Vista en su conjunto la obra de Kant ofrece múltiples aspectos que, o bien son directa y explícitamente relevantes para una reflexión filosófica sobre el lenguaje, o bien pueden serlo de acuerdo a la interpretación de la misma. Si uno se concentra en lo primero puede verse que el lenguaje sin ser un tema central de los análisis de Kant, forma parte, sin embargo, del vasto conjunto de cuestiones contempladas en su obra. De ello dan testimonio, además de los textos de las obras publicadas, pasajes de la correspondencia, lecciones y legado manuscrito. Así p. ej. en este conjunto aparecen reflexiones directamente referidas al lenguaje:
“Nosotros necesitamos palabras no sólo para hacernos comprender por los otros sino para volvernos comprensibles para nosotros mismos. Esta capacidad del uso de la palabra es el lenguaje; y los niños aprenden a hablar (sprechen). Por el contrario la habilidad de hablar de manera concatenada acerca de un objeto es la facultad del discurso (reden), la cual los niños no alcanzan y los sabios apenas.” (Kants Handschriftlicher Nachlass (Band III) Logik, EA XVI, 840; R 3444)
En función de la argumentación presentada en este trabajo dicho conjunto tiene particular relevancia en tanto se lo puede poner en relación con las indicaciones expresas respecto del lenguaje y de una filosofía del lenguaje en la reflexión crítica. En este sentido dicho conjunto conforma una suerte de sustrato de tal reflexión crítica sobre el lenguaje. Como muestra de esta presencia como sustrato de la reflexión crítica a continuación, siguiendo la guía de dos de las lecciones dictadas por Kant, presentaremos y analizaremos de dicho conjunto aquellas ideas que consideramos directamente relevantes para la reconstrucción de la reflexión de Kant sobre el lenguaje en la obra crítica. Kant mismo evaluó la conexión entre la labor en las lecciones y la elaboración de su obra teórica propia de la siguiente manera:
“Muchos años antes de haber iniciado una nueva carrera como escritor con la Crítica de la razón pura, en mis lecciones de Lógica, Metafísica, Moral y Antropología, Física y Jurisprudencia no sólo he comentado al autor que había elegido como hilo conductor, sino que he procurado ampliarlo y conducirlo bajo principios que a mí me parecían mejores. De esta manera, mis lecciones fueron en parte creciendo fragmentariamente y en parte mejorando, pero siempre en relación con un posible sistema entendido como un todo subsistente por sí mismo al que los escritos aparecidos posteriormente (en su mayoría después de 1781) parecen haber querido perfeccionarlo dándole sólo la forma sistemática.”[1].
Las lecciones de Lógica y de Antropología contribuyen a identificar el trasfondo sobre el cual se construye la reflexión crítica respecto del lenguaje, mostrando la recepción por parte de Kant de las concepciones previas de lenguaje, signo, significado y conceptos directamente relacionados con estos conceptos. A continuación nos centraremos en las dos cuestiones siguientes: la concepción de la gramática tal como se expone en la Lógicay la facultad de operar con signos, de la cual depende el lenguaje y los tipos de signos, centralmente expuesta en la Antropología[2]. Con ello se muestran dos de las perspectivas teóricas incluidas en los análisis de Kant sobre el lenguaje, respectivamente la lógica formal y la psicología empírica.
Reglas lógicas y reglas gramaticales
De manera incidental, tal como ocurre con el lenguaje como facultad, sin embargo explícitamente, Kant considera el lenguaje desde la perspectiva de la gramática en las lecciones de Lógica[3]. En la primera de las escasas referencias explícitas a la gramática en las obras publicadas por Kant, la gramática es identificada en el conjunto de las ciencias en las cuales el uso es condición previa para el desarrollo del método.
“En todas las ciencias, cuyos principios son dados intuitivamente, o por intuición sensual (experiencia), o por intuición, ciertamente sensible, pero pura (conceptos de espacio, de tiempo y de número), es decir, en la ciencia natural y en la matemática, el uso da el método, y así, una vez que la ciencia, por tentativas y descubrimientos, ha llegado a una cierta amplitud y coherencia, aparecerá claro qué camino y proceso debe seguir, para alcanzar la perfección, y para que, eliminadas las manchas de errores y confusas ideas, resplandezca con mayor pureza; al modo como la gramática después de un más rico uso del lenguaje, y el estilo, después de los ejemplos elegantes de los poemas y discursos, dieron pie a las reglas y a la disciplina.” [4].
