Nuestros cursos:

Nuestros cursos:

4 Das Rätsel der Vernunft

Horizonte, posibilidad motivada y responsabilidad en la fenomenología trascendental de E. Husserl

Zachary John Hugo (Phd. UDP)

I. Introducción

En su libro seminal Mind and World (1996), John McDowell plantea un problema que podemos llamar el desafío de la normatividad perceptiva. El problema o desafío surge al considerar lo siguiente: si la experiencia perceptiva puede ofrecer una constricción racional (rational constraint) para nuestros juicios empíricos, entonces debe ser capaz de situarnos en el espacio normativo de las razones, en vez de (solamente) en el espacio causal de la naturaleza. Es decir, el conocimiento empírico requiere que la experiencia perceptiva misma (y no los juicios acerca de la experiencia) esté sujeta a una evaluación según ciertos pares normativos/axiológicos, tales como correcto/incorrecto, mejor/peor, adecuado/inadecuado, o válido/invalido. Tal evaluación es posible solamente en la medida en que la percepción pretende ponernos en contacto con el mundo objetivo. Entonces, para que la percepción sea un tipo de conocimiento, es necesario dar cuenta de cómo en la percepción misma, el sujeto percipiente avala y así toma una posición frente a la realidad efectiva de lo que percibe. Tal ‘aval perceptivo’ significa, además, que el sujeto es responsable de dar razones por la posición que ha tomado al percibir. El problema es que no es para nada claro cómo la percepción misma tiene tal estructura normativa.

Si bien la posición de McDowell ha cambiado en ciertas respectos importantes recientemente[1], a grandes rasgos su respuesta a este problema se centra en la siguiente tesis: a saber, para ser capaz de tener una experiencia perceptiva, el sujeto debe poseer ciertas capacidades conceptuales que se ponen en juego en la percepción misma, de manera que el modo en que la percepción nos pone en contacto con el mundo sea compatible con la estructura conceptual característica de los juicios. Entonces, el contenido perceptivo ya está estructurado con una forma conceptual, y de esta manera McDowell da cuenta de la posibilidad del conocimiento empírico sin incurrir en el ‘Mito de lo Dado’ que describe Sellars (1995). Es decir, el contenido perceptivo –aquello al que apelamos cuando tratamos de justificar nuestros juicios empíricos– no es un dato bruto no-conceptual que pretende a la vez vincularse con nuestras facultades discursivas conceptuales.

En esta investigación, no discutiré la posición de McDowell sobre el desafío de la normatividad perceptiva. Más bien, me valdré de su formulación del desafío de la normatividad perceptiva para echar luz sobre un problema semejante en la fenomenología de Edmund Husserl: el problema que él a veces ha caracterizado como el enigma de la razón (das Rätsel der Vernunft).[2] Si bien la relación entre las posiciones de McDowell y Husserl sobre el rol de los conceptos en la percepción ha sido abordado en profundidad, las raíces del problema de la normatividad perceptiva en la propia obra de Husserl no han sido exploradas con tanta atención. Como se mostrará a continuación, para Husserl el problema de la normatividad perceptiva se investiga y desarrolla como parte de la fenomenología de la razón. Además, no hace falta considerar la conceptualidad de la percepción en ese contexto para entender cómo Husserl enfrenta el problema de la normatividad perceptiva. Por ende, este artículo busca esquivar la discusión sobre el conceptualismo en Husserl (y McDowell), y pretende a la vez aportar al problema general que queda detrás del debate sobre conceptualismo: a saber, el problema de la normatividad perceptiva.[3]

Ahora bien, antes de ver este problema en más detalle, cabe definir brevemente mi interpretación del enigma de la razón. Para Husserl, “la interrelación esencial más profunda entre la razón y lo que es [von Vernunft und Seiendem] en general” es “el enigma de todos los enigmas” (Hua 6, 12). El carácter enigmático de esta interrelación surge al preguntar por cómo “la razón en cuanto aquella que dona, a partir de sí misma, el sentido al mundo existente” se correlaciona con “el mundo en cuanto este existe a partir de la razón [Welt –als aus der Vernunft her seiende]” (ibid., 11s.). Otro modo de describir este enigma es el siguiente. Para Husserl, la realidad efectiva (Wirklichkeit) depende de la legitimación racional (vernünftige Ausweisung), la cual le confiere la consciencia en su experimentar el mundo; pero, a su vez, tal legitimación halla su anclaje normativo en el mundo mismo, que se erige en tribunal para evaluar la concordancia o coherencia (Einstimmigkeit) de una experiencia con el resto del mundo como horizonte.

En este trabajo, busco clarificar cómo Husserl logra hacer comprensible tal enigma qua enigma. No pretendo resolver ese enigma, ni sostengo que exista una solución. Más bien, quiero simplemente desarrollar y explicitar el enigma de la razón a la luz del desafío de la normatividad perceptiva. Para ello me concentraré en tres aspectos de la fenomenología husserliana de la percepción. Primero (1), afirmo que la noción de horizonte provee el primer paso en volver comprensible el enigma de la razón, abriendo un marco de posibilidades para mayor determinación del objeto percibido. Segundo (2), propongo que el proceso de legitimación racional –el cual depende de la evaluación normativa de posibilidades motivadas en la experiencia– limita aún más tal marco de posibilidades. Finalmente (3), afirmo que solamente en la medida en que somos sujetos deontológicamente responsables podemos enfrentar el desafío de la normatividad perceptiva y así volver comprensible el enigma de la razón.

