelo. A partir de dicho posicionamiento, las empresas fueron construidas como las principales perjudicadas por el conflicto sindical. Operación que también contribuyó a ilegalizar la medida de fuerza, representar como bárbaros a los huelguistas y criminalizar la protesta social, amparándose en la ley de servicio esencial.
Para este diario, el conflicto de subterráneos fue representado, desde un primer momento, como una “pesadilla” para las empresas, en primer lugar y, en segundo término, para los usuarios que tienen el derecho “legítimo” de circular libremente por las calles porteñas.
La autora destaca el concepto de política democrática e individual que maneja La Nación para comprender la forma de representación que hizo de la noticia y de los actores, teniendo en cuenta que deslegitimó toda forma de organización y de reclamo que buscase reponer la conflictividad social. En el caso del conflicto analizado, los trabajadores fueron representados, desde el principio de la cobertura, como una amenaza a la estabilidad y a la democracia vigente y, por tanto, fueron estigmatizados, barbarizados y aislados. Coscia sostiene que la violencia simbólica que ejerció La Nación sobre los gremialistas no sólo los deslegitimó como actores válidos, sino que terminó criminalizando y condenando la misma protesta social.
Por lo tanto, a partir del análisis realizado en los dos medios, Coscia afirma que el par politización / despolitización, desagregado en las tensiones operativas mencionadas –usuario (organizado) / huelguista (atomizado) y legitimidad /criminalización-, manifiesta un permanente vaivén en la representación de protestas sociales. Vaivén que se establece a partir de lo que es presentado como legítimo y lo que se criminaliza, entre aquello a lo que se le asigna estatus político o lo que se vacía de contenido, entre lo que se pone en relación causa-efecto o se deshistoriza.
Estas permanentes disputas por anudar significados flotantes y por definir los sentidos, prácticas y formas de organización legítimas, en un momento socio-político determinado, son las que permiten desnaturalizar lo que los medios quieren presentar como natural, cuando los que “juegan” son aquellos actores que luchan por aumentos salariales y, a través de tales reclamos, ponen en evidencia la jerarquización y la desigualdad social, sostiene Coscia.
Los conflictos docentes en ocasiones forman parte de contextos sociales en los que los reclamos se extienden a otros sectores. En tal sentido, Matías Artese en su tesis doctoral (2009), analiza la construcción de las representaciones sociales realizadas por los diarios La Nación, Clarín y Página/12 y por los matutinos de alcance provincial -como La Mañana del Sur y Río Negro–, en torno a las protestas sociales desarrolladas entre 1996 y 2002 en la provincia del Neuquén, tal como se verá en el apartado siguiente.
En tanto, Sebastián Settani (2006) realizó un trabajo académico sobre las representaciones de los grupos piqueteros elaboradas por el diario La Nación en dos momentos históricos diferenciados que tienen como elemento común las protestas de grupos piqueteros realizadas en 1996 y 1997, en dos ciudades de la provincia del Neuquén, y en junio de 2004 en la ciudad de Buenos Aires.
El autor analizó crónicas, notas de opinión y editoriales que el medio gráfico publicó cuando los cortes se llevaron a cabo en las ciudades de Cutral Có y Plaza Huincul en la provincia del Neuquén en el período 1996/97, y cuando llegaron y se instalaron en la ciudad de Buenos Aires.
El 20 de junio de 1996 se produce el primer corte de ruta en Cutral Có y Plaza Huincul al cancelar el gobierno provincial una licitación para instalar una empresa agroquímica en la región. Esta forma de manifestarse constituye el nacimiento de una nueva modalidad de protesta en el país.
El segundo corte, acaecido en 1997, sucede luego de 34 días de conflicto entre las autoridades provinciales del Neuquén y los docentes de dicha provincia. En Cutral Có se decidió, el 9 de abril, cortar nuevamente la ruta 22 debido a que varios meses atrás el mismo recurso logró captar la atención de las autoridades nacionales y provinciales. La orden de represión del juez Oscar Temi no tardó en llegar. Los enfrentamientos entre gendarmes, policías y manifestantes culminaron con el asesinato de Teresa Rodríguez. Como consecuencia, una nueva pueblada tuvo lugar y debido a la salida a las calles de más de 10.000 manifestantes, el juez decidió retirar a la gendarmería y a la policía del lugar.
