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Reírse frente/pese a todo

Avatares del humorismo en las letras hispanoamericanas (una introducción)

Federico Cantoni[1] y Andrea Pezzè[2]

En la dilatada variedad de aproximaciones teóricas, metodologías y líneas de investigación sobre literatura, el cuidado hacia el estudio de las formas ha ido sufriendo, en los últimos años, los altibajos típicos de los recursos que sí se consideran indispensables para el oficio, pero que al mismo tiempo quedan relegados a lo entredicho de lo canónico. En víspera de la organización de la VII edición del congreso de AISI (Associazione Italiana Studi Iberoamericani), estas reflexiones animaron a los integrantes del entonces (hasta junio de 2024) directivo de la asociación. A finales de 2023, se decidió apostar por un congreso enfocado en el estudio de las formas literarias, sin por eso renunciar a una mirada crítica hacia la contemporaneidad o, por lo menos, al entorno social de referencia de un texto. De esa exigencia científica, de la necesidad de ofrecer un tema que pudiera articularse entre ponentes procedentes de múltiples países y continentes y con enfoques diferentes, se decidió optar por el humor, vehículo de una codificación lingüística y al mismo tiempo manantial de posibles significaciones. Dejando de un lado disparates críticos que consideraban inadecuado un congreso sobre el humor frente a las tragedias cotidianas y a las graves crisis políticas y sociales que inquietaban e inquietan nuestra contemporaneidad, la intención del directivo fue justamente la de considerar la rigurosa función de la forma en la restitución de un fondo; buscar el significado en una articulación minuciosa del lenguaje literario, planteado en la reproducción de las construcciones codificadas de las diferentes formas del humor.

Desde estas consideraciones iniciales, el directivo de la asociación propuso la organización de un congreso por celebrarse en la Università di Napoli L’Orientale en unos suaves días de junio. En el encuentro participaron muchas/os investigadoras/es procedentes de universidades italianas, europeas y americanas que durante tres días animaron propuestas y debates sobre las posibles funciones literarias del humor. Se consideraron las invariables y los formalismos, las posibles mutaciones, alteraciones y propuestas en el marco de las estrategias lingüísticas de construcción de un efecto humorístico; se desmenuzaron los sufrimientos del poeta aciago que se ríe de sus penas, se rio de las ocurrencias de una modalidad del lenguaje que vuelve constantemente a redefinir la realidad. Finalmente, guiados por las plumas de los escritores argentinos Félix Bruzzone y Mónica Zwaig, pudimos articular nuevas enunciaciones para hablar de la desaparición de personas y de los juicios posteriores al fin de la dictadura, desarmando la retórica oficial.

Son variaciones humorísticas, parafraseando el título italiano de un ensayo de la iberoamericanista Anna Boccuti, las que se articularon en los tres días del congreso, en las comunicaciones y en las conversaciones al margen. De esa exigencia nació ese congreso; del interés de algunos ponentes en publicar unas versiones ampliadas y profundizadas de los aportes al debate sobre literatura y humor, nace hoy este volumen que integra la colección AISI de la editorial Teseo.

Creemos que prácticamente todos/as, en el congreso, coincidieron en la idea de que –como escribía el autor guatemalteco Augusto “Tito” Monterroso– “excepto mucha literatura humorística, todo lo que hace el hombre es risible o humorístico” (“Humorismo”, minicuento de Movimiento perpetuo, 1972). Por cierto, fueron muchas/os las/os ponentes que dedicaron espacios a la reflexión sobre el valor del humor en términos de dispositivo revelador de la ridiculez de los enunciados que consideramos solemnes, razonables, productivos, ceremoniosos y un largo etcétera. Si bien dichos enunciados constituyen tal vez una franca tentativa de mejorar las condiciones de vida en este planeta, o sea, a pesar del valor ético que le otorgamos a la expresión lingüística del pensamiento, el humor es esa construcción que permite observar la enunciación desde otra perspectiva para, finalmente, relativizar su gravedad. Leído como barroquismo, efecto de turbación de las formas clásicas, congelación de una ojeada crítica irreductible (política y lingüísticamente) a pactar con las instancias de lo real, de lo inminente, el humor es una teatralización de los valores implícitos en las representaciones convencionales de lo real y, al mismo tiempo, una manera de evidenciar el artificio de creación de verdades definitivas. El humor, la ironía, la parodia e incluso el sarcasmo son máquinas lingüísticas de activar contradiscursos, agenciando las formas del habla en una constante reorganización de su pretendida fijeza.