II. El horizonte como espacio de juego de posibilidades

En Ideas I, Husserl introduce la correlación a priori entre noesis y noema. En el marco de esta correlación surge el problema que nos interesará en esta investigación: a saber, en un proceso perceptivo coherente (einstimmig), ¿cómo la multiplicidad de sentidos noemáticos pertenece a uno y el mismo objeto? Esta noción de “pertenecer” (Zugehörigkeit) es fundamentalmente normativa, pues lo que le interesa Husserl es explicitar las normas que deciden cuáles son los cursos perceptivos correctos, los cursos en que el mismo objeto se exhibe coherentemente mediante sus diferentes lados o aspectos. En lo que sigue, veremos cómo la noción de horizonte provee el primer paso hacia una solución a este problema.

Primero, es importante notar que Husserl distingue en el noema –el correlato objetivo del acto intencional– entre dos “conceptos del objeto” (Gegenstandsbegriffe). La multiplicidad de determinaciones o sentidos noemáticos del objeto compone lo que Husserl llama “el objeto en el cómo de sus determinaciones”. El otro concepto es el “objeto puro y simple” (Gegenstand schlechthin), o la X-determinable.[4] De la relación entre estos dos momentos del noema surge una aporía. Por una parte, la percepción es unilateral: es decir, solamente veo un lado o sentido noemático del objeto en un instante determinado del curso perceptivo. Por otra parte, veo ese lado como un lado del objeto.

La aporía se ve aún más nítidamente si la consideramos a la luz del análisis fenomenológico de la percepción, el cual debe respetar el “Principio de todos los principios”: a saber, que solamente lo que se nos presenta en intuición originaria es una fuente de legitimación (Rechtsquelle) del conocimiento.[5] Y dado que la intuición originaria se da solamente gracias a la plenificación ofrecida por el dato hylético o impresión que surge en el presente del transcurrir temporal de la conciencia, solamente el lado presentemente dado puede ser captado en experiencia evidente. Por tanto, al parecer, solamente percibimos el lado presentemente visto del objeto, y no el objeto mismo.

Pero Husserl también rechaza esa última aseveración. Si bien veo solamente un lado del objeto en cualquier instante determinado, veo ese lado como siendo del objeto. Es decir, no veo tal lado como un objeto en sí, sino que el objeto se exhibe mediante ese lado; o en términos técnicos, el objeto se exhibe mediante sus “escorzos” (Abschattungen).[6] Y si bien puedo “volverme hacia” (zuwenden) un lado particular del objeto y objetivizarlo en otro acto, tal lado también se exhibiría mediante escorzos. La percepción se define esencialmente por esta estructura del trasfondo y primer plano.[7] Puesto ello, Husserl afirma que la intencionalidad del objeto trascendente involucra la mención concomitante (Mitvermeinung) de lo determinado—el lado visto—y lo indeterminado pero determinable—los lados no vistos presentemente, pero visibles.[8] Más precisamente, la estructura horizóntica que rige la percepción sensible hace que la determinación auténtica de un lado del objeto necesariamente remita a una serie de otras determinaciones posibles.

En esta conexión, cabe mencionar que si bien la estructura horizóntica de la percepción permite entender cómo siempre se intenciona más que lo presentemente dado, no es suficiente para explicar cómo la multiplicidad de sentidos noemáticos que aparece en el curso perceptivo pertenece al objeto puro y simple. Para ello, hay que entrar más profundamente en la fenomenología de la razón de Husserl. El proceso de legitimación o demostración racional (vernünftige Ausweisung) en la percepción provee la estructura normativa para explicar cómo ciertos sentidos noemáticos, y no otros, pertenecen –y son racionalmente motivados a pertenecer– al mismo objeto.

III. La modalización y la motivación

La fenomenología de la razón tiene como tarea central dar cuenta de cómo la conciencia racional legitima la pretensión que tiene la percepción de ponernos en contacto directo con la realidad efectiva. Pero a diferencia de la tradición kantiana, donde la razón queda distanciada de la experiencia sensible, la fenomenología husserliana sitúa la razón en el propio proceso de la percepción sensible.[9] Para Husserl, el acto mismo de percibir se desarrolla según una estructura normativa de auto-evaluación. De esta manera, como afirma Roberto Walton: “La realidad efectiva [actuality] se legitima y manifiesta como verdadera a la conciencia racional, y, a la inversa, la conciencia racional ejerce una administración u otorgación de legitimidad sobre la realidad efectiva” (Walton 2012, 138).

Para entender cómo funciona tal proceso de legitimación en la percepción, es menester examinar la noción de la posicionalidad (Positionalität) de Husserl. Solamente los actos posicionales (setzende Akte), los actos que incluyen el carácter dóxico, son “sujetos a la ‘dictaminación de la razón [Rechtsprechung der Vernunft]’”, puesto que solamente tales actos pretenden algo sobre la realidad del mundo (Hua 3/I, 249). Por lo mismo, la percepción juega un rol fundamental en la fenomenología de la razón, puesto que se define por su pretensión de presentarnos con el mundo real y efectivo. La percepción se caracteriza por su creencia básica en lo percibido. Por tanto Husserl llama la posición dóxica de la certeza la “protoforma (Urform) no-modalizada” y afirma que “[a partir de ella], todas las ‘modalidades-ónticas’ [Seinsmodalitäten] [se derivan]” (Hua 3/I, 240).

La modalización de la posición ocurre cuando surge un conflicto (Widerstreit) entre dos proposiciones o sentidos-puestos (Sätze). Tal conflicto sucede, por ejemplo, cuando me parece que el hombre caminando hacia mí en la noche es mi amigo Dan; pero luego veo que ese hombre es más bajo que Dan. Estos dos sentidos noemáticos son descripciones incompatibles de la misma X-determinable, y por tanto la modalidad cambia a, por ejemplo, la duda o la sospecha (Anmutung).

