Ricardo Scavone Yegros
R. Antonio Ramos (1907-1984) fue el historiador paraguayo que dedicó mayores esfuerzos al estudio de las relaciones diplomáticas que mantuvieron la República del Paraguay y el Imperio del Brasil en la primera mitad del siglo XIX. Durante largos años, consultó, registró e interpretó la documentación que se conservaba al respecto en los archivos de ambos países; y publicó trabajos que esclarecieron el desarrollo de los vínculos oficiales en dicho periodo, así como la intervención relevante de la diplomacia brasileña para el reconocimiento internacional de la independencia paraguaya.
Ramos formó parte de una generación de historiadores que, superando los posicionamientos sectarios que predominaban en el Paraguay de su tiempo con relación a los temas históricos, optaron por recurrir a las fuentes documentales para elaborar estudios rigurosos que sirviesen para comprender el presente a partir del mejor conocimiento del pasado. Las investigaciones realizadas por él sobre las relaciones paraguayo-brasileñas se caracterizaron por la ponderación. Expuso los hechos como resultaban de los documentos, tomando en consideración las visiones y circunstancias de ambas partes.
Para esto último, fue fundamental el apoyo que recibió del Gobierno brasileño, que le financió tres periodos de investigaciones en los repositorios documentales de Río de Janeiro, por varios meses en cada caso. En el marco del progresivo acercamiento político, económico y cultural entre el Paraguay y el Brasil, que se profundizó después de la finalización de la guerra del Chaco, la diplomacia brasileña facilitó de tal manera el estudio fundamentado y metódico del pasado compartido, a efectos de obtener elementos de juicio que contribuyesen a proyectar el futuro y a valorar, en su dimensión histórica, la importancia de esas relaciones.
El camino de R. Antonio Ramos hacia el Brasil
Desde principios del siglo XX, las discusiones sobre la historia de la República del Paraguay trascendieron los círculos de los letrados y concitaron la atención preferente de la opinión pública del país. La polémica sostenida entre Cecilio Báez y Juan E. O’Leary, en 1902, por la prensa asuncena, actualizó el debate en torno a los Gobiernos autoritarios del siglo XIX y las causas de la guerra del Paraguay contra la Triple Alianza. En consecuencia, la aproximación a la historia se orientó más a la defensa de posiciones predefinidas que al estudio equilibrado del pasado. En ese ambiente, comenzó a formarse un grupo de historiadores que produciría con el tiempo una reacción en lo relativo al abordaje apasionado y militante de la historia paraguaya.
En efecto, entre 1923 y 1925, entre el cincuentenario del final de la guerra y el centenario del nacimiento del mariscal Francisco Solano López, coincidieron en las aulas del Colegio Nacional de la Capital Efraím Cardozo, Julio César Chaves, Hipólito Sánchez Quell y R. Antonio Ramos, así como otros jóvenes que desempeñarían, en palabras de este último, “un papel sobresaliente en el desarrollo intelectual del Paraguay”. Entre las discusiones de esos estudiantes, la historia ocupaba un lugar preeminente. Los cuatro nombrados cursaron luego la carrera de Derecho en la Universidad Nacional y, por caminos propios, no siempre coincidentes, incursionaron en la enseñanza y la investigación histórica. Todos empezaron también a frecuentar desde muy jóvenes el Archivo Nacional de Asunción; y, como escribió Ramos sobre Efraím Cardozo, se fueron convenciendo de que no se podía “hacer nada duradero y sólido sino recurriendo a la documentación correspondiente, cuya interpretación debe reflejar la realidad de los acontecimientos”, pues la historia “inspirada en las pasiones transitorias de la política pronto se pierde en el olvido para ser sustituida por la fidedigna y verídica”.[1]
R. Antonio Ramos fue el último en integrarse a ese grupo. Había nacido en San Juan Bautista de las Misiones, el 30 de junio de 1907, en el seno de una familia dedicada a la ganadería. Tras los años en el Colegio Nacional, contrariando la voluntad de su padre, decidió dar la espalda a la actividad pecuaria y retomar los estudios hasta graduarse en la Facultad de Derecho. Frecuentó igualmente el Archivo Nacional, de la mano del joven investigador Alberto Rojas, prematuramente fallecido en la guerra del Chaco que el Paraguay sostuvo con Bolivia entre 1932 y 1935. Ramos también partió al frente de batalla, pero fue llamado algunos meses después para integrar el cuerpo de investigadores de la Comisión Nacional de Límites, que tenía el encargo de reunir documentación histórica en el Archivo Nacional para el caso de un posible arbitraje por el Chaco.[2]
Bajo los Gobiernos de Félix Paiva (1937-1939) y José Félix Estigarribia (1939-1940), se desempeñó como secretario de la delegación del Paraguay en la Conferencia de Paz y, luego, como subsecretario del Ministerio de Relaciones Exteriores. Más adelante, por causa de su activa militancia en el Partido Liberal, fue perseguido y desterrado,[3] lo que no le impidió perseverar en los estudios históricos.
