Daniel Leserre[1]
“Filosofía es ontología fenomenológica universal, partiendo de la hermenéutica del Dasein, que como analítica de la existencia ha fijado el fin del hilo conductor de todo preguntar filosófico allí, de dónde éste [preguntar] surge y en el que repercute” (GA 2: 51).[2] Esta formulación expresa del quehacer filosófico se halla como conclusión que retoma el conjunto de la teoría desarrollada en dos momentos estratégicamente decisivos de Ser y tiempo: al cerrar la introducción y al finalizar, en el último parágrafo (GA 2: 575-576), la obra. Ser y tiempo toma como guía de la investigación que lleva a cabo la “pregunta por el sentido de ser” (GA 2: 37), la cual constituye “la pregunta fundamental de la filosofía en tanto tal” (GA 2: 37). De modo tal que el preguntar filosófico se concentra en una pregunta determinada. En el comentario al pasaje del Sofista que abre Ser y tiempo se halla ya el contenido de la obra en su conjunto. Luego de dicho pasaje el texto sostiene que no se encuentra disponible una respuesta a la pregunta respecto de “lo que queremos decir […] con la palabra ‘ente’” (GA 2: 1). Por ello vale, pues, “plantear de nuevo la pregunta por el sentido de ser” (GA 2: 1).[3] En esta afirmación se halla ya ahora el enfoque de dicho contenido: el preguntar mismo en cuanto éste pregunta por el sentido de ser. La introducción (GA 2: 3-53) que se desarrolla a continuación considera el conjunto de la parte publicada de Ser y tiempo desde la perspectiva de la pregunta por el sentido de ser y, con ello, tal como anuncia el título, su “exposición” (GA 2: 3). La importancia de esta introducción para la comprensión de la obra y, más en general, del pensamiento de Heidegger en su conjunto, difícilmente pueda ser exagerada. Sirva como ejemplo de ello el detallado comentario de von Herrmann a Ser y tiempo, el cual dedica el primer volumen entero del mismo a la introducción.[4] A la pregunta de en qué medida un texto de unas cuarenta páginas, que sólo comprende la introducción al texto principal, justifica una interpretación tan extensa, responde: “el mismo Heidegger observó reiteradamente que el texto introductorio es el más difícil de toda la obra y que él lo redactó al final, a partir de una mirada retrospectiva respecto del texto principal ya elaborado” (Von Herrmann, 1987: XII). Agrega, asimismo, que Heidegger subraya que una auténtica introducción es escrita al concluir la obra y que debe proporcionar, de un modo integrador, una visión previa de la obra en su conjunto a partir de la comprensión de la totalidad. Este trabajo tiene por finalidad analizar la “pregunta por el sentido de ser” (GA 2: 1) como la tarea o quehacer (Aufgabe) propio de la filosofía, subrayando el carácter peculiar que dicha pregunta tiene como articuladora del método y de la estructura argumentativa de Ser y tiempo. Hasta donde ello pueda ser separado en el contexto de Ser y tiempo, en el caso de que sea posible como tal, el análisis de esta pregunta se despliega en una doble vertiente, una referida a la historia de su comprensión e interpretación y otra orientada al análisis de la cuestión como tal. El presente trabajo se centra, a su vez, en el análisis de la estructura formal de dicha pregunta, particularmente a partir de su tratamiento en el § 2, con la intención de mostrar la plausibilidad de su proyección como constitutiva del método desplegado en Ser y tiempo y de la articulación argumentativa de la obra.
I. La estructura formal de la pregunta por el ser en el § 2
En una primera aproximación, a grandes trazos, en la elaboración de “la estructura formal de la pregunta por el ser” (GA 2: 6), tal como dice su título, se pueden identificar en el § 2 los siguientes momentos: a) la identificación de los elementos estructurales de dicha elaboración (párrafos uno a tres); b) la fijación de la “comprensión promedio” como concepto que da cuenta de la comprensión de ser como un factum a partir del cual puede desplegarse explícitamente la pregunta por el ser (párrafos cuatro a seis); c) la explicación de los tres momentos estructurales como tales de lo preguntado en la pregunta, incluyendo la determinación del Dasein como el tipo particular de ente al que se pregunta (párrafos siete a nueve); y d) la discusión de la posible objeción de que el planteo de la pregunta por el ser cae en un círculo vicioso.[5]
En el análisis de la estructura formal se despliega ya el contenido de la pregunta por el sentido de ser. El empleo de la caracterización “formal” en este contexto no puede ser reducido a (ni comprendido desde) conceptualizaciones como la contraposición material-formal o lo formal en el sentido de su determinación lógica. Una comparación más aproximada podría hallarse en la concepción kantiana de la lógica transcendental en cuanto ésta, a diferencia de la formal, tiene un contenido determinado. El carácter particular de esta concepción de “formal” depende precisamente del peculiar carácter teórico de la pregunta por el ser. Una manera de aproximarse a la comprensión de este tipo de análisis “formal” es verlo como un momento en el desarrollo de la articulación teórica hacia la determinación del concepto del caso en cuestión. Si se presta atención a cómo se procede en el texto, se ve que con “formal” se trata de una explicación previa que requiere plena determinación ulterior, pero que, sin embargo, hace entrar en juego los momentos “esenciales” de dicho concepto. Así, por ejemplo, respecto del quién del Dasein, el texto califica “las determinaciones fundamentales del Dasein” presentadas en el § 9 como “indicación formal” (formale Anzeige) (GA 2: 153).[6]
Establecida la necesidad de la pregunta por el sentido del ser, para poder comprender su carácter propio se requiere que ella se haga claramente reconocible y visible; para ello hay que determinar (ahora aquí en forma breve) “lo que pertenece a toda pregunta en tanto tal” (GA 2: 6). Dos lecciones previas a Ser y tiempo consideran el preguntar y la pregunta en relación con el método filosófico; en un caso en conexión con la investigación en general, la lección 17; en otro, la lección 20, ya específicamente en conexión con la pregunta por el ser. Plantear la pregunta por el ser quiere decir “proyectarla (aufwerfen) como cuestión de investigación” (GA 20: 193); ello, a su vez, quiere decir e implica: “Elaborarla (ausarbeiten) como pregunta de tal modo que con ello se obtenga el horizonte seguro del preguntar por el ser del ente” (GA 20: 193).