Numerosos capítulos del libro leen el humor desde este punto de vista, es decir, desde la desocultación del artificio lingüístico de producción de “verdades que son ciertas”, y que emplean las obras de autores hispanoamericanos para definir las estrategias de desvirtuación de los actos del habla.

La primera sección del volumen reúne contribuciones de estudiosas que centran sus análisis en las posibilidades que la apelación a los tropos del humorismo otorga a la hora de lanzar miradas críticas hacia estructuras y discursos hegemónicos.

En este sentido, la sección se abre con la contribución de Sara Carini (Univeristà Cattolica di Milano), quien analiza la novela La maravillosa vida breve de Óscar Wao (2007) con el objetivo de visibilizar las estrategias humorísticas a través de las cuales el autor Junot Díaz deconstruye el arquetipo identitario dominicano del “tíguere”, sirviéndose de esta imagen para lanzar una oblicua e irónica crítica desacralizante hacia el régimen de Rafael Leónidas Trujillo.

En su aporte sobre el humor en La destrucción de todas las cosas (1992) de Hugo Hiriart, Federica Moscatelli (Università di Bologna) escudriña los sintagmas de producción de un efecto humorístico en la novela distópica del escritor mexicano. La construcción narrativa se lee, en la especulación sobre la conquista de México/Tenochtitlan, desde el punto de vista de la crítica a la colonización y es, ocasionalmente, un instrumento de revancha. La construcción de una ficción posapocalíptica, que la autora introduce y analiza a través de una minuciosa lectura de los matices de la novela, permite relacionar el humor con el novum, ese dispositivo ficcional propio de la ciencia ficción que posibilita otro orden cognitivo en la representación de lo real. En la obra de Hiriart, el humor se suma a los dispositivos clásicos de ruptura connotativa de la relación entre significante y significado y franquea la posibilidad de “resemantizar” los enunciados que caracterizan la catástrofe.

También, en el capítulo siguiente, a cargo de Adriana Porta (Università per Stranieri di Reggio Calabria), el humor acompaña (con su desfase de la denotación lingüística) la alteración de los actos del habla producida por la ciencia ficción. La autora se centra en la novela de Roque Larraquy La telepatía nacional (2020), última obra de la trilogía que incluye también La comemadre (2011) e Informe sobre ectoplasma animal (2014). El enfoque se centra otra vez en la conceptualización de la ironía, de la caricatura y de la parodia, construyendo una posible hipótesis provechosa de investigación sobre la relación entre ciencia ficción y variante del humor. Respaldada por cierta relación freudiana entre humor y psicoanálisis, Porta busca, en la novela de Larraquy, la degradación de “proyectos eminentes” que, en La telepatía nacional, se define a través de la ridiculización de las experimentaciones higienistas y disciplinantes del período de entresiglos en Argentina. La relación entre avance tecnológico, concepción positivista y exclusión de la otredad de la vida comunitaria se convierte en la novela en una crítica al salvajismo económico y a la violencia epistémica que caracteriza el Occidente.

El texto de Nelly Rajaonarivelo (Université de Aix-Marseille) analiza la función del humor en la obra neopolicial de los dos autores cubanos Ronaldo Menéndez y Lorenzo Lunar a través del enfoque de Jean-Marc Moura, quien analiza el significado literario del humor mediante los tres pilares de la retórica tradicional: el ethos (la imagen que el narrador del texto proyecta de sí mismo), el pathos (la emoción que el texto genera en el lector) y el logos (la estructura argumentativa del texto). A través de su análisis, Rajaonarivelo muestra cómo ambos autores ponen en escena estrategias retóricas humorísticas que remiten a una tradición precisa, la del choteo cubano, forma irreverente de encarar las vicisitudes y los problemas económico-sociales de la isla.

