Adrián Bertorello[1]
1. La disputa por el método como búsqueda de una lógica originaria
En el año 1965 Paul Ricœur publicó un artículo titulado “Existencia y hermenéutica”, en el que distinguió dos maneras de entender la hermenéutica: la vía corta y la vía larga. Esta distinción, de neto corte metodológico, tenía la intención fundamental de diferenciar el proyecto ontológico heideggeriano de su propia manera de concebir la hermenéutica. La diferencia crucial entre Heidegger y Ricœur radica en lo que podría denominarse la incorporación explícita del problema del método al ámbito de la reflexión hermenéutica.
El camino que hay que recorrer en cada uno de los proyectos a fin de alcanzar y desarrollar una ontología se distingue por el par de opuestos “largo vs. corto”, “inmediatez vs. mediación”. Según la lectura de Ricœur, el proyecto ontológico heideggeriano se caracteriza justamente por proponer un acceso directo, sin ningún tipo de rodeo metodológico, al tema de la investigación.[2] La ontología heideggeriana recorre una distancia muy corta, casi nula, al punto de vista de la filosofía. En cambio, su propio proyecto se demora largamente en el camino de la reflexión metodológica. Esa demora tiene el sentido de un diálogo crítico con los procedimientos de las ciencias humanas (psicoanálisis, lingüística, historia, exégesis bíblica, etc.).
Esta imagen de la formación de los conceptos del pensamiento heideggeriano, que prescinde del problema metodológico de la vía de acceso al punto de vista filosófico, que defiende algo así como una suerte de intuicionismo acrítico y que se valida a sí misma en la analítica de la finitud del Dasein, perdió verosimilitud y fuerza argumentativa a partir de la publicación de las lecciones que Heidegger dictó en la Universidad de Freiburg y Marburg entre los años 1919 y 1928. Ciertamente que Ricœur no contaba con ese material a la hora de escribir su célebre artículo. Sin embargo, la recepción de su tesis tuvo un impacto considerable que transformó esa imagen en un lugar común para situar a Heidegger dentro de la discusión contemporánea.
Si bien el concepto de una vía corta de la hermenéutica ya no puede ser sostenido, quizás haya algún aspecto aún vigente de la tesis de Ricœur que pueda servir de base para una distinción clara entre su propio proyecto ontológico y el de Heidegger. Me refiero a los supuestos metodológicos de la diferencia ontológica. El diálogo crítico que Ricœur establece con las ciencias humanas como requisito metodológico indispensable de su ontología parte de la afirmación explícita de que es necesario un rodeo por los discursos sobre el ente a fin de validar el discurso sobre el ser.[3] El psicoanálisis, la historiografía, la exégesis bíblica, la lingüística, etc. son el paso metodológico obligado del proyecto hermenéutico de Ricœur. Para Heidegger, en cambio, la filosofía comprendida como ontología sólo se valida a sí misma. No puede apelar a las ciencias para la formación de sus propios conceptos en virtud de la diferencia entre ser y ente. Las ciencias se ocupan de los entes y dan por supuesto el horizonte de inteligibilidad del ser. La filosofía, en cambio, requiere de un trabajo metódico exhaustivo a fin de hacer accesible conceptualmente los presupuestos últimos de la inteligibilidad de toda experiencia óntica. Por este esfuerzo por esclarecer los supuestos últimos de la comprensión es que Heidegger afirmó en los años veinte en el marco de una hermenéutica de la vida fáctica que “toda filosofía auténtica es, en sus propias fuerzas que la impulsan, una lucha por el método” (1993: 135). Una lucha cuya mínima expresión podría ser el afán por alcanzar, dar cuenta de y validar una lógica originaria.
2. Heidegger y el problema del método de la filosofía
El volumen tercero de Studia Heideggeriana recoge distintos estudios sobre el problema del método de la filosofía en la obra de Martin Heidegger. Todos los trabajos exponen diversos aspectos de esta lucha que Heidegger emprendió en los años veinte y que continuó durante toda su producción filosófica. De esta manera Studia Heideggeriana III se presenta como una contribución decisiva en lengua española y portuguesa a la investigación de un tema nodal de la obra de Heidegger. Los artículos abarcan gran parte del recorrido del pensamiento del filósofo de Meßkirch:
2.1 El problema del método de la filosofía en las Frühe Freiburger Vorlesungen (1919-1923) y en las Marburger Vorlesungen (1923-1928)
Dos trabajos analizan distintas facetas metodológicas de la fenomenología hermenéutica centrándose principalmente en los textos anteriores a la publicación de Sein und Zeit. El artículo de Jesús Adrián Escudero, “Heidegger y la apropiación crítica de la fenomenología husserliana”, establece las continuidades y rupturas en la concepción del método fenomenológico a partir de la exposición que Heidegger hace de Husserl en las Frühe Freiburger Vorlesungen (1919-1923) y en las Marburger Vorlesungen (1923-1928). Adrián Escudero propone una comparación que toma como punto de partida la oposición entre la fenomenología reflexiva husserliana y la fenomenología hermenéutica heideggeriana. Dicha oposición se organiza en torno a una serie de conceptos fundamentales tales como subjetividad trascendental vs. vida fáctica, donación vs. comparecencia, percepción vs. significado, etc., para finalizar con un balance sobre la lectura heideggeriana de la fenomenología a partir de las publicaciones póstumas de la obra de Husserl donde aborda los temas de la síntesis pasiva y la intersubjetividad.
