El papel de la metodología de la investigación
Ruth Sautu
Existen muchas formas de producir conocimiento y distintos procedimientos para lograrlo. En este artículo yo me voy a referir exclusivamente al conocimiento científico en ciencias sociales, a algunos desafíos actuales y al papel que le correspondería jugar a lo que consensualmente denominamos metodología de la investigación social.
Los desafíos a los cuales me voy a referir son en su mayoría de larga data, aunque actualmente se ha exacerbado la diputa sobre recursos y su distribución. Esta posición significa que no abro juicio sobre esas otras formas de conocer; tampoco opino acerca de la asignación de fondos públicos para otras actividades que no sean las referidas a la investigación científica en ciencias sociales.
Mirado retrospectivamente, hace muchas, muchas décadas, en los mil novecientos cincuenta y sesenta: ¡cuánto más sencillo era hacer investigación en ciencias sociales!
Cada disciplina funcionaba en su propio departamento de la universidad o en institutos especializados; los fondos estaban asegurados por la propia institución que los gestionaba ante quien correspondiera. La experiencia de los séniores, más solo un texto, o dos, de metodología eran suficientes para adentrarse en el campo, y lo más importante los modelos de investigación estaban bastante definidos según el área disciplinaria de que se tratara. Los economistas tenían el monopolio en el uso de la estadística, los antropólogos no se preocupaban de ella y llevaban a cabo sus trabajos en el campo, los demógrafos enseñaban a utilizar las fuentes censales, y los sociólogos se ubicaban en el medio. La filosofía (aunque crítica y desafiante), la literatura y el arte parecían manejarse en otro mundo con otros códigos.
Los ensayistas se enorgullecían de serlo y no pretendían presentarse como investigadores. Los investigadores eran felices porque las decisiones para resolver los problemas sociales eran incumbencia de los políticos quienes ¿conocían?, ¿usaban?; ¿se inspiraban? en los resultados de las investigaciones. No lo sé; en realidad nos importaba poco.
Ese mundo idílico, si alguna vez existió de manera completa, ya no existe más. Hoy nos enfrentamos, y diría en casi todo el mundo, con varios desafíos que requieren el uso de nuestra imaginación para llevar a cabo proyectos de investigación que nos permitan profundizar el conocimiento de nuestra América. El núcleo de la cuestión tiene tres componentes, en apariencia independientes pero en los hechos entrelazados entre sí: qué se investiga, cómo se investiga y cuántos son los recursos disponibles y cómo se asignan.
El más importante es el dinero destinado a la investigación científica, y el cuestionamiento de la validez y aplicabilidad del conocimiento generado en la investigación en ciencias sociales. Este es el gran desafío para la investigación en ciencias sociales: cómo se reparten los fondos públicos y establecen prioridades entre las diversas demandas, en un país como Argentina en el cual el financiamiento proviene principalmente del Estado. Lester C. Thurow (1980), Premio Nobel de Economía, publicó un libro llamado La sociedad de suma cero, para destacar en los análisis del crecimiento económico las diferencias entre dos nociones claves: el tamaño de la torta y su distribución.
La distribución de fondos, públicos y privados, y de otros recursos (entre los que incluyo disponibilidad de espacios para publicaciones) entre distintas instituciones y disciplinas es hoy en día un tema clave de discusión pública que ronda alrededor de dos cuestiones: cuáles son los criterios de demarcación e inclusión, y quiénes establecen las prioridades y las aplican.
Nos guste o no, la competencia por recursos se da entre disciplinas y también dentro mismo de las ciencias sociales. Los estándares creados e impuestos por la metodología de la investigación juegan un papel importante en esas competencias, de allí que deba responder a varios desafíos actuales, algunos impuestos por el contexto social y político y otros por sus propios intereses y orientaciones. Responder a los desafíos implica necesariamente plantear objetivos de investigación y revisar las estrategias metodológicas teniéndolos en cuenta o argumentando su rechazo.
En el primer conjunto de desafíos que actualmente se discuten merecen destacarse los siguientes: la delimitación disciplinaria, la aplicabilidad tecnológica de los resultados de investigaciones en ciencias sociales, y la formación de recursos humanos para la docencia e investigación. El segundo conjunto de desafíos está fuertemente influenciado por las nuevas tecnologías de información y comunicación, y también por la discusión acerca de cuestiones actuales fuertemente controversiales. Los requerimientos metodológicos que imponen los organismos de promoción incluyen de manera explícita o implícita esos desafíos incorporados a sus agendas de prioridades de investigación en ciencias sociales. La cuestión a debatir es ¿qué modelos de investigación son pertinentes en cada caso, y cuáles son sus supuestos epistemológicos y procedimientos en ciencias sociales? Las áreas disciplinarias, los proyectos de investigación, las metodologías propuestas, todo está en el candelero de a quiénes, a qué y a dónde van los fondos.
En el análisis de los desafíos utilizaré ejemplos que me ayuden a expresar mi pensamiento más acabadamente. La selección de ejemplos y disciplinas es totalmente arbitraria. Más aun, este artículo no ofrece una respuesta rotunda para ninguno de los desafíos aquí planteados. Es solo una base para futuras discusiones.
Primer desafío: la delimitación de fronteras en la diversidad disciplinaria
En más de medio siglo, con el avance y complejidad de las ciencias sociales se han ido perfilando especialidades, que si bien ya existían, han ido adquiriendo rasgos propios, desarrollado teorías y estilos de hacer investigación. En este contexto, han surgido tres cuestiones que deseamos plantear porque ellas están vinculadas a la delimitación entre las disciplinas de ciencias sociales: primero cuáles son las fronteras, si es posible establecerlas, entre las diversas disciplinas de las ciencias sociales. Segundo, cómo afecta la delimitación de las fronteras la creciente presencia de nuevas áreas disciplinarias en las cuales se fusionan más de una disciplina. Y tercero, cuál es la viabilidad y estrategias metodológicas a aplicar en las propuestas de investigaciones multidisciplinarias e interdisciplinarias.
Las fronteras disciplinarias
Haciendo eje en la sociología deseo plantear lo que podríamos decir es el abecé de los textos básicos. En sociología nos enseñan que cuando estudiamos un tema, aun asumiendo la unicidad de lo que definimos como realidad empírica, debemos tener clara su delimitación disciplinaria; posición esta muy controvertida, particularmente desde algunos enfoques filosóficos/epistemológicos. Mientras la sociología estudia las instituciones, los procesos sociales, las estructuras y relaciones sociales y los comportamientos individuales y colectivos, la psicología social-sociológica tiene como objeto de estudio las orientaciones, percepciones y actitudes (es decir la manifestación social de procesos psicológicos); y el análisis cultural los valores, ideologías, modelos y significados.
Parece simple, sin embargo, esas diferencias elementales tienen implicaciones teórico-metodológicas; y también, esto deseo remarcarlo, en nuestras posibilidades de publicar nuestros estudios y en las decisiones sobre qué comité o quiénes evaluarán nuestras solicitudes de fondos.
En esta exposición he seleccionado temas que creo me permitirán mostrar con ejemplos la problemática de las fronteras disciplinarias; ellos son el prejuicio étnico, de género, de clase social, etc.; el voto político y la lealtad partidaria; y la gobernanza.