Al finalizar esta primera sección, entramos en un debate fundamental y cada día más urgente de la identidad actual latinoamericana. Nos referimos a las narraciones que indagan la memoria de la violencia y del trauma de la represión y de la desaparición en las dictaduras de las últimas décadas del siglo xx.

Alice Favaro (Università Ca’ Foscari di Venezia) reflexiona sobre la activación de un mecanismo de humor en la novela Mambo de Alejandra Moffat. Uno de los problemas conceptuales y discursivos de la generación de los hijos atañe a la posibilidad de restituir el tamaño de la gravedad de la injusticia y del atropello desde la percepción de personas que entonces eran niñas y niños. Por lo menos a partir de la película Los rubios (2004), de Albertina Carri, la memoria formulada por estas/os niñas/os acarrea unos cuantos problemas esenciales y diferentes de la percepción de la generación anterior. Desde el punto de vista del debate público tal vez (seguimos pensando en Albertina Carri) la desvirtuación de la heroicidad del militante frente al deseo básico de la infancia de criarse en un hogar seguro y sin orfandad puede producir efectos de desfase o lejanía semántica que muy a menudo coinciden con una articulación del humor. Si consideramos entonces la perspectiva desde la que los “hijos” miran a ese pasado, no cabe duda de que la distancia entre discurso oficial y articulación de una variante lingüística de la experiencia puede generar, como bien observa la investigadora veneciana, un efecto humorístico en la medida en que las estrategias de sobrevivencia tienen que aplicarse a un campo de significaciones infantiles.

Otra línea tropológica importante que se reconoce y que constituye la segunda sección del volumen coincide con una producción discursiva del humor que lo transfigura en su contrario. El mecanismo supone la transformación de una praxis placentera en dolor, cuestionando el axioma simplista que asocia la felicidad con la risa. En una entrevista, recogida luego en el volumen Bolaño por sí mismo –compilado por Andrés Braithwaite y editado en 2006 por la Universidad Diego Portales–, el autor de Los detectives salvajes escribe que el humor “no siempre entra en el proceso de escribir como algo placentero para el escritor. Mucho del humor que aparece en Los detectives salvajes es producto de una rajadura, y no es precisamente un humor placentero”. Otra manera de leer el humor es a través de la complejidad de una mirada. Quedando en las fórmulas típicas de la prosa de Bolaño, el humor es una de las múltiples formas con las que podemos mirar al abismo: “Es un humor negro y, en ocasiones, doloroso”, continúa el autor. Esa alucinación o hasta locura de la mirada permite percatarse de manifestaciones inesperadas de la realidad. El humor, articulado en su formalismo, se convierte entonces en su mismo monstruo: no tan solo es una alteración de cierta oficialidad de los actos del habla, sino que deforma la experiencia sensible. Es una consigna que Bolaño repite en su visión del humor, lejos de la solemnidad de la patria (me refiero al breve ensayo “El humor en el rellano”, en Entre paréntesis) y al mismo tiempo reticente a cualquier arreglo con la restitución de una realidad también dolorosa. El humor, médula de la literatura de Bolaño, queda, como su obra, a la intemperie (expresión reiterada por el autor) y deambula sobre el borde del abismo (otra expresión afortunada del mismo Bolaño).

