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5 Tecnologías de la información y comunicación para la atención de la salud materna

Christian S. Ortiz-Chacha y Janet García González

Introducción

En nuestros días se discute acerca de las transformaciones que ha generado el uso de las tecnologías de la información y comunicación (tic) y de su impacto en las prácticas cotidianas y nuestras estructuras mentales, basado en la ampliación de las posibilidades de comunicarse a largas distancias y de manera inmediata y de obtener grandes y diversas cantidades de información, y en el devenir de los usuarios en editores y emisores de mensajes que pueden ser distribuidos en todo el mundo, lo que facilita los procesos de producción y generación de nuevas formas de empleo y adquisición o comercialización de objetos y servicios. Así, las tic se han convertido en los nuevos espacios de expresión humana, tal como lo evidencia el gran avance y evolución en su instrumentalidad y extensión en el número de usuarios (Zermeño, Arellano & Ramírez Vázquez, 2007).

La adopción global de la telefonía móvil y el rápido crecimiento de la banda ancha han promovido un intercambio de ideas y mercancías en un entorno global. Las tic han modificado la manera en la que la gente se informa, se comunica, se divierte, hace negocios, trabaja y estudia, y consecuentemente se han convertido en un elemento que ha contribuido al desarrollo de las sociedades que han sabido incorporarlas y aprovecharlas en sus actividades cotidianas (Ábalos, Romero & Chapman, 2010).

En este contexto, el ámbito sanitario no ha escapado a las tic, pues escuchamos, leemos y usamos tecnologías para informarnos, monitorear o atender nuestra salud. El desarrollo de herramientas tecnológicas para la atención y los cuidados sanitarios ha proliferado en varios terrenos, como la salud materna (sm), puesto que el interés por el bienestar físico y mental de la mujer y por todo aquello vinculado a la maternidad continúa siendo una prioridad en el mundo (Ábalos et al., 2010).

Sin embargo, la diversidad de contextos regionales y sus determinantes de salud exigen estrategias acordes a estas condiciones y necesidades, pero también del desarrollo tecnológico que impera en nuestros días. Las tic deben ser vistas como una oportunidad para optimizar los recursos que los proveedores de los servicios sanitarios disponen para la atención de la salud materna y otras prestaciones que permitan contribuir al cumplimiento de políticas orientadas a ello, como los pasados Objetivos del Desarrollo del Milenio 2000-2015, y ahora Objetivos de Desarrollo Sostenible 2016-2030 (Naciones Unidas, 2015).

Se ha demostrado que incorporar el uso de tecnologías en los servicios de salud permite ampliar las coberturas de atención, incluso en áreas donde se carece de prestaciones sanitarias. En México se han impulsado políticas en la integración del sistema de salud para resolver fundamentalmente problemas de eficiencia, de cobertura y, en menor medida, de calidad y equidad.

Se ha detectado que la oferta de servicios de salud para la atención de la salud materna debe ser congruente con las necesidades de la población y con los cambios que estas presenten, por lo que es indispensable incluir también en los procesos de atención tanto a la embarazada como a su red social, para sumar esfuerzos y recursos desde la identificación de sus necesidades y la atención que se requieren.

En este punto, la decisión de buscar ayuda depende, además de determinantes económicos y geográficos, de los conocimientos, prácticas y creencias que puedan influir en el reconocimiento de los signos y síntomas de alarma. Se requiere tener una población bien informada, con estrategias acordes con sus necesidades de información y comunicación, sobre todo en lo que atañe a la salud materna y en el cómo la conciben, la viven y la comparten (Maine et al., 1997; Vélez, Gallego & Jaramillo, N/D).

Por ello, con esta investigación se busca determinar el acceso y uso de las tic de las mujeres durante el embarazo, así como la forma en que se las apropian o las valoran, con la finalidad de identificar las áreas de oportunidad para la implementación de estrategias de atención a la salud materna a través de tecnologías como Internet y el teléfono celular que permitan contribuir al fin último de todo sistema sanitario: mejorar la salud de la población.