Lo que pertenece a toda pregunta en cuanto tal puede ser aclarado, en primera instancia, a partir de la elaboración heideggeriana que brinda un contexto del preguntar en cuanto forma de investigación como tal, sin considerar aún específicamente que el preguntar se refiere al ser como tal. Así, formando parte del capítulo dedicado a la interpretación husserliana de la fenomenología, específicamente con referencia a la crítica husserliana al naturalismo, Heidegger analiza cómo determinaciones respecto del planteo de los problemas y del método de abordaje orientan el contenido mismo de las posiciones y tesis teóricas.[7] En el contexto de la crítica del naturalismo, respecto de su problemática y método, subraya Heidegger la necesidad de una “clarificación de los problemas” (GA 17: 72). Los problemas son inscriptos en preguntas y en sus formulaciones se toma una decisión respecto de lo preguntado y de aquello a que se pregunta. Dicha clarificación de los problemas muestra que en la problemática y el método de la filosofía naturalista: a) se halla activamente presente una preocupación por la cientificidad absoluta; b) en su centro se halla el problema del conocer y, más precisamente, el problema del conocimiento de la naturaleza física, lo cual constituye un horizonte de comprensión para el enfoque del conocimiento; y c) que todo ello está prefigurado en la asunción y ordenamiento mismo de los problemas, lo que sustenta la tendencia al método del naturalismo y el método naturalista mismo. Es necesario, entonces, que el fenómeno “problema” mismo sea puesto “en un contexto de interpretación” (GA 17: 73). “Problema” implica ya algo proyectado o planteado hacia adelante. Un problema es “una pregunta planteada de una manera determinada en forma expresa, formada” (GA 17: 73) y configurada en un contexto de saber ya establecido. De este modo, la elucidación de “problema” como tal remite a una consideración más detenida de “pregunta”. Como introducción al análisis del contenido mismo de las cuestiones centrales que trata el naturalismo (por ejemplo: ¿existe el mundo externo?), Heidegger brinda una indicación de “la pregunta y sus estructuras” (GA 17: 73). Esta indicación presenta las siguientes determinaciones. En una pregunta se puede distinguir:[8] 1. lo interrogado o aquello a que se pregunta (Befragte); 2. lo puesto en cuestión o aquello de que se pregunta (Gefragte); 3. el respecto (Hinsicht) en el cual se pregunta, es decir, aquello en el contexto de lo cual, respecto de que o en vista de lo cual (Woraufhin) aquello a que se pregunta (Befragte) es preguntado; 4. “El como del preguntar mismo” (GA 17: 73), es decir, el reclamo o la exigencia misma de una respuesta; 5. y, a partir de estos momentos fundamentales, se puede comprender subsecuentemente “la conexión (Zusammenhang) entre pregunta y problema” (GA 17: 73); 6. “Como se encuentra [begegnet] algo así como un problema o una pregunta; 7. la discusión e investigación de las posibles modificaciones y diferencias entre los momentos identificados determinantes en una pregunta; 8. “La comprobación de que con una pregunta y un problema se ha simultáneamente decidido de antemano un método determinado” (GA 17: 74); 9. “La conexión entre problema e historia del problema” (GA 17: 74); 10. “El decisivo análisis e interpretación de la pregunta en tanto pregunta como pregunta de un buscar. La pregunta es un buscar determinado. Aquí hay que mostrar que ‘pregunta’ no es un fenómeno de teoría.” (GA 17: 74); 11. buscar en cuanto éste se muestra como cuidado (Sorge) del Dasein, “Recién a partir de aquí puede decidirse, qué quiere decir decidirse por un ‘problema’” (GA 17: 74).
Considerando la pregunta referida al mundo externo, señala Heidegger que lo interrogado o aquello a que se pregunta (Befragte) es puesto y asumido en un cierto respecto (Hinsicht) o perspectiva, se pregunta si el mundo externo tiene realidad, de modo tal que lo puesto en cuestión o aquello de que se pregunta (Gefragte) no es el mundo externo, sino el ser real del mundo externo. “Por lo tanto, la pregunta misma articula aquello a que se pregunta en un cierto respecto o desde una cierta perspectiva. Según y cómo lo interrogado o aquello a que se pregunta (Befragte) mismo es hecho presente intuitivamente, el preguntar es la formación (Ausbildung) de lo puesto en cuestión o aquello de que se pregunta (Gefragte) como tal.” (GA 17: 74). La conclusión aquí es que la configuración y elaboración del respecto o perspectiva desde el cual se interroga y constituye la pregunta dispone la configuración de características intuitivas dispuestas por la pregunta misma (Cf. GA 17: 75). La presentación de estos aspectos del preguntar de una investigación como tal sirve entonces para: a) una primera y general identificación de cómo al preguntar se constituye lo preguntado en la pregunta y b) mostrar que este análisis del preguntar y la pregunta constituye el punto de partida para la discusión del método de la investigación en filosofía.
El § 2, en una comprensión inicial previa y totalizadora con vistas a la elaboración de la pregunta por el ser, pone en juego los elementos estructurales del preguntar. Preguntar es buscar y el buscar se orienta por aquello que es buscado. El buscar en cuanto se desarrolla como conocimiento deviene investigación, la cual consiste en determinar poniendo de manifiesto aquello ante lo cual se halla la pregunta.[9] Lo que es buscado, en tanto el preguntar se vuelve objeto de investigación explícito, se muestra como “lo preguntado” en general (antes de la triple diferenciación que sigue). Lo preguntado en general se presenta en un triple aspecto: lo puesto en cuestión o aquello de que se pregunta (Gefragte); lo interrogado o aquello a que se pregunta (Befragte); lo preguntado o aquello que se pregunta (Erfragte). Lo preguntado remite al preguntar mismo, el cual tiene “en cuanto comportamiento (Verhalten) de un ente, del que pregunta, su propio carácter de ser” (GA 2: 7).