Así, en 1944, apareció en Buenos Aires su libro sobre La política del Brasil en el Paraguay bajo la dictadura del doctor Francia. A diferencia de Efraím Cardozo y Julio César Chaves, que aprovecharon sus exilios en Buenos Aires para completar investigaciones que prestaban mayor atención a las relaciones con Argentina, Ramos se ocupó con preferencia de las relaciones diplomáticas con el otro gran vecino del Paraguay. Pudo hacerlo sin necesidad de recurrir a los archivos históricos brasileños, gracias a la publicación en los Anais do Itamaraty de la correspondencia de Antonio Manuel Correa da Cámara, cónsul y agente comercial enviado por el Brasil ante el dictador José Gaspar de Francia, la que complementó con documentación del Archivo Nacional de Asunción, del Archivo General de la Nación Argentina e incluso de la Biblioteca Nacional de Río de Janeiro, copiada para él por Justo Pastor Benítez, compatriota suyo residente en esa ciudad y eminente ensayista, y por el historiador brasileño Walter Alexander de Azevedo.
Desde 1934, Ramos había dedicado varios artículos a la dictadura del doctor Francia, con espíritu revisionista aunque apegado a la evidencia documental, en los que aludió, entre otros temas, a la defensa del Chaco, el asilo de Artigas y las relaciones con Gran Bretaña. Su tesis doctoral versó sobre las misiones cumplidas en el Paraguay por Correa da Cámara.[4] Posteriormente, completó las informaciones que había adelantado, para presentar un abordaje integral de las relaciones con el Brasil en ese periodo.
El libro La política del Brasil en el Paraguay bajo la dictadura del doctor Francia seguía el método predominante entonces entre los historiadores más reconocidos del Cono Sur americano, con abundantes trascripciones documentales y referencias precisas sobre las fuentes utilizadas. El mismo autor destacó que no se había apartado “de la línea objetiva para la presentación del acontecer histórico”, ya que perseguía “la verdad y no los falsos espejismos que desorientan y perjudican a la opinión pública”.[5]
Tras este primer libro, se propuso abordar la vida y la actuación pública de Juan Andrés Gelly, abogado y diplomático paraguayo que prestó importantes servicios al país durante el Gobierno de Carlos Antonio López. No obstante, el encuentro con el embajador brasileño Francisco Negrão de Lima condujo nuevamente sus investigaciones hacia las relaciones entre el Paraguay y el Brasil, y postergó para más adelante la proyectada biografía de Gelly.
Primeras investigaciones en Río de Janeiro
Negrão de Lima, un hábil e inteligente político del régimen de Getulio Vargas, había sido designado embajador del Brasil en el Paraguay en momentos en que la vinculación entre ambos países se afianzaba significativamente. Entre otras acciones, el embajador Negrão de Lima impulsó en los cuatro años que duró su misión una serie de iniciativas tendientes a fortalecer el intercambio cultural, que incluyeron la creación del Instituto Cultural Paraguay-Brasil, la representación por primera vez en la capital paraguaya de una pieza teatral brasileña, la emisión en la Radio Nacional de un programa de difusión de la cultura de su país, la construcción de un edificio moderno para la Escuela Brasil de Asunción y la concesión creciente de becas para que paraguayos estudiasen en establecimientos educativos brasileños. Asimismo, innovando en las acciones que podían resultar útiles para afianzar las relaciones con el Paraguay, obtuvo autorización y financiamiento del Ministerio de Relaciones Exteriores del Brasil para que R. Antonio Ramos pudiese efectuar investigaciones en los archivos de Río de Janeiro.[6]
Al respecto, Ramos comentaría lo siguiente:
Sucedió que cuando volví del destierro debido a la muerte de un hermano, era yo todavía un activista político. Un amigo, don Eduardo Peña, me sugirió visitar al Embajador Negrão de Lima, quien había vertido elogiosos comentarios sobre mi libro “La política del Brasil bajo la dictadura del doctor Francia”. Y un día fui a verlo, llevándole el libro con una dedicatoria. Conversamos largamente y me preguntó si seguiría estudiando las relaciones con el Brasil. Le dije que sí, pero que el archivo más importante era la Colección Vizconde de Rio Branco y estaba en el Brasil. De inmediato me invitó a visitar el Brasil y a proseguir mis investigaciones. Me dijo que me avisaría y así lo hizo poco después. Así viajé, y producto de aquellas investigaciones y otras posteriores son varios trabajos publicados e inéditos sobre el proceso de nuestras relaciones con el entonces Imperio del Brasil.[7]
De tal suerte, al tiempo de promover la investigación de las relaciones paraguayo-brasileñas durante el periodo de consolidación y reconocimiento de la independencia del Paraguay, en el que el Imperio del Brasil había jugado un papel decisivo, el representante diplomático abrió al joven historiador paraguayo una oportunidad de apartarse de las agitaciones políticas y reafirmarse en su vocación por el estudio de la historia. Es indudable que Negrão de Lima obró con acierto, porque Ramos había demostrado empeño y sensatez en sus trabajos anteriores, y era un paraguayo capaz de analizar sin prejuicios irreductibles el rol que desempeñó el Brasil para la afirmación de la independencia de su patria.
