Félix Ángel Montero Domínguez y Janet García González
Introducción
La adolescencia es un periodo del desarrollo humano que se caracteriza por el inicio de un proceso de emancipación de los padres y el establecimiento de la identidad personal a través de la identificación con los pares sociales, cuya presión es un factor de riesgo de tipo social que influye en la decisión de los jóvenes por iniciarse en el consumo de drogas (Velasco-Fernández, 2009).
La presión social se expresa como argumentos de persuasión o coerción ejercida por los pares consumidores para convencer a los miembros del grupo de incurrir en el uso de sustancias adictivas. En el caso del consumo de bebidas alcohólicas, entre estudiantes universitarios en Estados Unidos, la influencia del grupo primario de amigos aumenta la frecuencia de reuniones para el consumo y la cantidad ingerida por ocasión (Varela y Pritchard, 2011). En lo que se refiere al uso del tabaco, en España, pertenecer a un grupo social en el que hay consumidores es un factor de riesgo que incrementa la probabilidad de que los adolescentes aprendan socialmente a desplegar las conductas de un fumador activo ( Irles-Lloret y col., 2013).
Cuando los adolescentes interactúan socialmente, establecen vínculos que, al reforzarse, se transforman en redes sociales. A través de ellas, intercambian información acerca de su entorno y adquieren oportunidades para el aprendizaje de las pautas necesarias para funcionar correctamente en sociedad (Akers y Lee, 1996). Una red social se define como los nexos resultantes de las interacciones de personas o instituciones que intercambian información y recursos; las redes sociales en Internet son una representación digital de los nexos entre los actores sociales (Martino y Spoto, 2006).
Un estudio realizado en Estados Unidos observó en una muestra de adolescentes de diversos sectores socioeconómicos que usar redes sociales tenía consecuencias positivas, como refuerzo de los vínculos de los jóvenes con sus pares. Esto sucede particularmente en contextos urbanos, donde la inseguridad impedía que los adolescentes se asociaran libremente en los espacios públicos. Sin embargo, también se observaron consecuencias negativas, como el distanciamiento de la familia, la pérdida de interés en las actividades de su comunidad y la posibilidad de experimentar acoso en línea, tanto por los pares como por personas desconocidas (Boyd, 2014).
En España también se ha registrado que el uso constante de las redes sociales tiene consecuencias negativas para los adolescentes. Mediante una prueba de tamizaje diseñada para detectar el uso problemático de Internet entre estudiantes de educación media, se encontró que los jóvenes se ausentaban de las relaciones con los pares y la familia y descuidaban sus deberes escolares por la cantidad de tiempo que dedicaban a navegar en redes sociales (Gómez-Salgado y col., 2014). También experimentaban malestar cuando sus padres restringían el libre acceso a sus dispositivos.
Por otra parte, existe un nulo control normativo para filtrar el contenido que llega a los adolescentes a través de las redes sociales (De-Brujin, 2012). Ellos pueden acceder a una extensa variedad de contenidos, entre los que figuran aquellos relacionados con el consumo de sustancias adictivas. Esta situación contribuye a un potencial problema de salud, considerando que se ha demostrado que existe una relación entre la exposición prolongada a contenido mediático de tipo audiovisual y el consumo de alcohol y marihuana en estudiantes de bachillerato en Estados Unidos (Primack y col., 2009).
Un fenómeno observado en la población adolescente en los Estados Unidos, relativo a la influencia de los medios masivos de comunicación en la conducta, es la aparición del efecto de “tercera persona”, en donde los jóvenes declaran que la información en los medios puede influir en la conducta de otras personas y son incapaces de percibir dicha influencia en su propio comportamiento (Dill, 2009).
En países de Europa Occidental, se analizó la relación entre la exposición a publicidad sobre alcohol en las redes sociales y el consumo de esta sustancia en estudiantes de educación media. Se identificó una correlación directa en la cantidad de publicidad observada en línea y el alto riesgo de consumo de alcohol. En esta región, los sitios web tienen autonomía para decidir sobre los productos que anuncian en sus páginas, dado que las restricciones que existen en la televisión para la publicidad de bebidas alcohólicas no aplican en Internet (De-Brujin, 2012).