Esta apreciación inicial previa y totalizadora, que pone en juego los elementos estructurales del preguntar, puede comenzar a aclararse a partir del siguiente ejemplo:[10] cuando se pregunta por algo, se debe también interpelar a alguien, preguntarle a alguien o a algo. Preguntar por algo es también esencialmente preguntarle a alguien. A lo que se dirige la pregunta, sin embargo, no es necesariamente una persona. Así, el botánico le pregunta a un área de una región si en ella crece un determinado tipo de plantas. En el caso de que la respuesta sea positiva ha logrado entonces determinar lo puesto en cuestión o aquello de que se pregunta (Gefragte) con respecto a la existencia. Puede también, luego, investigar las características y las propiedades de tales plantas. Aquello a lo cual el científico, el botánico, le pregunta o interpela por algo es el momento formal estructural de lo interrogado o aquello a que se pregunta (Befragte). A partir de ello se precisa la determinación específica de lo preguntado como tal. Lo puesto en cuestión o aquello de que se pregunta (Gefragte) de una pregunta de investigación teórica (científica a diferencia de una no científica o cotidiana) lo es siempre en determinado respecto (Hinsicht) o desde una cierta perspectiva. El respecto bajo el cual o la perspectiva desde la cual se pregunta por algo es aquello en lo cual lo puesto en cuestión o aquello de que se pregunta (Gefragte) debe ser determinado y expresado conceptualmente en el lenguaje. Una vez que se ha respondido sobre su existencia (en este ejemplo aquello de que se pregunta es el tipo particular de plantas, entonces se trata de una determinación de las características y propiedades de tales plantas), se trata también de saber desde otro respecto, más específicamente, en qué se diferencia este tipo de plantas en esta región de las mismas plantas en otras regiones, de forma que en lo puesto en cuestión o aquello de que se pregunta (Gefragte) lo propiamente intencionado, a lo que se tiende determinadamente en el preguntar, es lo preguntado o aquello que se pregunta (Erfragte). Éste es el tercer momento estructural del preguntar. El preguntar llega a su meta específica cuando lo puesto en cuestión o aquello de que se pregunta (Gefragte) es determinado con respecto a lo preguntado o aquello que se pregunta (Erfragte). Que ambos no se recubren, sino que son dos momentos estructuralmente distintos se muestra cuando se observa que lo mismo puesto en cuestión o aquello de que se pregunta (Gefragte) puede ser concebido intencionalmente desde distintos respectos o perspectivas. Como dijimos, estos tres momentos de lo preguntado son conceptuados en relación con el preguntar como un comportarse (Verhalten), pero “el preguntar mismo como comportarse de un ente, de quien pregunta, tiene un propio carácter de ser [DL]” (GA 2: 7). Debe subrayarse aquí entonces que el carácter de ser determina el preguntar mismo y a aquél que pregunta.
En tanto la búsqueda se orienta hacia aquello que es buscado o en relación con ello, preguntar necesita una cierta orientación previa proveniente de aquello que es buscado; ello implica que de algún modo “el sentido de ser debe estar disponible para nosotros” (GA 2: 7). Ello quiere decir que siempre nos hallamos ya en una cierta comprensión de ser. Esta comprensión de ser no es ya el conocimiento de ser que se busca, la expresa comprensión del ser y su sentido, sino la comprensión previa no expresada a partir de la cual se produce y desarrolla “la pregunta expresa por el sentido del ser y la tendencia a su concepto” (GA 2: 7). Ello se muestra descriptivamente en que, aun cuando no se sepa qué quiere decir “ser”, al preguntar “¿qué es ‘ser’? nos comportamos en una comprensión del ‘es’, sin que podamos fijar conceptualmente qué significa ‘es’” (GA 2: 7). Más aún, subraya el texto: “ni siquiera conocemos el horizonte a partir del cual deberíamos captar y fijar el sentido” (GA 2: 7). Esta comprensión de ser “promedio y vaga” (GA 2: 7), inicial, previa a su desarrollo y determinación en conceptos, es concebida como un factum. Buscar fijar o establecer conceptualmente el significado de “ser” quiere decir aquí preguntar más allá de las determinaciones lógica y ontológica del “es” como cópula heredada de la tradición. El estado inicial del replanteo de la pregunta indica que no se conoce ni su significado (más allá del tradicionalmente heredado) ni el horizonte de sentido del mismo.
La comprensión de ser de la cual se parte puede ser tan fluctuante y desdibujarse de tal manera que puede llegar al límite de ser un “mero conocimiento de la palabra” (GA 2: 8). El punto de partida inicial constituido por la comprensión de ser presente ya al menos en el empleo de la palabra deberá, a su vez, ser explicitado a partir del “concepto elaborado (ausgebildeten) de ser” (GA 2: 8). La caracterización de la comprensión de ser presente ya en el empleo de la palabra es ampliada del siguiente modo (Cf. GA 20: 193). Ya la pregunta misma por el ser orienta en esta dirección en cuanto ella es una “pregunta de determinación (Bestimmungsfrage). Con ella no se pregunta si hay algo como ser sino que se pregunta […] qué se quiere decir con ello. Qué se comprende por ‘ser’” (GA 20: 193). De este modo cuando se pregunta por el sentido de ser, “ser”, que es lo que se debe determinar, es ya comprendido en cierto modo, es decir, aquí en el sentido de una comprensión previa totalmente indeterminada, de una indeterminación, cuyo carácter de indeterminación se puede captar fenomenológicamente. No sabemos qué quiere decir “ser” y, sin embargo, la expresión es, de un cierto modo, comprensible para todos y cualquiera. Hay en ello “una comprensión de la expresión ‘ser’, aun cuando apenas en el límite de la comprensión de la palabra.” (GA 20: 194). Con todo, esta comprensión vaga, previa e indeterminada es comprensión. Ella trae en sí, simultáneamente, la posibilidad de la pregunta. A partir de ella se diferencia el planteamiento de la cuestión en el sentido de buscar la legitimación de lo que aún no se ha comprendido. De este “es”, en cuanto concepto y significado indeterminados, hacemos uso constantemente, incluso sin saber que usamos “es” en un significado (Bedeutung) indeterminado. La pregunta que hay que elaborar, pues, reza: “¿Qué ‘es’ ser? ¿Qué [le] ‘es’ perteneciente a su ‘ser’?” (GA 20: 194), la cual parte de que “Vivimos siempre ya en una comprensión del ‘es’, sin que podamos decir más precisamente lo que ello propiamente significa (bedeutet).” (GA 20: 194). Estas características que presenta la comprensión de ser, indeterminada e inicial, requieren una elucidación y deben ser interpretadas como un “fenómeno positivo” (GA 2: 8).
