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Construcción de redes sociocomunicacionales de trabajadoras y trabajadores excluidos

Cynthia Zorrilla

Resumen

Este capítulo examina el proceso de construcción de redes sociocomunicacionales en las experiencias de economía popular analizadas. Se sintetizan aquí resultados de distintos proyectos de extensión e investigación que pusieron el foco en la dimensión comunicativa y en el ejercicio de visibilizar voces, sentidos y “dar la palabra” a grupos de trabajadoras y trabajadores. [1]

Introducción

En La Pampa, desde hace décadas, movimientos de las y los trabajadores expulsados del sistema económico hegemónico se organizan de forma colectiva para avanzar y sobrevivir en un espacio que no está abierto a todas y todos. Resisten ante el acorralamiento del avance del modelo, promoviendo la defensa del trabajo y de sus derechos. El efecto devino en la organización colectiva como medio para avanzar y subsistir en un espacio excluyente.

La exclusión de la propiedad de los medios de producción, de distribución y de la economía provoca un cambio en el cual las personas deberán unirse para satisfacer sus necesidades inmediatas. Surgen entonces, diversas experiencias dentro de la Economía Social y Solidaria en las cuales la comunicación va a ser un factor preponderante. Comienzan a tejerse lo que denominaremos, redes sociocomunicacionales para construir “capital social” en términos de Bourdieu (2011).

Un significativo ejemplo de redes sociocomunicacionales es la Federación de Cooperativas Pampeanas (FECOPA) que se construyó con cooperativas de trabajo de La Pampa, en el año 2015 ¿Por qué se decidió su conformación? ¿Qué sentidos y significados se crean con y a través de ella? Este capítulo describe procesos sociocomunicacionales que favorecen vínculos entre las cooperativas allí aglutinadas; representaciones sobre el trabajo conjunto y autogestionado; tensiones, limitaciones y desafíos en su desarrollo. Estas redes o articulaciones populares funcionan como estrategias de supervivencia de las y los trabajadores en su condición de sujetas y sujetos sociales, económicos, políticos y culturales que, además, implican la construcción de alternativas.

La construcción de redes sociocomunicacionales

La comunicación es vista aquí como un proceso transversal. Es decir, recorre y determina el accionar, la vida de una organización. Desde tal paradigma se comprende que las prácticas sociales son inherentes a los procesos comunicacionales. Así, la comunicación debe entenderse como proceso de interacción social que construye sentidos y significaciones, por lo que existe una relación intrínseca entre comunicación y prácticas sociales. De allí el concepto devenido de “sociocomunicación”.

Abatedaga (2013) concibe que las redes deben ser tomadas como relaciones vinculadas a prácticas socio-comunicacionales. Por esa razón es que existen “relaciones sociales, relaciones entre sujetos individuales o colectivos con una manifiesta intención e interés en enlazarse comunicacionalmente con otros” (p. 7). La autora agrega que su creación conforma tramas de comunicación intersubjetivas e intergrupales que permiten construir relaciones culturales-identitarias entre los grupos, económicas, laborales, institucionales/organizaciones, etcétera. No obstante, en cuanto a la evolución y desarrollo de estas, dependerán de la manera en que cada persona u organización se pone en acción. Por ende, las estructuras suponen no solo tiempos de transformación sino también de una construcción histórico-social.

A partir de esta mirada, se puede observar y analizar a los actores sociales en sus movimientos, luchas, resistencias e ideologías. Esto conlleva a que nos adentremos “en el proceso que le dio lugar y a buscar la manera de comprender el dinamismo que se proyecta. El proceso comunicacional es interno a la situación de comunicación pero, al mismo tiempo, se configura como una secuencia de situaciones” (Uranga, 2012, p. 23).
Las personas se insertan en diversos contextos, que son dinámicos y en efecto los sentidos, las subjetividades, los lenguajes, campos de acción y la propia acción por sobre lo real no son acabados. Se construyen diversos significados que a su vez se resignifican. La comunicación como “proceso social de sentido” permite que las relaciones formadas por las personas –tanto en su discurso, gestos, temporalidades, espacialidades– sirvan también para reconocerse a sí mismas y que otras y otros también lo hagan. El conocer diferentes experiencias que se hacen presentes al construir redes sociocomunicacionales conlleva un cambio en la estructura de pensamiento y acción, y permite modificar las subjetividades que pueden favorecer a los colectivos.

