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Parte II.
Caminos filosóficos para escrituras sensibles

Un largo trayecto de investigación en hermenéutica nos ha conducido desde las fuentes griegas, bíblicas y jurídicas en la tradición occidental hasta la hermenéutica tensiva del neobarroco nuestroamericano. Esto nos ha llevado por campos discursivos muy diversos, en los que hemos trabajado la textualidad como tejido de estilos, temporalidades, formas enunciativas, temáticas y géneros disímiles.

En esta segunda parte, nos planteamos la posibilidad de un método que permita trabajar con textos de diverso origen, según campos discursivos organizados por géneros. Frente a ellos postularemos, en primer lugar, que cualquier género, en el sentido bajtiniano del término, reúne condiciones temáticas, estilísticas, retóricas y enunciativas que lo vuelven literario. Resultarían debatibles las tipologías textuales que clasifican a los textos como ficcionales o no ficcionales, o aquellas que desconocen la presencia de marcas de estilo o de figuras retóricas en toda producción textual. La ciencia produce sus propias metáforas y no se pliega a un recto decir imposible de sostener en el lenguaje. Toda literatura expresa un contenido de verdad, aún por medio de formatos considerados únicamente expresivos de un yo lírico. En cuanto dispositivo lector, la hermenéutica se propone una lectura especialmente sensible a estos avatares del escribiente y compone sus archivos de acuerdo a criterios que articulan producciones icónicas y textuales sin anclarse en genericidades estancas. Así se ponen en entredicho las nociones de autoría, de intencionalidad o de género para aprehender las relaciones intertextuales como creadoras de sentido.

La noción de método está a prueba y se tendrá que ir contrastando en su eficacia en la medida en que la materialidad de los textos o de las imágenes provoque lecturas más arriesgadas. Se trata de leer, no de explicar haciendo prevalecer una interpretación canónica. Más bien se interpreta a partir de la combinación de puntos de vista, produciendo sentidos coyunturales que operan en el momento en que el hermeneuta realiza la operación de montaje.

Hemos establecido un punto de partida fundamental para el método: el que nos permitiría romper con la idea de un marco teórico que se aplica a un texto literario, o el de una escritura ficcional que opera como ejemplo de una categoría de análisis. Al contrario, queremos proponer la lectura de cualquier texto/imagen, no importa en qué género se lo ubique, para pensar lo que irrumpe en él por la composición en que cuadra, por el archivo que conforma, a fin de hacerlo crecer en su funcionamiento a instancias del dispositivo lector que lo convoca.

¿Qué se puede leer en un texto si cambiamos sus relaciones de vecindad, sus contigüidades? ¿Puede ser leído “Mi tío el yaguareté” de Guimarães Rosa como un manifiesto antiespecista, además de como cuento, o como una disquisición en acto sobre las lenguas de frontera? ¿Puede leerse el “Divino Narciso” de sor Juana como una filosofía vegetal, un tratado científico y un poema barroco? Nuestra propuesta es indagar estas potencias de la lectura como cocreadora, junto con la escritura, de potencias diversas a partir de dispositivos de una hermenéutica tensiva y nuestroamericana.

“Magia e hybris barroca en Conquista Espiritual, de Ruiz de Montoya: capas interpretativas y methexis en lo ahistórico”, de Horacio Bollini, hace una lectura de la obra de Antonio Ruiz de Montoya “Conquista espiritual hecha por los religiosos de la Compañía de Jesús en las Provincias del Paraguay, Paraná, Uruguay y Tape”. Si bien el texto puede leerse como crónica o informe de las prácticas paganas de los guaraníes, la propuesta hermenéutica deriva en una lectura de las teofanías que, bajo la figura de la methexis, da cuenta de la condición divina. Así, desarmado un contexto, se proponen otras relaciones. Desde una hybris barroca, lo cristiano y lo indígena permiten, por las fisuras de la narración, la creación de una textualidad disruptiva.

La propuesta hermenéutica de Luiz Rohden es leer el cuento “La tercera orilla del río”, de João Guimarães Rosa, con relación al principio del tercero excluido, o sea, del Tertium non Datur, tematizado por Aristóteles en la Metafísica. Esta relación intertextual permite indagar en el texto la crítica de la lógica dualista y binaria y sus consecuencias metafísicas. El autor propone varios movimientos del dispositivo lector para llegar a una lectura donde la “tercera orilla” de Guimarães Rosa se presenta como una alternativa a las metafísicas binaristas basándose en la paradoja, figura retórica que abre novedosas posibilidades de ser y pensar como generadoras de lógicas diversas. Reflexión sobre el lenguaje y el logos que rearticula entre dominios diversos que entran en composición y montaje.

En el texto de Ingrid Sánchez Téllez, se ponen en relación diversos textos literarios y científicos sobre las maternidades, especialmente con In Vitro, de Isabel Zapata. La hermenéutica permite describir y diferenciar el concepto decimonónico de la producción de un régimen tecnoestético de esta noción. La lectura de la concepción y gestación mediada por estos procedimientos tecnológicos tiene como efecto de sentido una maternidad muy específica. Así se redefine lo materno generado a partir de una sensibilidad tecnificada y una visión cyborgizada del cuerpo mediado por las imágenes técnicas.

Por último, el texto de Maritza Buendía y María José Rossi propone la composición de una nueva figura a partir de la intertextualidad producida entre momentos de la hermenéutica de Paul Ricoeur y la novela de Olga Inés Arredondo. Las categorías que se enuncian en el título –“intimidad, vagabundeo, erotismo”– surgen no de un a priori interpretativo, sino del dispositivo lector como productor de lecturas inventivas de nuevas retóricas y sentidos.

    

A. G.



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