El tema del prejuicio étnico, la discriminación y estigmatización ofrecen varias facetas. En el campo de la sociología, en sus estudios, los investigadores infieren a partir de regularidades empíricas u observaciones y comparaciones sistemáticas los rasgos de los patrones de conducta que caracterizan comportamientos discriminatorios. Si en cambio su interés, es enfocado en la psicología social, sus estudios estarán centrados en medir las orientaciones y disposiciones hacia un determinado grupo étnico; abordarán también el estudio de la percepción selectiva, la construcción de categorías y estereotipos, y las actitudes etnocéntricas o prejuiciosas. Patrones de conducta y orientaciones y disposiciones se enraízan en ideas, sistemas de valores e ideologías que despliegan sistemas de categorización social (del ego respecto a sí mismo y de los otros), que son construcciones históricas colectivas que forman parte constitutiva de la cultura de la sociedad, clases sociales, o grupos a los que pertenecen (o se identifican) los agentes sociales actuantes. Este es el campo de la sociología de la cultura.
La sociología propiamente dicha, la psicología social-sociológica y la sociología de la cultura comparten un tema, pero difieren en los esquemas teóricos, manera de definir sus objetivos y también en sus metodologías. Mientras que en la investigación de regularidades empíricas, de patrones de comportamiento, se utilizan encuestas, el estudio de disposiciones psicosociales y culturales hace uso cada vez más frecuente de metodologías cualitativas. En realidad, para la realización de investigaciones concretas, cada uno de estos campos disciplinarios invade a los otros, y a su vez roza los campos de otras disciplinas; con harta frecuencia las necesita y las usa.
Si nuestro proyecto de investigación es eminentemente académico, cualquiera de esas perspectivas temáticas es válida, pero establece restricciones acerca de los programas de investigación y las fuentes de financiamiento a los cuales se puede acceder. Ahora, si estoy solicitando fondos a un organismo ejecutivo, por ejemplo, el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) deberé mostrar interés en estudiar la identificación de grupos prejuiciosos y sus comportamientos. Si en cambio me ha contratado una empresa interesada en llevar a cabo una campaña publicitaria, probablemente les sugiera que estudien modelos culturales y sistemas de categorización como insumo para que sus creativos diseñen los mensajes. Vemos así que el uso que se dará a los resultados de la investigación y las instituciones que los solicitan o para quienes se realizan establecen los criterios de demarcación para la aceptación de objetivos de investigación y su abordaje teórico-metodológico.
El segundo tema de interés que deseo usar como ejemplo para marcar las fronteras disciplinarias es el comportamiento electoral, ¿cuánto invade la sociología el campo de las ciencias políticas? Probablemente en el análisis del comportamiento electoral, transversal o longitudinal, la ciencia política está mejor equipada y tiene mayor experiencia. Sin embargo, en el estudio del voto tradicional leal a un partido o ideología, la sociología y la psicología social pueden aportar sus experiencias en el estudio en general del núcleo duro de las ideas e ideologías; las que resisten el paso del tiempo. Ambas disciplinas se superponen y también avanzan sobre los estudios de la cultura política (cultura cívica).
El voto es un comportamiento que puede en términos generales ser analizado utilizando encuestas a personas. El tipo y organización de las encuestas establecen requerimientos y condiciones para la construcción de los instrumentos, su codificación, sistematización y análisis estadístico. El tamaño de la muestra establece a su vez limitaciones en cuanto al número de variables a incorporar y los posibles análisis estadísticos.
El modelo teórico que subyace a ese estudio es similar al de otros estudios sobre comportamientos. Las variables a incorporar y las teorías que las sustentan provienen mayoritariamente del campo disciplinario de la sociología y la psicología social; pero subsiste la pregunta: ¿en qué se diferencia el comportamiento político del económico, familiar, religioso, etc.? Las diferencias o similitudes pueden ser en términos de estabilidad, componentes de self-interest, comunalidad, altruismo, etc. Todos estos temas que demandan el aporte de teorías y estilos de investigación de la psicología social y cultural.
El análisis de la lealtad ideológico-partidaria podría medirse retrospectivamente con encuestas (o si se tienen paneles); profundizar en la interpretación de las razones y justificaciones subjetivas y su racionalización, requiere adentrarse además en la compresión de la conciencia política (que puede ser de clase) y también en los significados subjetivos de la política y la adhesión política. Y aquí creemos que conviene recurrir a una metodología cualitativa.
Aun a riesgo de equivocarme, creo que en el análisis de cómo se constituyen y sostienen las ideas (políticas, religiosas, etc.) probablemente la psicología social y la sociología de la cultura gozan de una posición privilegiada en cuanto a teorías y estrategias metodológicas para abordar el tema. Sin embargo, es conveniente prestar atención a la demarcación disciplinaria que establecen las agencias de promoción.
El tercer tema que quiero también presentar despierta interés por su actualidad: la gobernancia. A riesgo de no ser demasiado sutil la definiré, cuando está involucrada la esfera política y/o pública y las maneras en que los ciudadanos se involucran en cuestiones del poder político y sus estilos de compromiso (Newman, 2005). La gobernancia se caracteriza por sus procedimientos y prácticas de gobernar-administrar-organizar y hacer funcionar países, entidades, o comunidades; que a su vez se caracteriza por: (1) es un sistema de múltiples centros, ejes, o núcleos; (2) el sistema constituye redes inter e intra organizaciones; y (3) el foco está puesto en el proceso y no en la estructura de gobernar, lo cual involucra negociación, cooperación, trabajo concertado, búsqueda de consensos; más que en coerción, control, comando.
Las prácticas de gobernancia pueden desarrollarse tanto en la esfera pública como la privada ya que incluyen: (1) una variedad de actores públicos y privados; (2) una multiplicidad de intereses y estrategias y maneras de pensar; y (3) en diversos niveles organizacionales o de entidades públicas y privadas (internacional, nacional, local) (Bekkers, Dijkstra, Edwards & Menno, 2007).
En la investigación de prácticas de gobernancia podemos centrarnos por lo tanto en redes de entidades públicas y privadas y en organizaciones no gubernamentales sin fines de lucro. Temas a analizar podrían ser los estilos de reclutamiento y nuevas formas de participación como son el uso de redes, los e-mails, las formaciones para discutir cuestiones presupuestarias locales, participación en el diseño de políticas y resolución de conflictos. Estos tipos de estudios pueden asimismo desarrollarse en las organizaciones económicas privadas, aunque el mayor interés se centra en la esfera pública (Bingham, Natbatchi & O’Leary, 2005).
En el diseño de investigaciones tenemos potencialmente involucradas varias áreas disciplinarias, aunque la ciencia política parece ser la mejor dotada de teorías y metodologías para su investigación. (1) En una perspectiva macro-social podemos pensar en abordajes teóricos como el nuevo institucionalismo, las teorías de redes aplicadas a los sectores públicos y privados; (2) en una perspectiva micro-social centrada en las organizaciones un posible abordaje sería el de la construcción colectiva de decisiones, resolución de conflictos, compatibilización de intereses, y desempeños; y también la emergencia de una cultura de la organización y grupo.
La ciencia política, el estudio de políticas públicas, la sociología y psicología social, individual y de las organizaciones, y teorías del derecho aparecen pertinentes a estos estudios. Deseo agregar una disciplina no mencionada en la bibliografía, la que sin embargo es clave para investigar de manera global comunidades: la antropología. Ella nos aporta el método etnográfico y los estudios de caso de comunidades con una perspectiva que involucra la multiplicidad de dimensiones y por sobre todo la ubicación de las personas en el centro del estudio.