Permaneció R. Antonio Ramos en Río de Janeiro por un periodo de varios meses, en 1945 y 1946, y pudo consultar allí los fondos documentales del Archivo Histórico de Itamaraty y de la Colección Vizconde de Rio Branco, que se conservaba en la Biblioteca Nacional de dicha ciudad y contenía gran parte del archivo del Ministerio paraguayo de Relaciones Exteriores, tomado por el Brasil durante la guerra contra la Triple Alianza. Según acotó él mismo, esta colección era “una documentación racionalmente secuestrada”, en donde se hallaba “todo lo relacionado con la historia diplomática” del Paraguay. Se proponía en ese tiempo reunir material para escribir un libro sobre la misión que había cumplido el diplomático brasileño José Antonio Pimenta Bueno en Asunción, entre 1844 y 1847, con la que se formalizó el reconocimiento de la independencia del Paraguay por el Brasil, en contra de la intención de la Confederación Argentina de desconocer y negar la emancipación paraguaya. Quería también reunir material acerca de la misión de Pedro de Alcántara Bellegarde, el sucesor de Pimenta Bueno, y de la desempeñada por Juan Andrés Gelly en Río de Janeiro, hasta llegar a 1852, año en que se produjo, después de la caída del gobernador Juan Manuel de Rosas en la batalla de Caseros, el reconocimiento de la independencia del Paraguay por la Argentina.[8]
Concluido este primer periodo en Río de Janeiro, Ramos retornó a la actividad política y volvió a exiliarse en Buenos Aires. Le faltó seguramente sosiego para acometer de una vez la redacción de los libros sobre la misión de Pimenta Bueno y sobre la vida de Gelly. De regreso desde 1949 en Asunción, en febrero de 1950, pronunció una conferencia en el paraninfo de la Universidad Nacional sobre el Paraguay y San Martín, en representación de la Junta Sanmartiniana,[9] y, más adelante, habló en el Unión Club acerca del refugio de Artigas en el Paraguay, al conmemorarse el centenario del fallecimiento del prócer oriental.[10] Son también de ese tiempo los trabajos breves que escribió llamados “El retorno de San Martín en 1829 y su entrevista con Juan Andrés Gelly” y “El reconocimiento de la Independencia del Paraguay por la Argentina”,[11] editados en Buenos Aires y en la Ciudad de México, respectivamente. Su persistente voluntad de explorar y rememorar el pasado, con compromiso patriótico y sentido americanista, se imponía sobre las dificultades que le tocaba afrontar en razón de su militancia política.
Nuevos viajes al Brasil y actividades académicas
En 1952, R. Antonio Ramos viajó nuevamente a Río de Janeiro para continuar sus investigaciones. El 10 de setiembre de ese año, fue recibido en el Instituto Histórico y Geográfico Brasileño, en donde habló sobre el reconocimiento de la Independencia del Paraguay por el Brasil. Participaron de la sesión el presidente perpetuo del instituto, José Carlos de Macedo Soares, y Francisco Negrão de Lima, que ocupaba el cargo de ministro de Justicia. Al presentar al doctor Ramos, el profesor Arthur Cézar Ferreira Reis puso de relieve que era la primera vez que un paraguayo ofrecía una conferencia en el instituto, aunque recordó que antes habían figurado como miembros correspondientes Carlos Antonio López y Cecilio Báez. Añadió, por otra parte, que los trabajos que estaba realizando Ramos demostraban “la alta comprensión de los estadistas del Imperio en cuanto a la importancia del Paraguay para el equilibrio en el Plata y la política que consecuentemente desenvolvieron sin cesar para que el Paraguay continuase siendo un estado soberano”.[12] La conferencia, leída antes en el Instituto Cultural Paraguay–Brasil de Asunción, fue publicada en 1953.[13]
En los años siguientes, Ramos se iría retirando de las actividades políticas y actuando con cada vez mayor consagración en los ámbitos universitarios y académicos. En 1958 ganó por concurso la cátedra de Historia Americana (Época Independiente) en la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional y desde 1963 enseñó Historia Diplomática del Paraguay en la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad Católica. Además, integró el Consejo Nacional Asesor sobre Límites Nacionales, organismo constituido durante la dictadura de Alfredo Stroessner con juristas e historiadores de distinta afiliación política, para brindar asesoramiento en las cuestiones relativas a los límites territoriales del país, en momentos en que se encaraba la demarcación de las fronteras con Argentina, Brasil y Bolivia.[14]
