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3 Las salas de conciertos en Madrid

La asociación de salas de conciertos y espectáculos Madrid en Vivo (MEV), que a su vez forma parte de la Asociación Cultural Coordinadora Estatal de Salas privadas de música en directo (ACCES), está compuesta por miembros de gran variedad de perfiles en cuanto a aforo, género musical que programan y características de la sala. La asociación no solo agrupa a salas de música en vivo que programan conciertos de forma regular, sino que también integra teatros, clubes de monólogos, restaurantes y bares con espectáculos, tablaos flamencos, salas de conciertos sin equipos técnicos de amplificación, y espacios que programan conciertos de versiones esporádicamente.

Figura 2. Entradas de conciertos en salas de pequeño formato 1990-2010

Fuente: elaboración propia (22/12/2023).

Se ha de tener en cuenta que no todas las salas de conciertos de Madrid forman parte de la asociación MEV, compuesta por 60 socios. Se ha procedido a buscar un listado completo, de acceso público, de salas de conciertos de Madrid, sin éxito, más allá del trabajo de Carlos Bravo en el que se identificaron 83 salas, que data de 2019.

Espacios de alquiler para eventos privados, restaurantes con conciertos acústicos muy puntuales y salas de clubbing sin programación recurrente se hacen llamar salas de conciertos. Esta algarabía de cifras y nomenclaturas va aunada a una escasez de transparencia y a la indefinición del concepto de sala de conciertos.

Los espacios en los que se programa, puntualmente o no, música en vivo en Madrid permiten igualmente otros usos y actividades económicas como se concluye tras la revisión de la clasificación de las actividades de ocio nocturno según el estudio de la Zona de Protección Acústica Especial (ZPAE) de Madrid. Dicha clasificación de fecha 2018 (ver en este enlace) se extrae del portal de transparencia del ayuntamiento de Madrid.

Se observa que las salas de conciertos se enmarcan en la categoría Locales Clase III de espectáculos públicos categoría 2. Culturales y artísticos. Sin embargo, otras definiciones y categorías de locales permiten igualmente llevar a cabo conciertos de música en vivo – sin hacerse mención específica a actividades culturales o artísticas:

  • Locales Clase III de espectáculos públicos categoría 1. Esparcimiento y diversión (horario de apertura de 17:00 a 05:30/06:00 horas en fines de semana y víspera de festivos), entre los que se encuentran: café espectáculo, salas de fiestas y restaurante–espectáculos.
  • Locales Clase IV de actividades recreativas, categoría 4. De baile (horario de apertura de 17:00 a 05:30/06:00 horas en fines de semana y víspera de festivos): discotecas y asimilables y salas de baile y asimilables.
  • Locales Clase V, de otros establecimientos abiertos al público, categoría 9. Ocio y diversión (horario de apertura de 13:00 a 03:00/03:30 horas en fines de semana y víspera de festivos): bares especiales con y sin actuaciones musicales en directo.
  • Locales Clase V, de otros establecimientos abiertos al público, categoría 10. Hostelería y restauración (horario de apertura de 06:00 a 02:00/02:30 horas en fines de semana y víspera de festivos), entre ellos: bares, café-bar y asimilables y bares-restaurantes.

Las salas de música en vivo han de enfrentarse a numerosos trámites burocráticos que se suman a las diferentes tipologías de licencias y a una sobre-regulación del sector. Frecuentemente las salas se quejan de que se les aplican normativas, regulaciones o limitaciones de aforo de la misma forma que se aplican sanciones o restricciones a grandes espacios para macro eventos. En la actualidad las asociaciones ACCES y MEV persiguen, entre otros objetivos, definir mecanismos de protección en cuanto a normativa, apoyos y la homogeneización de las licencias para espacios de música en vivo.

Al margen de las polémicas acerca de la suspensión de los conciertos del estadio Santiago Bernabéu originada por tras ser admitida a trámite la querella vecinal por el ruido causado durante los conciertos (Rodríguez, 2024), queda constancia de que la legislación relativa a los límites de emisión de ruidos establecida en la normativa municipal (delito medioambiental) afecta a salas y recintos por igual.

Desde la entrada en vigor de la ZPAE no se autoriza la apertura de nuevas salas de música en vivo, no concediéndose, por lo tanto, nuevas licencias en dicho ámbito de actuación. Sin embargo, ciertos espacios de ocio nocturno en Madrid tienen técnicamente la autorización para programar conciertos por disponer de una licencia que lo permite. Las salas Lula, BUT o Joy Eslava son algunos ejemplos. Según entrevista con Indio Gruta 77, la sala Live!! en Carabanchel es una sala que, pudiendo realizar conciertos – como efectivamente llevó a cabo en el pasado, habiendo pisado su escenario Loquillo, Antonio Vega o Mago de Oz (Sala Live, 2017) – ha optado por convertirse en discoteca latina.