Por otra parte, el segundo corpus de noticias analizadas por el autor corresponde a acontecimientos que se sucedieron durante el mes de junio de 2004 en la ciudad de Buenos Aires. Los hechos sobresalientes tienen específicamente que ver con la toma de edificios de empresas multinacionales por parte del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD), la conformación de un frente piquetero oficialista bajo un gobierno elegido mediante elecciones abiertas en el año 2003 y la ocupación de una comisaría del barrio porteño de La Boca por parte de la agrupación Federación Tierra y Vivienda (FTV) tras el asesinato de un miembro de la agrupación.
Settani sostiene que al pensar en forma conjunta los períodos analizados, la representación que pone en escena La Nación es deudora de la dicotomía Buenos Aires / interior del país debido a que a medida que el accionar piquetero se fue acercando a la ciudad de Buenos Aires, el acontecimiento para el diario fue adquiriendo más valor de noticiabilidad y pasa de un estado de prensa “comprensiva” para terminar en un estado de (total) “alerta”. Teniendo en cuenta lo publicado por el medio, el autor afirma que se pasó de la representación de un levantamiento de todo un pueblo que exigía ayuda de las autoridades para generar fuentes de trabajo, a la del accionar de grupos minoritarios y organizados por dirigentes que actúan más allá de la necesidad de sus bases. En definitiva, el autor señala que se ha pasado de la justificación del corte debido a la pobreza reinante en la zona, a la total criminalización de la protesta piquetera. Para Settani, la actitud de criminalizar la protesta social, tiene que ver con la conducta del medio de erigir ciertos presupuestos como axiomáticos; la misma se evidencia en el segundo período en el cual los reproches hacia los piqueteros son reiterados dado que estarían poniendo en riesgo las instituciones y el sistema democrático, aspectos que en esos momentos son indicados como indiscutibles.
Representaciones mediáticas sobre conflictos docentes
En el marco de nuestro trabajo, resulta de interés la visión que dos de los diarios seleccionados (Clarín y La Nación) construyeron sobre la educación en el país, en el momento histórico comprendido por los primeros años del retorno de la democracia (1984/1988).
La investigación académica realizada por Yanina D’Elía (2003) titulada “El aporte de la prensa a la construcción del discurso sobre el sentido de la educación en la Argentina, durante la transición democrática (1983-1988)”, permite reconocer las formaciones discursivas que acompañaron las modificaciones que se fueron dando en el sistema educativo desde el análisis de los diarios Clarín y La Nación.
Para ello, la autora efectuó una selección de los artículos editoriales y columnas firmadas de acuerdo con tres ejes temáticos: la relación entre el sistema educativo y la vuelta a la democracia, el diagnóstico del sistema educativo y el debate entre educación pública y privada. D’Elia señala que en su trabajo dejó de lado el tema del conflicto salarial docente porque excedía el tema de análisis propuesto.
La autora sostiene que el discurso periodístico sobre educación de la década de 1980 reconstruye la historia de la educación pública para establecer un marco que les permita a los lectores comprender el relato de la crónica diaria del sistema.
El discurso del diario La Nación se vincula con un sistema educativo fragmentado, que prepara para cumplir roles diferenciados en función del esfuerzo que cada individuo invierta en educación.
Por otra parte, D’Elía señala que el discurso de Clarín se sustenta en el imaginario de un progreso industrial y tecnológico sostenido en el desarrollo educativo, que prepara los recursos humanos necesarios para ubicar al país entre las naciones más adelantadas.
Sobre estos imaginarios disímiles –según se destaca en el trabajo de investigación- ambos diarios intentaron explicar las características del sistema educativo.
La crisis del sistema educativo fue un tema recurrente en el discurso periodístico sobre educación durante la década analizada. Clarín lo vincula con el subdesarrollo de la Argentina, mientras que el discurso de La Nación no vincula en ningún artículo las dificultades económicas con la crisis del sistema educativo.
La convocatoria del gobierno presidido por Raúl Alfonsín al Congreso Pedagógico fue un suceso importante y, durante el tiempo que duraron las instancias deliberativas, fue objeto de análisis y toma de posturas por ambos matutinos.
La autora señala que los discursos periodísticos de ambos diarios, aunque con diferentes matices, definieron de igual manera a los agentes involucrados en el debate, Estado, Iglesia y universidades privadas, replicando sus discursos.
La segunda consecuencia del tratamiento que el discurso periodístico realizó sobre el tema –según indica D’Elía- fue definir al Estado desde la óptica del neoliberalismo, que considera toda intervención estatal como abusiva, lo cual no permitió analizar debidamente el sistema de educación pública, para poder debatir una política estatal educativa mejor que la existente.
