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Metamorfosis de las Cartas de un granjero norteamericano de Crèvecoeur[1]

Robert Darnton

Roger Chartier emplea con toda corrección el concepto de “traducción” en su sentido más amplio. Cuando un compositor establece su tipo, enfatiza Chartier, está traduciendo un manuscrito en una forma impresa que comunica sentido en un idioma propio. A medida que el texto impreso pasa por ediciones sucesivas, los cambios de formato producen más variaciones de sentido, en especial si cubren un espacio de tiempo prolongado, como es el caso del Courtier de Castiglione. Y entonces, por supuesto, podemos seguir la reencarnación de un texto a medida que se mueve por idiomas diferentes. Como complemento de la espléndida Traduire et publier de Chartier, me gustaría brindar un caso de estudio de un libro escrito en inglés, traducido al francés por su autor y luego transformado y adaptado de una edición francesa a otra.

El nombre del autor en sí mismo ejemplifica la índole multifocal de la traducción. Nacido en una familia menor noble en Caen, comenzó su vida con el nombre de Michel-Guillaume-Jean de Crèvecoeur. A los diecinueve años, emigró a la Nueva Francia y sirvió en el ejército francés como cartógrafo durante la guerra francoindia con el nombre Hector Saint Jean de Crèvecoeur. Con el nombre John Hector St. John, se mudó a la colonia de Nueva York, se instaló en una granja en el condado de Orange, se casó con una mujer estadounidense y tuvo cuatro hijos[2].

El libro, que se publicó en principio en Londres en 1782 con el título Letters from an American Farmer (Cartas de un granjero americano), ha tenido una influencia considerable en los estudios estadounidenses debido a que fue el primer libro en formular la pregunta de qué significa ser estadounidense. Y su respuesta brindó la primera versión de un mito que se convirtió en fundamental para el desarrollo de los Estados Unidos: el crisol de culturas, o la idea de que inmigrantes de distintas partes del mundo antiguo se fusionaban para crear una raza nueva.

Crèvecoeur había llevado un diario en inglés durante sus años en América. En 1779, regresó a Francia para ver a su padre enfermo, según sus dichos. A su paso por Londres, encontró un editor interesado en publicar un libro de ensayos adaptado de ese diario. Se convirtió en un gran best-seller porque aprovechó la fascinación del público por la forma de vida en la nueva república. Escrito en un inglés sencillo, contenía viñetas de la vida en la frontera, el contacto con los indígenas y las costumbres de comunidades exóticas como los balleneros de Nantucket y los cuáqueros de Pensilvania. Reveló que, del otro lado del océano, existía una tierra de oportunidades, libre de las restricciones del Viejo Mundo, donde los inmigrantes de todos los países del planeta y de todas las clases sociales podían buscar la fortuna y encontrarla, siempre que estuvieran dispuestos a trabajar. Ellos eran la respuesta a la pregunta de qué significa ser estadounidense. Es cierto que la esclavitud había extendido la miseria en el sur, creando una oligarquía licenciosa en ciudades como Charleston; pero un futuro promisorio esperaba a la población mayoritaria de personas normales trabajadoras como el granjero James, el narrador de Crèvecoeur y el estadounidense arquetípico.

Cuando llegó a París, Crèvecoeur fue recibido por Elisabeth Sophie Lalive de Bellegarde, condesa de Houdetot, y los miembros de su círculo, aristócratas mundanos y hombres de letras. La condesa de Houdetot había asistido en establecer la moda por la sensiblería y se asoció a Crèvecoeur como un alma tosca que había arribado a su salón directamente de la naturaleza virgen[3]. Aunque lo intimidaba tal atención por parte de una condesa que, además, se creía que había sido el modelo de Julia en la novela La nueva Eloísa de Rousseau, Crèvecoeur se sometió a su campaña para reintroducirlo en la sociedad francesa, y también lograr su nombramiento como cónsul francés en Nueva York, un puesto que mantuvo desde fines de 1783 hasta 1790 (regresó a París con licencia entre 1785 y 1787). Con la ayuda de los escritores de su tertulia, produjo una “traducción” de su libro, ahora dedicado a Lafayette, y se publicó en dos tomos, más del doble del tamaño del original de 1784. Después de hablar ningún otro idioma que el inglés por más de dos décadas, Crèvecoeur tenía dificultades para manejar el francés literario con corrección. Pero sus ayudantes, luminarias elegantes como Jean-François de Saint-Lambert, Pierre-Louis de Lacretelle y Guy-Jean-Baptiste Target, brindaron el lustre necesario, además de algunos fragmentos adicionales. Al comparar los textos, se pueden seguir las inflexiones del mensaje original de Crèvecoeur y ubicar los temas nuevos insertados para satisfacer al público francés.