En síntesis, instituciones y equipos de investigación tienden a ubicarse en campos disciplinarios específicos, lo cual tiene consecuencias no solo en cuanto a teorías y metodologías disponibles sino también en la competencia por recursos frente a los organismos de promoción y financiamiento.
La fusión disciplinaria
Existen tradiciones disciplinarias como la economía que en muchos textos es tratada con independencia de otros procesos sociales; algo parecido sucede con algunas corrientes de la psicología y la demografía. Recortan su campo disciplinario y se nutren de conceptos y esquemas explicativos dentro de sí mismas, dejando de lado temas como el poder, las clases sociales, o los odios o prejuicios ancestrales entre algunas comunidades. Es verdad que la investigación científica, dentro de ciertos límites, nos impone en algunos temas recortes de la realidad a estudiar, no obstante lo cual existe conciencia de la multiplicidad de conexiones que hay entre todas las disciplinas.
Si revisamos brevemente algunos temas claves de la economía encontraremos ejemplos de lo que podríamos denominar pureza disciplinaria. Mencionaré la inflación.
La inflación es un proceso de incremento sostenido en el nivel general de los precios. Existen diferencias de interpretación en cuanto al origen de la inflación y el papel de diversos factores (Domac & Yücel, 2005). Las teorías denominadas presión de la demanda (demand-pull inflation) enfatizan el rol de los incrementos en las brechas entre producción y demanda; tienen también en cuenta el impacto de la expansión de la base monetaria de un país que presiona sobre la demanda de bienes.
Otra línea de explicación sostiene el papel de la presión de los costos de producción de los bienes (cost-push inflation); estas explicaciones sostienen que el incremento en los costos de producción, por ejemplo incremento en los salarios o decisión de las empresas de incrementar su tasa de ganancia, o el aumento en los precios de los insumos importados, empujan los precios hacia arriba. Existen marcadas diferencias en la interpretación según sean teóricos monetaristas o Keynesianos.
Un tema importante en economía es la relación entre inflación, redistribución de ingresos y desempleo. Estas son todas investigaciones abordadas desde teorías y metodologías macrosociales. Sin duda si los criterios de demarcación de un organismo de promoción son exclusivamente económicos, otros enfoques disciplinarios no tienen chances de obtener apoyo. Por ejemplo, para la sociología el análisis de situaciones inflacionarias se centra preferiblemente en personas y familias, tratando de comprender qué es lo que explica sus comportamientos en situaciones inflacionarias. ¿Cómo la gente sobrevive a la inflación? Las teorías que podrían usarse son muy diferentes si se trata de un tipo u otro de unidad de análisis (personas o familias), particularmente si se tienen en cuenta las características de los hogares, su clase social, el origen de sus ingresos. Generalmente estos estudios incorporan variables económicas en sus diseños que operan como condicionamientos estructurales a las estrategias de personas y familias respecto de la asignación de sus ingresos a diversos consumos, en consonancia con el monto y origen de los mismos.
Contamos aquí con investigaciones cuantitativas basadas en datos provenientes de encuestas de hogares, o encuestas especialmente diseñadas al respecto. Para conocer históricamente el impacto de la inflación necesitamos estudios longitudinales sobre cómo se distribuye la asignación de gastos para diversos tramos de ingresos familiares; sabremos así por ejemplo qué gastos resignan distintos tipos de hogares en situaciones inflacionarias, cuáles son sus criterios para establecer prioridades.
Sabemos cómo se recomponen los gastos al interior de los hogares con distintos niveles de ingreso, pero ninguno de esos estudios nos dice ¿cómo vive la gente la experiencia inflacionaria? Y aquí tenemos necesariamente que recurrir a metodologías cualitativas que nos ofrecen la posibilidad de conocer cómo se las arreglan las familias en esas situaciones.
En síntesis, los análisis económicos macrosociales, ya sean longitudinales o transversales, de la inflación constituyen un insumo para el diseño de políticas económicas. Sin embargo, nos dicen poco acerca de cómo, las políticas anti-inflacionarias impactan en la gente cuando no los asumo como un conglomerado indiferenciado sino como familias con rasgos y situaciones variadas. Aquí la investigación cualitativa microsocial hace un aporte importante. La fusión de perspectivas y metodologías en investigaciones como la usada de ejemplo constituyen cada vez más la meta de programas e instituciones, en particular de aquellos principalmente orientados a estudiar políticas públicas.
Esas cuestiones en las cuales se entrecruza la economía con otras disciplinas ha dado lugar en el último medio siglo a un área disciplinaria que ha ganado en espacio académico y profundidad de sus investigaciones. Es la sociología económica (o socioeconomía) que trata los temas de la economía desde la perspectiva de la sociología: y los temas de la sociología desde la perspectiva de la economía. Cualquier compilación nos mostrará la variedad y profundidad con que son tratados temas claves como los mercados en la sociedad capitalista, las corporaciones, las preferencias en el consumo y los cambios en los estilos de vida, la cultura organizacional, la inserción y características del sector informal, el papel de las migraciones extranjeras, los grupos económicos, etc. (Smelser & Swedberg, 1994).
La socioeconomía como la sociolingüística y otras disciplinas constituyen una tendencia que forma parte de los procesos de articulación y fusión disciplinaria.
Multidisciplinas e interdisciplinas
Una cosa es decir y otra muy distinta llevar a cabo investigaciones multidisciplinarias o interdisciplinarias. Mientras la primera se refiere a la articulación teórico-metodológica de los enfoques de más de una disciplina, todos los cuales se utilizan para abordar un mismo objetivo de investigación; la segunda, toma en cuenta y fusiona las perspectivas teórico-metodológicas de dos o más disciplinas con el mismo propósito.
Un ejemplo de investigación multidisciplinaria lo ofrece Van Dijk (1998) en su estudio de las ideologías en el cual varias cuestiones, conceptos y disciplinas aparecen involucradas en su análisis. Su interés se centra en la teoría multidisciplinaria de la ideología y los modos en que la ideología se expresa y reproduce en el discurso. Tal enfoque implica estudiar desde la perspectiva de la cognición social la organización interna de las funciones mentales de las ideologías; teniendo en cuenta que no son solo cognitivas sino también sociales, políticas y culturales. Su posición es que las ideologías se forman, cambian y se reproducen en el discurso situado y en la comunicación.
Otro ejemplo de investigación multidisciplinaria es el de la inclusión educativa (Mittler, 2005) la cual es definida en términos de la adecuación de la escuela para responder a la incorporación de niños que viven en situaciones de pobreza o marginalidad. Esta concepción difiere de aquella que ve la inclusión como la apertura al ingreso en la escuela tradicional de niños que provienen de hogares pobres.