Ahora bien, cabe destacar que la modalidad no solamente entra en el curso perceptivo en el caso de la decepción (Enttäuschung) y la discordancia (Unstimmigkeit), sino que juega un rol constitutivo en todo el proceso perceptivo. Ello se debe a la estructura horizóntica. Cómo mencionamos antes, la estructura horizóntica de la percepción sensible necesariamente hace que la determinación auténtica de un lado del objeto indique una serie de otras determinaciones posibles. Es decir, el horizonte introduce un marco de posibilidades en todo proceso perceptivo.[10] Gracias a ello, siempre queda la posibilidad que en el curso del percibir el objeto, un lado no se integre coherentemente con los demás lados ya determinados en evidencia. La posibilidad de tal conflicto –lo cual puede terminar en la “explosión”[11] del noema puesto– define la percepción como un acto presuntivo.[12]

En conexión con este carácter presuntivo, la percepción también se define como un acto esencialmente inadecuado. Tal caracterización no tiene solamente su aspecto negativo –i.e., que siempre puede surgir una discordancia entre los sentidos noemáticos– sino que también significa, en su aspecto positivo, que siempre se puede determinar el objeto con mayor riqueza y precisión.[13] Para Husserl la percepción es un proceso teleológicamente orientado hacia el ideal de la adecuación perfecta. Sin embargo, tal ideal es esencialmente inalcanzable.[14] Es gracias a tal intento de lograr lo inalcanzable que Husserl, en sus lecciones sobre las síntesis pasivas, ha podido aseverar que “la percepción externa es una constante pretensión de lograr algo (etwas zu leisten) que, por su propia esencia, no es capaz de lograr” (Hua 11, 3).

No obstante, si bien no podemos lograr tal ideal jamás, Husserl afirma que podemos captar adecuadamente la idea de tal ideal. Se trata de una idea en el sentido kantiano, una idea regulativa que motiva todo el curso de percepción hacia mayor determinación del objeto. La idea kantiana, para Husserl, es la idea del sistema infinito de todas las posibilidades prescritas en el horizonte que coexisten coherentemente.[15] El proceso perceptivo es, para usar una frase de su Lección de Viena, una “tarea infinita”.[16]

Ahora bien, si bien el horizonte se define como un marco de posibilidades, no todas las posibilidades tiene el mismo peso (Gewicht). En esta conexión, Husserl sigue a Kant y distingue entre posibilidades ideales y reales.[17] Para Husserl, las primeras son producto de la libre fantasía. Puesto que el acto de fantasía es no-posicional y neutralizada, la realidad efectiva del mundo no limita su alcance. Puedo, por ejemplo, imaginar que adentro de mi estuche de anteojos reside una civilización miniatura de extraterrestres minúsculos. Obviamente, no creo ni pongo que así sea en realidad. La posibilidad real, por su parte, es más limitada en su alcance, y por tanto el tránsito desde una posibilidad ideal a una real significa una limitación de mi libertad. Lo que constriñe el marco de posibilidades es la realidad efectiva. Por tanto, Husserl dice que las posibilidades reales son aquellas, “de las cuales algo habla a favor” (für die etwas spricht) (Hua 20/I, 178).[18]

Lo que habla a favor de una posibilidad u otra es precisamente el curso de percepción hasta ese momento.[19] Aquí la noción de Einstimmigkeit, o coherencia, se vuelve aún más importante. En el curso perceptivo, cada aspecto percibido del objeto abre un horizonte de posibilidades que son positivamente motivadas por la experiencia coherente del objeto. Solamente las posibilidades que se ajusten al curso de experiencia coherente son posibilidades reales o motivadas.[20] Es la coherencia misma de la experiencia que motiva una posibilidad u otra. En esta conexión, Husserl habla del “horizonte motivado”, en el cual cada percepción actual de una cosa prescribe un “espacio de juego” (Spielraum) de posibilidades reales motivadas.[21] Con esta noción del horizonte de posibilidades motivadas por la experiencia coherente, se puede responder al siguiente desafío que hace Steven Crowell con respecto a lo normativo en la percepción en Husserl:

¿Cómo es posible que lo auto-dado motive algún rango específico de más contenido (further content), de tal modo que un todo significativo (meaningful whole) se constituye—es decir, para que podamos hablar de “plenificación” o su fracaso? ¿Qué define el alcance de una apercepción, estableciendo lo que vale como la experiencia coherente (einstimmig) en el futuro? (Crowell 2013, 137).

Crowell no encuentra respuesta a esta pregunta en Husserl, y por tanto niega que Husserl pueda dar cuenta de lo normativo en la percepción de manera satisfactoria. No obstante, me parece que la noción del horizonte de posibilidades motivadas sirve como pista con respecto al desafío que nos plantea él. En la última sección, veremos de qué manera el sujeto racional percipiente limita aún más el marco de posibilidades gracias al carácter deóntico de la razón en Husserl.

IV. La percepción racional y la responsabilidad

Para Husserl, ser un percipiente racional significa que la posición del acto perceptivo sea motivado por la experiencia coherente. Más específicamente, Husserl vincula la razón con la habilidad de dar razones, de explicitar las motivaciones de nuestras creencias y conductas.[22] Esta tesis ha sido propuesto más recientemente por Robert Brandom: “Ser racional significa ser vinculado (bound) o constreñido por [la fuerza normativa de las razones], significa ser sujeto a la autoridad de razones” (Brandom 1994, 5). No obstante, para Brandom la razón es parte de nuestra “sapience”, y no de nuestra “sentience”. Husserl, como hemos propuesto en esta investigación, sitúa tal habilidad de dar razones en la percepción sensible misma.

