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4 Cierre de las salas de pequeño formato

En los últimos cinco años se hace recurrente que medios de comunicación y redes sociales se hagan eco de noticias relativas al cierre de salas de concierto que todos los madrileños sentimos como nuestras haciendo alusión al final de una era: la muerte lenta de las salas de música en vivo, el tejido cultural en estado crítico, la oferta cultural se hunde (Madueño, 2022).

Algo similar sucedió con las salas de cine de la capital, comparadas frecuentemente con las salas de concierto: “el 96% de las salas de cine de España se asoma a la quiebra”, las salas se vacían, los cines declaran suspensión de pagos (Martínez, 2020).

Figura 5. Artículos de prensa 2022–2023 relativos a cierres de salas en Madrid

Fuentes: Hormigo (2023), Somos Madrid (2021), y Lorenzo y Bécares (2023).

Las noticias acerca de cierres de salas de conciertos no son exclusivas de tiempos recientes. En el 2010 la sala Soul Station se vio abocada a cerrar; las últimas cuentas anuales publicadas en SABI Informa arrojan pérdidas superiores a 100.000 euros. En el año 2015 los propietarios del Café Berlín se vieron forzados a buscar ubicación alternativa tras la compra del inmueble por una cadena hotelera. Ese mismo año el Café Central se vio obligado a cerrar por la finalización de su contrato de renta antigua, aunque finalmente se lograra negociar su contrato permaneciendo abiertos tras una campaña de apoyo organizada a través de change.org (Gutiérrez, 2015).

Se procede a continuación a detallar las salas de conciertos clausuradas durante los últimos cinco años dentro del perímetro de la M-30. Se incluyen los motivos específicos que llevaron a sus propietarios a tomar la difícil decisión de cerrar el negocio y se analiza igualmente el devenir de dichas salas con el fin de identificar si éstas se han traspasado reabriéndose con otro nombre o tipo de negocio o, si, por el contrario, desaparecieron y se extinguieron de la escena madrileña. Se enumeran en orden cronológico, comenzando con la más reciente:

  1. Sala Rock Palace, Calle Vara de Rey, 6, distrito de Arganzuela. Operativa desde 1996, el último equipo gestor tomó el relevo en el año 2015 y se anuncia su cierre en diciembre de 2023. Según entrevista en medios de comunicación, el cierre fue debido a motivos financieros originados en el periodo de pandemia. Reabrieron en mayo 2022, sin embargo, las pérdidas acumuladas les impidieron remontar la difícil situación. Añaden: “los alquileres cada vez más elevados en el distrito de Arganzuela no han ayudado” (Hormigo, 2023). Está previsto que la sala reabra según se anunció en enero 2024 (Ruiz, 2024). Está por definir si mantendrá los locales de ensayo, si seguirá programando el género rock, el concepto y formato de sala, y si mantendrá el nombre.
  2. Trashcan Music Club (calle Cardenal Cisneros, 30, distrito de Chamberí). Se hace público el cierre de la sala, también dedicada al rock, en diciembre de 2023. Indicaron que, a pesar de llevar a cabo reformas insonorizando el local, se enfrentaron a trabas; también aludieron a la pandemia, al desgaste y a dificultades financieras (Facebook, 2023). Tres días más tarde el local pasaba a manos del equipo de Bleco Club, una discoteca especializada en organizar cumpleaños y eventos, según indican, principalmente para un público comprendido entre 25-35 años (Bleco Club, s. f.).
  3. La sala El Junco (plaza de Santa Bárbara, 10, Justicia, distrito Centro) anunció su cierre en julio 2022 (Lorenzo y Bécares, 2022). Desde el año 2004 la sala programaba jam sessions de blues y jazz, conciertos diarios y sesiones de Dj. En entrevista periodística a Javier Olmedo, las causas del cierre fueron varias, siendo la pandemia el detonante. Con una frágil situación económica dijeron no poder hacer frente a sus deudas, haciendo hincapié en el precio de los alquileres, que “son un disparate”. El segundo motivo que adujeron fue la sobreoferta de festivales y conciertos en la capital (Madueño, 2022). Dos años más tarde la sala que se encuentra junto al Hotel Petit Palace se mantiene cerrada.
  4. La sala Caravan (paseo de General Martínez Campos, 17, distrito Chamberí), cerró a causa de la pandemia y un año más tarde el propietario decía no poder hacer frente al alquiler habiendo recibido una demanda de desahucio (COPE Digital, 2021). En julio de 2022 cerró definitivamente. La sala, ubicada en el local de la planta baja de un inmueble residencial, permanece cerrada (visita personal, 10/09/2024). Sin embargo, en conversación telefónica el 11/09/2024 con el agente inmobiliario responsable del alquiler del local, se comunica que están en fase de negociación como bar de copas. Se desconoce si mantendrán la actividad de sala de conciertos.
  5. Sala Caracol (calle de Bernardino Obregón, 18, Arganzuela). La sala, que inició su andadura en 1995, anunció su cierre en junio de 2022. Cerró por desacuerdos con los propietarios del edificio según información hecha pública en los medios de comunicación, con quienes acabaron en juicio y consiguiente desahucio (EFE, 2022). En el libro La Caracol se describe la situación relativa a las desavenencias con las administraciones públicas y los propietarios del inmueble. En julio del 2023 se anuncia la reapertura del espacio como Sala Villanos que programa de forma regular conciertos de todos los géneros musicales, especialmente jazz, flamenco, soul, funk y afro.
  6. Casa Patas (calle de los Cañizares, 10, Lavapiés, distrito Centro). El tablao flamenco abrió en 1988 y anunció su cierre en marzo del 2022. La causa del cierre, según entrevista en los medios fue la prohibición de los despidos por causas objetivas durante la pandemia, viéndose los propietarios obligados a pagar el doble de indemnizaciones a los trabajadores, dejándoles endeudados (Cobo, 2022). El mismo mes en que se anuncia el cierre de Casa Patas, se hace público en medios económicos que EXAN adquiere el inmueble completo con el fin de llevar a cabo una promoción residencial, apartamentos turísticos u hotel con la posibilidad de mantener el local como espacio para albergar espectáculos flamencos (Brualla, 2022). Dos años más tarde el inmueble se mantiene cerrado y sin reformas iniciadas aún.
  7. El Candela (calle del Olmo, 2, Lavapiés, distrito Centro). Fue un local legendario de flamenco en la capital que solía mantenerse abierto hasta altas horas de la madrugada, y que generalmente atraía a la farándula y artistas como Paco de Lucía, Tomatito, Habichuela y Enrique Morente. La sala cerró en enero de 2022, 40 años después de su apertura. Vecinos del barrio indican que, tras el fallecimiento de Miguel Aguilera, el alma del Candela, el negocio se mantuvo, pero sin ser lo mismo que antes, hasta que ciertas diferencias entre las ramas de la familia provocaron que finalmente vendieran el local por una cifra aparentemente irrisoria, en torno a 350.000euros (Luque, 2022). Los compradores del local son los tres socios del Grupo Fayer que, cuando fueron consultados por los medios acerca de sus intenciones, indicaron que pretendían “cuidar el pasado, trabajar el presente y potenciar el futuro de un lugar cultural emblemático en el mundo del flamenco […] buscamos convertirlo en un referente cultural de flamenco, pero también de otras disciplinas” (Frías, 2022). Dos años más tarde, la sala permanece cerrada.
  8. Sala Costello (calle Caballero de Gracia, 10, distrito Centro). La sala, especializada en género pop y rock, abrió sus puertas en 1996 y anunció su cierre en octubre de 2021. Según entrevista a los impulsores de la sala en los medios, el motivo del cierre fue una decisión personal “por una reflexión de los socios al querer finalizar un periodo de nuestras vidas” (Somos Madrid, 2021). En apenas cuatro meses, el 4 de febrero 2022, la sala reabrió como Cadavra Club, con un nuevo concepto de música indie, rock, flamenco y electrónica, showcases, sesiones clubbing especializada en drum and base con oferta gastronómica.
  9. Tablao Villarosa (calle de Núñez de Arce, 17, distrito Centro). Inaugurado en 1911, el último equipo gestor tomó el relevo en el año 2011 viéndose obligado a anunciar su cierre el 25 de febrero del 2021. Indicaron en su mensaje de despedida que, tras intentar mantener el negocio a flote desde el inicio de la pandemia, se vieron obligados a despedir al 80% de sus trabajadores y cerrar (Grau, 2021). Un año más tarde, en marzo de 2022 la sala reabrió sus puertas con el nombre que hace honor a su historia, Tablao Flamenco 1911, apadrinado por Antonio Canales. En la nueva página web se detalla la historia de este espacio, que comenzó siendo un viejo molino de chocolate, para convertirse en distintas etapas de su vida en freiduría andaluza, bar de tapas y chatos y sala de fiestas en la movida madrileña (Tablao Flamenco 1911, 2023).
