El enfoque trascendental en Kant del tema y el problema de una filosofía del lenguaje
A partir de preguntas formuladas en más de doscientos años de recepción e interpretación de la filosofía crítica de Kant, lo presentado hasta aquí ha estado guiado por la intención de identificar los elementos relevantes para el tema y problema de una filosofía del lenguaje en ella. La interrogación de la reflexión posterior respecto de esta cuestión puede hallar una respuesta unificada cuando se examinan, como hemos hecho, las indicaciones, observaciones y consideraciones puntuales a la luz de la intención metodológica y teórica de la filosofía crítico-trascendental.
Como dijimos, los más de dos siglos de recepción e influencia de la filosofía de Kant hacen que se vuelva a ella con preguntas posteriores propias. Ya la expresión “filosofía del lenguaje en Kant” implica establecer una conjunción entre la filosofía de Kant y la filosofía posterior; conjunción en la cual se delimita la cuestión del tema y el problema de una filosofía del lenguaje. Siguiendo la idea de una interpretación inmanente de la obra de Kant este trabajo se propuso identificar una filosofía del lenguaje que al mismo tiempo sea la del propio de Kant. Ello expresa no una pretensión que bien pudiera ser estimada como desmedida, sino tan sólo argumentar en el sentido de un enfoque, posible entre otros, respecto de la cuestión tratada; enfoque que busca identificar lo que se halla ya presente en la obra de Kant, en sus propios términos y conceptuación, y sugerir una evaluación de su alcance.
La consideración del temprano análisis kantiano del método de la metafísica fue un primer paso que mostró cómo el lenguaje aparece como problema para la reflexión filosófica, constituyendo una base constante sobre la que se desarrolla la posterior reflexión kantiana respecto del lenguaje. Dicha consideración puso de relieve: a) la presencia de una constelación semántica filosófica referida al lenguaje y conceptos directamente emparentados, surgida de la recepción de la tradición filosófica y su activa reapropiación por parte de Kant; b) la inscripción de una argumentación expresa respecto del lenguaje en el contexto de la reflexión sobre el método de la filosofía; c) el distanciamiento respecto de la idea del arte característica combinatoria como parte del método de la metafísica; y d) la doble confrontación del lenguaje con el concepto y la intuición en cuanto a su posible valor para el conocimiento.
La recepción y elaboración por parte de Kant de las concepciones previas de lenguaje, signo, significado y conceptos directamente relacionados con estas nociones prosigue en las lecciones de Lógica y de Antropología, las que contribuyen a identificar el trasfondo sobre el cual se construye la reflexión crítica respecto del lenguaje. Su consideración destacó: a) la concepción de la gramática, particularmente en su determinación a través del paralelismo con la lógica formal, tal como se expone en la Lógica; b) en la Antropología la concepción del signo y la clasificación y usos de los tipos de signos; y c) en conexión con ello la identificación del lenguaje como facultad de designación. Con ello se muestran dos de las perspectivas teóricas incluidas en los análisis de Kant sobre el lenguaje, respectivamente la lógica formal y la psicología empírica, cuyo análisis resulta integrado como antropología pragmática en la obra publicada como resultado de las lecciones. En el contexto del propósito de este trabajo, el valor de estas obras no críticas radica en que, por un lado muestran la continuidad de la reflexión previa de Kant sobre el lenguaje, desarrollada en la Investigación, y, por otro, presentan indicaciones relativas al lenguaje, de modo algo más detallado que en la obra crítica, que, precisamente, sirven de contexto o son expresamente retomados desde la perspectiva trascendental de la obra crítica.
