María Luciana Nogueira[1]
En esta ponencia presentaremos resultados iniciales acerca de un análisis sobre las percepciones del trabajo de las mujeres en dos gestiones obreras que provienen de luchas por recuperación de fábricas, y las desigualdades sexogenéricas que se expresan en ellas. Los casos a analizar serán el de la gráfica Madygraf ubicada en Zona Norte del AMBA, recuperada en 2014 y el de la procesadora pesquera Engraucoop, recuperada en 2012 y ubicada en Quequén, ciudad del interior de la provincia de Buenos Aires.
Tomaremos tres ejes conceptuales para acercarnos a este problema, evaluando en forma diferenciada las percepciones de trabajadoras y trabajadores. Por un lado, el concepto de división genérico-sexual del trabajo para analizar transformaciones y persistencias en los procesos de trabajo de Engraucoop y Madygraf. Luego, prestaremos especial atención a las valoraciones específicas sobre el trabajo productivo realizado por las mujeres y su relación con las desigualdades sexogenéricas percibidas y no percibidas en torno al mismo. Finalmente, tomaremos el concepto de trabajo de reproducción social en su articulación con la esfera de producción y su influencia en las prácticas fabriles y percepciones obreras.
Nuestras fuentes de información provienen de la aplicación de la encuesta obrera en ambos lugares de trabajo, que se complementaron con entrevistas a trabajadores, el análisis de fuentes escritas de la prensa y archivos de los colectivos obreros.
Buscaremos cruzar la perspectiva de género y de clase, partiendo de la idea de que la doble opresión de género y clase que viven las mujeres genera modos diferenciados en que trabajadores y trabajadoras vivencian y buscan modificar el desempeño de las tareas y puestos que ocupan, el rol en la producción fabril, la valoración que adquiere el trabajo productivo remunerado en la gestión obrera y sus nexos con la esfera de la reproducción social. Presentaremos aquí algunos de los principales resultados y consideraciones metodológicas generales de los casos de estudio.
La fábrica pesquera Engraucoop proviene de la empresa Engraulis, firma dedicada a la producción y comercialización de conservas de anchoas desde el año 1973. En sus casi 50 años de funcionamiento se caracterizó por la contratación de fuerza de trabajo mayoritariamente femenina, lo cual es moneda corriente en este rubro de la producción pesquera a nivel nacional e internacional. La gran mayoría de las mujeres ocupa los puestos de fileteado, y también se encuentran feminizados los sectores de envasado, administración, control de calidad y limpieza de oficinas. Los varones ocupan los puestos de trabajo de peones, empaque, cierre y traslado de la materia prima y la producción realizada.
Tras las dificultades que debió atravesar el colectivo obrero que emprendió la recuperación de la fábrica, desde 2014 optaron por aceptar la contratación en formato tercerizado por parte de la empresa marplatense Marbella. La cooperativa mantuvo relativa autonomía en lo que se refiere a la regulación del proceso de trabajo y la contratación de nuevos trabajadores y trabajadoras para realizar las tareas de producción.
La fábrica gráfica Madygraf proviene de la empresa multinacional Donnelley que se instaló en Argentina durante la década del 90. El conflicto por la recuperación fue dirigido por la Comisión Interna de la fábrica, que venía dando combates años anteriores y tenía una referencia obrera previa al conflicto. Una característica de su línea política fue la de incorporar a las familias en el conflicto, lo que motivó la instalación de una carpa fuera de la fábrica en la que esposas y familiares de trabajadores, conformadas como Comisión de Mujeres, desarrolló una activa militancia en el conflicto.
Tras la recuperación, ante los requerimientos de la producción, la necesidad de acrecentar ingresos de las familias y también, como forma de reconocimiento del rol central que las mujeres tuvieron en el desarrollo del conflicto, la asamblea de la fábrica votó incorporarlas como trabajadoras en el área de producción, que en la gestión patronal se hallaba 100% masculinizado. La Comisión de Mujeres continuó su militancia en la gestión obrera, y una de sus conquistas fue la constitución de una juegoteca como sector fabril remunerado.
Como conclusiones generales, en Engraucoop hallamos la expresión de una tensión entre la consideración del trabajo productivo de las mujeres como “el fundamental” en la fábrica, la composición mayoritaria femenina, la presencia de mujeres en puestos de dirección fabril y el mantenimiento de un sistema jerárquico en el que son dos varones quienes ocupan los puestos de control general de la producción. La feminización de la fábrica, de la lucha por la recuperación y del puesto de trabajo considerado como central en la producción tiene como contracara la persistencia de la masculinización de los puestos de mayor jerarquía en la fábrica, aspecto no percibido por la mayoría del colectivo obrero.
En Madygraf, la presencia de una organización de mujeres no mixta y el rol en la politización fabril que cumplió desde los comienzos de la lucha por la recuperación conllevó que determinadas desigualdades sean visibilizadas y se conviertan en objetos de militancia. Desde esta organización lograron que determinadas demandas de las trabajadoras se reconfiguren como demandas del colectivo obrero, tales como el acceso a categorías más altas, puestos de trabajo calificados, la constitución de la Juegoteca y la obtención de licencias por maternidad y por el día femenino. La tensión en este caso pivota entre los avances conquistados y las persistencias en ciertos aspectos de la división sexual del trabajo fabril, que marcan aspectos que aún no fueron visibilizados o bien continúan como disputas a emprender.
- Centro de Estudios e Investigaciones Laborales. Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas. Grupo de Estudios Sociales y Marítimos. Centro de Estudios Históricos. Universidad Nacional de Mar Del Plata. Correo electrónico: nogueiramluciana@gmail.com.↵