Conformación de FECOPA y sus sentidos

Las prácticas sociales y procesos comunicacionales –resumidos en el concepto de sociocomunicación– llevan a reconocer a otras y a otros con sus significados, insertos en marcos históricos, culturales, económicos y políticos, como objetivo de transformación en esos planos y como alternativa al modelo impuesto.

En este caso, los espacios de gestión asociativa posibilitan cambios en las identidades individuales y la construcción de identidades colectivas. Por medio de la conformación de redes sociocomunicacionales las y los actores sociales intervinientes en la Federación de Cooperativas Pampeanas, construyen su identidad día a día, con el objetivo, entre otros aspectos, de diferenciarse de “otras y otros”.

Como fue explicado en el capítulo anterior, el origen de FECOPA se debió a que en La Pampa no existía una organización –de segundo grado– que nuclee a cooperativas de trabajo, sí a otros tipos de cooperativas con las cuales no se sentían identificadas, principalmente de servicios, las cuales eran concebidas como “grandes empresas” sin fines ni principios cooperativos.

En la definición se dejan entrever los sentidos que le otorgan a su organización, poniendo énfasis en la condición de trabajo. Uno de ellos, por supuesto, es la identidad colectiva que buscaron en su origen y que les brinda un status de diferenciación, además de un sentido de pertenencia. “Las identidades son relacionales, esto es, se producen a través de la diferencia no al margen de ella. Las identidades remiten a una serie de prácticas de diferenciación y marcación de un ‘nosotros’ con respecto a un ‘otros’” (Restrepo, 2006, p. 25). Lo expresado se refleja en el siguiente testimonio:

“La Pampa tiene un movimiento cooperativo muy nutrido principalmente en los servicios de energía, producción de agua, gas y cable. Esas cooperativas de servicios tienen un anclaje importante en la sociedad pero se diferencian de las cooperativas de trabajo sobre todo por la gran dimensión que logran tener algunas cooperativas de servicios como la de Santa Rosa que claramente funciona como una empresa. Allí uno con la boleta ya es socio y cada tanto puede votar en las elecciones para elegir el Consejo de Administración pero en la gestión uno ve y entiende que funciona como una empresa privada. Esto es diferente en las cooperativas de trabajo, en donde la gestión es llevada a cabo por los propios trabajadores que son los propios dueños de la cooperativa” (asociado de cooperativa de trabajo gráfica).

El proceso de conformación de esta red sociocomunicacional ha implicado ciertos desafíos:

“Fue algo que se fue gestionando a través de los años. Arrancamos allá por el 2011 con la idea de gestionarla y no había muchas cooperativas de trabajo, y las que había no estaban todavía con la fuerza de sentirse capaces de conformar algo” (asociado de cooperativa de trabajo gráfica).

Se pudo observar que esto se debe a que el cooperativismo de trabajo en La Pampa nace de manera forzada y no por la concientización superadora de las lógicas capitalistas de producción. En este sentido, estos procesos de cambio no fueron acompañados de un cambio a nivel simbólico y que se manifiestan en el armado de redes sociocomunicacionales y en los sentidos que producen las y los trabajadores. Lo definimos como un proceso forzado debido a que la situación de las coyunturas y ante la necesidad de trabajo y resolución de problemas económicos inmediatos, las personas se “inventan” su propio trabajo uniéndose con otras en la misma situación para conformar alternativas de trabajo y organización.