Si es la escuela la que debe adaptarse, manteniendo criterios de calidad y contenidos curriculares, la investigación debe nutrirse, entre otros temas, en los aportes de estudios propios de diversas corrientes disciplinarias, como son por ejemplo, las prácticas de enseñanza, la formación de maestros, la organización escolar, y relaciones entre padres y la escuela. Cada uno de estos temas ha acumulado experiencias en investigación y teorías y metodología propias. Cada parte de una investigación multidisciplinaria aporta datos acerca de un objetivo común, los cuales articulados entre sí nos dirán cómo obtener mejores resultados de aprendizaje e inclusión social. La investigación necesariamente debe enfocarse en la escuela haciendo pie en su organización e interacción entre sus diversos miembros, docentes, los niños y sus familias. Porque es la escuela la que debe constituirse en un ámbito acogedor y eficaz para la inclusión educativa.
Los estudios interdisciplinarios requieren de la construcción de nuevos paradigmas, formulación de teorías y estrategias metodológicas. Salter & Hearn (1994) sostienen que no es suficiente tener investigadores formados en diversas disciplinas trabajando en el mismo proyecto y en la misma institución. La investigación interdisciplinaria requiere buscar una síntesis a partir de una misma problemática; crear nuevas categorías y diseñar nuevas técnicas de medición. Cuando los estudios interdisciplinarios construyen una tradición en líneas de investigación fusionan disciplinas. Entre los ejemplos mencionados se encuentran áreas disciplinarias como por ejemplo es la sociolingüística, y la socioeconomía antes mencionada.
Los estudios sobre género podrían ser un caso de estudios interdisciplinarios. No es suficiente poner juntas la economía, la educación y el género para analizar las tasas de participación económica femenina, en parte explicadas por teorías de costos de oportunidad. Tampoco sería suficiente estudiar la expansión de la educación femenina, o los procesos migratorios, o los cambios en la conducta reproductiva. O la discriminación laboral en términos de oportunidades ocupacionales, niveles de retribución y ascenso. Y varios enfoques más. La economía, la demografía, la sociología, la educación y la psicología social aportan a la comprensión de la posición femenina en la economía y la sociedad. Pero es pertinente encontrar un enfoque que fusionen teóricamente todos esas perspectivas y metodologías, lo cual se encuentran en los denominados estudios de género (women’ studies). Son los supuestos (lo que se da por verdadero) acerca del género lo que tiñe toda una investigación.
Género y etnicidad son categorías social y culturalmente construidas y sedimentadas históricamente. El mercado de trabajo es una red de relaciones sociales en las cuales se entrecruzan categorías de personas. Los estudios macrosociales nos dicen cómo esas categorías afectan las posibilidades de acceso, posiciones y performances. En el caso del trabajo femenino suele explicarse por su menor permanencia en el mercado de trabajo comparado con los hombres (a igualdad de otras condiciones). Las investigaciones dentro de las organizaciones económicas nos ofrecen la perspectiva de cómo las categorías sociales operan como criterios de atribución de potenciales comportamientos, lo cual es usado como justificación para la discriminación. ¿Por qué en corporaciones, sindicatos, oficinas públicas la presencia femenina es mayor en posiciones técnicas especializadas complejas e inferior a la masculina en los cargos ejecutivos de alto nivel?
Los temas interdisciplinarios como el citado tienen todavía que ganar mayor espacio propio en los organismos de promoción y financiamiento, principalmente si tenemos en cuenta que en el contexto actual ciencia, tecnología y desarrollo económico requieren, para su aplicabilidad, la integración de diversas perspectivas teórico-metodológicas.
Segundo desafío: la transferencia de conocimientos
Como parte de la Universidad de Buenos Aires, hace más de treinta años que oigo la misma canción pero con distintas melodías. ¿Cuánto de la investigación en ciencias sociales se transfiere a la sociedad en la forma de tecnologías?
La cuestión seguramente no era nueva; menos nueva es ahora en que volvió a reflotarse. Cada tanto sucede lo mismo.
Para comenzar, deseo señalar que pienso que la investigación científica produce conocimientos en laboratorios e institutos; y que su desarrollo para la transferencia debe realizarse en otras instituciones o en departamentos de la misma institución, los cuales pueden estar vinculados con la investigación denominada básica. Esto para mí vale para las ciencias físicas y naturales, las matemáticas, y las ciencias sociales.
Si una institución o un/a investigador/a desea cubrir ambas tareas, esto es una cuestión diferente. En el mundo de la innovación tecnológica y su incorporación a los procesos productivos está clara la diferencia entre ciencia y desarrollo. El dominio de la primera son las instituciones académicas públicas y privadas, y el de algunas corporaciones económicas; el desarrollo de tecnologías tiene lugar dentro de instituciones especializadas o principalmente dentro de las propias empresas económicas.
Creo que así debe ser también para las ciencias sociales. La inversión en transferencia y asesoramiento técnico es fundamental para el desarrollo de un país, pero debe ser realizada por instituciones especializadas, públicas o privadas, dependiendo de sus intereses y metas. Sin desmedro de la investigación básica que es donde se nutren los futuros desarrollos.
Los organismos del estado que son los responsables de diseñar e implementar políticas públicas y programas están en mejores condiciones que un instituto de investigación académica para desarrollar conocimientos transferibles.
Las empresas privadas tienen objetivos a veces incompatibles con los de los institutos de investigación académica. Por ejemplo, el tema de las clases sociales en nuestro país. En las investigaciones de opinión pública y marketing se utiliza una variable operacionalizada con letras y números para medir diferencias de rango económico o estatus social. Pocas cosas son más extrañas a la investigación científica que ese estilo de conceptualizar y medir las clases sociales o la desigualdad social; temas en los cuales la discusión teórica y el desarrollo de metodologías y modelos estadísticos han avanzado a pasos agigantados en el último medio siglo.
La transferencia y el asesoramiento técnico son especialidades que requieren expertise. No puede hacerlo cualquiera, ni todos estamos preparados para llevarlo a cabo. El proceso de transformar conocimiento científico, u otras experiencias, en programas aplicados, requiere del cumplimiento de cuatro grandes tareas; y saber hacerlo dentro de una institución con experiencia en esos proyectos (ver por ejemplo Sutton, 1994).
La primera es el diagnóstico continuado con pruebas de aplicabilidad (assessment). Esto significa: (1) delimitar el caso ubicándolo espacial y temporalmente, señalando sus conexiones con otras entidades similares o como parte de un conjunto que lo incluye; (2) quiénes son sus miembros, tipos de interacciones que los vinculan, organización interna y externa, división de funciones y posiciones; (3) problemática que da lugar a la intervención; descripción de situaciones típicas e identificación de los actores y consecuencias; y (4) metas que se proponen y su diagramación en el tiempo.
Segundo, llevar a cabo un diagnóstico de situación con identificación de posibles causas y consecuencias. Revisión de experiencias y resultados alcanzados en situaciones similares. Propuesta de un plan de acción y su pretesteo de viabilidad y minimización de riesgos de conflictos. Negociar su aplicación y alcanzar consensos (a veces relativos).
Tercero, el diseño del plan de actividades y división del trabajo. Registro y monitoreo permanente. Ajuste de planes y programas.
Cuarto, evaluación de resultados en función de las metas que se hayan propuesto. Señalamiento de los ajustes que se realizaron durante la implementación; dificultades enfrentadas, solución en el terreno, etc.
El diagnóstico inicial y su extensión en el tiempo suele dar lugar a la realización de investigaciones especialmente diseñadas; algo similar sucede con el seguimiento y monitoreo de la implementación del programa. La investigación-acción ofrece instrumentos y orientaciones muy pertinentes a este tipo de proyecto.