El señalamiento lugar del lenguaje en la Analítica de la Crítica de la razón pura constituye uno de los momentos decisivos de la argumentación presentada en este trabajo, ya que con ello se muestra que en lo que ha sido considerado el núcleo de su filosofía teórica, en la deducción metafísica y en la deducción trascendental (en sus dos versiones), Kant presenta una argumentación, si bien breve e incidental respecto de los propósitos teóricos propios en cada caso, de forma explícita respecto de los que en conjunto puede ser identificado como el lugar trascendental del lenguaje desde el punto de vista de la crítica de la razón pura. En el primer caso se mostraron las consecuencias de la tabla de categorías para la reflexión sobre el lenguaje, señaladas por Kant en posibles aplicaciones de dicha tabla: la posibilidad de un diccionario completo, la investigación gramatical y la característica combinatoria. En el segundo caso, el de la deducción trascendental, la referencia de las palabras a las cosas y el enlace entre palabras son consideradas como formas empíricas de conciencia frente a la unidad trascendental del yo pienso.
Se mostró, además, que los resultados del análisis del lugar del lenguaje según la Analítica de la Crítica de la razón pura pueden ser concebidos unitariamente a partir del concepto de reflexión trascendental, con el cual se abre un lugar en la lógica trascendental para la determinación teórica del lenguaje como facultad, en la medida en que abre, desde el punto de vista a priori, el examen respecto de la posible pertenencia a la sensibilidad o al entendimiento puro. De este modo, la perspectiva trascendental posibilita identificar un criterio con el cual evaluar la facultad de lenguaje en su valor de conocimiento y con ello el concepto de reflexión trascendental se muestra como el concepto metodológico que sintetiza la posición de Kant respecto del tema y problema de una filosofía del lenguaje en su propia conceptuación y horizonte teórico.
A partir de ello el trabajo llevado a cabo mostró que al tomar como objeto temático la relación entre las representaciones con las fuentes de conocimiento, sensibilidad y entendimiento, a través del concepto de reflexión el método trascendental se desarrolla en una gradación metareflexiva que se continúa, también de modo temático explícito, en el nuevo paso que da la teoría trascendental del método. Desde este nuevo e integrador punto de vista la crítica de la razón pura[1] provee la determinación del alcance del valor cognoscitivo del empleo de palabras y proposiciones desde el punto de vista de la metodología trascendental y con ello indica como contenida en ella una argumentación respecto del lenguaje en tanto muestra: a) frente a los signos del conocimiento matemático, el valor de conocimiento de las palabras como signos en el conocimiento filosófico; y b) frente a la forma de proveer significado en la construcción matemática, las condiciones del posible significado de las proposiciones filosóficas.
Finalmente, hemos mostrado que sobre la base del enfoque metodológico trascendental la filosofía crítica provee conceptos, como los de significado objetivo y símbolo y comunicación que, aun sin haber sido desarrollados con una intención identificable en referencia a un filosofía del lenguaje, sino a la crítica del conocimiento, son centrales para una reflexión filosófica sobre el lenguaje o filosofía del lenguaje kantiana en el sistema crítico. Tales conceptos sintetizan lo que puede ser identificado como filosofía del lenguaje en la filosofía critica de Kant en tanto resultado del enfoque trascendental. Por un lado la distinción de tres modalidades de significado y la determinación de la comprensión del posible significado de los conceptos puros como significado objetivo pueden ser considerados, entonces, como partes de una posible respuesta, centrada en la Analítica trascendental de la Crítica de la razón pura, a la pregunta: ¿qué tipo de teoría del significado tiene Kant? Por otra parte la reflexión acerca del lenguaje desarrollada en la facultad de juzgar reflexionante estética complementa la posición de Kant respecto del lenguaje, expuesta desde el punto de vista del equilibrio conceptual del sistema crítico tal como él mismo lo formula. En dicha reflexión se expone explícitamente respecto del lenguaje de una manera algo más detallada y se propone el modelo del juicio reflexionante referido al arte como una forma de comprender el lenguaje. Ello complementa el análisis de la primera crítica del siguiente modo. La analítica en la Crítica de la razón pura muestra que no hay significado trascendental sino significado para nosotros, que el mundo es común como significado objetivo para nosotros. La analítica de lo bello en la Crítica de la facultad de juzgar, muestra que sobre esa base objetiva, establecida en la Crítica de la razón pura, en las obras de arte y el lenguaje el significado no queda determinado como cuando el concepto es referido a un objeto de conocimiento, sino que el símbolo que se abre en su lugar va más allá de dicha determinación, con lo cual posibilita la comunicación de perspectivas expresadas en el juicio de gusto. Esta posibilidad pretende tener un fundamento, que se expresa en la universalidad postulada en el juicio de gusto y debe poder establecer una concordancia con los juicios de otros. Con ello se muestra el carácter trascendental del análisis del juicio de gusto y, consecuentemente, lo que éste incluye.