El análisis formal de la pregunta por el sentido de ser se halla orientado a la determinación de un acceso apropiado a ésta. Para ello se vuelve a examinar con más detenimiento la pregunta por el ser teniendo en vista sus momentos estructurales ya presentados: lo puesto en cuestión o aquello de que se pregunta (Gefragte): “ser”; lo interrogado o aquello a que se pregunta (Befragte): “ente”; lo preguntado o aquello que se pregunta (Erfragte): “sentido de ser”.[11]
El análisis formal de la pregunta se despliega en relación con su contenido peculiar específico, de este modo el análisis comienza por lo puesto en cuestión o aquello de que se pregunta (Gefragte) como tal y lo destaca: “Lo puesto en cuestión de la pregunta que debe ser elaborado es el ser” (GA 2: 8). Aquí, para su identificación, el ser se presenta en las siguientes fórmulas: a) es “lo que determina al ente como ente” (GA 2: 8); b) es “aquello sobre lo cual, respecto de lo cual y con vistas a lo cual (Woraufhin) el ente es ya siempre comprendido” (GA 2: 8); c) “El ser del ente no ‘es’ él mismo un ente.” (GA 2: 8). Ello implica que una posible determinación del ser del ente no se puede derivar de otro ente, como si el ser “tuviera el carácter de un posible ente” (GA 2: 8). De todo ello se desprende que el modo propio como se muestra el ser es esencialmente distinto de la forma de descubrimiento del ente y que el ser exige “una conceptuación propia, que, a su vez, se distingue esencialmente de los conceptos en los cuales el ente alcanza su determinación con respecto al significado” (GA 2: 8-9). Como se ha dicho, se trata de un análisis formal, en los propios términos metodológicos de Ser y tiempo, que en este momento de la elaboración de la pregunta por el ser persigue centralmente asegurar el acceso conceptual correcto a los elementos estructurales presentados en general y, en particular, al tipo de ente al que se pregunta con vistas a lo preguntado en tanto tal: el sentido de ser. De forma tal que el desarrollo de este análisis formal procede por el establecimiento de diferencias por contraposición entre los elementos identificados (por ejemplo el ser no es ente)[12] y la negación de características que le han sido o pueden serle atribuidas (por ejemplo, conforme a concepciones transmitidas, la determinación del ser del ente por otro ente) y, sin embargo, no le corresponden. Con relación al tipo de ente al que se pregunta, se comienza por reiterar que “En la medida en que el ser constituye lo puesto en cuestión y ser quiere decir ser del ente, el ente mismo resulta como lo interrogado en la pregunta por el ser” (GA 2: 9). Acorde a ello el ente es interrogado en relación con su ser y, al esperar que las características del ser del ente puedan entregarse auténticamente, el ser del ente debe hacerse accesible “tal como él es en sí mismo” (GA 2: 9). De modo tal que “La pregunta por el ser exige, con respecto a lo interrogado (Befragtes) en ella, la obtención y respaldo previo de la forma correcta de acceso al ente” (GA 2: 9). Pero, dado que se llama “ente” a muchas cosas y en diversos sentidos también, se vuelve necesario precisar “En cuál ente debe leerse el sentido de ser, en cuál ente la apertura de ser debe tener su punto de partida” (GA 2: 9).
La vía de tal acceso es presentada en la lección 20 en los siguientes términos que muestran la orientación del desarrollo en Ser y tiempo: “La pregunta y el planteo de la pregunta por el ser será más transparente cuanto más propiamente hayamos hecho visible este ente, a saber, el ser del preguntar de quien pregunta mismo. Para la respuesta a la pregunta por el ser del ente de acuerdo con ello hemos recurrido a la previa elaboración de un ente respecto de su ser, de aquel ente, que designamos como el preguntar mismo” (GA 20: 197). Ser y tiempo lo explica como sigue. Lo explicitado hasta aquí y la consideración de que se busca plantear la pregunta por el ser en forma expresa de manera tal que ella pueda realizarse plenamente exigen la explicación “del modo de dirigir la vista hacia el ser, de comprender y captar conceptualmente su sentido, la preparación de la posibilidad de la correcta elección del ente ejemplar y la elaboración de la genuina forma de acceso a este ente” (GA 2: 9); todos ellos “son comportamientos constitutivos del preguntar” (GA 2: 9-10) y en consecuencia modos de ser de ente mismo que pregunta. Este ente, entonces, “tiene entre otras la posibilidad de ser del preguntar” (GA 2: 10). Precisamente, desde esta perspectiva del preguntar, determina Heidegger a este ente “terminológicamente” (GA 2: 10) como Dasein. De modo que “El planteamiento explícito y transparente de la pregunta por el sentido del ser exige una previa y adecuada exposición de un ente (Dasein) respecto de su ser” (GA 2: 10).
El análisis de la pregunta por el ser llevado a cabo en su estructura formal, la cual “es relativamente fácil de caracterizar” (GA 20: 197), pone de relieve el carácter singular de esta pregunta, de modo tal que “su elaboración y, más aún, su respuesta, demanda una serie de consideraciones fundamentales” (GA 2: 12). Dicho carácter singular sólo se hará visible cuando se delimite suficientemente la pregunta por el ser con respecto a su función, intención y motivos. Esta apreciación de conjunto de lo llevado a cabo en el § 2 por el mismo Heidegger da pie para sostener que, si bien este despliegue ulterior es necesario, el análisis estructural llevado a cabo pone en juego ya la totalidad de los elementos constitutivos de la pregunta por el sentido de ser.
El parágrafo § 2, tal como dijimos, se propone mostrar lo que pertenece a una pregunta como tal, para “a partir de allí hacer visible la pregunta por el ser como pregunta principal” (GA 2: 7). Con ello se abre, en primer lugar, su determinación inmediatamente ulterior explícita en la introducción y, subsecuentemente, su resonancia operante en el resto de la obra. De este desarrollo que se abre nos concentraremos en los siguientes puntos: a) la configuración misma del método de la filosofía a partir de dicha pregunta; b) la elaboración de la pregunta como el desarrollo de la investigación; c) la comprensión del Dasein en cuanto éste se pone de manifiesto como instancia en la estructura de la pregunta; y d) la función de la pregunta por el sentido de ser en la estructura argumentativa de Ser y tiempo.
II. La configuración del método a partir de la pregunta por el ser
El segundo capítulo de la introducción, “La doble tarea en la elaboración de la pregunta por el ser” (GA 2: 22), muestra la articulación entre la previa exposición de la pregunta por el sentido de ser y la formulación expresa del método seguido en la investigación. Dentro del amplio ámbito de análisis que se abre con ello, nos interesa subrayar el siguiente aspecto: el método, tal como es formulado, es un desenvolvimiento o despliegue diferenciado de la pregunta que interroga por el sentido de ser; su formulación constituye, entonces, desde este punto de vista, un momento de la elaboración de tal pregunta.