Uno de los elementos cruciales de la música son los instrumentos musicales, y en el género del rock estos son principalmente la guitarra, bajo y batería, que requieren de amplificación eléctrica de un mínimo de 100 y de hasta 105 decibelios; la distorsión y el volumen son características inseparables del rock (del Val, 2017).  Sin embargo, habiendo llevado a cabo el estudio de los decibelios permitidos en las salas de concierto, se ha detectado que en la actualidad un gran número de salas únicamente permiten conciertos soft semiacústicos, con percusiones suaves, tocada con rods, con guitarras/bajos a volúmenes contenidos, o con bases pregrabadas que, por norma general, generan un máximo de 95 decibelios.

Figura 3. Stock de Coque en Sala Vesta

Fuente: elaboración propia (4/11/2023).

Cuando se ha procedido a identificar aquellas salas de conciertos que programaban rock, dentro del perímetro de la M-30 de Madrid, a fecha de julio de 2024 se han identificado exclusivamente 16 salas, contabilizándose siete salas cerradas de este género durante los últimos cinco años (ver detalles en el siguiente capítulo).

En cuanto a la relación económica entre artista/promotor y sala, esta varía en función del aforo, del número de bandas que actúen, de la capacidad de los músicos para atraer público y del día de la semana. Son varios los modelos:

  • Cobro de un alquiler por parte de la sala en concepto de cobertura de costes del técnico de sonido, luces, y taquillero, siendo la recaudación de las entradas en beneficio de los músicos, y los ingresos de la barra, íntegros para la sala. Existen ciertas salas que cobran sin prestar el servicio de apoyo de su personal técnico, por lo tanto, el importe está destinado exclusivamente al alquiler del espacio por una serie de horas.
  • Cobro por parte de la sala de un porcentaje de la taquilla, en algún caso puntual del 10%-15%, siendo lo habitual el 70% del importe recaudado.
  • Pago de caché a los músicos en función de la caja generada.

Exceptuando ciertas salas que aplican el mismo modelo independientemente del artista, la mayoría de las salas adapta la relación contractual al perfil, género, nombre y capacidad de atracción de público de los músicos que actúan. La autora ha llevado a cabo la comparativa de los modelos y concluye que, desde el punto de vista económico exclusivamente, no necesariamente el cobro de un alquiler supone un modelo perjudicial para los músicos, sino todo lo contrario, especialmente si éstas son capaces de atraer público. “El alquiler es la forma en la que todo el mundo se involucra, y los músicos demuestran compromiso”, según Armando Segura.

Se ha procedido a realizar un estudio de los precios que cobran las salas de pequeño formato a los músicos del que se extrae que el rango es de 100-450 euros + IVA, lo que equivale[1] a una media de 1,5 euro por persona según el aforo permitido de la sala, siendo el alquiler más bajo de 1,25 euro por persona y el más elevado, de 3,3 euros por persona de aforo.

Por otro lado, la principal fuente de ingresos de las bandas se origina a través de la venta de entradas, al margen de la venta de su merchandising y discos. Cuando se lleva a cabo un estudio del precio de las entradas a través de dos tiqueteras especializadas en conciertos de aforo medio, Movingtickets y Ticketandroll, se concluye que el precio medio de las entradas de salas de pequeño formato es de 10 euros + gastos. Mientras que se desatan polémicas por los precios desorbitados de las grandes giras (El País, 2023), se observa que los precios de las entradas de los músicos independientes apenas han variado en los últimos 20 años.

Los músicos entrevistados coinciden en que lo que más valoran de una sala es la profesionalidad del personal, la acústica, el camerino, y el respeto hacia su música. Añaden que sentirse valorados es además no ser expulsados tras su actuación. En muchos casos, la sala de conciertos ya no es ese espacio en el que pasar la noche viendo el concierto y charlando hasta las tantas, sino un espacio en el que consumes el concierto y te echan a los diez minutos de acabar el espectáculo; una cosa es una sala de conciertos, y otra, una discoteca con escenario (Saavedra, 2023).

En los conciertos se produce una suerte de comunión que estrecha vínculos entre los músicos y el público, incluso saltando contra la gente en un baile (Frith, Straw y Street, 2016). Se produce una conexión entre los músicos y el público estrechamente relacionado con la satisfacción del músico en el escenario, que depende de las características de la sala, los asistentes al evento y la entrega por parte del público.

La relación social, emocional y económica que se produce entre músicos, sala y público es diferente si se trata de una banda que crea temas propios, o si toca versiones. Según Armando Segura: “A nivel personal prefiero bandas con temas propios pero la gente de a pie prefiere escuchar 100 gaviotas que una banda que no conocen de nada”. 

A diferencia de otras ciudades europeas en que las salas de gestión pública o gestión privada sin ánimo de lucro están ampliamente extendidas (Live DMA, 2024), en Madrid todas las salas son de gestión privada con ánimo de lucro. Las salas de conciertos son negocios y como tal, sus propietarios, les guste o no lo que programen, han de buscar la viabilidad y la mejor rentabilidad del negocio, y cuando deja de serlo, cierran.

Figura 4. Gran Aparato Eléctrico en La Caverna

Fuente: elaboración propia (25/11/2023).


  1. Se calcula dividiendo el importe del alquiler que cobra la sala entre el aforo de esta.


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