Gonzalo Salimena
Para mí es un verdadero placer dirigirme a ustedes en calidad de compilador de esta obra, que significa el inicio de un sendero que comenzó hace quince años y que me tuvo como profesor e investigador de grado en la Universidad del Salvador (USAL), donde, entre la cursada como alumno y tareas de docencia e investigación, llevo 22 años.
Un camino que toma diversas formas donde las expectativas, las incertidumbres sobre el resultado de ciertos procesos y el entusiasmo por el hacer nos van conduciendo por lugares poco imaginados. Reiteradas veces estuvo dando vueltas en mi cabeza la idea de estructurar como compilador escritos académicos de docentes e investigadores de diversas instituciones que busquen bucear en lo profundo del estado del arte y el marco teórico de disciplinas afines a las relaciones internacionales. Allí donde es posible que las disciplinas se rocen y puedan cooperar más estrechamente entre sí, sin dudas se avanza en la construcción de conocimiento.
Tal es el propósito de esta obra, brindar una actualización del estado del arte y de los marcos teóricos de disciplinas conectadas a las relaciones internacionales, de manera de otorgar a los lectores, ya sean alumnos de grado o de posgrado de distintas instituciones públicas o privadas, la posibilidad de actualizarse en campos de estudios cada vez más volátiles y dinámicos, que hacen que enfrentemos constantes dificultades a la hora de acercarnos a los objetos de estudios seleccionados. Las tres dimensiones temáticas escogidas para dividir el trabajo responden a campos problemáticos que revisten de interés en un mundo cada vez más conflictivo, complejo e interdependiente, donde la incertidumbre es una de las protagonistas del sistema internacional. De esta manera, en un mundo interdependiente y anárquico, la teoría de las relaciones internacionales y lo global deben ayudarnos a proporcionar un diagnóstico y análisis adecuado para aproximarnos a esa realidad multifacética. La región sudamericana se ha caracterizado por ser una zona de paz; aunque no exenta de conflictividad, se ha encauzado por diversos canales diplomáticos. En un contexto de incertidumbre y conflictividad latente, las cuestiones fronterizas, las rivalidades geopolíticas y las posibles amenazas transnacionales se hacen presentes con mayor vigor y requieren de una profundización de la cooperación e integración interestatal en América Latina, donde el derecho internacional debe ser el protagonista que reduzca la conflictividad y nos conduzca hacia un horizonte más previsible en los vínculos entre unidades políticas y organismos internacionales.
Allí por el año 2013 decidí volver y comenzar mis estudios de doctorado en relaciones internacionales en la USAL, que me vio crecer, con el afán de buscar perfeccionar mi conocimiento en el campo y profundizar sobre nuevos temas de investigación. Decidí regresar por el reconocido prestigio y trayectoria que la Universidad gozaba en materia de relaciones internacionales como fundadora de los estudios en el país, así como por ser una de las pocas que tenía los tres niveles de grado, maestría y doctorado. Sin lugar a dudas, la experiencia pesaba mucho a la hora de tomar una decisión sobre el futuro.
Así fue como, en el proceso de crecimiento y finalización de la cursada del doctorado, fui invitado por la Universidad Complutense de Madrid (UCM) para realizar una estancia de investigación gracias a la Dra. Concepción Anguita Olmedo, exvicedecana de Estudios de Máster y Prácticas Externas y prestigiosa profesora titular acreditada.
Aproveché esta instancia para buscar un material sobre el que sería mi tema de investigación, diplomacia parlamentaria de Malvinas. En ese sentido, las estadías fueron fructíferas y pude explorar y encontrar categorías y variables para la descripción y confección del trabajo. En una de esas estadías realizadas en Madrid, pude brindar clases magistrales en la Universidad de Camilo José Cela sobre otro campo que siempre me apasiona: la seguridad internacional. Pero fue, sin embargo, en el marco de la Universidad Complutense donde pude utilizar con más tiempo la biblioteca y diseñar gran parte de mi tesis doctoral, adquiriendo una experiencia que luego se transformaría nuevamente en investigación posdoctoral. Una vez recibido, me brindaron oportunidades que supe aprovechar.
En la Universidad del Salvador, tanto la decana Mariana Colotta, el embajador Lascano y Vedia y Alejandro Pelfini me brindaron su apoyo. La Dra. Colotta me acompañó en mis inicios académicos profesionales y a lo largo de estos años en mi recorrido profesional brindándome apoyo, acompañamiento y preparación académica en relación con la investigación y la metodología, adecuada y necesaria en un ámbito académico exigente.
