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1 Hacia la construcción de la eSalud, sus efectos e implicaciones

Janet García González

Introducción

A partir de los cambios intensos y las mejoras crecientes en las tecnologías de la información y comunicación (tic), se han desarrollado diferentes iniciativas con el fin de potenciar su implementación y con ello generar la denominada “sociedad de la información” (Sánchez-Torres, 2012).

Uno de esos sectores es el de la salud, en el que la incorporación de las tic surgió como una alternativa para mejorar actividades que están transformando la manera de trabajarla y de acceder a ella. Además, a través de sus herramientas y aplicaciones, la eSalud ha contribuido a la promoción de la salud y a la prevención y el tratamiento de enfermedades, pues incluye una amplia gama de herramientas y aplicaciones. Entre ellas, por ejemplo, están los sitios web interactivos, el correo electrónico, la telesalud, juegos, portales web, el reconocimiento de voz, las redes sociales y comunidades en línea.

Las posibles aplicaciones de tales innovaciones tecnológicas abarcan actividades relacionadas con diversas áreas de la salud, que van desde la atención y administración hasta la prevención y promoción, ofreciendo oportunidades tanto para incrementar la cobertura como para mejorar la calidad de la atención, la efectividad y la eficiencia del sistema sanitario. Entre sus destinatarios, están las autoridades del sector en cuestión, organizaciones proveedoras de atención y profesionales de la salud, así como pacientes mediante sistemas personalizados y la ciudadanía en general.

Algunos ejemplos de estas aplicaciones tan diversas son los registros médicos electrónicos, los servicios de telemedicina, los portales de salud y los sistemas de gestión hospitalaria, entre otros; en definitiva, todo aquello que utilizan las tic para mejorar las acciones sanitarias en los ámbitos de prevención, diagnóstico, tratamiento, monitoreo y gestión.

Pero estas innovaciones son determinadas por la función y los desafíos que enfrenta este sector en la región desde su visión tradicional de los servicios de salud, aun cuando estos avances tecnológicos puedan significar una forma más equitativa, efectiva y eficiente, dado su potencial para incrementar el acceso, la oportunidad de la atención, la generación de alertas, el ahorro de costos y la mayor efectividad de diagnósticos y tratamientos (Fernández y Oviedo, 2010).

Definiciones de eSalud

La Organización Mundial de la Salud (oms), que ha estado trabajando desde el año 2005 con la salud electrónica (eSalud), derivada de la expresión inglesa eHealth, la define como el uso rentable y seguro de las tic en apoyo de los campos de la salud, incluidos los servicios de atención sanitaria, la vigilancia, la literatura científica, la educación en salud, el conocimiento y la investigación (Organización Panamericana de la Salud, 2014).

La eSalud es un campo emergente en la intersección de la informática médica, la salud pública y las empresas, en referencia con los servicios sanitarios y la información entregada o mejorada a través de la Internet y las tecnologías relacionadas. En un sentido más amplio, el término caracteriza no solo un desarrollo técnico, sino también un estado de ánimo, una manera de pensar, una actitud y un compromiso con la red, el pensamiento global, para perfeccionar la atención de la salud en los niveles local, regional y mundial, mediante el uso de tecnologías de la información y comunicación (Organización Panamericana de la Salud, 2014).

Con el nombre de “salud electrónica” o “salud en línea”, se designa al “conjunto de herramientas auxiliares basadas en las Tecnologías de la Información y Comunicación que se emplean en tareas de prevención, diagnóstico, tratamiento, seguimiento, así como en la gestión de la salud y del modo de vida” (Pérez, 2015).

Se entiende por eSalud cualquier herramienta o recurso que aplica nuevas tecnologías o Internet a la salud. El e-paciente es quien participa activamente en el cuidado de su bienestar corporal y mental empleando herramientas de eSalud (Murga-Eizagaechevarría, 2016).