Al iniciar el análisis del método de la investigación, indica Heidegger que éste, en cuanto expresamente concebido como fenomenología, no caracteriza “el qué de los objetos de la investigación filosófica, sino el cómo de ésta” (GA 2: 36). Señala, asimismo, que con la caracterización provisoria “del contenido temático de la investigación (ser del ente o sentido del ser en tanto tal)” (GA 2: 36) está diseñado el método de la misma. Dicho contenido temático, a su vez, es la tarea de la ontología. Esta diferenciación, simplificadamente, entre objeto o tema y método de la investigación se destaca en el fondo previo de la pregunta por el sentido del ser, la cual sirve como guía y en la cual se halla “la pregunta fundamental de la filosofía en tanto tal” (GA 2: 37). A partir de ello se diferencia la distinción entre ontología y fenomenología, ellas “no son dos disciplinas diferentes junto a otras disciplinas pertenecientes a la filosofía. Los dos nombres caracterizan a la filosofía misma conforme a su objeto y modo de tratamiento” (GA 2: 51). Al fijarse como guía la pregunta por el ser la tarea de la filosofía y el desarrollo de la investigación por la vía de un método no puede tomarse una disciplina constituida dada como determinación suficiente, sino que, inversamente, la configuración de las disciplinas y métodos se configuran a partir de la cuestión misma, en este caso de la cuestión misma del ser, a su vez, “La forma de tratamiento de esta pregunta es la fenomenológica” (GA 2: 37). Esta caracterización sólo informa “respecto del cómo de la mostración y de la forma de tratamiento de lo que debe ser tratado en esta ciencia” (GA 2: 46). Fenómeno en sentido fenomenológico es “aquello que se muestra como ser y estructura de ser” (GA 2: 63).
Ahora bien, aquello que debe ser tratado en esta ciencia es el ser del ente, si bien éste “puede quedar encubierto hasta tal punto que es olvidado y la pregunta por él y su sentido no aparecer” (GA 2: 47). Referido a la presencia o la ausencia de aquello que debe tratar el método fenomenológico, conceptualizado en su despliegue como hermenéutico a partir precisamente del darse como ausencia de aquello que se trata,[13] tanto el método como aquello que éste trata y muestra siguen siendo la pregunta por el sentido de ser como tal, lo cual constituye el trasfondo unificante y previo a partir del cual ontología y fenomenología se destacan. Ontología y fenomenología “caracterizan a la filosofía misma” (GA 2: 51). Preguntar, en el caso de la pregunta que interroga por el sentido de ser, es previo a la distinción entre objeto o tema por un lado y método por el otro, y funda esta distinción, al menos en el sentido de que constituye la unidad previa de la cual se diferencia y la cual guía la investigación en cuanto, precisamente, el desarrollo de la investigación consiste en la reiteración expresa de dicha pregunta.
O sea, la cuestión del método se desarrolla como derivación y sobre la base del planteo y el análisis del preguntar. Esto no se refiere como tal sólo al orden de aparición de los dos capítulos (aun cuando esto es argumentativamente relevante), sino que el análisis conceptual del preguntar muestra que lo que plantea la pregunta requiere un método particular. Con ello se está afirmando simultáneamente que requiere método, que el método que se desarrolla desde dentro de la nueva teoría que se plantea es requerido por el contenido mismo o tema de ésta. El método de la filosofía deriva del preguntar en cuanto éste lleva a establecer la triplicidad de los elementos diferenciados en el preguntar y, como parte de ello, la diferencia entre ser y ente. Es decir, la investigación se va desarrollando como una tematización de la pregunta. De modo tal que la elaboración de la pregunta por el ser es previa a la diferenciación entre “contenido” y “método”, entre ontología, fenomenología y hermenéutica y, en la medida en que la reiteración de la pregunta como articulación de la investigación no queda superada o cancelada por esta diferenciación, la “elaboración de la pregunta” resulta fundadora de esta articulación en teoría y método.
III. La elaboración de la pregunta por el ser como el desarrollo de la investigación
Hemos visto que el desarrollo temático de la investigación que sigue a la pregunta toma como punto de partida la comprensión de ser dada e indeterminada. A partir de ella se despliega expresamente como pregunta. Este pasaje fue descripto como el hallarse en una comprensión de “ser” sin saber su significado ni conocer el horizonte a partir del cual captar su sentido. Este planteo del estado inicial del desarrollo de la pregunta por el ser tal como se muestra, según vimos, en el § 2 se articula conforme a los elementos nucleares (palabra, significado, sentido) que son temáticamente explicitados en la analítica, particularmente en la concepción del habla o discurso (Rede). De forma tal que con la finalidad de presentar el desarrollo de la pregunta como pasaje de lo ya dado pero de manera indiferenciada a la determinación del concepto, es decir, con la finalidad de comprender la marcha de la investigación en cuanto despliegue temático de la pregunta por el ser, identificaremos dos aspectos nucleares de dicha concepción del habla o discurso (Rede): la diferencia y la relación entre habla o discurso y lenguaje, por un lado y la diferencia y la relación entre significado y sentido, por otro. Ambas diferenciaciones, cuyos términos son simultáneamente articulados en la concepción heideggeriana, ofrecen una vía de comprensión específica de qué quiere decir desplegar la pregunta por el ser, es decir, desarrollar la investigación en filosofía. Ya en la introducción señala Heidegger que “el sentido fundamental de lógos es habla (Rede)” y que esta traducción literal sólo será plenamente válida a “partir de la determinación de lo que habla quiere decir” (GA 2: 43).[14]
El § 34 establece ya en su título la diferenciación entre “habla” o “discurso” (Rede) y “lenguaje” (Sprache). Mientras “lenguaje” designa el fenómeno como tal, incluyendo su conformación en el sonido, “habla” (Rede) designa el fundamento del lenguaje en cuanto es su condición ontológica de posibilidad; el habla o discurso es “el fundamento ontológico-existencial del lenguaje” (GA 2: 213). El habla es definida por ser la “articulación de la comprensibilidad” (GA 2: 214). Tal articulación puede ser considerada desde una doble perspectiva, en cuanto posibilidad y virtualidad de articulación o en su configuración efectiva. En el primer caso se trata del sentido (Sinn), mientras que en el segundo del significado (Bedeutung), o del conjunto o ensamble de significados (Bedeutungsganze). El sentido es lo “articulable”; el conjunto de significados, lo “articulado”. El habla, en cuanto articulación de la comprensibilidad, implica entonces una suerte de transposición o efectivización del sentido en significados. El sentido es explicitado a partir de la comprensión y designa precisamente el límite mismo de la posibilidad de toda comprensión. El sentido, al tener su raíz en la misma posibilidad existencial, es como tal posibilidad, virtualidad; visto en relación con el significado, aquello que puede ser articulado en todo y en cada acto de producción de significado. La relación que media entre el sentido y el significado es la que va de la virtualidad a la efectividad. El significado resulta entonces una estructura intermedia entre la pura potencialidad del habla en cuanto constituida por el sentido y la efectividad fáctica del lenguaje. La “significatividad” (Bedeutsamkeit) constituye la “condición ontológica de posibilidad” que permite al Dasein articular significaciones que por su parte “fundan” la palabra y el lenguaje (GA 2: 117). El habla es una estructura de sentido anterior, previa e independiente de la palabra en el sentido de su efectivización como lenguaje. El lenguaje, a su vez, definido con respecto a ella, es su efectivización por medio de la expresión en la medida en que ésta representa el conjunto de los significados que se efectivizan en el sonido