El contexto de las tic para la salud materna

En 2011, la oms estableció la estrategia y plan de acción eSalud/eHealth (2012-2017), que contempla el uso de computadoras, teléfonos móviles y comunicaciones por satélite para los servicios de salud y de información, tecnologías costoeficientes y seguras para la atención, la vigilancia, los registros y la educación en el ámbito sanitario, con la finalidad de “contribuir al desarrollo sostenible de los sistemas de salud […] mediante el uso de tic”, amparando el acceso a la información sobre salud como un derecho fundamental (oms/ops, 2011).

Aunado a las diversas aplicaciones que las tic plantean, la penetración de estas mantiene un crecimiento acelerado e incluso exponencial, especialmente para la telefonía móvil. En México, para 2017 se reportan: 60 líneas telefónicas fijas por cada 100 hogares; 49 suscriptores de banda ancha fija por cada 100 hogares, con un total de 16.2 millones de accesos de banda ancha, de los que 46.6 % corresponde a accesos por dsl (cable de par de cobre), 34.8 % de accesos por cable coaxial (cable módem), 16.7 % por fibra óptica, 0.1 % de accesos satelitales, y 1.8 % a través de otras tecnologías.

En cuanto a tecnología móvil, se registraron: 112 millones de líneas de telefonía móvil, representando 91 líneas por cada 100 habitantes; un total de 77.2 millones de líneas de banda ancha móvil, que corresponden a 63 líneas por cada 100 habitantes (Instituto Federal de Telecomunicaciones, 2017).

En este contexto, se ha promovido intensamente la aplicación de las tic para contrarrestar los problemas de salud que afectan a las poblaciones. La prestación de servicios sanitarios, particularmente en regiones de bajos y medianos ingresos, ha incluido la aplicación de telefonía móvil y aplicaciones tecnológicas, identificada como la m-salud, lo que ha contribuido a una mayor cobertura y eficiencia del sistema y del personal sanitario, ofreciendo algunas ventajas sobre los enfoques tradicionales de la atención a la salud.

DeRenzi et al. (2011) identifican seis funciones de la tecnología móvil utilizada en el sistema sanitario: recolección de datos; formación y acceso a material de referencia para el recurso humano en salud; comunicación entre los trabajadores sanitarios; supervisión de estos; ayuda para la toma de decisiones; y promoción de comportamientos saludables entre la población. Si bien el uso de estas tecnologías no corrige las deficiencias estructurales del sistema de la salud, sí ayudan a fortalecerlo, o a reforzar un programa o una acción (DeRenzi et al., 2011).

Particularmente, la telefonía móvil ha sido aplicada como herramienta en los procesos administrativos y de atención a usuarios, el monitoreo de pacientes, y la recolección y transmisión de información a poblaciones de países en desarrollo (United Nations Foundation-Vodafone Foundation, 2009).

La evidencia empírica sobre la asistencia sanitaria mediante teléfonos móviles refiere que su uso puede ayudar en la prestación de servicios sanitarios, dado que el cuidado regular y la trasmisión de información son necesarios para mejorar la salud y que los usuarios y proveedores requieren resultados en cuanto a esto (Krishna, Boren & Balas, 2009).

Si bien el uso de teléfonos móviles es diverso, su principal utilidad responde al refuerzo de información e inducción de conductas, con una amplia variedad de propósitos, como dejar de fumar, bajar de peso, seguir una dieta y realizar actividad física, mejorar la adherencia al tratamiento y dar indicaciones sobre el manejo de la enfermedad (Evans, Wallace & Snider, 2012).

En el ámbito de la salud materna, la utilidad de las tic no ha sido tan evidenciada como en otras áreas de la salud; hace cinco años, muchos de los proyectos identificados en este tenor se reportaban en desarrollo, pero ya con algunas lecciones aprendidas sobre su ejecución (U.S. Department of State, 2010; Noordam, Kuepper, Stekelenburg & Milen, 2011; Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, 2010), y, en los últimos dos años, algunos de ellos han demostrado y evidenciado los aportes de sus intervenciones.

