La llegada del conjunto de los exiliados españoles a la Argentina, como una de las sociedades de acogida, habilitó nuevas formas de diálogo y circulación entre ambas naciones. En esta tesis nos centramos en el análisis de la inserción del poeta y escritor español Rafael Alberti en la sociedad argentina durante la primera etapa de su exilio en el país, a partir del estudio de sus redes de contacto, su trayectoria y las publicaciones que envió a dos medios de comunicación que se agrupaban en corrientes diferentes: la revista Sur dirigida por Victoria Ocampo, para el período 1940-1945; y la publicación periódica España Republicana, órgano de prensa del Centro Republicano Español de Buenos Aires, entre 1941 y 1942.
En primer lugar, es importante mencionar que la primera colaboración de Alberti en Sur se produce antes de su arribo al país, lo que hace notar que su obra ya era conocida en los círculos literarios locales. Ese artículo, de enero de 1940, lo envió desde el exilio en París, y su desembarco en Buenos Aires ocurrió en marzo.
En esta revista publicó en su mayoría poemas y diversos artículos tales como traducciones, críticas literarias y otros relatos. Desde lo literario, la veta antipopulista y liberal de Sur, que hasta el advenimiento del peronismo se mantuvo como ideología dominante —y que luego quedaría marginada por el crecimiento de la clase trabajadora y las nuevas pautas de consumo— le permitió enviar algunos poemas. Sin embargo, el poeta también incorporó un registro testimonial que se matizó en figuras que lo conectaban con el pasado trágico de la guerra, y con otras ideas como el destierro y la nostalgia, pero que no eran valoradas en la revista.
Por su parte, desde lo político, la posición antifascista que había adoptado Sur durante la Segunda Guerra Mundial lo habilitó a continuar con otros envíos. No obstante, esta relación comenzó a quebrarse cuando, tras la derrota nazi, el franquismo continuaba en el poder y Alberti reclamó por la liberación de España. Sus declaraciones explícitas sobre política y el rumbo que tomaría la Argentina tras el ascenso del peronismo al poder provocó, de a poco, el desplazamiento de Alberti como colaborador de Sur. Publicó nuevas poesías en 1946 y se iría distanciando en los años subsiguientes.
Por un lado, el análisis de la concepción de “república” que tomó Alberti nos permitió reconstruir su trayectoria antes de que llegara al país. Durante la década del treinta, un grupo de artistas jóvenes de España habían conformado una nueva relación con la política, que antes y durante la Guerra Civil había dado origen a periódicos, revistas y obras de teatro.
En esos años, Alberti se afilió al comunismo y se integró a los círculos de escritores internacionales, posición que durante el exilio le concedió gestionar los contactos para llegar a la Argentina, ser hospedado por colegas y desplegar su obra en el país. En este aspecto, es importante volver a mencionar que Alberti había partido de Francia con destino a Chile por invitación de su amigo Pablo Neruda, que lo había acogido en su casa de París, y en el puerto de Buenos Aires lo esperó un grupo de colegas y amigos de la escena literaria porteña, entre quienes estaba Gonzalo Losada, que le ofreció publicar su obra a través de la editorial. Luego, logró ser alojado por un miembro del Partido Comunista Argentino, Rodolfo Aráoz Alfaro, en la localidad cordobesa de Villa del Totoral, en donde pasó los primeros meses del destierro.
En Buenos Aires, se afilió al Centro Republicano Español, a pesar de su inscripción comunista. El Partido Comunista Español recién apoyó la alianza de gobierno con la conformación del Frente Popular en 1936, y varios miembros del centro habían sido parte previamente del gabinete republicano. Si bien esto no impidió su adhesión, es importante destacar que en sus artículos Alberti evitó exponer una visión política sobre el comunismo y esto funcionó tanto en España Republicana como en Sur, ya que ninguno adscribía a esa ideología. Gracias a esta estrategia, logró sostener su participación en ambos medios y fortalecer los lazos con la trama inmigratoria de carácter hispano y republicano.
