Nuestros cursos:

Nuestros cursos:

Los remedios al pecado original: reinos y aristocracias en el pensamiento de John Wyclif

Cecilia Devia[1]

Las relaciones entre pecado original y dominio político desarrolladas por el pensamiento medieval constituyen un tema clave en la filosofía política. En esta oportunidad nos interesa abordarlo a partir del polifacético pensador inglés John Wyclif (c. 1328-1384).[2] Nos enfocaremos en los remedios al pecado original, en este caso encarnados en los reinos y las aristocracias terrenales. A partir de bibliografía especializada y actualizada, y tomando como fuente el Tractatus de statu innocencie redactado en 1376 por Wyclif,[3] analizaremos cómo, debido al enorme trastocamiento ocasionado por el pecado original, la creación entera se ha visto conmovida y, en el caso particular del dominio político, el ser humano ha perdido en este mundo postlapsario la forma ideal de gobierno prelapsario, que no preveía ni divisiones entre Estados, ni coerciones, ni tributos. El pensador inglés considera entonces inevitable recurrir a la forma de gobierno monárquica, que permita imponer por la fuerza la convivencia pacífica existente en forma natural en el estado de inocencia. Esta monarquía debe ser asistida por una aristocracia que, en la patria de Wyclif, se puede identificar con el Parlamento.

El hecho de reconducir la génesis de cualquier autoridad política a las condiciones de fragilidad y de necesidad desencadenadas por la caída no representa una novedad, pero Wyclif reelabora con una propuesta fuerte esta tesis relativa al origen del Estado ya presente en muchos exponentes de la patrística. Es de Agustín de Hipona –punto de referencia constante en todas sus reflexiones– que el Doctor evangelicus extrae en particular el pasaje teológico-político desde una sociedad de hombres libres e iguales, unidos fraternalmente en el amor a Dios y en el sometimiento espontáneo y exclusivo a su ley, a la aparición de una comunidad política –o, mejor aún, de una multiplicidad de Estados– cuyo rol se resuelve esencialmente en la actividad de punición y coerción ejercida en resguardo de una humanidad signada de manera irremediable por el pecado original, inclinada al mal, a la violencia, a la división. En esta perspectiva, el Estado es visto como respuesta y remedio al problema que surgió después de la caída, garantizando el imprescindible orden de las civitas y la necesaria presencia de una serie de gobernantes-guardianes.[4]

Wyclif parece creer que el que ofrece la mejor garantía para cumplir tal rol es el rey. La solución elegida comporta de hecho la renuncia a aquel que el pensador inglés juzga como el mejor ordenamiento institucional, en el cual la guía del pueblo es confiada a un grupo restringido de sabios que gobierna únicamente sobre la base de las Escrituras. La novedad del discurso del Doctor evangelicus consiste en identificar una forma de gobierno, la aristocrática, como la más capacitada para recrear las condiciones en las cuales los hombres se encontraban en el estado de inocencia. Precisamente esta peculiaridad –junto al hecho de ser el régimen elegido en origen por Dios para el pueblo de Israel– la vuelve decididamente superior a cualquier monarquía.

El programa de reforma presentado por Wyclif a las más altas autoridades inglesas a fines de la década de 1370 propone un objetivo de mínima: conjurar el peligro de la instauración de un régimen hierocrático. A pesar de los límites del regnum, ya es un óptimo resultado si la presencia en la Europa cristiana de un cierto número de reyes, dotados de poder coercitivo, evita que se verifique el caso peor, o sea la asunción de los cargos de gobierno por parte de los eclesiásticos.

De alguna manera, Wyclif parece ofrecer fundamentos teológicos tanto para la unificación del poder en lo terrenal –que queda en manos del rey, asistido por un consejo de notables– como en lo espiritual, que reside en la Iglesia invisible, de la cual no sabemos cuáles son sus miembros –que sólo Dios conoce– pero sí cuál es su única cabeza: Cristo.


  1. Doctora en Historia y Magíster en Filosofía Política por la Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires. Posdoctorado en Ciencias Sociales por la Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires. cecidevia@yahoo.com.ar / cecidevia@gmail.ar.
  2. Esta presentación forma parte de una investigación más amplia emprendida en una tesis defendida recientemente en el marco de la Maestría en Filosofía Política (Facultad de Filosofía y Letras-Universidad de Buenos Aires), titulada Pecado original y dominio político en el Tractatus de statu innocencie de John Wyclif, bajo la dirección de la Dra. Carolina Julieta Fernández.
  3. Wyclif, Johannis (1922) Tractatus de statu innocencie, in Loserth, Johann and Mathew, F.D. (Eds.), Tractatus de mandatis divinis, London, The Wyclif Society, pp. 475-524.
  4. Simonetta, Stefano (2004) “Governo ideale, potere e riforma nella riflessione di John Wyclif”, Archives d’histoire doctrinale et littéraire du Moyen Âge. vol. 1, núm. 71, pp. 109-128.


Deja un comentario