Volvamos a la situación inicial descripta según la cual la investigación, siguiendo la pregunta, toma como punto de partida la comprensión de ser dada e indeterminada cuyo extremo es el mero conocimiento de la palabra “es”. La formulación inicial de la cuestión dice: “¿Tenemos hoy una respuesta a la pregunta acerca de lo que propiamente queremos decir con la palabra ‘ente’? De ningún modo.” (GA 2: 1). La elaboración de esta situación en el § 2 muestra que siempre nos hallamos y encontramos ya en una cierta comprensión de ser, a partir de la cual se produce y desarrolla “la pregunta expresa por el sentido del ser y la tendencia a su concepto” (GA 2: 7). Con ello se marcan los dos polos entre los cuales transita el despliegue de la investigación. Mientras el punto de partida de ésta se halla en la comprensión difusa e indeterminada de ser, ejemplificada en el empleo de la palabra, la marcha de la investigación requiere fijar el sentido de ser en la determinación de su horizonte de comprensión. Es decir, se parte de un significado dado, indeterminado y que hay que determinar. Determinarlo requiere fijar conceptualmente su sentido. Los polos entre los cuales se mueva la investigación se muestran al afirmar que sólo su avance puede retroactivamente ampliar la comprensión de la situación inicial: “A partir de la claridad del concepto y de las formas de comprensión explícita que le son propias será posible establecer qué quiere decir una comprensión de ser oscura o todavía no aclarada, y cuáles son las especies posibles y necesarias de oscurecimiento y de obstáculo para una aclaración explícita del sentido de ser” (GA 2: 8). Resumiendo, la investigación se va desarrollando como una tematización de la pregunta por el ser y se orienta a mostrar cómo en un significado (en el límite, una palabra) dado se halla una comprensión implícita cuyo sentido es puesto en cuestión y se busca fijar conceptualmente de manera propia al determinar su horizonte.
A la vez, la distinción entre habla y lenguaje posibilita comprender el preguntar como una acción del habla. De este modo, el aspecto generador del habla, que siempre puede volver a articular la comprensibilidad frente a las formas ya establecidas y fijadas de comprensión, puede ser aplicado al preguntar, como la función en la investigación que avanza haciendo temáticamente explícito lo que ya de algún modo está dado. En este proceso se halla la configuración y reinterpretación de las formas de comprensión establecidas en enunciados o proposiciones, lo cual se puede aplicar tanto a las formas promedio de comprensión como a los significados establecidos en las formas de investigación consolidadas. Preguntar por el sentido de ser implica preguntar por lo que introduce dinamismo respecto de lo comprendido o reiterarlo, y ello es la acción misma del preguntar o del reiterar la pregunta, centrada en el sentido de ser.
Finalmente, como del habla se dice, al comienzo del análisis explícito en el § 34, que “De este fenómeno hemos hecho uso permanentemente en la interpretación, hasta el momento, del encontrarse, del comprender, de la interpretación y del enunciado; pero, al mismo tiempo lo elidimos del análisis temático” (GA 2: 213), se introduce expresamente una diferenciación entre el uso operativo de la concepción del lenguaje y su formulación teórica temática explícita. Ello vuelve aun más rico y complejo el análisis teórico de la pregunta por el ser, en cuanto abre un doble camino para su interpretación, el operativo y el temático y sus interacciones.
IV. El Dasein como instancia en la estructura de la pregunta por el ser
Hemos visto que el análisis de la estructura de la pregunta identifica entre sus elementos constituyentes quién pregunta, en cuanto preguntar es un modo de ser propio de un tipo de ente que puede preguntar. Con ello se prefigura cuál es el ente al que se pregunta. Ahora bien, la determinación de la función del Dasein, en cuanto ente que pregunta, no es el resultado de algo así como una identificación empírica “directa” sino, por el contrario, la determinación teórica que se hace visible desde la perspectiva de la estructura formal de la pregunta. Recordemos nuevamente los elementos constituyentes de esta estructura: lo puesto en cuestión o aquello de que se pregunta (Gefragte): ser; lo interrogado o aquello a que se pregunta (Befragte): el ente y específicamente un tipo particular de ente, el Dasein; lo preguntado o aquello que se pregunta en forma determinada (Erfragte): el sentido de ser. De este modo, siguiendo la línea argumentativa que parte ya del planteo mismo de la pregunta por el ser, la cual es puesta de manifiesto en su estructura en el § 2, el Dasein es introducido y derivado como instancia teórica a partir de dicha estructura de la pregunta. El Dasein es, de todos los entes, lo interrogado o aquello a que se pregunta (Befragte). Tiene este carácter en tanto el preguntar es el modo de realización de quien pregunta y a éste se lo considera no en tanto hombre sino en tanto ente. A la vez, como dijimos, el preguntar mismo tiene su “propio carácter de ser” (GA 2: 7). El desarrollo del análisis mostrará luego al Dasein como un quien, pero hasta aquí es determinado como instancia ontológica en la pregunta por el ser. Esto se indica explícitamente. Dice Heidegger refiriéndose al análisis de la estructura de la pregunta por el ser y remitiendo expresamente al § 2: en él se mostró “una función privilegiada de este ente dentro del planteamiento mismo de la pregunta [DL]”, allí se mostró al Dasein como el ente que ante todo ha de ser “suficientemente elaborado ontológicamente, si el preguntar [DL] debe llegar a ser transparente” (GA 2: 19). Con ello el análisis muestra también que “la analítica ontológica del Dasein en tanto tal constituye la ontología fundamental“(GA 2: 19). Ello tiene las siguientes consecuencias: a) el Dasein “funciona como el que fundamentalmente debe ser interrogado (befragende) primero respecto de su ser” (GA 2: 20) y b) el Dasein “se comporta en su ser ya siempre en relación a aquello por lo cual se pregunta en esta pregunta” (GA 2: 20). De este modo, entonces, “la pregunta por el ser no es otra cosa que la radicalización de una esencial tendencia de ser que pertenece al Dasein mismo, de la comprensión preontológica de ser” (GA 2: 20).