“Fue un proceso largo y a la vez muy ingenuo porque éramos dos personas y dos cooperativas las que queríamos impulsar la Federación y hacíamos tarjetitas, invitábamos a todas las cooperativas que en ese momento había acá en La Pampa, y después íbamos a las reuniones y éramos las dos cooperativas convocantes a las reuniones. Lo seguimos en el 2011, 2012, en el 2013, 2014 y ahí se nos ocurrió hacer unas reuniones itinerantes y dijimos ‘si la montaña no viene a mí, yo voy a la montaña’, ahí se nos ocurrió hacer las reuniones en una cooperativa por vez y no donde las hacíamos siempre. Entonces éramos las dos cooperativas convocantes más la que iba a ser anfitriona, entonces estaba obligada a estar” (asociado de cooperativa de trabajo gráfica).

Luego de varios encuentros, distintas y distintos cooperativistas dieron cuenta de la necesidad de unirse para reivindicar sus derechos. El paso del tiempo vio nacer nuevas cooperativas de trabajo que sirvieron de motor impulsor ya que organizaciones recién conformadas y con poca experiencia vislumbraron la necesidad de tejer esta red sociocomunicacional así como también “sumarse como regional a alguna federación nacional ya existente” (Ottaviano, Manso, 2016, p. 4). A raíz de lo expuesto podemos también hablar del concepto de “redes procesos vivas” utilizado por la Corporación Somos Más (2007, p. 23) que establece que “este tipo de redes se caracteriza por una movilidad de personas y organizaciones en torno a un tema en común. Aquí se pueden observar momentos de gran dinamismo y otros en donde merma la actividad” (Moreno y Zorrilla, 2016, p. 8). El proceso de conformación pre-federativo fue una etapa fundamental para las entidades sin fines de lucro porque observaron que ya no estaban solas en La Pampa.

“Según lo expresaron sus fundadores, esta nueva Federación tiene como principal objetivo ‘que puedan tomar visibilidad en la región los movimientos cooperativos de trabajo que vienen creciendo y desarrollando sus productos y servicios en la provincia. A su vez crear un espacio de fortalecimiento entre ellas, para erigirse como un actor político y gremial que defienda, sostenga, luche por beneficios para el sector y que asista a las cooperativas desarrollando capacitaciones y asistencia jurídica. El movimiento cooperativo fomenta valores como la ayuda mutua y la solidaridad, y apuesta a las políticas necesarias que ayuden al desarrollo del sector de la economía social para consolidar un rol significativo dentro de la economía nacional’” expresión de integrantes en una entrevista concedida a la Federación de Cooperativas de Trabajo de la República Argentina (FECOOTRA).

Las y los protagonistas manifestaron en la conformación de esta red un proyecto de identidad colectiva y emancipatorio mediante ideas y acciones estratégicas que promuevan prácticas transformadoras para el sector y la sociedad. Ese sentido es el que FECOPA buscó en su conformación, un sentido que también cada cooperativa trasladó individualmente a un proyecto con identidad colectiva. De acuerdo a algunos testimonios expuestos, retomamos a Caracciolo y Foti (2003) quienes utilizan la noción de capital social de Bourdieu (2011) para referirse al “conjunto de redes sociales que un actor pueda movilizar en provecho propio y de su comunidad” (p. 37). De forma que se puede hablar de un capital social ampliado (Caracciolo y Foti, 2003) debido a que el hecho de conformar una entidad de segundo grado las y los establece en un estadio mayor, donde las redes sociocomunicacionales que conforman poseen un grado mayor de formalización. Además de que proporcionan una mejor posición de las y los asociados (individuales o colectivos) en el sistema social. Así, es que el valor del capital social se basa directamente en las redes sociocomunicacionales que se establecen con la finalidad de poder concretar las diversas acciones pero ya no desde un lugar individual sino más bien colectivo y eso es lo que potencia su fortaleza.

Las redes sociocomunicacionales permiten que los espacios creados y los vínculos, potencien las actividades y acciones que emprenden.