Leticia Basso Monteverde, por su parte, presenta un artículo titulado “Una lectura del concepto de a priori en la versión fenomenológica de las Marburger Vorlesungen (1923-1928)”. La autora analiza los supuestos de la lectura heideggeriana de la noción de a priori tomando como punto de partida la descripción de la vivencia (Erlebnis). Expone una interpretación de este concepto metodológico fundamental de la fenomenología en el que distingue un doble sentido, a saber, el a priori de contenido y el formal. Basso Monteverde se esfuerza por justificar la mutua pertenencia de ambos sentidos donde se imbrican lo dado y lo producido. A esta imbricación la denomina “síntesis ontológica”.
2.2 El problema del método de la filosofía en Sein und Zeit (1927)
Daniel Leserre y Andrés Francisco Contreras centran sus investigaciones en los problemas metodológicos de Sein und Zeit. El trabajo de Leserre se titula “Ser y tiempo § 2: preguntar como quehacer de la filosofía”. Es un estudio minucioso y analítico del lugar metodológico que tiene el preguntar en la fenomenología hermenéutica del Dasein. La tesis de Leserre radica en que el acápite siete de Sein und Zeit, donde Heidegger expone el método fenomenológico de la investigación, presupone el acto de habla del preguntar. Es más, la distinción entre una concepción de la fenomenología como modalidad y otra como contenido sólo puede ser comprendida cuando se la sitúa en la performatividad de la pregunta. La lógica de la interrogación le provee a Sein und Zeit su modo específico y particular de validación. La reiteración de la pregunta por el sentido del ser da cuenta de la estructura argumentativa que Heidegger reclama para su propia investigación.
Contreras presenta un trabajo que investiga los diversos sentidos del lógos fenomenológico en Sein und Zeit. Se titula “El lógos de la fenomenología en el marco del proyecto de Ser y Tiempo”. El hilo conductor del artículo es la noción de Rede en la fenomenología hermenéutica. Contreras desglosa las múltiples significaciones que este concepto tiene en la arquitectura argumentativa de Sein und Zeit para mostrar de esta manera la función que cumple en el método fenomenológico. En el marco de esta problemática aborda la máxima de la fenomenología, el sentido de la interpretación y su vínculo con la cosa, la relación entre ontología y lenguaje y, por último, el valor metodológico de la destrucción de la tradición filosófica.
2.3. El problema del método y la enseñanza de la filosofía en las primeras Freiburger Vorlesungen (1928-1930)
El volumen III de Studia Heideggeriana cuenta también con tres investigaciones que se focalizan en las primeras lecciones de Freiburg, principalmente en Einleitung in die Philosohie (1928/1929) y en Die Grundbegriffe de Metaphysik (1929/1930).
En el trabajo “Pôr em andamento o filosofar Heidegger e o método de ensino filosófico”, Irene Borges Duarte analiza el ejercicio concreto del filosofar tal como Heidegger lo llevaba a cabo en su enseñanza universitaria. De esta manera la autora propone un punto de vista sobre el método de la filosofía que tiene en cuenta específicamente su puesta en acto en la situación de transmisión del saber. El análisis se centra fundamentalmente en la primera lección de Freiburg del semestre de invierno de 1928/1929 Einleitung in die Philosophie, pero también considera al final el seminario para principiantes del semestre de invierno de 1941/1942 Einübung in das Philosophische Denken. Borges Duarte encuentra que la enseñanza de la filosofía se rige por tres figuras que describen el rol del maestro en la transmisión del saber: el líder, el director de orquesta y el artesano.