D’Elía concluye que, durante el período que fue objeto de análisis, la agenda de ambos diarios vinculada con los temas educativos fue reiterativa y dejó de lado múltiples aspectos que podrían haber colaborado para generar un debate en torno a la redefinición de un sistema de educación pública que se sobrepusiera a las consecuencias de los años de políticas militares en educación.
Para la autora, el discurso periodístico entendía la educación como un consumo individual y no como un derecho social, por lo que ambos diarios promovían que la participación de estudiantes y docentes se retirara del terreno de lo público al ámbito de lo privado. En lo que se diferencian los discursos sobre educación de ambos diarios analizados en la investigación es en que, si bien comparten las miradas antes mencionadas, cada uno se adapta a su público.
Uno de los conflictos más significativos de este período fue un ciclo de protestas desarrolladas entre el 5 de marzo y el 15 de abril de 1997 en la provincia del Neuquén impulsado por la Asociación de Trabajadores de la Educación del Neuquén (ATEN), que convocó al paro y movilización de los docentes en torno a un reclamo salarial y al rechazo a la aplicación de la Ley Federal de Educación (LFE), fuertemente cuestionada en la provincia (Artese, 2009).
El reclamo -que adoptó diversas metodologías de lucha como las huelgas, cortes de ruta y marchas- aglutinó a diversos sectores que se manifestaron durante casi un mes, en solidaridad con los docentes, en contra de las medidas económicas aplicadas por el gobierno de Carlos Menem y seguidas por el gobernador Sapag en el ámbito provincial.
La posición no negociadora del gobierno provincial durante el conflicto sólo cambió luego de la muerte de Teresa Rodríguez como consecuencia de una cruenta represión, lo que debilitó la postura de los docentes y produjo desacuerdos hacia el interior del sindicato, sumado al descrédito ante miles de personas que se habían movilizado con los docentes por más de un mes y vieron que, la represión gubernamental fue utilizada para llegar a un acuerdo apresurado.
En la investigación, el autor analiza las 217 caracterizaciones que contienen los artículos periodísticos donde se califica tanto a los sujetos que protagonizan la protesta y sus acciones como a diversos agentes del gobierno nacional y provincial.
Menos de un tercio de las notas apuntaron a calificar a los manifestantes como compañeros, portadores de reclamos justos y pacíficos (27%), mientras que un 13% caracterizaron negativamente al gobierno provincial o nacional como ineficaz o autoritario.
Por otra parte, el 60% de las declaraciones oficiales construyeron caracterizaciones negativas hacia los manifestantes. Mientras que las imágenes tendientes a demonizar las ideologías de izquierda constituyeron casi la cuarta parte del total, sostiene Artese (2009).
El autor remarca que los artículos que caracterizaron de ineficiente y autoritario al gobierno provincial y los que expresaron solidaridad a los manifestantes crecieron en proporción al desarrollo de la protesta. El 22% del total de estos artículos fueron producidos por los manifestantes, siendo los dirigentes gremiales y partidarios opositores los principales emisores.
Planteo del problema
Los medios de comunicación y la construcción de la imagen de diversos sectores del sistema educativo
La construcción de las representaciones sociales que realizan los medios no es antojadiza debido a que se sustenta en la visión que el conjunto de la sociedad –en la que están insertos y funcionan- y sus diferentes sectores o clases, posee de los maestros, de las escuelas y del sistema educativo en su conjunto, incluidos los gremios docentes.
En tal sentido, hay que tener en cuenta que los medios masivos de comunicación tienen una considerable importancia en las sociedades modernas, a tal punto, que influyen en la medida en que se constituyen en un marco ordenador en el que los individuos orientan sus interacciones con su entorno social y cultural. Son un factor de poder, tanto por su poder simbólico como por su poder económico.
En relación con el poder económico de los medios de comunicación, sería más indicado concebirlos como partes integrantes de amplios conglomerados mediáticos, debido a que a partir de la década de 1980 a nivel mundial, y de la década de 1990 en América Latina en particular, la implementación de políticas neoliberales impactó en la transformación de la industria mediática.
El especialista en comunicación Armand Mattelart (2006: 15) explica que la transformación del orden jurídico hacia las leyes del mercado permitió la conformación de una estructura oligopólica en el sistema de medios que comenzó en 1984 en los Estados Unidos, cuando se desmanteló el sistema interno de telecomunicaciones.