El uso de las tic en productos médicos y sanitarios, servicios y procesos implica el aprendizaje de nuevas habilidades y un cambio de paradigmas en el sistema sanitario, con el objetivo de mejorar la eficiencia y productividad (reduciendo errores médicos y tiempo de hospitalización de los pacientes) en la prestación de servicios, además del valor económico y social generado (Bermúdez Vizcaíno, Torres, & González-Zabala, 2016).

Según García Cumbreras (2017), la eHealth o salud digital es la aplicación de las tic en prácticamente todos los niveles de un entorno médico o sanitario: gestión, prevención, diagnóstico, tratamiento y seguimiento. Encontramos así diversos productos, servicios y tecnologías, tales como los wearables, aplicaciones móviles, videojuegos orientados a la salud, sistemas médicos industriales, de información, etcétera.

Del análisis de estas definiciones, podemos inferir que la eSalud no solo implica el acceso a las tic y su uso en el sector de la salud, toda vez que su concepto es tanto complejo como heterogéneo (Boogerd, 2015). Los aspectos asociados a la eSalud son: la cobertura y el acceso a servicios, el empleo de productos, la alfabetización digital, la implementación de las tic, las habilidades digitales, la normatividad, la estandarización técnica, el uso del e-Learning, la interoperabilidad, la innovación de servicios, la eficiencia de procesos, la divulgación de la eSalud y el estar centrada en el ciudadano (Bermúdez Vizcaíno, 2015). El significado del concepto varía según el contexto y la institución que lo utilice (Lewis, 2015).

Aplicaciones de eSalud

Los servicios electrónicos en salud, denominados eSalud, pueden entenderse también como la aplicación de Internet y otras tecnologías relacionadas en la industria sanitaria para incrementar el acceso, la eficiencia, la eficacia y la calidad de los procesos clínicos y empresariales utilizados por las organizaciones de salud, médicos, pacientes y consumidores, en un esfuerzo por mejorar el buen estado físico y mental de las personas (Organización Panamericana de la Salud, 2016).

Información

El mejoramiento de la gestión, la mayor eficiencia y una atención sanitaria de mejor calidad se encuentran estrechamente relacionados con la posibilidad de gestionar de manera integrada la información administrativa, clínica y de salud.

Una de las aplicaciones de la eSalud utilizada tanto por los médicos como por los pacientes es para la búsqueda de información, a través de revistas científicas, por ejemplo, o cuando los pacientes buscan recomendaciones y certificaciones de hospitales o conocimientos sobre medicina.

Las páginas procedentes del entorno sanitario (por ejemplo, las creadas por centros de investigación, hospitales, colegios profesionales, la administración sanitaria, la industria farmacéutica, las asociaciones de pacientes, etcétera) tienen un claro valor añadido, debido a su conocimiento de las cuestiones sobre las que informan (Revuelta & Aced, 2009).

Relaciones

En las redes sociales, es posible encontrar refugio, por ejemplo, en grupos de apoyo, pero la eSalud permite algo más importante, pues los pacientes pueden interactuar con otras personas que tengan los mismos padecimientos en redes especializadas que ofrezcan algo más que recomendaciones, además de establecer contacto con los médicos.

La Web 2.0 ha hecho posible la aparición de plataformas que permiten crear comunidades virtuales en las que médicos y pacientes pueden relacionarse y compartir información, y los usuarios pueden valorar la atención recibida por los profesionales. Además, se abre una enorme posibilidad a los pacientes de interrelacionarse, algo que resulta especialmente útil a la hora de compartir experiencias acerca de una enfermedad, además de aprender sobre ella y encontrar apoyo emocional en otras personas que sufren el mismo trastorno (Revuelta & Aced, 2009).

Telemedicina

La utilidad y la importancia de la telemedicina son cada vez más evidentes. La disminución de los tiempos de atención y diagnóstico, tratamientos más oportunos, la mejora en la calidad del servicio, la reducción de costos de transporte, la atención continuada, los tratamientos más apropiados, la disminución de riesgos profesionales, la posibilidad de interconsulta y una mayor cobertura son, entre otras, algunas de sus ventajas.