Si bien la Lógica asume esta concepción normativa de la gramática desde el punto de vista del juicio de gusto, introduce un aspecto diferente en tanto considera la gramática en paralelo con la lógica. Ello permite identificar una reflexión sobre la gramática que va más allá de la normativa del gusto. En primer lugar la gramática comparte con la lógica el no poder decir cómo producir ni como ampliar el conocimiento (Cf. Lógica, EA IX, 13), ella “no es un organon, lo es tan poco como lo es la gramática universal [allgemeine Grammatik].” (Lógica, EA IX, 15). La lógica es un canon en tanto “ciencia de las leyes necesarias del pensar, sin las cuales no puede tener lugar ningún uso [Gebrauch] del entendimiento ni de la razón.” (Lógica, EA IX, 13). La lógica entonces como ciencia a priori o canon para el uso del entendimiento y la razón se diferencia esencialmente de la crítica del gusto (Kritik des Geschmacks), la cual no provee un canon o ley, sino solamente la norma, basada solamente en principios empíricos, que sirve como modelo o criterio para una posible aceptación general. A diferencia de la estética, “La lógica es más que mera crítica, es un canon que posteriormente sirve como crítica, es decir como principio de enjuiciamiento [Beurtheilung] de todo uso del entendimiento en general, aun cuando sólo con relación a la corrección respecto de la mera forma” (Lógica, EA IX, 15), ya que, como acabamos de señalar no es un organon, así como no lo es la gramática. Pero con ello, entonces, la gramática, al ser analizada en paralelo con la lógica formal es caracterizada por una normatividad que no se basa exclusivamente en principios empíricos.
De este modo, al considerar la gramática en conexión con la lógica se abre una perspectiva donde ella es concebida como un producto del entendimiento. Las palabras son la materia de una lengua, la gramática su articulación formal. Las reglas gramaticales dejan de ser sólo una cuestión de gusto y pasan a estar fundadas en la articulación formal del entendimiento. “Todo en la naturaleza, tanto en el mundo animado como en el inanimado sucede conforme a reglas, aunque no siempre las conozcamos.” (Lógica, EA IX, 11). “Regla”, por su parte, designa como tal la representación de una condición general según la cual se ordena una diversidad dada (Cf. CRP A 113). La totalidad de la naturaleza es interconexión de fenómenos conforme a reglas y cuando se cree que no las hay, “sólo podemos decir que en este caso las reglas nos son desconocidas” (Lógica, EA IX, 11). Acorde a ello,
“También el ejercicio de nuestras capacidades tiene lugar según ciertas reglas que seguimos inconcientes de las mismas al comienzo, hasta que progresivamente por medio de ensayos y un prolongado uso de nuestras capacidades llegamos a su conocimiento; tal es así que finalmente nos resultan tan corrientes que nos cuesta mucho esfuerzo pensarlas in abstracto. Así p. ej. la gramática universal [allgemeine Grammatik] es la forma de una lengua en general. Pero también uno habla sin conocer la gramática; y aquél que habla sin conocerla tiene realmente una gramática y habla según reglas, de las cuales sin embargo no es consciente.” (Lógica, EA IX, 11)
El entendimiento (Verstand) no sólo sigue reglas sino que debe ser visto como “la fuente y la capacidad de pensar reglas” (Lógica, EA IX, 11) en cuanto tal, pues, “así como la sensibilidad es la facultad de las intuiciones, el entendimiento es la facultad de pensar, es decir, de ordenar según reglas las representaciones de los sentidos.” (Lógica, EA IX, 11). Dado que “no podemos pensar o usar nuestro entendimiento de otra manera que no sea según ciertas reglas.” (Lógica, EA IX, 12), la elucidación del concepto de lógica exige determinar las reglas según las cuales el mismo entendimiento procede, las cuales pueden ser analizadas en sí mismas de manera abstracta sin necesidad de recurrir a su empleo. Tales reglas pueden ser necesarias o contingentes; las primeras posibilitan todo uso del entendimiento, mientras que las segundas sólo ciertos usos determinados. En este caso dependen del conocimiento de los objetos y de la multiplicidad que les es propia a éstos. La determinación de las reglas necesarias del entendimiento permite establecer un resultado aplicable a la gramática.