Todo el análisis subsiguiente del Dasein se lleva a cabo siguiendo su propio carácter de ser mostrado en la pregunta. A su vez, el desarrollo teórico de la pregunta por el ser prosigue y sigue orientando el análisis en su conjunto en cuanto la pregunta busca un acceso adecuado al Dasein. Éste no puede ser presupuesto o delimitado en lo que ya se sabe de él. De forma tal que la “analítica del Dasein tiene que […] permanecer en la pregunta por el ser” (GA 2: 23) y, en consonancia con ello, el acceso a este ente y la forma de interpretarlo deben ser configuradas de tal modo que “este ente, a partir de sí mismo, pueda mostrarse en sí mismo” (GA 2: 23). De ello resulta que “su ser encuentra su sentido en la temporalidad” (GA 2: 27) o también que “el sentido del ser del ente que denominamos Dasein se presenta en la temporalidad” (GA 2: 24).[15] Desde la perspectiva de la pregunta por el ser, dado que el Daseín se muestra así mismo desde sí mismo, se pone de manifiesto el ulterior elemento constituyente incluido en la pregunta: el sentido. El posterior análisis del sentido desarrollado en la analítica se despliega también desde esta perspectiva configurada ya en la pregunta por el ser. Es precisamente esta perspectiva la que permite mantener la identificación del concepto de sentido desde una “interpretación fundamentalmente ontológico-existencial” (GA 2: 201). Sentido o sin-sentido expresa entonces una determinación ontológica de un tipo de ente en particular. Por ello, cuando “preguntamos por el sentido de ser, la investigación no se torna por eso profunda, ni intenta alcanzar […] algo que estuviera detrás del ser, sino que pregunta por el ser mismo en tanto que está en la comprensibilidad del Dasein” (GA 2: 202).
V. La función de la pregunta por el sentido de ser en la estructura argumentativa de Ser y tiempo
La pregunta por el sentido de ser se presenta como una instancia teórica peculiar. Dicha peculiaridad se despliega en la articulación de su estructura formal, en cómo construye el eje de la introducción a Ser y tiempo y guía el análisis de las dos secciones de dicha obra. A partir de su encubrimiento como tal que tiene como resultado no sólo que la respuesta falte, sino que la pregunta misma permanezca en la oscuridad, el texto postula la necesidad de su reiteración, lo cual quiere decir primero “elaborar el planteo de la pregunta suficientemente” (GA 2: 6). En esta elaboración la reiteración de la pregunta retoma tanto la comprensión inicial de sentido de ser, que se halla en la comprensión previa, vaga e indiferenciada, como las formas de comprensión de ser históricamente ya configuradas. De modo tal que la elaboración de la pegunta se despliega con respecto a ambas configuraciones a partir “del más propio sentido de ser del preguntar [DL]” (GA 2: 28).
Partiendo de ello, la función teórica propia de la pregunta por el ser se caracteriza por lo siguiente. La presentación inicial de la pregunta por el ser pone desde su comienzo mismo la totalidad de lo que la pregunta comprende. Elaborarla quiere decir volverla temática como investigación y ello consiste en desplegar por diferenciación y determinación sus momentos constituyentes. Pero, además, lo que se muestra en el despliegue estructural de la pregunta no queda posteriormente cancelado sino que se halla presente continuadamente como orientación en su conjunto de la reflexión que articula el texto. Así hemos visto que el Dasein constituye una de las instancias o elementos estructurales de la pregunta, derivado de lo preguntado en general en la pregunta. El doble análisis del Dasein, subsecuente a la introducción, desarrollado respectivamente en cada una de las dos secciones, tanto el preparatorio como el llevado a cabo desde el horizonte temporal, claramente se mantiene en todo su recorrido por la idea de que “El planteamiento de esta pregunta, como modo de ser de un ente, está, él mismo, determinado esencialmente por aquello por lo que en él se pregunta, por el ser” (GA 2: 10).
Reiteremos, la pregunta, como se ha mostrado, es compleja en el sentido de que está articulada por elementos esenciales constituyentes, los cuales (siguiendo lo mostrado en el § 2 desde el punto de vista de la triple estructura de lo `preguntado en general) son: el ser como lo puesto en cuestión (Gefragte); lo interrogado (Befragte), el ente, y con ello un tipo particular de ente, el Dasein; lo preguntado (Erfragte) como tal en forma determinada: el sentido de ser. En cuanto Ser y tiempo tiene como intención “la elaboración concreta de la pregunta por el sentido de ‘ser’” (GA 2: 1), en esta formulación se hallan todos los elementos esenciales constituyentes de la pregunta, incluso se halla ya contemplada en ella como su “meta provisoria” (GA 2: 1) la “interpretación del tiempo como el posible horizonte de toda comprensión de ser en tanto tal” (GA 2: 1). De forma tal que la estructura de la pregunta, ya desde su análisis formal, determina los elementos que la constituyen y la elaboración de la pregunta consiste, precisamente, en proseguir, desarrollar y determinar estos elementos mostrados formalmente.