Recapitulando, a partir de todo ello el presente trabajo sostiene que si bien en la obra crítica de Kant no se halla una reflexión sobre el lenguaje desarrollada, tal como se dijo, en el sentido en que es dable hallar p. ej. en Locke y Leibniz, las indicaciones explícitas realizadas en ella son relevantes para tema y problema de una filosofía del lenguaje. A partir de ello su unidad puede ser justificada en tanto se muestra que el fundamento de dichas observaciones puede ser identificado en el punto de vista metodológico del enfoque trascendental desarrollado por la crítica de la razón, que, como filosofía teórica se inicia en la primera edición de la Crítica de la razón pura y culmina con la Crítica de la facultad de juzgar. El presente trabajo sostiene, pues, que hay un enfoque consistente, sostenido en los principios del método y la teoría trascendental, respecto del tema y del problema de una filosofía del lenguaje. Este enfoque que integra en la nueva concepción trascendental los elementos conceptuales de la tradición referidos p. ej. al signo, al lenguaje y la gramática, abre un lugar teórico en la concepción crítico-trascendental a partir del cual, a su vez, ésta muestra la elaboración ulterior de conceptos como los de significado, símbolo y comunicación, centrales a una filosofía del lenguaje. Dicho en términos parecidos, respecto de la posibilidad de una filosofía del lenguaje en Kant este trabajo intentó presentar el diseño de una argumento que sostiene: a) frente a las distintas posiciones y reinterpretaciones, siguiendo una interpretación inmanente de la obra de Kant, en primer lugar la necesidad de mostrar lo que hay en la misma obra de Kant, relevante para una filosofía del lenguaje, en los propios términos conceptuales; b) subraya que ello no son observaciones aisladas sino el resultado del método y la teoría trascendental, la nueva concepción filosófica presentada en la Crítica de la razón pura; c) muestra que sobre esa base metodológica y teórica la filosofía crítico-trascendental brinda una expresa identificación del tema y problema de una filosofía del lenguaje, es decir, determina el valor de conocimiento del lenguaje como facultad y elabora desde dicha perspectiva los conceptos de significado, símbolo y comunicación; y d) propone con su concepto de reflexión trascendental, en tanto se aplica a tal tema y problema, un equivalente al concepto de filosofía de lenguaje; equivalente acuñado y determinado en dicho marco metodológico y horizonte conceptual propio.
Kant concibió la filosofía crítica como un método definiéndolo como trascendental. La Crítica de la razón pura es “un tratado del método” (CRP B XXII). A su vez, la investigación llevada a cabo en ella constituye “una ciencia particular, que puede llamarse crítica de la razón pura” (CRP B 24) y fue denominada “crítica trascendental” (CRP B 26). De modo que la argumentación respecto del lenguaje desde un punto de vista trascendental se hallan en concordancia con y está fundada en el propósito metodológico general de los principios teóricos de la Crítica de la razón pura, particularmente en la medida en que ésta es, como se dijo, comprendida como método. Conforme a ello la posible conclusión de la argumentación presentada respecto al tema y problema de una filosofía del lenguaje en la filosofía de Kant consiste en que esta argumentación es explícita, se funda en el planteo metódico crítico-trascendental y está expresada en la propia conceptuación de dicho sistema. Esta argumentación muestra la reflexión trascendental como la “filosofía del lenguaje” crítica desde la cual se identifica y evalúa su tema y problema.