“Si dejamos de lado todo el conocimiento que meramente debemos tomar prestado de los objetos y reflexionamos directa y únicamente acerca del uso del entendimiento en general, entonces descubrimos aquellas reglas del mismo que son necesarias por antonomasia para cualquier propósito y con independencia de todos los objetos particulares del pensar, porque sin ellas no pensaríamos en absoluto. De ahí que estas reglas pueden también ser comprendidas a priori es decir, independientemente de toda experiencia, ya que contienen pura y simplemente las condiciones del uso del entendimiento en cuanto tal, sea puro o empírico, sin distinción de los objetos. De lo que se sigue al mismo tiempo que las reglas universales y necesarias del pensar en cuanto tal puedan concernir única y directamente a la forma y en ningún caso a la materia del mismo. En virtud de lo cual la ciencia que contiene estas reglas universales y necesarias es pura y simplemente una ciencia de la forma [Form] de nuestro conocimiento en el entendimiento [unsers Verstandeserkenntnisses] o del pensamiento. Y podemos hacernos por consiguiente la idea de la posibilidad de una gramática universal [allgemeine Grammatik], que no contiene más que la pura y simple forma del lenguaje [Sprache] en cuanto tal, sin palabras que pertenecen únicamente a la materia del lenguaje.” (Lógica, EA IX, 12-13)
Se debe subrayar la importancia de este pasaje en tanto señala claramente el paralelismo entre la lógica formal y la gramática universal, igualmente formal. La gramática como conjunto de reglas formales del lenguaje no se abstrae de los objetos de la experiencia. Otra versión precisa esta idea de la siguiente forma: “Entre las reglas del pensamiento las hay universales, las cuales se refieren a objetos singulares sin diferencia. Así también hay reglas universales del lenguaje. Una tal gramática no contiene palabras, no copia vocabularum, sino sólo la forma de la lengua” (Vorlesungen über Logik (Dohna-Wundlacken), EA, XXIV, 693). La lógica es la “ciencia de las leyes necesarias del entendimiento y de la razón en tanto tal o, lo que es lo mismo, de la pura y simple forma del pensar en tanto tal” (Lógica, EA IX, 13). Así como la lógica al referirse a las reglas universales y necesarias es una ciencia de la forma en la cual el conocimiento se articula en el entendimiento, la gramática en tanto considera los primeros principios de las lenguas, es también una ciencia del entendimiento:
“La gramática consiste en infinitas reglas. Por ello algunos tuvieron al lenguaje por una inspiración divina. Entretanto se ha llegado a saber tanto que todas las lenguas pueden, según sus primeros principios, ser reunidas en una gramática. En general la gramática es ciertamente una doctrina del entendimiento. Pues así como nuestra alma une conceptos, así deben ser unidas también las palabras.” (Vorlesungen über Logik (Dohna-Wundlacken), EA XXIV, 790)
El paralelismo entre la lógica formal y la gramática formal incluye también al análisis que, en cada caso, permite establecer sus reglas elementales: “una gramática es la resolución de la forma de un lenguaje en sus reglas elementales”[5]. Las lecciones de lógica señalan, conjuntamente con dicho paralelismo, una delimitación específica del análisis lógico con respecto a la consideración gramatical.
“Juicios en los cuales está contenida simultáneamente una afirmación y una negación pero de manera implícita, de modo que la afirmación tiene lugar claramente; pero la negación, encubiertamente, son proposiciones [Sätze] exponibles.
Observación. En el juicio exponible, por ejemplo, pocos hombres son eruditos, se encuentra: 1) el juicio negativo: muchos hombres no son eruditos, pero de manera encubierta, y 2) el afirmativo: algunos hombres son eruditos. Puesto que la naturaleza de las proposiciones [Sätze] exponibles. depende únicamente de condiciones del lenguaje [Sprache] según las cuales se pueden expresar precisamente dos juicios de una sola vez, la observación de que en nuestro lenguaje podría haber juicios que tienen que ser expuestos no forma parte de la lógica, sino de la gramática.” (Lógica, EA IX, 109)
Este pasaje ya muestra la percepción por parte de Kant de aspectos del lenguaje que no son considerados o desarrollados por una razón metódica, en este caso el que tal análisis no forme parte de la tarea de la lógica. El señalamiento del paralelismo entre lógica y gramática permite, pues, identificar un aspecto en la concepción kantiana de la gramática donde ésta es vista como reglas producto del entendimiento. Posibilita, asimismo, identificar los elementos de esta concepción que serán retomados en el marco de la obra crítica.
El lenguaje como facultad de designación
Kant identifica al lenguaje como facultad de designación en la Antropología en sentido pragmático, obra que es el resultado de una serie de lecciones que corren paralelas a la elaboración de la filosofía crítica. Estas lecciones tienen como punto de partida la psicología empírica en la metafísica especial de Ch. Wolff y A. Baumgarten. Para dictar las lecciones de antropología Kant empleaba la sección Psychologia empirica de la Metaphysica de A. Baumgarten. La primera lección autónoma sobre Antropología fue en el semestre de invierno 1772/73. Kant dictó estas lecciones de manera regular veinticuatro veces, desde dicho semestre de 1772/73 hasta el semestre de invierno de 1795/96[6]. De modo tal que, si bien la Antropología en sentido pragmático es publicada como obra autónoma en 1798, el desarrollo de su contenido como lecciones antecede, acompaña y sigue desarrollándose con posterioridad a la publicación de la obra crítica. De modo tal, que de manera semejante a la concepción de la gramática, la identificación del lenguaje como facultad de designación puede ser tenida como un presupuesto de la obra crítica.