Desde este punto de vista, decidimos organizar la segunda sección del volumen insertando artículos que piden mirar a la tragedia del destino latinoamericano y que al mismo tiempo trabajan ese pasado doloroso a través de la desvirtuación del lenguaje codificado para restituir dichos acontecimientos, ya que, frente a las catástrofes de sentido, al sinsentido de la violencia, el humor se convierte en un lugar de enunciación capaz de pensar lo impensable y decir lo indecible. A partir de consideraciones de pirandelliana memoria, el humorismo desvela así su capacidad de contener y exhibir la contradicción, de alejarse de una rígida y maniquea interpretación de lo real, abriendo espacios de acercamiento hacia el otro que no pasan por la risa a carcajadas, sino por aquella sonrisa amarga que le da el título a este volumen.

En este sentido, la segunda parte se abre con el capítulo a cargo de Nicolás López Pérez (Università di Salerno). Como Alice Favaro, también López Pérez busca el humor en enunciaciones relacionadas con la tragedia de la represión política y del crimen de Estado. Si Favaro se incluía en la sección anterior por la carga de seriedad añadida que el humor puede otorgarle a la experiencia del miedo político, aquí estamos en un ámbito diferente en el que las estrategias humorísticas producen sí la risa, pero ocultan y al mismo tiempo develan la lógica atroz del terrorismo de Estado. De hecho, el investigador chileno radicado en Italia se centra, desde una metodología de análisis del discurso, en la presencia de elementos humorísticos en los procesos contra torturadores y asesinos del régimen de Pinochet. Respaldado por una vasta bibliografía que permite sistematizar tanto el pensamiento filosófico como el análisis crítico del discurso, López Pérez nos acompaña por un registro de las estrategias lingüísticas aptas a ocultar el mal frente a la evidencia. Serían intentos graciosos (e infantiles) de zafarse de las responsabilidades frente a evidencias contundentes y demostradas si solo no revelaran el despiadado cinismo de una racionalidad represiva.

La memoria del trauma de la violencia, de ese destino latinoamericano que vuelve una y otra vez en la obra de Roberto Bolaño y que caracteriza la historia del subcontinente desde la conquista, aparece también en el análisis lingüístico del capítulo a cargo de Mariarosaria Colucciello de la Università di Salerno. Su aporte se enfoca en la crónica ficcionalizada de la violencia colombiana de los siglos xx y xxi Líbranos del bien (2008), de Alonso Sánchez Baute. Gracias a una firme y abundante bibliografía sobre humor, no ficción, memoria histórica, y desde una metodología, como se acaba de escribir, rigurosamente lingüística, Colucciello mide las ocurrencias y las funciones de los desplazamientos semánticos en Líbranos del bien. Como es posible entender desde el título, el marco cognitivo de empleo del humor en Sánchez Baute tiene que ver con una articulación harto cínica del orden semántico. De ahí que un humor sardónico recorre las páginas de la crónica y caracteriza la mirada y el enfoque del testimonio de Josefina Palmera, protagonista de la obra.

Frente a otro tipo de represión, Sabrina Costanzo trae a colación las memorias del escritor cubano, exiliado en Estados Unidos, Reinaldo Arenas. La autora, profesora de literaturas hispanoamericanas en la Università di Catania, considera las estrategias básicas del humor en Arenas desde la superposición de niveles semánticos. Costanzo afinca su herramienta crítica en la teorización del humor de Raskin y Attardo por la que un texto humorístico se define por la compatibilidad con dos esquemas semánticos diferentes e incongruentes. Esta tipificación lingüística del humor, según la autora, constituye la médula estructural del lenguaje de un texto menos estudiado del autor cubano, Memorias de la tierra. La publicación es una pequeña colección de cuatro cuentos que luego se publican en la recopilación póstuma Adiós a mamá. De La Habana a Nueva York. A través de una rigurosa herramienta estructuralista, Sabrina Costanzo define las diferentes estrategias de construcción de esquemas semánticos llamativos desde el punto de vista del humor, y de cómo esa construcción busca solapar y al mismo tiempo resaltar las contradicciones del cuerpo político en Cuba. Enriquecida por el choteo –que vuelve a protagonizar el análisis lingüístico después del capítulo a cargo de Nelly Rajaonarivelo–, la poética humorística de Arenas manifiesta en su formulación ese dolor en el humor al que se refiere Roberto Bolaño en la citada entrevista.