El enfoque trascendental de Kant como respuesta a interpretaciones actuales
En el enfoque y la posición sustentada en el presente trabajo se halla la posibilidad de analizar aspectos de las tesis, posiciones y proyecciones respecto del lenguaje en la filosofía crítica de Kant. Con el propósito de precisar dicha posición, las siguientes observaciones pueden servir para indicar aspectos diferenciales en relación a aquéllas. El señalamiento de la ausencia del lenguaje en la filosofía crítica de Kant, posición ya iniciada por Hamann y Herder debe seguir siendo considerado porque va reapareciendo actualizada en varias oportunidades (Villers, 1997). Esta posición no atiende al método filosófico trascendental: no parece reconocer la posibilidad de desarrollar una filosofía sin construirla a partir o en torno del lenguaje como concepto filosófico central. Es decir no reconoce la perspectiva metodológica como reflexión aplicada el tema y problema de una filosofía del lenguaje. Parece tomar la idea de la oposición entre razón y lenguaje como si fuera entre pensamiento lenguaje comprendida de forma empírica.
Hay un sentido en el cual las tesis del “silencio” (De Mauro, 1966) o de la “represión” (Markis, 1982) respecto del lenguaje parecen innegables: la filosofía crítica de Kant no ofrece desarrollos explícitos temáticos del lenguaje como los que sí se hallan en, como dijimos, por ejemplo, Locke y Leibniz. Cuando va más allá de ello, sin embargo, esta posición tiende a evaluar la filosofía crítica sin reconocer las indicaciones explicitas referidas al lenguaje que pueden ser identificadas en ella, ni explorar la posibilidad de una reconstrucción de las argumentaciones implicadas en ellas. Por su parte, al proponer comprender el lenguaje en el marco crítico como “concepto operativo”, Riedel desarrolla la posibilidad de construcción de una interpretación referida al lenguaje en dicho marco (Riedel 1982), pero con ello mismo parece convalidar tácitamente la tesis del silencio.
Los desarrollos de la filosofía crítica en relación con la filosofía del lenguaje contribuyen por cierto a la comprensión del “problema del lenguaje en Kant” en tanto, por ejemplo, ponen en cuestión, la tesis del “silencio de Kant” y ayudan a explorarlo de diversos modos, como se ha indicado. Ahora bien, las proyecciones o reformulaciones de la filosofía crítica como pragmática (Apel, 1973), semántica (Hogrebe, 1974) y semiótica (Schönrich, 1981) trascendentales parecen dar por supuesto que en la filosofía crítica hay una falencia teórica que debe ser subsanada. Pero con tal actitud prácticamente se deja de lado (cuando no directamente se impugna como en el caso de Apel) desde un comienzo el que pueda haber en ella una posición sustentada teóricamente acerca del lenguaje. En estas reformulaciones puntos de vista filosóficamente relevantes de Kant respecto del lenguaje y del significado no aparecen o aparecen de manera relegada; valga ejemplo la relación con “otra” mente en la comprensión del significado y la conexión de éste con el concepto de finitud. En tales reformulaciones se produce un cambio de lenguaje que implica una modificación del horizonte conceptual específico y una dislocación de los problemas tal como fueron planteados por Kant, la noción de significado es, como hemos visto, también ejemplo de ello. Vista en su conjunto esta observación no pretende cuestionar la legitimidad de estas posiciones como desarrollos filosóficos propios, ni tampoco referirse a ellos como tales. Ella sólo se circunscribe a llamar la atención acerca de sus implicaciones como juicio respecto de la posición históricamente sostenida por Kant. Uno de los rasgos de esta posición, tal como vimos, es el procedimiento metódico del análisis trascendental. Tal enfoque metódico parece sugerir la posibilidad de una diferenciación entre los enunciados no críticos y críticos en el contexto de la “filosofía de Kant”. Si se toma la “filosofía de Kant” como un todo (Simon, 2003) esta diferenciación parece no desempeñar ningún papel. Ella sin embargo resulta importante para establecer, respecto de nuestro tema, conceptos como los de empleo de signos, empírico, y “significado objetivo”. A su vez, centrar la identificación de la posición de Kant respecto del lenguaje en el “mentalismo” (Schönrich, 1981 y Lütterfelds, 2003) parece ser otra de las consecuencias de no reconocer suficientemente el punto de vista metódico del cual resultan los enunciados trascendentales establecido en la filosofía crítica y quedarse sólo, por así decir, con la “psicología” (en nuestro caso la facultad de designación) a partir de la cual se desarrolla como reflexión trascendental. En este contexto el presente trabajo sostiene, como hemos dicho, la conveniencia de enfocar la cuestión del lenguaje en la filosofía crítica de Kant como una cuestión histórica en el sentido de identificar e interpretar lo que constituyó el lenguaje para ella en su propio contexto terminológico y horizonte conceptual. Ello implica también tratar de precisar la dimensión filosófica propia que tal cuestión tuvo en la filosofía crítica por las razones metódicas y teóricas que esta filosofía desarrolló como tal.