  10. La Fídula (calle Huertas, 57, barrio de las Letras, distrito Centro). Desde su apertura en 1978 la sala se ha traspasado en diferentes ocasiones, estuvo sin funcionamiento entre 2008-2013 y sus últimos gerentes se especializaron en música clásica, jazz, tango, copla y canción de autor (Linkmusic, s. f.). El 3/11/2020 se hace público el cierre de la sala por motivos vinculados a la pandemia, a la falta de apoyo institucional, y al elevado alquiler de la sala, 3.500 euros según se indica (Carazo, 2020). “Quien tenga una propiedad con una licencia histórica puede pedir lo que quiera por el alquiler porque hay muy pocas en el centro de Madrid y ya no se otorgan. Quien las tiene, abusa y pone el precio que quiere al no existir competencia” (Carazo, 2020). En 2021 el local se reabrió como El Golfo Comedy Club, sin embargo, tras una visita el 10/09/2024, se averigua que este negocio ha cerrado para mudar su actividad a la Calle Ballesta 12, en Malasaña. El local de calle Huertas 57 permanece cerrado en búsqueda de un nuevo inquilino. Según conversación con el agente inmobiliario encargado del alquiler, el local dispone de licencia de bar con música en vivo e indica que los motivos de los anteriores cierres fueron las quejas y denuncias interpuestas por un vecino del edificio. Informa que la propiedad está dispuesta a reducir la renta hasta 2.900 euros al mes a cambio de que sea el nuevo inquilino el que lleve a cabo la inversión necesaria para aislar acústicamente la sala, estimada en 70.000 euros.
  11. El Café Marula (calle Caños Viejos, 3, distrito Centro) abrió en 1995 y en septiembre 2020 se anunció su cierre. En un comunicado que remitieron a los medios no detallan la causa, sino que envían un mensaje de agradecimiento, de ánimo y transmitiendo el deseo de que la música “no pare, no se rinda, y que haga de este mundo un mundo más humano” (Europa Press, 2020). Es de suponer que dadas las fechas en que el negocio cerró, en alguna medida la pandemia y sus consecuencias a nivel de afluencia, rigidez de la legislación y los costes inasumibles influirían en la toma de esta decisión, aunque se desconoce el motivo real. El pasado 9/05/2024, más de tres años y medio más tarde, el MØNETE Club anunció su apertura en dicho espacio con conciertos de música en vivo, piano bar, jam sessions, y DJ set en horario hasta las 06:00 horas.
  12. El Café de Chinitas (calle Torija, 7, distrito Centro) anunció su cierre el 30/08/2020 tras llevar 50 años funcionando como uno de los tablaos flamencos de referencia de la capital con servicio de restauración. En entrevista de los medios la familia Verdasco informó que evidentemente la pandemia ha tenido mucho que ver, pero el gran problema que tenemos es el contrato. Según informaron su contrato de arrendamiento venció en diciembre 2019 y, aunque los propietarios del local tenían intención de transformarlo y alquilarlo a otro tipo de negocio, extendieron excepcionalmente el contrato seis meses hasta que llegó la pandemia. En cualquier caso, EL MUNDO informó que “la propietaria sigue con la misma idea, negociando con diferentes señores que pondrían otro negocio” (Serrano, 2020). El Café de Chinitas se declaró en concurso de acreedores en agosto de 2020. La sala reabrió sus puertas el 20/05/2022 con el Tablao de la Villa que, al igual que antes, consiste en un tablao flamenco con servicio de restauración.
  13. Sound Stage (avenida de Brasil, 5, distrito Tetuán) anunció su cierre en agosto 2020 (Cebrián Sanz, 2020) después de que, en plena pandemia, abandonaran el local para ser reconvertido en auditorio como parte del inmueble de oficinas. La sala, por lo tanto, ha desaparecido. En su entorno inmediato se encuentran las salas Moby Dick, Rockville y Irish Rover.
  14. Sala Amor Brujo (calle Príncipe de Vergara 225, distrito de Chamartín), donde se programaban conciertos de música rock, entre otros, hasta el 2020. Los medios de comunicación no se hicieron eco de la noticia de su cierre. La sala ha reabierto con el nombre Discoteca Capricho especializada en alquiler para fiestas de cumpleaños, eventos de empresa y de graduaciones.
  15. El Bogui Jazz Club (calle Barquillo, 29, distrito Centro), tras 14 años de historia y considerado uno de los templos del jazz en España, anunció su cierre el 31/08/2019. Antes de ser un club de jazz, este espacio fue restaurante y posteriormente un local de música hip-hop. Los motivos por los cuales su propietario, Dick Angstadt, oficialmente cerró fueron: “Tener más tiempo para dedicar a la familia, pero también supongo que mantener una sala como Bogui, de escaso aforo y con el nivel de los músicos que contrata debe de ser bastante complicado” (Simó, 2019). En conversación con una persona de confianza del Sr. Angstadt el pasado 10/09/2024 se ha sabido que fueron las denuncias recurrentes por parte de un vecino, alegando ruido y falta de insonorización, las causantes del cierre. Los nuevos propietarios, Fulanita de Tal, inauguraron la sala Vesta el 17/07/2020 con un nuevo concepto: sesiones de Dj, micros abiertos, comedia, copla, cabaré, burlesque, micro-teatro y conciertos de música en vivo.
  16. Taboo (calle San Vicente Ferrer, 23, Malasaña, distrito Centro). En 2019 ya tenían dificultades para encontrar a quien traspasar el negocio debido a los altos costes (Bravo, 2019). En 2020, tras una profunda rehabilitación, reabrió como Club Malasaña, volviendo a sus raíces de 1978. Sus dueños, también propietarios del Club Chá, Chá (calle Alcalá 20), apuestan por una programación de sesiones Dj y algún directo (Pastor, 2020).
  17. We Rock (calle José Abascal, 8, distrito Chamberí), en funcionamiento desde 2016. La directiva de la sala anunció su cierre en junio 2019: La We Rock va a cerrar (..) las razones son muy simples, no funciona, y cuando los negocios no funcionan, se cierran” y añadieron que otro negocio había comprado la sala (Mariskalrock.com, 2019). La sala es hoy la discoteca Bisou y ya no programa conciertos.
  18. El Café Cosaco (calle Alfonso VI, 4, distrito Centro), que solía programar conciertos acústicos, reabrió bajo el nombre de Hipócritas Bar Teatro y sigue hoy operativo programando principalmente actuaciones de teatro y cabaré, con algunos conciertos, aunque puntuales (Instagram, 2024).