Uno de los principales puntos de apoyo de la actividad intelectual del doctor Ramos sería la Sociedad Bolivariana del Paraguay, institución fundada en 1941, reorganizada en 1949 bajo la presidencia de Juan E. O’Leary, y que R. Antonio Ramos condujo por varios años, desde 1953 hasta su fallecimiento.[15] Ramos hizo de la Sociedad Bolivariana un centro de difusión y de recuerdo permanente de la gesta independentista americana en el Paraguay, organizando conferencias y editando boletines y publicaciones especiales. Consideraba que Bolívar encarnaba “el sentido de la independencia, el sentido de la democracia representativa y de la República en América, así como el de la unidad continental por encima de los intereses localistas”.[16]
Fue también miembro activo del Instituto Paraguayo de Investigaciones Históricas, que había fundado con otros estudiosos en 1937, así como del Instituto de Numismática y Antigüedades del Paraguay y del Instituto Paraguayo de Cultura Hispánica.[17] En tal carácter, y por mandato de la Comisión Nacional conmemorativa del Cuarto Centenario del fallecimiento del Gobernador Domingo Martínez de Irala, viajó a España en 1955-1956 para seleccionar documentos acerca de Irala y su época en el Archivo General de Indias de Sevilla y en los archivos de Simancas, Toledo y Vergara, con apoyo del Ministerio de Educación de ese país y el Instituto de Cultura Hispánica de Madrid. Las copias de los documentos seleccionados fueron entregadas luego por el Gobierno español al Gobierno del Paraguay. Durante su paso por Madrid, Ramos pronunció una conferencia acerca de Domingo Martínez de Irala, primer gobernador del Paraguay y el Río de la Plata,[18] y en 1956 se publicó en la Revista de Indias, editada en España, un artículo suyo titulado “Juan Andrés Gelly y la primera legación del Paraguay en Europa”.
En 1958, fue elegido miembro correspondiente del Instituto Histórico y Geográfico Brasileño; en 1959, apareció la segunda edición, revisada y ampliada, de La política del Brasil en el Paraguay bajo la dictadura del doctor Francia; y en 1959–1960, volvió al Brasil para proseguir sus investigaciones. En la solapa de la segunda edición de su primer libro, se anunció que pretendía entonces publicar un volumen sobre la misión de José Antonio Pimenta Bueno y el reconocimiento de la independencia del Paraguay, otro sobre la misión de Pedro de Alcántara Bellegarde y la alianza con el Brasil contra el gobernador Juan Manuel de Rosas, un tercero sobre el Brasil y la independencia del Paraguay, y la biografía de Juan Andrés Gelly.
Durante el tercer periodo de investigaciones en Río de Janeiro, pronunció en el Instituto Histórico y Geográfico Brasileño conferencias sobre las gestiones del Brasil en América y en Europa para el reconocimiento de la Independencia del Paraguay[19] y sobre la primera misión diplomática del Paraguay en el Brasil.[20]
Además, varios trabajos suyos se difundieron contemporáneamente en Asunción. En el anuario del Instituto Paraguayo de Investigaciones Históricas, aparecieron “Juan Andrés Gelly en la revolución de mayo de 1811” (1956)[21] y “La primera misión diplomática del Paraguay en el Brasil” (1960).[22] El cuarto Boletín de la Sociedad Bolivariana del Paraguay, de 1963, incluyó el estudio que realizó sobre Pedro Gual, el ministro de Relaciones Exteriores de la Gran Colombia,[23] y el primer número de la revista del Instituto Paraguayo de Cultura Hispánica, correspondiente al mismo año, incluyó un artículo suyo titulado “El reconocimiento de la independencia del Paraguay y España”. En el suplemento cultural del periódico asunceno La Tribuna, se adelantaron también partes de los trabajos que tenía en preparación como resultado de sus investigaciones en el Brasil.