La interpretación de W. Lütterfelds de la conexión de la filosofía crítica de Kant con la filosofía del lenguaje en el siglo XX, enfoca esta conexión centrándose, precisamente, en la concepción de una “gramática trascendental”. Esta interpretación comienza por reiterar que en Kant sólo se hallan observaciones respecto del lenguaje y si bien considera que “es inevitable exponerlas”, estima que, sin embargo, es “más significativo desarrollar aquellos elementos teóricos de la filosofía de Kant que fueron recibidos críticamente en las concepciones postkantianas del lenguaje.”[2]. Tal desarrollo consiste en una interpretación de las posibilidades latentes en la filosofía crítica orientada por la idea de establecer una conexión estructural en la propia filosofía del lenguaje de Kant con su teoría trascendental del conocimiento. Sostiene que “las pocas observaciones de Kant sobre el lenguaje que pueden ser conceptualizadas como su ‘filosofía del lenguaje’, no siempre son coherentes”[3], ya que en ellas el modelo tradicional del lenguaje como signo se hallaría junto a una concepción de la gramática, donde precisamente se niega el dualismo entre signo y objeto. El paralelismo entre pensar y hablar reinante hasta Kant sería “corregido por él a favor de una unidad originaria de ambos”[4]. La reflexión de Kant sobre el lenguaje se ve, pues, caracterizada por el siguiente doble aspecto. Por una parte, en tanto los signos lingüísticos solamente serían un medio subjetivo para la reproducción del pensamiento, se hallaría en él un modelo mentalista del lenguaje como forma de designación. Por otro, la mención de una gramática trascendental sería precisamente el título que representa la crítica inmanente llevada a cabo de hecho en la reflexión trascendental kantiana. Esta crítica inmanente a la concepción del lenguaje como mera facultad de designación se sostiene desde “una unidad a priori de pensamiento y lenguaje”[5]. La estructura de esta unidad ya no podría ser aclarada por el modelo del lenguaje como designación. En ella, “en contra de la propia concepción de Kant, los signos lingüísticos de ningún modo establecen sólo un enlace mediato de representación y objeto, sino que pertenecen, estructuralmente, al enlace inmediato entre ambos”[6]. Pero la filosofía crítica no podría dar cuenta explícitamente de ello, ya que “claramente Kant no tiene a disposición un modelo adecuado de la unidad a priori entre el pensamiento y el lenguaje que lo representa.”[7]. De modo tal que “con todo esto Kant se movería de hecho, no reflexivamente, ya en el ‘linguistic turn’.”[8]. En su investigación trascendental de la razón pura ya se encontraría implícita la perspectiva de que todo, en última instancia, se remite al lenguaje. Esto es lo que estaría implicado en la mención kantiana de la gramática trascendental. Ella, se halla a priori en nuestro entendimiento y contiene el fundamento del lenguaje humano en las categorías, “es decir, en las correspondientes reglas para las síntesis del uso de expresiones que pueden ser verdaderas.”[9]. Si bien este enfoque puede contribuir a la comprensión de la relación entre la filosofía crítica y la filosofía del lenguaje,con relación a la cuestión particular de la interpretación de la gramática en la obra de Kant es posible objetarle lo siguiente. En primer lugar, indica la posible falta de coherencia entre las observaciones de Kant respecto del lenguaje y de la gramática, lo cual para ser justificado, requeriría precisamente un análisis más detallado de la posición de Kant como tal, lo cual para Lütterfelds, queda en segundo plano. En segundo término, sostiene el punto de vista de que es imprescindible una interpretación de la gramática trascendental como una dimensión implícita en la filosofía crítica de Kant la cual, como enfoque trascendental de la gramática, debería ser desarrollada en el marco de otra conceptuación, diferente de la kantiana y, hasta cierto punto, en contra de algunas de las observaciones o posiciones explícitas de Kant respecto del lenguaje y la gramática. Esta