La ciencia al servicio del hombre rural (1936-1940)
Maria Isabel Fernandez[1]
En el marco de las crisis de la producción agrícola que se agudizaron en la década del 30, el estado provincial, encabezado por el gobernador Manuel Fresco, impulsó una política rural integral que iniciaba en una educación práctica. La misma estaba orientada a la producción rural, conocimientos que se profundizarían en escuelas o estaciones experimentales, y terminaba en el Instituto Autárquico de Colonización que facilitaba la posesión de la tierra a partir de la creación de colonias. Esta política rural buscaba crear una conciencia agraria, que reforzara el vínculo del campesino con su tierra y su comunidad, evitando el éxodo rural. El éxito del proyecto dependía en gran medida del mejoramiento de la producción.
Tanto las estaciones como las chacras experimentales fueron las encargadas de ayudar a solucionar las crisis agrícolas desde la ciencia, experimentar y proponer respuestas concretas adaptadas a las subregiones productivas desde nuevas semillas, mejores abonos, difusión de nuevas técnicas y tecnologías disponibles para incrementar la producción y por ende la rentabilidad del campo argentino. Constituyeron un modelo donde se experimentaban las nuevas propuestas en un establecimiento rural de escala similar a los colindantes y contaban tanto con instalaciones para investigación como parcelas de tierra donde se ponían en práctica las nuevas propuestas, esto facilitaba la transferencia de los conocimientos a los agricultores de la región generando un vínculo beneficioso para ambos. De los discursos del Dr. Manuel Fresco,[2] se desprende la importancia educativa de las chacras y estaciones, para las que, si bien desarrollaban una labor científica y técnica dirigida por profesionales, la difusión de los conocimientos era tan importante como la generación de los mismos.
En el marco de esta política de educación agraria, se crean por Ley 4417, en 1936: Chacra experimental agrícola del Delta, Chacra experimental forrajera de Santa María de Belloq y chacra experimental del Sudeste, abasteciendo cada una a un área productiva con características particulares. La localización de las chacras, decidida por una Comisión Honoraria, estableció que una chacra, al sur, debía abocarse exclusivamente al problema de la papa, otra, al oeste, al problema forrajero y la tercera, en el Delta, atendería problemas especiales, pero sobre todo los que afectaban la producción maderera.
Este trabajo, enmarcado en un proyecto más amplio, persigue una aproximación al conocimiento y explicación de estas chacras experimentales fundadas entre 1936 y 1940. Se centrará, principalmente, en su papel dentro de la política agraria integral, como generadoras de conocimientos técnicos para la resolución de los problemas de la producción y articuladoras entre estos y el hombre rural. Asimismo, la especialización y localización en el territorio bonaerense de cada chacra permitirá trazar un mapa de las regiones productivas, para finalmente analizar como modelo la Chacra experimental del Delta, sus instalaciones, organización y funcionamiento, tanto en experimentación como en difusión de la comunidad rural.