Text4baby fue el primer servicio de salud gratuito de mensajes de texto en Estados Unidos, que buscaba mejorar la salud de mujeres embarazadas y de sus bebés mediante la entrega de información con mensaje cortos y de manera oportuna, y que logró una rápida aceptación (Whittaker, Matoff-Stepp, Meehan, Kendrick, Jordan & Stange et al., 2012). Y respecto de su eficacia, se concluyó que el uso de Text4baby está asociado con el cambio de creencias de las mujeres acerca de su salud durante el embarazo (Evans et al., 2012).

Otras evidencias respecto de la tecnología móvil refieren que el teléfono móvil puede mejorar el acceso y la recopilación de información en tiempo real y que, mediante sesiones cortas de capacitación, se puede mejorar el conocimiento y las habilidades para el uso correcto de esta tecnología (Jody, Munro & Andreatta, 2012).

Al incluir el envío de mensajes de texto en la atención de la salud durante el embarazo, estos se consideran un tipo de prestación extendida del proveedor de servicios de salud, ya que pueden actuar como un recordatorio y una fuente de motivación positiva para cuidarse a lo largo de la gestación, e incluso lograr cambios de comportamiento (Lau, Cassidy, Hacking, Brittain, Jensen Haricharan & Heap, 2014).

Tratándose del contexto en el que se desarrolla la maternidad, el uso de tic en el hogar es fácil y permite enfrentar las diversas necesidades de las embarazadas ante los cambios de comportamientos de riesgo. Sobre todo, el hecho de que las mujeres gestantes están interesadas en recibir ayuda para promover comportamientos saludables con estas tecnologías (Davis, Wambach, Nelson, Odar, Lillis, McKinley & Gallagher, 2014).

Marco metodológico

Se realizó un estudio de metodología mixta de dos etapas: cuantitativa y cualitativa, para tener una visión complementaria sobre el acceso, el uso y la apropiación de las tic en embarazadas que dé cuenta de las posibilidades de incorporarlas en la atención a la salud materna de las siete unidades de primer nivel de atención del municipio de Xalapa, Veracruz, México.

El estudio con enfoque cuantitativo proporcionó una medición, y el de enfoque cualitativo permitió obtener profundidad de comprensión en las respuestas de las embarazadas. Ambos fueron realizados como dos etapas, en un orden de ejecución, descripción y emisión de resultados, de lo cuantitativo a lo cualitativo.

Con el enfoque cuantitativo, se realizó un estudio descriptivo, observacional y transversal con la finalidad de identificar las características y los recursos de la población en cuanto al acceso a las tic, el uso de estas y la atención a la salud materna, para dar cuenta de la forma en que estos fenómenos se manifiestan en el contexto de las propias mujeres durante el embarazo.

Se diseñó el cuestionario autic-sm y, mediante un piloteo, se midió la consistencia interna basada en el alfa de Cronbach, lo que obtuvo un valor de 0.91. Se aplicó a una muestra probabilística estratificada de 709 embarazadas (p de 0.25, un nivel de confianza de 95 % y un margen de error de 3 %), distribuidas proporcionalmente en las siete unidades de primer nivel de atención que integran los servicios del municipio de Xalapa, Veracruz.

Con el enfoque cualitativo, se realizaron dos grupos focales, con un total de 13 participantes, quienes tenían una edad promedio de 21.3 ± 4.5 años. La edad mínima del grupo de las embarazadas fue de 16 años, y la máxima, de 33. De las 13 embarazadas, 8 (61.5 %) estaban casadas, 7 (53.8 %), con una escolaridad máxima de preparatoria, y 12 (92.3 %) estaban experimentando su primer embarazo. En cuanto al acceso y disposición de tic, 6 (46.2 %) tenían computadora, y 7 (53.8 %) contaban con Internet, y las 13 (100 %) tenían celular.