A partir de ello, entonces, el desarrollo temático explícito articula y orienta el desarrollo teórico del texto. Ser y tiempo se diferencia metodológicamente de forma explícita del entender la investigación filosófica en términos de concatenación de enunciados siguiendo los criterios de la lógica ya establecidos. Así, por ejemplo, sostiene Heidegger: “Jamás se podrá investigar el origen y la posibilidad de la ‘idea’ del ser en tanto tal con los medios de la ‘abstracción’ lógico-formal, es decir, sin tener un horizonte de pregunta y de respuesta” (GA 2: 577). Sin embargo esto no le quita al desarrollo de la investigación una intención y articulación metodológica y una consistencia argumentativa propias. Éstas se hallan y se basan, precisamente, en la reiteración de la pregunta por el ser. Es decir, la idea de preguntar por el ser y su formulación en la pregunta por el sentido de ser brinda un argumento unificado de la empresa teórica que lleva a cabo Ser y tiempo. Ello se muestra en el diseño de la obra; particularmente se refleja en su conjunto en la introducción.[16]
Las pocas veces que aparece en este texto la noción de argumento es empleada centralmente para la caracterización de una posición ajena, por ejemplo al referirse a “argumento circular” (GA 2: 416) o a “argumentación” en el sentido de una “prueba circular (GA 2: 10). Sin embargo tal vez pueda aplicarse entendida en un sentido general como formulación temática expresa, teórica, explicitada en conceptos determinados y configurada por ideas guía totalizantes articuladoras de las subpartes de los análisis y de las proposiciones o enunciados específicos. Ello puede, además, ser comprendido siguiendo el carácter propio de la pregunta por el ser: “Puesto que el ser es solo captable con respecto al tiempo, la respuesta a la pregunta por el ser no puede hallarse en una proposición aislada” (GA 2: 26). Es pues, en última instancia, en el contenido específico de la pregunta central que articula el texto en el que radica lo específico de su forma de argumentar. Precisamente la concepción del lenguaje en los términos ya indicados elaborados bajo la guía de la noción de “habla” ofrece una posibilidad de articular las nociones de enunciado o de proposición de un modo consistente con el propio desarrollo teórico de la pregunta por el ser.[17]
Las maneras de argumentar conceptualmente o los métodos en sentido general se hallan configurados en las distintas orientaciones filosóficas. Señala J. Grondin[18] que en el § 1 predominaría un estilo de filosofar ontológico, de cuño aristotélico-tomista, en el § 2 uno característico de la filosofía analítica, en el § 3 aparecería como predominante la forma de reflexión trascendental, mientras que el § 4 se mostraría orientado por la filosofía de la existencia. Esta diversidad primera se halla unificada bajo la idea directriz configurada por la reiteración de la pregunta por el ser. Precisamente en ella reside la orientación metodológica fundamental y su desarrollo teórico propio y específico en cuanto la “apertura” del ser, en la medida en que el ser trasciende todo ente, es “conocimiento trascendental” (GA 2: 51). De forma tal que en la reiteración de la pregunta por el sentido de ser se halla la guía metodológica misma y la orientación teórica central de la obra que se despliega, entonces, en tanto tal, como una orientación anterior y diferente a las mencionadas orientaciones metodológicas y formas de investigar en filosofía. La conciencia de este desarrollo argumentativo como tal puede ser vista, precisamente, en el parágrafo final de Ser y tiempo cuando sostiene Heidegger que: “Las estructuras que en un comienzo sólo habían sido ‘mostradas’ han recibido ahora su ‘fundamentación’ a partir de las posibilidades de temporización del tiempo originario, que hemos analizado” (GA 2: 575). En la diferencia que va del mostrar al fundamentar, expresiones señaladas entre comillas por Heidegger como sugiriendo una cierta distancia respecto de este empleo terminológico-conceptual, se halla el despliegue temático de la pregunta por el sentido de ser. En ello, pues, se hallaría la tan extrema como peculiar consistencia argumentativa desplegada en Ser y tiempo. La teoría desarrollada allí, es decir la filosofía en tanto tarea o quehacer, radica en desenvolver “la interpretación del sentido de ser” (GA 2: 20). Es decir, consiste en el desarrollo teórico del preguntar, el cual se sintetiza en la pregunta por el sentido de ser. Al final de la obra esta tarea se reafirma como tal: “la exhibición de la constitución de ser del Dasein sigue siendo tan sólo un camino. La meta es la elaboración de la pregunta por el ser en tanto tal.” (GA 2: 575). La reafirmación de la pregunta como tal, al concluir la obra, subraya, entonces, el carácter articulador que la pregunta por el sentido de ser tiene de la estructura teórica de la obra en su conjunto.
Abreviaturas
Textos de Heidegger
GA 2: Sein und Zeit
GA 17: Einführung in die Phänomenologische Forschung
GA 20: Prolegomena zur Geschichte des Zeitbegriffs
GA 38: Logik als die Frage nach dem Wesen der Sprache
GA 40: Einführung in die Metaphysik
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- Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires.↵
- La versión de los pasajes de Ser y tiempo es propia, para ello me apoyo en las traducciones de J. Gaos y de J. Rivera, así como en Escudero, 2009.↵
- El texto dice: “die Frage nach dem Sinn von Sein erneut zu stellen”. Tomando esta formulación inicial como guía, traduzco “Sinn von Sein” por “sentido de ser” tratando de evitar posibles implicaciones introducidas por la expresión “sentido del ser” y sugiriendo que se trata del sentido de lo expresado por “ser”.↵
- Cf. Von Herrmann, 1987.↵
- Bajo el título “La elaboración de la cuestión del ser en el sentido de una primera explicación del Dasein”, Heidegger analiza cuestiones centrales al § 2 que nos ocupa aquí en la lección 20: “El surgimiento de la pregunta por el ser a partir de una comprensión previa indeterminada del Dasein –Pregunta por el ser y comprensión de ser” (§ 15); “La estructura de pregunta de la pregunta por el ser” (§ 16) y “El nexo entre cuestión del ser y ente que pregunta (Dasein)” (§ 17) (GA 20: 193-202).↵
- El mencionado empleo de “formal” se relaciona con la noción de “indicación formal”, por ejemplo GA 2: 153 y 415. Cf. Kisiel, 1995: 146-148, 231-235 y 339-340.↵
- Cf. GA 17: 71-79.↵
- Sigo el orden del texto indicando todos los aspectos allí presentados. Asimismo, a continuación, para la triplicidad heideggeriana de referirse a, en general, “lo preguntado”, empleo ya aquí las versiones de Ser y tiempo; indico con la intención de sugerir los matices de estos términos siempre en los tres casos en primer término la versión de Rivera y, en segundo lugar, la de Gaos.↵
- Cf. GA 2: 7.↵
- Cf. Von Herrmann, 1987: 53-54.↵
- El análisis de la lección 20 procede estableciendo otro orden: “De la estructura de la pregunta y del preguntar hemos extraído, de modo completamente formal, la triplicidad: 1. lo preguntado o aquello que se pregunta (Erfragte): el sentido de ser; 2. lo puesto en cuestión o aquello de que se pregunta (Gefragte): el ser del ente; 3. lo interrogado o aquello a que se pregunta (Befragte): el ente mismo” (GA 20: 195).↵
- Recordemos que el concepto como tal de “diferencia ontológica” no se halla en Ser y tiempo.↵
- Cf. GA 2: 50.↵
- Respecto de esta concepción del lenguaje guiada por el concepto de sentido como base para la teoría del juicio y la proposición (y en conformidad con ello para el desarrollo de la investigación filosófica), véase Steinmann, 2008.↵
- Cf. La interpretación ontológica del Dasein (Von Herrmann, 2005: 16-18).↵
- Grondin indica que probablemente en ninguna otra parte de toda su obra Heidegger sea tan sistemático como en esta introducción (Grondin, 2002: 2).↵
- Gethmann, 1993: 51-69 y Tugendhat, 1991 analizan la pregunta por el ser tomando como guía precisamente la noción de enunciado o proposición. Nótese que la primera objeción al planteo de la pregunta por el ser como un argumento circular que resulta de considerarla exclusivamente en términos de enunciado o proposición se halla ya considerada en los tres últimos párrafos del § 2.↵
- Cf. Grondin, 2002: 14-15.↵