¿Qué diferencia un estudio de caso de una investigación académica del diagnóstico continuado para la transferencia y resolución de problemas? En primer lugar, la elección del caso es intencional; es aquel para el cual se desea proponer un plan de acción; es una escuela determinada, una barriada, un club o asociación, o una categoría de personas caracterizadas específicamente (por ejemplo madres y lactantes de escasos recursos). Segundo, el punto de partida es buscar lo específico de ese caso, para lo cual el conocimiento anterior sirve de guía a la realización del diagnóstico continuado. Tercero, el proyecto abarca producción de conocimiento específico y el diseño de una propuesta de acción. Cuarto, el proyecto demanda un plazo mayor que el de un mero estudio, ya que incluye no solo la implementación sino también el monitoreo y evaluación.
La investigación científica provee el insumo inicial de conocimiento, el cual debe ser desarrollado. Por ejemplo, el estudio de Ballesteros (2015) sobre quiénes y cómo se utilizan algunos programas de salud pública; investigación en la cual analizó bases de datos de encuestas de salud pública. El insumo consiste en mostrar cuales son las pautas de comportamiento de diferentes segmentos de población y su ubicación geográfica. A partir de aquí los organismos públicos pueden desarrollar sus programas. Y también sus campañas de difusión pública habiendo ya identificado su target group.
Al igual que las empresas que desarrollan un producto, el desarrollo de un programa de transferencia cuenta con sus propias técnicas e instrumentos, y formación de recursos humanos. No todas las instituciones y equipos están en condiciones de llevarlo adelante; aunque necesariamente algunos tendrán que empezar a incluirlo entre sus actividades.
Tercer desafío: la formación de recursos humanos
Las críticas a nuestro sistema educativo por su endeble formación para el trabajo son permanentes, siempre orientadas al mismo propósito: que se prepare mejor a los recursos humanos para su desempeño en el sistema económico.
No comparto la mayoría de esos planteos, aunque sí reconozco la necesidad de reflexionar sobre el tema de la educación general y la formación profesional y técnica, incluyendo la capacitación artística.
La primera y fundamental meta de la educación es desarrollar nuestras capacidades, transferirnos el conocimiento acumulado, ubicarnos en el mundo que nos rodea, enseñarnos a pensar de manera independiente, y desarrollar nuestra capacidad de agencia. Esto no puede estar condicionado a ninguna demanda del mercado, ni de la política, ni de ningún sector en particular, aunque lamentablemente en muchos sentidos sí lo está. Son los educadores, en todas las ramas del saber, la gente especializada en los problemas de organización escolar, enseñanza-aprendizaje, etc., quienes organizan lo que podríamos denominar la educación básica en todos los ciclos (inicial, primario, secundario, terciario, etc.). Ellos incorporan (o deberían hacerlo) el amplio arco de la cultura de una nación y se espera que expresen esos matices, como asimismo que incorporen las experiencias internacionales.
En segundo lugar, dentro del propio sistema se plantean especialidades y metas específicas. Una parte del sistema educativo, en los ciclos secundario avanzado y terciario-universitario satisfacen las demandas sociales y satisfacen los requerimientos del sistema productivo. Las críticas se han centrado preferentemente en el ciclo medio de educación.
La investigación sobre recursos humanos responde a esas varias metas. Existe un área disciplinaria específica, de larga trayectoria que en nuestros países de América y en el mundo abordan estos temas. La formación para el trabajo es fundamental para nuestro desarrollo económico, social y político; tan fundamental como la formación de seres humanos con capacidad de autonomía y creatividad. Sin embargo, las demandas que parecen emerger en la sociedad actual se centran en la necesidad de que también el sistema científico incorpore esas demandas. Es decir, que además de formar sus propios recursos humanos, una de sus metas específicas sea formar investigadores y técnicos que se desempeñarán eventualmente en actividades económicas.
Siempre han existido trasvasamientos entre la investigación básica en ciencias físicas, naturales o sociales y las organizaciones de investigación y desarrollo y las consultoras e institutos de opinión pública o marketing, etc. Pero, otra cuestión es que se espere que el sistema científico básico entrene específicamente, además de los propios, investigadores y técnicos destinados a otras actividades.
La razón fundamental para mantener especializados los campos de la investigación científica de la profesional y técnica es que el proceso de formación de los recursos requiere estrategias en parte similares, pero diferentes en algunos contenidos técnicos básicos, y muy diferentes en lo que hace a la visión del mundo, la autoidentificación y orientaciones y metas de un/a investigador/a científico/a (más allá de cualquier ideología).
En el campo de la docencia e investigación en ciencias sociales el desafío presente es cómo formamos nuestros recursos humanos y con qué propósitos. Es importante formar recursos para la investigación básica, ya que el sistema científico se reproduce a sí mismo. Pero también es necesario formar recursos que se desempeñarán en una multiplicidad de actividades.
La formación de recursos humanos del sistema científico es una tarea de largo aliento en la cual transmitir cómo se hace investigación es crucial. Esto demanda en primer lugar el trabajo en equipo; la investigación científica no es tarea de pensadores solitarios, aunque ellos puedan aportarnos sus ideas. Este es un requisito que muchos organismos de promoción y financiamiento están imponiendo; y que comparto totalmente. En segundo lugar, enseñar metodología de la investigación asociado a la participación en investigación lleva tiempo y una posición crítica reflexiva. Tercero, simultáneamente en su formación los futuros investigadores deben recorrer los caminos de una carrera en la cual la obtención del doctorado es un punto de inflexión desde el cual seguir avanzando. Los titulares de equipos que solo tienen auxiliares o personal técnico de apoyo no cumplen con este requisito de formar recursos de alto nivel, lo cual los organismos de promoción también tienen en cuenta. Finalmente, los institutos y equipos de investigación deben necesariamente estar vinculados a las instituciones educativas. Los futuros investigadores/as se reclutan allí, y allí deben aportar sus conocimientos.
El espectro de temas, teorías y metodologías en la investigación básica es muy amplio y siempre tiene un nexo con lo que está sucediendo en los otros institutos internacionales. Renunciar a ese nexo o creer que se puede ser autóctono y creativo es una fantasía que conduce a la mediocridad. Las prioridades sobre las necesidades locales provienen de los organismos públicos de promoción y financiamiento, los cuales es deseable que tomen en cuenta las ideas e intereses de varios segmentos de la sociedad. Por sobre todo que no se crean infalibles porque en ciencia la crítica es la clave de su éxito.
El sistema educativo forma también profesionales y expertos que se desempeñarán en actividades no académicas; no es necesario que se le exija esta tarea también a los institutos de investigación básica.
Respondiendo a las demandas actuales, en el campo de la metodología se han desarrollado procedimientos cuya incorporación a la enseñanza especializada es muy importante. Dos casos. Las campañas publicitarias demandan investigaciones, por ejemplo, sobre las pautas de consumo, imagen de productos, etc. Los grupos focales y otros diseños cualitativos nos dicen cómo la gente elabora socio-psicológicamente pautas culturales; porque el consumo además de depender de los niveles de ingreso está conformado por un sistema de significados culturales que afectan la interpretación subjetiva de los mensajes publicitarios. El segundo caso es el manejo estadístico de bases de datos, tema que tratamos a continuación.