Resultados

Enfoque cuantitativo

Características sociodemográficas y económicas

Las embarazadas se caracterizaron por ser jóvenes, con una edad promedio de 24±6 años, lo que las sitúa dentro de la edad reproductiva de la mujer, según recomendaciones de la oms (de 13 a 42 años de edad), con una ligera tendencia de mujeres gestantes jóvenes. Por su estado civil, están principalmente casadas o en unión libre (69.8 %). Su escolaridad fue diferente entre los centros de salud a los que acuden (2=54.47, gl= 18, p=0.001). La mayoría tienen nivel secundario concluido (39.6 %). El principal tipo de vivienda que poseen es casa propia (37.1 %).

Respecto de la ocupación, la mayoría fueron identificadas como población desocupada (104), que no trabajan (14.7 %), estudian (8.0 %), o se dedican a las labores del hogar (45.7 %). De las 184 embarazadas que trabajaban, solo 127 informaron la posición que ocupaban laboralmente, y la mayor parte eran trabajadoras por cuenta propia (42.5 %), mayormente en la venta de productos por catálogo, y empleadas (40.2 %), en su mayoría de negocios dedicados a la preparación y venta de alimentos.

Se trata de un grupo ubicado dentro de la economía informal, ocupación laboral que no les confiere derechos laborales, como la seguridad social, la cual permitiría el acceso a otros servicios de salud (tabla 1). Respecto del ingreso según salario mínimo, se identificó que el salario percibido por las embarazadas que trabajaban era diferente en al menos dos centros de salud (Kruskal-Wallis, gl= 6, p= 0.001), pero en sentidos opuestos; las mujeres que acudían a la unidad E percibían casi dos salarios mínimos al día, mientras que las que iban al B no alcanzaban ni la mitad de un salario mínimo al día. Para el resto, el ingreso oscilaba entre 1 y 1.5 salarios mínimos.

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Características de salud materna

Las embarazadas de este estudio evidenciaron un control prenatal oportuno, ya que, en términos del trimestre de gestación en el que ingresaron a este servicio de salud, 53.6 % del total de mujeres lo hicieron en el primero, tal como se establece en las recomendaciones de la normatividad vigente para la atención a la salud de las personas gestantes, lo cual permite dar un seguimiento adecuado al desarrollo del embarazo y poder detectar problemas y complicaciones del bebé y la madre.

Como medidas confirmatorias de la edad gestacional, se indagó el conocimiento de las semanas y el trimestre de gestación, y se identificó que no todas las embarazadas conocían su edad gestacional (35.3 %) y que 3.7 % no proporcionó esta información. También se encontró que este conocimiento fue diferente entre las embarazadas que acuden a las siete unidades de salud (2== 47.64, gl=6, p=0.001). Este es un dato de rutina entre cada consulta del control prenatal, de gran importancia para la salud de la madre y el hijo. De estas mujeres, 61.1 % experimentaban su primer embarazo, y el número de hijos nacidos vivos fue, en promedio, uno.

El apoyo que reciben las embarazadas puede provenir de diferentes personas, familiares y no familiares, incluido el personal de salud. El principal sostén para las embarazadas que acudían a los centros de salud B (47.1 %), A (45.3 %), F (42.7 %), G (42.6 %) y C (39.6 %) fue la familia, mientras que para las mujeres de los centros de salud E (51 %) y D (33.6 %) fue la pareja o esposo.

Tecnologías de la información y comunicación

Las tecnologías de la información y comunicación que las embarazadas informaron tener en sus hogares, independientemente del uso, fueron, además de la televisión y la radio: el celular, la computadora y el ipad, de los cuales se destacaba el celular como la tic de mayor acceso en los hogares de las mujeres gestantes (tabla 2).

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Sobre la frecuencia de uso de estas tic, la mayoría de las embarazadas (26.7 %) refirió usar la computadora al menos una vez al mes. Para el caso de la Internet, 27.4 % reportó utilizarlo al menos una vez al mes. La frecuencia de uso diario del celular (69 %) fue mucho mayor que el uso diario de la computadora (19.6 %) y de Internet (31 %).

Para fines de la estrategia eSalud, la computadora sin acceso a Internet no sería de mucha utilidad, salvo que las embarazadas estuvieran dispuestas a pagar el servicio. Sin embargo, la expansión de redes inalámbricas gratuitas puede llegar a favorecer a la población que ya dispone de una computadora. Así, se pudo identificar que la tecnología de mayor acceso y uso en las mujeres embarazadas es el celular: seis de cada diez lo usan todos los días, al menos una vez (figura 1).