En el apartado a cargo de Alexander Diego Vélez-Quiroz de la Università di Torino, el humor define una forma de resistencia de los cuerpos marginalizados. El investigador compara dos obras aparentemente distantes entre ellas, Una tarde con campanas (2004), del venezolano Juan Carlos Méndez Guédez, y Migrantes (2019), obra gráfica de la peruana Issa Watanabe. Como se puede intuir, las dos obras emplean el humor para desarmar, a través de cierto humor negro, los estereotipos y el cinismo de las comunidades frente a los/as migrantes.

Entre la segunda y la tercera parte del volumen, a modo de bisagra, se colocan dos ensayos, de Maria Rita Consolaro (Università Ca’ Foscari di Venezia) y Fernanda Pavié Santana (La Sapienza – Università di Roma), ambos dedicados a la obra del poeta chileno Claudio Bertoni. El texto de Consolaro centra su análisis en el poemario Harakiri (2004), en el que Bertoni abarca, a través de una palabra poética sumamente irónica, temas como la insensatez y la atrocidad de la vida, la enfermedad y la muerte, en una constante tensión entre lo íntimo y lo universal, lo existencial y lo cotidiano, dentro de la cual el humor se convierte en herramienta para sobrevivir. De manera sintónica, Pavié Santana enfoca su atención en el poemario Miércale (2022), destacando cómo, en este texto más reciente, el humor característico de la obra bertoniana deja paso a una ironía melancólica frente a un sentido de desesperación y aislamiento, arraigado en el envejecimiento del propio autor, y en la conciencia del acercamiento de la muerte, que desembocan en la conciencia del vacío como cifra fundamental de la existencia humana.

Si bien nuestro objetivo no fuera la risa, tampoco considerábamos posible reducir el humor a reflejo de un lamentable entorno social, convirtiéndolo en un espejismo de sí mismo, en mero procedimiento de articulación de una mimesis. Por supuesto, el humor es un formalismo y como tal construye un efecto de lo real y goza de una peculiar propiedad de la representación; es una manera de articular el lenguaje, y esta función suya queda clara en los diferentes capítulos del volumen. Sin embargo, su potencialidad semiótica hace, a veces, trastabillar el crítico entre una rigurosa metodología formal y estructural y la necesidad de entender el sentido de esa misma estrategia discursiva. El firme vínculo con la crítica social ata el humor a su “necesidad”, “urgencia” o “compromiso” social. ¿Desvirtuación de las premisas del congreso que pretendía leer la literatura privilegiando los procedimientos formales? Si es cierto que la crítica literaria busca otros cauces donde fluir para atender las renovadas exigencias epistemológicas y los nuevos retos en cuanto a su condición de disciplina social, resulta evidente que el estructuralismo a secas ya no compensa las demandas de interpretación literaria, quedando en un espacio disciplinario cerrado que carece de influencias exteriores, mestizajes, felices corrupciones. Por esta razón, los aportes analíticos que se vieron hasta aquí privilegiaron una tipología crítica acerca de las obras en objeto.

A pesar de estas consideraciones sobre el estatuto de la crítica literaria, el humorismo ofreció también la posibilidad de fijarse en los procedimientos formales de escritura y de reescritura. El humor, en cualidad de texto de segundo grado, fomenta la reflexión “meta”, tanto lingüística como literaria, permite desarrollar un discurso sobre la evolución de las formas y, en particular, de la manera de leer, y favorece, finalmente, las relaciones multi e interculturales. La última sección de este libro presenta algunos ejemplos de reelaboración literaria desde el punto de vista de la reflexión humorística de diferentes autores. Es un humor harto borgesiano que se desparrama desde la conceptualización de la relectura (o la reescritura) como proceso central de la creación. Es un guiño irreverente a la originalidad de la copia, la centralidad de la traducción, la intuición en la cita (apócrifa). Estos elementos, que estallan en el cuento “Pierre Menard, autor del Quijote”, nos hablan sobre la posibilidad de burlarse de los regímenes de la producción literaria. La tarea demasiado ambiciosa de volver a escribir una obra que ya existe implica la posibilidad de otorgarle significados cada vez nuevos a un sistema de signos. La semiosis infinita pasa, en un comienzo, también por una muestra de fe en el humor: hay que confiar en el humor y en lo que puede ofrecer a la experiencia.