Ahora bien, debemos preguntarnos cómo Husserl puede defender tal tesis. ¿Acaso no es la habilidad de dar razones algo irreductiblemente discursivo? En esta conexión, es importante enfatizar que la noción de posicionalidad (Positionalität, Setzung) es distinta a la noción de la toma-de-posición (Stellungnahme), aunque estén estrechamente relacionadas. En una lección sobre la percepción de 1909, por ejemplo, Husserl afirma que “Este poner [Dieses Setzen] no es ningún predicar, ningún enjuiciar discursivo [kein diskursives Urteilen]” y en un manuscrito de 1912, Husserl afirma que la “posicionalidad general (allgemeine Positionalität)…no es una toma-de-posición”, sino que esta última presupone la posicionalidad (HuaMat 7, 109; Hua 38, 371n5). Entonces la posición, el aval perceptivo, es la condición de la posibilidad del juicio predicativo discursivo.[23]

Teniendo la distinción anterior en cuenta, podemos afirmar que cuando percibimos, estamos pre-reflexivamente conscientes de cómo hemos puesto el objeto de la percepción. Y gracias a esta conciencia pre-reflexiva, podemos afirmar con Hanne Jacobs que, “además somos sensibles a (sensitive to) lo que habla a favor o en contra de cómo hemos puesto el objeto. Y esta sensibilidad no es sino el ejercicio de la racionalidad” (Jacobs 2016, 262). Esta conciencia pre-reflexiva, argumenta Jacobs, se traduce a la atención (Aufmerksamkeit), o al mero volverse hacia (Zuwendung).[24] Cuando surge un conflicto entre dos sentidos-puestos –e.g. esa X es o un hombre o un maniquí– el sentido que debemos poner es el sentido más motivado por la experiencia coherente. Y para saber qué motiva una posición u otra, debemos estar atentos a las circunstancias que hablan a favor de un sentido u otro.

Husserl afirma que esta sensibilidad racional está en juego aun en el caso de la atención pasiva o, en los términos de la ciencia cognitiva actual, “bottom-up”. En un manuscrito inédito de 1911, Husserl afirma que: “Un captar sensible (Eine sinnliche Erfassung), un captar de algo sensible, presupone una apariencia sensible, y en este caso el captar es un aceptar, un asumir (Annehmen) y hacerse cargo (Aufnehmen) de algo pre-dado”.[25] O sea, al ser afectado por alguna prominencia (Abgehobenheit) en el campo sensorial –e.g. un flash de rojo– al volverse hacia tal prominencia, la aceptamos y así ponemos su realidad efectiva. Por lo mismo, la atención ayuda a limitar aún más el marco de posibilidades prescritas en el horizonte. A saber, al estar pre-reflexivamente conscientes de cómo hemos puesto el objeto y de lo que habla a favor o en contra de tal posición, nos hacemos responsables de nuestra experiencia perceptiva.

Esta responsabilidad se debe entender de dos maneras. Primero, en la percepción racional, nos ponemos en el espacio normativo de poder responder a alguien si nos pide justificación por algún juicio o conducta. Este tipo de responsabilidad se debe entender como una sensibilidad (responsiveness)[26] a las modalizaciones de la posición en el proceso perceptivo. Más aún, se trata de una sensibilidad a las normas prescritas en tal proceso. Estas normas, a su vez, se deben entender como constricciones racionales que limitan el marco de posibilidades prescritas en el horizonte.[27] La fuerza normativa de tales constricciones yace en el deber epistémico que tiene el sujeto racional de percibir atentamente.

El segundo tipo de responsabilidad tiene que ver con que la percepción, como hemos visto, es una tarea infinita. Ahora bien, el hecho de que el proceso perceptivo se orienta teleológicamente hacia una meta que jamás alcanzará –la idea en el sentido kantiano– puede sonar muy dramático. Para no malentender el punto, cabe destacar que Husserl afirma que en nuestra vida cotidiana, la percepción se guía por nuestros intereses personales.[28] Por tanto, Husserl dice que en algún momento en el proceso, logramos percibir el objeto de manera óptima. Por ejemplo, cuando estoy en un concierto y tengo la libertad de cambiar mi posición, eventualmente encuentro el lugar óptimo donde mejor escucho la música.

Pero tales intereses personales son todos relativos y fugaces frente al interés por el conocimiento absoluto, o sea, el interés científico. Por eso, Rudolf Bernet puede afirmar que “la meta del proceso perceptivo no es más que este proceso mismo, i.e., la progresión infinita en una serie coherente de experiencias de siempre más determinación y confirmación del objeto” (Bernet 1979, 130). En la medida en que la totalidad del proceso perceptivo se traduce a la vida completa del sujeto percipiente, se vuelve comprensible que la meta no es sino el proceso de lograr mayor conocimiento en la vida. Además, si consideramos que para Husserl la percepción es el acto epistemológico por excelencia,[29] no suena tan extraño vincular la tarea infinita de percibir el mundo con la tarea infinita de la ciencia. Para Husserl, la realización de la idea de la ciencia es el telos de la humanidad, y cada logro epistémico de nosotros es una realización, una aproximación asintótica a esa idea teleológica.[30]

Husserl afirma que, para enfrentar tal tarea, debemos ejercer auto-responsabilidad (Selbstverantwortung), es decir, debemos hacernos cargo de tal tarea. En uno de sus artículos publicados en la revista japonesa Kaizō, Husserl afirma que pertenece a la “espiritualidad (Geistigkeit) humana…las formas normativas de la ‘razón’” y gracias a ellas, también existe la posibilidad de “determinarse a uno mismo prácticamente y universalmente según leyes normativas a priori que uno mismo reconoce” (Hua 27, 9). Hemos visto en esta investigación cómo Husserl sitúa algunas de tales normas racionales en el proceso perceptivo mismo. Al percibir atentamente, al estar pre-reflexivamente atentos a cómo ponemos el objeto, también estamos conscientes de lo que habla a favor de las posibilidades predelineadas en el horizonte perceptivo. Además, al seguir determinando los objetos de nuestra experiencia con mayor precisión, nos determinamos a nosotros mismos según ciertas normas racionales.[31] En particular, nos determinamos como sujetos epistémicos responsables de realizar una tarea que jamás se realizará en completo.