 En base a los datos analizados se observa que el 28% (5 de 18) de las salas cerradas, no han reabierto ni se conocen planes de reapertura a corto plazo (se excluyen las salas Rock Palace y Caravan), sin embargo el restante 72% de salas ha reabierto con nuevos conceptos.

Gráfico 1. Salas clausuradas y porcentaje de salas de conciertos reabiertas

Fuente: elaboración propia.

Se procede a continuación a mapear todas las salas clausuradas, vendidas o traspasadas en Madrid desde el año 2019, distinguiendo entre aquellas que continúan cerradas, y las que han reabierto. Tanto la sala Rock Palace como la sala Caravan se incluyen como salas reabiertas (aunque aún estén en fase de negociación). Este mapa ha sido elaborado con la aplicación Google My Maps (ver en este enlace).

Figura 6. Salas reabiertas, cerradas definitiva y temporalmente Madrid entre 2019-2024

Fuente: elaboración propia.

Se observa que más del 61% de las salas de conciertos clausuradas entre 2019–2024 se encontraban en el distrito Centro, el 16% en el distrito de Chamberí y el 11% Arganzuela.

De la información extraída a través de este estudio se concluye que el principal motivo al que hacen referencia los propietarios de salas de música en vivo cuando cierran o traspasan su negocio es, de forma generalizada, las dificultades económicas a las que se enfrentan, que generalmente van aparejadas a una bajada de la afluencia, y en concreto, la subida de los precios de alquiler.

Del total de salas clausuradas durante dicho periodo (18), el 82% aludieron problemas y dificultades financieras y el 41% hicieron especial hincapié en la subida de los precios del alquiler.

Gráfico 2. Motivos que provocaron el cierre de las salas de conciertos 2019-2024

Fuente: elaboración propia.

En cuanto al género musical preponderante de las salas clausuradas, se observa que las salas de rock son las más afectadas: 40% de las salas cerradas. Todas las salas de flamenco que cerrarron durante el periodo de pandemia 2020-2021, en el que el turismo sufrió un importante revés, han reabierto, y con fuerza, con el mismo género musical. Sin embargo, ninguna de las salas que programaban rock o jazz han vuelto a abrir programando mayoritariamente dichos estilos musicales. 

Gráfico 3. Géneros musicales dominantes de las salas cerradas 2019-2024

Fuente: elaboración propia.

Resulta por lo tanto interesante observar que, aunque la mayoría de las salas clausuradas reabran, lo hacen con nuevos conceptos (excepto los tablaos flamencos), y no necesariamente como una sala de conciertos tal y como la concebíamos antes. Reabren como salas de cabarés, teatros, restaurantes con actuaciones en vivo, discotecas,  DJs o de sesiones clubbing, afterworks o salas de alquiler para cumpleaños y otros eventos. Es decir, que en la gran mayoría de los casos las salas de conciertos dejan de ser salas de música en vivo, donde mayoritariamente actuaban bandas y músicos noveles o independientes, para transformarse en otro tipo de espacios de ocio nocturno.

“Hay ciertas salas que tienen más marca de noche pura y dura que de conciertos o música en vivo. Y efectivamente, a la hora de programar alquilan al que venga, puede ser una niña de Operación Triunfo de Alicante, trap o cualquier cosa, y eso despista”, apunta Olmedo.

Por otro lado, se considera que la imposibilidad de obtención de nuevas licencias para salas de música en vivo desde la entrada en vigor de la normativa ZPAE, está provocando una fuerte competencia por conseguir las pocas disponibles, y así, negocios que no tienen intención de convertirse en salas de conciertos per se, compiten por los mismos espacios, transformándose la ZPAE en un mercado hermético y extremadamente competitivo.

Se procede a continuación a analizar en detalle las principales causas de los cierres de las salas, o, para ser más exactos, los motivos que argumentan las salas de conciertos en un contexto en el que el sector de la música en vivo está en pleno proceso transformación: las dificultades económicas de las salas de conciertos, el incremento de los costes inmobiliarios y la reducción de la afluencia del público.