En el marco de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Licenciatura en Relaciones Internacionales (USAL), que dirige el embajador Lascano y Vedia y que fue la fundadora de los estudios en el país y la más importante en número de la facultad, inauguramos la primera cátedra (con el nombre) de “Diplomacia Parlamentaria y Técnica Legislativa”, que aún hoy permanece. Siempre permeable y entusiasta a las nuevas ideas, el embajador entendió la concepción de expandir la visión de los alumnos al Congreso de la Nación, con sus vivencias y procesos, considerándolos como un posible campo de inserción laboral y de experiencias enriquecedoras. Quizás porque llevó a cabo esa tarea como funcionario de enlace destacado entre Cancillería y el Congreso de la Nación por los años noventa. También supo con sus consejos acompañarme en el proceso profesional mediante sugerencias e incorporaciones curriculares, tales como la reciente introducción del seminario “Teoría de las relaciones internacionales iii”.
Una vez que me doctoré, inicié mis primeros pasos académicos de posgrado en La Escuela Superior de Guerra (ESG). En el marco de la Maestría en Estrategia y Geopolítica, brindé mis primeras clases magistrales sobre diplomacia parlamentaria de Malvinas gracias al impulso que me dio su director y las buenas referencias que supo brindar de mí el exsecretario académico Mg. Gustavo Visceglie. De esta manera, me convocaron primero como docente, y luego como evaluador de tesis de maestría en el año 2018.
Al poco tiempo, y por la misma línea de trabajo, fui llamado por la Diplomatura en Diplomacia Parlamentaria de la Universidad Austral (UA) para disertar sobre el tema, lo cual me enriqueció mucho, por los referentes que usualmente eran convocados. Hoy en día continúo vinculado con uno de sus principales referentes, el Prof. Juan de Dios Cincunegui, para disertar sobre temas parlamentarios.
En el transcurso de ese mismo año, el Dr. Alejandro Pelfini me ayudó en mis primeros pasos de posgrado en la USAL, cuando me ofreció ser evaluador de tesis de doctorado y me llamó para exponer en las jornadas de investigación del IDICSO sobre los resultados de mi investigación doctoral. Entre el público se encontraba el reconocido profesor Dr. Marcelo Cavarozzi, quien se acercó luego de mi disertación a saludarme y agradecer por la charla. Había muchas ganas de seguir adelante, explorar el mundo académico y observar qué me deparaba.
El año 2019 había arrancado en la Complutense realizando una estancia posdoctoral, que incluía continuar trabajando en la línea de investigación de mi tesis, profundizando sobre el rol de los grupos parlamentarios de amistad (GPA). Ese mismo año, por recomendación del Dr. Justino Bertotto, me convocaron de la Universidad de la Defensa Nacional (UNDEF) para hacerme cargo de dos materias de la maestría: Estrategia i y el seminario de factores de poder. Allí el decano Dr. Julio Spota muy amablemente me entrevistó y respaldó para que me pudiera hacer cargo de ambas asignaturas. Había que coordinar profesores y estar frente al curso dictando clases, exigía un nuevo desafío, distinto en tamaño y dimensiones.
En agosto de ese año, no pasó por alto un acontecimiento. El Dr. Eduardo Menem, de reconocido prestigio parlamentario, visitó la Universidad del Salvador (USAL), y, en una conversación mantenida en el marco del rectorado, surgió la cuestión de la diplomacia parlamentaria y su desarrollo académico. En ese contexto, se me solicitó mi trabajo de investigación final de doctorado, que había resultado de interés para el reconocido doctor. Poco tiempo después, pude conversar con él por teléfono. El resultado fue una conferencia en septiembre de ese año juntos en la USAL. En octubre de ese mismo año, como asesor de la Dirección General de Capacitación e Investigación del Honorable Senado de la Nación (HSN), me tocó llevar adelante con su director general actividades académicas donde oficié de moderador en tres paneles que se englobaron bajo el título “Principales Problemáticas de las Relaciones Internacionales”. Uno de ellos lo llevé a cabo con la USAL Sociales, y entre sus expositores se encontraban la Dra. Mariana Colotta y el embajador Julio Lascano.