V. Conclusión

En este trabajo, hemos pretendido volver comprensible el enigma de la razón en Husserl en el marco del problema de la normatividad perceptiva. Para concluir, hemos de preguntarnos ¿qué precisamente es el enigma de la razón y cómo sirve su formulación en Husserl para enfrentar el problema de la normatividad perceptiva? En primer lugar, cabe recordar que para Husserl el enigma de la razón surge al considerar la interrelación entre la conciencia racional y el mundo real. Esta interrelación se puede investigar de manera más acotada a partir del acto de la percepción. En particular, se trata de la pregunta por cómo la multiplicidad de sentidos noemáticos pertenece racionalmente de manera coherente al mismo objeto. Nuestra respuesta a esta pregunta es tripartita: (1) el horizonte abre un marco de múltiples posibles percepciones del mismo objeto; (2) el proceso de legitimación racional limita las posibilidades prescritas en el horizonte, pues ciertas posibilidades son más racionalmente motivadas que otras; y (3), el sujeto percipiente limita el marco de posibilidades aún más al percibir atentamente, ya que la atención se define como una sensibilidad a lo que habla a favor o en contra de la posición del acto perceptivo.

Cabe destacar que esta respuesta tripartita no es una solución al enigma de la razón. Más bien, tal respuesta busca dar cuenta del carácter enigmático de la razón. Ahora estamos en una posición de comprender el enigma de la razón. A saber, si bien es necesario limitar el marco de posibilidades prescritas en el horizonte en cualquier acto perceptivo para que tal acto se despliegue en el espacio normativo de la razones, lo que constriñe o limita tal marco de posibilidades es la experiencia coherente misma, i.e. todo el curso perceptivo anterior que ha sido legitimado racionalmente. Pero la legitimación racional del curso perceptivo anterior requería de su propio contexto coherente para desplegarse racionalmente. Obviamente, no se trata de un regreso infinito en sentido estricto: en algún momento en la infancia, el infante o niño reconoce la necesidad de lograr una experiencia coherente.[32] Además, el infante nace en un mundo ya constituido, y por tanto su propia experiencia coherente se debe ajustar a la experiencia coherente de otros miembros de su comunidad.

En este respecto, es importante enfatizar que para Husserl “La intersubjetividad trascendental es, por sí sola, el único fundamento absoluto e independiente del ser [Seinsboden] a partir del cual todo lo que es objetivo [alles Objektive], el todo de lo que es objetivamente real [das All des objektiv real Seienden], y también cada mundo ideal objetivo [jede objektive Idealwelt] deriva su sentido y su validez” (Hua 9, 344). Al considerar que la experiencia coherente a la cual cada percepción debe ajustarse para ser racionalmente motivada se despliega en un contexto intersubjetivo, se vuelve más relevante la noción de normatividad perceptiva. A saber, es necesario estar atento a cómo ponemos el objeto, y a lo que habla a favor de esa posición, para luego dar razones y justificarnos ante nuestra comunidad de otros sujetos racionales.[33]

Antes de cerrar, me gustaría destacar un punto más en relación al carácter ético de la percepción en Husserl. A saber, la delimitación del marco de posibilidades prescritas en el horizonte presupone una limitación de nuestra libertad. Así como el tránsito desde las posibilidades ideales producidas en la libre fantasía a las posibilidades reales y motivadas significa limitar nuestra libertad, también al aceptar y hacernos cargo de una de estas posibilidades reales, nuestra libertad se limita aún más. Pero tal limitación de libertad se debe entender de manera kantiana: solamente somos autónomos –libres en ese sentido– cuando percibimos a la luz de una norma. Y al percibir autónomamente, percibimos racionalmente. Pero a diferencia de Kant, accedemos a tal norma en la percepción sensible misma, ya que la norma no es sino la experiencia coherente del sujeto y de la comunidad intersubjetiva que le rodea.

Bibliografía

A. Husserliana

Hua 1: 1973. Cartesianische Meditationen und Pariser Vorträge. Editado por Stephan Strasser. Den Haag: Martinus Nijhoff. 

Hua 3/I: 1977. Ideen zu einer reinen Phänomenologie und phänomenologischen Philosophie. Erstes Buch: Allgemeine Einführung in die reine Phänomenologie 1. Halbband: Text der 1.-3. Auflage – Nachdruck, ed. Schuhmann, K. Den Haag: Martinus Nijhoff.

Hua 4: 1952. Ideen zur einer reinen Phänomenologie und phänomenologischen Philosophie. Zweites Buch: Phänomenologische Untersuchungen zur Konstitution. Editado por Marly Biemel. Den Haag: Martinus Nijhoff.  

Hua 6: 1976. Die Krisis der europäischen Wissenschaften und die transzendentale Phänomenologie. Eine Einleitung in die phänomenologische Philosophie, ed. Walter Biemel. Den Haag: Martinus Nijhoff.

Hua 8: 1996. Erste Philosophie (1923/4). Zweiter Teil: Theorie der phänomenologischen Reduktion. Ed. Rudolf Boehm. Den Haag: Martinus Nijhoff.

Hua 9: 1968. Phänomenologische Psychologie. Vorlesungen Sommersemester. 1925. Editado por Walter Biemel. Den Haag: Martinus Nijhoff.  