La edición francesa siguió a la inglesa al celebrar la índole igualitaria de la vida en los Estados Unidos gracias a su liberación de los impuestos feudales y la dominación eclesiástica, pero superó al original al enfatizar las implicancias políticas del modelo estadounidense. En uno de los muchos fragmentos en el que se elogia a los cuáqueros, se podía leer en la versión inglesa “La misma sencillez se observa en el culto que hacen a la divinidad”. La traducción francesa lo interpretó como “Tout semble, parmi eux, être analogue à la simplicité du culte qu’ils rendent à l’Etre Suprême; ils ne paient ni dîmes, ni salaires, ni aucuns droits d’Eglise”[4].

Se insertaron palabras clave, tal como moeurs, para destacar las virtudes peculiares de los estadounidenses. Una frase de la edición inglesa describía la sociedad estadounidense como basada en “la salud, la sobriedad y una gran igualdad de condiciones”. En francés se expresó “la santé, la tempérance, la pureté des moeurs, l’égalité des conditions”. La edición francesa agregó una frase completamente nueva: “S’il était possible d’introduire ici, seulement pour un an, les moeurs et les usages européennes, semblables à une vapeur épidémique, elles détruiraient tout”[5].

En el texto original, los estadounidenses aparecen como especialmente virtuosos porque eran vasallos independientes que vivían en contacto diario con la naturaleza. Cualquier emigrante europeo podía establecer una granja en la naturaleza y a partir de allí considerarse a sí mismo en igual condición que cualquier estadounidense. El texto francés enfatizaba el mismo tema, pero cargado de sentimientos sobre las virtudes arcádicas. Crèvecoeur expandió dos oraciones prosaicas de la edición inglesa en un soliloquio de dos páginas que dice su vocero, en Granjero Brown, en la edición francesa. Cuando la versión francesa del granjero se acercó a estos campos, rompió en un himno a la tierra: “… précieux terrain…la source [des] plus beaux droits”. En la edición inglesa, llevó a su hijo en una silla detrás de su arado con el efecto de que el niño pareció “más floreciente”. En la francesa, este contacto con la tierra lo fortaleció físicamente y los hizo pronunciar sus primeras palabras”[6].

En la edición inglesa, Crèvecoeur elogió la índole sencilla de la vida familiar estadounidense. En la francesa, celebró los hábitos domésticos de los estadounidenses como un nouveau principe, que permeó a la sociedad y la llevó a su expansión. Hubo fragmentos nuevos que representaban a la mujer estadounidense como fiel, fecunda y ahorrativa, en contraste con la feminidad europea frívola e inmoral. “L’extrême fécondité des femmes de la Nouvelle Angleterre, la chasteté, la simplicité de leurs moeurs, leur conduite sobre et religieuse, ont produit et produisent tous les jours des miracles de population”. En la edición inglesa, el nacimiento de un hijo alegró al Granjoer Brown. En la francesa,

Cet événement devint pour moi un nouveau lien, et semble ajouter quelque chose au rang que je possédais dans la société. C’est une dette, me dis-je, en partie payée: “Je viens de donner un Citoyen à la Patrie, qui me félicigtera, en me donnant le nom de père”[7].

La edición inglesa indicó que una “religión natural” podría convertirse en una doctrina peculiar estadounidense porque ellos vivían cerca de la naturaleza, en especial como granjeros. La edición francesa se hizo eco de esta idea, pero la saturó de sentimientos. Expandió un fragmento en inglés de dos hojas, en su mayoría con observaciones sobre los hábitos de los pájaros, en un himno a la naturaleza de seis páginas. Crèvecoeur, en la persona del granjero James, cantó junto con los pájaros, oró en los campos y se retiró a un temple de verdure, donde comulgó con lo divino: “Tu viens, porté sur les ailes des zéphirs, cette douce haleine de la Nature; déjà tu raisonnes à travers les feuilles qui de toutes parts m’environnent.” En cuanto a la educación, el texto en inglés enfatizó la inquietud estadounidense por inculcar principios morales en los niños. El texto en francés expandió esa idea en un relato ditirámbico del granjero Brown instruyendo a sus hijos:

Je les mène dans les champs, je leur apprends à penser, à sentir comme moi; je sème dans leurs tendres coeurs les premiers principes de la morale universelle, de la probité, de la rectitude, de la vérité, de l’humanité… J’ai composé pour eux une prière à Dieu, sous le nom de Père des Cuiltivateurs[8].

Tales fragmentos, ausentes en el original, evocaban la “Profession de foi d’un vicaire savoyard” de Rousseau. Fueron más allá de la sensiblería de moda en los salones parisinos y expresaron un mensaje del estilo de Rousseau con implicancias políticas. En 1787, Crèvecoeur publicó otra edición del texto en francés, ahora expandido a tres tomos. El tercer tomo, nuevo en casi su totalidad, contenía el relato de un grupo de europeos que debatían la índole de la sociedad en una taberna estadounidense. Uno había emigrado para evitar las guerras monárquicas; otro “l’oppressive tyrannie de nos seigneurs propriétaires”; otro, la persecución religiosa; y otro más, la naturaleza inhumana de la vida urbana. Decidieron evitar todos esos males al crear su propia sociedad, Socialburg, fuera de la naturaleza. Acordaron planos para haciendas, carreteras, una escuela y una iglesia. Por sobre todas las cosas, se comprometieron a principios básicos: virtudes rurales (“Honorez la charrue”), igualdad (“Regardez-les [all men] comme tous égaux par la naissance”), a deistic civil religion (“la base de la société doit être fondée sur le culte que nous devons à l’Etre suprême”) y el espíritu social de la “l’union fraternelle”. Socialburg se regiría como la democracia directa idealizada por Rousseau, y se fundaría sobre un contrato social explícito. Cada inmigrante señaló su compromiso con un brindis, y al día siguiente firmaron el contrato compuesto por diecisiete artículos[9].