Cuarto desafío: las tecnologías de información, comunicación y procesamiento de grandes bases de datos
Hace un tiempo un historiador británico contaba que él tenía todos sus papeles, documentos, libros, y otras fuentes de datos a la vista y que excepto el procesador de palabras, la tecnología no entraba en su escritorio. ¿Hasta cuándo podrá y querrá seguir haciéndolo? Esperemos que por mucho tiempo, aunque es indudable que para las nuevas generaciones la disponibilidad de grandes series de datos históricos, económicos y políticos será, si ya no lo es, una gran tentación generalizada.
Ya no se trata solamente de la discusión epistemológica sobre las metodologías cuantitativas y cualitativas; la cuestión es sobre la dimensión de las bases de datos disponibles y su fuente de origen.
En la investigación científica la construcción y análisis de la evidencia empírica constituye la etapa final de un proceso de investigación que se inicia con el planteo del tema-problema que deriva en la construcción del marco teórico y la formulación de las preguntas y objetivos de investigación y de las hipótesis. Esto último es el andamiaje que sostiene la validez de los procedimientos para la construcción de las bases de datos. Esta etapa de construcción de los datos es en las ciencias sociales el equivalente en biología al diseño y realización de experimentos de laboratorio.
Dada la multiplicidad y variedad disciplinaria en ciencias sociales, no existe ni uno solo ni unos pocos procedimientos para la construcción de la evidencia empírica; recordemos que designamos así tanto las bases de datos estadísticos como las transcripciones de testimonios o textos producidos en las investigaciones cualitativas.
En las investigaciones que utilizan metodologías cuantitativas, como la encuesta y el análisis secundario de datos estadísticos, documentos o textos, las variables teóricas e indicadores empíricos contenidos en la base de datos provienen de las proposiciones teóricas que conforman su marco conceptual. Existe una interacción permanente entre la teoría y la operacionalización empírica, tanto en las encuestas (datos primarios) como en los análisis secundarios.
Justamente, los procedimientos que caracterizan el análisis de datos secundarios ilustran esa interacción entre teoría y medición. Por ejemplo, las bases de datos de los censos o de las estadísticas continuas contienen variables sociodemográficas que miden comportamientos o decisiones de acción u orientación. La definición y categorías de esas variables expresan sistemas de categorización socialmente compartidos; es decir, sus significados están incorporados a nuestro lenguaje y comúnmente no se prestan a confusión. La edad expresada en número de años, el género dicotomizado según figura en el acta de nacimiento, la condición de migración, la educación, el uso de un servicio, el voto político, etc. No necesariamente son características no-ambiguas, pero las tratamos como si lo fueran, de allí que cuando se analizan cruces de variables o calculan estadísticos, su significado siempre se toma como evidente (a veces se los discute).
La clave de la validez de un análisis secundario de datos reside en el razonamiento sobre el referente teórico de las variables; es decir, su definición conceptual en el marco de una teoría. Este es un razonamiento que abarca a todas las variables de la base de datos que serán utilizadas en el nuevo estudio, lo cual incluye también las relaciones teóricas que se postulan existen entre las variables. Esas relaciones teóricas juegan el papel de las proposiciones e hipótesis de la investigación; su construcción demanda un proceso interactivo de ida y vuelta entre el contenido empírico de las variables y su significado teórico. Es a partir de esta construcción, la cual juega el papel de marco teórico, que se inicia todo el procedimiento para llevar a cabo una investigación. La base de datos es una etapa en ese procedimiento.
El análisis de las bases de datos se lleva a cabo usando distintos softwares, dependiendo si se trata de datos cuantitativos o textuales. La elección de la técnica de análisis depende de los objetivos postulados en el marco teórico.
En Internet se ofrece una variedad de softwares para el análisis de grandes bases de datos, las cuales se encuentran también allí definidas al igual que sus usos y aplicaciones. Para mencionar algunas. Tableau Business Intelligence Software se utiliza para analizar grandes bases de datos financieros y de negocios, al igual que IBM Cognos; SAP Agile Data Preparation sirve para analizar bases de información sobre movimientos de ferrocarriles o subterráneos; y Jvion’s Cognitive Clinical Success Machine para analizar datos clínicos. Se ofrecen también procesadores de textos como NLKT (para el análisis del lenguaje) y SAS con el cual se pueden procesar notas, registros, transcripciones, contratos.
No tengo experiencia en el uso de esas grandes bases de datos: imagino que en su análisis es posible aplicar la lógica del método científico descripta brevemente más arriba cuando nos referimos al análisis secundario de datos estadísticos. Imagino también que pueden ser usadas aplicando otro procedimiento, como dice la designación genérica: data mining, para hurgar en la búsqueda de patrones de relaciones, tendencias, regularidades empíricas que emergen de los propios datos. Por ejemplo, cuál ha sido el comportamiento de largo plazo de las cotizaciones de las acciones de una compañía; o qué clausulas han predominado o cambiado en los contratos internacionales sobre prestación de servicios. Si contáramos con una base de datos del voto político en los últimos cincuenta años, según circunscripciones, podríamos tal vez encontrar patrones de comportamiento político de largo plazo de áreas geográficas del país.
En el mundo de los negocios, conocer quiénes son los mejores clientes, los más fieles, y sus preferencias puede servir para plantear estrategias de marketing. Conocer cuáles son las áreas geográficas que han mostrado comportamientos colectivos más cambiantes, según los cambios en el contexto histórico económico y social, podría servirle a un partido político para armar su estrategia de captación de votos.
¿Cómo podría utilizar la investigación científica grandes bases de datos? Los análisis antes descriptos son puntuales, referidos a una empresa, u organización, o momento dado; es decir extrae conclusiones de casos y situaciones específicas. Se detiene en lo particular, mientras la investigación científica está interesada en la generalización, en clases de casos o situaciones. Puede hurgar, pero eventualmente tendrá que plantearse una perspectiva teórica y respetar los cánones metodológicos si desea que su investigación contribuya al conocimiento acumulado, que siempre adquiere la forma de teoría.
El Social Media Mining analiza el mundo virtual de Internet formado por personas, y entidades. Descubrir las normas y modelos de comportamiento que subyacen a las interacciones virtuales, su influencia (por ejemplo nuevas palabras) y difusión constituyen un campo fructífero de investigación científica. Otros ejemplos, en la misma línea serían el análisis de la construcción lingüística emergente de los intercambios por e-mail, o con esa misma base el estudio de la manifestación de relaciones de poder basados en los modos de transmitir información y modos de tratamiento lingüístico. Es posible también estudiar cómo y dónde originan ideas, consignas, interpretaciones de la realidad, etc., y como van cambiando. La búsqueda de regularidades estadísticas o textuales es solo una parte de la investigación científica.
La regularidad del comportamiento de compra de un producto, los itinerarios migratorios similares repetidos en el tiempo, el uso sistemático repetido de formas lingüísticas, el comportamiento de largo plazo del precio de una commodity, o de la Bolsa, son todas regularidades que permiten tomar decisiones. Para comprender por qué sucede así y no de otra manera, para adentrarnos en los procesos que subyacen a esas regularidades, y que son las que las explican, entonces debemos recurrir a teorías acerca de la clase de fenómeno o situación de que se trate. Estas por supuesto tienen carácter hipotético. Podemos testearlas para verificarlas, rechazarlas, o modificarlas; o tratar de comprender sus significados y buscar explicaciones, pero siempre debemos recurrir a una teoría.