Hua 11: 1966. Analysen zur passiven Synthesis, ed. Fleischer, M. Den Haag: Martinus Nijhoff

Hua 15: 1973. Zur Phänomenologie der Intersubjektivität. Texte aus dem Nachlass. Dritter Teil. 1929-35. Editado por Iso Kern. Den Haag: Martinus Nijhoff.  

Hua 16: 1991. Ding und Raum. Ed. Ulrich Claesges. Den Haag: Martinus Nijhoff.

Hua 17: 1974. Formale und transzendentale Logik. Versuch einer Kritik der logischen Vernunft. Ed. Paul Janssen. Den Haag: Martinus Nijhoff.  

Hua 19/II: 1984. Logische Untersuchungen. Zweiter Teil. Untersuchungen zur Phänomenologie und Theorie der Erkenntnis. In zwei Bänden. Ed. Ursula Panzer. Den Haag: Martinus Nijhoff

Hua 20/I: 2002. Logische Untersuchungen. Ergänzungsband. Erster Teil. Entwürfe zur Umarbeitung der VI. Untersuchung und zur Vorrede für die Neuauflage der Logischen Untersuchungen (Sommer 1913). Ed. Ullrich Melle. Dordrecht: Kluwer.

Hua 27: 1989. Aufsätze und Vorträge. 1922-1937. Nenon, T. y Sepp, H.R. Dordrecht: Springer.

Hua 30: 1996. Logik und allgemeine Wissenschaftstheorie. Vorlesungen 1917/18. Mit ergänzenden Texten aus der ersten Fassung 1910/11. Ed. Panzer, U. Dordrecht: Springer.

Hua 37: 2004. Einleitung in die Ethik. Vorlesungen Sommersemester 1920 und 1924.  Ed. Henning Peucker. Dordrecht: Kluwer Academic Publishers.

Hua 38: 2005. Wahrnehmung und Aufmerksamkeit. Texte aus dem Nachlass (1893-1912). Ed. Thomas Vongehr y Regula Giuliani. New York: Springer.  

Hua 41: 2012. Zur Lehre vom Wesen und zur Methode der eidetischen Variation. Texte aus dem Nachlass (1891-1935). Ed., Dirk Fonfara. New York: Springer.

Hua 42: 2014. Grenzprobleme der Phänomenologie. Analysen des Unbewusstseins und der Instinkte. Metaphysik. Späte Ethik (Texte aus dem Nachlass 1908 – 1937) Eds. Rochus Sowa & Thomas Vongehr. New York: Springer.

HuaMat 7: (2005). Einführung in die Phänomenologie der Erkenntnis. Vorlesung 1909.  Ed. Elisabeth Schuhmann. Dordrecht: Kluwer Academic Publishers. 

B. Bibliografía Secundaria

Aguirre, Antonio. 1991. “Zum Verhältnis von modaler und praktischer Möglichkeit”. Phänomenologische Forschungen 24/25: 150-82.

Bernet, Rudolf. 1979. “Perception as a Teleological Process of Cognition”. En The Teleologies in Husserlian Phenomenology, editado por Anna-Teresa Tymieniecka, 119-132. Netherlands: Springer.

______. 2004. “Husserl’s Transcendental Idealism Revisited”. En The New Yearbook for Phenomenology and Phenomenological Philosophy, Vol. IV, editado por Steven Crowell and Burt Hopkins, 1-20. Seattle: Noesis Press.

Brandom, Robert. 1994. Making it Explicit. Cambridge, MA: Harvard University Press.

Crowell, Steven. 2013. Normativity and Phenomenology in Husserl and Heidegger. Cambridge: Cambridge University Press.

Dahlstrom, Daniel. 2015. “Reason and Experience: The Project of a Phenomenology of Reason”. En Staiti, Andrea (ed.), 273-286. Commentary on Husserl’s ‘Ideas I’. Berlin: De Gruyter.

Doyon, Maxime. 2011. “Husserl and McDowell on the Role of Concepts in Perception”. New Yearbook for Phenomenology & Phenomenological Philosophy, 11(1), 42-74.

Husserl, Edmund. 1939. Erfahrung und Urteil. Untersuchungen zur Genealogie der Logik. Prague: Academia Verlagsbuchhandlung.

Jacobs, Hanne. 2016. “Husserl on Reason, Reflection, and Attention”. Research in Phenomenology, 46: 257-276.

Kant, Immanuel. 1956. Kritik der reinen Vernunft. Hamburg: Felix Meiner Verlag.

Kern, Iso. 1964. Husserl und Kant. Eine Untersuchung über Husserls Verhältnis zu Kant und zum Neukantismus. Den Haag: Martinus Nijhoff.

Luft, Sebastian. 2007. “From Being to Givenness and Back: Some Remarks on the Meaning of Transcendental Idealism in Kant and Husserl”. International Journal of Philosophical Studies, 15 (3): 367-394.

Madary, Michael. 2015. “Seeing Our World” En Normativity in Perception. Eds. Maxime Doyon and Thiemo Breyer, 56-72. Palgrave Macmillan.

McDowell, John. 1996. Mind and World. Cambridge, Mass.: Harvard University Press.

______. 2009. Having the World in View: Essays on Kant, Hegel, and Sellars. Cambridge, Mass.: Harvard University Press.

de Muralt, André. 1974. The Idea of Phenomenology: Husserlian Exemplarism. Evanston: Northwestern University Press.

Nenon, Thomas. 2002. “Freedom, Responsibility, and Self-Awareness in Husserl”. En The New Yearbook for Phenomenology and Phenomenological Philosophy, Vol. II, editado por Steven Crowell and Burt Hopkins, 1-22. Seattle: Noesis Press.

Rödl, Sebastian. 2007. Self-Consciousness. Massachusetts: Harvard University Press.

Satne, Glenda. 2015. “The Social Roots of Normativity.” Phenomenology and the Cognitive Sciences, 14: 673–682.

