Adriana Piscitelli
Este libro nos proporciona la rara oportunidad de aproximarnos a las percepciones de hombres que consumen sexo comercial heterosexual en Argentina, articulando trabajo etnográfico y un análisis centrado en los conceptos próximos de la experiencia (Geertz, 1974) de esos sujetos. El resultado es un trabajo original, desafiante en términos de las interpretaciones usuales en este campo de estudio que tienden a soslayar esas nociones.
Destaco la importancia de este análisis, considerando las discusiones sobre consumidores de sexo que se han diseminado en las últimas décadas en el debate público y, específicamente, en las discusiones académicas. Lo acompaño desde el comienzo de los años 2000, cuando inicié estudios etnográficos en circuitos internacionales de turismo sexual en el nordeste de Brasil (Piscitelli, 2013), en un momento de intensificación de la preocupación por los consumidores de sexo comercial. Esa inquietud surgía a escala global, en el entrecruzamiento de las preocupaciones de diversos grupos de intereses -incluyendo a los feminismos abolicionistas, pero lejos de reducirse a ellos- que convergieron en la atención hacia el “lado de la demanda” de la prostitución. La idea era que eliminando la demanda acabarían con la prostitución, el turismo sexual y la trata de personas, problemáticas que tendían a ser consideradas de manera análoga por los grupos que deseaban eliminar la prostitución (Anderson y O’Connell Davidson, 2004). En esa fusión, la condena moral de la que es objeto el sexo comercial ha conducido a la penalización de los consumidores en diversos lugares del mundo en los que la prostitución no está prohibida.
En el plano académico, estas discusiones han sido acompañadas por estudios sobre consumidores de sexo comercial realizados a partir de diversos abordajes. Algunas perspectivas recrean esa condena moral, que se expresa en la elaboración de tipologías, jerarquizando los grados de infamia con que son marcados los consumidores (Leonini, 2004; Barahona Gomariz y García Vicente, 2005). Otras líneas de estudio no comparten esa condena e, inclusive, defienden los derechos de las trabajadoras sexuales. Pero en un campo de estudios en el que el rechazo a los clientes resulta en convergencias sorprendentes, análisis lineales sobre las dinámicas de poder que permean la oferta y el consumo del sexo comercial, considerando exclusivamente aspectos estructurales de opresión y dominación masculina, también realizan interpretaciones sobre los clientes que acaban limitándose a condenarlos (O’Connell Davidson y Sanchez Taylor, 1999).
En este marco, “Sé del beso que se compra” resulta provocador porque realiza un contraste productivo con la literatura existente, considerando las experiencias de consumidores de sexo comercial. Y lo hace siguiendo las formulaciones de Scott (1991), autora que rechaza la idea de que los sujetos poseen experiencia, considerando, en cambio, que los sujetos se constituyen en la experiencia. Y en esa constitución, las nociones sobre masculinidades son centrales.
Este libro localiza los atributos de masculinidad accionados por consumidores de sexo comercial en un contexto marcado por el combate intenso a la prostitución, alimentado por las características particulares asumidas por la lucha contra la trata de personas en Argentina. Las narrativas de un conjunto heterogéneo de varones que viven en las ciudades de San Juan y Mar del Plata y/o son habitués de foros dirigidos a clientes de sexo comercial en Argentina son situadas en ese ámbito, que tiñe las masculinidades atribuidas a ellos con atributos desacreditadores, asociados a la perversión, violencia y misoginia, y en el que son percibidos como personas portadoras de una sexualidad repudiable y como expresiones y agentes de reproducción de la dominación masculina. Los relatos de los consumidores de sexo comercial “dialogan” con esos contextos y, de manera particular, con los atributos que les son imputados, delineando otros que, a través de expresiones de vergüenza, miedo y ansiedad, evocan vulnerabilidad e inseguridad masculinas.