El sitio YouTube permite producir videos y compartirlos con una audiencia local y global. Así, los usuarios pueden entrar en contacto con contenido audiovisual relacionado con el consumo de alcohol realizado y subido por jóvenes que son consumidores. Se efectuó un análisis de contenido de los 70 videos más relevantes relacionados con la intoxicación alcohólica en YouTube, y se descubrió que los que tienen mayor número de visitas son los que vinculan el consumo excesivo de alcohol a situaciones humorísticas y de atracción física, e ignoran o minimizan las consecuencias negativas (Primack y col., 2015).
En el Reino Unido, utilizando la técnica de grupos focales, se analizó el contenido de las publicaciones en Facebook. La información obtenida indicó que las prácticas relacionadas con el consumo de alcohol, como compartir anécdotas de fiestas o asociarse con una marca de bebida alcohólica, apoyan la normalización del consumo de alcohol entre los adultos jóvenes. Además, publicar contenido relacionado con el consumo de sustancias alcohólicas es una forma de expresión de la identidad individual (Atkinson y col., 2014).
En México se ha presentado un fenómeno paralelo al incremento gradual en el número de adolescentes veracruzanos que han consumido marihuana por lo menos una vez en la vida, y esto se asocia con la aparición y consolidación de los sitios de redes sociales en Internet (Centros de Integración Juvenil, 2017). Existen en el país alrededor de 65 millones de usuarios de Internet. De ellos, 19 % corresponde a adolescentes de entre 13 y 18 años. El tiempo de conexión diario de los usuarios de Internet es, en promedio, de 7.14 horas, y el uso de redes sociales es la principal actividad de este sector de la población, que desplazó a la búsqueda de información y el uso del correo electrónico (amipci, 2016). Las redes sociales en Internet son un medio de comunicación accesible, novedoso y popular entre los jóvenes, con potencial para difundir grandes volúmenes de información acerca de los efectos hedónicos de las drogas. Actualmente se desconoce si esta problemática afecta a los estudiantes de bachillerato en Veracruz, una región con condiciones sociodemográficas y culturales distintas a las abordadas en estudios previos, donde la cantidad de usuarios adolescentes de redes sociales se incrementa gradualmente y los hábitos de uso de Internet presentan similitudes con los reportados en los jóvenes de Norteamérica y Europa ( Haddon y Hasebrink, 2014; amipci, 2016; National Cyber Security Alliance, 2016), además de ser un estado con un índice de consumo de marihuana superior a la media nacional (Centros de Integración Juvenil, 2017).
Objetivo de la investigación
Se buscó explorar las consecuencias de la exposición a contenido mediático alusivo al consumo de alcohol y marihuana en la percepción sobre el consumo de estas sustancias entre la población adolescente de entre 15 y 19 años.
Marco metodológico
Considerando la novedad de la problemática analizada, se optó por usar un diseño de investigación de tipo cualitativo exploratorio. Para la recolección de datos, se empleó la técnica de grupos focales y se diseñó una guía temática de entrevista considerando las características del fenómeno de estudio obtenidas de los antecedentes de la investigación. Se plantearon preguntas abiertas para explorar las siguientes categorías:
- Uso y acceso a las redes sociales.
- Consecuencias de su uso prolongado.
- Comunicación sobre las drogas en las redes sociales y características del contenido mediático alusivo a su consumo.
- Características del contenido mediático alusivo al consumo de drogas y comunicación sobre las drogas en las redes sociales.
- Percepción sobre el contenido mediático.
- Percepción sobre las personas que suben el contenido mediático.
- Cambios en la percepción hacia el consumo de drogas.
La guía temática fue piloteada con una entrevista de grupo focal realizada a estudiantes de bachillerato en la Ciudad de México, y la información recolectada en ese grupo se utilizó para retroalimentar cada una de las preguntas detonadoras de la guía.
Posteriormente, se realizaron cuatro grupos focales en la ciudad de Xalapa, Veracruz. Dos de ellos en escuelas públicas federales (Escuela de Bachilleres Experimental y Escuela de Bachilleres Artículo Tercero), uno en un bachillerato particular (Centro Educativo Siglo xxi), y otro en un plantel de telebachillerato ubicado en la zona rural del municipio (Telebachillerato Guadalupe Victoria).