interpretación se mueve, pues, entre la afirmación de lo que le falta a la filosofía crítica como filosofía del lenguaje y la postulación de lo que de hecho ya estaría en ella, a saber, el giro lingüístico. Finalmente, identificar la posición de la filosofía crítico-trascendental como “mentalista” parece al menos dejar de lado las razones propias, inmanentes, al enfoque trascendental de la filosofía crítica. Se identifica la perspectiva trascendental del concepto y de la mente con una teoría psicológica de la fundamentación del conocimiento. Por el contrario,la teoría trascendental del concepto es operacional y la crítica de la razón en tanto facultad de conocimiento no es una crítica en sentido de psicología de las facultades, sino de los usos de éstas en un contexto reglado por normas lógico-trascendentales, tal como vimos respecto del empleo de palabras y proposiciones.
Resumiendo, todas estas posiciones no toman en cuenta el enfoque de interpretación en el cual convergen respecto de la necesidad de una interpretación interna o inmanente de la filosofía de Kant (al menos como punto de partida): Baumanns (1997), Hoffe (2010) y Natterer (2003).
Comunicación y razón
Precisamente la interpretación de O. Höffe de la Crítica de la razón pura como tal resulta tanto confirmación como guía en relación a nuestro caso de una filosofía del lenguaje en Kant. Para comprender el significado de la filosofía de Kant se debe ver su obra desde una doble perspectiva: la de su propia época y en relación con la reflexión filosófica posterior. Ello desemboca en la propuesta de una lectura inmanente de la obra que a partir de ella considera sus cuestiones sustantivas en conexión con los problemas y posiciones contemporáneas. Este enfoque lleva a plantear la cuestión de si la filosofía de Kant debe ser considerada sólo como una filosofía del pasado o si sus planteos y soluciones, hasta donde ellas llegan, valen como posición filosófica de incidencia en la reflexión filosófica actual. Una de las condiciones para ello es considerar la Crítica de la razón pura como un argumento unificado como tal, atendiendo a la propia advertencia de Kant respecto de evitar apresurarse a identificar “contradicciones aparentes” en la obra, las cuales pueden ser “fácilmente resueltas” por quienes “han dominado la idea [de la obra] en su conjunto” (CRP B xliv). Por ello sostiene Höffe que cualquiera que lea detenidamente toda la obra hasta el final, es decir incluyendo la teoría trascendental del método[10], reconocerá en ella el desarrollo teórico de lo que ya está contenido más implícitamente en el mismo epígrafe y prólogo a la segunda edición: trabajar en la grandeza humana y en algo infinito implicando la idea de la filosofía trascendental como todo. Por eso la Crítica de la razón pura es, según esta interpretación, filosofía práctica en un sentido genuino. Aquí la razón práctica deviene un componente esencial de la metafísica o filosofía fundamental. Esta primacía de la razón práctica otorga, entonces, una significación preeminente a la moralidad. Mientras Kant restringe la pura razón teórica dentro de sus propios límites y somete los excesos de la metafísica de la tradición a un examen riguroso, eleva, por contraste el estatus y rango de la moralidad como expresión de la razón pura práctica. Con ello entramos a la conclusión que se concentra en la posible incidencia de la filosofía de Kant en la reflexión actual desde el punto de vista de la interacción entre filosofía teórica y práctica. La interpretación de Höffe parece, en primer lugar, confirmar el resultado del enfoque presentado en este trabajo: la Crítica de la razón pura provee el fundamento teórico y metodológico de una posición consistente respecto del tema y problema y de una filosofía del lenguaje. Pero, en segundo término indica, además, que, sobre esa base, pero más allá de ella, la contribución de la reflexión de Kant para una filosofía del lenguaje actual cobre su relevancia específica en la medida en que su potencial teórico se pone en conjunción con la filosofía práctica.