El principal tipo de conexión a la Internet es de tipo inalámbrica (36.8 %), lo que permite conectar un importante número de dispositivos sin necesidad de cables, y se identificó que los equipos que las embarazadas poseen son inalámbricos, lo cual habilita un mayor acceso a Internet, en cualquier lugar al que acudan donde tengan este servicio gratuito, que va en expansión para la población en general, tanto en los servicios públicos como en los privados.

De entre los lugares más frecuentes para usar Internet, se destacó el hogar (30.2 %), y gracias a su expansión entre diferentes sectores, colonias y espacios públicos, no tienen que salir más allá de su lugar de residencia para hacer uso de la Internet. Sobre su utilidad, las embarazadas refirieron usarlo con fines de investigación, comunicación, recreación, educación y capacitación, pero las principales actividades que realizan en Internet fueron las vinculadas con información y comunicación (30.2 %), lo que nos da la oportunidad de vislumbrar su empleo para proporcionar y compartir saberes acerca de la salud materna.

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De las 709 embarazadas, 95 % dispone de celular, lo que resulta comparable con las cifras estimadas para la población general del país. En promedio, poseen un teléfono móvil 79.5 %, con máximo de hasta tres. Los dispositivos con los que cuentan las mujeres gestantes se caracterizan por tener las funciones de llamada, mensajes de texto y conexión a Internet (68.4 %), necesarias para desarrollar estrategias de eSalud.

Disponer de las tic genera gastos para usar las diversas funciones que proporcionan sus dispositivos y equipos tecnológicos. El principal referido por las embarazadas fue el de recargas a celular, en 57.6 % de ellas.

Tanto la Internet como el celular resultaron de mucha importancia para ellas en su vida diaria, 36.5 % y 28.5 %, respectivamente. Para 65 % del total de las mujeres gestantes, fue importante el uso de tic en su cotidianeidad.

Tratándose del empleo de las tic para el cuidado de su salud, 58 % de las participantes del estudio manifestaron que la Internet y el celular serían de gran apoyo para cuidar de su salud durante el embarazo. En suma, consideraron que la Internet (7.6 %), el celular (26.2 %) y ambos (58.0 %) pueden ayudarlas en el cuidado de su salud durante la gestación, lo que representa 91.8 % del total de las embarazadas. El interés manifestado por las tic contribuiría a la viabilidad de estrategias en salud mediante tic.

Las funciones que estas cumplen en relación con el cuidado de la salud de las mujeres gestantes son: comunicarlas con familiares (6.9 %) o con el servicio médico ante una urgencia de salud (16.0 %); llevar el control y seguimiento de sus citas médicas y el control prenatal (11.8 %); ayudarlas a recibir o pedir información sobre cuidados en el embarazo (8.5 %), sobre signos de alarma (18.2 %), y sobre su estado de salud en general (7.9 %).

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Enfoque cualitativo

Las tic a las que tienen acceso y de las que disponen las embarazadas son el celular, la computadora y la Internet, pero de estas sobresale el celular como la tic con mayor accesibilidad y disponibilidad en esta población, de acuerdo con expresiones como “Esas tecnologías […] en su mayoría ya pueden estar al alcance de todos”.

La disponibilidad de las tic también se considera un derecho de las personas, aunque en la realidad no sea así para todas, pues depende del grado de desarrollo de una zona, comunidad o región, como lo expresaron las embarazadas: “Pues creo que todos […] tenemos derecho a esa forma de comunicación, pero desgraciadamente no todos tenemos acceso a [ella] porque hay muchas zonas marginadas”; “En los ranchos… bueno, en los pueblos no hay señal”.

El acceso a las tic no necesariamente es desde el hogar; siempre que se requiera, se puede acceder a ellas en otros espacios, lugares: “En casa no, pero sí hay Internet cerca de mi casa y ahí voy a checar alguna información que necesite yo”; “Si no hay señal… a veces sí cuenta uno con teléfono, nomás te subes al otro pueblo siguiente y ya tienes señal”.