La Antropología en sentido pragmático, al exponer las facultades de conocimiento, identifica al lenguaje como facultad de designación (Bezeichnungsvermögen). El lenguaje es una forma entre otras del empleo de signos, el cual es, a su vez, una aplicación de la imaginación. La imaginación forma parte de la sensibilidad; ésta, una de las dos facultades básicas de conocimiento, es la “facultad de representaciones en la intuición” (Antropología, EA VII, 168). La sensibilidad comprende a su vez dos conjuntos de facultades: sentidos e imaginación. A éstos les es común la representación en la intuición; pero mientras los sentidos son capaces de intuir en presencia del objeto, la imaginación (facultas imaginandi) también puede hacerlo “sin la presencia del mismo” (Antropología, EA VII, 168). La facultad de designación, identificada como una forma de la imaginación, es caracterizada del siguiente modo:
“La facultad del conocimiento de lo presente [Gegenwärtige], como medio para conexión de la representación de lo que ya se ha previsto [Vorhergesehenen] con la [representación] de lo pasado [Vergangenen], es la facultad de designar [Bezeichnungsvermögen]. La acción de la mente, de efectuar esa conexión es la designación [Bezeichnung] (signatio), que también se llama el señalar [Signalieren], el grado más alto de ella se llama el destacar [Auszeichnung].” (Antropología, EA VII, 191)
Es decir, esta facultad de designación es la capacidad de operar con signos. A esta facultad se refiere también Kant en otros pasajes, empleando la expresión de Baumgarten, como facultas characteristica:
“Facultas characteristica es un resultado que proviene de la fantasía, según la ley de la asociación los signos ponen de manifiesto cosas y las cosas signos. Esta facultad es particularmente necesaria para la designación de los conceptos abstractos; cuanto más abstractos son, son menos perceptibles en sensaciones; tales conceptos y los signos renuevan estas sensaciones. Las palabras auxilian a la oscilante capacidad del alma; ellas conservan la atención de cosas muy sutiles, p. ej. la posibilidad de la evocación de algo en nuestra memoria. Las palabras pueden ser designadas con la escritura, las cuales son simultáneamente percibidas con el tono. Escribir es entonces un designar mediato, designa voces (palabras) y por medio de las palabras, cosas.”[7]
La facultad de designar produce y opera con distintos tipos de signos. Éstos se clasifican en tres clases: arbitrarios (willkürliche) o artificiales (Kunstzeichen), naturales (natürliche) y signos de prodigios (Wunderzeichen). En el segundo tipo de signos, los naturales, “la relación de los signos con las cosas designadas (bezeichneten Sachen) es según el tiempo” (Antropología, EA VII, 193): demostrativa, rememorativa, o pronóstica. El pulso indica la fiebre como el humo el fuego, monumentos recuerdan el pasado y en los astros se leen anuncios de acontecimientos futuros. Los signos de prodigios se refieren a circunstancias, como fenómenos celestes, en las cuales se “altera la naturaleza de las cosas” (Antropología, EA VII, 194). Esta clasificación y la descripción que contiene muestra no solamente la ubicación del lenguaje entre los signos arbitrarios, sino junto a cuáles otros signos es colocado, dando con ello una indicación del contexto propio de la comprensión kantiana del lenguaje desde este enfoque empírico. El lenguaje (Sprache) forma parte del conjunto de signos arbitrarios junto a “las letras que son signos de los sonidos” (Antropología, EA VII, 192) y otros tales como los gestos mímicos (considerados en parte naturales), las notas, las insignias honorarias, los signos de clase, los signos de servidumbre, los honoríficos y los infamantes.
La capacidad de operar con signos se ejerce de diferentes formas, el lenguaje es una de ellas.
“Toda lengua [Sprache] es designación de los pensamientos, e inversamente la manera óptima de denominar los pensamientos es mediante el lenguaje [Sprache], el máximo medio de entenderse a sí mismo y a otros. Pensar [Denken] es hablar [Reden] consigo mismo (los indígenas de Otaheite llaman al pensar: el lenguaje en el vientre), y por consiguiente es también oír internamente (por imaginación reproductiva).” (Antropología, EA VII, 192)
Sirva aquí esta caracterización como presentación que muestra de manera explícita y directa qué entendía Kant por lenguaje y el contexto en el cuál éste se ubica[8]. Pero, además, considerado respecto de su funcionamiento el lenguaje se halla regulado, tal como la imaginación, por la ley de la asociación:
“La ley de asociación es: representaciones empíricas que se siguieron unas a otras con frecuencia producen en la mente un hábito [que consiste en que], al generarse una de ellas, se hace surgir también la otra.” (Antropología., EA VII, 176). […] Esta vecindad llega, con frecuencia, muy lejos, y la imaginación pasa frecuentemente con tanta rapidez de la centésima vez a la milésima, que parece que uno hubiera pasado por alto miembros intermedios de la cadena de las representaciones, aunque es sólo que uno no ha sido consciente de ellos, de manera que uno a menudo debe preguntarse a sí mismo: ¿dónde estaba yo?, ¿cuál fue el punto de partida de mi discurso, y cómo he llegado a este punto final?” (Antropología, EA VII, 176)
Kant ilustra este funcionamiento asociativo de la imaginación con expresa referencia al uso comunicativo del lenguaje:
“En una conversación social, el saltar de una materia a otra completamente diferente, a la cual la asociación empírica de las representaciones, cuyo fundamento es meramente subjetivo (es decir, en uno [de los interlocutores] las representaciones están asociadas de manera diferente que en el otro); a la cual digo, esa asociación conduce, es a una especie de desvarío formal, que interrumpe y destruye toda conversación. Sólo cuando una materia se ha agotado y se produce una pequeña pausa, puede alguien introducir otra que sea interesante. La imaginación que discurre sin reglas confunde de tal manera la cabeza en virtud del cambio de las representaciones que no están conectadas con nada objetivo, que quien vuelve sale de una sociedad de esa especie le parece haber estado soñando.” (Antropología, EA VII, 177)
La capacidad de operar con signos se halla pues incluida como uno de los casos de empleo de la imaginación regida como ésta por la ley de asociación.
