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Repensando el problema de la transposición
en los audiovisuales históricos

Santiago Campana[1]

El cine y los medios audiovisuales son una de las vertientes centrales que construyen los discursos e imaginarios históricos. Sin embargo, las versiones y relatos vinculados con temas históricos a los que suele acceder el gran público mediante el cine suelen ser ajenos a las producciones de los historiadores profesionales. ¿Es posible conjugar el lenguaje cinematográfico con la rigurosidad de la academia? ¿Se puede ofrecer una versión fílmica del pasado? ¿El cine puede ser una vía legítima para reconstruir la historia? La presente ponencia buscará pensar las conexiones entre la historiografía académica y el cine histórico (categoría que incluye a diferentes tipos de registros audiovisuales) a partir del problema específico de la transposición. La hipótesis de trabajo será que la transposición fílmica en el cine histórico es un recurso válido para ofrecer una versión del pasado que no abandone los criterios de validez científica que rigen en la historiografía profesional.

Para eso, primero, indagaremos en las diferentes maneras en que los historiadores han entendido las relaciones entre el cine y la historia. De los distintos marcos teóricos, nos centraremos en el enfoque de Robert Rosenstone y retomaremos varias de sus ideas: considerar como cine histórico únicamente a las películas que tratan sobre temas históricos verídicos, considerar a los audiovisuales como una vía legítima para representar y reconstruir el pasado, y ciertos elementos que señala para analizar los films históricos. Al adentrarnos en los diferentes lenguajes que debe manejar el cine histórico y las variaciones que introduce respecto a la historia escrita, nos preguntaremos: ¿cómo representar el pasado en películas? ¿Es necesaria cierta manipulación histórica para seguir las reglas del formato audiovisual? Estas cuestiones se observan en el problema central de la presente ponencia: la transposición.

Para examinar esta problemática, nos centraremos en un primer momento en cómo distintos autores han conceptualizado el vínculo entre la literatura y el cine. Los diferentes autores analizados comparten -a grandes rasgos- la idea de que los cambios entre formatos son inevitables y, por eso, es necesario reforzar las potencialidades de cada formato. De esta manera, se refuerza una invalidación que hacen los historiadores que analizan estos temas: no se puede juzgar a las películas como textos escritos. Buscaremos profundizar este marco teórico sumando las miradas de otros campos: las consideraciones sobre la transposición didáctica y las respuestas que se le han formulado desde la enseñanza de la historia; y las reflexiones de historiadores a la hora de realizar producciones de divulgación histórica. Esto nos permitirá observar que, como con el lenguaje cinematográfico, los modelos de transposición como meras adaptaciones son insuficientes. En la didáctica también deben tomarse en cuenta las propias cuestiones vinculadas a la cultura escolar, a cada disciplina, a la institución, al docente, etc. Algo similar sucede con la divulgación histórica, ya que esta práctica produce un saber específico en vez de ser un mero replicador de contenido.

Luego, empezaremos a indagar cómo se da la transposición propiamente dicha de un texto histórico a un film. Propondremos que la transposición en el cine histórico es la acción de transponer una visión revisada, académica y científica sobre la historia a una forma de relato audiovisual. Pero esta transposición debe tomar en cuenta las reglas propias del lenguaje cinematográfico.

Para examinar la transposición en el cine histórico, analizaremos un caso en particular, la película Che (Steven Soderbergh, 2008). Este film está dividido en dos partes: la primera Che, el argentino, centrada en los episodios de Sierra Maestra y la Revolución cubana; y una segunda parte titulada Che: guerrilla, que se enfoca en el último intento foquista de Guevara en Bolivia durante 1967. Nuestro trabajo se centrará en la segunda parte, la cual está basada en una fuente histórica (El Diario del Che en Bolivia) y contó con la colaboración de consultores especializados (como Jon Lee Anderson, biógrafo del Che). Además, existen diversas fuentes históricas que permiten documentar la experiencia guerrillera en Bolivia. Limitaremos nuestro análisis a un par de escenas que narran la ruptura de la guerrilla con el Partido Comunista Boliviano. Para eso, compararemos la fuente histórica, textos biográficos y la película. Así, podremos observar cómo dialogan los textos y fuentes históricas con el lenguaje audiovisual.

De esta forma, lo que buscamos proponer en esta ponencia es un aporte a cómo puede crearse un audiovisual que esté basado en fuentes históricas y/o textos académicos. Para eso, hay que entender que el cine histórico es un producto anfibio e híbrido, que debe contener reglas de dos lenguajes diferentes: el formato audiovisual y la producción historiográfica. A la vez, esto debe ir de la mano con la búsqueda de un relato que tenga como eje transmitir conocimiento sobre el pasado a públicos más amplios.


  1. Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires (UBA). Email: santiagocampana22@gmail.com.


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