Un elemento considerado en la accesibilidad a las tic de las embarazadas fue la edad de contacto con estas, y se identificó que se presenta durante la adolescencia, ya que refirieron edades de entre 11 y 16 años.

Sobre las habilidades necesarias para acceder a ellas, se presenta de manera diferente dependiendo del dispositivo en específico. Comenzar a utilizar un celular no requiere de habilidades especiales, solo el deseo de aprender, y se puede lograr preguntando a otras personas o revisando los manuales de uso, tal como lo expresaron las embarazadas: “Pues no necesitas tener alguna habilidad; simple, con querer aprender y utilizarlo, lo pueden hacer”.

El acceso a la computadora y a Internet representa mayor dificultad para algunos individuos: “Bueno, no, no tiene mucha ciencia el usar el Internet, pero hay personas a las que sí se les dificulta muchísimo, pero yo creo que se requiere de mucha atención y dedicación para de verdad aprender a usarlo”.

Sobre el uso de las tic, las consideraron medios de comunicación, herramientas de búsqueda de información efectivas y rápidas, así como un medio de entretenimiento o para aprender cosas nuevas: “Si tenemos alguna duda, buscamos en Internet, pues no te la resuelve al cien, pero pues te das una idea”; “Bueno, el teléfono sí, porque puedes hacer una llamada o mandas a traer la cruz roja o un taxi rápido”.

Estas funciones que les dan a las tic están vinculadas en su mayoría al ámbito de la salud, otorgando mayor importancia al recién nacido: “En mi caso es para enterarme de todo lo que puede pasar si no cuidas a tu bebé. De eso me he estado informando mucho”; “Antes no me cuidaba porque yo tragaba pura porquería, y luego había veces o días en los que solo hacía una comida y después comía pura chatarra y cosas así. Entonces ahorita digo no, me tengo que cuidar, ya no tanto por mí, sino por el bebé”.

Los intereses en la búsqueda de información se orientan principalmente a saber sobre los cuidados y el desarrollo del embarazo, sobre la alimentación adecuada a su estado de vida, la identificación de signos y síntomas de un posible embarazo, o de signos y síntomas de alarma del embarazo y de otras enfermedades, lo que puede servir de apoyo o refuerzo de los servicios médicos a los que acuden, tal como lo expresaron las embarazadas: “También, en mi caso por ejemplo, buscar información en Internet sobre cómo van creciendo los bebes, lo que les tienes que dar de comer, lo que no, cómo tienes que cuidarlo, en fin… Pues sí, para buscar información”.

El uso de las tic es muy frecuente entre las embarazadas, aunque puede llevar a dependencia o incluso es considerado como un vicio o una enfermedad, tal y como lo expresaron: “Yo todos los días y todo el día”; “Sí, de hecho, no recuerdo ahorita la enfermedad de que eres dependiente del teléfono, [pero] a veces no me llegan mensajes ni nada, y yo a cada rato lo estoy revisando porque siento que vibra o siento que suena […]”.

El uso de las tic durante la gestación se orienta más a buscar información propia del embarazo, a diferencia de cuando no se está en gestación: “Pues puede ser diferente porque no estando embarazada te fijas en otras cosas, ja, ja, ja”; “Sí pues, buscas diferente información, ya no buscas acerca de tu embarazo, ¿no? O de lo que te pueda proporcionar el Internet”.

En este estudio, la apropiación se concibió como el proceso material y simbólico de interpretación que dota de sentido a las tic, de acuerdo con sus propósitos y por parte del grupo social, en este caso, de las mujeres gestantes.

En particular, el celular permite la comunicación con muchas personas y, ante algún suceso inesperado, pedir ayuda, informarse, o estar en contacto con la familia, tal como lo refirieron las embarazadas: “Para avisarle algún familiar… sobre si te pasa algo, ahorita que estás embarazada y luego no sabes qué hacer, entonces le hablas a todo el mundo a ver quién te dice qué puedes hacer”.