En 1966, la Sociedad Bolivariana del Paraguay editó un folleto de su autoría relativo a la personalidad de Andrés Bello, y el Instituto Paraguayo de Cultura Hispánica, presidido por Julio César Chaves, sus Recuerdos de Sevilla. En la introducción de este folleto, Chaves apuntó sobre Ramos:
Siempre he estimado su acción tesonera y abnegada en el campo de nuestra cultura. A pocos paraguayos el país debe tanto; por sus investigaciones, sus estudios, sus libros, sus artículos, su labor docente. En medio sórdido, mezquino y egoísta, él ha sabido superar el ambiente pedestre para darnos obras eruditas y hacernos escuchar su palabra autorizada.[24]
Como presidente de la Sociedad Bolivariana del Paraguay, Ramos participó en 1960 del Primer Congreso Internacional de Sociedades Bolivarianas celebrado en Caracas, en que presentó una ponencia sobre el Congreso de Panamá. Después, en 1966, fue invitado a la República Federal de Alemania, donde rindió homenaje a Alexander von Humboldt, y visitó el Instituto Iberoamericano de Berlín y la Sociedad Bolivariana de Hannover. En 1970, asistió al Congreso Extraordinario de Sociedades Bolivarianas, realizado en Nueva York, en el que presentó un estudio titulado Bolívar visto por Unamuno, que se reprodujo en el sexto Boletín de la Sociedad Bolivariana del Paraguay. En cambio, no concurrió al Segundo Congreso Internacional de Sociedades Bolivarianas, efectuado en Bogotá en 1969, en protesta porque la Sociedad Bolivariana de Colombia, organizadora del encuentro, se había negado a recibir un retrato del doctor José Gaspar de Francia, “creando una situación de hecho, que afectaba el sentimiento patriótico paraguayo”.[25]
Por entonces, después de destierros y persecuciones, Ramos, Chaves, Cardozo y Sánchez Quell volvían a encontrarse en los claustros universitarios, en actividades culturales y, especialmente, en el Instituto Paraguayo de Investigaciones Históricas, transformado desde 1965-1966 en Academia Paraguaya de la Historia. Formaron allí, con historiadores de otras generaciones, un espacio de convivencia tolerante, de mayor rigor académico y apertura intelectual, que contrastaba con el ambiente externo de descalificaciones y de repetición irreflexiva de la historia oficial.
La independencia del Paraguay y el Imperio del Brasil
Recién en 1972, tras largo retraso imputable a los editores, apareció en Buenos Aires Juan Andrés Gelly, el segundo libro de Ramos, que venía preparando desde hacía mucho tiempo. Siete capítulos de los treinta y uno del libro estaban destinados a reconstruir la misión cumplida por Gelly como encargado de negocios del Paraguay en el Brasil, entre 1846 y 1849. Carlos Pastore calificó esta obra como
una colaboración de valor excepcional al conocimiento de la historia política e internacional de la Argentina, Paraguay y Uruguay y de la historia de la política internacional del Imperio del Brasil en el Río de la Plata, a partir de 1810 en un lapso de medio siglo.
Apuntó, por otra parte, que el autor presentaba “al mismo tiempo” una obra de consulta y una fuente de investigación, por el acopio documental realizado, “después de paciente trabajo de varias décadas, superando los limitados medios materiales de que disponen los investigadores paraguayos”.[26]
Unos años después, en 1976, se editó en español en Río de Janeiro, conjuntamente por el Consejo Federal de Cultura y el Instituto Histórico y Geográfico Brasileño, el libro La Independencia del Paraguay y el Imperio del Brasil, volumen de 586 páginas en el que R. Antonio Ramos exhibió el fruto de sus tres periodos de investigaciones en el Brasil. Estaba dedicado a Francisco Negrão de Lima, “diplomático ilustre, amigo y caballero”, y entre los agradecimientos resaltó especialmente la intervención de los historiadores José Antonio Soares de Souza, Américo Jacobina Lacombe y Arthur Cézar Ferreira Reis para la publicación de la obra. El prólogo, escrito por Soares de Souza, está fechado en 1965, lo que hace suponer que la edición se demoró largo tiempo.
El prologuista comentó que conocía a Ramos desde 1946, y dio testimonio del trabajo “meticuloso y paciente” que había realizado para la preparación del libro, “no solo por meses sino por años”. Agregó que era un historiador “erudito y equilibrado” y un investigador “incansable e inteligente”, y que el libro constituía “la primera reconstrucción histórica de la independencia de la República del Paraguay, en la que se incluye el reconocimiento de dicha independencia, como parte principal de ese proceso”.[27] En efecto, conforme lo resaltó el embajador Eduardo dos Santos en la presentación de la segunda edición de esta obra, publicada en 2011, en ella se abordaba la independencia paraguaya como un proceso que se inició en 1811 y concluyó en 1852, con el reconocimiento de la Confederación Argentina.[28]
Los primeros capítulos del libro rememoran los antecedentes de la política que observaría el Brasil hacia el Paraguay, comentando el traslado de la Corte de Portugal a Río de Janeiro, los proyectos de expansión territorial que se concibieron en esos momentos y el auxilio portugués gestionado por las autoridades de la provincia del Paraguay ante la amenaza que representaba la junta de Buenos Aires. Expuso Ramos el interés del Gobierno de Portugal en que el Paraguay y la Banda Oriental quedasen separados de la influencia bonaerense y que se rompiese la unidad del Virreinato del Río de la Plata, y explicó la manera en que el eventual auxilio portugués al gobernador del Paraguay aceleró el movimiento revolucionario de 1811, que marcó el inicio del proceso independentista paraguayo. Luego, como segunda parte, siguen cuatro capítulos que tienen poco que ver con Portugal y con el Brasil, y se concentran en las relaciones entre los Gobiernos de Asunción y Buenos Aires desde la elección de la Junta Superior Gubernativa hasta la proclamación de la República del Paraguay en 1813.