La observación de características empíricas del ser humano en tanto emplea el lenguaje desde la perspectiva pragmática se pone en conjunción con la reflexión acerca de la acción humana. Por ello, el uso de la facultad de lenguaje si bien depende de la posibilidad física, la trasciende:
“Para quien es sordo de nacimiento, el hablar [Sprechen] es una sensación del juego de sus labios, lenguaje y mandíbula, y es casi imposible representarse que él, al hablar, haga algo más que practicar un juego con sensaciones corporales, sin tener, ni pensar, propiamente conceptos. 193. Pero aún quienes pueden hablar y oír no, por eso se entienden [verstehen] siempre a sí mismos o a los otros; y a la insuficiencia de la facultad de designar [Bezeichnungsvermögen] , o al defectuoso uso de ella (cuando se toma a los signos [Zeichen] por cosas, y al revés) se debe que, especialmente en asuntos de la razón, seres humanos que están de acuerdo según el lenguaje [Sprache] tengan enormes diferencias en los conceptos; lo que se pone de manifiesto por causalidad, cuando cada uno obra [handelt] según los suyos.” (Antropología, EA VII, 192/93)
La Antropología presenta pues la consideración más detenida por parte de Kant del lenguaje y del signo. En ella la facultad de designación, de la cual forma parte el lenguaje, es identificada por una doble caracterización: ser una forma de imaginación y hallarse, como ésta, regida por la ley de la asociación, la cual da cuenta de su funcionamiento. Esta facultad es la capacidad de producir signos y operar con ellos. Los signos son clasificados por Kant en tres tipos: a) arbitrarios (artificiales); b) naturales; c) signos de prodigios; el lenguaje se halla dentro de los primeros. La capacidad de operar con signos puede ejercerse de diferentes formas; el lenguaje es una de ellas. En síntesis, aquí el lenguaje se caracteriza fundamentalmente por ser producto de la imaginación, estar regido como parte de ésta por la ley de asociación de las representaciones, designar el pensamiento, comprenderse a sí mismo y los otros, y configurar el diálogo con uno mismo se integran en el curso de la acción humana en tanto el ser humano es puesto en la perspectiva de “lo que él, como ente que actúa libremente, hace, o puede y debe hacer, de sí mismo.” (Antropología, EA VII, 119).
Esta caracterización del lenguaje muestra qué entendía Kant por “lenguaje” de una manera explícita y directa. Permite señalar en primer lugar que respecto de la relación lenguaje pensamiento Kant se ubica en la tradición que parte de Aristóteles y en la época moderna prosigue en G. W. Leibniz. Pero al mismo tiempo indica, considerada en el conjunto de la Antropología, en segundo término, la perspectiva de la reflexión kantiana acerca del lenguaje. Esta consideración del lenguaje se ubica en una reflexión filosófica que si bien no es crítica en tanto tal es compatible con ésta y muestra elementos que sirven de base a la perspectiva crítica respecto del lenguaje. Al ser la facultad de designación una forma de la imaginación el análisis que de ella se hace en esta obra puede ser conectado con el papel de la imaginación desde el punto de vista crítico. También en la presentación de los tipos de signos se puede percibir el papel de la temporalidad que se manifiesta en la reflexión crítica en la concepción del esquematismo. Esta conexión se hace más manifiesta si se considera la introducción en este contexto de la elaboración kantiana del simbolismo, concepto complementario del esquematismo en el marco crítico. Todo ello, finalmente subraya el contexto pragmático según el cual la articulación temporal en la cual se inserta el empleo de los signos y del lenguaje se orienta a la realización de los fines que la vida humana persigue en su acción, con lo cual, a su vez se abre la conexión de las nociones de signo y lenguaje con la filosofía práctica.
Lógica y enfoque pragmático como trasfondo de la reflexión crítica sobre el lenguaje
Según la idea sustentada en este trabajo el valor de las dos obras no críticas vistas, expresión de las correspondientes lecciones, radica en que en ellas aparece el contexto o trasfondo de la comprensión crítica del lenguaje. En ellas se muestran los aspectos de las concepciones que influyen en la comprensión kantiana y la orientación o intención en la cual Kant inscribe su recepción de tales aspectos. De modo tal que, en el contexto del propósito de este trabajo, el valor de estas obras no críticas radica en que: a) muestran la continuidad de los temas considerados en la Investigación en relación con el empleo del lenguaje en la filosofía; b) presentan indicaciones relativas al lenguaje y se ubican “entre” (en un sentido argumentativo) estas obras no críticas y la reflexión crítica; y, c) en tanto no se hallan delimitadas por los requisitos metódicos de la perspectiva crítica, desarrollan tales indicaciones con alguna mayor extensión y configuran, de este modo, un contexto a partir del cual se puede comprender la reflexión acerca del lenguaje en la obra crítica. De modo tal que lo visto en este capítulo permite sostener: a) hay elementos en la obra kantiana como para poner en duda la tesis del “silencio de Kant” respecto del lenguaje; b) tales elementos se hallan en conexión con concepciones previas del lenguaje, los signos y la gramática; c) entre tales elementos es posible identificar aspectos que resultan particularmente relevantes para la interpretación de las nociones de lenguaje y significado en la perspectiva crítica.