Ante la distancia geográfica o física de la familia, el celular representa una forma mínima de comunicación: “Pues para mí es importante para mantenerme en contacto con mi familia, que no están cerca, y aparte de eso pues tener comunicación extra, aparte de ir a visitar a mi familia, que no se puede siempre… Ya mínimo hablando por teléfono es una manera de estar en contacto”.

Las tic son importantes en la vida de las embarazadas, son sinónimo de “comunicación”, y esta es de gran relevancia durante la gestación. Las tic son una necesidad para ellas, y llegan a ser valoradas como algo más o tan importante como la familia, e incluso como un hijo: “Sí puedo vivir sin ellos, sí, ja, ja, ja… pues antes vivía sin ellos, ¿no? Pero pues sí, son importantes igual para mantener una comunicación, en alguna emergencia o si quieres buscar algo rápido, ¡rápido lo encuentras!”; “El celular… creo que es mi primer hijo”.

Aunque el teléfono móvil es considerado una necesidad, su uso frecuente puede afectar el bienestar del recién nacido, ya que, al dedicarles tanto tiempo a las tic, se podría descuidar al bebe, por lo que es necesario establecer límites de tiempo para su empleo. Así lo expresó una embarazada: “Hay otra vida aparte del celular, no puedes estar pegada al celular todo el tiempo. ¿Te imaginas? Al rato vas a tener a tu bebé, y el bebé por allá llorando y tú acá, pegada al teléfono”.

Las formas de apropiación de las tic se asumen como medio de información para el cuidado de su salud durante el embarazo, como instrumento de comunicación ante una necesidad de atención o urgencia médica, y como un médico a domicilio: “A mí me gustaría que me dijeran cómo, por ejemplo, le bajo una gripa al bebé… La temperatura, si está llorando mucho, por qué está llorando mucho, ja, ja, ja… A veces también cuando les agarra cólicos”; “Sí, es más, como mamá primeriza, luego no sabes qué hacer… A veces necesitas saber todas esas cosas y no está a la mano quien te lo pueda decir, con eso sí”.

Conclusiones

Se puede concluir que las tecnologías de la información y comunicación, como la computadora, el Internet y el celular, son accesibles y están disponibles para más de 80 % de las embarazadas que acuden a los servicios de salud de un primer nivel de atención en el área urbana de Xalapa, Veracruz. De todas las tic, el celular es la de mayor accesibilidad, disponibilidad y uso entre ellas.

Las tic son de gran utilidad para el cuidado de su salud durante el embarazo, primordialmente el celular y el Internet, adjudicando funciones del sistema de salud relativas a la comunicación, el acceso a información de salud, apoyo en la toma de decisiones sobre la salud y la promoción de comportamientos de salud.

La apropiación que tienen las embarazadas de las tic está expresada en términos de los recursos materiales necesarios que son de gran utilidad en su vida diaria y durante la gestación, y que permiten mantenerlas informadas y comunicadas con su entorno, en un estado de vida que requiere de mayores cuidados y atenciones.

Las tic son necesarias e importantes para las embarazadas, y podrían contribuir más si les dotaran de mayor información para la vida y la salud; el celular, por ejemplo, puede llegar a ser como un servicio de médico a domicilio, sin que esto reemplace los servicios de salud institucionales, sino que más bien funciona como un apoyo o una extensión de estos servicios.

Las características de acceso a las tic y de su uso en esta población muestran la existencia de condiciones idóneas para incorporarlas a los servicios de salud materna de Xalapa, Veracruz. Sin embargo, al haber diferencias entre las mujeres gestantes, según la unidad de salud de adscripción, estas deben ser tenidas en cuenta al pensar su implementación, a fin de evitar incurrir en el desarrollo de programas fuera de realidades específicas.

Las diversas condiciones sociales en las cuales las mujeres experimentan y viven su embarazo no representaron una limitante para el acceso a las tic y para su disponibilidad, por lo que se podría considerar viable el empleo de estrategias que las incorporen en los servicios de salud materna de un primer nivel de atención.

Referencias

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