En la elección de los planteles, se procuró representar diferentes estratos socioeconómicos existentes en la ciudad de Xalapa, para aumentar la variabilidad de las experiencias de los participantes. Estos se seleccionaron mediante muestreo por conveniencia (Martínez-Salgado, 2012), y constaron de 35 estudiantes de bachillerato voluntarios, de los cuales 15 eran hombres y 20, mujeres.
Se procuró que el perfil de cada participante en los grupos focales resultara consistente con los reportados por la literatura consultada, bajo los siguientes criterios: ser estudiante de bachillerato, tener entre 15 y 19 años, y ser usuario de, por lo menos, una red social. Además, debieron firmar una carta de consentimiento informado (en el caso de los estudiantes menores de edad, sus padres lo hicieron).
Por otro lado, el criterio de exclusión fue no ser usuario de ninguna red social en Internet, y el de eliminación fue retirarse voluntariamente durante el transcurso de la investigación. Los procedimientos del estudio fueron aprobados por el Comité de Ética del Instituto de Ciencias de la Salud de la Universidad Veracruzana (uv).
En todo momento se mantuvo apego rigoroso a las disposiciones señaladas en la Convención de Helsinki (World Medical Association, 2013) y de la Norma Oficial Mexicana (NOM-012-SSA3-2012) sobre la ejecución de proyectos de investigación para la salud en seres humanos (Secretaría de Salud, 2013).
Las entrevistas colectivas de los grupos focales se realizaron en el periodo comprendido entre agosto de 2014 y febrero de 2016, en el interior de los planteles de bachillerato, con el consentimiento de las autoridades escolares. La duración de las sesiones de discusión fue de una hora, y los integrantes de los grupos focales se mostraron generalmente participativos, respetuosos e interesados en el fenómeno de estudio.
Ningún participante se retiró de la entrevista prematuramente, y, al finalizar cada sesión, se solicitó su retroalimentación para mejorar el procedimiento de la entrevista. Una peculiaridad que definió a la muestra de estudio fue la presencia de términos de origen tecnológico en su discurso, lo que indica que los jóvenes han integrado las tecnologías de la información y la comunicación (tic) en diversos aspectos de sus vidas desde edades tempranas.
Análisis de los datos
Cada sesión de grupo fue audiograbada, transcrita y analizada bajo el método de la teoría fundamentada. Este consiste en identificar las propiedades del fenómeno presentes en el discurso de los participantes y desarrollar una explicación teórica de los procesos asociados con la interacción entre el fenómeno y los individuos.
En el análisis cualitativo de los datos, se alternaron tres tipos de codificación:
- codificación abierta, para identificar las categorías emergentes en el discurso de los participantes;
- codificación axial, para hacer conexiones entre las categorías e identificar la principal, y
- codificación selectiva, para construir una narrativa que explicara los procesos asociados con la categoría principal (Corbin y Strauss, 2015).
A partir de la examinación de las transcripciones, se identificó la categoría principal del estudio: cambios en la percepción del consumo de drogas relacionados con la exposición al contenido mediático. Durante el análisis, se plantearon cuestionamientos que fueron respondidos con los datos obtenidos de las transcripciones, para completar la información de cada una de las categorías identificadas. Este proceso continuó hasta que se alcanzó la saturación de información en cada categoría explorada.
Las categorías se identificaron y corroboraron con apoyo de dos analistas imparciales, expertos en el tema de consumo de drogas en poblaciones jóvenes, ajenos a esta investigación. El resultado del proceso de categorización de los datos se introdujo en el paquete Atlas.ti versión 6.0 (Scientific Development Software, 2012).
Para organizar la información, se establecieron relaciones de las categorías de estudio y se identificaron los componentes de la categoría principal. Los componentes encontrados fueron los siguientes:
- Condiciones que propician la aparición del fenómeno.
- El contexto en el que ocurre.
- Las interacciones de los participantes con el fenómeno.
- Las consecuencias de las interacciones.
Se redactaron notas técnicas a partir de las relaciones entre las categorías de estudio.