Las partes medulares de la obra son la tercera, cuarta y quinta, en las que se exponen, con amplia base documental, el desconocimiento de la independencia paraguaya por la Confederación Argentina, la declaración de independencia aprobada por el Congreso General Extraordinario de 1842, el reconocimiento de esa independencia por el Brasil en 1844, la reafirmación de tal decisión a pesar de las protestas del gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, encargado de las relaciones exteriores de la confederación, y las gestiones llevadas adelante por la diplomacia imperial para que otros países reconocieran la emancipación del Paraguay.
La última parte, que comprende seis capítulos, se refiere a la etapa final del extraordinario esfuerzo dirigido por el presidente Carlos Antonio López para la consecución del reconocimiento de la independencia paraguaya. Abarca la alianza entre el Paraguay y el Brasil concertada en 1850, la posterior gran alianza contra el gobernador Rosas, la capitulación del general oriental Manuel Oribe, las complicaciones para la adhesión paraguaya a la gran alianza, la caída de Rosas, y el reconocimiento de la independencia del Paraguay por la Confederación Argentina en 1852, y por Gran Bretaña, Francia, Cerdeña y Estados Unidos de América en 1853.
Pese a haberse concentrado en las relaciones intergubernamentales y a que no consideró mayormente el contexto social, económico, político e internacional en que se desarrollaron los acontecimientos, el libro del doctor R. Antonio Ramos abordó en detalle, con mesura y profusa documentación, cuestiones que fueron cruciales en el devenir de la República del Paraguay, constituyendo, por tanto, un aporte relevante para el conocimiento de la historia del país y de las relaciones paraguayo-brasileñas.
Últimos trabajos
La publicación de los libros a los que había destinado gran parte de sus afanes no interrumpió ni puso término a los trabajos de investigación y difusión que el doctor Ramos llevaba adelante. En 1974 dictó una conferencia sobre las Falsedades en la historia del doctor José Gaspar Rodríguez de Francia, y sostuvo, ante el ministro de Educación y Culto del presidente Alfredo Stroessner:
La historia del Paraguay está por escribirse, no obstante las importantes obras aparecidas en estos últimos años. Las actuales generaciones deben recoger esta preciosa herencia y emprender nuevos estudios sobre la base de documentos auténticos, apartándose de los apócrifos, para así arrojar luces sobre el pasado de la patria. La historia debe tener una función educativa y para eso debe basarse en la verdad […]. La historia es una fuerza dinámica y no estática. De ahí que, con las investigaciones de las nuevas generaciones de historiadoras e historiadores, se irá enriqueciendo el estudio e interpretación de nuestro pasado. Para esta labor las puertas están ampliamente abiertas. Nadie se opondrá a este progreso porque nadie es propietario absoluto de la verdad histórica. No debe temerse a la crítica si es constructiva, ella es siempre saludable porque contribuye a establecer el equilibrio basado en la verdad.[29]
En todo caso, la posición de Ramos sobre el dictador José Gaspar de Francia no desentonaba con la de la historia oficial, pues desde sus primeros escritos no había ocultado su admiración hacia la obra de este gobernante. Explicó, empero, que la campaña que él acompañaba de reivindicación de la figura del doctor Francia no tendía “precisamente a ensalzarlo sino a investigar y a hacer resaltar sus valores positivos”, y añadió al respecto: “Francia encarna, a mi modo de ver, la moral inflexible en el manejo de los caudales públicos. Fue el personaje de mayor gravitación de nuestra independencia, siendo además el doctrinario de la emancipación”.[30]
Igualmente, se ocupó de destacar la actuación de los paraguayos en las acciones militares libradas por la emancipación americana. Por ejemplo, en el Quinto Congreso de Historia de América, efectuado en Lima en 1971, presentó una ponencia titulada “Un paraguayo en la independencia de América: José Félix Bogado”; en el Cuarto Congreso Internacional de Sociedades Bolivarianas, que se llevó a cabo también en Lima, en 1975, otra sobre el mismo Bogado, bajo el título de “Un paraguayo en la batalla de Ayacucho”;[31] y en el Primer Congreso Internacional Sanmartiniano, realizado en Buenos Aires en 1978, se refirió al tema de los paraguayos que acompañaron a San Martín.[32] Ramos destacó que “la independencia americana no fue un esfuerzo aislado sino el resultado de la cooperación de los pueblos del continente”, y que el Paraguay “también tuvo su parte en ella con la participación numerosa de sus hijos, algunos de los cuales llegaron a escalar las más altas cumbres de la fama y de la gloria”.[33]
El doctor R. Antonio Ramos fue electo presidente de la Academia Paraguaya de la Historia para los bienios 1976-1978 y 1982-1984. En el anuario de esta corporación, publicó sus dos últimas contribuciones de mayor relieve: “Misión de Pedro de Alcántara Bellegarde” (1981)[34] e “Informe sobre el Paraguay del agente inglés George J. R. Gordon” (1982).[35] Antes, en 1980, participó del Séptimo Congreso Internacional de Sociedades Bolivarianas, que se llevó a cabo en Santa Marta, Colombia, con una ponencia sobre “Simón Bolívar en la postrer etapa de su vida”.[36] Tenía aún el propósito de ordenar sus textos dispersos en dos libros que planeaba titular Bolívar en el Paraguay y Capítulos sobre Historia Paraguaya, pero no pudo hacerlo.[37] Falleció en Asunción el 2 de marzo de 1984.