Dificultades económicas de las salas de conciertos

Las principales preocupaciones de las salas de música en vivo, también mencionadas por la asociación MEV, son la viabilidad del negocio, la precariedad y la dependencia de la esponsorización y las subvenciones.

Las salas de conciertos requieren de fuertes inversiones y han de asumir elevados costes de mantenimiento, preventivos, correctivos y de mejora, y precisan de adaptación constante a nuevas normativas relativas a vías de evacuación, contra-incendio, insonorización y accesibilidad, entre otros, al margen de las inversiones necesarias en equipos técnicos, de sonido, iluminación, infraestructura y backline. Según Armando Segura: “Es una inversión fuerte que tienes que hacer con la visión a largo plazo”.

Teniendo en cuenta que más del 80% de los ingresos de las salas se genera a través de los ingresos de la barra en la noche, y no de los conciertos (Olmedo, entrevista personal 17/04/2024), y dadas las numerosas alusiones relativas a las dificultades financieras, se considera oportuno llevar a cabo un análisis del estado de las cuentas anuales de las salas de concierto de pequeño formato de Madrid, y en concreto de aquellas que perciben subvenciones.

En base a los datos extraídos de SABI Informa, se observa que el negocio de aquellas salas de las que se dispone de cuentas anuales del periodo 2019-2022 ha evolucionado de forma positiva ya que las cifras de facturación del año 2022 de todas estas salas de concierto fueron iguales o superiores a las de un año anterior al inicio de la pandemia (Gráfico 4). En 2022 la facturación de las 26 salas analizadas sumaba un total de más de 30 millones de euros, frente a 24 millones de euros en 2019, lo que supone un incremento de más del 20% de la facturación en tres años.

Gráfico 4. Comparativa de facturación de salas de concierto de Madrid de 2022 vs. 2019

Fuente: elaboración propia.

Sin embargo, llama la atención que las cuatro salas que generaron una mayor facturación acumularon el 50% de los ingresos totales, 15 millones de euros, tres de las cuales ofrecen servicio de restauración, ocupando la cocina el mayor peso en el proyecto (Cobo, 2022). De estas cuatro salas que lideran el ranking de facturación, dos de ellas son tablaos flamencos y otra, programa fundamentalmente conciertos de versiones o tributos. Según Indio Gruta 77: Las salas de flamenco viven de los guiris, si no fueran los turistas, estarían cerradas. Siempre se había dicho que la ciudad más importante del flamenco en España era Madrid, pero ya no lo es. Las discográficas del flamenco se han vuelto a Jerez, aquí no tienen nada que hacer salvo para los turistas, solo nos falta que empiecen con el cante jondo en inglés o en japonés”.

Al margen de las salas que ofrecen servicio de restauración, todas las demás son altamente dependientes de la venta de consumiciones, de la esponsorización y de las subvenciones. Indio Gruta 77 apunta: “Si a los ingresos que tengo le resto el acuerdo anual que tenemos con la cervecera y otras distribuidoras de alcohol, y las subvenciones, los números saldrían negativos, estaríamos en pérdidas. Las subvenciones son básicas para nosotros, y eso que tenemos barras buenas. En nuestra sala la gente se queda después de los conciertos a diferencia de la mayoría, pero sin subvención el negocio no sería rentable. Supongo que para el resto de las salas será también así”.

Jorge Martínez, socio de Café Berlín, confirma el importante apoyo que reciben por parte de la cervecera con la que tienen un acuerdo; los rápeles, descuentos y el apoyo económico es fundamental para la sala. Armando Segura, propietario de La Caverna, reconfirma este punto, indicando que la cervecera incluso les ha cedido equipos, reciben promoción y les patrocinan conciertos a través de circuitos como Vibra Mahou.

Con respecto a las subvenciones que se perciben, éstas no vienen determinadas por el tipo de sala, modelo de negocio, género musical o tipo de licencia. Al margen de algunas ayudas estatales puntuales y otras provenientes de la Unión Europea vinculadas a la digitalización o a la calidad técnica, las subvenciones más relevantes que perciben las salas de conciertos son las concedidas por el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid, importes que están en función de  la puntuación que recibe cada sala al presentarse al concurso.

La suma total de ayudas concedidas en la convocatoria de 2022 para el periodo 2024-2025 a 42 salas de concierto fue de casi 1.548.000 euros que, según indica Indio Gruta 77, se han logrado estructurar gracias a la asociación MEV. Esta suma es un 16% inferior al importe de las subvenciones que perciben los teatros y salas de pequeño formato de actividad escénica (1.800.000 euros), siendo además únicamente 19 los beneficiarios.