Resultados
Los jóvenes entrevistados manifestaron que podían acceder a las redes sociales sin restricciones por parte de sus padres y que utilizaban múltiples dispositivos, como teléfonos celulares, computadoras personales, tabletas y consolas de videojuegos para conectarse a Internet. La red social preferida fue Facebook, considerada básica para la comunicación, seguida de Twitter y de otras redes sociales enfocadas en la comunicación visual, como Instagram y Snapchat, así como del sitio YouTube.
En cuanto a la categoría de uso de redes sociales, los participantes reportaron que le dedicaban entre 2 y 12 horas al día. La cantidad de tiempo era variable, porque dependía tanto de las notificaciones que recibían de sus pares, como de sus actividades personales.
El uso principal que daban a las redes sociales era la comunicación pública (compartir fotos) y la comunicación privada (mensajería instantánea con pares). En segundo lugar, se mencionó el entretenimiento de tipo audiovisual mediante videos musicales, deportivos o cómicos, y, en tercer lugar, el uso de las redes sociales en la búsqueda de información para satisfacer la curiosidad personal, realizar tareas escolares, mantenerse al corriente de los acontecimientos dentro de su círculo social y consultar noticias en los niveles regional y global.
Los jóvenes entrevistados en los cuatro grupos reportaron consecuencias positivas y negativas del uso prolongado de las redes sociales. Entre las positivas, señalaron la incorporación de nuevos temas a su acervo cultural, la toma de conciencia sobre problemáticas sociales nuevas y la adquisición de puntos de vista alternativos sobre temas controversiales, como el consumo de drogas. En cuanto a las consecuencias negativas, percibieron un distanciamiento de sus familiares y amigos cercanos, además de la disminución en su aprovechamiento académico, por no dedicar tiempo suficiente a sus actividades escolares. Algunos reportaron sentimientos de aislamiento y ansiedad cuando no recibían una respuesta inmediata a los mensajes que enviaban a sus pares, y otras consecuencias negativas mencionadas fueron el agotamiento, la sensación de fastidio y la irritación en los ojos después de utilizar las redes durante varias horas consecutivas.
El contenido mediático alusivo al consumo de drogas que los participantes dijeron observar en las redes sociales proviene de tres fuentes principales:
- Los contactos dentro de su círculo social, que publican fotografías o videos de jóvenes en fiestas o reuniones en las que las bebidas alcohólicas o la marihuana aparecen como elemento central.
- Sitios web informativos o grupos de usuarios independientes que publican imágenes y videos para abordar temas como la despenalización de las drogas y los beneficios a la salud del consumo de marihuana. Este contenido incluye diseños llamativos para los jóvenes, aunque la información presentada sobre los efectos placenteros de las drogas es parcial, así como incompleta respecto de los daños potenciales a la salud por su consumo prolongado.
- La publicidad de las marcas de bebidas alcohólicas disponibles en el mercado. Este contenido se inserta como anuncios en los videos de entretenimiento musical y deportivo de YouTube, o como contenido publicitario en forma de promociones y recetas para preparar bebidas combinadas, en Facebook.
Adicionalmente, expresaron que Facebook puede ser utilizado como herramienta para organizar eventos sociales en los que se consume alcohol y otras drogas. Esta red social permite comunicar al público las fechas de estos eventos y ubicar su localización geográfica mediante el sistema de posicionamiento global (gps), para facilitar la asistencia de quienes se interesen en ellos.
En cuanto a la comunicación acerca de las drogas en redes sociales, los participantes reportaron que estas son su principal fuente de información. La disponibilidad de los contenidos coloca la información publicada por encima de la que reciben a través de otros medios electrónicos, como la televisión, así como la que obtienen del profesorado en la escuela. Los participantes señalaron que la información que recibían en el aula estaba censurada, mientras que la que encontraban en las redes sociales sobre el consumo de drogas se hallaba íntegra, sin censura.
Respecto de la percepción de las imágenes relacionadas con el consumo de alcohol y marihuana publicada por los pares, se observaron diferencias entre los grupos focales. Para los estudiantes de bachilleratos públicos, el contenido subido por pares sociales representa una forma de alardeo, al mismo tiempo que una forma de presión social para iniciarse en el consumo de drogas. Los participantes en estos grupos focales consideraron que la presión puede inducir el consumo en los jóvenes que son “fáciles de manipular” y en quienes sienten necesidad de ser aceptados por sus compañeros consumidores que gozan de popularidad.