Sus estudios acerca de las misiones de Pimenta Bueno y de Pedro de Alcántara Bellegarde quedaron, en parte, incorporados en La Independencia del Paraguay y el Imperio del Brasil, y quizás no se ocupó de concretarlos por la publicación del libro A Missão Bellegarde ao Paraguai (1849-1852), de José Antonio Soares de Souza, que apareció en dos tomos en 1966 y 1968, y en el cual se historió igualmente la misión de José Antonio Pimenta Bueno.
Como puede apreciarse, la esforzada y perseverante labor de R. Antonio Ramos como historiador se centró especialmente en el estudio de las relaciones iniciales entre el Paraguay y el Brasil. Procedió en esto con honestidad intelectual, reuniendo y aprovechando la mayor cantidad de documentos disponibles, y considerando esas relaciones en conjunto y no solo desde la perspectiva de una de las partes. Para ello, contó con el apoyo inestimable del Gobierno brasileño, que comprendió que los vínculos estrechos que se estaban consolidando entre el Brasil y el Paraguay debían sustentarse en el conocimiento histórico, para explicarlos, para darles sentido, para cimentarlos sobre fundamentos más sólidos y permanentes.
- R. Antonio Ramos, “Efraím Cardozo, el más grande historiador paraguayo contemporáneo”, en ABC Color, Suplemento Dominical, Asunción, 7/04/1974.↵
- “R. Antonio Ramos. Investigador y maestro de generaciones”, en Alfredo M. Seiferheld, Conversaciones político-militares, 2, Asunción, El Lector, 1964, pp. 93-100. ↵
- Ibidem, pp. 100-101 y 104.↵
- Ibidem, p. 104 y Carlos R. Centurión, Historia de la Cultura Paraguaya, Asunción, Biblioteca Ortiz Guerrero, 1961, pp. 249-251.↵
- “Advertencia a la segunda edición”, en R. Antonio Ramos, La política del Brasil en el Paraguay bajo la dictadura del Dr. Francia, segunda edición: Buenos Aires, Ediciones Nizza, 1959, p. 9.↵
- Francisco Doratioto, Relações Brasil-Paraguai. Afastamento, tensões e reaproximação 1889-1954, Brasília, Fundação Alexandre de Gusmão, 2012, p. 455.↵
- Seiferheld, Conversaciones político-militares, 2, p. 104.↵
- Ramos a Carlos A. Pastore, Río de Janeiro, 18/02/1946. Academia Paraguaya de la Historia, Colección Pastore, caja 31.↵
- R. Antonio Ramos, El Paraguay y San Martín, Asunción, Imprenta Paraguay, 1950.↵
- R. Antonio Ramos, “El refugio de Artigas en el Paraguay”, en Instituto Histórico y Geográfico del Uruguay, Artigas. Homenaje en el centenario de su muerte, Montevideo, Imprenta Nacional, 1952, pp. 433–449.↵
- R. Antonio Ramos, “El reconocimiento de la independencia del Paraguay por la Argentina”, en Revista de Historia de América, 32, México, Instituto Panamericano de Geografía e Historia, 1951, pp. 1-20. ↵
- “Instituto Histórico”, Jornal do Commercio, Río de Janeiro, 13/09/1952.↵
- R. Antonio Ramos, El reconocimiento de la Independencia del Paraguay por el Brasil. Misión Pimenta Bueno, Asunción, Instituto Cultural Paraguay–Brasil, 1953.↵
- Este Consejo fue creado por decreto n.º 186, del 30 de agosto de 1963, para asesorar en las cuestiones relativas a los límites en el Salto del Guairá. El 19 de noviembre del mismo año, por decreto n.º 1516, se ampliaron sus funciones a fin de que brindara asesoramiento en lo relativo a los límites de la República del Paraguay, en general. El doctor Ramos fue incorporado como miembro del Consejo Nacional Asesor sobre Límites Nacionales en virtud del decreto n.º 14.688, del 10 de noviembre de 1965.↵
- “Paraguay. Breve historial de la Sociedad Bolivariana”, en Revista de la Sociedad Bolivariana de Venezuela, 78, Caracas, 1964, p. 271.↵
- Seiferheld, Conversaciones político-militares, 2, p. 105.↵
- Centurión, Historia de la Cultura Paraguaya, 2, pp. 535-536.↵