Los criterios que se tienen en cuenta a la hora de conceder las subvenciones a las salas de conciertos son, entre otros (BOAM No 9248/2998 (21/10/2022) Propuesta de Resolución Definitiva de 20 de octubre de 2022 del Director General de Programas y Actividades Culturales Para la Concesión de Subvenciones En Régimen de Concurrencia Competitiva Destinadas Al Apoyo de la Programación y Mantenimiento de Salas de Pequeño Formato de Actividad Escénica y Salas de Música En Directo 2022/2023. – Sede Electrónica):

  • Características específicas de la programación, en relación con la trayectoria y diversidad de los artistas programados.
  • Las propuestas artísticas y su calidad.
  • Programación cultural de la sala con un mínimo de 80 días de programación anual.
  • Interés sociocultural del proyecto.
  • Viabilidad y difusión del proyecto.
  • Trayectoria de la sala o espacio y de su personal directivo.

El importe y la puntuación recibidos por las 42 salas de concierto se muestran a continuación; nótese que nueve de las salas que perciben dichas subvenciones son tablaos flamencos.

Gráfico 5. Subvenciones destinadas al apoyo de salas de Madrid

Fuente: elaboración propia.

Según las bases de este concurso público, técnicamente las salas que programan conciertos de bandas emergentes deberían verse beneficiadas frente a salas que alquilan la sala con otros fines o programan conciertos de bandas tributo.

Hasta el momento estamos basando el análisis exclusivamente en las cifras de facturación, sin embargo han de tenerse igualmente en cuenta sus gastos e inversiones de las salas, que incluyen costes salariales, suministros, mantenimiento, alquiler y obras de mejora, entre otros, para poder así analizar la viabilidad del negocio y confirmar si las ayudas son, como parecen ser para algunas salas, vitales. “No podríamos vivir de los ingresos de la sala exclusivamente” apunta Indio Gruta 77.

Se procede a continuación a analizar el peso que suponen las subvenciones en el resultado de explotación (EBIT)[1] – como porcentaje de la subvención percibida por parte del Ayuntamiento y Comunidad de Madrid en el EBIT – de las salas de conciertos, datos de los que se extrae que, efectivamente, la mayoría de las salas son altamente dependientes de las subvenciones.

Gráfico 6. Proporción de las subvenciones en el EBIT 2022 de las salas

Fuente: elaboración propia.

Las dos salas que tienen una menor dependencia de las subvenciones, o, dicho de otra forma, las más viables económicamente, son un tablao flamenco y una sala en cuya programación abundan las bandas de versiones o tributos. Y en el otro extremo, concluimos que, de no ser por las subvenciones, técnicamente, nueve de las 26 salas analizadas cerrarían sus puertas.

Costes Inmobiliarios

Según el informe de la consultora inmobiliaria internacional JLL (García Villardefrancos, 2023), la Gran Vía (donde se concentra la demanda del mass market) lidera la apertura de locales comerciales en Madrid. Impulsadas por el turismo, el 40% de estas aperturas corresponden al sector moda, seguido de la restauración con el 20%.

Figura 7. Principales ejes comerciales de Madrid: lujo, alta gama y mass market

Fuente: Cushman & Wakefield (mayo de 2024), documento de trabajo.

Las rentas de los locales comerciales se fijan en función de la superficie, la ubicación, de la competencia y de la demanda.  En términos generales las rentas de los locales de la zona Centro – Preciados, Gran Vía, Puerta del Sol y Fuencarral – han descendido en últimos cuatro años fundamentalmente debido al auge de las ventas online aunque en la calle Preciados no existe ningún local disponible y en la calle Fuencarral la tasa de disponibilidad es de apenas el 4%.

Gráfico 7. Evolución de rentas de los principales ejes comerciales Madrid 2016-2023

Fuente: Abante Asesores, Savills (23/05/2024), documento de trabajo.

Es fundamental aclarar que en ningún caso es comparable la renta de un local en la calle Fuencarral y la de un local en calles adyacentes. La renta de mercado se fija también en función de la afluencia o footfall, por lo tanto, tampoco es comparable la renta de un lado u otro de la calle pudiendo oscilar hasta en un 50% en función del tramo o lado de la calle. Otros factores determinantes de la renta de un local son la accesibilidad, el número de plantas, la altura entre forjados, la estructura del inmueble, la configuración de la planta, el estado en el que se encuentre y necesidad de inversiones a corto plazo o capex.

En la actualidad el 80% de las salas de conciertos están en régimen de alquiler frente al 20% que están en propiedad. Por regla general, los contratos de arrendamiento son de larga duración, y suelen haberse renovado o prorrogado en varias ocasiones a lo largo de las últimas décadas, manteniéndose por lo general la misma actividad, por lo tanto, las salas de conciertos son arrendatarios de larga duración. Sin embargo, añade Olmedo: “Son varias, entre tres y cinco, las salas que están sufriendo en estos momentos la presión de los propietarios que quieren rescindir el contrato. En algunos casos, cuando los contratos llegan a vencimiento, los propietarios ofrecen únicamente renovaciones anuales en vez de firmar un contrato a largo plazo, permitiéndose de esta forma los propietarios sondear el mercado y valorar si pueden alquilar el local a precios más altos, o venderlo para otro uso en vez de atarse en un nuevo contrato de larga duración con la sala”.