“La actividad de la Federación es una actividad gremial. Cuando uno va a gestionar cualquier cosa, desde gestionar con las autoridades hasta pedir algún decreto o ley, una cosa es ir una cooperativa y otra es ir en representación de varias cooperativas porque nosotros siempre decimos que las cooperativas de La Pampa son pocas pero existen, están, tienen una entidad y hay que darle la entidad que tienen. La Federación tiene eso, tiene que luchar por la organización del sector, hacerla visible” (testimonio de un asociado a la Cooperativa de Trabajo Gráfica).

Se debe destacar que en varias ocasiones trabajadoras y trabajadores han destacado a FECOPA como gremio o que impulsa actividades de carácter gremial:

“La idea de la Federación es tener una actividad gremial, empezar a apoyarnos y hacer cosas juntos” (testimonio de asociada a una cooperativa cultural).

Asimismo, una trabajadora de una cooperativa textil manifestó:

“Cuando estás integrando una Federación ya se hace más fuerte el movimiento, el grupo”.

En otro testimonio recabado durante el trabajo de campo se expresó:

“Es tener consciencia de la necesidad de juntarse, sumarse, de conocer otras experiencias y descubrir que sumando se empuja mucho más, que se pueden conseguir muchas más cosas, que encontrás a otra gente que está en la misma que vos. Eso va creando una consciencia y fue todo un proceso que fue muy bueno y tenemos que sostenerlo” (asociada a Cooperativa de Trabajo de Limpieza y Mantenimiento).

La definición expuesta por Dabas (1998) acerca de lo que son las redes demuestra que la conformación de ellas “posibilita la potencialización de los recursos que poseen y la creación de alternativas novedosas para la resolución de problemas o la satisfacción de necesidades” (p. 5), a la vez que permiten que cada cooperativista integrante se enriquezca de las experiencias de las y los demás, por lo que los aprendizajes y los procesos comunicacionales son dialógicos.

Que organizaciones de estas características puedan conformar redes sociocomunicacionales, más allá de las problemáticas propias de procesos complejos de formación que se originan, permite abrir nuevos horizontes a espacios comunes a partir de los cuales este sector de la Economía Social y Solidaria pueda obtener un mayor acceso a beneficios, oportunidades como así también a estructuras más justas y equitativas para las y los trabajadores.

Retomando a Omar Barrault (2007) concebimos que las redes socio-comunicativas implican espacios de encuentro donde se establece la relación con la otra y/o el otro en un determinado escenario posibilitando el establecimiento de múltiples vínculos. Estos ámbitos suponen “espacios de existencia, de posibilidad de encuentro, de modos de mutualidad, tramitación de conflictos, aprendizaje, complejización e historización de la relación, de transformación y sostenimiento múltiple de la subjetividad” (p. 157). En este sentido, entendemos a los espacios de encuentro como áreas de comunicación donde se expresan las tramas comunicativas entre los sujetos. Barrault problematiza las subjetividades y los vínculos –entendidos como interrelación comunicativa– desde los procesos de transformación. Estos espacios tienen la “potencia de suspender”, es decir, de relativizar lo hegemónico. Suspender no significa aquí anular u olvidar, sino volver a resignificar y dar origen a otras representaciones (2007). En este sentido, así como la generación de redes promueve la restitución comunitaria, los espacios de encuentro también la enriquecen, en tanto habilitan el proceso de constitución de subjetividad/es y, por lo tanto, el de transformación. Estrategias y acciones para visibilizar y fortalecer la red

Las y los integrantes de FECOPA desarrollaron diversas acciones estratégicas para visibilizarse y también para construir espacios comunes que permitan su crecimiento en pos de la creación de su identidad colectiva. La más significativa quizás es una Acción de Extensión Universitaria (AEU)[2] presentada y coordinada en conjunto por estudiantes de la Universidad Nacional de La Pampa e integrantes de FECOPA.

“Uno de los principios más fuertes de la psicología social y de las organizaciones es que el trabajo en conjunto para alcanzar objetivos comunes produce logros superiores y mayor productividad que el trabajo individual. El aprendizaje cooperativo favorece un mayor uso de estrategias superiores de razonamiento y pensamiento crítico que el aprendizaje competitivo e individualista” (Johnson y Johnson, 1999, p.18).