Róbson Ramos dos Reis escribió el trabajo “Justificação e argumento na fenomenologia hermenêutica”, en el que se interroga si la fenomenología hermenéutica puede ser considerada de acuerdo a lo que la epistemología anglosajona denomina como conservadurismo epistémico. El trabajo reconstruye el método fenomenológico hermenéutico de Heidegger para someterlo a un análisis que toma como criterio los rasgos fundamentales del conservadurismo epistémico. Ramos dos Reis muestra la ambigüedad en la que se mueven los conceptos centrales de la fenomenología hermenéutica: algunas nociones se mueven claramente dentro de una concepción conservadora, pero otras se alejan de dicho marco. A raíz de esta ambigüedad, el trabajo profundiza en el método fenomenológico, ahora interrogándose sobre si es compatible con una justificación argumentativa. Finalmente, la investigación cierra analizando las estrategias argumentativas implicadas en la ontología de la vida animal (la falacia mereológica y los argumentos en sintonía), tal como aparecen en la lección Die Grundbegriffe de Metaphysik.
Por último, Esteban Lythgoe, en su trabajo “El lugar metodológico de la disposición afectiva en Los conceptos fundamentales de la metafísica”, distingue dos aspectos del tedio profundo en la lección de 1929/1930: uno que se mueve dentro de un planteamiento claramente trascendental y, por lo tanto, asume un marcado rasgo formal; y otro que sitúa al Dasein en las condiciones fáctico-históricas de su época, es decir, el tedio profundo posee claramente un contenido epocal. A partir de esta distinción, Lythgoe compara la modalidad propia de la existencia en Sein und Zeit con una configuración existencial específica de la lección de 1929/1930 a la que denomina pre-propiedad.
2.4 El problema del método de la filosofía en el pensamiento del Ereignis (1936-1973)
El volumen III de Studia Heideggeriana cierra con un artículo de Roberto Walton, “La lógica originaria y el lenguaje de las señas”, donde se expone la transformación metodológica de la fenomenología y de la hermenéutica llevada a cabo por Heidegger en el marco del pensamiento del Ereignis. Tomando como hilo conductor la lógica originaria elaborada en el contexto de la interpretación del lógos de Heráclito y el lenguaje de las señas desarrollado en los Beiträge zur Philosophie como así también en la lectura de Hölderlin, Walton muestra detalladamente el cambio que se produce cuando Heidegger sitúa la diferencia ontológica (que se mueve en un marco estrictamente trascendental) en un punto de vista que está más allá de ella y al que Walton denomina “lógica paratrascendental”. Esta noción le permite distinguir la hermenéutica del último Heidegger de la de Ricœur, a la que caracteriza como una lógica trascendental intrahermenéutica. Asimismo le sirve como punto de comparación con la fenomenología de Husserl, a la que describe como una lógica trascendental prehermeneutica. Por último, en el pensamiento del Ereignis, la fenomenología no desaparece sino que se retroensambla en la historia de la filosofía dando lugar a una fenomenología de lo inaparente.
Bibliografía citada
Heidegger, Martin (1993), Grundprobleme der Phänomenologie, Frankfurt am Main, Vittorio Klostermann.
Ricœur, Paul (2003), “Existencia y Hermenéutica”, El conflicto de las interpretaciones, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica.
- Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires.↵
- En palabras de Ricœur: “Llamo vía corta a esta ontología de la comprensión porque, al romper con los debates de método, se inscribe de entrada en el plano de una ontología del ser finito, y reconoce en él el comprender no ya como un modo de conocimiento, sino como un modo de ser. No se ingresa de a poco en esta ontología de la comprensión; no se accede a ella gradualmente, profundizando las exigencias metodológicas de la exégesis, de la historia o del psicoanálisis: nos transportamos en ella por una súbita inversión de la problemática. La pregunta: ¿cuáles son las condiciones necesarias para que un sujeto cognoscente pueda comprender un texto, o la historia misma?, se sustituye por esta otra pregunta: ¿qué es un ser cuyo ser consiste en comprender?” (Ricœur, 2003: 11).↵
- Así aparece en el siguiente texto: “Heidegger se negó a considerar cualquier problema particular referido a la comprensión de tal o cual ente: quiso reeducar nuestro ojo y reorientar nuestra mirada; quiso que subordináramos el conocimiento histórico a la comprensión ontológica, como una forma derivada de una forma originaria. Pero no nos ofrece ningún medio para demostrar en qué sentido la comprensión propiamente histórica se deriva de esta comprensión originaria. ¿No será mejor, de aquí en más, partir de las formas derivadas de la comprensión, y mostrar en ellas los signos de su derivación? Esto implica que tomemos su punto de partida en el plano mismo en que la comprensión se ejerce, es decir, en el plano del lenguaje” (Ricœur, 2003: 15).↵