a) La identificación de temas y cuestiones relativas al lenguaje que hemos presentado hasta aquí pueden resultar suficientes como para poner en duda tesis como la del “silencio de Kant”. Los temas que hemos destacado en estas obras no críticas se agrupan en torno de las siguientes cuestiones: i) la concepción del signo y la clasificación y usos de los tipos de signos; ii) en conexión con ello la identificación del lenguaje como facultad de designación; iii) la concepción de la gramática, particularmente en su determinación a través del paralelismo con la lógica formal. Estos temas así agrupados muestran sólo algunos aspectos, si bien centrales, entre otros posibles, como por ejemplo el desarrollo de la teoría kantiana de la definición, que pueden contribuir a la identificación de la comprensión crítica del lenguaje y el significado.
b) Estos temas, así identificados, permiten ver la relación de la reflexión de Kant sobre el lenguaje con las concepciones previas. Habíamos visto que en la Investigación se reflejaba la influencia de la “semántica leibniziana”. A ello puede agregarse ahora la identificación de la recepción de las concepciones de Platón, Aristóteles y Locke. Así, con relación a la caracterización del lenguaje como designación del pensamiento dice el comentario de la Academia: “Es decir, el lenguaje no designa fenómenos de los sentidos externos y del sentido interno u otras cosas o entidades […] sino nuestros pensamientos y representaciones de ellos. Así Platón y también Aristóteles en el primer capítulo del De interpretatione, también J. Locke en general: el lenguaje se refiere a nuestras ideas.”[9]. También puede verse un eco de Locke en la función adjudicada por Kant al signo como aquello que puede servir para recordar y de Platón en tanto el lenguaje es también visto como diálogo del alma consigo misma.
c) Los elementos vistos respecto de los signos, el lenguaje, el significado y la gramática, provenientes de concepciones previas pueden, en consecuencia, ser reunidos en una imagen unitaria, cuyo núcleo se halla en la ya vista caracterización de Meier, prosigue en las lecciones y hallará su justificación teórica desde la perspectiva crítica. Mientras la Antropología muestra la operación de la facultad, la Lógica muestra tanto las reglas que deben regular su uso como las ciencias que se constituyen como tales. Es decir, lo que muestra la consideración conjunta de las lecciones es que se puede ofrecer una imagen concordante de las actividades y las disciplinas. El análisis de la facultad de designación muestra que el lenguaje es expresión del pensamiento. El análisis de la gramática a su vez muestra que respecto del lenguaje se construye ésta como una disciplina que puede ser ubicada paralelamente a las disciplinas que, en un sentido general, tienen por objeto al pensamiento. El paralelismo entre pensamiento y lenguaje y entre las correspondientes ciencias brinda una perspectiva unitaria del lenguaje, en la cual es posible integrar las observaciones acerca del lenguaje que se encuentran en las lecciones y reflexiones: “la forma del lenguaje y la forma del pensamiento son paralelas entre sí y semejantes, porque pensamos en palabras y comunicamos nuestros pensamientos a los otros por medio del lenguaje, de modo tal que también hay una gramática del pensamiento.” [10]. El paralelismo entre reglas lógicas y gramaticales en relación con las actividades que regulan es presentado en conjunto en la siguiente reflexión
“Ustedes han pensado mucho, pero probablemente no reflexionado sobre su pensar.
Del mismo modo han hablado algunos años, pero no han reflexionado acerca del lenguaje [Sprache]. Hablar [Sprechen]. Pensar en voz alta.
Sin embargo, al aprender una lengua [Sprache] muerta han encontrado que ella se halla sujeta a ciertas reglas [Regeln] constantes, sin las cuales no podría ser una lengua, es decir, comunicación [Mittheilung] de los pensamientos [Gedanken].
Por lo tanto ustedes han seguido las reglas de una lengua [Sprache] sin poder conocerlas por sí mismos (Moliére – el burgués gentilhombre – hablar en prosa, hablar gramaticalmente).
El lenguaje [Sprache] es empero comunicación [Mittheilung] de los pensamientos [Gedanken]. Por lo tanto en todos los seres humanos el pensamiento estará ligado a ciertas reglas. Las cuales uno tampoco conoce sólo por haberlas seguido por mucho tiempo.
Pero es necesario conocer estas reglas cuando se quiere avanzar hacia el pensamiento técnico […] en las ciencias; en la vida común sólo se necesita práctica. Caminar, bailar, hablar, perorar.
Una ciencia universal del pensamiento [allgemeine Gedankenlehre] […] es […] pues posible y de ella se sigue también una ciencia universal del lenguaje [allgemeine Sprachlehre]. Grammatica universalis. De este modo, a partir del ordenamiento fundamental de la gramática latina, se enseña la lengua [Sprache] francesa, la alemana.