Es habitual, incide Olmedo, que los propietarios sean particulares, gente de avanzada edad que lleva manteniendo el alquiler relativamente contenido desde hace décadas, a precios más o menos razonables. El riesgo surge, sin embargo, cuando hay un relevo generacional, es decir, cuando se traspasa la titularidad del local a familiares, herederos o un tercero tras su venta: “Estamos detectando algunos casos en los que los nuevos propietarios quieren negociar el alquiler subiéndolo más de un 125%”.

Los alquileres de las salas de concierto, según Olmedo, rondan de media 10.000 euros y pueden alcanzar precios hasta los 20.000 euros mensuales. “Los alquileres son altos, muy altos. No son lo mismo que los de una nueva discoteca que pueden llegar a 30.000 euros al mes, pero son altos. Debido a que a algunas salas les han subido los costes más del 200%, muchas tienen que rentabilizarlas todo lo posible, todos los días, a todas horas”.

Se han realizado consultas a algunas salas de concierto y se ha confirmado que la renta media de una sala de aforo aproximado de 100 es de 7.500 euros mensuales, incrementándose hasta 20.000 euros mensuales en salas de aforo aproximado de 350.

Del mercado de inversión inmobiliaria de locales y centros comerciales se extrae una métrica denominada tasa de esfuerzo que mide la proporción de ingresos destinados al pago del alquiler mensual, muy útil de cara a evaluar la viabilidad financiera de una sala de conciertos. Como regla general la tasa de esfuerzo o porcentaje de las ventas que se destinan a pagar el alquiler del local debería ser en torno al 10%, siendo el 25% el porcentaje máximo que de hecho refleja la inviabilidad del negocio. En resumidas cuentas, el alquiler del espacio no debe sobrepasar el 10-15% de la facturación de la sala.

Se recoge en la Gráfico 8, los dos importes que equivalen al 10% y 15%, respectivamente, de los ingresos de cada sala, datos extraídos de las cuentas anuales del 2022 publicadas en SABI Informa, que corresponden a su vez a la renta media y máxima mensual que podría teóricamente pagar cada una de las salas. Se extrae de dicho análisis que, de las 26 salas analizadas, tres de ellas tienen una capacidad de pago superior a 20.000 euros mensuales, y el 50% de las salas tienen capacidad de pago por encima de la media de 7.500 euros mensuales, sin embargo, el 30% de ellas no generó suficiente caja en 2022 para asumir un alquiler mensual superior a 3.500 euros.

Gráfico 8. Alquiler que pueden permitirse las salas en base a la tasa de esfuerzo

Fuente: elaboración propia.

Gráfico 9. Clasificación de las salas por su capacidad de pago de la renta mensual

Fuente: elaboración propia.

Con objeto de contextualizar los importes de alquiler que pagan las salas, recordemos que mientras que la subvención máxima que podría percibir una sala de conciertos es de 40.000 euros al año, el alquiler mensual de una sala de aforo de 350 puede alcanzar los 20.000 euros mensuales.

Por lo general, las salas de conciertos, situadas en locales de planta baja y sótanos de los inmuebles, tienen escaso o nulo acceso de luz natural y presentan dificultades para reconvertirse en un local comercial con escaparate. Por lo tanto, teóricamente no deberían generar interés por parte de otro tipo de negocios que sí necesitan visibilidad, salvo en contadas excepciones, como fue el caso del local donde estaba ubicado el Ocho y Medio, en la calle Mesonero Romanos, 13. El local fue vendido al grupo Inditex con el fin de ampliar el almacén de la tienda de Zara ubicada en Gran Vía, 32 (Alonso García, 2011).

Una situación completamente distinta se presenta cuando la sala de conciertos forma parte de un edificio cuyo propietario es a su vez titular del resto de las fincas, es decir, cuando existe un solo propietario de la totalidad del inmueble. En estos casos, sí que existe un mayor riesgo para la sala, especialmente por los usos alternativos y compatibles del local y del conjunto del inmueble. En los últimos cinco años más de 220.000 m2 de oficinas se han transformado en inmuebles de usos hoteleros y residencial en alquiler y venta, siendo Madrid una de las ciudades con mayor flexibilidad en cuanto a cambios de uso (Sanz, 2024).

Hoy día una sala de conciertos en la planta baja de un edificio impacta directamente en el valor y precio de compraventa del inmueble en su conjunto. El impacto exacto en el valor es difícilmente cuantificable, ya que fundamentalmente afecta a la liquidez[2], generando un menor interés o un menor número inversores dispuestos a comprarlo si hay una sala de conciertos, un bar de copas, una discoteca o cualquier otro local cuya actividad pueda generar contaminación acústica en el centro de la ciudad.