Estas declaraciones denotan la posible presencia del efecto “tercera persona” de influencia mediática (Dill, 2009), el cual indica que las personas consideran que otras personas sí pueden verse influidas por la información de los medios de comunicación masiva, pero no perciben el influjo de estos en su propia conducta cotidiana.
Los estudiantes del grupo de telebachillerato mencionaron que la información acerca de las propiedades medicinales y recreativas de la marihuana que aparecía en las redes sociales contrastaba con la imagen negativa que habían recibido de los consumidores de esta droga durante su infancia. Consideraron que los consumidores de marihuana no eran criminales y que se les debería permitir el consumo, si no dañaban a nadie al hacerlo.
Con relación a los cambios en la percepción hacia el consumo de drogas, tras la exposición al contenido mediático los participantes de bachillerato público declararon no tener curiosidad por experimentar los efectos del consumo de alcohol, el cual encontraban desagradable. Esta postura refleja los factores de protección ante la presión grupal, presentes en adolescentes que tienen una relación estrecha con sus padres (McIntosh y col., 2006). Sin embargo, reconocieron que la publicidad de bebidas alcohólicas podía generar curiosidad por el consumo en personas más jóvenes que ellos, niños inclusive, a quienes consideraron como más impresionables y susceptibles al contenido publicitario y a los mensajes de contenido cómico o sexual presentados por la publicidad de alcohol en YouTube.
Este grupo mencionó que, aunque los comerciales mostraban los aspectos positivos de tomar bebidas alcohólicas, ellos podían observar el lado negativo del consumo en sus familiares o conocidos, cuando los veían bajo los efectos del alcohol, dentro y fuera de las redes sociales. Agregaron que cada uno es responsable de su decisión de consumir alcohol u otra droga.
Los alumnos de bachillerato público federal afirmaron que la autoestima y los valores adquiridos son determinantes para evitar la influencia de los mensajes publicitarios de bebidas alcohólicas. No obstante, para este grupo la decisión de iniciarse en el consumo de alcohol o marihuana es influenciada por la selección de amistades y la presión social de sus pares consumidores.
Dentro de los grupos entrevistados, había jóvenes que declararon sentir curiosidad por experimentar los efectos de otras drogas distintas al alcohol y la marihuana, por ejemplo, las anfetaminas. Explicaron que el carácter prohibido de las drogas ilegales estimulaba su curiosidad por experimentar sus efectos, y que el contenido publicado en redes sociales la reforzaba. Indicaron que podían satisfacer esta curiosidad de manera instantánea, consultando información acerca de los efectos de las diferentes sustancias disponibles.
Conclusiones
La exploración del fenómeno desde la metodología de la teoría fundamentada permitió identificar las condiciones necesarias para que ocurra la exposición al contenido alusivo al consumo de drogas publicado en redes sociales. Se encontraron las siguientes:
- Contacto con usuarios de alcohol o marihuana que suben contenido sobre su consumo.
- Disponibilidad de tiempo para interactuar con el contenido.
- Interés por los eventos deportivos o de entretenimiento patrocinados en las redes por las compañías que producen o comercializan bebidas alcohólicas
- Curiosidad por el consumo de drogas. La inclinación por explorar nuevas situaciones y sensaciones, que caracteriza al periodo de la adolescencia, ha sido documentada previamente en adolescentes mexicanos (Velasco-Fernández, 1997).
Un aspecto notable del uso de redes sociales fueron las consecuencias negativas del tiempo utilizado para navegar en la red. Los aspectos que mencionaron los participantes de este estudio han sido reportados con anterioridad por usuarios adolescentes en España, particularmente el distanciamiento en la relación con los familiares y la disminución del aprovechamiento académico, debidos al tiempo excesivo utilizado para consultar la información que se publica en la red (Gómez-Salgado y col., 2014).
La cantidad de contenido compartido en las redes sociales acerca del alcohol o la marihuana está asociada con la curiosidad que los jóvenes sienten hacia el consumo de estas sustancias, ya que las principales redes sociales, como Facebook y Twitter, así como YouTube, organizan la disponibilidad de contenido de acuerdo con las preferencias de sus usuarios.