Esta ciencia universal del pensamiento es la lógica, ciencia de las reglas del pensamiento en tanto tal.
Las reglas universales son necesarias […], de modo que sin ellas el pensar como tal es imposible.”[11].
Este pasaje reitera lo dicho respecto del paralelismo entre la lógica formal y la gramática universal pero subrayando su conexión con las respectivas actividades que se hallan en su origen y a las cuales sus normas regulan, pensar y hablar. De modo tal que a dicho paralelismo subyace la conexión entre pensamiento y lenguaje, indicada por Kant en el contexto no crítico particularmente en su examen de la facultad de designación.
De este modo vemos que es posible identificar en la obra de Kant una imagen del lenguaje que proviene de la tradición y abarca los conceptos de signo, lenguaje, significado y las disciplinas que se ocupan de ellos, especialmente la gramática. Esta imagen constituye uno de los elementos que configuran la reflexión respecto del lenguaje en Kant y se halla presupuesta en la filosofía crítica de modo análogo a como la reasunción por parte de Kant de la concepción transmitida de la lógica formal sirve de base a dicha filosofía crítica.
Además, las lecciones dan testimonio de la continuidad de un tema ya presente en la Investigación: la importancia de las palabras como medio de expresión de la filosofía. Kant otorga explícitamente importancia al empleo adecuado de las palabras en filosofía y a la determinación de su significado, así, p. ej.: “La naturaleza de las palabras es un digno objeto de consideración de los filósofos. El uso correcto es que ellas designen exactamente un pensamiento.”[12]. De modo semejante: “Hablar [sprechen] y discurrir [reden] son diferentes. Se habla para hacerse entender; se discurre para lograr un fin. ¿Cómo debe ordenar el filósofo su lenguaje? En general el filósofo mira más el significado de las palabras que el estilo. El principio aquí es: la expresión debe ser adecuada al concepto.”[13]. Este análisis del léxico filosófico desde el punto de vista de sus implicaciones conceptuales queda bien reflejado en el siguiente pasaje:
“Acerca del significado [Bedeutung] formal y material de algunas palabras. Hay muchas palabras que en el uso en singular tienen otro sentido que cuando se las emplea en plural; ellas deben ser tomadas en singular en sentido [Bedeutung] formal; en plural, en sentido [Bedeutung] material. Éstas son: unidad, perfección, verdad, posibilidad. Unidad en el uso en singular es cualitativa, en el uso en plural cuantitativa. La unidad cualitativa debe ser considerada como el fundamento del todo, la cuantitativa como una parte del todo. Así p. ej. no puede decirse: el calor consiste en calorías; no se determina su cantidad según las partes que contiene, sino según los efectos que él produce, p. ej. que expande los cuerpos, y no se puede por ello atribuirle una cantidad propia sino un grado; la unidad, que se encuentra en él, es por lo tanto unidad cualitativa. Las unidades, en las cuales consisten las cantidades discretas (números), son unidades cuantitativas. Perfección (usada formaliter) de una cosa es la concordancia de las realidades de la misma con una idea; perfecciones de una cosa (usada materialiter) son estas realidades. Verdad en singular (usada formaliter y qualitative) es la concordancia de nuestro conocimiento de un objeto con el mismo; verdades en plural (usada materialiter y quantitative) son proposiciones verdaderas. Posibilidad de un objeto (usada formalitery qualitative); posibilidades (usada materialiter y quantitative) objetos, en la medida en que son posibles.”[14].
Esto es pues un claro ejemplo de análisis conceptual del uso lexical que se verá en la Crítica de la razón pura. Esta atención por parte de Kant al lenguaje de la filosofía confirma que tesis como la del “silencio” o la “represión” de Kant respecto del lenguaje no resultan aptas para tratar de establecer la posición de Kant respecto del lenguaje en su articulación conceptual dentro de su obra. Por ello, al dirigir la atención hacia las menciones al lenguaje en la obra crítica, más que aceptar el enfoque del “silencio de Kant” o la “represión” del lenguaje en Kant, parece adecuado, tal como lo proponemos aquí, intentar la reconstrucción de la argumentación kantiana siguiendo el análisis de las menciones explícitas acerca del tema.