Sellars, Wilfrid. 1995. Empiricism and the Philosophy of Mind. Harvard University Press.

Tengelyi, László. 2005. “Experience and Infinity in Kant and Husserl”. Tijdschrift voor Filosofie, 479-500.

Uemura, G. 2011. “Remarks on the ‘Idea in the Kantian Sense’ in Husserl’s Phenomenology”. CARLS.

Van Mazijk, Corijn. 2015. “Do We Have to Choose between Conceptualism and Non-Conceptualism?” International Journal of Philosophical Studies.

Walton, R. 1980 “El horizonte como fuente del sentido de la idea”. Logos, México, 16, pp. 49-66.

______. 1985. “Conciencia de Horizonte y legitimación racional”. Revista Venezolana de Filosofía 20: 87-110.

______. 2012. “Evidence”. En The Routledge Companion to Phenomenology, editado por Sebastian Luft and Søren Overgaard, 135-145. London: Routledge.

______. 2015. Intencionalidad y Horizonticidad. Bogatá: Editorial Aula de Humanidades.


  1. El cambio más relevante es que, mientras en Mind and World McDowell afirma que el contenido perceptivo tiene una estructura proposicional (e.g.: vemos que x es F), en Having the World in View (2009), McDowell distingue entre la experiencia empírica y el juicio empírico y propone que solamente la forma de la experiencia empírica se puede traducir al juicio empírico. Véase Doyon (2011) para un excelente análisis de la evolución de este tema en McDowell y su relación a la obra (temprana y tardía) de Husserl.
  2. Véase, por ejemplo, Hua 30, 335; y también Hua 6, 11-13. La sigla corresponde, con indicación de tomo y página, a Edmund Husserl, Gesammelte Werke-Husserliana. La sigla HuaMat corresponde a Husserliana Materialien. Todas las traducciones son mías.
  3. En esta conexión, este artículo sigue el consejo de Van Mazijk (2015), quien habla de una aproximación pluralista al debate sobre conceptualismo.
  4. Véase Hua 3/I, 303
  5. Véase Hua 3/I, 51
  6. Cf. Hua 3/I, 91: “Ein Ding kann prinzipiell nur ‘einseitig’ gegeben sein, und das sagt nicht nur unvollständig nur unvollkommen in einem beliebigen Sinne, sondern eben das, was die Darstellung durch Abschattung vorschreibt»”(mi énfasis).
  7. De hecho, el horizonte mismo se define por esta estructura, aunque hay varias oposiciones que forman la estructura horizóntica. Para un análisis exhaustivo y preciso de estas oposiciones, véase Walton (2015, ch. 4).
  8. Cf. Hua 3/I, 303. También se habla en ese texto del “horizonte de una co-dación inauténtica” (Horizont uneigentlicher Mitgegebenheit) (ibid., 91).
  9. En Kant, por ejemplo, la razón, en su función regulativa trascendental, proporciona las ideas trascendentales teleológicas cuyo fin (inalcanzable) es lo no-condicionado que fundamente (begründet) al resto de la serie de condiciones (cf. KrV, A333/B390). Pero tales ideas son regulativas para el entendimiento, y, cómo dice D. Dahlstrom, en Kant “la razón es algo que siempre hacemos nosotros. Toda constricción [constraint] se auto-impone y la razón, por así decirlo, queda distanciada [at arm’s length] del mundo que experimentamos y nuestro acceso sensorial a él” (Dahlstrom 2015, 274).
  10. En este contexto, Husserl habla del “horizonte de percebibles” (die Horizont von Wahrnehmbarkeiten) (Hua 8, 67)
  11. Véase Hua 3/I, 320
  12. El carácter presuntivo de la percepción se debe principalmente a su carácter dóxico o posicional. En esta conexión, Husserl afirma que, “der Weltglaube…durch und durch ein präsumptiver ist”. (Hua 8, 67). Cf. Hua 1, §28.
  13. Véase, por ejemplo, Hua 3/1, 13; Hua 4, 44-5
  14. En la Sexta Investigación Lógica (Hua 19/II, §37), Husserl afirma que la percepción tiene como fin ideal la adecuación absoluta entre la intención y su impleción (Erfüllung) intuitiva. Pero ya en 1907, en sus lecciones sobre la cosa espacial, Husserl confiesa explícitamente que él incurrió en el error de considerar que la percepción puede lograr la dación adecuada del objeto (Hua 16, 123). Famosamente, en Ideas I, él afirma que ni siquiera Dios, entendido como la perfección del conocimiento, podría percibir un objeto adecuadamente (Hua 3/I, 92).
  15. Véase Hua 3/1, 331; Hua 20/I, 197; Hua 17, 444; cf. Hua 41, 79-82. Uemura (2011) y Luft (2007) examinan la lectura que Husserl hace de Kant con respecto a la idea trascendental. Tengelyi (2005) propone que Husserl puede afirmar que la cosa en sí es una idea en el sentido kantiano sin distinguir entre el fenómeno y el noúmeno gracias a sus estudios matemáticos con K. Weierstrass sobre la infinidad. Mientras que para Kant la infinidad siempre es potencial, para Husserl, el matemático, la infinidad es actual y abierta. Walton (2015, 139) nos recuerda, con Kern (1964, 14) que Husserl adopta la lectura realista de la cosa en sí en Kant, expuesta por Alois Riehl. Por tanto la cosa en si no se debe entender como el sustrato de las apariencias, sino como el sistema infinito de apariencias. El sustrato, para Husserl, es la X-determinable. Para una defensa de esta distinción entre la idea kantiana y la X-determinable, véase Walton (1985). Véase también Walton (1980) sobre la relación entre la idea kantiana y el horizonte.
  16. Véase Hua 6, 338 et passim.