En ese diálogo, tres temas llaman la atención de manera particular: feminismo, violencia y amor. Siguiendo las menciones al feminismo en los hilos de conversación de los foros, “Sé del beso que se compra” muestra percepciones previsibles pero también sorprendentes. Previsibles en el sentido de delinear negativamente un movimiento asociado al combate al sexo comercial, a la penalización de los clientes, al cierre de los cabarets. Sorprendentes, porque traduciendo la diversidad de líneas feministas existentes como feminismo abolicionista, desconocen aspectos importantes de los movimientos feministas que apoyan las reivindicaciones de las trabajadoras sexuales, con los que comparten el rechazo a la fusión entre prostitución y trata de personas y el rechazo de la idea de las trabajadoras sexuales como víctimas que precisan de defensas externas. Y también ellos desconocen la posibilidad de que las trabajadoras sexuales sean feministas, considerando absurda la idea del puta-feminismo, coincidiendo en ese punto con feministas abolicionistas.
Finalmente, un aspecto particularmente interesante de las apreciaciones de estos hombres que son situados fuera de las fronteras del sexo aceptable en términos normativos, es que sus percepciones sobre las feministas coinciden con las de grupos antifeministas vinculados a ondas neoconservadoras en diferentes partes del mundo. Nociones como “feminismo anti-hombre”, que busca “jerarquizar la mujer por sobre el hombre en la sociedad”, de feministas como mujeres “que dejan mucho que desear en cuanto a la higiene personal”, “lesbianas peludas”, son análogas a las accionadas por líneas de pensamiento que se oponen a los feminismos, considerados como destructores de un modelo naturalizado de familia heterosexual, jerárquica (Brown, 2019), en el que el sexo bueno es reproductivo, monógamo y doméstico; precisamente un modelo de familia que, rechazando todo género y sexualidad disidente contribuye a la estigmatización de los consumidores de sexo comercial.
La violencia ejercida por los clientes contra las trabajadoras sexuales es un tema delicado, muchas veces evitado por los estudios de autores/as que defienden sus reivindicaciones. La violencia de Estado, materializada particularmente en las acciones de las policías, ha sido un tema frecuentemente considerado en las investigaciones sobre trabajo sexual (Olivar, 2010; Piscitelli, 2013). Analizar la violencia ejercida por los clientes ha provocado dudas, tal vez para no proporcionar elementos para alimentar agencias de gubernamentalidad con tintes abolicionistas, en las que la prostitución es percibida como inherentemente violenta. En ese marco, el material ofrecido por los “gateros” es interesante, en el sentido en que registran la existencia de esa violencia, pero repudian a quienes que ejercen la violencia verbal o física contra las escorts, creando jerarquías de corrección entre los consumidores de sexo comercial. Y es interesante también en el sentido de mostrar, entre ellos, procedimientos para protegerlas de los riesgos provocados por la trata de personas.
Los riesgos provocados por el enamoramiento operan a la manera de fantasma (Cho, 2008) persistente entre los consumidores de sexo comercial a escala global y, como tal, está presente en foros de discusión en diferentes partes del mundo (Piscitelli, 2013; 2009). Tal vez algunos estilos de sexo comercial, valorizando performances eróticas que evocan relaciones con “novias”, las “girlfriend experiences”, con besos en la boca, cariñosas, diseminadas según Bernstein (2001) en ciudades posindustriales, intensifiquen ese peligro. Las performances del amor, afirma Cheng (2013), tienen efectos en las subjetividades emocionales de las personas que se involucran en esas relaciones. Tal vez por ello, en los foros analizados en el libro haya permanentes esfuerzos para trazar fronteras que protejan del amor, percibido como error, como evento reiterado e ingobernable, y como elemento de vulnerabilidad que expone al cliente a la explotación por parte de las escorts.
Pero, en una perspectiva comparativa, lo que llama la atención en este libro es el espacio inmenso concedido al enamoramiento en los foros analizados, algo percibido inclusive por los “gateros”, que coinciden en considerarlo como un tema históricamente top –la “guía para no enamorarse de las escorts” es uno de los hilos más leídos en uno de ellos-. Pensando en las especificidades de las masculinidades accionadas por los consumidores de sexo comercial en Argentina y considerando que las discusiones de los foros no dejan de constituir un género, en el sentido de estilo narrativo, cabe preguntarse sobre las relaciones entre ese estilo y la amplia tradición del tema de los enamoramientos entre clientes y prostitutas en la literatura nacional.