Es precisamente la obra del gran escritor argentino el objeto del análisis del primer ensayo de esta tercera parte: Maria Amalia Barchiesi (Università di Macerata) dirige su atención hacia una faceta peculiar del opus borgesiano, enfocando el tema de la traducción lingüística y cultural en el cuento “El informe de Brodie”, perteneciente a la homónima colección publicada en 1970, encontrando precisamente en el acto de traducción llevado a cabo por el narrador del manuscrito al que el misionero escocés David Brodie entrega sus rocambolescas y gulliverianas aventuras el disparador de la fina actitud humorística de Borges.

La praxis literaria de otros dos autores canónicos argentinos es el objeto de análisis de Alessandra Ghezzani (Università di Pisa), quien en su ensayo enfoca las estrategias humorísticas en la obra de teatro Los traidores, escrita por Rodolfo Wilcock y Silvina Ocampo, publicada en 1956 y nunca llevada al escenario. Ghezzani investiga cómo, a través del desplazamiento de la narración en la antigua Roma, la obra logra restituir una imagen del ser humano en términos de eterno engañador, a través de una multitud de personajes que resultan ser máscaras pirandellianas.

El interés por un enfoque en el humor en cuanto dispositivo literario no abarca solo autores del canon del siglo xx, sino que se extiende al análisis de textos cronológicamente más cercanos a nuestro presente. En este sentido, Angela di Matteo (Università degli Studi Roma Tre) dedica su análisis a Barbarismos (2014), extraño diccionario en el que el reconocido autor argentino Andrés Neuman encadena una serie de entradas, de verdaderas definiciones, que, a través de una sutil y lapidaria ironía, intervienen de manera subversiva en el orden disciplinario de la lingüística, erosionando sus bases y sus dinámicas de reglamentación del sujeto en términos de agente social y, sobre todo, político. Siguiendo a Di Matteo, la operación desarrollada en los microrrelatos de Neuman, objetos de difícil y quizás innecesaria clasificación, es un verdadero ejercicio de glotopolítica, de intervención lingüística y metalingüística sobre las estructuras que rigen y dirigen el lenguaje, que desemboca en una lexicografía antihegemónica, como la define la autora, de corte sumamente irónico.

Cierra esta tercera sección, y con ella el volumen, el ensayo de José Ramón Ruisánchez (University of Houston), dedicado al volumen Cuentos populares mexicanos (2014), de Fabio Morábito. El autor evidencia así las relaciones intertextuales que, ya a partir del título, vinculan la colección de cuentos del autor mexicano con la conocida y similar operación desarrollada por Italo Calvino en Fiabe italiane/Cuentos populares italianos (1956). A partir de una reflexión sobre puntos de contacto y de ruptura entre la tradición reescrita por Calvino y Morábito, Ruisánchez hilvana un análisis de varios cuentos pertenecientes a la colección mexicana que termina evidenciando una intención bastante contraria con respecto a la de Calvino: si, para el autor italiano, el ejercicio de reescritura de la tradición popular parece configurarse como un entrenamiento, un paso en un camino hacia una cumbre que será el género de la novela, Morábito, según Ruisánchez, configura unas voces “umbrantiles” con respecto al estatuto ficcional del texto, que disfrutan de la posibilidad de erosionar la forma narrativa a través de un sutil ejercicio humorístico que no lleva a la risa, sino a una sonrisa, quizás amarga.


  1. Università di Salerno.
  2. Università di Napoli L’Orientale.


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