La acumulación de videos en edificios y en las calles constituye otra fuente posible de estudio de movimientos corporales, de acercamientos y distancias interpersonales, del bagaje de gestos que caracterizan a las diversas culturas y a conjuntos de personas de diverso tipo (clases sociales, etnias, grupos de edad o género).
No se trata solo de buscar tendencias o regularidades en los datos, sino en plantear investigaciones que nos ayuden a describir e interpretar la sociedad en la cual vivimos. Conocer cómo se acerca y distancia la gente, su uso del lenguaje tiene además de un interés académico un uso práctico: llevarnos mejor en sociedad sabiendo de nuestras similitudes y también diferencias. Conocer el significado de expresiones o gestos, que sabemos están enraizados en nuestras culturas, puede contribuir a la mejor performance de maestros en el aula o de conductores de autobuses, o vendedores de una tienda.
Quinto desafío: ¿y los temas controversiales?
La publicación de una nota de Mark Regnerus (UT Austin) despertó un escándalo de críticas, que se difundieron también en Internet. Estudió niños en hogares heterosexuales y en hogares gais y llegó a la conclusión que estos últimos eran menos saludables, sufrían más de estados depresivos y eran objeto más frecuente de bullying. Más allá de las críticas metodológicas a que dio lugar ese estudio, ¿qué opinamos del tema en sí mismo?
La influencia de la familia y de las características de los hogares sobre el desarrollo cognitivo y emocional de los niños es un tema ampliamente desarrollado en ciencias sociales; principalmente en el campo del rendimiento y adaptación al entorno escolar. La existencia y legitimidad social y jurídica de familias gay es amplia en muchos de nuestros países. La adopción o procreación de niños dentro de esos hogares, es otro cantar. Se trata de una cuestión controversial sobre la cual considero que no sabemos demasiado.
Otro ejemplo que llama a controversia. Varias universidades, entre ellas la de Buenos Aires, han creado unidades académicas en las cárceles en las cuales no se discrimina a los alumnos cualquiera sea el crimen que hayan cometido. Cuando cumplen su condena pueden insertarse nuevamente en la sociedad. ¿Cómo los recibe esta? ¿Cómo los recibe la propia universidad que los formó si sus logros académicos así lo ameritan? Mientras algunos docentes y alumnos los consideran sus colegas y compañeros, otros pueden llegar a entrar en pánico. La investigación respetuosa de la legitimidad de ese pánico es un tema de investigación controversial.
Las leyes nos dicen que solo las cortes de justicia aplican las penas y que una vez cumplidas, las personas gozan de los mismos derechos que el resto de los seres humanos. Aun así, existe desconfianza y discriminación; estudiar esos sentimientos sin estigmatizar a sus portadores no es tarea sencilla. Nuestros propios valores pueden llegar a teñir nuestra investigación.
Un tercer ejemplo. Hace más de medio siglo, todos los científicos sociales estábamos seguros que la sociedad predominaba sobre lo biológico. La publicación de Bell Curve (Herrnstein & Murray, 1994) dio lugar a un mar de críticas y reacciones negativas. Hoy en día, en que la biología y las neurociencias son las reinas de los medios de comunicación, nos preguntamos ¿plantearemos estudios sobre la influencia de lo genético en nuestros comportamientos, sin que esto despierte una ola de reproches? ¿Y sin que esos estudios sean usados con fines discriminatorios?
A tono con esa preocupación, se han llevado a cabo investigaciones sobre comportamientos categorizados como criminales en los que se concluye que predisposiciones biológicas pueden llegar a jugar un papel más importante que el hasta ahora reconocido (Raine, 2002). Ha sido grande la reacción contra estos estudios que ignoran la contribución de la persona, su entorno y su cultura en dichas predisposiciones.
La lógica que subyace a esos estudios se entronca con los supuestos originarios de la sociobiología que se proponía investigar de manera sistemática las bases biológicas de la conducta humana: ejemplos al respecto son los comportamientos violentos como reacciones de defensa y la violación sexual como impulso instintivo para transmitir los propios genes. La justificación de algunos de estos estudios no difiere demasiado de la de Lombroso: individualizar personas genéticamente propensas a cometer actos violentos y crímenes con vistas a diseñar estrategias de identificación y control de esas conductas.
Menos truculentos son algunos estudios sobre formación de parejas. Mientras los hombres eligen mujeres que les aseguren hijos saludables, ellas tienen en cuenta la importancia de un proveedor y protector de su prole. El propósito que subyace a este tipo de estudios difiere del de la investigación demográfica y sociológica sobre la homogamia y heterogamia la cual nos muestra la fuerza de los lazos sociales, de la cultura y las autoidentificaciones en la elección de pareja. Formar familias con personas del propio círculo, barrio, comunidad lingüística explica las tasas de homogamia en las sociedades actuales.
El tema de las bases biológicas de las conductas y las relaciones sociales despierta desconfianza y es materia de grandes controversias porque sus argumentos pueden llegar a ser utilizados por personas de buena fe, caritativos y condescendientes, guiados por las mejores intenciones de solidaridad y comprensión humana. Por eso son más peligrosas.
Hace más de treinta años en Argentina, un equipo de médicos estudió el desarrollo cognitivo de niños mal alimentados, provenientes de familias muy pobres. Tuvo una gran difusión en los medios, e incluso políticos bienintencionados usaron ese estudio para sostener sus propuestas de erradicación de la pobreza.
En ese entonces, mi razonamiento de sentido común fue y es: si a los 3 o 4 años debido a la mala nutrición el daño en el desarrollo cognitivo es irreversible, ¿qué puede hacer la escuela para recuperarlos? Ya adultos con su escasa educación ¿qué trabajos pueden desempeñar? ¿Será que la Sociedad debe mantenerlos in eternun con planes sociales porque no existe esperanza para ellos? ¿No sería más realista y comprometido reforzar en la escuela el papel que debe cumplir? Compensar las carencias del hogar con las mejores escuelas y los docentes mejor formados y motivados.
Lo más sensato es tratar con pinzas esos temas controversiales, cuando los supuestos no explícitos que los sustentan son profundamente derogatorios de las personas.
En los ejemplos están presentes los valores de los investigadores y de todos los participantes de los estudios, de los cuales es difícil desprenderse; es necesario tomar recaudos y explicitarlos de entrada. También es importante reflexionar sobre los supuestos no explícitos de las investigaciones, aunque en apariencia sean simpáticos. Por ejemplo, cuando se explican algunos delitos como producto exclusivo del medioambiente, ¿no están concibiendo al que cometió un delito como un títere de su entorno, sin capacidad de pensarse a sí mismo y al mundo para decidir cursos de acción? El ambiente cuenta, también la capacidad de agencia de los seres humanos. Una estrategia metodológica bien diseñada ayuda a detectar la filtración de los valores, sean estos positivos o negativos.
Qué representan los desafíos para la metodología de la investigación social
Los desafíos representan ejes para la reflexión sobre cómo armar la estrategia hacia el futuro: en primer lugar la necesidad de redefinir los temas prioritarios de investigación y en segundo lugar adecuar teorías y metodologías al estudio de esos temas-problema de la actualidad. Una selección arbitraria se encuentra en los ejemplos que hemos usado en esta exposición. Repasemos algunos de ellos.