De modo convergente señala J. Stolzenberg[11] que al comienzo del presente siglo la argumentación de Kant por la autonomía de la razón y su ética de y para la humanidad parecen llegar a ser líneas de orientación global, tanto a nivel personal como en la vida social y política. En este contexto, subraya que reflexionar sobre Kant en el presente no sólo quiere decir considerar la filosofía de Kant desde el punto de vista de las teorías filosóficas actuales sino también abrir aquello que con el paso del tiempo y el cambio de los intereses queda pasado por alto, reprimido u olvidado y por ello a partir de ahora puede ser redescubierto y vuelto fructífero para los debates en el presente. Hacer a Kant objeto de la investigación filosófica incluye entonces, el esfuerzo por “liberar el contenido racional de la filosofía de Kant a partir de su propio centro”[12] para evaluarlo en sus contenidos específicos en relación con las condiciones actuales. Ello, aplicado a la cuestión de la filosofía del lenguaje en Kant parece sugerir que, antes que orientarse por lo que la filosofía de Kant anticipa de o se asemeja a la filosofía actual del lenguaje, su valor filosófico radicaría en lo que le es propio, en el sentido de hacia dónde se orienta: la finalidad práctica. También en esta línea se ubica la interpretación de conjunto de la filosofía de Kant en conexión con el “lenguaje de la filosofía” desarrollada por J. Simon (2003), la cual se construye sobre la base de la interrelación entre la filosofía teórica y la práctica[13]. Una fundamentación de esta línea de interpretación guiada por la orientación práctica fue desarrollada por F. Kaulbach (1978)[14] a través de su elaboración del concepto trascendental de acción en el marco de una concepción integradora de los momentos centrales de la filosofía de Kant como filosofía de la acción (Handlung). Según esta perspectiva la teoría de la acción constituye la raíz más originaria y propia del pensamiento kantiano y de su concepción de la razón. Su principio básico se encuentra en la interpretación de la apercepción trascendental como actividad originaria de la subjetividad, tanto del “yo pienso” en el ámbito de la filosofía teórica como del “yo quiero” en el de la filosofía práctica. Este principio lleva a sostener una efectiva identidad entre libertad y realidad fenoménica, sólo concebible desde el punto de vista de la praxis y expone la integración de la reflexión de Kant en un recorrido que va del yo pienso al nosotros obramos.
De forma tal que el fundamento trascendental provisto por la filosofía crítico-trascendental respecto del tema y problema de una filosofía del lenguaje en Kant es una base claramente identificable, pero, siguiendo está línea de interpretación, orientada por la filosofía práctica, sólo un comienzo del, para emplear la expresión de Höffe, potencial de la filosofía de Kant para la filosofía del lenguaje. Un ejemplo de tal potencial puede ser visto en la inscripción de la noción de comunicación en la idea de razón. La actividad de síntesis provee la base de la posibilidad de comunicación, dice Kant en una carta a Beck del 1.7.1794:
“Sólo podemos comprender y comunicar a los otros aquello que nosotros mismos podemos hacer. Pues no podemos percibir la síntesis como dada, sino que nosotros mismos debemos hacerla, nosotros debemos sintetizar, si algo debe ser comprendido por nosotros como sintetizado. Sólo con vistas a esta síntesis podemos comunicarnos entre nosotros.”[15].