Finalmente, en términos analíticos, un importante aspecto de este libro es la problematización de la noción ampliamente difundida de masculinidad hegemónica. Esta idea ha sido cuestionada a partir de diferentes prismas, considerando, por ejemplo, las situaciones en las que la fuerza, en lugar del consenso, adquiere un lugar central (Piscitelli y Simões, 2015). “Sé del beso que se compra” formula otro tipo de propuesta, rechazando la reducción de múltiples relaciones de género en el mercado sexual a una categoría que opera como etiqueta en un proceso de estigmatización, más que como herramienta analítica que posibilite aprehender esa diversidad.
Sintetizando, se trata de un libro con contribuciones para diversas áreas de estudio que extrapolan los análisis sobre el consumo de sexo comercial, abriendo un abanico posible de reflexiones sobre teorías de género y poder, y sobre economías morales y afectivas.
Bibliografía
Anderson, Bridget & O’Connell Davidson, Julia (2004) Trafficking, a demand – led problem? A multy-country pilot study. Part 1 “Review of evidence and debates”, Save the Children. En https://resourcecentre.savethechildren.net/node/2402/pdf/2402.pdf consultado en septiembre de 2021.
Barahona Gomariz, María José e García Vicente, Luis Mariano (2005) Una aproximación al perfil del cliente de prostitución femenina en la Comunidad de Madrid. Dirección General de la Mujer, Comunidad de Madrid.
Bernstein, Elizabeth (2001) The Meaning of the Purchase: Desire, Demand and the Commerce of Sex. Ethnography, 2, pp. 389-420.
Brown, Wendy (2019) Nas ruínas do neoliberalismo, a ascensão da política antidemocrattica no Ocidente. Editora Politeia, São Paulo.
Cheng, Sealing (2013) On the Move for love; Migrant Entertainers and the US Military in South Korea. University of Pennsylvania Press.
Cho, Grace (2008) Haunting the Korean Diaspora, Shame, Secrecy, and the Forgotten War. Minesotta, University of Minesotta Press.
Geertz, C. (1974) From the native’s point of view: On the nature of anthropological understanding. Bulletin of the American Academy of Arts and Sciences, 28 (1), pp. 26-45.
Leonini, Luisa (2004) Os clientes das prostitutas. Algumas reflexões a respeito de uma pesquisa sobre a prostituição em Milão. En Monica Schpun (ed.), Masculinidades. São Paulo, Boitempo, pp. 70-107.
O’Connell Davidson, Julia and Sanchez Taylor, Jacqueline (1999) Fantasy Islands. Exploring the Demand for sex Tourism. En Kempadoo, Kamala, Sun, Sex and Gold, Tourism and Sex Work in the Caribbean. Maryland, Rowman and Littlefield, pp. 37-55.
Olivar, José Miguel Nieto (2010) Guerras, trânsitos e apropriações: políticas da prostituição feminina a partir das experiências de quatro mulheres militantes em Porto Alegre, Tese de doutorado defendida no PPGas Antropologia Social, UFRGS.
Piscitelli, A. G. (2009) Buenos Aires, ¡qué ciudad acogedora! Racialización y sexualización de sudamericanas en sites destinados a turistas sexuales. Nomadías (Santiago), vol. 10, pp. 15-37.
Piscitelli, A. G. (2013) Trânsitos, brasileiras nos mercados transnacionais do sexo. Garamond, Rio de Janeiro.
Piscitelli, A. G. e Simões, V. (2015) Masculinities in times of uncertainty and change: introduction, vol. 19 (2), pp. 293-299.
Scott, Joan (1991) The Evidence of Experience, Critical Inquiry, vol. 17, No. 4 (summer), pp. 773-797.







SALUDOS
Está información debería ser llevada a aplicaciones útiles a la sociedad . Mi país es exportadora de prostitución . En Colombia la corrupción de la sociedad ha normalizado la venta del cuerpo de la mujer. Los tratadores de personas se venden como emprendedores y se mantienen impunes , los usuarios evaden su responsabilidad en la cadena y las prostitutas normalizan su condición de explotadas porque el dinero puede llegar en cantidades que satisfacen sus necesidades de supervivencia y de estilo de vida deseado , cargando traumas psicológicos que tran consecuencias mentales en el largo plazo