Mediante la AEU se estableció la necesidad de desarrollar un programa radial, en un medio de comunicación alternativo de Santa Rosa concebido como un espacio, dentro de un proyecto, que contribuya al cambio social y a la visibilización de las y los invisibilizados, articulando ambas organizaciones para enfrentar las políticas globales de fragmentación. Desde tal espacio se buscó también contribuir a la ampliación de la red sociocomunicacional a partir de la participación de otras entidades solidarias de la provincia y grupos cooperativos que se encontraban en formación.

El programa emitido radialmente se realizó durante un año y contó con la participación y la voz de todas las cooperativas integradas a la Federación. Además, se brindó espacio a otras experiencias de la Economía Social y Solidaria, que sirvieron de estímulo motivador.

En el mismo sentido se realizó un Proyecto de Extensión Universitario Estudiantil (PEUE[3]) donde se promovieron acciones conjuntas con el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE)[4] de General Pico, que propiciaron la jerarquización de la comunicación –interna y externa– a fin de consolidar una identidad dentro de la comunidad en la que se insertan. La comunicación fue entendida por sus integrantes como un proceso que construye sentidos, genera herramientas mediante las cuales se pueden derribar ciertos mitos que ronda a sus trabajos cooperativos. “Cargamos, todavía hoy, con el estigma del desocupado” (testimonio de un integrante). Agregaron: “Somos los negros vagos que hacemos esto como un hobby”. Como consecuencia pretendían desmitificar el mote que la comunidad les había impuesto, un aspecto esencial para el desarrollo del colectivo.

A través de la resignificación de la comunicación, se trabajó en conjunto para fomentar el diálogo con otras instituciones y organizaciones (Cooperativa La Comunitaria, Federación de Cooperativas Pampeanas y emprendedores con quienes se originó una feria comunitaria) con el objetivo de fortalecer el trabajo y consolidarse como una alternativa dentro de la sociedad piquense.

Estas acciones estratégicas han sido un motor impulsor para enfrentar los nuevos desafíos que las y los trabajadores reconocieron al desarrollar su trabajo colectivo y cooperativo, y de esa forma (re)construir nuevos sentidos en torno a su trabajo. Estos ejemplos demuestran que hicieron uso de las redes que tejieron, de los aprendizajes y conocimientos compartidos como forma de potenciarse. No obstante, debieron “hacer frente a las tensiones que emergían de la redefinición de un nuevo colectivo, debatiéndose entre viejas fuentes de identificación y nuevos valores autogestionarios” (Quijoux, 2016, p. 107).

Si bien hubo momentos de mayor afluencia de la red conformada, y en la actualidad está en una situación de inactividad, se han generado intercambios y procesos dialógicos, enfrentándose a mencionadas tensiones. Ello significa que más allá de la situación de FECOPA muchas de sus cooperativas integrantes mantienen actualmente relaciones solidarias con otras que permiten seguir entretejiendo lazos que sostienen la lógica del asociativismo, cooperación, solidaridad, autogestión, autogobierno, economía social y solidaria, como una alternativa viable al sistema.

Reflexiones finales

La generación de consciencia a nivel simbólico, vinculada a los sentidos producidos por las y los trabajadores que forman parte, en este caso, de la Federación de Cooperativas Pampeanas, ha sido y es uno de los principales desafíos.

La conformación de esta gran red sociocomunicacional fue creada de manera colectiva para avanzar y sortear obstáculos que se presentan. Han experimentado y experimentan constantemente procesos complejos para su reconocimiento, identidad, visibilización y trabajo colectivo que conviven con formas de poder y dominación, en las cuales las premisas y valores de las cooperativas se topan con las fuerzas y exigencias del mercado.