- “Cuarto centenario del Gobernador Irala en el Paraguay”, en Historia Paraguaya, 1, Asunción, Instituto Paraguayo de Investigaciones Históricas, 1956, pp. 130-134; y R. Antonio Ramos, “Domingo Martínez de Irala, Primer Gobernador del Paraguay”, en Estudios Paraguayos, 6(1), Asunción, Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción, 1978, pp. 169-183.↵
- R. Antonio Ramos, “Gestões do Brasil, na América e na Europa, para o reconhecimento da Independencia do Paraguai”, en Revista do Instituto Histórico e Geográfico Brasileiro, 244, Río de Janeiro, Imprensa Nacional, 1959, pp. 300-317.↵
- “Visita del doctor R. Antonio Ramos al Brasil”, en Historia Paraguaya, 4-5, Asunción, Instituto Paraguayo de Investigaciones Históricas, 1959-1960, pp. 89-90.↵
- R. Antonio Ramos, “Juan Andrés Gelly en la revolución de mayo de 1811”, en Historia Paraguaya, [1], Asunción, Instituto Paraguayo de Investigaciones Históricas, 1956, pp. 77-87.↵
- R. Antonio Ramos, “La primera misión diplomática del Paraguay en el Brasil”, en Historia Paraguaya, 4-5, Asunción, Instituto Paraguayo de Investigaciones Históricas, 1959-1960, pp. 45-66.↵
- R. Antonio Ramos, “Pedro Gual. En el centenario de su muerte”, Boletín de la Sociedad Bolivariana del Paraguay, 4, Asunción, 1963, pp. 80-92. ↵
- Julio César Chaves, “Introducción”, en R. Antonio Ramos, Recuerdos de Sevilla, Asunción, Instituto Paraguayo de Cultura Hispánica, 1966, p. 7. ↵
- “Resumen de las actividades desarrolladas por la Sociedad Bolivariana del Paraguay en el decenio 1960-1970”, Boletín de la Sociedad Bolivariana del Paraguay, 6, Asunción, 1970, pp. 117, 121 y 124, y R. Antonio Ramos, “Bolívar visto por Unamuno”, Ibidem, pp. 24-34. La ponencia sobre el Congreso de Panamá se publicó en Boletín de la Sociedad Bolivariana del Paraguay, 4, Asunción, 1963, pp. 11-15.↵
- Carlos Pastore, “Juan Andrés Gelly en la historia de tres naciones”, en Historia Paraguaya, 15, Asunción, Academia Paraguaya de la Historia, 1976, pp. 155-158.↵
- José Antonio Soares de Souza, “Prólogo”, en R. Antonio Ramos, La Independencia del Paraguay y el Imperio del Brasil, [Río de Janeiro], Conselho Federal de Cultura-Instituto Histórico e Geográfico Brasileiro, 1976, p. 13.↵
- Eduardo dos Santos, “Presentación”, en R. Antonio Ramos, La Independencia del Paraguay y el Imperio del Brasil, segunda edición: Asunción, Centro de Estudios Antropológicos de la Universidad Católica, 2011, p. xi.↵
- R. Antonio Ramos, Falsedades en la historia del Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia, Asunción, s.e., 1975, pp. 30-31.↵
- Seiferheld, Conversaciones político-militares, 2, p. 106.↵
- R. Antonio Ramos, “Un paraguayo en la batalla de Ayacucho: José Félix Bogado”, en IV Congreso Internacional de Sociedades Bolivarianas, Lima, Comisión Nacional del Sesquicentenario de la Independencia del Perú, 1975, pp. 293-302.↵
- R. Antonio Ramos, San Martín, la Independencia de América, su desinterés y la instrucción pública. Los paraguayos y San Martín, Separata del Primer Congreso Internacional Sanmartiniano, Buenos Aires, s.e., 1978.↵
- R. Antonio Ramos, “Prólogo”, en Adolfo P. Carranza, Cnel. José Félix Bogado, Asunción, Sociedad Bolivariana del Paraguay, 1964, p. 3.↵
- R. Antonio Ramos, “Misión de Pedro de Alcántara Bellegarde”, en Historia Paraguaya, 18, Asunción, Academia Paraguaya de la Historia, 1981, pp. 21-49.↵
- R. Antonio Ramos, “Informe sobre el Paraguay del agente inglés George J. R. Gordon, 1843”, en Historia Paraguaya, 19, Asunción, Academia Paraguaya de la Historia, 1982, pp. 19-59.↵
- R. Antonio Ramos, “Simón Bolívar en la postrer etapa de su vida”, VII Congreso Internacional de Sociedades Bolivarianas, Bogotá, s.e., 1982, pp. 19-38.↵
- Seiferheld, Conversaciones político-militares, 2, pp. 93 y 105.↵