Los pasos del gobierno de Ronald Reagan fueron seguidos por Margaret Thatcher en Gran Bretaña, y por las presidencias de Argentina, Chile, México y Venezuela, entre otros. Pero “se instituyó como norma universal a partir de 1998, con el Acuerdo en la Organización Mundial del Comercio (OMC) que generaliza la llamada liberalización de las telecomunicaciones” (Matellart, 2006: 15).
Las modificaciones en los articulados de las leyes que reglamentaban los servicios de radiodifusión permitieron, por ejemplo, la privatización de canales de televisión y la participación extranjera como accionistas en empresas mediáticas nacionales, entre otros cambios. La concentración de los medios de comunicación tradicionales junto a empresas de otros sectores de la economía en conglomerados llamados grupos multimedia serían las consecuencias de estas transformaciones.
Matellart (2006) explicita las derivaciones de este drástico cambio en el sistema de medios:
Poder económico y poder ideológico, los actores del oligopolio, eufemísticamente autollamados «interlocutores comerciales», se movilizan para defender sus intereses. Asumen un rol político a nivel global y nacional. Sus organizaciones corporativas o empresariales ejercen presiones sobre los gobiernos y las instituciones internacionales para quebrar los marcos jurídicos que limitan las concentraciones o que impiden la constitución de posiciones dominantes (15).
Esto derivó en una concentración creciente de la industria de las telecomunicaciones y de los medios que se convirtió en el impulso vital para la transformación de los sectores de la prensa diaria, editorial, radio, televisión, discográficas, entre otros.
En el marco de este particular contexto, los medios siguen siendo percibidos como herramientas con la capacidad de constituirse en una fuente importante de definiciones, de modelos, normas e imágenes de la realidad social. El origen de un sistema de significados, ordenado y público, que proporciona un patrón de lo que es normal, donde se señalan las desviaciones y se hacen comparaciones en función de la versión pública de la normalidad. Un lugar donde se construye, almacena y expresa de manera más visible la cultura y los valores de las sociedades y grupos (McQuail, 2000: 28).
Además, medios como la televisión adquieren trascendencia al ser un ámbito donde se desarrollan numerosos asuntos de la vida pública, y por acaparar gran parte de las actividades de ocio y entretenimiento, por lo que colaboran en la creación y fortalecimiento de consensos sociales.
Si bien es cierto que el sistema de medios tiene su propio conjunto de normas y de prácticas que inciden en la manera en que construyen la realidad, su accionar está limitado por las sociedades en las que están insertos.
De acuerdo con lo expresado, los medios masivos influyen en la imagen que una sociedad elabora de sus instituciones más representativas y del rol que cumplen sus integrantes, aunque esa construcción indefectiblemente depende del momento histórico y del contexto sociopolítico y económico por el que se esté atravesando.
En tal sentido, el lugar que ocupa la institución escolar, la manera en la que es percibido el trabajo de los maestros y directivos y la relación que se establece entre los miembros de la comunidad escuela son objeto de representaciones por parte de los medios masivos de comunicación. Como también son objeto de representaciones los sindicatos docentes, las figuras que rigen los destinos de esas instituciones y las negociaciones que establecen con las autoridades políticas en los momentos de negociaciones salariales y otras reivindicaciones.
Los medios de comunicación, en las últimas décadas, contribuyeron a demoler los rasgos idealizados de la escuela y de los maestros al reflejar el deterioro del salario docente y los reiterados conflictos sindicales en el inicio de cada ciclo lectivo, generalmente, con una visión negativa de los educadores, de los gremios y del sistema educativo.
Todo ello impactó en el prestigio y en la atribución de autoridad que la sociedad le otorgó a la escuela, a los maestros y a los representantes sindicales. Esto es posible porque los medios son transmisores de valores, conocimientos, creencias y modelos de conductas.
Tanto los medios que tienen un alcance general, la televisión o los que se dirigen a categorías sociales específicas como las revistas de divulgación científica, por ejemplo, desempeñan un papel fundamental en la conformación de la visión de la realidad que tienen las personas sometidas a su influencia (Araya Umaña, 2002: 34).
En tal sentido, en este trabajo se pretende indagar el tipo de representación social que los diarios La Nación, Clarín y Página 12 construyen de los gremios docentes bonaerenses y de los integrantes del ejecutivo provincial bonaerense en el marco del conflicto por las negociaciones paritarias de 2013.