La telemedicina se logra con la integración de la medicina, las telecomunicaciones, tecnologías de información y la ingeniería biomédica. Se considera una herramienta tecnológica para el intercambio de imágenes, voz, datos y video por algún medio electrónico que permite el diagnóstico y la opinión de casos clínicos (García González & Rodas Castillejos, 2012).

Telemedicina es la provisión de servicios médicos y sanitarios a distancia en los componentes de promoción, prevención, diagnóstico, tratamiento y rehabilitación por profesionales de la salud que utilizan las tic, que les habilitan intercambiar datos con el propósito de facilitar la oportunidad de la prestación de servicios a la población que padece limitaciones de acceso a ellos, de oferta, o ambas en su área geográfica. Lo anterior no exime a los prestadores y a las entidades encargadas del pago de tales servicios de su responsabilidad de priorizar la prestación personalizada de atención sanitaria en el marco del Sistema General de Seguridad Social en Salud (Organización Panamericana de la Salud, 2014).

La telemedicina, la teleasistencia y la salud electrónica (eHealth) son similares en muchos aspectos a otras tecnologías sanitarias, en las que disponer de la mayor evidencia sobre la eficacia y seguridad es ineludible. En la actualidad asistimos a un interés creciente en trasladar servicios especializados desde los hospitales hacia la comunidad.

La apuesta por el uso de las telecomunicaciones como medio para mejorar la eficacia en el cuidado de pacientes con enfermedades crónicas está consolidando un nuevo sistema organizativo que repercute en la ejecución de la profesión médica, en la asistencia al paciente y en la calidad del sistema sanitario (Simón, 2016).

No se trata solo de incorporar tecnologías novedosas. El objetivo es generar alternativas de valor apoyándose en un sistema tecnológico de contenido social que ofrezca las herramientas y oportunidades que hoy en día es posible alcanzar mediante la interrelación de la salud con las tic. Además, se logra que el Estado sea un regulador y promotor, ampliando el acceso de los habitantes a los servicios y al mundo globalizado; esto le exige atender aspectos tecnológicos (García González & Roda Castillejos, 2012).

Alfabetización digital e e-Learning

Las nuevas tecnologías para la alfabetización digital tienen grandes ventajas para el desarrollo de los profesionales en salud. En ellas se incluye el acceso inmediato al conocimiento, estrategias de vinculación entre profesionales, actualización de la información, mejora de la difusión del conocimiento científico y un impacto directo en la práctica clínica y la calidad asistencial, así como la aplicación de tecnologías de la información y comunicación en la gestión de la salud, con capacitación continua y e-Learning.

El e-Learning se ha descrito como una modalidad de aprendizaje que habilita la creación e intercambio de conocimiento entre diferentes usuarios de la tecnología, sin que sea necesario coincidir en tiempo y lugar, y facilita el acceso a este a cualquier persona, sin importar su ubicación espacial y temporal.

Específicamente en el campo de la salud, el e-Learning puede convertirse en una herramienta efectiva para la educación continua profesional en temas sanitarios y en tecnologías de la información en la salud, ya que significaría un método eficaz para hacer frente a las grandes barreras que existen en el sector sanitario, como las del acceso al conocimiento científico por limitaciones presupuestarias, la falta de oferta local de capacitación y la complejidad de los horarios libres para la formación, entre otras.

Políticas o estrategias aplicadas a la eSalud

Una política o estrategia sobre un sistema de información nacional de salud expone la visión y los objetivos para que un sistema nacional satisfaga las necesidades de conocimiento sobre salud del país. Puede incluir elementos como el Registro Civil, las enfermedades de declaración obligatoria, la información del sector privado como seguros, así como las directrices de confidencialidad del paciente.