Este episodio no se debería descartar como una licencia literaria, porque la retórica de las Lettres d’un cultivateur américain, aunque hoy parezcan extravagantes, vieron la luz en 1787. El 2 de enero de ese año, Crèvecoeur se reunió con tres amigos que pronto devendrían revolucionarios: Jacques-Pierre Brissot, Etienne Clavière y Nicolas Bergasse, y fundaron una Société Gallo-Americaine. Se reunían en general una vez por semana, hasta el 3 de abril, cuando su participación en la crisis política los forzó a separarse[10]. En octubre, Brissot, Clavière y algunos entusiastas más formaron una asociación para invertir en tierras estadounidenses, que Crèvecoeur, ya de regreso a su consulado en Nueva York, compraría en su nombre. Financiado por Clavière, Brissot viajó a Estados Unidos unos meses después. Sus cartas muestran que tenía intenciones de instalarse allí y unirse a su cuñado, que había emigrado a Pensilvania en 1789 [ch]. Los galoamericanos tenían intenciones concretas de establecer una Socialburg (o una Social Borough), tal como Crevecoeur la llamó en una carta anterior[11]. Nunca llegó a concretarse porque se produjo la Revolución francesa. Si lo hubiesen logrado, habría constituido la traducción definitiva del libro de Crèvecoeur.


  1. Agradecemos la traducción de Blanca Tobías (Universidad del Salvador).
  2. El relato a continuación se basa en la investigación que conduje para mi libro inédito de la tesis de D. Phil. para la Oxford University, Trends in Radical Propaganda on the Eve of the French Revolution (1964), que tiene una bibliografía extensa de las fuentes a las que recurrí. Sobre la vida complicada de Crèvecoeur (no fue partidario de los revolucionarios americanos y su esposa y su familia eran leales), consultar St. Jean de Crèvecoeur de J. P. Mitchell (Nueva York, 1916), Saint John de Crèvecoeur de R. Crèvecoeur (París, 1883), Le Cultivateur américain de H. C. Rice (París, 1933), y St. John de Crèvecoeur: The Life of an American Farmer de Gay Wilson Allen y Roger Asselineau (Viking, Nueva York, 1987).
  3. En suss Mémoires, Jacques-Pierre Brissot, comentó el patrocinio que la condesa de Houdetot ofreció a Crèvecoeur de la siguiente manera: “Fière de posséder un sauvage américain, elle voulut le former et le jeter dans le grande monde”. Mémoires de J.-P. Brissot (1754-1793), Claude Perroud, ed. (París, 1911), II, 48.
    Las Cartas de un granjero estadounidense, que describen ciertas situaciones, forma y costumbres provincianas poco conocidas para el público, y que expresan algo de las circunstancias interiores tardías y actuales en las colonias británicas en América del Norte, escritas a partir de la información de un amigo en Inglaterra (Londres, 1782), 191 y las Lettres d’un cultivateur américain, écrites à W. S., écuyer, depuis l’année 1770 jusqu’à 1781, 2 vols. (París, 1784), II, 180.
  4. Las Cartas de un granjero estadounidense, que describen ciertas situaciones, forma y costumbres provincianas poco conocidas para el público, y que expresan algo de las circunstancias interiores tardías y actuales en las colonias británicas en América del Norte, escritas a partir de la información de un amigo en Inglaterra (Londres, 1782), 191 y las Lettres d’un cultivateur américain, écrites à W. S., écuyer, depuis l’année 1770 jusqu’à 1781, 2 vols (París, 1784), II, 180.
  5. Letters, 148; Lettres, II, 128.
  6. Letters, 52; Lettres, I 49-58.
  7. Letters, 24 y 162; Lettres, I, 52 y 54 y II, 145.
  8. Letters, 38-40; Lettres, I, 71-77.
  9. Lettres d’un cultivateur américain adressées à Wm. S…on, Esq., depuis l’année 1770 jusqu’en 1786, 3 tomos (París, 1787), III, carta 5.
  10. Las actas de la sociedad galoamericana se publicaron en Brissot, Correspondance et papiers, précédés d’un avertissement et d’une notice sur sa vie, Claude Perroud, ed. (París, 1912).
  11. Clavière papers, Archives Nationales, T 646(3).


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