El segundo de ellos tuvo como protagonistas al reconocido Instituto de Relaciones Internacionales (IRI) de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), donde disertaron sus reconocidas autoridades Dr. Norberto Consani y el Mg. Juan Rial, y tuvo como ejes el contexto internacional y la seguridad y el último panel realizado entre la Dirección General de Investigación y Capacitación del Senado de la Nación, USAL y FLACSO, teniendo entre sus disertantes al Dr. Marcelo Cavarozzi y Dr. Alejandro Pelfini, reconocidos exponentes e investigadores que expusieron “Avances de los Estudios Comparativos de Argentina y Chile: Integración y Democracia”.
El año de la pandemia (2020) fue de transformaciones profundas. Significó una intensificación de las actividades que se venían proyectando. Fue mi ingreso al Consejo Académico de la Facultad de Ciencias Sociales de la USAL, me hice cargo de las materias de maestría y doctorado en Relaciones Internacionales (USAL). En el marco de la maestría en Ciencias de la Legislación de la Facultad de Ciencias Jurídicas (USAL), las autoridades de dicha unidad académica me ofrecieron sumarme al plantel docente de prestigiosa maestría, que cuenta con numerosos funcionarios que trabajan en dicho cuerpo legislativo, mediante el dictado de un seminario sobre política exterior y diplomacia parlamentaria. A posteriori cumplí un viejo anhelo de exponer sobre este tema en el seminario de investigación “40 años de democracia”, en el marco del Instituto Gioja de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Como si fuera poco, el director del prestigioso Instituto del Servicio Exterior de la Nación (ISEN), el embajador Eduardo Zuaín, por intermedio del embajador Julio Lascano, conversó conmigo sobre la posibilidad de brindar una charla en esta prestigiosa institución sobre temas de seguridad internacional, cuestión que se plasmó en una conferencia titulada “La agenda de seguridad internacional” en noviembre de ese año.
Los dos últimos años significaron una profundización del camino iniciado. En el IRI-UNLP, donde me desempeño desde hace 9 años como miembro del Departamento de Seguridad y Defensa y corrector ciego de la Revista de Relaciones Internacionales, dictaré un curso sobre diplomacia parlamentaria a nivel de crédito doctoral, y recientemente, por sugerencia de su director Norberto Consani, me incorporé al Consejo Asesor del Doctorado de dicha institución.
En la Escuela Superior de Guerra, me sumé como docente del módulo de Política Exterior de la cátedra que dirige el Dr. Bertotto, en el marco de la maestría en Estrategia y Geopolítica y como investigador principal de “Arena Maquiaveliana y geopolítica. El impacto de los espacios ‘micro’ en la agenda global del conflicto”, conducida por el Dr. Gerardo Strada Saenz. Allí establecí una muy buena relación con el exdirector de la Escuela Superior de Guerra, quien también me incentivó y ayudó a fortalecer mi vínculo con la institución. En mi querida casa de la USAL, el nuevo director de la maestría, Tomás Bontempo, le dio un impulso diferente que se transformó en numerosos inscriptos y en un respaldo del cuerpo docente a mí –la titularidad de mi materia de seguridad internacional– y a mi primera dirección de investigación, “Malvinas y Antártida: enclaves estratégicos del siglo xxi”. En el mismo sentido de respaldo, Alejandro Pelfini me concedió la titularidad de la materia de doctorado, y el embajador, la propuesta de complementar la formación de grado de teoría de las RR. II. En el marco de la UNDEF, fui llamado por el vicedecano Gonzalo Cáceres nuevamente para dictar un seminario sobre trayectorias y debates de las relaciones internacionales en la maestría en Defensa Nacional y como jurado de tesis de la maestría. Recientemente, en la Honorable Cámara de Diputados de la Nación, el Instituto de Capacitación (ICAP), diserté sobre el rol de la diplomacia parlamentaria en la actualidad. Mientras escribo estas líneas finales, finalicé mi segundo postdoctorado en la Universidad Mediterránea de Reggio Calabria, Italia, sobre Diplomacia Parlamentaria y Derecho Humanitario.
En este camino que parece intenso y movido, que recién empieza y está lleno de ilusiones, me fui cruzando en diversas instituciones con profesionales y amigos que me ayudaron en el recorrido, con consejos y acciones que transformaron mi senda. Muchos de ellos y las instituciones que representan se encuentran en este primer libro, tanto en este apartado, como en los capítulos subsiguientes. A todos ellos quiero agradecerles su tiempo y palabras de ánimo, pero sobre todo la confianza que me brindaron, la cual me ayudó a crecer como profesional. A todos ellos, ¡gracias!