Tal como mencionamos, el estudio de los artículos que envió a Sur nos habilitó a reponer los aspectos centrales de su pensamiento republicano, a partir de su experiencia con la educación religiosa, su formación como artista revolucionario y el relato de algunos episodios de la Guerra Civil. También de esta manera logramos reconstruir nuevas zonas de su concepción política vinculadas al fascismo, la guerra mundial y el destierro, con alusiones a las figuras de Antonio Machado y Federico García Lorca.
Para comprender las nociones de “república” y “patria” fue preciso recomponer algunos debates que habían circulado previamente en la prensa gráfica de la Argentina durante el desarrollo de la Guerra Civil española. En este sentido, la posición más tradicional sobre la República la encontramos en La Nación y La Prensa, mientras que el periódico Crítica formuló un apoyo explícito a los republicanos. Gracias a esto, logramos advertir las tensiones que existían en la Argentina entre los escritores de la escena intelectual porteña antes de la llegada del conjunto de los exiliados, y también durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial.
Con respecto a las redes de contactos de Alberti, se relacionó principalmente con los escenarios de sociabilidad de los españoles y con las instituciones hispánicas que existían en el país. Durante esos años, en los debates establecidos por el Grupo Sur pudimos notar un orden de disputa y pertenencia que excluía al español. Si bien logró publicar algunas ideas políticas sobre España, no formaba parte del listado de intelectuales representativos que convocaba la revista, ya que era considerado un poeta.
En cambio, las notas que envió a España Republicana le posibilitaron recuperar a escritores clásicos, apelando a la tradición pero desde una articulación que apuntaba a lo nuevo. Al mismo tiempo, participó en las conferencias organizadas por algunas entidades españolas, entre ellas el Centro Republicano Español de Buenos Aires. También opinó en las discusiones sobre la República que se divulgaban en el periódico, un medio habilitado para estos temas.
Estas escrituras que prevalecieron en España Republicana —ya que publicó allí solo un poema— lo habilitaron a producir nuevas ideas, fundadas en una desorientación geográfica provocada por el desplazamiento forzado, o en el anhelo de regresar a España. También le permitieron referirse a la figura del “español errante”, aquel que estaba en constante movimiento y sufría por no poder retornar, pero se fortalecía en su condición de exiliado.
Por su parte, la lectura diferenciada de las notas de Alberti, así como también de las críticas literarias que se divulgaron sobre su obra, y de los debates que se organizaban en torno a estas publicaciones, nos permitió develar las elecciones estéticas que hizo el poeta español para mantener su presencia en estos dos medios. En efecto, optó por promover la poesía lírica en Sur y una escritura popular en España Republicana. Además, el análisis comparativo nos resultó válido para reconocer que su registro testimonial sobre el exilio tuvo diferentes apreciaciones, y que predominó la crítica en Sur.
Por último, consideramos que será de gran importancia continuar con los estudios sobre la diáspora y crear nuevas líneas de indagación que se propongan reconstruir los itinerarios que trazaron los exiliados y las exiliadas al llegar al país. Para este aspecto, las fuentes hermenéuticas, como las publicaciones periódicas, las revistas literarias y los periódicos, son fundamentales, ya que allí ocurrían los debates que permiten advertir las incorporaciones y las exclusiones de estos artistas, y también los ámbitos que frecuentaban.
En esta investigación nos propusimos examinar algunas revistas y periódicos en los que participó Alberti, y las influencias que recibió (y produjo) en el entramado de relaciones políticas y culturales de su época. Ante la inevitable selección del corpus, han quedado fuera del análisis otras expresiones literarias en las que ha colaborado, como también correspondencia y otras materialidades, cuyo estudio y vinculación en un futuro posibilitará continuar reconstruyendo las trayectorias, las tensiones y las redes de contactos que forjaron los exiliados republicanos para poder insertarse en la sociedad argentina.