En los países donde se llevaron a cabo iniciativas de eSalud, no ha habido políticas, planes o estrategias que las enmarquen y que propicien su continuidad. Esto puede ser a causa de la probable falta de involucramiento en el desenvolvimiento de estas por parte de los diferentes actores en el plano nacional (Ministerios de Salud, Educación, Ciencia y Tecnología, sociedad civil, ong, etcétera). El desarrollo de una política de eSalud dentro de un sistema integrado, que incluya los distintos subsectores de los servicios de salud y esté relacionada con una política de seguridad social, es un factor fundamental para lograr institucionalizar y apoyar el acceso universal a la salud.

Independientemente de la temática que se analice para introducir o determinar el alcance de la aplicación de las tic en salud en el marco del sistema sanitario de un Estado, es importante analizar los siguientes factores (ops, 2018):

  • Aspectos macro socioculturales y económicos.
  • Aspectos político-legales.
  • Disponibilidad de tecnologías en el mercado.
  • Prioridades en salud, de acuerdo con los perfiles epidemiológicos.
  • Mecanismos de cofinanciación.
  • Costo-efectividad unida a la eficacia clínica.
  • Equidad en el acceso a la información.
  • Impacto en la calidad de vida.

Las políticas de eSalud deben promover la elaboración de planes para implementar el uso de las tic en salud. Asimismo, se tiene que facilitar la descentralización de acciones y recursos, y evitar la aparición de mecanismos desvinculados entre sí, que insumen bienes económicos ingentes, sin obtener resultados positivos. La integración debe permitir el desarrollo armónico de todos los recursos disponibles facilitando su interrelación, función que las tic pueden desempeñar de manera conveniente.

La importancia de contar con políticas claras en eSalud fue evidenciada en la Estrategia de eSalud de la ops, así como de otros organismos internacionales, como el Banco Interamericano de Desarrollo (bid), que, en su proyecto Protocolos Regionales de Políticas Públicas en Telesalud, identifica seis componentes que deben guiar las políticas en eSalud:

  1. Estándares regionales de requisitos mínimos para la transmisión de datos e infraestructura.
  2. Estrategias para la promoción, prevención y asistencia de ciertos servicios mediante eSalud.
  3. Guías regionales para la gestión de eSalud.
  4. Estrategia para una red de investigación en temas de eSalud.
  5. Modelo de capacitación y certificación para personal en eSalud, y
  6. Innovación en eSalud: aspectos principales.

Actualmente es una necesidad impostergable utilizar las tic en los planes, políticas o estrategias de salud. Según el Comité Consultivo Permanente de la citel/oea, con la participación de la Oficina de Desarrollo de las Telecomunicaciones (bdt/uit) de la ops, la creación, el desarrollo y la implementación de este tipo de iniciativas debe contemplar el beneficio y fortalecimiento de las siguientes acciones, producto de la conversación:

  • Distribución de directivas generales y normas técnicas por los organismos gubernamentales o institucionales.
  • Fijación de los objetivos generales y específicos, trabajando en redes de regionalización y zonificación de los servicios de salud.
  • Rastreo y obtención de los recursos humanos, técnicos y financieros necesarios; acceso a los primeros niveles (promoción y protección de la salud).
  • Fijación y supervisión de acciones de baja complejidad, normadas y controladas centralmente;
  • Interacción de equipos inter y transdisciplinarios.
  • Facilitar la accesibilidad de la población a plataformas simplificadas.
  • Coordinar e integrar los subsectores públicos y privados.
  • Posibilitar la puesta en vigencia de políticas concurrentes y de acciones más profundas a los sectores de riesgo.
  • Recolectar características y datos epidemiológicos para establecer índices que se puedan actualizar con cierta periodicidad.
  • Fiscalización y seguimiento de la trazabilidad de los medicamentos para enfermedades de alta complejidad y elevado costo.
  • Promoción de reformas a la legislación vigente.
  • Dialogar para lograr el desarrollo armónico de los recursos humanos (rr. hh.), estandarizando funciones y facilitando su interrelación.
  • Establecer una interrelación permanente con el e-Learning, para coordinar y planificar las acciones en común.
  • Interactuar con las áreas de política económica para el financiamiento de los servicios, respetando formas de solidaridad.
  • Coordinar con otros organismos de la seguridad social para ampliar los objetivos definidos.
  • Detectar áreas críticas y sectores vulnerables sobre la base de los informes epidemiológicos.
  • Racionalizar la utilización de los servicios, identificando la capacidad ociosa disponible y su sobreutilización.
  • Intervenir, sobre todas estas bases, en la asignación del capital financiero disponible y en las transferencias de recursos humanos, técnicos y económicos, de acuerdo con las necesidades que implica la ampliación de la cobertura, y
  • Considerar el establecimiento de un modelo de capacitación y certificación para el personal de eSalud y de educación para los usuarios.