En esas luchas desde los orígenes hasta esta parte, se han “observado momentos de gran dinamismo y otros en donde merma la actividad” (Moreno y Zorrilla, 2016, p. 8) debido a que se caracterizan, entre otros aspectos, por su capacidad de extensión –las redes pueden expandirse y también ceñirse, como es el caso de FECOPA– y su capacidad de deformación –puede adoptarse a una identidad diferente que puede poner en jaque la estructura inicial pensada– (Abatedaga, 2013).

La creación de esta entidad de segundo grado conformó procesos de praxis, participación, conocimientos, intercambios, donde cada una y uno puso en juego la posibilidad de construir con otras y otros; y donde las personas como tales fueron el eje de atención (Mata, 1985).

La formación de la Federación de Cooperativas Pampeanas como una red sociocomunicacional debe tomarse como un hecho de relevancia en un contexto regional que no promueve ni prioriza estructuras de organización basadas en lo humano, en lo horizontal, en lo colectivo y solidario. Este fenómeno genera capital social y también capital simbólico[5] y mediante ellos “los actores involucrados pueden obtener acceso directo a los recursos económicos y/o culturales, aunque cada uno de ellos tenga orígenes diferentes y dinámicas propias” (Portes, 1999, p. 245).

Los procesos complejos de trabajo, reflexión, construcción de nuevos vínculos y de debate son desafíos a los que deberán volver a enfrentarse estas y estos trabajadores si quieren mantener la “red proceso viva” sostenida en el tiempo y que a su vez sea sustentable. Ello con la finalidad de expandirse como una acción reivindicativa, de visibilización y reconocimiento para el sector que tantas veces es postergado por las decisiones de quienes destinan políticas públicas.

Dimos cuenta que es fundamental reforzar estos espacios de encuentro y de comunicación, y de la importancia de que sean jerarquizados a fin de subsanar algunas de las problemáticas mencionadas. Ello pudo lograrse en ciertos momentos, pero el desafío es también mantenerlas, para imponerse como una alternativa viable al sistema que las y los invisibiliza, excluye y no les da voz. Es fundamental, como lo hizo la Federación, construir desde sus espacios, representaciones y sentidos que les sean propios; es decir ingresar en los campos de batalla con los sectores de poder para derribar las representaciones incorrectas –que a su vez se extienden– y de esa manera sirvan para reconocerse a sí mismos, diferenciarse de lo instaurado y promover desde sus prácticas sociales acciones que conlleven transformaciones sociales.

FECOPA ha sido la manifestación más viva de la relación entre comunicación y prácticas sociales debido a que su origen es una intención manifiesta, en un territorio y temporalidad, de la importancia de entrelazarse con otras entidades solidarias para accionar sobre intereses particulares de las cooperativas de trabajo en este caso. En cuanto a la evolución y desarrollo de estas, dependerán de la manera en que cada persona u organización se pone en acción para entretejer lazos que sostengan la lógica del asociativismo y la cooperación. De la misma manera que permitirá la formación de nuevas subjetividades mediante las cuales se resignifiquen el trabajo y en conjunto, los medios de producción colectivos, el intercambio y los vínculos que se generan. La potencialización de la praxis, la palabra, las voces, las relaciones dialógicas que las y los trabajadores han establecido, es un punto de partida que estas experiencias de la Economía Social y Solidaria han decidido construir a fin de generar semillas que construyan nuevos imaginarios y representaciones sociales que le son propias para cuestionar y diferenciarse de “otras y otros” y a través de la formación de una red sociocomunicacional que rompa con lo establecido.

Bibliografía consultada

Abatedaga, Nidia. (2013). Red socio-comunicativas en la economía social: el movimiento económico y social desde vínculos y nodos. VI Encuentro Panamericano de Comunicación. Córdoba, Argentina.

Bourdieu. Pierre (2000). Poder, derecho y clases sociales. Siglo Veintiuno Editores.

Bourdieu, Pierre (2011). Las estrategias de la reproducción social. Siglo Veintiuno Editores.

Caracciolo, M. y Foti, M. (2003). Economía solidaria y capital social. Contribuciones al desarrollo local. Paidós.