- Immanuel Kant, Erklärung, wegen der Autorschaft der dem Hrn. v. Hippel seel. [zuerkannten Schriften] beygelegten Schriften, (Aclaración respecto de la autoría del señor von Hippel de los escritos que acompañan a ésta) EA XII, 360-361; (Trad. María Jesús Vázquez Lobeiras).↵
- En el primer caso la vinculación temática es con los pasajes de la Crítica de la razón pura B 109 y Prolegómenos, EA, IV, 322-23, en el segundo con Crítica de la razón pura A 101 y B 140.↵
- Kant comienza a dictar las lecciones sobre Lógica de manera regular en 1765.↵
- Immanuel Kant, La “Dissertatio” de 1770 (Trad. R. Ceñal), Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1961, p. 145 (§ 23). Esta idea se encuentra expresada también en otras notas manuscritas: Immanuel Kant, Kants Handschriftlicher Nachlass Band III Logik, R 1581, EA, XVI, 24, R 1587, EA, XVI, 26 y R 1602, EA, XVI, 31-32. Esta concepción de la gramática como normativa será confirmado también en el contexto crítico: “Los modelos del gusto, en lo que se refiere a las artes de la palabra, deben estar concebidos en una lengua muerta y docta; lo primero para no tener que sufrir de los cambios que se dan inevitablemente en las lenguas vivientes, donde las expresiones nobles se vuelven adocenadas, las usuales envejecen y las nuevas circulan sólo poco tiempo; lo segundo, para tener una gramática que no esté sometida al caprichoso cambio de la moda sino que mantenga su regla invariable.” (CFJ B 54, Nota). ↵
- El pasaje señala el paralelismo entre gramática, lógica y ontología: “En ella [ontología] no ha habido mucho progreso desde los tiempos de Aristóteles. Pues así como una gramática es la resolución de la forma de un lenguaje en sus reglas elementales, o como la lógica es una tal resolución de la forma del pensamiento, la ontología es la resolución del conocimiento en los conceptos que yacen a priori en el entendimiento y que tienen su uso en la experiencia.”Immanuel Kant, Los progresos de la metafísica, (Trad. M. Caimi), Buenos Aires, Eudeba, 1989, p.16; EA, XX, 260. A las relaciones entre lógica y gramática, entre otros pasajes que reiteran lo dicho hasta aquí, Kant se refiere también en: Immanuel Kant, Vorlesungen über Logik (Dohna-Wundlacken) EA XXIV, 694 y 695. ↵
- Cf. Rudolf Malter, “Anhang II”, Immanuel Kant, Anthropologie in pragmatischen Hinsicht, Hamburgo, F. Meiner, 1980, p. 315. ↵
- Immanuel Kant, Vorlesungen über Methaphysik und Rationaltheologie (Herder), EA, XXVIII, 77. En su Metaphysica A. Baumgarten desarrolla esta noción en la sección XI, §§ 619-623. Cf. Erläuterungen zurPsychología empiricain A. G. Baumgartens Metaphysica EA, XV, 32-34; allí define dicha facultad del siguiente modo: „Signa cum signatis una percipio; ergo habeo facultatem signa cum signatis repraesentando coniugendi, quae facultas característica dici potest.” EA, XV, 32. En otra reflexión se menciona la acción de enlazar (Verknüpfung) como “facultas characteristica”, R 322 Immanuel Kant, Reflexionen zur Antropologie, EA, XV, 127. A esta capacidad Kant se refiere también en Reflexionen zur Anthropologie, EA, XV, 145-146. Con relación a la facultad de designación señala la edición de la Academia que Baumgarten no habla de una “facultas signatrix”, sino de una “facultas characteristica” (“Sectio XI”), pero que bajo esta denominación él trata “los mismos problemas que Kant trata aquí”, Reinhardt Brandt, Kritischer Kommentar zu Kants Anthropologie in pragmatischer Hinsicht (1798), Hamburgo, Meiner, 1999, p. 272. ↵
- Dice el comentario de Brandt: “Aparte de ciertas disquisiciones etimológicas Kant nunca se interesó por el lenguaje, la razón de ello se halla en su realismo del concepto y de la idea. En él hay una instancia de certeza y de conocimiento, previa a las articulaciones lingüísticas, cambiantes de pueblo a pueblo; en ello Kant está contra el nominalismo y de acuerdo con Platón (cf. la satirización en el Cratilo), así como lo está con Aristoteles y J. Locke.”Reinhardt Brandt, Kritischer Kommentar zu Kants Anthropologie in pragmatischer Hinsicht (1798), Hamburgo, Meiner, 1999, pp. 276-78. ↵
- Reinhardt Brandt, Kritischer Kommentar zu Kants Anthropologie in pragmatischer Hinsicht (1798), Hamburgo, Meiner, 1999, pp. 276-78. ↵
- Immanuel Kant, Vorlesungen über philosophische Enzyklopädie und Logik, (Ed. G.Lehmann) Berlín 1961, p.55; cit. en EA XXIV, 1001. ↵
- Immanuel Kant, Reflexionen zur Anthropologie (Handschriftlicher Nachlass), EA, XVI, 41-42; R 1620. ↵
- Immanuel Kant, Vorlesungen über Logik (Blomberg) EA,XXIV, 294. En el mismo sentido, lugares paralelos: Immanuel Kant, Vorlesungen über Logik (Philippi) EA, XXIV, 484-485; Immanuel Kant, Vorlesungen über Logik (Dohna-Wundlacken) EA, XXIV, 780-781.↵
- Immanuel Kant, Vorlesungen über Logik (Busolt) EA, XXIV, 685.↵
- Immanuel Kant, “Acerca de la significación formal y material de algunas palabras” en I. Kant Werke (Eds.) A. Buchenau, E. Cassirer, Band IV, Schriften von 1783 –1788, Berlín, B. Cassirer, 1913, pp. 527-28.↵