A manera de conclusión

La aplicación y el desarrollo de estas estrategias de innovación van encaminados, según Fernández y Oviedo (2010), a los principales desafíos que enfrenta el sector sanitario en la región, con base en tres elementos centrales: primero, el desafío inmediato y urgente en relación con el limitado acceso a la salud de amplios segmentos de la población, dadas sus enormes diferencias en cuanto a ingresos, educación, lugar de residencia y origen étnico; segundo, tanto por no actuar oportunamente sobre las inequidades, como por las transformaciones demográficas, se superponen perfiles epidemiológicos que obligan a implementar de manera simultánea estrategias sanitarias para hacer frente a enfermedades transmisibles y no transmisibles, advirtiéndose que estas últimas aumentan de manera sostenida con el envejecimiento de la población; y, tercero, que lo anterior ocurre en un marco de insuficiencia de recursos, tanto humanos como presupuestarios, con necesidades de saneamiento básico aún insatisfechas y perspectivas de gran presión sobre el gasto público en salud.

Es por ello por lo que los avances tecnológicos, a pesar de su carácter incipiente, permitirán visualizar múltiples potencialidades para abordar tales desafíos; el dilema está en el desarrollo y la especialización de las competencias y el acceso tecnológico, y en la visión e implementación de políticas y estrategias de los diferentes sistemas de salud de cada país. Se requiere, entonces, especificar el uso de las tic en la política de salud y precisar el modo en que pueden contribuir a solucionar los problemas y desafíos en el interior de los sistemas sanitarios de cada Estado (Fernández y Oviedo, 2010).

La estrategia de intervención de la eSalud se encamina a establecer vínculos interinstitucionales orientados a generar procesos específicos, desde la incorporación de infraestructura tanto física como humana, hasta satisfacer requerimientos de los equipos de salud y de pacientes y la comunidad en general, lo que implica disponer de personal con competencias digitales y formación y experiencia adecuadas en cada puesto y nivel. Respecto de los equipos de salud, el objetivo es proveer de educación a distancia para la actualización de conocimientos y protocolos de atención, en relación directa con el propósito de elevar la calidad.

Asimismo, se necesita un marco legal que contribuya a impulsar las aplicaciones de salud electrónicas, lo que básicamente implica proporcionar seguridad a los distintos actores del sistema. Se deben también generar lineamientos para garantizar seguridad y calidad tanto en la atención sanitaria como en los procedimientos administrativos, que hace fundamental desarrollar un sistema para la identificación única de pacientes.

Como lo dicen Fernández y Oviedo (2010), la sociedad del conocimiento descansa en el capital humano. Por ello, el desarrollo apropiado de las tic para la salud y el aprovechamiento eficiente de sus potencialidades dependen de la disponibilidad y calidad de los recursos humanos.

Referencias

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Boogerd, E. A., Engelen, T., Arts, L. J. y Van de Belt, T. H. (2015). What is e-health: Time for an Update? jmir Research Protocols, vol. 4, n.º 1, p. 29.

Comité Consultivo Permanente de la citel/oea con la participación de la Oficina de Desarrollo de las Telecomunicaciones (bdt/uit), la Organización Panamericana de la Salud.

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