Corporación Somos Más (2007). Guía para el fortalecimiento y articulación de redes de organizaciones sociales. http://redes.somosmas.org

Dabas, Eliana (1998). Redes sociales, Familia y Escuela. Colección cuestiones de educación. Editorial Paidós.

Johnson, D.W. y Johnson, R.T. (1999). El aprendizaje cooperativo en el aula. Paidós.

Mata, María Cristina. (1985). Nociones para pensar la comunicación y la cultura masiva. La Crujía.

Moreno, L. y Zorrilla, C. (2016). Redes de comunicación: una experiencia concreta dentro de la Federación de Cooperativas Pampeanas. Actas de Periodismo y Comunicación, 2 (1), 1-14.

Moreno, L. y Zorrilla, C. (2016). La construcción de redes de comunicación en organizaciones autogestivas desde la comunicación comunitaria.. Actas de Periodismo y Comunicación, 2(1), 1-14.

Ottaviano, R. y Manso, A. (2016). La Federación de Cooperativas Pampeanas (FECOPA): caminos hacia una mayor visibilización. La Pampa, 2015. X Jornadas Nacionales de Investigadores en Economías Regionales. Rosario, Argentina

Portes, A. (1999). Capital social: sus orígenes y aplicaciones en la sociología moderna. En Carpio, J. y Novacovsky, I. (Comps.). De igual e iguálele desafío del Estado ante los nuevos problemas sociales. Fondo de Cultura Económico.

Uranga, W. (2012). Perspectiva comunicacional. Cuadernos de cátedra “Taller de planificación de procesos comunicacionales”, Facultad de Periodismo y Comunicación, Universidad Nacional de La Plata.


  1. Se presentan algunos ejes de análisis del Trabajo Final de Licenciatura titulado “Tejido de redes sociocomunicacionales y sentidos en el trabajo autogestionado: el caso de la Federación de Cooperativas Pampeanas” aprobado en mayo de 2019. Además de participar en el proyecto de investigación ya citado, fui coordinadora de la Acción de Extensión Universitaria “Del murmullo a la palabra: FECOPA alza la voz” (año 2016) aprobada por Resolución 106/17 del Consejo Superior de la Universidad Nacional de La Pampa, y del Proyecto de Extensión Universitaria Estudiantil “Comunicación para la articulación dentro de la Economía Popular” (año 2017) aprobado por Resolución Nº 081/18 del Consejo Superior de la Universidad Nacional de La Pampa. Ambas propuestas han dado cuerpo y sentido a estas reflexiones.
  2. “Del murmullo a la palabra: FECOPA alza la voz” aprobada por Resolución nº 444/15 del Consejo Superior de la Universidad Nacional de La Pampa y bajo mi coordinación.
    La AUE fue enmarcada e interrelacionada con el Proyecto de Extensión Universitaria llamado “Trabajo cooperativo y producción como herramientas para la autonomía y la inclusión social” dirigido por Lía Norverto. Aprobado por resolución 412/12 del Consejo Superior de la UNLPam; y con el Proyecto de Investigación “Trabajo informal, economía solidaria y autogestión. Resistencia de trabajadores/as y cambios en las identidades de La Pampa contemporánea” dirigido por Lía Norverto. Aprobado por resolución 138/15 del Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Humanas, UNLPam.
  3. Proyecto de Extensión Universitaria Estudiantil (PEUE) “Comunicación para la articulación dentro de la economía popular” aprobado por Resolución Nº 105/17 del Consejo Superior de la Universidad Nacional de La Pampa. Directora: Lía Norverto.
  4. Este proyecto es un trabajo conjunto con el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) de General pico y cuatro de sus emprendimientos autogestivos: Cooperativa de trabajo “Darío Santillán” (bloquera), Cooperativa de Trabajo Textil, Cooperativa Panificadora y “La Huerta”.
  5. Según Bourdieu (2000, p. 200) es capital simbólico es la “forma que adoptan los diferentes tipos de capital una vez que son percibidos y reconocidos como legítimos”.


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