  17. Véase Hua 20/I, §48. Cf. Hua 3/I, 325, donde Husserl distingue entre las posibilidades vacías y las motivadas. En su obra El único argumento posible para una demostración de la existencia de Dios, Kant distingue entre el elemento formal y elemento material de la posibilidad. La posibilidad formal solamente toma en cuenta la relación lógica entre el sujeto y sus predicados, y define lo posible a partir del acuerdo (Übereinstimmung) entre el pensamiento y la ley de no-contradicción. Lo material o real de la posibilidad (das Reale der Möglichkeit), por su parte, se define como aquello que es pensado como posible. (AA II, 2:77-8). Bernet (2004) examina el texto de Hua 20/I en profundidad a fin de mostrar cómo la noción de posibilidad real motivada permite dar cuenta de la constitución de la realidad efectiva. También véase Aguirre (1991).
  18. Cf. Hua 3/I, 322.
  19. Véase Hua 20/I, §§54-5. Bernet (2004, 7s.) propone y defiende esta tesis.
  20. Una posibilidad real es una posibilidad motivada por la realidad efectiva, y por tanto se pueden usar estos términos como sinónimos en este contexto.
  21. Véase Hua 20/I, 156
  22. Véase Hua 4, §56; esp. 221, 229. En sus lecciones sobre la ética de 1920-24, Husserl distingue entre la motivación racional (rationale Motivation) y la motivación irracional (irrationale Motivation). El segundo tipo se rige por asociaciones pasivas, donde una, e.g., percepción “despierta” (weckt) en mí el recuerdo de algo. Husserl dice que “es comprensible [verständlich] porque me acuerdo de algo” en este caso, pero no se trata de ser racional o irracional (“aber von vernünftig oder unvernünftig ist hier keine Rede”). Solamente en el caso de un acto activo del yo se puede hablar de la motivación racional en sentido estricto (Hua 37, 108, 332). Ejemplos de la motivación racional surgen siempre en “el nexo del por qué y porque” (Zusammenhang des ‘Warum und Weil’) (ibid., 109). En este sentido, para Husserl la explicitación de las motivaciones racionales es semejante al “juego de dar y pedir razones” del que habla Brandom (1994, xxi). Sin embargo, para Husserl tal juego comienza ya en la experiencia perceptiva y por tanto el dar razones requiere de la explicitación de las posiciones (Setzungen) perceptivas pre-lingüísticas.
  23. Véase también Husserl (1939, 327), donde afirma que los juicios predicativos son “modos de decisión”, pues una posición pre-predicativa de la percepción debe entrar en conflicto con otra posición para que estemos racionalmente motivados a juzgar explícitamente sobre estados de cosas en el mundo.
  24. En su fenomenología genética tardía, Husserl afirma que incluso el impulso (Trieb) es una razón oculta (verborgene Vernunft) (Hua 6, 53; Hua 42, 225). También afirma que la motivación pasiva, irracional –la cual se define como el volverse hacia (zuwenden)– es “el mantillo de la razón” (Mutterboden der Vernunft) (Hua 37, 332).
  25. “Eine sinnliche Erfassung, Erfassung von einem Sinnlichen, setzt eine sinnliche Erscheinung voraus, und hier ist die Erfassung eine akzipierende, ein Annehmen und Aufnehmen eines Vorgegebenen”. (Ms. A VI 12 I/82a; citado en Jacobs, 2016, 264). Le agradezco a la Profesora Jacobs por dejarme consultar su manuscrito antes de su publicación.
  26. La noción de responsiveness o sensibilidad a normas se vincula con el carácter de primera-persona de la conducta normativa. En esta conexión, Satne (2015, 677) distingue entre “acting according to the norm” y “acting in virtue of the norm”. En el segundo caso (y no en el primero), el sujeto debe estar consciente de la norma que rige su acción (o percepción, en nuestro contexto). De su conciencia o sensibilidad de la norma surge la fuerza normativa, el ‘debe ser’ racional. Véase también Rödl (2007, 106) y Brandom (1994, 30).
  27. Husserl suele hablar de las esencias (de la cosa material, la cosa temporal, la cosa especial, etc.) como “normas”, y afirma que “es un hecho fenomenológico –en el ámbito de la posicionalidad– la conciencia tética (thetisches Bewußtsein) se rige por normas de todo género; las normas no son sino las leyes eidéticas…” (Hua 3/I, 333). En este respecto, Jacobs distingue entre dos tipos de constricciones racionales: por una parte, las constricciones ontológicas (ontological constraints) especificadas por las regiones ontológicas y materiales, y por otra parte, la constricción de realidad efectiva (actuality constraint). Esta última se asemeja a nuestra noción de posibilidad motivada, aunque ella no la explique en esos términos modales (2016, 260-261).
  28. Véase Hua 16, §36-7; Hua 3/I, 93.
  29. Véase, por ejemplo, Hua 19/II.
  30. André de Muralt (1974) desarrolla esta tesis de manera exhaustiva y toma como hilo conductor de toda la obra husserliana el ejemplarismo entre lo real y lo ideal: “para Husserl cada desarrollo prescribe una idea o telos que limita el desarrollo orientándolo” (26).
  31. Para un análisis más profundo sobre la relación entre la razón, la auto-responsibilidad, y la reflexión en Husserl en este sentido, véase Nenon (2002).
  32. En esta conexión, Husserl dice que, “con razón se dice que en la infancia teníamos que aprender a ver las cosas” (Hua 1, 112). También véase Hua 15 (604-608) para una fenomenología del desarrollo del niño.
  33. En esta conexión, véase Madary (2015), quien afirma que la normatividad perceptiva surge justamente a partir del contexto intersubjetivo social del mundo.


Deja un comentario