Se han dado casos en los que se ha transformado el uso de un inmueble en su conjunto, como fue el caso de calle Jardines 3, cuyas oficinas se transformaron en hotel (JC Rooms Jardines), sin poner en riesgo la supervivencia de la Sala Sol. Sin embargo, no ocurrió lo mismo con otras salas de concierto de Madrid, como el Café Berlín o Sound Stage. En 2019 el Café Berlín se vio obligado a mudarse de la calle Jacometrezo a la calle Costanilla de los Ángeles al venderse el inmueble para su reconversión a hotel. Según conversación con Jorge Martínez, el cambio fue positivo ya que el nuevo local, al ser más amplio podía acoger mayor aforo.

La afluencia de público

Del público depende en gran medida el futuro de salas y músicos. Ambos coinciden diciendo que el público en la actualidad demuestra una clara preferencia por conciertos de versiones o tributos, es decir, por la música ya conocida. “Salas como Thundercat y Honky Tonk, a través de la promotora JF Producciones, exclusivamente hacen tributos y funcionan muy bien”, apunta Armando Segura.

“Pienso que en España a la gente no le gusta la música, sino que es el decorado para irse de juerga. No es normal lo que nos sucede cuando tocamos versiones, […] no están ahí por la música, sino solo por la fiesta. Las cosas originales no gustan aquí”, opina Agus (entrevista virtual, 7/11/2023).

Por otro lado, según la Encuesta de Hábitos y Prácticas Culturales en España de 2022 se asigna una valoración de 7,8 puntos sobre 10 en lo que respecta al interés por la música, que abarca tanto el acto de escucha como la asistencia a conciertos de todo tipo (Ministerio de Cultura y Deporte, 2022). Se ha revisado igualmente la misma encuesta realizada en el año 2014 con el objetivo de identificar diferencias en hábitos de escucha, interés por la música y asistencia a conciertos en directo de la población española y no se extraen diferencias significativas (Ministerio de Cultura y Deporte, 2014). Por lo tanto merece la pena seguir profundizando sobre las causas del cambio en los hábitos del público de las salas de concierto, que amerita una nueva línea de investigación.

“Romantizo un poco una época, que me ha sido descrita, en la que la gente entraba a las salas a ver qué había y los garitos siempre estaban llenos, pero es evidente que las maneras de consumir cultura, porque ahora es más un producto de consumo que otra cosa, han cambiado mucho” (Saavedra, 2023).

Las salas de concierto, originadas en España en los años 70, forman parte del ADN de la población hoy adulta. Eran los lugares de encuentro en una sociedad en la que la oferta cultural y de ocio era más limitada, en los que se ofrecía un ambiente subversivo, canalla, en las que se podía fumar, beber, ligar y bailar hasta altas horas de la mañana; se mezclaba la noche y el vicio, con la cultura. Sin embargo, unos horarios más restrictivos, menor poder adquisitivo de los jóvenes y ciertamente un cambio de los gustos del público hacen que esos espacios ya no sean atractivos para las nuevas generaciones de entre 16 y 26 años de edad.

Por otro lado, la población de edad superior a 35 años con hijos es principalmemte aquella que ha salido del centro de la ciudad para vivir en suburbios con ánimo de ganar en calidad de vida. Se es urbanita cuando se es joven, sin embargo, a partir de cierta edad con mayor poder adquisitivo, la prioridad se convierte en tener una piscina, zonas de juego, plataformas de streaming, un coche, o si es posible, dos (López, 2021).

Según el Art. 25 de la Ley 17 /1997, de 4 de Julio, de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas, los menores pueden acceder a las salas en Madrid, y es posible encontrar algún menor de 12 años en las salas de concierto acompañando a sus padres, especialmente en las sesiones vermut, sin embargo el público que crea escena es la juventud de entre 16 y 26 años que no acude a las salas, por lo tanto, como indica Indio Gruta 77, la escena se muere: “Las sesiones vermú son un anticipo de que vamos a tener que cerrar la sala, ni más ni menos. Tras la pandemia tengo que abrir a las 21:30 horas porque la gente se va a la cama antes. Ahora el público de rocanrol se acuesta antes que el de las discotecas, cuando el público de rocanrol siempre había sido el más golfo del mundo. Por lo tanto, futuro de salas de rock, cero”.

Por su parte, Olmedo considera que podría achacarse al periodo de la pandemia el hecho de que la juventud, encerrada en sus casas, no haya desarrollado el gusto por las salas de concierto.

En contraposición, en el 2023 en España se batió el récord histórico de facturación de la industria de música en vivo con 578 millones de euros, lo que supone un incremento de más del 25% con respecto al 2022 y del 360% con respecto al 2013 (APM, 2024). Es posible que el incremento en la asistencia a los festivales se deba a que “los festivales son un macro botellón, puedes ligar, drogarte, hay menos control y nadie te dice a qué hora tienes que llegar a casa.  Por eso triunfan los festivales, y las salas no pueden competir con eso”, apunta Indio Gruta 77.


  1. Earnings before interests and taxes: beneficios antes de intereses e impuestos.
  2. Capacidad de un activo de transformarse fácilmente en dinero o facilidad de venta.


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