El resultado de esta conexión entre acción sintética y comunicación es explicitado en la Crítica de la facultad de juzgar, donde al final de la crítica de la facultad de juzgar estética, en la reflexión sobre el método en el juicio del gusto, sostiene que
“humanidad significa, por una parte, el sentimiento universal de simpatía, pero también por otro lado, la facultad de poderse comunicar universal e interiormente, propiedades ambas que unidas, constituyen la sociabilidad propia de la humanidad, por medio de la cual se distingue de la estrechez animal.” (CFJ B 355)
La posibilidad de comunicación es entonces un elemento constituyente de la cultura, en tanto humanidad quiere precisamente decir, poder comunicarse, en un doble movimiento, entre lo interior y lo exterior, cuyo resultado ideal sería la convergencia entre interioridad y universalidad. De allí que lo que se oponga a este movimiento no pueda sino ser visto como límite exterior. A su vez, refiriéndose a la posibilidad de comunicar lo que pensamos, dice en ¿Qué significa orientarse en el pensamiento?:
“La libertad de pensar se opone en primer lugar a la coacción civil. Es cierto cuando se dice que la libertad de hablar, o de escribir, podría sernos quitada por un poder superior, pero que la libertad de pensarno podría sernos quitada por él. ¡Pero cuánto y con qué corrección podríamos pensar si no pensáramos simultáneamente en una comunidad con otros, a los cuales nosotros les comunicamos nuestros pensamientos y ellos a nosotros los suyos! Por ello puede por cierto decirse que aquel poder exterior, que les arrebata a los seres humanos la libertad de comunicar públicamente sus pensamientos, les quita también la libertad de pensar.”[16]
La posibilidad de comunicación como característica distintiva de la humanidad, es decir, como realización de la actividad sintética racional, actividad previa a la distinción entre praxis y teoría, sólo puede cumplirse como tal socialmente. En el segundo principio de Idea de una historia universal desde el punto de vista cosmopolita, leemos: “En el ser humano (entendido como la única criatura racional de la tierra) las disposiciones originarias, que se refieren al uso de la razón, no se desarrollan completamente en el individuo, sino en la especie.”[17]. De este modo se ve que el desarrollo y cumplimiento de la razón requiere de la, y solo puede desarrollarse como, interacción social. La acción como condición de la comprensión y de comunicación, la libertad de expresión y la realización colectiva de la razón indican algunas de las posibilidades abiertas en la filosofía de Kant para una reflexión sobre el lenguaje.
- Es decir, la acción teórica y cognoscitiva de ejercer la crítica en los términos teóricos propuestos por Kant.↵
- Wilhelm Lütterfelds, “Kant in der gegenwärtigen Sprachphilosophie”, en Dieter Heidemann – Kristina Engelhard (Eds.), Warum Kant heute?, Berlín – Nueva York, W. de Gruyter, 2003, 150-176, aquí: 151.↵
- Ibíd.↵
- Ibíd.↵
- Ibíd., 154.↵
- Ibíd.↵
- Ibíd.↵
- Ibíd., 155↵
- Ibíd.↵
- Otfried Höffe, Kants Kritik der reinen Vernunft. Die Grundlegung der modernen Philosophie, Munich, Beck, 2004, pp. 286 – 302. ↵
- Jürgen Stolzenberg, “Einleitung: Kant in der Gegenwart”, en Jürgen Stolzenberg, (Ed.), Kant in der Gegenwart, Berlín – Nueva York, W. de Gruyter, 2007, pp.1-2.↵
- Ibíd,. p. 2.↵
- Para abrir el alcance de la concepción kantiana de la razón, particularmente, en tanto pueda ser de significación para el presente “se debe comprender y exponer la obra de Kant como un todo entrelazado sistemáticamente que vaya más allá de la división entre filosofía teórica y práctica, mantenida en primer plano.”, Josef Simon, Kant. Die fremde Vernunft und die Sprache der Philosophie, Berlín-Nueva York, W. de Gruyter, 2003, p. VII.↵
- Friederich Kaulbach, Das Prinzip Handlung in der Philosophie Kants, Berlín-Nueva York, W. de Gruyter, 1978, pp. 1-47.↵
- Carta a Beck del 1.7.1794; EA, XI, 496.↵
- Immanuel Kant, Was heißt: sich im Denken orientieren?, EA, VIII, 144.↵
- Immanuel Kant, Idee zu einer allgemeinen Geschichte in weltbürgerlicher Absicht, EA, VIII, 18.↵