Durante una sesión de navegación, pueden aparecer recomendaciones de videos y notas periodísticas basadas en los términos de búsqueda utilizados previamente, que indican los intereses temáticos de las juventudes. Estos datos se suben a la red social cuando los usuarios se suscriben o expresan un gusto, “me gusta”, por este tipo de publicaciones (Guy y col., 2010), de tal modo que continúan recibiendo regularmente el contenido asociado al consumo de drogas, gracias a este sistema de retroalimentación operado por la propia red social en cuestión.
Las consecuencias de la exposición al consumo de sustancias se reflejan en el conocimiento de los nombres, las marcas y las frases publicitarias de las bebidas alcohólicas anunciadas en la red, así como en el conocimiento sobre los efectos de la marihuana. En estudios realizados con adolescentes de Estados Unidos, también surgió que las redes sociales son la principal fuente de información acerca del consumo de drogas (Bollinger y col., 2012).
Aun cuando los participantes en los grupos focales no consideraron que el contenido mediático sea una influencia determinante para iniciarse en el consumo de drogas, quienes declararon conocer el contenido publicado en las redes se mostraron más tolerantes a la decisión de sus pares de consumir y manifestaron que estaban informados acerca de los efectos terapéuticos de la marihuana.
Se deduce que, con la información en las redes sociales, los jóvenes han ampliado su conocimiento acerca de las drogas y han modificado su opinión para eliminar el estigma social hacia el consumo de sustancias adictivas y sus consumidores. La exposición al contenido mediático alusivo al alcohol hace que los estudiantes asuman que la norma social aceptada es el abuso en el consumo de esta bebida (Fournier y Clarke, 2011).
El contenido relacionado con el consumo de marihuana fue un tema emergente y recurrente durante las sesiones de los grupos focales. Este tema no fue contemplado por las investigaciones citadas en la revisión de literatura, que se enfocaron únicamente en el vinculado con el consumo de alcohol (Fournier y Clarke, 2011; De-Brujin, 2012; Atkinson y col., 2014; Primack y col., 2015). Sin embargo, en los comentarios vertidos en los grupos focales, se encontró que el contenido relacionado con el consumo de marihuana está ampliamente difundido.
Durante la sesión del grupo focal realizada en el telebachillerato de la zona rural de Xalapa, se reportó que el contenido mediático apoyaba la normalización del consumo de marihuana, dado que hablaba extensamente de los beneficios a la salud que proporciona esta droga y minimizaba los problemas derivados del consumo crónico, como el síndrome amotivacional, la dependencia y su relación con padecimientos mentales como la esquizofrenia (Malone y col, 2010; Rovai y col., 2013).
Las redes sociales atraen a los adolescentes porque representan un contexto en el que se pueden expresar y comunicar libremente. Considerando que, por el incremento en la inseguridad y la violencia en México y otros países, se han cerrado los espacios que en el pasado eran utilizados como punto de reunión y para convivir cara a cara, fuera del ambiente escolar o familiar, las redes sociales ofrecen una plataforma libre para la comunicación, la interacción y la satisfacción de las necesidades de entretenimiento e información. De esta forma, el contenido que se sube a las redes sociales se convierte en una extensión de los intereses, pero también de las presiones sociales que los adolescentes reciben diariamente de sus pares (Boyd, 2014).
El contenido mediático alusivo al consumo de alcohol, marihuana y otras drogas es abundante en la red (Cruz-Juárez y col., 2016), debido a que es un tema llamativo para las juventudes, porque forma parte de un ritual para integrarse a la vida adulta (Primack y col., 2015). Los usuarios adolescentes de redes sociales están expuestos a la presión social para consumir alcohol y marihuana porque, dentro del contenido que suben sus pares a las redes sociales, pueden observar el capital social que se obtiene con el consumo de estas drogas en público (Atkinson y col., 2014).
Ante la falta de veracidad de la información publicada en la red acerca de las sustancias adictivas en redes sociales, se formula la siguiente recomendación: los esfuerzos en prevención del consumo de drogas dirigidos a los adolescentes deben tomar en cuenta las características del contenido que se maneja en las redes, y se deben implementar estrategias para educarlos en técnicas para comprobar la validez de las fuentes de la información que consultan, y así evitar que adopten una percepción hacia el consumo de drogas basada en información errónea.
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