Cuando todos somos felices, nos sobra el dinero, nuestras expectativas futuras son optimistas, una se preocupa menos, comparativamente de quien es el vecino. Sobre todo si los vecinos no tan queridos viven lejos de una.
En esos mundos idílicos, la política y los asuntos públicos parecen correr por carriles normales; y las mujeres que se incorporan al mercado de trabajo no parecen ser competencia por la cual los hombres deberían preocuparse.
Una estructura educativa razonablemente buena como era la de Argentina hasta los sesenta y setenta no despertaba preocupación entre quienes buscaban un lugar para educarse. En los años de mi juventud la escuela pública era considerada superior a la privada en términos generales. Pocas escuelas privadas eran consideradas tan buenas como los grandes colegios públicos ubicados a lo largo de la Argentina. No hablemos ya de los colegios universitarios.
Con una escuela deteriorada aquellos que no reciben siquiera una cuota razonable, aunque no muy grande, de conocimientos piden a los gritos que pensemos en la inclusión. Un interés altruista genuino pero también interesado. ¿Qué pasa? ¿Es que la escuela no está preparando los recursos humanos para la economía? ¿ni siquiera para la oferta de trabajos rutinizados?
Cuando el dinero abunda, no necesitamos preocuparnos. Después de todo es mejor que todos o la mayoría estemos contentos.
Pero, en la sociedad suma cero, cuando la torta no ha crecido mucho, los desafíos nos están pidiendo que reflexionemos en primer lugar a qué dedicaremos nuestros esfuerzos y con qué estrategia metodológica; y en segundo lugar, quienes manejan los fondos, y a continuación cómo se reparten. El objetivo de investigación que planteamos y la estrategia metodológica pueden aportar elementos cruciales para mejorar la posición de un grupo, institución o disciplina, en ese proceso distributivo que es altamente competitivo.
Una estrategia siempre comienza evaluando la situación y describiendo sus actores, esto significa evaluar a las agencias, públicas y privadas que proveen de fondos para la investigación, y sus programas y prioridades.
El segundo elemento a tener en cuenta es construir un inventario de potenciales competidores por los fondos disponibles.
La evaluación de la situación requiere tener en cuenta:
- Los temas-problema que se abordarán; cuál es su importancia a nivel internacional y local, ¿y su aplicabilidad y transferencia?
- A quiénes le interesan esos temas y qué intereses sirven. Cada grupo de investigación decidirá qué patrones o sponsors está dispuesto a aceptar. No se necesita mucha imaginación para decidir sobre este tema.
- Quiénes evalúan los proyectos para la obtención de recursos; sus antecedentes y preferencias.
- Qué perspectivas teórico-metodológicas son priorizadas.
- Cómo se posicionan los institutos u organizaciones que constituyen la sede de los proyectos.
- El grado de seniority y prestigio de los que encabezan los proyectos y la composición de sus equipos.
¿Cómo puede contribuir nuestra experiencia en metodología?
- Relevando el estado del arte sobre los temas-problema; no solo los contenidos sino también quiénes son los que representan los temas.
- Tomando en cuenta las preferencias de los potenciales evaluadores y de los que toman las decisiones. Aquí la diferencia entre metodologías cuantitativas y cualitativas es central.
- A diferencia de otros países, sobre todo los anglosajones, en un país como Argentina los métodos cualitativos han recibido amplia aceptación ¿seguirá siendo así?
- Armar equipos y trabajar en equipo. Vincular la investigación con la docencia y formación de recursos humanos.
- Explorar las posibilidades de enfoque multidisciplinarios colaborativos dentro de la misma institución y entre instituciones.
- Plantear las posibilidades de asistencia técnica y transferencia.
Y por sobre todas las cosas estudiar y diseñar nuestros proyectos prestando particular atención a nuestras estrategias teórico-metodológicas.
Todo no va con todo. Los procedimientos y técnicas desarrollados dentro del área disciplinaria denominada metodología de la investigación social se critican permanentemente. Son investigadores y metodólogos quienes señalan deficiencias y proponen cambios que potencien la validez de sus métodos y que se ajusten a las demandas de nuevos temas-problema y acceso a fuentes de datos.
Las prioridades temáticas y los métodos aceptables son fijados (o por lo menos orientados) por aquellos grupos o personas que deciden la política científica de los organismos de promoción y de las instituciones donde se realizan las investigaciones. Si bien los desafíos discutidos en este documento han surgido principalmente de los intereses y preocupaciones de la propia comunidad académica, los organismos de promoción públicos y privados, así como las universidades e institutos, los han incorporado a su agenda de trabajo.
Todo no va con todo, y no cualquier método es pertinente para la investigación de un tema- problema dado. La tradición en investigación y los cánones metodológicos construidos colectivamente en la comunidad académica son los que imponen los criterios de admisibilidad.
¿Quiénes deciden las prioridades y cómo? La actividad privada fija sus propias prioridades; el tema que da lugar a discrepancias de criterios es el del monto y asignación de fondos públicos.
La primera controversia es qué porcentaje de los recursos irán a las ciencias sociales, comparado con la investigación en ciencias físicas y naturales y las humanidades. Subsecuentemente el quid de la cuestión es distribuir los fondos dentro de las mismas ciencias sociales tomando en cuenta las diversas áreas disciplinarias que demandan fondos. Diseñar cuidadosamente las estrategias metodológicas, prestando atención a los temas prioritarios, puede ayudar a mejorar la posición competitiva de un instituto o grupo de investigación en ciencias sociales.
En esta etapa el canon metodológico es decisivo. Quienes lo deciden y quienes lo aplican hace toda la diferencia en el reparto de la torta. Qué es y qué no es investigación científica fijará la frontera de aceptabilidad.
Temas para ser pensados
Mi preocupación presente: ¿cuál es la mejor estrategia para potenciar la centralidad de la investigación científica en ciencias sociales en un proceso de desarrollo económico-tecnológico con equidad y democracia?
- Cualquiera sea el modelo de desarrollo que nos depara el futuro, el contexto internacional es de globalización, transnacionalización, corporativización y financiarización.
- En ese contexto: ¿qué nichos de actividades tecnológicamente avanzadas están disponibles? ¿Cómo se incorpora el conocimiento tecnológico? ¿Qué estrategias de formación de recursos humanos? ¿y políticas de ciencia y tecnología?
- Un instrumento clave es la política tributaria: ¿cómo diseñar una estrategia tributaria? ¿Cómo diseñar una estrategia de control de costos que evite la evasión impositiva y el despilfarro de recursos?
- ¿Cómo asignar los fondos públicos para maximizar su eficacia en términos de bienestar social? ¿Cómo organizar la salud y la educación para maximizar resultados y reducir despilfarros?
La metodología de la investigación puede aportar su experiencia teniendo en cuenta los desafíos de la multiplicidad disciplinaria y las necesidades de atender a la transferencia de sus conocimientos y asegurar la formación de sus recursos humanos.
Un comentario de cierre: más allá de las ciencias sociales y la metodología por la cual bregamos, somos conscientes que circunscribir el apoyo económico exclusivamente a la investigación científica es empobrecer a la sociedad. Cuanto más amplio es el espectro de actividades que una sociedad sostiene, cuantas más variadas son las formas de producir conocimiento, más rica es su cultura y más democrática e igualitaria son las relaciones sociales.
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